Ooootro cap! En este tengo una sugerencia para ustedes si tienen algo de tiempito extra

Antes de empezar a leer si quieren pueden buscar en youtube el ost de Undertale run genocide, "Snowy" ya que le dará trama al cap y cuando ya sea la parte del Gran comedor pueden ponerle el ost de sans

Solo si quieren hehe me basé en esos para inspirarme, sin más, aquí les dejo

El pasado los une, el futuro los ayuda

Acepto porque así lo quiero

Contra su voluntad había estado soñando constantemente con Tom, cuantos besos no le repartía este por la nuca o lo acostaba en la cama para hacerle cosas una tanto "indebidas". La persona en su interior lo seducía para que se acople a la nueva vida y caiga en los encantos de aquel ser que aún no podía aceptar del todo. Era como un juego de seducción y él estaba perdiendo.

Cada vez las mañanas se iban haciendo más pesadas para él y los recuerdos más constantes. De alguna forma quería matar a su otro yo por todas las cosas que hizo en ese tiempo como consolarse a sí mismo nombrando en bajo al máximo líder de Gran Bretaña.

¿Era legal odiar a la misma persona que es? Sí.

Más le fastidiaba la invasión de mente que podía hacerle Riddle y todo el poder que tiene aquel anillo que le dio. Era como si ya no pudiera vivir sin él y fuera dependiente de sus toques, caricias y besos pasionales. Tenía la suerte de que no pasaba de eso, pues siempre que estaba a punto se detenía, lo volvía a acostar en la cama, le daba un beso en la frente y se iba.

Desde el primer día que había sido asechado por Draco Malfoy no lo había vuelto a ver de esa forma, pero todo se recuperaba en clases cuando lo miraba intensamente y al día siguiente aparecía con cortes en los brazos. En efecto, sabía que el único capaz de poder hacerle eso era el "Todo poderoso Lord" y recordaba que en uno de sus sueños, él le había susurrado que "Niños hormonales no son problema para mí, ya que tú me amas"

Sí, claro, amarlo.

Lo amo

-Calla.

Es lindo, mágico y con él, soy yo.

-Ándate

Deja de ser masoquista, que bueno que en los sueños soy yo quién te controla a ti

Era irónico hartarse de sí mismo pero no imposible. Muchas peleas ya las había ganado su otro yo, pero la victoria iba a ser suya. Solo tenía que controlarse y no enloquecer. Estaba muy enfermo, sí, lo suficiente como para ya no poder vivir sin estar escuchando esa voz a cada momento y más aún en sus sueños. Había dejado de ser el protagonista a ser el espectador. Lo veía vivo, ansioso, enamorado, pasional, ese era su yo de verdad. Pero lo odiaba profundamente por querer dominarlo.

Sin embargo, ¿hasta cuándo seré yo realmente?

¡No lo amaba!

Lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama, no lo ama, lo ama…

Otro recuerdo, "patético" para él.

Su yo de 13 años estaba acostado en la cama de su cuarto, veía como las ventanas se empapaban por la lluvia y los niños corrieran de un lado para el otro, jugando. Él estaba mirando con fervor la puerta de su casa, a ver si esta se abría, pero nunca ocurrió.

Pasaron una, dos, tres, cuatro horas…y seguía sin abrirse. Él terminó durmiéndose bien arropado por él frío y está por demás decir que, se fue al mundo de los sueños muy decepcionado a juzgar por su expresión.

De repente el tiempo se volvió más rápido y la noche se había ido demasiado rápido y pudo ver en el reloj que ya eran las 3 de la mañana. Alguien abrió sin mucho esfuerzo la ventana de su habitación, dejando correr un fuerte ventarrón. El hombre pasó elegantemente por el marco hasta llegar a su cama.

Aquel hombre se sentó a un lado de la cama y prendió la luz que estaba en la mesita de al lado. Fue ahí donde pudo confirmar quién era y tampoco era como si no lo esperaba, si no el mismo Lord de sus sueños y delirios. Tom tenía en su mano una rosa muy extraña, pues parecía de cristal y atada a esta estaba una nota. Riddle dejó la rosa en la mesita y se dispuso a acariciar los cabellos de su otro yo con mucha delicadeza y amor, sin despertarlo.

-Espero me disculpes si en un día muy especial para los dos no pude estar junto a ti, pero esta rosa hará que ambos no podamos separarnos, mi ángel.-susurró, besando su frente.

Después de observarlo por un rato más mientras dormía, el hombre miró su reloj y se levantó de la cama, aún era de madrugada. Antes de salir de nuevo por la venta, volteó para ver nuevamente a su otro yo, sonriendo. Luego salió y dejó cerrada la ventana.

Después de varias de un buen rato el otro Harry se levantó se frotó los ojos y se colocó los lentes. Lo primero que vio fue la rosa que yacía en la mesa junto a una nota. La tomó y la estudió con dedicación, luego la dejó encima de su regazo y leyó la nota que acompañaba a esta.

Se vio a sí mismo llorar, sus mejillas se habían puesto rojas mientras abrazaba a la carta y la rosa y todo se estaba volviendo borroso, el recuerdo se estaba acabando. Lo último que pudo escuchar de sí mismo fue:

-Yo te amo más, Lord idiota.

Y volvió a la realidad.

Harry estaba recostado en una de las mesas de la biblioteca, tenía varios libros a su lado y recordó que mañana tenía una lección muy importante de pociones con el profesor Snape. Decidió dejarlos a un lado, después de aquel singular recuerdo se sentía muy extraño por dentro. Como si aquella fiera que repudiaba a Tom Riddle se hubiera dormido.

Estaba tranquilo.

Paso todo el rato con sus amigos, charlando de cualquier tema. Había ido a caminar con Luna por los pasillos y le había contado todo lo que le había sucedió y le pidió que guardase el secreto, sabía que podía confiar en ella. La Ravenclaw le dijo que sea libre y no se aflija, pues tener a alguien encerrado dentro suyo no es nada bueno.

Esas palabras lo dejaron aún más pensativo y así se la paso hasta ya haber acabado sus tareas he irse a la cama. Fácilmente cerró los ojos y dejó el insomnio de días atrás. Su cama estaba más cómoda que de costumbre y poco a poco fue cayendo en los brazos de Morfeo.

Estaba en la misma casa blanca cuando soñó por primera vez con Tom. Estaba parado frente a una puerta café y al instante esta se abrió, dando paso a un elegante Lord. Tom lo miró fijamente y sonrió

-Creí que hoy abrían dos Harry conmigo, a donde lo enviaste si se puede saber?-preguntó con una media sonrisa, pasando una mano por su mejilla.

-No he desaparecido a nadie Tom, soy yo, simplemente Harry.-respondió sonriendo levemente.

-Harry…-susurró, acercándose para tomarlo entre sus brazos como tantas veces lo había hecho y este siempre terminaba rechazándolo.

Pero esta vez no fue así.

Al contrario de lo que se esperaba, el terminó rodeado de igual forma con sus flacuchos brazos, enterrando su cabeza en su pecho. Harry ya no se sentía forzado, ni mal, ni confundido, él simplemente lo hizo como quiso y en su interior sentía un alivio que dejaba a un lado sus pesares. Y así quedaron en la mitad de la sala, sin decir nada.

-Tom…

-Sí, Harry?

-Estemos siempre de esta forma…-comentó aun sin separarse, el mayor le miro a los ojos.

-Yo siempre estuve aquí.-susurró.

-Discúlpame.

El menor, como lo había hecho en el cumpleaños de Tom, tomo su rostro entre sus manos y lo fue acercando lentamente hasta sentir su respiración, cálida y acogedora. Esta vez era Harry quien deseaba besarlo, ya lo entendía, el por qué el Harry de este mundo lo amaba al completo y todo estaba en aquella carta.

Unió sus labios, pero no fue un simple beso. Tampoco fue necesitado como el de aquella noche, que sus propios instintos lo obligaron a hacerlo. El toque era sensual, dulce, íntimo y todo era controlado por el menor, Tom se dejaba hacer y guiar por su niño.

Más el poco aguante de Riddle desapareció y también tomó control, agarrando con posesividad su cintura, acentuando más el contacto. Su otra mano descendía de la mejilla de Harry, por su cuello, espalda y muslo, necesitaba más. Sin embargo, como era de esperarse, Harry con la misma lentitud que empezó aquel beso, lo rompió.

-Eso fue un golpe bajo…Tommy.-dijo entre jadeos, sonriente.

-Me vi tentado, no todos los días Harry me besa por voluntad.-contestó encogiéndose de hombros.-En esta noche continuaremos nuestro encuentro, mi romeo, ya tienes que despertar.

-Pero…

-Shh.-susurro, dándole un pequeño beso en los labios, separándose casi al instante.

Luego le empujó del pecho para atrás y todo se volvió oscuro.

Fin del sueño.

Abrió los ojos y vio que estaba acostado en su cama, todos aun dormían, al parecer Riddle hizo que aquella mañana se despertara más temprano que el resto. Se puso sus zapatillas y se dirigió al baño. Sentía como si ese día estuviera lleno de sorpresas.

Y no se equivocaba.

Gran Comedor.

Todos estaban desayunando tranquilamente, hasta que la voz del Director llamó su atención. El hombre conjuró el sonorus para que sus palabras sean escuchadas claramente y sus alumnos puedan entender.

-El día de hoy, mis estudiantes, tenemos a alguien muy importante con nosotros. Pueda que sea muy sorpresivo para ustedes, pero la compañía de esta persona beneficiará mucho al colegio en su mantenimiento, recibamos bien al Lord de Grand Bretaña.

A paso elegante y obvia belleza, el apuesto Lord entró por la puerta escoltado por Bellatrix Black, Lucius Malfoy y Barty Crouch Jr. Los ojos rojos no tardaron en identificar a su consorte y al verlo, le guió el ojo. Harry aun no salía de la sorpresa. Las autoridades llegaron hasta donde estaba el director y le saludaron apropiadamente, luego su atención se dirigió a los jóvenes.

-Espero no les sea molestia que intervengamos en sus actividades por el día de hoy, mis fieles seguidores se encargaran de ir por todas las secciones de Hogwarts y está demás decir que todo esto es por su bienestar.-enfatizó, carismático ante el público presente.

Chicos y chicas suspiraron por ver a semejante espécimen frente suyo, sin importarles lo que decía. Harry sintió un ligero apretón en el corazón, enviando una cara de pocos amigos a sus compañeros y el Lord no desaprovechó esa oportunidad para disfrutar de los celos de su pequeño león.

.

Acabado el desayuno todos se dirigieron a sus respectivas clases, Harry aun con vergüenza por lo del sueño de anoche trató de caminar lo más rápido posible lejos de Tom. Ron y Hermione le siguieron el paso y Riddle con la mirada desde su asiento.

-Creí que al volver a ver a él Lord te acercarías a él para saludarle, Harry.-dijo a lado suyo, Hermione.

-Ahora…no, mione y si me disculpan, me olvidé de un libro, ya les alcanzo.-contestó Harry, desapareciendo de la vista de sus amigos.

-Harry…

.

Había regresado desde la torre de Gryffindor y esperaba que la profesora de Adivinación no se enojara con él por haber llegado tarde. Quizás el sueño que había tenido hizo que se olvidase de algunas cosas importantes, pero no estaba enojado ni irritado. Por supuesto, la visita de Tom a Hogwarts lo tenía alerta y más si planeaba raptarlo.

-¿Feliz de que tu príncipe verdecito haya llegado, Potter?

Oh no, ahora no.

De alguna forma Draco al estar frente a él había llegado a tenerlo entre la pared y el slytherin. Sus ojos grises tenían un brillo que jamás había visto en él. Podía notar rabia, ira, deseo. El heredero Mlafoy lo tomo de los cabellos y sin más preámbulos lo besó sediento.

Él no quería eso, pero estaba sin escape.

Sin embargo, no duró mucho. Ya que segundo después Draco había abandonado sus labios, cayendo rápidamente al pido mientras se retorcía de dolor. Alguien había conjurado un crucio y sabía muy bien de quien se trataba.

Frente a ellos estaba la máxima autoridad del país, manteniendo a Draco bajo el cruciatus. Lo veía en él, estaba enojado al máximo. Sus ojos disfrutaban del dolor que le causaba al más joven, sin pena ni arrepentimiento, el no sentía nada.

-Vaya, vaya… el jovencito sigue jugando con lo que no es suyo… oh pero claro, creo que no fui muy específico con Lucius y contigo mismo, la última vez no debió haberte bastado para que entiendas donde está tu lugar ¿no es así? ¿A qué quieres llegar importunando a MI Harry, joven Mlafoy? Ah, pero veo como disfrutas del crucio, ¿delicioso, no?-decía Tom, riendo como un maniático, su voz helada haciendo que hasta el mismo Harry se erizara.

-Adhg… !-gritaba Draco, pero no tenía sentido, nadie estaba allí y el mismo Lord se aseguró que nadie lo estuviera.

-Tom…basta, no tienes por qué ser así, yo hablare con él para que esto no vuelva a pasar.-intentó apaciguar su consorte.

Riddle lo miró aun sin detenerse, pasaron unos segundos y le hizo caso a Harry, deteniéndose en el acto.

-Ven.-respondió con seriedad.

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No fueron ni uno, dos o tres segundos de que llegaron a la cámara secreta y Tom con agilidad lo tiro en un elegante mueble color verde oscuro. Harry lo miraba confundido mientras veía como Riddle se sacaba el chaleco y desataba la corbata, sus ojos rubíes estaba opacos.

-Tom, para esto, tengo que ir a clases.

-Estás con el Lord-respondió seco.

-No por que seas el Lord, puedo hacer eso y adem-

Pero Tom no le dejó seguir hablando y le calló devorándolo con un beso. Rudo, brusco, muy diferente al de sus sueños. Harry estaba asustado, nunca lo había visto de esa forma y parecía querer succionarlo desde adentro, se sentía mareado y sus piernas estaban flaqueando mientras él se colocaba entre estas en el proceso.

-Eres mío, dilo Harry, di que eres mío.-siseó en parcel.

-No fuerces esto, Tom

-¡¿Por qué te dejaste de ese crío?!-exclamó con el ceño fruncido

Harry suspiró, tenía los labios rojos e hinchados, sus ropa estaba toda desarreglada tenía todo el peso de su Lord encima, además de que este chispeaba ira. Aun así, solo se limitó a suspirar de cansancio.

-Yo no me dejé, el me forzó y…no que muchachos hormonales no eran problema para ti?-preguntó con una media sonrisa. Tom no dijo nada mientras desviaba la mirada.

-Pero si esto de alguna forma de hace feliz, sí Tom Marvolo Riddle Gaunt, soy todo tuyo.-respondió con una pequeña sonrisa.

Tom sabía que esa no había sido la mejor manera de reaccionar, pero tan solo ver a Harry con otro le había hecho perder la cordura. Le alegraba que su ángel siempre estuviese allí para calmarlo y detenerlo de cualquier locura, porque de no haber sido por él, Lucius se quedaba sin heredero.

Muy cerca de su oído, con voz necesitada y cargada de deseo, Tom le susurro:

-Te necesito…

Continuará…

Bueno gente, he aquí el capítulo 6 y cabe destacar que ya se acerca el final

Espero, les haya gustado y sin tienen crítica o sugerencia pueden decirla, soy toda vista owo

Nos vemos!

Lin