Hola cómo están? Espero que bien. Este es el último cap de la maratón.
Crepúsculo no me pertenece.
Pov. Bella.
Me alejé de Edward y abrí la puerta o eso traté. Ya que Edward, se había puesto de pie muy rápido y le puso seguro. Me tomó en brazos y me dejó en la cama.
- Nena no... por favor no me dejes, no sé que haría sin ti- empezó a besarme-. Perdóname- sus manos estaban en mis mejillas y sus labios por toda mi cara. Me estaba excitando.
- No, Edward, necesito alejarme de ti, me has lastimado mucho. Y no quieres a nuestro bebé...- sollocé y traté de alejarme, pero me lo impidió.
Se quitó la corbata con la mano derecha y me impidió el movimiento con la otra. Solo sentí como me ataba-. Quédate conmigo- rogó mientras arreglaba el nudo, en ese instante, su mano viajó a mis piernas y las abrió, colocándose en medio de ellas-. No sé que hacer sin ti- me despojó de las medias y también de las bragas-. Vamos a formar nuestra familia. Nuestra hija lo merece. Por favor- rogó llorando.
-Edward, no hagas esto, por favor... ¡Ah!- gemí audiblemente cuando me penetró. Amaba sentirlo dentro de mi. Lo sentía entrar en mi una y otra vez, y me besaba con desesperación.
Yo le correspondía a sus besos con la misma intensidad. Lo amaba y mi cuerpo también. Lo deseaba con locura y no podía resistirme a él.
Sabía que estaba mal, pero no podía detenerlo y tampoco quería hacerlo.
Me encantaba que me poseyera.
Mi cuerpo convulsionó y me dejé ir a su alrededor.
Pero al parecer, él no tenía suficiente ya que me colocó de costado en la cama y volvió a entrar en mi cuerpo. Me sentía exhausta, pero lo deseaba tanto. No podía resistirme a él. Yo lo adoraba. Sentía que no podía respirar sin tenerlo cerca.
Edward, me hizo el amor en distintas posiciones, pero sin soltar mis manos.
Cuando por fin terminó en mi, por segunda vez, no podía mantener los ojos abiertos.
- Debo irme...- mi voz estaba tan ronca por mi agitada respiración que ni hablar bien podía.
- Shh... duerme mi amor- y como si fuera Ella encantada, obedecí su orden.
Horas después...
Edward, estaba dormido a mi lado, todo lo había hecho a propósito. Me había hecho el amor sin descanso para que yo me cansara y no me fuera.
Pero sentía que no debía quedarme. Tenía que valorarme, ya no podía seguir así. Además, tenía que fortalecerme por mi bebé. Yo sentía que mi bebé sería un varón y sabía que Edward lo iba a odiar; así que no podía estar con él.
Hasta que me demostrara que quería a nuestro bebé y que me dijera la verdad...
Cuando me dijera por que lo quisieron matar y qué fue lo que le hicieron; cuando confiara en mi allí si volvería con él.
Además, la humillación aún no se la perdonaba.
Me solté los amarres y me alejé de Edward, ya no tenía mi traje, estaba desnuda.
Una vez, salí de la cama, fui al vestidor y tomé unos pantalones y camiseta.
Tomé mis cosas y me despedí de Edward con un beso en los labios.
En el salón, me encontré con Anthony, estaba mirando a la nada.
-No lo dejes Bella...- negué y lo abracé. Quería mucho al hijo de Edward.
- Adiós, espero te guste en pastel- besé su mejilla y en eso apareció Carl-. Vámonos- él asintió y con una última mirada, me alejé de Anthony.
Eran las nueve de la noche, cuando llegué a mi antigua casa. Ni siquiera había llegado a la puerta, cuando mi madre abrió y me envolvió entre sus brazos.
- Vamos a tu habitación, quiero que descanses y si quieres algo llamas a Jackie ¿si?- asentí. Me llevó a la habitación y me dejó allí luego de darme un beso en la sien-. Te amo mucho cariño- le sonreí aunque más bien me salió una mueca.
- Gracias mami- ella caminó hasta la puerta y luego se giró.
- Dos cosas: Tu padre, quiere hablar contigo y lo convencí para que lo hiciera mañana y la otra es que hueles a sexo. Vete a bañar- me ruboricé y reí.
-Está bien mamá- sonreí y fui a darme una ducha.
Me vestí y fui a dormir.
Lo logré no sin antes dar unas docientas mil vueltas en el colchón.
******Bella y la Bestia******
Salía de la ducha, secándome el cabello, cuando mi móvil cobró vida.
Era un número desconocido.
- ¿Diga?- contesté secándome el cabello.
- Isabella, hija...- era Esme. Se escuchaba mal.
-¿Qué pasó Esme? - tenía un mal presentimiento. Me había levantado con la sensación de que algo no estaba bien-. ¿Es Edward?- mi corazón se detuvo cuando la escuché sollozar.
No, no, no.
- Tuvo un ataque de ansiedad y ahora está inconsciente, mi bebé no despierta Bella...
Edward no despertaba...
En eso recordé su ataque de ansiedad esa primera noche, pero comparada esa ocasión con la de ahora, al parecer esto era peor.
Tenía que verlo.
Gracias por leerme, espero les haya gustado la maratón. En Panamá, son las once y cincuenta y cinco p.m.
Gracias por los comentarios y bueno. Los quiero un resto.
Díganme Qué les pareció y qué es lo que más les gusta de la historia.
Perdonen los errores por favor.
Besos.
