Hola, ya sé. Me desaparecí.

Pero es que me ha raptado Wattpad. Yo las adoro y por eso sigo escribiendo, pero es que Wattpad...

Bueno ya no las entre tengo.

Crepúsculo no es mío.

Pov. Bella.

¡Oh Mierda!

¿Edward, tenía un hijo?

¿Qué rayos pasaba aquí?

Giré mi rostro para ver a Edward, y estaba pálido, confuso y sorprendido.

—¿Anthony?— su voz salió ronca.

—Si, papá.— Edward se puso de pie y me ayudó a mi a hacerlo—. No te muevas — rugió Anthony.

—Podemos hablar... No hagas esto— trató de tranquilizarlo Edward.

—Eres un maldito y no mereces vivir— le quitó el seguro al arma y puso bien el dedo en la gatillo— Le hiciste mucho daño a mi madre, la destrozaste y por eso van a morir ambos, pero primero ella — dirigió el arma hacia mi— O primero tu hijo— cubrí mi vientre instintivamente, pero Edward, me colocó a sus espaldas.

—A ella no. Has lo que quieras conmigo, pero a ella no la toques— mis nervios estaban a punto de descontrolarse. Agarré el brazo de Edward, pero se soltó bruscamente.

— Deja el arma ahora Anthony— ordenó Edward.

—A mi no me dices que hacer— y justo cuando iba a disparar, Raymond, el de seguridad, le disparó y lo mismo hizo Anthony.

Solamente sentí, como el cuerpo de Edward, caía y él se tomaba el hombro.

—¡Edward!— grité acercándome a él y viendo su herida.

Raymond, le quitó el arma a Anthony, quién seguía vivo.

— Llévalo a casa, Carlisle, no demora en llegar— Ray, se veía dubitativo —. ¡Ahora!_ apremió Edward.

La herida de Anthony, era en el abdomen. A el chico se lo llevaron entre Ray y Chris. Edward, tenía como una docena de hombres o más a su cuidado.

—Edward, mi amor lo siento— traté de abrazarlo, pero me lo impidió. No me miraba.

— ¡Suéltame!— espetó y así lo hice— No quiero hablarte— mi corazón se destrozó.

—Mi amor yo...— intenté acercarme, pero en ese momento, llegó Carlisle. Estaba furioso, pero sobre todo, preocupado.

—Edward— lo abrazo y Ed, se dejó hacer.

—¡Bella!— giré y también estaba mi papá, analicé sus rasgos. Se veía cansado, pero luego su rostro se empañó por la preocupación y miró directamente mi cuello. En ese momento, fui consciente de mi cuerpo—. ¡Mi niña no!— gritó y justo cuando iba a caer, me atrapó.

Luego, no fui consciente de nada más.

********* Unos días después*********

Abrí los ojos.

Me sentía mal, quería irme a casa con Edward, pero los médicos no me dejaban. Todavía tenía que esperar. Yo también había resultado herida, ya que el balazo, que recibió Edward, salió de su hombro y me impactó en la unión entre el cuello y el hombro. No lo había sentido, ya que estaba preocupada por Edward y porque mi cuerpo estaba aún con mucha adrenalina, pero luego sí y duele. No era muy grave, fue un roce muy rozado...

Otra cosa por la que no había salido, fue por un principio de aborto que tuve, pero mi bebé está bien.

—Buenos días, Isabella- Saludó el doctor Vulturi.

—Buenos días— saludé de vuelta.

—Vamos a revisarte— me revisó la herida y la limpió, luego me volvió a cubrir y sonrió.

—Veo que estas bien tu cara de hartazgo, me dice que ya te quieres ir. Así que adiós y nos vemos en una semana. Eso si, no te excedas- dijo apuntándome con su bolígrafo. Asentí—, puedes cocinar y dems, pero no en exceso. Guarda algo de reposo si?

—Esta bien Aro— sonrió y salió.

Edward, entró y se me quedó mirando. Traía una camiseta sin mangas, por su hombro herido.

Estaba muy guapo con sus pantalones jeans azules desgastados. Traía un bolso colgado de su hombro sano y me lo dejó en la cama.

—Te bañas y te vistes, nos vamos en quince minutos — su voz era fría y carente de emociones.

—Edward, amor yo...— no me dejó terminar.

—No quiero escucharte — mis lágrimas se desbordaron y él se impacientó —Apúrate- salió y me dejó sola.

No me hablaba y si lo hacía era para ordenarme.

¿Para esto me había enamorado?

Por algo no quería hacerlo.

Todo estaba patas arriba.

Edward, tiene un hijo de diecisiete años que quiso matarlo, casi pierdo a nuestro hijo y ahora el hombre que amo, no me habla.

Analizaba eso, mientras me ponía de pie y con dificultad, iba a al baño.

Entré al minúsculo baño, me desvesti con cuidado y me metí bajo la lluvia artificial, que por cierto estaba fría.

Volviendo a los puntos, Edward tenía treinta y cuatro años, iba a cumplir treinta y cinco en tres meses, Entones el tuvo a Anthony siendo un adolescente.

¿Qué habría pasado con la madre del muchacho?

Era mucha información y carecía de importancia para mi, si Edward, seguía sin hablarme.

Salí de la ducha y me vestí con cuidado. Me sentía cansada y deprimida.

Todo lo que había pasado era mi culpa, si yo no hubiese salido esto no hubiese pasado.

"Tarde o temprano iba a pasar Isabel la" - dijo mi conciencia.

Eso no lo sabía. A Edward, no le gustaba que saliera es más siempre lo evitaba ya sea proponiéndome ir a nadar un poco; haciendo el amor apasionadamente en la cocina. Hablando del bebé, etc.

Era mi culpa.

Según sabía, Carlisle, estaba muy cabreado. Él ama a Edward. Es el centro de su vida. Quería la cabeza de Anthony.

Terminé de arreglarme y me senté en la cama, cabizbaja.

—Vamos— la voz de Edward, me asustó y me puse de pie rápidamente.

—Edward, amor yo...— cerró los ojos y negó con la cabeza.

—Cállate— siseo.

Bajé la cabeza y caminé hasta la salida de la habitación.

Llegamos a la casa y me sentía cada vez más destrozada. ¡Yo lo amaba por Dios! Todo el camino, él se la pasó mirando por la ventana, bien pegado a la puerta como aquella vez.

¿Me aguantaría ese tipo de trato?

¿Dejaría que lo que pasó arruinara lo que habíamos construido?

La respuesta era sencilla.

No.

Llegamos a la habitación y él se iba a cambiar la venda del hombro izquierdo.

—Edward...— le llamé y caminé hasta él.

—Te dije que te callaras— ladró.

—¡El que se va a callar y dejarme hablar eres tú!— le grité y él me miró de reojo—. No me da la gana de que me trates como una mierda. Está bien salí, pero no me parece justo que me trates y hables así. Soy tu esposa, te amo y también...

—¡Ya sé!— dijo con ironía —. Eres la madre de mi hija— dijo girándose y mirándome fijamente— No me recuerdes la razón por la que te casaste con este enfermo, loco y obsesivo— me tapé la boca—. Así era como me llamaban las perras de tus "amigas" y tu. No es cierto?— me le iba a acercar— Y no me vuelvas a decir "te amo" pues ya sé que es mentira.

—¿Qué? No te miento... Yo te amo— lo tomé del brazo y él se soltó bruscamente— Tú lo sabes...

—Lo único que sé, es que fui un imbécil al creer en tus palabras. Me engañaste con tu teatrito y llanto. Me hiciste sentirme tan feliz, pero ahora me doy cuenta que no fue más que una treta para abandonarme a la más mínima oportunidad— me senté en la cama y me cubrí la cara con las manos.

— No es cierto Edward...— trague saliva, él se acercó a mi y me tomó por el mentón.

—Dime... ¿Te dio asco tener sexo conmigo? ¿Es tan difícil aunque sea darme un poquito de amor? ¿O crees que no merezco ser feliz por una vez en la vida?— lo quise abrazar, para poder dialogar.

—Aunque no me creas, yo a ti te amo y me encantas- dije mirándolo a los ojos.

—Pues no, no te creo— dijo fríamente—. Y como crees que no tienes libertad, pues te enseñaré que es estar encerrada de verdad. De esta casa no vas a salir. Espero que tu efímera libertad, haya valido la pena todo esto.

Espero les haya gustado.

Que sepan que estoy en Wattpad. Y tengo una historia que se llama. Demasiado Inocente

Trata de una chica con varios problemas de salud e intelectuales, de ella se enamora un hombre millonario, celoso, posesivo y egoísta, que poco a poco cambiará su forma de ser por el amor que siente por ella. Ella solo sufrirá al principio lo demás va a ser un tierna historia de amor.

Me encontrarán en Wattpad, como:

Danielle-Franks

Exactamente así.

Gracias por leerme y espero les haya gustado el capítulo. Está largo...