Hola buenos días.

Así se inicia la maratón de hoy.

Crepúsculo no me pertenece.

Maratón dedicado a marieisahale y elizabethamberlufor.

Entre las dos contestaron bien a mis preguntas.

Gracias por comentar y llegar a los 200 comentarios.

Estoy muy emocionada.

Pov. Bella.

Respiraba hondamente, tratando de acompasar mi respiración luego de haber culminado. Me sentía tan mal.

Me trataba como a una zorra.

Dios sabía que yo no lo iba a dejar. Solo quería pasear y tener un poquito de libertad.

- Edward, amor no...- se tensó por mis palabras-de eso estaba completamente, segura- y salió de mi cuerpo, de inmediato lo extrañé, pero no debí permitir que me tomara por dos razones: Primero, por mi bebé, ya que por el riesgo de aborto no quería correr riesgos. Segundo: Solo le daba más poder del que tenía sobre mi.

- ¡No me llames así!- gruñó y se alejó de mi, añoré su calor de inmediato.

- Edward, yo te juro que jamás me he aliado con alguien para lastimarte. Yo te amo- empezó a negar con la cabeza-. Te amo aunque no me creas, quiero que seamos los de antes y estemos juntos. Por favor mi amor- me puse de pie y acomodé mi traje.

Puso los ojos en blanco y me quedé viéndolo. Era un hombre fuerte, pero delgado y suave, solo tenía esas cicatrices en su espalda y la de la cara, pero para mi era hermoso.

Era y es todo lo que había soñado y que al mismo tiempo me había negado.

- Te voy a dejar las cosas claras, de esta habitación no vas a salir. Se te va a traer todo lo que necesites, pero donde yo me entere que volviste a ver a mi hijo, ni siquiera verás a el tuyo- mis ojos se anegaron de lágrimas.

- Pero necesita cuidados con la herida, además está arrepentido- se me acercó y su furia y altura me intimidaron.

- Tu no te le vas a volver a acercar- me tomó de la mandíbula y me miró a los ojos fijamente. Por un instante, me pareció verlo dudar, pero después me beso bruscamente y salió de la habitación no sin antes decir-. No me interesa si quieres o no tener sexo conmigo, eres mi mujer y me tienes que cumplir. Al bebé no le va a pasar nada y si le pasa... bueno mala suerte.

Tomé asiento en la cama y miré a la nada.

Mala suerte...

¿Mi esposo podía ser más cruel?

Quien sabe.

Hasta donde había caído, ya no tenía dignidad. No sabía que hacer. Estoy en la sima de esta horrible depresión.

No sé cómo salir de ese pozo sin fondo.

Si tan solo supiera lidiar con estos sentimientos, no estaría tan mal. Me siento perdida, ya nada importaba, solo mi bebé y Edward.

Un sollozo se escapó de su garganta y a ese le siguieron muchos más.

En mi vida había llorado tanto.

Entre sollozos, me quedé dormida.

Dos semanas después...

Salí del baño envuelta en toallas, me había lavado el cabello y aplicado un tratamiento que me había comprado mi madre.

La semana pasada, una noche después de hacer el amor, Edward me permitió ver a Anthony.

No sé por qué ahora si, pero no me quejaba. Por lo menos tenía alguien con quien hablar.

Me arreglé con unos pantalones una mano arriba de la rodilla y una camiseta rosa.

Mi vientre, había crecido y tenía una pequeña curva.

En unos días sería mi ecografía y ya estaba ansiosa.

Deseaba verlo y escuchar su corazoncito. Este evento, había subido mis ánimos.

Me hice una coleta y bajé a la cocina.

Iba a hacer un pastel.

Busqué los ingredientes y me puse a ello.

Era un cheesecake.

Me dispuse a hacer el glaseado, mientras el pastel estaba en el horno.

Una vez estaba listo.

Lo decoré y dejé que se enfriara.

Fui a ver a Anthony y lo encontré sentado leyendo.

- Hola- saludé.

Dejó el libro y me prestó atención.

- Hola- me senté a los pies de la cama y luego de conversar un rato...-. ¿Qué tal te cae Tanya Denali?- un sentimiento de malestar se apoderó de mi.

Él me miró, estaba sopesando sus palabras, algo sabía.

- Nunca me agradó y menos yo a ella. Siempre tuvimos roces... ¿Por qué lo preguntas?- esto no me estaba gustando.

- Por nada... solo queria saber como te cae la nueva asistente personal de papá- me quedé en shock. Edward, él sabía que ella no me caía bien.

Pero ese hombre me va a escuchar.

-Hasta luego Isabella- con una sonrisa Anthony se puso de pie y se marchó.

La rabia me consumía. No era justo.

Ya era suficiente.

Pero... ¿Cómo iba a salir de alli?

Edward, no me dejaba salir.

En eso Carl, uno de los guardaespaldas de mi padre, me vino hasta mi.

- Isabella, tu padre te llama- dijo pasándome el teléfono.

- Gracias Carl- sonreí y tomé el teléfono-. Hola papi.- contesté.

-Hola campanita- saludó -. Quiero verte, ven a mi despacho a almorzar ¿si?- sonreí. Ya tenía la excusa perfecta.

- Claro papá. Te veo al rato- colgué.

Le devolví el teléfono a Carl y me fui a mi habitación.

Una vez lista me vi al espejo. Me había vestido con un traje negro corto, hasta la mitad de los muslos junto con unas medias negras y zapatos de tacón medio en el mismo color.

El cabello recogido en una coleta alta y maquillaje natural.

Llegué al almuerzo con mi padre, mamá también estaba allí.

-Princesa- me abrazó con fuerza y besó mis mejillas, estaba feliz de verlo-. Estás hermosa- dijo cuando se alejó. Miró mi vientre y pasó su mano. Sonrió al sentir la curva.

- Está creciendo- dije y después me vi envuelta en un abrazo de mi madre.

-¿Se arreglaron las cosas, cariño? - preguntó mamá.

-No, sigue molesto conmigo- confesé.

-Puedes regresar a la casa cuando quieras hija- ofreció mi padre.

Aunque la oferta sonara tentadora, no debía hacerlo. Era como darle la razón a Edward y que pensara que de verdad yo lo quería dejar.

-Gracias- luego de comer y charlar un rato, me despedí.

Ya en el auto con Carl y Raymond, me relajé.

- Por favor, llevenme a la oficina de mi marido.

Llegamos y me bajé del auto.

En el ascensor, solo de recordar las insinuaciones de esa golfa hacia Edward, me hervía la sangre.

Ya en la planta indicada, me erguí y caminé con la frente en alto.

Allí me la encontré.

- Pero mira a quien tenemos aquí... a la zorra que engatusó al jefe. ¿Cómo lo hiciste? O seguiste los pasos de la puta de tu madre y pescaste al mas pez más gordo- maldita fuera-. No cabe duda que con...- no la dejé terminar y le crucé la cara de una sola cachetada.

- A mi me respetas zorra barata y ve recogiendo tus cosas porque ahorita mismo te me largas de aquí- ella me miraba furibunda.

-¡Isabella!- gritó Edward. Estaba molesto-. ¿ Qué haces aquí y por qué le pegas a Tanya?- lo miré fijamente.

- Quiero que la despidas, ¿no viste que me faltó el respeto?- me miró fijamente y puso los ojos en blanco.

- No la voy a despedir solo porque tu lo digas, ahora por favor discúlpate con Tanya y vete de aquí.

Bueno espero les guste el cap. Antes de las seis subo el otro.