Hola vengo lectores! Aquí os traigo el segundo capitulo de esta historia, será un poco corto, el próximo será más largo. Nos vemos abajo, saludos.
¿Quién eres?
—¡Maldita sea! Solo me quedan dos meses— pensaba molesto mientras miraba el calendario en mi pokédex. El tiempo se me agota. Me encontraba en un punto no muy estratégico, la ruta 14, mis opciones de llegar al punto R viendo la densidad de escarlatas que había en sus proximidades era nula. —He de dar marcha atrás y dirigirme al este— pensaba mientas planeaba mi próximo movimiento.
Tomando rumbo a Luminalia unos estruendos me alarmaron, no era normal que hubiera tanto alboroto. Llegando a un pequeño montículo lleno de arboles marchitos, pude ver aquella escena: una chica junto a su pokémon corrían con dirección al arco de acceso de la ruta 14, detrás de ella tres escarlatas la perseguían. Bajé lo más rápido de aquella colina, en ese momento sentí una fuerte explosión. —¡Maldición!— dije mientras me apuraba en llegar.
Los sonidos de pequeñas explosiones se sucedían, en ese momento me detuve al ver como una silueta se acercaba tambaleante hacia donde me encontraba, me oculté detrás de un árbol pensando que eran esos escarlatas. Levanté la mirada. Vi a aquella chica con la mirada desorientada y desesperada, en su rostro se podía ver las lágrimas de desesperación y angustia que tenía, se aguantó en el tronco del árbol como pudo (en el que estaba oculto), sabía que no tenía tiempo de presentaciones, la agarré por la cintura y le tapé la boca para que no gritará.
—Por favor no grites— le susurré para que se calmara. Pero fue peor, desesperada mordió con todas sus fuerzas mi mano, aunque llevaba guantes, ella lo atravesó y clavó con fuerza sus dientes, provocando que comenzara a sangrar y a sentir un dolor terrible. —Por…favor…cálmate…— le pedí adolorido, ella giró la cabeza y me vio. Inmediatamente paró de morderme y se desmayó en mis brazos. Las explosiones que antes escuchaba habían parado, se podía oír a un grupo de personas acercarse. —¡Maldición, ahora te tenias que desmayar!— murmuré molesto. Solté la mano con la que sujetaba su cintura y la llevé a mi cinturón, agarré una pokeball y la lancé. —Sal, Krookodile!— mi pokémon de tierra salió con sus gafas de sol habitual —Krookodile, utiliza Excavar para sacarnos de aquí y llevamos a la guarida— ordené, él asintió y comenzó a cavar, saqué mi linterna y ordené a Krookodile que tapara la entrada. Tras eso la caminata hasta nuestro destino duró par horas, aunque era ligera aquella caminata me dejó exhausto, Krookodile abrió una entrada a la cueva, en donde llevaba tiempo escondido, le agradecí el esfuerzo y la devolví a su pokeball.
Saqué de mi mochila el saco de dormir y la bajé encima. Me fijé que estaba sudando, posé mi mano en su frente. Estaba ardiendo. Saqué a Squirtle y le ordené que cargara de agua el cubo, mojé el pañuelo y se lo puse en su frente.
Comenzaba a sentir como el sonido de los pokémon pájaros me despertaba de aquel sueño. Comencé a abrir lentamente los ojos. Me encontraba recostada en el tronco de un árbol, resguardada en su sombra, una suave brisa ondeaba sus hojas produciendo un relajante sonid, delante de mi un hermoso prado repleto de flores de todos los tipos: tulipanes, margaritas, violetas y muchas más tipos que yo no conocía, pero sobretodo había una gran variedad de lirios. Bajé lentamente la mirada. Pude ver como llevaba un vestido rosa, pero lo que más me llamó la atención fue aquel pañuelo azul que tenía atado en mi rodilla derecha.
Un recuerdo borroso del día de ayer vino a mi mente. Me había perdido en el bosque y un pokémon salvaje salió de los arbustos, yo asustada me había caído al suelo y por consecuencia me había lastimado la rodilla, pero un joven chico vino a salvarme, aunque no podía recordar su rostro. No sabía por qué pero aquel acto me había hecho sentir algo totalmente desconocido. Con dificultad comenzaba a recordar lo que había pasado esta mañana. "¿Quién es esta?" "Mejor que no venga con nosotros" "Es un poco rara" "Mejor que no vengas a jugar con nosotros" "No queremos que vengas" aquellas eran las palabras del grupo de niños del campamento de verano, no querían estar conmigo, no me conocían y ni querían, como ya era costumbre me alejé llorando hacia algún lugar apartado, llevaba una semana con esta rutina, quería irme ya de allí. Llegué a la zona de picnic del campamento, allí me senté en uno de los bancos, entre sollozos deseaba estar en casa con mi madre. Una mano en mi hombro llamó mi atención. "No les hagas caso, ven conmigo" fueron sus palabras mientras sujetaba mi mano sonriente y me llevaba al interior del bosque.
Levanté la mirada nuevamente. En medio del prado le vi corriendo mientras perseguía a los pokémon de alrededor. Desde la lejanía se volteó. Me llamaba con los brazos para que fuera con él. Entre tanta oscuridad, él la iluminaba con su imborrable sonrisa. Me levanté feliz de estar con alguien tan especial. Pero con cada paso que daba veía como su silueta se alejaba de mí, aceleré pero era inútil no podía alcanzarlo, todo el paisaje se volvió negro mientras su silueta se alejaba más y más. Grité desesperada.
Abrí los ojos y levanté la cabeza impulsivamente. Mi respiración era mi agitada acompañada de sudor, sentía el cuerpo ardiendo. Un pañuelo mojado cayó sobre mi falda roja. Me sentía desorientada, miraba agitada y nerviosa aquel lugar, había una hoguera delante de mí.
—¿Cómo te encuentras?— fueron las palabras que oí sintiendo como una mano se pasaba en mi hombro.
Retiré su mano asustada mientras dirigí la vista a aquel chico. Mi respiración seguía siendo agitada. Su mirada era de preocupación.
—Parece que la fiebre te ha bajado un poco— respondió aliviado. —Aunque debes descansar todavía, déjame que vuelva a mojar el pañuelo— dijo extendiendo su mano.
Seguía bastante confundida pero recogí el pañuelo y se lo di. Me miró contento mientras se dirigía a un cubo para mojar el pañuelo. Yo miré aquel sitio más detenidamente. El crujido que producía la madera al quemarse y el chico escurriendo el agua del pañuelo eran los únicos sonidos que podía percibir. Parecía una especie de cueva, al otro lado de la hoguera había otro saco de dormir, a un costado una olla con sopa y al lado de mí estaba mi bolso rosa. En ese momento recordé a Frokie y un montón de recuerdos inundaron mi mente, agarré mi bolso y busqué su pokeball pero no la encontré, desesperada me levanté y comencé a buscarlo, el chico que volvía con el pañuelo mojado me miró extrañado.
—¿Qué sucede? No deberías hacer muchos esfuerzos— dijo preocupado.
—¿Dónde esta mi pokémon?¿Dónde esta Frokie?— decía desesperada.
—Aaah… tranquila ya lo he curado, su pokeball esta allí— respondió aliviado señalando el cojín de mi saco de dormir.
Debido a lo agitada que estaba no me fijé que lo tenía al lado mío. Rápidamente fui a por él y lo saqué de su pokeball. Él me abrazó de inmediato, yo lo correspondí mientras unas lágrimas de alivio y seguridad brotaban.
El chico me miró con una mirada entrañable, se dio la vuelta y dejó el pañuelo en el cubo, luego fue en donde estaba la olla.
—Te has despertado justo a la hora de cenar— dijo agarrando un plato y comenzando a llenarlo de sopa —Toma. Llevas dos días dormida y con fiebre. Esto te dará un poco de energías— aquellas reveladoras palabras me sorprendieron, ahora que me daba cuenta casi no podía estar de pie.
Me senté en mi saco y acepté encantada la sopa, llevaba varios días sin comer comencé a devorar la comida como sino hubiera un mañana. Llevaba ya varios platos. Él me miro con cara de alivio, sus ojos chocolates y sus cabellos me eran familiares pero en ese momento no les preste atención. —¿Cómo te encuentras?— me dijo. Ya asentí con la cabeza diciéndole que estaba bien, entonces me fije en su mano. Estaba sangrando levemente, al principio me pregunté porqué estaba así, hasta que recordé había sido yo la causante.
—Lo siento— le dije apenada mirando su mano. Él miró su mano y le resto importancia. Un impulso de culpa me hizo levantarme del suelo y dirigirme a él. Agarré delicadamente su mano. Me miró extrañado y sorprendido a la vez. —Déjame que te ayude a curar esta herida, es lo mínimo que puedo hacer por haberme salvado a mí y a Frokie— respondí y agarré mi bolso buscando el pequeño botiquín que tenía guardado.
Qué extraña sensación, me siento incomodo pero a la vez no. Ella sigue vendándome la herida. Esa mirada que desprende me hipnotiza., no entiendo por qué.
Ya ha acabado de vendármelo. —Gracias— se lo agradezco.
—De nada, es lo menos que podía hacer— responde ella mientras me sonríe feliz. De repente su gesto cambia a una de duda. —Perdona, pero no sé tu nombre, ¿Cómo te llamas?— pregunta.
En ese momento sus palabras me vienen a la cabeza "nadie tiene que saber quien eres, de donde eres o como te llamas".
—Esto…— sonrió nerviosamente e intentó pensar en algo —pues me llamo…— me rasco la cabeza para intentar disimular, intento pensar algún nombre, de repente la imagen de aquello me da la idea. —Me… llamo… Lirio Fleur, es un poco extraño pero es el nombre que me puso mi madre jajaja— rió bastante forzado, espero que se lo crea.
—No es extraño, al contrario es un nombre muy bonito, Lirio— responde alagándome.
—Gracias— respondo un poco avergonzado.
—Yo me llamo Serena Yvonne de pueblo Boceto, creo que mi nombre es muy normal jajaja— ella se presenta sonriente, es un nombre muy bonito.
Es la primera conversación con tengo desde hace cuatro meses, se siente bien hablar con alguien, lo extrañaba bastante. —Pues es la primera vez que lo oigo Serena, pero es un nombre muy bello— respondo, ella sonríe he intenta preguntarme más cosas, pero unos segundos después cambia su gesto a una aturdida. —Serena, debes descansar, la fiebre todavía no bajado del todo— dijo un poco preocupado, voy a mi mochila donde me busco unas medicinas —toma esto, te ayudará ha que te baje la fiebre, no te lo podía dar antes porqué estabas dormida—.
Ella me lo agradece y se lo toma mientras se acuesta de nuevo, ahora acompañado de su Frokie. No sé que hacer con ella cuando este recuperada, no la puedo dejar a su suerte ni tampoco me puede acompañar. Cada vez tengo menos tiempo para detener esta masacre. He de encontrar los secretos para detener a F.L.O.R.
Continuará…..
Espero que os allá gustado, pido disculpa por la tardanza y por el capitulo no tan largo. Cualquier duda, crítica, comentario, review, etc. Será bien recibido. ¡Nos vemos, hasta la próxima!
