ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.
La historia original en inglés es obra de GoldenOuryuuWooly y se llama "The Life of Zeno". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.
ooooooooooooooooooooo
Capítulo 2: Dos mil años
Habían pasado casi dos mil años. Zeno se estiró a la vez que se apoyaba contra un árbol, dejando escapar un tarareo contenido al sentir que sus extremidades se estiraban un poco y, a continuación, se relajaban. Él se quedó mirando al cielo, repitiendo los últimos siglos en su mente, divirtiéndose cuando se dio cuenta de en lo que finalmente se habían convertido las borrosas personas con las que él había bromeado.
Han pasado muchas cosas, reflexionó Zeno, cambiando se postura para levantarse. Y luego se detuvo.
Fue casi un tirón que venía de alguna parte que lo le hizo ponerse de pie, lo que hizo que girara su cabeza en la dirección del castillo Hiryuu.
Han pasado casi dos mil años, pensó, luchando contra el repentino impulso de correr lo más rápido que pudiera hacia el castillo.
¿Podría ser que…?
Él se marchó, sin molestarse en moderar el ritmo. Había decidido que cuanto más rápido llegara allí mejor, la emoción le invadía. ¡Después de dos mil años Hiryuu finalmente estaba regresando!
oooooooooooooooooooooo
Él se mantuvo oculto durante los siguientes años, asegurándose de mantener un ojo en la reencarnación de su rey, viendo como la chica crecía. Zeno tenía dudas sobre la niña, al ver como el rey la malcriaba. Él se contuvo, pensando que él no era necesario para la niña, a pesar de que su mente le decía que fuera con ella, que la mantuviera a salvo, ella no le necesitaba.
Cuando la reina murió su determinación casi se rompió, casi se lanzó hacia delante rápidamente, estuvo a punto de revelarse como el Guerrero Dragón Ouryuu. Odiaba ver a la chica triste, y sabía que si pudiera acercarse a ella, podría alzarla en brazos, hacerla sonreír. Y, aún así, antes de que su determinación se rompiera su primo había intervenido, él había sido el sol para ella.
De modo que se quedó atrás.
Ooooooooooooooooooooo
Una vez más, estuvo a punto de intervenir cuando la niña casi fue secuestrada. En vez de eso se obligó a quedarse atrás, viendo simplemente como su primo y su amigo trabajaban juntos para rescatarla. Él tuvo que aferrarse a su medallón, rechinando los dientes con pesar, murmurando para si mismo que los niños tendrían éxito. Y aún así, él se regañó a sí mismo más tarde esa noche, tirándose del pelo mientras observaba a los niños siendo regañados en el castillo. Casi había vuelto a perder al Rey Hiryuu.
Pero Zeno siguió vigilando, e intervino de manera lenta e irreconocible según la chica crecía. Él se prometió a si mismo, y a la sangre que hervía en sus venas, que iría a su lado cuando ella le necesitara.
Y luego la niña cumplió dieciséis años, y Zeno apenas podía creerse lo que veía.
El primo del rey había matado a su padre, y un grupo la estaba rodeando, preparándose para matarla, o encarcelarla, o algo. Zeno trató de intervenir, pero su guardaespaldas se le había adelantado. Él la llevó fuera del castillo, a su ciudad natal.
Zeno les había seguido, por supuesto. La vida de Hiryuu estaba en riesgo, él nunca abandonaría a su rey.
Y así empezó a ver como la chica intentaba recuperarse. Sintió que su corazón dolía por ella, con ganas de estar a su lado para animarla. Él sabía lo duro que era perder a alguien, incluso después de todos estos años los recuerdos de sus hermanos dragones aún estaban frescos en su mente. Zeno sabía que nunca podría salvar a la chica del dolor, pero aún así había deseado intentarlo.
Y entonces ella se puso de nuevo en movimiento, exigiéndole a su guardaespaldas que fuera con ella. Zeno les había seguido de cerca, manteniéndose atrás por si acaso la chica podía sentirle. (Sin embargo él dedujo que ella no podía hacerlo, o que no sabía cómo. Zeno decidió que eso era lo mejor). Simplemente les observó en el caso de que algo volviera a ocurrir.
Y entonces habían sido atacados en las montañas. Le tomó toda su fuerza de voluntad no moverse de su escondite, la vio cortarse el pelo y precipitarse por el acantilado. Por un momento Zeno casi se lanzó para atraparles y amortiguar su caída, pero en lo que lo pensaba ya era demasiado tarde.
Y entonces habían encontrado al sacerdote, quien les habló de los cuatro dragones, de cómo ellos serían la única posibilidad de supervivencia de la chica. Zeno se sintió enojado, agitando los puños hacia el cielo mentalmente.
Y luego se marcharon, llevándose al muchacho con ellos, hacia la aldea de Hakuryuu. Él les había seguido a una distancia segura, fuera del alcance de la vista de los aldeanos, la culpa de la promesa que hizo hace tantos años carcomió su corazón. Mira, Guen, otra vez estoy aquí. ¿Dónde estás?
Antes de que tuviera la oportunidad de perderse en sus recuerdos la reencarnación de Hiryuu se volvió a marchar, con el actual Hakuryuu siguiéndola, hablando en voz alta (y podía añadir que muy orgullosamente) de los guerreros dragones. Zeno sintió una ráfaga fría de pánico mientras se concentraba en ocultarse del dragón blanco, clavando sus uñas en el árbol en el que estaba, sintiéndose cada vez mas paralizado mientras el joven trataba de detectar al dragón más cercano, dejando escapar un suspiro de alivio solamente cuando éste declaró que era Seiryuu. Sin embargo, no estaba preparado para darse a conocer, aún no estaba seguro de conocer las intenciones de la muchacha.
Él siguió detrás de ellos, riéndose de las reacciones del dragón blanco ante las actividades al aire libre, riéndose de las desgracias del grupo por el camino. Varias veces tuvo que callar a su estómago, sintiendo como su cara se enrojecía, muy contento de que los cuatro a los que estaba siguiendo no pudiera oír gruñir su estómago (había estado tan concentrado durante las últimas semanas que se había olvidado de comer. También consideraba que la comida del muchacho olía fantástica y oró porque la reencarnación de Hiryuu tuviera buenas intenciones, ya que se estaba muriendo por probar esos alimentos), y perdió el rastro de ellos durante varios días mientras buscaba comida.
Zeno les siguió hasta la aldea de Seiryuu, tomando la máscara de un vendedor para disfrazarse con ella, siguiendo al grupo a través del laberinto. Vio como Seiryuu se unía a ellos a regañadientes, vacilante, y vio como los cinco hablaban. Se rio de la muestra de afecto de Seiryuu, se rió de la confusión del dragón blanco, se rió del pánico que causó. Sintió pánico varias veces cuando Sieryuu miró directamente en su dirección, le había mirado durante un momento demasiado largo, el alivio le invadía cuando él era llamado para comer o para dormir.
Zeno se quedó atrás y vio como perseguían a Ryokuryuu. Zeno sintió que se reía cuando le vio volando por el cielo, haciendo que Hakuryuu se mareara a menudo. Vio con preocupación como la chica y el muchacho se infiltraban en la base del tráfico de personas, negándose a permitirse intervenir y salvarles por sí mismo.
Confía en que tendrán éxito, se dijo a sí mismo, viendo como los barcos eran hundidos uno por uno, viendo como el dragón verde era derribado. Él vio con una mezcla de sorpresa y orgullo como la reencarnación de Hiryuu derribaba al cabecilla, sintiendo como se recostaba contra el árbol en el que estaba con satisfacción.
Vio como ella se encontraba con su primo al día siguiente, viendo como ella rompía a llorar. Él se mantuvo oculto del grupo, aún más del Ryokuryuu recién llegado, dejó la cuidad detrás de ellos. Les observó y se rió de la tonta poción de amor enviada por la aldea de Hakuryuu, vio como los dragones actuales hacían el ridículo.
Supongo que seguir a la señorita no sería tan malo, decidió Zeno finalmente, encaminándose hacia el grupo, sonriendo ya ante la comida del muchacho, su boca babeó y su estómago gruñó. Mientras se trate de la señorita, estará bien.
