Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, yo leí el libro y me encanto la historia y quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….

Ahora sí, nos vemos en los muchos capítulos que esta hermosa autora creo y plasmo en papel.

REPITO de nuevo la historia es de María Bravo yo solo la adapte a Twilight. NADA me pertenece

Música:

When you say nothing at all

EPÍLOGO

Miro mi reflejo en el espejo sonriendo, mi madre me observa desde atrás sin poder contener las lágrimas, la maquilladora me riñe cuando ve que empiezo a emocionarme y Rosalie y Kate descorchan una botella de champagne.

Aquí estoy, en la que fue mi habitación hasta que decidí independizarme, preparándome para el día más importante de mi vida. Mi boda. Mi boda con Edward… Llevo un vestido entallado hasta la cadera con un escote cuadrado, lleva una manga francesa toda en tul con encaje y escote hasta media espalda. Es blanco roto, con encaje y detalles en pedrería para dar luz al vestido. Llevo un recogido bajo para retirarme el pelo de la cara y un maquillaje muy natural.

Han pasado cinco meses desde que Edward me pidiera matrimonio en París, cinco meses en los que no ha pasado ni un solo día sin demostrarme lo que siente por mi. Recuerdo cuando decidimos poner fecha, yo le pedí que esperásemos un año, que viviéramos juntos un tiempo primero pero él se negó en redondo.

-Edward espera hasta el verano del año que viene – le digo intentando convencerlo.

- He dicho que no Bella, no pienso esperar más. Te doy un mes – dice enfurruñado. Le miro y sonrío.

-¿Crees que voy a arrepentirme? – digo acercándome a él.

- No quiero darte la oportunidad de hacerlo – dice intentando disimular una sonrisa.

- Edward amor, eso no va a pasar nunca – acaricio su mejilla con la palma de mi mano – Te quiero demasiado – sonrío, él tira de mí y me besa hundiendo las manos en mi pelo.

-¿Por qué quieres esperar? – pregunta apoyando su frente en la mía.

-Porque hay mucho que preparar. Además quiero casarme en primavera – digo riéndome.

- ¿Primavera eh?- dice apretándome contra él.

-Si, en mayo o incluso principios de junio digo rodeando con mis brazos su cuello. Se inclina y me besa recorriendo cada rincón de mi boca. Sus manos bajan por mi espalda hasta mi trasero y su boca desciende besando mi cuello.

- Será en mayo, pero de este año, ni un mes más – dice en mi oído y luego muerde el lóbulo de mi oreja y tira de él.

- Edward – digo en un jadeo – ¡Cinco meses es muy poco tiempo! – digo hundiendo mi mano a través de su pelo.

- Ni un mes más cielo, si no mañana mismo te llevo a un juzgado y nos casamos – me mira y se ríe.

-Está bien – contesto resignada – Nos casaremos en mayo – acerca sus labios a los míos y me dejo llevar por sus besos…

-¡Isabella! – chilla Ros sacándome de mis recuerdos. Me giro y me pasa una copa.

- Gracias – sonrío.

-Estás espectacular ¡Viva la novia! – chilla alzando la copa. Brindamos y mi madre vuelve a empezar a llorar, Kate la abraza intentando calmarla y yo sonrío emocionada. ¡Menudo día me espera! Llaman a la puerta y Ros va a abrir dando saltitos.

- ¡Cullen! ¡¿Qué coño haces aquí?! – chilla Ros y yo me escondo para que no me vea.

- Necesito verla – lo escucho decir.

- ¡Ni en broma! ¡No puedes verla! – vuelve a chillarle Ros haciéndome reír. Escucho como Edward resopla y sé que está pasándose las manos por el pelo.

- ¿Está bien? – pregunta nervioso.

- ¡Pues claro que está bien! ¡Está perfecta!

- La estoy llamando y no me coge el teléfono – dice preocupado.

-¿Crees que es el momento de hablar por teléfono?

- Déjalo ya Rosalie – digo detrás de ella.

- ¡Bella! – lo escucho suspirar.

- Ros vamos a hacer una cosa – la giro y me mira descolocada – Edward espera ahí fuera un momento – digo desde detrás de la puerta sin que pueda verme.

- De acuerdo cielo – tiro de Ros y mi madre corre a cerrar la puerta.

-¡Bella no voy a dejarle entrar! – me dice ella enfadada - ¿Pero qué os pasa a vosotros dos?

- A ver… - miro a mi alrededor – Kate tráeme ese lazo de encima de la cama – digo señalando el lazo que cerraba la caja de mis zapatos.

- ¿Qué quieres hacer? – me pregunta mi madre riendo y Rosalie pone los ojos en blanco.

-¡No me lo puedo creer! – dice haciéndome reír.

- Por favor Ros – digo cogiendo sus manos – Necesito saber que está bien – le digo haciendo un puchero y levantando el lazo.

- ¡De acuerdo! – dice tirando del lazo y yo la abrazo con fuerza - ¡Venga chicas, todas fuera! – les dice a mi madre y a Kate.

- Pero…

-Nada Renée, no hay peros. Vámonos – dice tirando del brazo de mi madre.

Cierran la puerta al salir, camino arriba y abajo nerviosa hasta que escucho como se abre la puerta y aparece el hombre con el que voy a casarme en poco más de una hora. Lleva un pantalón vaquero, una camisa blanca y una americana azul encima. Lleva los ojos tapados con el lazo y camina con las manos estiradas por delante. Me acerco hasta él sonriendo y Ros cierra la puerta a su espalda. Cojo sus manos y él tira de mí para abrazarme con fuerza.

- ¡Oh cielo! – dice sin soltarme.

- ¿Qué pasa Edward? ¿Ya te estás arrepintiendo? – le digo y siento como sonríe contra mi cuello. Se separa y tantea con sus manos hasta cogerme la cara entre ellas.

- Llevo dos días sin verte, estaba volviéndome loco – dice acariciando mis mejillas con sus pulgares.

- Cariño, tenía que prepararlo todo – me pongo de puntillas y le doy un suave beso en los labios. ¡Está tan adorable frente a mí con los ojos vendados! Apoya su frente en la mía y suspira.

-¿Cómo estás? – sonríe – Seguro que estás preciosa – dice haciéndome reír.

-Las novias siempre están guapas – digo pasando mis manos por su cuello.

- Estoy seguro de que ninguna tanto como tú – dice colocando sus manos en mis caderas y acariciándome con sus pulgares – Mmm... encaje – dice acariciando la tela de mi vestido.

- ¡Eh, no vale hacer trampas! – digo dando una palmada en su mano. Se ríe echando la cabeza hacia atrás y lo observo con atención. Amo a este hombre con toda mi alma.

- Necesitaba sentirte – dice tirando de mí para acercarme a él.

- Estoy aquí – acaricio su cara, él se apoya más en mi mano y respira hondo como si mi contacto le relajara.

- ¿Estás preparada? – dice con media sonrisa.

- Nunca he estado tan preparada para algo.

- Bien. Me alegra oír eso.

-Te quiero Edward y estoy deseando casarme contigo.

- ¡Oh cielo! – tira de mí y me besa hundiendo su lengua en mi boca. Enredo mis dedos en su pelo con cuidado de no quitarle el lazo, gimo contra sus labios y él gruñe en respuesta – Bella… - dice rozando mis labios.

- Mmm…

- ¡Señorita Swan, está usted a punto de casarse, compórtese! – dice haciéndonos reír.

-Confesaré mis pecados – digo sin dejar de reír. Me acaricia la cara con el dorso de su mano y lo abrazo con fuerza.

- Te veo en el altar cielo – dice junto a mi oído. Poniéndome la piel de gallina.

- Nos vemos allí – me separo y le doy un beso suave en los labios – Espera que te ayude – lo cojo de la mano y lo guío hasta la puerta. La abro y mi madre, Rosalie y Kate nos miran sonriendo.

- Va a ser la primera boda en la que sea el novio el que llegue tarde – dice Ros haciéndonos reír.

-¡Ni se te ocurra! – digo advirtiéndole. Él mueve la cabeza sin poder ver nada. Me acerco y le beso en los labios – Nos vemos en una hora.

- Te estaré esperando – sonríe, vuelvo a entrar en la habitación y lo miro desde la puerta.

- ¡Soy la que va de rojo! – le chillo cuando se aleja por el pasillo y él estalla en carcajadas. Volvemos a la habitación y la maquilladora me retoca el maquillaje. Empiezan las fotos. Ya no sé ni cómo sonreír.

Entra mi padre que coge aire al verme. Mi hermano llega con mi cuñada y mi sobrina que va guapísima con un vestido en color beige con un lazo fucsia. Me mira agarrada a la mano de su madre pero no sabe muy bien qué hacer. Mira a mi hermano que sonríe emocionado mirándome y vuelve a mirarme de arriba abajo. - Hola peque – digo agachándome para estar a su altura.

- Hola – dice tímida.

- ¿Qué te pasa? – pregunto riendo - ¿No me vas a dar un abrazo?

-No quiero mancharte – dice frunciendo el ceño.

- Anda ven aquí – le digo sonriendo y ella se suelta de la mano de su madre y corre a mis brazos. La abrazo fuerte y ella acaricia mi cara con sus deditos.

- Hoy sí que estás guapa – dice haciéndome reír.

- ¿Crees que al tío Edward le gustará?

- Si – dice asintiendo – Seguro que te querrá aún más – sonrío y le doy dos besos a Kate que llega a nuestro lado.

- Estás preciosa Bella – dice mirándome de arriba abajo.

-Gracias. Hola Garrett – digo mirando a mi hermano que me mira mordiendo su labio inferior conteniendo las lágrimas. Me acerco y le abrazo fuerte mientras él acaricia mi espalda arriba y abajo.

- ¡Dios, estás espectacular! – dice separándose y mirándome sin poder evitar que las lágrimas rueden por sus mejillas.

- Eh, que la llorona soy yo – le digo y sonríe volviendo a abrazarme. Terminamos con las fotos, salgo a la calle del brazo de mi padre donde nos espera una limusina negra y Alec abriendo la puerta. Me acerco, le doy dos besos y él sonríe complacido. Atravesamos las calles de Seattle hasta llegar a la catedral, donde todo el mundo se gira al vernos llegar. Reconozco algunas caras y sonrío. Mi padre y

Alec bajan del coche y la mayoría de la gente entra en la iglesia para verme entrar. Alec abre mi puerta y mi padre me tiende la mano para ayudarme a salir. Camino cogida de su brazo hasta la entrada, saludo a algunos conocidos que me sonríen al pasar por su lado y entramos en la iglesia.

Mi padre me sujeta fuerte del brazo cuando comienzo a temblar, los oídos me zumban y prácticamente no escucho nada. Respiro hondo al ver cada rincón de la catedral lleno de gente, mi sobrina que va delante con los anillos me mira, le sonrío y apretando el brazo de mi padre comienzo a caminar. Solo busco a Edward entre tanta gente y no consigo verle. Escucho a la gente murmurar, todo el mundo me saluda sonriendo, algunas conocidas me dicen que estoy guapísima, pero yo solo quiero verlo a él. Una chica rubia se da la vuelta hacia el altar y ahí está. Si en algún momento he pensado que no podría estar más guapo, me equivocaba. ¡Está espectacular! Lleva un chaqué en color negro satinado, camisa blanca y corbata y chaleco en plata. Contiene el aliento al verme y yo sonrío nerviosa. Siempre que he ido a las bodas me he fijado en cómo iba la novia y enseguida me he girado a ver la cara que pone el novio al verla. Creo que es un momento increíble y ahora que estoy viviendo el mío entiendo porque.

Solo estamos él y yo, clava sus ojos azules en los míos y sonríe de oreja a oreja. Camino hacia él sin separar nuestras miradas ni un segundo y cuando llego al altar mi padre reclama su atención para saludarlo y cederle mi mano. Le doy un beso fuerte a mi padre en la mejilla y cuando me giro hacia Edward este se inclina y me da un beso suave en los labios. El cura carraspea y los dos nos reímos nerviosos. Pasamos toda la ceremonia sin dejar de mirarnos y cogidos de la mano. Él se ha inclinado varias veces hacia mí para decirme al oído lo guapa que estoy, hasta que una de las veces el cura le ha tenido que llamar la atención haciendo reír a toda la iglesia.

- Y ahora sí, puedes besar a la novia - dice el cura con una sonrisa. Edward se gira hacia mí y tira de mi mano para acercarme a él. Coloca una mano en mi cintura y con la otra acaricia mi mejilla. Sonrío, él se inclina y me da un dulce beso en los labios. Abro mis labios y dejo que su lengua se adentre entre ellos y recorra mi boca. Cojo las solapas de su chaqueta y lo acerco más a mí. Todo el mundo empieza a aplaudir y yo sonrío contra sus labios.

-Te quiero – digo mirándole a los ojos y él sonríe sin soltarme.

- Y yo a ti cielo – me abraza con fuerza y todos llegan hasta nosotros para felicitarnos.

-.-.-.-.-.-.-.

El convite sale todo perfecto, la comida, la bebida, la música, cada detalle está controlado. Llega el momento del baile para el que Edward y yo hemos elegido la que desde París se ha convertido en nuestra canción When you say nothing at all, y descubro ese momento mágico del que todos los que se casan hablan. Bailamos abrazados, acariciándonos, besándonos… como si solo estuviéramos él y yo. Como era de esperar Ros se ha emborrachado, nos ha deseado toda la felicidad del mundo, y luego se ha puesto a llorar. Mi hermano ya se ha quitado la corbata y baila con Kate como si no hubiera mañana. Irina, después de bailar con nosotros al final ha caído rendida y se ha quedado dormida.

Poco a poco los invitados se van yendo y cuando son las cuatro de la mañana decidimos poner fin los demás. Alec nos lleva hasta el hotel que hemos reservado para nuestra noche de bodas y nos felicita una vez más por nuestro matrimonio. Al final lo he convencido para que también estuviera en la boda. Entramos en la habitación, y me quedo boquiabierta. Está decorada en tonos crema y malva, hay un salón enorme todo acristalado con vistas al mar ¡Es espectacular! Me acerco buscando el mini bar para coger una botella de agua y cuando estoy dando un gran sorbo Edward se acerca hasta mí y me coge de la cintura.

- Ahora sí que eres mía, señora Cullen – dice con una sonrisa.

- ¿Necesitabas todo esto para saberlo? – digo riéndome.

- No, pero es una manera de que lo sepan los demás – me coge la barbilla entre sus dedos y me besa.

Deja mi botella de agua sobre la mesa, se agacha y me levanta en brazos. Me río y él me lleva hasta la habitación. Me baja arrastrándome contra su cuerpo y cogiendo mi cara entre sus manos me besa intensamente. Le quito la chaqueta por los hombros y la lanzo al sillón de al lado. Edward me acaricia los botones de la espalda y sonríe contra mis labios. - ¿Querías ponérmelo difícil? – dice abriendo el primer botón con dificultad.

- Me ayudo a elegirlo mi madre ¿qué esperabas – digo riendo. Desabrocha un segundo botón y me da la vuelta. Me quedo sin respiración cuando veo la habitación, toda acristalada con el mar mediterráneo al fondo y el paseo de la Malvarrosa iluminado. Él se acerca por mi espalda y desabrocha uno a uno los botones de mi vestido, dándome pequeños besos en mi espalda descubierta. Se levanta arrastrando sus manos por mi cuerpo y me baja las mangas de tul por los brazos. Saca mi vestido por mi cabeza y lo deja sobre el sillón. Me giro y cuando se da la vuelta y me ve, coge aire y resopla echando la cabeza hacia atrás.

Llevo un corpiño blanco en tul transparente y encaje, con liguero, medias blancas y tanga a conjunto que Alice me regalo de La Perla. Me mira de arriba abajo mordiendo su labio inferior haciendo que empieza a notar la humedad entre mis piernas. ¡Joder, y aún no me ha tocado!

-¿Tienes idea de lo sexy que estás en estos momentos? – pregunta haciendo que me ruborice – No puedo creer la suerte que he tenido – se acerca y pone sus manos en mi cintura.

- Llevas demasiada ropa – digo quitándole la corbata y empezando a desabrochar los botones de su camisa. Agacha la cabeza y me deja un reguero de húmedos besos desde mi clavícula hasta el lóbulo de mi oreja.

- Quiero hacerte el amor durante días - dice en mi oído y yo jadeo agarrándome a su camisa. Se la quito y acaricio su torso desnudo hasta llegar a su cinturón. Edward se agacha y desabrocha mi liguero a la vez que se quita los zapatos. Acaricia mis muslos hasta llegar a mi entrepierna y me roza con sus dedos provocándome. Le quito los pantalones y los lanza a un lado de una patada. Se acerca a mis labios y me empuja con su cuerpo hasta la cama. Me tumba poco a poco, se quita los calcetines y me quita los zapatos sin dejar de mirarme a los ojos. Sube sus manos por mis piernas tan despacio que me hace retorcerme, y baja mis medias dejándolas caer al suelo.

Se tumba a mi lado y me acaricia mis muslos mientras me besa hundiendo su lengua en mi boca. Gimo cuando su mano alcanza mi pecho y se separa para desabrochar mi corpiño poco a poco.

- Aunque me encanta te prefiero desnuda – dice abriéndolo y liberando mis pechos. Vuelve a besarme y acaricio su cuerpo hasta llegar a su entrepierna. Cojo su miembro entre mis dedos y aprieto suavemente. Gruñe contra mis labios y se separa clavando sus ojos en los míos. Meto la mano por dentro de su bóxer y se los bajo acariciando su trasero a mi paso. Se los quita y se tumba sobre mí. Besa cada centímetro de mi piel y cuando llega al vértice de mis muslos separa mis pliegues y acaricia con su lengua mi clítoris. Arqueo la espalda chillando su nombre y él vuelve a pasar su lengua por mi nudo de nervios. Chupa, lame y muerde sin parar, mientras mi cuerpo se acelera rápidamente. Hundo mis manos en su pelo y lo acerco más a mí cuando noto que estoy a punto. Él me coge las caderas para inmovilizarme y trazando círculos con su lengua me deshago en un orgasmo demoledor. Sube hasta mis labios dejando besos a su paso y me besa. Noto mi sabor que no hace otra cosa que excitarme más. Trato de darle la vuelta pero él me lo impide y llevando su erección hasta mi entrada se hunde en mí echando la cabeza hacia atrás. Empieza a moverse despacio, haciéndome el amor como solo él sabe hacerlo. Gira sus caderas cada vez que entra en mí y yo clavo mis uñas en su espalda. ¿Me cansaré algún día de esto? No, estoy segura de que no. Alzo mis caderas a su encuentro, y noto como crece en mí un nuevo orgasmo.

- ¡Te quiero Edward! – le digo en un jadeo y él baja sus labios hasta los míos. Tira de mí y sin separar nuestra unión me sienta sobre él. Nuestras frentes están pegadas, nos movemos al unísono, cuando yo bajo, él alza su cadera. Una de sus manos me sujeta por la nuca, mientras la otra me impulsa hacia él. Me besa mordiendo mi labio, y yo acaricio su espalda con mis manos. Aprieta sus dientes conteniéndose y sé que está a punto. Acelero el ritmo y él me abraza con fuerza. Noto como palpita en mi interior.

- ¡Oh si cielo! – dice jadeando.

- ¡Edward!

- ¡Te amo Bella! – chilla y noto como nuestros fluidos se unen mientras nos corremos juntos. Ninguno de los dos se mueve, nuestras respiraciones poco a poco se relajan y Edward no deja de besarme el cuello con suaves besos. Levanta la cabeza y me mira. Sonríe y me besa en los labios. - Eres lo mejor que me ha pasado en la vida – dice rozando mis labios.

-Oh Edward – digo acariciando su cara – Te quiero.

-Y yo a ti señora Cullen – dice volviendo a besarme… Y una vez más me doy cuenta de cómo la vida no deja de sorprendernos, de cómo el amor puede aparecer ante nosotros cuando menos lo esperamos. No hay que limitarse a ver la vida pasar, hay que arriesgarse para no dejar que pase sin hacer nada por conseguir lo que uno quiere…

0o0o0o0o0o0o0o0o00o

Bueno este es el inminente final, me alegra mucho haber llegado hasta aquí con ustedes y saber que la historia les gusto y fue de su agrado bueno el nombre real de la historia es Reservame tus Besos y pertenece a Maria Bravo los personajes de Edward y Bella son Matt y Alexis personajes creados por ella, espero que la adaptación sea de su agrado y dejen lindos comentarios. Recuerden también que Bella y Edward son de la grandiosa S. Meyer.

Locura realizada…

Cambio y fuera…

NOTA: Bueno pues esta nota es opcional, leí el libro por una amiga que me lo paso y me encanto, tengo que decir que nunca había leído mmm como decirlo historias que no fuera algo relacionado con twilight así que cuando leí esta me encanto y quise compartirla con los personajes de la maravillosa S. Meyer, ahora bien a mi me quedaron algunas dudas como ¿Cómo serian los hijos de Matt y Alexis? ¿Cómo se comportaría Matt ante el embarazo de Alexis? Y ya saben su convivencia entre los dos, así que bueno se me ocurrió hacer uno o dos capítulos donde se explique eso. Aclaro esos serian invención mía. La verdadera historia de Maria Bravo termina aquí. Así que por favor si es que gustan que los suba estarán siendo publicados en mi pagina de Facebook - Chica perfecta? Chica Twilight ahí podrán verlos y votar para que sean publicados aquí en Fan-Fiction como seguimiento de este epilogo. Sin más que decir nos leemos después.

Mañana por la tarde estaré subiendo el primer capítulo de esta continuación a mi pagina de Facebook para que ustedes decidan si quieren que se suba a Fan-Fiction.

By:antoCullen::

Jane.