Lo prometido es deuda amigos, aquí tienen su regalo de 31 de diciembre y como no, también por el Voldy!

Espero que tengan un excelente año nuevo, nos saben cómo me alegra esto eh

Sin más, el cap.

El pasado los une, el futuro los ayuda

Sentimientos encontrados.

Después de aquel caluroso encuentro, Tom dejó a Harry en su cuarto. El chico había estado muy nervioso en esos 10 minutos en los que Riddle quería asegurarse que Harry se quedara únicamente en su cama. Lo vio cambiarse de ropa a una más cómoda para dormir, lavarse los dientes e inclusive tomar agua. El heredero Potter pensaba que a pesar de tener frente a él al líder de Gran Bretaña, este se estaba comportando como si fuera un adolecente sin vida propia, siguiendo cada paso de su persona. Al final cuando ya estaba acostado, se acercó a él para besarle en la frente y retirase silenciosamente, viendo lo último de el en el día, sus ojos tan rojos como la sangre.

-Qué voy hacer con él…

A la mañana siguiente, 24 de Diciembre.

Harry se levantó perezosamente de la cama recordando que aún estaban de vacaciones de navidad y que las debía de aprovechar al máximo. Frotándose los ojos, tomó sus anteojos que estaban depositados en la mesita al lado de su cama y se los acomodo con total tranquilidad. Se desvistió y entró al baño para darse una ducha rápida y al salir, fue a su armario.

-Merlín me escuche, ojala Tom no venga hoy…

-¡HARRY! Tom llamó para decirme que habían quedado en una cita hoy a la 1, estate listo hijo.-escuchó que decía su madre atreves de la puerta.

Oh fantástico y ahora hacía citas que ni siquiera él había aprobado.

Todo un jodido Sly.

Tomó cualquier conjunto del armario y se lo puso, acomodó más sus rebeldes cabellos y bajó a desayunar junto a sus padres. Iba a ser extraño, puesto que nunca antes lo había hecho y tenía que actuar de lo más normal.

Al bajar vio que su padre estaba sentado en la cabecera de la mesa leyendo el periódico y su mamá estaba sirviendo las tazas de leche y café. Tomó asiento junto a ellos.

-Buenos días, mamá, papá.

-Buenos días, hijo.-respondió dulce, Lily.

-¿Qué tal amaneciste, Harry? No creas que te vas a escapar de tu castigo eh

-Harry, lo que hiciste ayer no fue muy propio de ti, inclusive tú eras el que estaba más emocionado, pobre Lord Riddle… fue hasta muy amable de decirnos donde habías estado y que no había ningún problema.

"Si supieran que él mismo los mató".-pensó el menor, suspirando.

-Era necesario, pero no lo volveré hacer mamá.

-Espero que así sea.-intervino James.

-Por cierto, que detallista de tu parte en ponerte la misma ropa de cuando tuvieron su primer cita, mi bebe es tan lindo.-dijo Lily, revolviendo más sus cabellos y jalándole los cachetes.

-El 27 nos vamos a ver un partido de Quiddicth con los Weasley, ya quedamos.

-Me gustaría ir, pero prefiero hacerle compañía a Molly, tú sabes, cosas de mujeres amor.

-De lo que se pierden, en serio.

Y las conversaciones seguían y no tenían fin. Harry se sentía extraño, o más bien un sentimiento desconocido lo estaba invadiendo y repentinamente sentía ganas de llorar. Recordaba su primer año en Hogwarts y el espejo de Oesed, donde había reflejado su deseo por estar con sus padres. Ahora era realidad y eso le hacía tan feliz si no fuera porque el dolor en su cabeza despertó y otro recuerdo de su vida actual había aparecido.

Harry estaba en su primer año de Hogwarts, podía verlo muy bien. Y estaba solo en una enorme sala frente a un espejo que podía reconocer, como el de Oesed. Entonces un imagen apreció y se vio a si mismo sorprenderse por lo que había allí. Su yo niño de este nuevo universo estaba feliz porque el espejo lo mostraba a él y a Tom juntos viendo los estrellas, unidos en un abrazo. El Harry pequeño tocaba incontables veces la imagen, con mucha ternura y anhelo, pues ese era su deseo.

-Agh…

-Harry… ¿Ocurre algo, querido?

-No mamá, solo creo que me duele un poco la cabeza, estoy bien pueden continuar.

Su madre lo miró muy preocupada y le acarició suavemente los cabellos para relajarlo, Harry se dejó hacer gustoso.

Muy en el fondo estaba preocupado por cómo se iban poniendo las cosas. Recordaba su infancia, pero ahora recordaba su nueva infancia. Sentimientos ocultos nacían en él, Potter estaba temeroso de lo que fuera a pasar o de lo que ya esté sucediendo con él.

Todo era culpa de "él", obviamente.

Centro de Ópera, 1 pm.

-Harry, llegas tarde.-susurró al estar cerca de su prometido, el cual lo ignoró adelantándose en el camino. Pero obviamente, estese olvidó con quién estaba tratando.

-Inmobilus.

Bien, había cosas que Tom Riddle no había cambiado del todo, quizás por su propia conveniencia y supervivencia. El menor quería maldecirlo, ganas no le faltaban, pero ya no podía.

-Ahora, tomarás mi mano e iremos a donde yo te diga, Harry.

Sin más quitó el hechizo y volvieron a caminar normalmente. Después unos segundos de estar incómodo con con la mano de Tom apretando muy fuerte la suya, decidió deslizarla para que se separasen, entonces el contrario colocó su brazo en su hombros y dio por hecho que no se desharía de su cercanía.

-Qué lindo es verte con tu ropa de la primera cita, ¿Cómo sabía que era esa?

-No sé, puro impulso mío, nada especial eh.- aseguró frunciendo el ceño.

-Qué buenas noticias estoy recibiendo.-contestó con una media sonrisa.

-¿Qué…?

-Ha! Mira Harry, una pileta, ¿por qué no nos tomamos una foto?

Más que una proposición, Harry lo consideró como una pregunta retórica. El lord lo haló hacia la gran pileta, muy parecida a la de cuando sus padres se tomaron la foto que guardaba. Entonces Tomo lo giró para que lo encare, y el Lord uniendo sus frentes para que sus labios estén a centímetros de distancia.

Sentía su rostro arden, estaban muy carca y los ojos rojizos de aquel ser que había hecho su vida un caos lo miraba fijamente.

Y el flash sonó. Los labios se unieron, fugazmente.

-Disculpe, aquí tienen su foto, salen muy bien de hecho.

Harry, el primero en reaccionar se separó rápidamente de Riddle, tomando la foto que les estaba dando el fotógrafo. Y si ya estaba rojo de por sí, quizás ahora llegue a igualar a un tomate. En la foto está el siendo agarrado de la cintura con una mano, y tan rápido como sus frentes chocaron se besaron. Lo peor es que realmente si parecían una pareja de enamorados.

-Se ve digan de nosotros, la utilizaremos para nuestra boda.

-¡Yo no he aceptado nada de eso aun!

El muchacho Potter salió corriendo a toda velocidad, desapareciendo entre las personas. Tom, sin perder la calma (y la paciencia) soltó un suspiró cerrando los ojos y centrándose a donde se dirigía su chico.

-Falta poco…

Parque del vacío, Harry.

Harry estaba sentado bajo un enorme árbol. No sabía cuánto había corrido, pero la puesta de sol ya se estaba haciendo de notar. ¿Por qué quería evitarlo pero a la vez estar junto a él? Solo quería escapar de esos terribles sentimientos que lo agobiaban sin piedad. Cuando se estaban tomando la foto, algo lo impulsaba a que él tome la iniciativa del beso, pero otra parte de él se lo impedía.

-Harry y Tom, debajo de un árbol, besándose como unos locos ~.-canturreó, la persona que menos quería mirar en ese momentos y cuando giró, un muérdago estaba entre ellos.

Y los instintos relucían más en momentos como ese.

Sin que el mismo lo quisiese, estiro sus brazos y los enrolló en el cuello de Tom, acercándose rápidamente a este y besándolo en el acto. Su cuerpo sentía corrientes de placer que lo hacían sentir bien. Una parte de él estaba muy feliz, la otra, confusa. Pero Tom no desaprovecho en ningún momento esa esplendida oportunidad que se le ofrecía en bandeja de oro y profundizó el beso.

Probando todo, tocando lo que más podía. Sabía los puntos débiles de Harry y lo explotaría, si no fuera por el hecho de que este esté forcejeando para que lo suelte y pueda respirar.

-Haa…haa…

-Yo sé que quieres seguir.-ronroneó el mayor en su cuello, repartiendo suaves besos en este.

-No…ahh…Tom aquí no…

-¿Aquí no? Donde tu desees amor.-concluyó con una voz ronca que erizo la piel de Harry.

-¡Basta de cosas he dicho!

Y se separó bruscamente como en la fuente. Tom estaba sin expresión alguna, pero muy en su interior ya estaba cantando victoria.

-Disculpa, creo que me dejé llevar Harry.- susurró con falsa inocencia, digno de un Slytherin.

Y ambos quedaron en un largo silencio debajo del árbol mirando como el sol moría y como las estrellas empezaban a surgir en el cielo. Una mezcla perfecta de colores, algo que Harry aún no había visto.

-El mundo ya es nuestro.

-¿El Lord no debería estar ocupado?

-Digamos que sí, pero después de no haber visto a mi prometido después de una semana ya me estaba sintiendo insatisfecho en todos los lugares que yo iba.

-Gracias por seguir mi consejo, Tom.

-Gracias por cambiar mi vida, Harry.

-Tú no has cambiado, sigues siendo el mismo mandón de siempre.

Tom rió por lo dicho, quedando en silencio, observando todo su alrededor con una sonrisa que Harry nunca esperó ver en su ex enemigo mortal. Después de aquello, nadie dijo nada y solo contemplaron su alrededor.

Pasando un buen rato, ambos regresaron a la casa del menor para celebrar la noche buen y la bienvenida a navidad. Lily estaba feliz de que, como en cada año el Lord se quedara con ellos para festejar. Le asombraba que su hijo ya no fuera el extrovertido que más feliz se ponía cuando estaba con su novio, pero tampoco se veía indiferente a este, luego tendría la oportunidad para preguntarle qué era lo que realmente le sucedía.

Antes de la cena, Harry les taba escribiendo una carta a sus dos mejores amigos en uno de los muebles de su casa. Años pasando la navidad con ellos y ahora todo cambiaba, no es que no estuviera feliz, pero las costumbres no se van.

Por otro lado, mientras Tom conversaba con James no podía quitar la mirada de Harry. El chico se había puesto más guapo de lo que ya era. Con esos labios rosados y ojos tan verdes como el avada. Definitivamente su prometido estaba seduciéndolo y tentándolo, solo que quería pasar desapercibido de su padres escribiéndole cartas a sus amigos.

Que Merlín le ayude. Su poca paciencia hasta el matrimonio se estaba acabando con el deseo encarnado frente a sus ojos.

Fue una larga Navidad para el Lord.

31 de Diciembre

Harry lo sabía, era el cumpleaños de Tom. Su madre le incitaba que le prepare la cena y le diera un hermoso regalo esta noche. Pero nada venía a su imaginación. Con el pasar de los días, había sentido cambios algo extraños desde su mente hasta sus sentimientos. Es como si dentro de él existiera alguien más y quiera dominarlo.

Tenía un leve presentimiento que eso era culpa de Tom.

Claro, quién más podía ser.

Y hablando del rey de roma, este apareció en s cuarto como si nada. Ah, pero claro que le diría unas cuantas cosas mientras este a su alcance, el Lord no se saldría con la suya de ninguna forma si así creía que lo iba a hacer.

-Todo es tu culpa.

-Vaya, gracias por felicitarme, prometido mío también te amo.

-No intentes cambiar de tema, tu haz hecho algo en mí y lo sabes que nadie.

-No sé de qué hablas.-respondió con simpleza y sinceridad, sentándose en su cama.

-Hahaha muy gracioso de tu parte Tom, pero sé que lo sabes. Últimamente pienso mucho en ti, es como si algo me impulsara a seguirte de alguna forma, cuando estás conmigo mi felicidad aumenta mucho y eso no es mucho de mí.

-Siento decepcionarte, pero yo no tengo que ver en la que estás diciendo…tal vez sea porque realmente estás enamorado de mí, Harry.

-¡Me tienes harto!

Y diciendo eso, salió del cuarto cerrando la puerta de un portazo. El mayor suspiró, quizás por milésima vez después del regreso de Harry. Por cómo iba describiendo las cosas el chico, todo iba en orden. El problema era que Harry no quería aceptar a su yo actual y eso hacía que ambos peleasen en vez de haber armonía.

Tenía que ser paciente, lo amaba.

Hasta que el chico recapacite, se quería en el cuarto de su novio arreglando otros asuntos.

Sala principal, Harry.

¿Qué sucedía con él? Estaba agotado, algo en su corazón lo estrujaba fuertemente, se sentía arrepentido por lo que le había dicho a Tom. Quería golpearse a él mismo por algún motivo.

Ah, pero otro recuerdo tenía que salir en esos momentos. Tal vez, un recuerdo que lo hizo abochornarse mucho.

Harry estaba a las afueras de su casa, tenía 13 años y era 31 de diciembre, el cumpleaños de Tom. Veía tan emocionado los fuegos artificiales mientras sostenía la mano de su amado. Después de desearse un feliz año nuevo con todos, el mayor lo llevó a un lago, donde se reflejaba perfectamente la luna con las estrellas y que decir de los cohetes, era una verdadera belleza.

-No tengo cómo expresar todos mis sentimientos, pero sé que voy a tener el honor de haber sido tu primer beso. Confesó, con una media sonrisa coqueta y ladina, inclinándose para unir sus labios.

Harry estaba perplejo, pero ni bien Tom había tomado la iniciativa, este no desaprovecho ningún segundo más y lo enrolló con sus brazos, profundizando todo contacto haciéndolo más dulce y pasional. Lo amaba, lo amaba con devoción, lo deseaba, lo hacía sentir único y para él, Tom también era su único.

Volviendo a la realidad, aquel flash había hecho que Harry se avergonzara de sí mismo por pensar todas esas cosas. Vio la hora, ya eran las 5. ¿Tanto había pasado? Sus padres no se encontraban esa noche, dijeron que iba a salir para despejar un poco su mente y que volverían muy tarde solo por ese fin de año.

Miró la cocina. Tal vez no estaría mal que se preparase algo para la noche si sus padres no iban a estar allí. Se levantó y puso manos a la obra.

3 horas más tarde…

Como es que había preparado una cena para dos. Alguien tenía que darle una explicación de por qué la mesa estaba adornada y más bella que nunca. Velas, aromas, Champaign, un pastel, dos platos.

El solo quería una cena para él.

El apetito s ele había ido por completo.

-Harry…no sabía que habías pensado en todo esto…

La voz a su espalda lo hizo sobresaltarse, Tom tenía tanta facilidad en entrar a su casa.

El Lord tomo asiento en un extremo e la mesa e invito a que Harry hiciera lo mismo. Tom degustaba las cosas en silencio y Harry estaba nervioso. Probando poco de lo que había preparado. Esperaba una respuesta por parte del mayor.

-Haz mejorado muchísimo, me encanta lo que pruebo y más si proviene de ti.

-Q-que…

-He terminado todo, yo jamás dejaría ni un poquito de lo que es preparado por ti amor…

La forma en como Tom se iba a acercado, tan sigiloso como una serpiente tan audaz como como un depredador quiere capturar a su presa. Él estaba tomado vino, pero su garganta se sentía más seca que nunca, necesitaba algo que lo llenara, que lo haga sentir más vivo que nunca, necesitaba… necesitaba…

A Tom.

Se levantó de a su asiento y aprovechando que las luces estaban apagadas y que solo las velas podía dar claridad, dio unos pasos hasta estar muy carca de Tom y lo colocando ambas manos en sus pechos, lo miró a los ojos fijamente.

-Por qué…

-No hay razón, solo una conexión que no nos permite separarnos, porque tú eres mío y yo soy tuyo…Harry.-susurro en su oído. Harry jadeó, necesitaba más cercanía.

Y por segunda vez, Harry tomo el rostro de Tom entre sus manos y lo besó. Riddle le siguió y ambos, luchaban una batalla de dominio, que ya sabemos quién iba a salir victorioso. Tom Lo guió hasta un mueblo y lo acostó suavemente es este, sentando se en sus caderas, observando el rostro lleno de sentimientos encontrado de Harry.

-Aún falta mucho… pero gracias por este hermosos regalo de cumpleaños, amor mío.

Y sin más, siguió con lo que había comenzado. Explotando cada rincón del muchacho, tenía mucha suerte de que Lily no estuviera allí

Ding Dog

Muy tarde para cantar victoria.

Feliz año nuevo todos, estoy algo apurada porque ya va a ser la cena hahaha

Los amo mucho Gracia por siempre estar al tanto, se viene muchas cosas interesantes 3

Cualquier sugerencia es bien recibida por mi

Los quiere,

Lin.