Hola lectores! Después de muchoooooo tiempo actualizo fic. Sí, ya sé que soy un hijo de Ditto y tal xD, pero que le voy a hacer. En realidad no he podido actualizar por qué no tenía inspiración y el tiempo no me ha acompañado para nada, aunque no se lo crean escribir un capítulo de casi 6 hojas en el Word es complicado, además de que intento tener mucho mimo tanto en lo narrativo y lo ortográfico (aunque al final siempre se me escapa algún error).
Aclaración: Serena Animals fairy Ketchum (qué nick más largo xD): El por qué Serena tiene a Frokie es más por gusto personal, además al ser una mezcla entre la historias del juego y el anime pues se puede hacer estas cosas xD.
¡Muchas gracias por reviews!
Bueno sin más dilación el tercer capítulo, espero que os guste, nos vemos abajo.
Flores de Lirio III. Conociéndonos.
Aquel atronador sonido no para de resonar en mi cabeza. La sensación de estar paralizado ante lo que venía... me abrumaba, poco a poco aquel estruendo se aproximaba, el aire de mi alrededor me aplastaba mientras lentamente perdía las fuerzas para poder respirar. No... otra vez, no!
El gran sobresalto me despertó de golpe. Mi respiración era pesada y jadeante; el sudor de mi frente junto con la brisa que se colaba por la entrada de la cueva agudizaba la sensación de escalofríos que sentía, quizás volvía a tener fiebre, aunque ahora que lo pienso, llevo más de dos semanas con fiebre, creo que ya me he acostumbrado, además la medicina que me quedaba se la he dado a ella, pero he de continuar.
Nuevamente había tenido la misma pesadilla, la tercera esa semana, aunque desde aquel día no paro de recordarlo, cada día, con solo pensarlo la inevitable sensación de llorar me invade. No! ¡Ash, se fuerte! No puedes venirte abajo ahora, ellos confían en ti,... no,... toda la región confía en ti. Mientras me daba ánimos, recordé que no debería estar durmiendo, estaba haciendo guardia mientras ella está durmiendo. Lentamente me volví a incorporar mientras levantaba la vista. La tenue luz de Luna me ayudaba a mirar, nada de momento, la tétrica imagen de los arboles marchitos acompañado de un silencio sepulcral ya me era habitual. Parece que no hay que preocuparse por ahora.
Con los ojos cansados, ahora, la miro a ella y a su Frokie mientras duermen. Verdaderamente no sé que hacer, lo único que me ha podido decirme es que se llama Serena y que es de pueblo Boceto. Está demasiado débil, parece que no ha comido en varios días. Cuando más la miro, más me recuerdan a ellas; posiblemente es una entrenadora novata que acababa de comenzar su viaje (viendo que sólo lleva al inicial de agua de Kalos); con todo un mundo por explorar, descubrir y disfrutar, con la emoción de vivir sus propias aventuras con sus pokémon... una extraña sensación de nostalgia me invade, habrá sido muy traumático lo que habrá experimento, tener la ilusión de comenzar su viaje justo en el momento en el que estos desgraciados aparecen. Qué he de hacer ahora, no lo sé, lo único que sé es que no voy a dejar que nadie más sucumba ante la tiranía de esos malditos escarlatas. Con solos verlos me hierve la sangre de rabia e impotencia. Por qué no he estado en el momento oportuno para detenerlos, siempre he sido una persona oportuna para estos asuntos, ¡maldita sea! Con tantas casualidades que me dado la vida en estos años y la más importante no la he podido tener. O más bien no la he querido tener.
Cada día lo sigo recordando como si fuera ayer, y me frustro más por ello, por qué no fui a Kalos cuando Alexia me lo propuso. Por una vez que escuche a mi cabeza antes que a mi corazón. Por una vez que el «nunca te rindas hasta el final», lo olvide. Por una vez que ignore mis sueños por miedo a fracasar otra vez. Por una vez que... fui tan cobarde como ese maldito... al que llamo padre. ¡Ahhh! ¡Basta! Cálmate, con quejarte no arreglas nada. Céntrate! Mírala. Si ella a podido sobrevivir, seguramente habrá más gente con vida escondida por toda la región. Ahora es momento de pensar en como parar a esos energúmenos y evitar más sufrimiento.
De mi bolsillo derecho saqué el videotransmisor. No tenía ninguna notificación nueva del Teniente Surge. Entonces, el plan seguía siendo el mismo, llegar al punto R e intentar localizar a F.E., si las leyendas y escritos antiguos decían la verdad, esa era la única manera de arreglar toda esta masacre. Entretanto, las palabras del Teniente seguían repitiéndose en mi cabeza: «Nadie tiene que saber quién eres, de dónde eres o como te llamas», el ser identificado acaecería en la inmediata destrucción de Kanto. Aunque una ligera sensación de culpa se instalaba en mí (mentir a la gente nunca a estado en mi mente, pero sé que es por un bien mayor), espero que si todo acaba bien, no me guarde rencor por engañarla.
Desde mi izquierda veo como los primeros rayos de Sol atraviesan el horizonte. Es hora de hacer el desayuno y despejar, si se puede, un poco la cabeza.
.-.-.-.-.-.-.-.-.
El crujido de la madera al quemarse comenzó a hacer mella en mis oídos. Poco a poco abría los ojos con dificultad, una sensación de pesadez se había instalado inmediatamente en mi cuerpo. Incorporé la mitad de mi cuerpo ayudado por mis codos. Dirigí la vista hacia el fuego. Allí estaba él, sentado, parecía pensativo mientras removía la sopa con la cuchara. Bajé la mirada hacia Frokie que todavía seguía durmiendo mientras le otorgaba una tierna sonrisa y lo acariciaba.
—Es un pokémon muy fuerte—. Exclamó Lirio.
Un poco sorprendida, levanté la mirada. Me dirigía una tierna sonrisa que no tardé en devolver. Parecía que ya había acabado de preparar el desayuno.
—El desayuno ya está listo—. Me invito amablemente. Con alegría me incorporé hasta llegar a la silla de al lado suyo y sentarme. Sonriente me pasó el plato con sopa. Gustosamente acepté y con gran prisa devoré todo el plato, se notaba que llevaba muchos días sin comer. Con un poco de vergüenza le pedí un poco más. Sin objeción accedió contento, parecía que no le desagradaba mis faltas de modales (que nunca haría si no estuviera en esta situación). Tras acabar con el cuarto plato, mi estómago me digo basta, un pequeño suspiro acompañado de un suave masaje a mi estómago daba la señal de que estaba llena. Aunque tenga tanta hambre nunca he sido una chica que pueda comer grandes cantidades de comida. Mientras seguía acariciando mi estómago, levante la mirada, Lirio mi miraba sonriente, inmediatamente me avergoncé pensando que se estaría burlando, intenté, de inmediato, retomar la compostura mientras me disculpaba. —Tranquila, no te preocupes—. Respondió con una ligera risa ante aquel show que estaba montando.
Ahora aliviada y un poco menos tensa, cuestiones verdaderamente serias abordaban mi cabeza. Sin tiempo que perder comencé a preguntar por todo lo que había ocurrido y si Lirio tenía alguna idea al respecto, lo único que sabía era que Lysson (amigo del profesor Ciprés) junto al Team Flare habían dicho de destruir el mundo y crear otro. Y verdaderamente destruirlo si lo habían hecho pero no estaba segura si su mundo nuevo era este: tan derruido y decrepito. —El Team Flare u-usó una lu-luz... que destruyó casi to-toda la vi-vida... que se-se encontraba en la su-superficie..., yo por su-suerte... pu-pude... ehh... es-esconderme en-en... una cueva subterránea... ehh... sí... una cueva. Cuando salí... de-de allí me encontré que las personas y pokémon se-se habían... transformado en piedra. Lle-llevó... des-desde entonces es-escondiéndome de esos desgraciados..., ya que andan buscando supervivientes. Además... hace como un-un mes o así... de-de nuevo hubo un temblor y pude ver nuevamente la luz..., pe-pero esta vez no hubo un segundo temblor..., creo que es-esta... se-segunda luz lo han lanzado... a-a otro lugar..., pero y-ya no sé más—. Concluyó Lirio bastante nervioso y temeroso, creo que el recordar, de nuevo, todo eso lo incomoda bastante. Después acaba explicándome que al oír unas explosiones pudo ver que estaba escapando de esos desgraciados vestidos de rojo. Aún lo recuerdo con miedo. El recuerdo de Trovato (aún sin ser ya mi amigo) en el suelo, sin moverse, me genera escalofríos todavía. Tras eso, le explico que he estado atrapada en el sótano del laboratorio del profesor Cípres durante 3 meses. Me mira con gran asombro al oír mi historia.
.-.-.-.-.-.-.-.-.
—Gracias por ayudarme Lirio—. Concluye mientras se incorpora de la silla y va hacía su bolso. Uff... parece que no se ha dado cuenta de nada, qué suerte, pero me siento un poco mal por haberla mentido a medias, además no sé por qué habré pensado en un nombre tan raro, aún no me acostumbro a que me llame así.
El estar durante tres meses encerrada bajo tierra habrá sido traumático, sin embargo, es muy fuerte y valiente, es una chica digna de admirar. La manera en como ha hablado de sus demás compañeros en aquel sótano me ha dejado un poco extrañado, pero no soy quién para preguntar.
—Mamá...—. De repente, un susurro y la caída de algo llama mi atención, sacándome de mis pensamientos. Rápidamente dirigí mi mirada a Serena. Estaba de espaldas a mí, con su bolso caído en el suelo, sujetando algo en sus manos. Inmediatamente cayó de rodillas al suelo, preocupado, me levanté de en seguida y me dirigí a ella. —¡MAMÁ!—. Su grito desgarrado acentuó mi preocupación.
—Serena, ¿qué te ocurre?—. Pregunté bastante asustado. Me arrodillé detrás de ella mientras la auxiliaba sujetándola por los hombros. Su rostro era un mar de lágrimas y desolación, en sus manos sujetaba un holomisor rosa.
—Mi-mi... snif... ma-madre... buaaay...—. Intentó hablar pero sus sollozos la impendían responder, aunque al oír que se refería a su madre no tardé en darme cuenta de que se trataba.
—Se-Serena... cálmate. Dime, ¿en tu casa tenéis sótano, no?
—Snif... sí-sí... snif...—. Respondía entrecortada.
—Lo más seguro es que se haya resguardado allí—. Intentaba darle un poco de esperanza.
—Pe-pero... snif... y-y esos del Team Flare... buaaay...—. Su llanto ya no le dejaba hablar.
—Serena, por favor cálmate... has de tener fe —. La animaba mientras acariciaba su brazo para reconfortarla. Poco a poco, sus sollozos fueron disminuyendo, parece que se a dado cuenta que llorar no la ayudará. —Ha de ser una madre muy lista y luchadora, si su hija ha salido así. Así que no te preocupes, seguramente se las habrá arreglado para sobrevivir—. Una ligera sonrisa de esperanza envuelve su rostro, sin embargo, las lágrimas aún no cesan. Pero parece que mis ánimos la han ayudado aunque sea un poco.
De repente, un fuerte golpe en mi hombro izquierdo me desequilibra, cayéndome al suelo. Levantó la vista. Delante mí está Frokie, bastante enfadado y señalándome con su pata. Serena parece muy sorprendida, incluso a parado de llorar. Frokie parece decirme algo mediante sus gruñidos, aunque me es imposible traducirlo, por su gesticulación y su tono, entiendo a que se esta refiriendo, me esta acusando de ser el causante del llanto de Serena.
—E-esto... no es lo que piensas, y-yo no la he hecho daño...—. Antes de que pudiera terminar de explicarme, Frokie saltó mientras me lanzaba un poderoso Rayo burbuja. Instintivamente me protegí con los brazos. El impacto fue directo, mis brazos me irritaban debido al choque, y la cortina de vapor debido a la explosión me envolvió.
—¡FROKIE!—. El gritó de enfado de Serena me alarmó. Inmediatamente sentí como Frokie se detuvo.
.-.-.-.-.-.-.-.-.
Bastante enfadada me acerque a Frokie. —¡¿Qué estas haciendo?! No ves que nos está ayudando—. Con sus gestos y gruñidos intentaba aclarar su acciones, entretanto, corría a auxiliar a Lirio. —¡Lirio! ¿Estas bien?—. Preguntaba muy preocupada. Me arrodille a su lado y con cuidado lo sujeté de sus hombros.
—Creo... que sí...—. Respondió, parecía que todavía estaba bastante sorprendido. Frokie comenzó a acercarse bastante triste y avergonzado. Estaba bastante segura de conocer el motivo del por qué Frokie había actuado así. Con cuidado levanté a Lirio y lo senté en una de las sillas.
Sus brazos tenían varias magulladuras, además de estar bastante irritadas. —Lo siento mucho...—. Dije muy apenada, volví, con prisa, atrás en busca de mi bolso en busca del botiquín. La luz del Sol se colaba en el interior de la cueva, parece ser que ya es mediodía.
De reojo vi como Frokie se acercó avergonzado hacia Lirio mientras hacía un gesto de disculpa. —No te preocupes, ha sido un mal entendido—. Respondió despreocupado, me incorporé y me dirigí a Lirio, Frokie, que seguía, bastante avergonzado se dirigió a su pokeball y se introdujo en ella. Preocupada me acerqué a su pokeball. —Será mejor que lo dejes solo un rato. Creo que se siente bastante deshonrado en este momento—. Dijo en un semblante serio, en sus palabras, se notaba que tenía bastante experiencia con los pokémon. Haciéndole caso dejé a Frokie y me dirigí a él.
—De verdad, que lo siento mucho, Lirio—. Volví a disculparme, él, negaba con la cabeza. Me senté en la silla de al lado y abrí el botiquín.
.-.-.-.-.-.-.-.-.
Bastante avergonzada, Serena comenzó a sacar el alcohol y las vendas de su botiquín. —De verdad no te preocupes Serena, sólo ha sido un mal entendido—. Intentaba despreocuparla, aunque, siendo sincero si me había hecho daño.
—Igualmente te pido disculpas—. Serena con cuidado acercó el algodón impregnado de alcohol. —Puede que te escueza un poco—. Advirtió. Irritaba bastante aunque su tierna mirada me ayudaba a ignorarlo. Comenzó a vendarme las brazos. —Frokie ha sido muy desconfiado y protector desde...—. Serena se detuvo abruptamente, agachó la cabeza, su rostro era de tristeza.
—¿Te encuentras bien?—. Pregunté preocupado.
Tras unos segundos pensativa, levantó la mirada. —Verdaderamente Lirio no quiero ocultarte nada. Con todo lo que me has ayudado a mí y a Frokie..., en realidad eres una persona de confianza...—. Explicaba mientras me vendaba los brazos, una extraña sensación de culpa atravesó mi cuerpo. Sonreí forzadamente como respuesta. —Recuerdas, que esta mañana, te expliqué que estuve 3 meses encerrada en el sótano del laboratorio con el profesor Cípres, sus ayundantes y tres chicos más—. Yo afirmé con la cabeza. —En realidad esos tres chicos: Tierno, Trovato y Xana eran mis amigos, que me acompañaron a conseguir a Frokie—. Quedé un poco extrañado, por la forma en la que hablaba de ellos no parecía que fueran amigos. Ella seguía vendando mi brazo izquierdo, de repente, volvió, a detenerse, apretaba con frustración el rollo de venda que sujetaba. —Una semana después de que el profesor Cípres y sus ayudantes pudieron salir en busca de ayuda, la cual parecía ser que nunca vendría...—. Su voz comenzó a quebrarse, con mi mano libre, lo asenté en su hombro como muestra de apoyo. Un poco más reconfortada continuó. —Mientras dormía sentí una fuerte presión en mi boca... al-al despertarme me-me encontré... que Tierno me lo tapaba con su mano y Trovato me intentaba ma-manosear... intentaron abusar de mí... snif... en el forcejeo pude sacar a Frokie de su pokeball y él los alejó de mí..., aunque cuando Xana se despertó, ellos me acusaron de que había perdido el juicio y me había vuelto paranoica... snif... mi-mi mejor amiga no-no me creyó...—. Un impulso de rabia recorrió todo mi cuerpo, con la mano vendada presioné mi puño. Ella tenía una expresión de aflicción e impotencia, al borde del llanto.
—¡Esos no son amigos!—. Dije con gran rabia. Cómo era posible que los amigos intentaran hacer eso, no! Con sólo pensarlo ya no eran merecedores de ser amigos. Un nuevo impulso, de no sé que, me invadió, levantándome, y las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera darme cuenta. —Serena, te prometo que nadie más te hará daño, porqué desde ahora eres mi amiga—. Al asimilar todo lo que había dicho, una gran sensación de vergüenza y notable sonrojo se instaló en mí.
Serena me miró sorprendida, unas ligeras lágrimas se deslizaban por su rostro. Sin decir nada, se abalanzó hacia mí y me abordó con un tierno abrazo. Un poco abrumado correspondí al abrazo. Tras unos segundos, se apartó. —Muchas gracias Lirio, ahora he de vendarte el otro brazo—. Señaló mientras se secaba las lágrimas.
Volvimos a sentarnos, Serena comenzó a vendarme el otro brazo. Parecía ser que esta charla la ha reconfortado bastante, y está mucho mejor. —Oh! Ya no queda más vendaje—. Exclamó. Por desgracia en mi botiquín, tampoco, quedaban más vendas. Serena inclinó la cabeza pensativa. —Ya sé!—. Volvió a exclamar, abrió el bolsillo de su falda, de ella saco un pañuelo azul, que me era extrañamente conocida. —Con esto servirá.
—Es un pañuelo muy bonito, pero creo que no es necesario usarlo como vendaje—. Señalé.
Ella negó con la cabeza. —Es un pañuelo muy preciado para mí. Por eso quiero que lo tengas, esto representa mi gratitud hacia ti y nuestra nueva amistad—. Respondió sonriente mientras me lo ataba en el brazo, a la altura del codo.
Cada vez que lo miraba, me era más conocido, no sabía porqué, ¿dónde lo había visto? —Este pañuelo...—. Murmuré inconscientemente.
—Este pañuelo me lo regaló una persona muy especial...—. Respondió Serena. —Cada vez lo miró me ha dado fuerzas y me hace recordar sus palabras...—. Tenía una mirada de nostalgia mientras juntaba sus manos en su pecho. —"Nunca te rindas hasta el final".
De repente, como si de un golpe fulminante se tratase, una catarata de recuerdos brotaron en mi mente. El recuerdo de aquel campamento de verano del profesor Oak, aquel bosque, aquel llanto, aquel pañuelo,... aquella niña.
La abrumadora sorpresa me hizo perder el equilibrio de la silla, cayendo al suelo. Tembloroso, la miraba. Ella me miraba extrañada. Aún no lo puedo creer, e-ella e-es... e-ella es...
.-.-.-.-.-.-.-.-.
Su espeluznante inhalación resonaba en toda la cabina. Apoyé mis manos en el cristal de la cabina, maravillado por dicha acción. No sé cuantas veces lo había visto pero nunca me canso de verlo, verdaderamente el nombre del "Aspirador de cadáveres" lo describía a la perfección. Miré los monitores, los indicadores aún estaban por la mitad. Xero me ha dicho que a este ritmo dentro de un mes estará operativo de nuevo. Quisiera utilizarlo, de nuevo, ahora; la sensación de poder cambiar, de poder transformar el mundo en un lugar mejor me regocija. Quiero eliminar de una vez por todas la escoria humana corrompida y sucia de la faz de la Tierra. Quiero comenzar a crear el camino hacia la verdadera utopía anhelada, hacia un mundo puro y correcto, hacia el verdadero paraíso...
Continuará...
Espero que os haya gustado. Cualquier comentario, duda, amenaza, felicitación, etc., será bien recibida.
¡Un cordial saludo y hasta la próxima!
