Hola...

Espero estén bien.

Tengo dos historias en Wattpad, una se llama ACORRALADA y la otra DEMASIADO INOCENTE.

GRACIAS POR LOS COMENTARIOS. TENEMOS YA MAS DE 170 comentarios.

Gracias por todo.

######Bella######

Pov. Bella.

Respiré con tristeza al verlo así. Estaba acurrucado en la cama llorando. Se veía pálido y cansado.

Miré a mi alrededor y me di cuenta de que no estaba mal. Puesto que tenía una buena cama sencilla, dos mesillas de noche un gabetero y televisión, eso sí, nada de ventanas.

Volví a prestarle atención, y lo que vi me dejó pasmada.

Estaba sangrando, la herida estaba mal.

—¡Por Dios!— corrí a verlo y cuando se dio cuenta de mi presencia, se alejó asustado—. Déjame ver por favor— pedí al ver su herida.

—Vete y deja que me muera, eso es lo que quiero — mis ojos se anegaron de lágrimas al ver su estado. Se le veía tan mal—. O mejor aún, vengate de mi si quieres y termina conmigo de una vez— sonreí tiernamente y me acerqué a él.

— No soy vengativa, tus razones tienes para hacer lo que hiciste— me miró con tristeza y dolor —. Voy por el botiquín — le di la espalda y fui hasta el baño, allí en uno de los gabinetes estaba el botiquín.

Agradecía haber aprendido primeros auxilios y que mi papá me hiciera practicarlos, llevándome a los centros de atención a los soldados y demás.

Cuando volví a la habitación, lo vi recostado boca arriba con los ojos cerrados.

— ¿Vas a dejar que te cure?— pregunté, llamando así su atención y logrando que abriera sus ojos azules con unas motas de verde.

— ¿No vas a lastimarme?— preguntó él de vuelta. Me senté en el borde de la cama y acaricié su mejilla. Lo sentí relajarse y mirarme fijamente a los ojos.

Sus ojos se desbordaron de lágrimas.

— Lo siento mucho— negué con la cabeza.

Se veía tan sincero y arrepentido.

¿Por qué lo ayudaba?

Por que era un niño, que no sabía nada. Lo habían envenenado en contra de su padre y cometió un error. Ahora tanto mi padre como Carlisle lo buscaban.

No sabía por qué, pero no podía odiarlo.

Quizás, era por ser hijo de Edward.

— Vamos a hacer algo... Iniciemos de cero— propuse tomando su mano, sin sangre. Él asintió —. Mi nombre es Isabella Marie Swan, estoy casada y embarazada de casi tres meses. Un placer— sonreí.

— Mi nombre es Anthony Edward Sutherland, no estoy ni casado y tampoco tengo hijos, ya me gradué de la universidad y apenas tengo diecisiete años, como te habrás dado cuenta, fui un niño genio al igual que mi padre — en sus ojos vi esa chispa de orgullo, por mencionar a Edward.

Me asaltó una duda.

O varias.

Pero no iba a agobiarlo, apenas lo conocía.

—¿ Qué estudiaste?— pregunté mientras subía su camiseta y quitaba la venda de su abdomen en donde tenía la herida de bala.

Me puse los guantes y empecé.

Se le habían soltado los puntos.

— Bueno soy Ingeniero en sistemas y un montón de cosas que tienen que ver con la informática y ¿tu?— sonreí.

— Bueno, estudié para ser administradora de empresas y fui asistente de tu padre por unos cuantos años— él asintió.

— ¿El bebé está bien?— en sus ojos había culpa.

— Si, pero debo cuidarme— no podía hacer nada por la culpa que había en sus ojos, pero podía intentar comprenderlo.

— Lo siento— negué.

— Listo — me quité los guantes y me puse de pie. Fui al baño y dejé el botiquín, para luego lavarme las manos. Volví a salir y fui al gabetero que había en la habitación y saqué una playera blanca para que se cambiara. — Por la hora que es, deduzco que ya te bañaste — asintió. Me acerqué con la playera en la mano y se la tendí. Lo ayudé a incorporarse y a cambiarse la camiseta.

Dos días después...

Habían pasado tantas cosas desde que pasó lo de el hijo de Edward...

Lo visitaba a diario en las mañanas, cuando Edward se iba a trabajar y no sé cómo pero a esa hora no había muchos vigilantes. Es más a Anthony no lo vigilaban.

Con lo extremista en la seguridad como lo era Edward, no entendía por qué.

Suspiré.

En esos días me había llegado un folio en que aparecía que tenía una gran herencia, gracias a mis abuelas.

Llamé a mi padre para preguntarle y me dijo que eso se había pactado, para cuando yo quedara embarazada con el fin de poder darle estabilidad a mis hijos.

Era mucho dinero, ya que al parecer ambas tenían propiedades y en ellas una encontró petroleo y en la otra también adicionandole uno que otro metales y piedras preciosas.

Según mi padre dijo que mis abuelas eran tan "ellas", que me dejaron ese dinero para "No rogarle a ningún marica la manutención de mis hijos" esas fueron sus palabras.

Eran unas feministas.

Me preguntaba que haría con más de trecientos millones de EUROS. Porque ni siquiera eran dólares.

Eso me pasaba por ser nieta única. Y lo adoraba.

Pero sería capaz de dar todo ese dinero para que Edward me perdonara. Lo extrañaba. Quería que estuviera conmigo y me abrazara y que no solo me tomara por las noches sin importarle mis sentimientos como si fuera una vil zorra.

Sexo, eso era lo único que según él teníamos, aunque para mi significara hacer el amor.

Suspire y seguí lavando la camiseta de Anthony, como todos los días, ya que se manchaba.

Salí del baño en donde dejé la camiseta en remojo para que se le saliera la sangre, cuando por la puerta entró Edward. Se veía agitado y muy cabreado.

Al verlo mis ojos se anegaron de lágrimas por recordar sus duras palabras.

— Te sales de aquí ahora mismo— ordenó furioso. Me quedé en mi sitio. Sabía que estaba especulando algo y sacando conclusiones precipitadas.

— Edward, amor dejame explicarte — traté de hablar y acercarme para tocarlo.

— ¡Cállate y no me toques, lárgate de aquí ahora!— me gritó tan fuerte que me quedé horrorizada.

—¡Edward!— intenté acercarme de nuevo y él me tomó del brazo con fuerza lastimándome el hombro herido a la vez y me empujó fuera de la habitación.

— Contigo hablo ahora Anthony — rugió y salió de allí.

Me sentía tan pequeñita... Odiaba en parte no tener más experiencia y por ende, no poder lidiar con el dolor que se apoderaba de mi cuerpo y entumecía cada músculo de mi anatomía.

¡Por Dios, si mi primer beso había sido con él! Él había sido el primero en todo.

Mi primer beso, mi primer amante y mi primer amor.

Lo miré, él me veía como si fuera lo peor que había en este mundo y su mirada me mataba.

Desprecio.

Furia.

Decepción.

Dolor.

Mucho de eso último se reflejaba en su mirada.

Me examinó de arriba abajo y vi lo que él veía. Solo tenía un traje lila hasta las rodillas y unas sandalias.

Demasiado sonsa.

Aburrida.

— Camina— como una estúpida autómata lo seguí hasta nuestra habitación y el cerró de un portazo.

El silencio nos inundó.

— Edward...— iba a hablar, cuando él me interrumpió.

— No quiero ni oírte y solo escucha, porque no lo volveré a repetir— se me acercó y me miró fijamente—. ¿ Cuánto quieres? Ya debes estar satisfecha, te vengaste de mi. Utilizaste a mi propio hijo, para hacerlo. No puedo creer que me haya casado con alguien como tú, pero no te preocupes... Como ya se que te causaba asco, espero que con la suma que me pidas, desaparezcas de la vida de mi hija y la mía. Estarás aquí hasta que el embarazo termine y luego te largarás, no te quiero cerca de mi hija y te aseguro algo, como tú a mi me quitaste lo que yo deseaba y jugaste conmigo, ahora te enseñaré quién manda y el día del parto va a ser el único día que la veas y si resulta ser niño — hizo una mueca de asco—. ... Lo llevaré a un orfanato.

La rabia y el dolor se adueñaron de mi y en toda la casa, se escuchó el sonido que hizo mi mano impactando en su mejilla dos veces.

Mi pecho subía y bajaba rápidamente. Sus palabras me habían cabreado.

El bajó la mirada y cuando me volvió a mirar, estaba furioso.

Me tomó desprevenida y se me acercó tanto que caí en la cama y el trepó quedando encerrada y sometida ante él.

— No me vuelvas a tocar— siseo y me miró fijamente. Bajó su mirada por mi cuerpo y se concentró en mis piernas descubiertas, ya que se me había subido el vestido —. Por el momento, mientras estés embarazada, vas a tener que ganarte su estadía aquí y una que otra visita a tu hija como tenía pensado desde un principio (N/A: recuerden los primeros capítulos ) creo que ya entiendes— dijo al ver mi rostro.

Sin más, se apoderó de mis labios.

Traté de apartarlo, sus palabras me habían destrozado. Él me creía una maldita zorra manipuladora. Me acusó de aliarme con su hijo y tras eso me ofreció dinero.

¿Tanto así me odiaba?

Me sentía tan mal.

Yo solo había querido salir por aire y mi felicidad había acabado.

Esos días en los que fui feliz, y le abrí mi corazón ahora ya sólo eran recuerdos, por un estúpido error.

Sus labios insistentes, que estaba tratando de apartar, no me daban tregua y tampoco lo hicieron sus dedos en mi intimidad.

Maldita Inexperiencia.

No podía controlar mis hormonas y él por más que me negara, tenía poder sobre mi y él lo sabía.

Estaba húmeda y dispuesta, mis piernas estaban abiertas uno tenía ni mis shorts y mucho menos las bragas.

— No... ¡Ah!— traté de negarme, pero justo en ese instante, él entró e mi cuerpo y por mi gemido, logró apoderarse de mi boca, como también de todo mi cuerpo.

¿Podía ser más patética? ¿Esto era el amor?

Quien sabe.

Gracias por leerme. Espero les guste.

Bueno, en éste capítulo se ven muchas cosas. A mi me encantó.

Tengo varias preguntas y él que se acerque o acerte, le dedicaré el cap.

¿ Quién es la madre de Anthony?

¿ A qué se dedica Carlisle?

¿Por qué la afición de Edward por la seguridad?

¿ Creen que Carlisle tiene que ver con el trauma de Edward? Si o No y ¿Por qué?

Bueno muchas gracias por comentar. El día que lleguemos a doscientos, habrá maratón. Será un regalo por su generosidad y por leerme.

Los quiero mucho y a todos sus reviews. La historia le falta bastante todavía, creo que llegamos a mas de 25 caps. Nos leemos.