Hola ¿cómo está?
Espero que muy bien.
Está prohibida la copia, adaptación o reproducción de esta obra sin mi permiso. Historia registrada en Safe Creative.
Crepúsculo no me pertenece.
Pov. Bella.
Las palabras de mi padre me habían destrozado, no podía creer que él no fuera capaz de apoyarme, pero yo no podía abandonar a Edward y menos en un momento como este.
―Estas siendo un completo estúpido, Charlie- espetó mi madre. Alcé la mirada y negué con la cabeza. Lo que menos quería es que discutieran entre ellos.
―Mamá, no- rogué y ella se acercó hasta mí.
―Sí, Bella. Al parecer, tu padre no recuerda cuando le prometió a mi padre que me cuidaría tantas veces y yo regresaba a casa cada vez peor. ¿Se te olvidó? ¿Olvidaste cuando por culpa de tu trabajo, por postularte a ser el jefe del ejército, tus adversarios casi hicieron que Isabella y yo muriéramos? Al parecer, sí. O también…- mi padre se puso furioso y me miró dolido y decepcionado.
―cuando entres en razón, búscame- se giró y entró en casa.
Me rompió el corazón que me tratara de aquella manera. No me parecía justo que me abandonara y menos de esta manera. Yo sólo quería darle un hogar a mi hijo y amaba al padre de este.
-Isabella, yo estoy contigo, amor- mi madre me abrazó y lloré. No por lo que estaba haciendo, sino por ser la primera vez que mi padre me trataba de esta manera.
Ese hombre era el más importante en mi vida. Me dolía no recibir su apoyo.
Me separé de mi madre y respiré hondo. Con esa respiración tomé la determinación de no llorar más. Debía afrontar las consecuencias de mi decisión. Si el me necesitaba o estaba dispuesto a apoyarme, yo estaría allí para él.
―Gracias, mamá- besé su mejilla y la abracé.
Me giré y encontré a Edward siendo abrazado por su padre. El cuerpo de Carlisle, lo tenía cubierto en un abrazo de oso.
Carlisle, amaba a su hijo.
―Voy a matar a esa perra, lo juro. Te lo juro- le hizo saber. Lo soltó y besó su mejilla―.Vamos a casa, Isabella. Me voy a quedar con ustedes y espero que no digas nada al respecto- asentí.
Me proporcionaba algo de seguridad, saber que él estaría con nosotros. No es que dudara de Edward, pero si a algo creo que le temía esa maldita desgraciada, era a Carlisle.
Creo que ella ni siquiera sabía que el padre de Edward estaba al tanto de la canallada que le hizo a su hijo.
Un punto a nuestro favor.
*********Bella y Bestia*********
Estaba acostada en el sofá del salón, estaba sola mientras Carlisle y Edward, conversaban en el despacho.
Me sentía triste, sí, pero debía seguir adelante.
―Sé que me extrañaste mucho mamá, pero no es para que te pongas tan así- me giré al escuchar la voz de Anthony. Me puse de pie de inmediato y fui a sus brazos.
Me recibió con un fuerte abrazo y me alzó por los aires.
―Me hiciste mucha falta, Tony- besé sus mejillas y lo vi reírse.
Me dejó en el suelo.
―Y tú a mí, mamá- lo tomé de la mano y lo llevé hasta el sillón.
Me senté y él se acostó recostando su cabeza en mis piernas. Tomó mi mano y la puso en su cabello. Era un sinvergüenza.
― ¿Ya están bien, cierto?- preguntó cómo sondeando la situación.
―Sip- sonreí feliz.
―Qué bueno, Carlisle es un tirano- no pude evitar reír-. Asi que vas a trabajar en la empresa B&V- me miró y sonrió.
― ¿Cómo lo sabes?- pregunté.
―Te vas a enfadar, pero como medida de seguridad, Carlisle me ordenó que vigilara todos tus movimientos y pude ver el correo, que aún no has abierto por cierto, en donde Riley Biers, te pide que estés presente a las ocho en punto y que por favor pases a su oficina. También especifica tus funciones en la empresa y tu horario- dice con voz burlona-. Asi que trabajaras de ocho en punto hasta las cinco de la tarde- fruncí el ceño. Yo no iba a trabajar por tanto tiempo.
Eso era totalmente estresante.
―Bueno… yo no voy a…- no pude terminar de hablar porque la voz molesta de Edward, me interrumpió.
―No vas a trabajar para ese tipo, creí que ya lo habíamos discutido, cariño – dijo lo último con burla.
―En teoría no es "ese tipo" son "esos tipos" papá- fulminé a Anthony con la mirada. No estaba ayudando en nada.
―Pues no lo discutimos, tu solo dijiste que no trabajaría para ellos y ya, yo te dije que si lo haría y lo haré. Les di mi palabra y voy a cumplir, Edward- me puse de pie.
―Dije que no y punto- se acercó a mí con paso y mirada amenazante.
―Yo no sé qué reclamas papá- intervino Anthony y Edward, lo miró con gesto interrogante-. Si mal no recuerdo, tu aún trabajas con Tanya, sabiendo que esa arpía le faltó el respeto a mamá y por encima de eso la humillaste al frente de ella y quisiste que ella pidiera disculpas…- bajé la mirada con una sonrisa de victoria… odiaba esa puta palabra-… ¿Qué más?... ah… Tanya se muere por tus huesitos. ¿Crees que no veo las ropas que usa para entrar en tu oficina? Lo que uno ve a través de las cámaras de vigilancia, padre- Edward lo quería matar, lo veía en sus ojos.
―Tienes prohibido entrar en mi Gameteca por un año, Anthony- gruñó Edward. Estaba cabreado.
―Estoy tan triste papá- se burló-. El abuelo me compró las últimas consolas, con tal de que le hiciera un pequeño favor- se echó a reír.
Levanté la mirada hacia Edward y lo vi apretar las manos.
Se le veía impotente.
Me acerqué a Edward y tomé sus manos. Estaba segura de que él y yo podríamos llegar a un acuerdo. Solté sus manos y lo abracé. Besé su mentón, su mejilla y por ultimo sus labios-. Mi amor, yo te adoro y solo tengo ojos para ti. Además, estoy embarazada- besé sus labios. Puse mis manos en sus hombros-. ¿Aún no crees que te amo? Tu eres el hombre de mi vida, te adoro- besé su cuello.
―Sé que me amas, me lo has demostrado con creces y sólo por eso, voy a reconsiderar pensar si vas o no a trabajar con ellos- me eché a reír.
No supe más, solo que él me tomaba en brazos y me llevaba a nuestra habitación. Lo demás fueron gemidos y jadeos…
***********Bella y Bestia**********
Estaba sentada en tumbona tomando algo de sol, estábamos todos los Cullen en la alberca. Anthony, Edward, Carlisle, Carl y Rey, estaban en la piscina, jugando voleibol- . Bella- giré el rostro para ver a Esme. Tenía su IPad, y sonreía con adoración.
―Dime- me puse de pie y caminé por el borde de la piscina. Sentía la mirada de mi marido sobre mí. Lo miré, le guiñé un ojo y le tiré un beso. Al parecer se quedó embobado viendo mis piernas, que no se fijó que venía una pelota a su cabeza. Lo golpeó.
Pobre. Me agaché y él nadó hasta mí. -. Lo siento- besé su cabello. Acaricie el área afectada.
―Lo vas a sentir- besó mis labios y luego se alejó. Ruborizada y con un remolino de anticipación en mi bajo vientre, me acerqué a Esme.
―Mira- se hizo a un lado en su tumbona y yo tomé asiento-. Este es Edward cuando bebé- me mostró un montón de imágenes en donde Edward estaba lindo. Era una bolita de carne de cabellos cobrizos y ojos verde esmeralda. El bebé más lindo del mundo- . Era el bebé más lindo del mundo. Carlisle lo amaba y lo ama. Observa- cerró esa carpeta y abrió otra. Eran videos-. Edward y Carlisle en la piscina- en el video se veía a un Carlisle treinta y cuatro años antes, sumergiendo a un Eddy en la piscina. Luego lo sacó y se acercó a la cámara.
―Edward… mira a la cámara. Saluda a mami- decía Carlisle-. Dale un beso a mamá- el bebé empino los labios y se ve a Esme besarlos. Era una ternura de bebé- . Si… mami es linda- vi como Carlisle le daba un beso en sus regordetes cachetes mientras Edward, movía sus pies dentro del agua.
Mis ojos se anegaron de lágrimas. Estaba contenta. Al menos ahora conocía una parte de Edward.
Esme, me siguió mostrando imágenes de Edward. En una salía ella con Carlisle y Edward en la que me explicó era su antigua habitación. -. Edward… es fanático del minimalismo. Le encantaba el blanco y el azul- recordó poniendo los ojos en blanco. Pasó las fotos y en ella estaban Carlisle, Esme y Edward, acompañados de una hermosa mujer de cabello rojo y ojos azules-. Ella es Victoria, la maestra de baile de Edward en ese tiempo- suspiró y miro hacia el frente.
Me dejó sola y fue hasta la piscina. Tomé el IPad y le hice zoom a las fotos.
Era hermosa.
Ahora odiaba aún más a esa perra.
Gracias por leerme. Los quiero a todos.
Espero disfruten de la historia.
