Hola cómo están? Espero que bien. Este capítulo es uno en el que quiero explicar mis motivos por no haber actualizado.
Crepúsculo no es mío.
Pov. Bella.
Y
Ya estaba, me había casado con el loco de mi jefe, el padre de mi hijo y con quien había perdido mi virginidad.
Edward Cullen, un hombre guapo, sexy y arrogante. Mi ahora dueño, porque eso era lo que yo era. Su nueva adquisición. Y hablando de adquisiciones mi jefe era raro. Es decir, estaba podrido en dinero y no se compraba nada. No gastaba en joyas para darle a sus conquistas, ni se compraba autos. No compraba nada. Sólo una vez al año hacía una remodelacion y actualización de todo lo que había en su casa.
Controlaba varios software de no se qué. Tenía que admitir que era muy inteligente y guapo.
Sus labios me regresaron al presente. Y me hicieron entrar en un mundo de sensaciones que me dejaron atontada. Me había casado. Pero tenía que recordar que era por mí hijo. Mi pequeñito.
-. Por fin eres mía- susurró contra mis labios. Y me agarró por la cintura para pegarme a él y devorarme a besos. Y yo no me opuse.
Si me derretía con cada beso, qué impediría que quedara en su cama? Nada. Eso lo sabía.
Me alejé de él al recordar por que me estaba casando con él. Debía tener más fuerza de voluntad o si no el acabaría conmigo.
-. Felicidades cariño- se acercó Esme a abrazar a Edward y lo mismo hizo mi madre conmigo.
-. Para no querer mira cómo te entregaste en ese beso- me ruboricé del sólo de pensarlo. Ese beso había sido caliente.
-. Campanita. - se acercó mi padre y me abrazó. Luego volví a sentir esa amargura y el sin sabor de mi triste realidad.
Al poco rato volví a estar entre sus brazos. Por un momento me pareció verlo asustado, pero luego habló con uno de sus hombres dr seguridad y se tranquilizó. Ya estaba, no comprendía como un hombre tan fuerte como él, era tan vulnerable.
-. Qué le pasa? - le pregunté a Carlisle, momento atrás cuando me había quedado sola.
-. Edward es muy introvertido. No habla con casi nadie. Me sorprende aún que se casara contigo. No deja que nadie entre en su vida. Yo lo hago porque si y él se molesta. Edward, después de lo que pasó, es miedoso e intranquilo. No se que le hicieron. Pero no hablaba. Yo amo a mi hijo Bella. Es mi todo. Cuando me enteré de que sería abuelo te juro que me emocioné.- me miró y sonrió-. Gracias por estar con él.
Ahora me preguntaba.
¿Qué pasó? ¿Qué le hicieron? Esto era raro. Eran muchas incógnitas. Demasiadas cosas me atormentaban. Y él me irritaba y excitaba a partes .
-. Nos vamos- susurró a mi oído.
Y el momento llegaba. La noche de bodas. Pero que ni pensara que iba a tener sexo con él. No lo haría.
Solo esperaba que todo saliera bien. No podía seguir así. Tenía miedo de caer. Edward Cullen,me asustaba y excitaba a partes iguales. El solo recordar lo que vivimos esa noche y verlo a mi lado, enviaba oleadas de placer a mi centro. ¿Cómo rayos iba a resistirme a él si mi cuerpo estaba urgido por el suyo?
Santo Dios, esto sería algo difícil.
-. Voy a cambiarme...- debía ganar tiempo. No quería estar a solas con él.
Era peligroso.
-. Dije que nos vamos, además quiero ser yo quien te quite éste vestido- besó el espacio que había detrás de mi oreja y me tomó por la cintura pegandome a su cuerpo-. Me encantas. Eres lo que siempre había soñado- no pude evitar derretirme con sus palabras. Era sumamente tierno.
Nos despedimos de los invitados, que por cierto solo eran ocho personas contando a nuestros padres. También mis locas amigas y un afroamericano con una rubia embarazada. Esperen ...
A ese hombre yo lo había visto antes. Oh mierda.
Lo miré enfadada y el sonrió y se acercó. Edward lo abrazó y la mujer rubia se acercó a mi.
-. Hola, soy Irina, esposa de Laurent- estreche su mano ella sonrió-. Sé lo que hizo, es muy leal. No sé que tanto los une- dijo mirándolos-. Sin duda dos obsesivos juntos. Pero Edward es un gran hombre.
En ese momento se acercó Carlisle a ellos-. Qué sabes?- pregunté.
-. Te ama y le importas lo suficiente como para llevarte a su casa y cambiar un montón de medidas de seguridad y enfrentarse a sus fantasmas, solo para estar contigo- me sonrió y una vez más me pregunté que le había pasado-. Sólo te pido que no lo lleves al límite. Hay cosas que no puede controlar. Es muy introvertido. Pero es buena persona- en eso Laurent se acercó a nosotras.
-. Hola Isabella- sonrió. Lo miré enfadada.
-. Hola - y Edward volvio a mi junto con Carlisle.
Nos despedimos de los demás y en un abrir y cerrar de ojos estaba en en auto. Con un equipo de seguridad como de ocho hombres.
El auto estaba dividido por una lámina de vidrio blindado cosa que mi ahora esposo aprovechó al máximo.
-. Tus pechos están mas grandes ahora- sus manos fueron a mis pechos y los apretó ligeramente. No pude evitar gemir de placer-. Tus caderas también... - su meno fue bajando poco a poco y se coló entre mis piernas.
-. No... Edward... No voy a acostarme contigo- dije entre jadeos.
-. Y por qué estas tan mojada?- sus dedos estaban justo allí. Encima de mis bragas y las corrieron, para tener mejor acceso-. Te gusta verdad?- me mordi el labio inferior.
-. Por favor...no- rogué.
Sus dedos se sumergieron en mi interior y su pulgar acarició mi clítoris con vehemencia. Mi respiración era errática y justo cuando iba a alcanzar el clímax, él paró.
-. Girate- lo obedecí y lo vi. Tenía su pene fuera de sus pantalones y de alzaba orgulloso. Edward, no me dio tiempo a pensar si estaba bien o mal y yo tampoco quería hacerlo ahora mismo. Solo tenía la creciente y alocada necesidad de sentirlo dentro de mi. No importaba si estaban sus guaruras adelante. No importaba nada más, solo mis ganas por él.
Así que sin más, me acerqué a sus labios y lo besé con hambre. Deseaba acabar con el calor que crecía entre mis piernas y me molestaba ser tan inexperta y no poder controlarme cosa que el aprovechaba.
Sus manos fueron a mis muslos y los acariciaron para después subir el vestido hasta mi cintura y arrancarme las bragas de encaje blanco.
-. Me deseas dentro ahora?- no le respondí solo lo besé y me acomode a horcajadas sobre su pene y el me empaló arrancándome gemidos de placer-. No sabes cuanto he esperado para volver a sentirte así- dijo cuando nos separamos para respirar. Una de sus manos estaba en mi cadera marcando el ritmo y la otra fue a mis pechos y los sacó del vestido sin inconvenientes.-. Me encantas- no podía hablar y tampoco iba a hacerlo. Solo me interesaba saciarme de él.
Así que lo monté con fiereza, mientras nos comíamos a besos y tocábamos lo que podíamos en uno del otro. Esa sensación de éxtasis se fue apoderando de mi poco a poco hasta que casi estaba por llegar, cuando el cambió de posición y me acostó en el asiento.
Me penetraba una y otra vez, sentía que su verga crecía mas y más dentro de mi y en aceleró las acometidas y no pude evitar gritar cuando me corrí con un fuerte grito y luego el lo hizo después de mi.
Ahora me ponía a analizar lo que había hecho, me tense. Oh mierda! Me había entregado a él. A ese hombre que me había chantajeado y manipulado para que me casara con el. Como había sido tan estúpida. Esto estaba muy mal.
El se desplomó sobre mi y empezó a besar mi hombro. Las sensaciones que tuve, me enojaron y al parecer el lo sintió. Levantó la cabeza y me miró directamente a los ojos. Desvié la mirada.
-. Cuanto falta para llegar a ti casa Edward- mi voz fue seca y fría. Carente fe emocilnesy lo vi por fruncir el ceño y bajar la mirada. Acto seguido, salió de mi lentamente y acomodó mi vestido.
-. Falta poco- se arregló sus ropas y se sentó pegado a la ventana. Mirando fijamente por la ventana.
Traté de no sentirme mal por mi actitud e ignoré el hecho.
Por lo que también me senté al otro extremo mirando a la ventana.
Pensando en la estupidez que había hecho.
En que me había metido?
Bueno muchas gracias por leer. Esperó les guste. No creo publicar hasta en 17 o 18 de noviembre. Ya que estoy por entrar en exámenes finales para graduarme de secundaria e ir a la universidad.
Espero que me dejen comentarios y me digan que les pareció. Edward me encanta.
Besos.
