Título: Casualidad
Autora: Symbelmynne
Capítulo: 10 – Sobre un solo día
Palabras: 3,832
Capítulo:10/?
Parejas:Regina Mills/Emma Swan
Summary:Fue una noche que quedó en su recuerdo. Hasta que Henry trae a alguien de fuera de Storybrooke con él. ¿Cómo aceptar quién es esa mujer y unirla a su recuerdo?¿O simplemente va a olvidar finalmente ese recuerdo para luchar contra esta mujer? SQ fic. Va a tener partes AU
Rating: M
IMPORTANTE: Once Upon a Time y sus personajes no me pertenecen.
Hola! Esto es importante.
Sé muy bien que estoy demorando en las actualizaciones. Como, quizás alguien haya leído en mis Pezberry, el año pasado llegando a su final, inciado ya este fic, me encontré con las cosas cambiando drásticamente. Tan drástico el cambio que tengo 2 trabajos, que me ocupan de lunes a lunes, y estudio.
Sé que muchas personas quieren leer las actualizaciones rápido, me encantaría poder subir rápidamente todos los capítulos. Pero tengo poco tiempo para sentarme a escribir.
Así que pido disculpas por eso, por esto. No me gusta dejar cosas sin terminar y hago todo lo posible.
Espero que lo entiendan. Leo todas sus reviews, porque llegan al celular, pero no me puedo sentar todos los días el tiempo que yo quisiera darle a esta historia.
Espero volver pronto.
Saludos, Lorena
Sobre un solo día
Mary Margareth no dijo nada por diez minutos mientras las observaba y Regina no dejaba que Emma hablara. Y cuando el tiempo pasó, Mary Margareth asintió mirando los ojos de la rubia y se marchó despacio.
Emma miró a Regina sorprendida.
"A veces, cosa que a mi no me sucede, porque si recuerdas yo era una maldita en el Bosque Encantado" dijo Regina acomodándose en el asiento del conductor, "la gente tiene que tener un minuto para pensar las cosas bien"
"Eso fue más que un minuto" dijo Emma
"Pensé que estallarías de alguna manera." dijo Regina agarrando la mano de la rubia. Después de todo estaban todavía estacionadas en la calle al frente de la oficina del Sheriff.
"Ganas no me faltan pero creo que empiezo a sentirme un poco mal porque Mary Margareth escuchó todo eso" dijo Emma "Aunque pueden faltar muchas cosas dentro mío para que salgan a la luz."
"Ve a trabajar Emma podremos seguir con esto más tarde" dijo Regina señalando con su rostro hacia adelante, en donde podían ver a Leroy hablando con Ruby, señalando el auto y sabían que seguramente había visto a Mary Margareth irse rápidamente.
"Si" dijo la rubia dejando el Mercedes.
"La ventaja de ser un lobo es que tengo excelente audición" dijo Ruby entrando en la oficina del Sheriff, donde Emma estaba mirando a la nada, pensando en lo que había sucedido. "Después de todo, pude detener a Leroy que vaya hacia tu ¿amante? Porque tenía muchas ganas de hacerlo al ver la cara de Snow"
"¿Qué?" preguntó Emma volviendo a la realidad.
Ruby giró sus ojos, dejando al frente de la rubia una bolsa con comida y sentándose al frente de la misma.
"Te traje algo de comer. Regina me llamó y me lo pidió." dijo Ruby. "No sé nada de tus padres, creo que es mejor dejar que ellos solos discutan lo que Snow te escuchó decir. No quiero meterme en el medio."
"Sin embargo..." dijo Emma señalando su escritorio.
"Lo sé. Sin embargo pareciera que estoy metiéndome" dijo Ruby. "Pero como te dije, Regina me llamó y me pidió que te traiga algo de comer".
"No creo que solo haya sido por la bondad de Regina" dijo Emma inclinando la cabeza hacia un lado.
"Es verdad, todavía no podemos acostumbrarnos a este lado de Regina, aunque a muchos, y me incluyo, estamos tratando de poder aceptar las cosas." dijo Ruby mirando a su alrededor. "Conozco mucho a tu madre" agregó notando la mirada que siempre aparecía en los ojos de la rubia al mencionar esas palabras. "Y sé que no va a hablar con James hasta que estén tranquilos en el departamento, de noche, en donde pueda calmarlo. Todos sabemos que no acepta mucho la relación de uds. dos"
"Eso está muy entendido" dijo Emma agarrando la comida y sacándola de su bolsa.
"James...mejor dicho David, vivió en una pequeña casa en el bosque, criando ovejas y animales, junto a su madre. Hasta que el Oscuro apareció reclamando una vieja deuda. Se convirtió en príncipe de la noche a la mañana, destruyó a un dragón y se estaba por casar con al hija de Midas cuando conoció a tu madre. Son cosas que me vienen a la mente después de que rompieran la maldición, ¿sabes?" dijo Ruby mientras Emma comía. "Ellos tuvieron una relación en la que se perdían y se encontraban constantemente. Una relación de cuentos de hada, realmente"
"¿Por qué me cuentas esto?" preguntó Emma después de tragar.
"Supongo que tu vida no ha sido fácil, por lo que oí hoy. Pero la de ellos tampoco. Huir de una Reina Malvada que quería matar a Snow por el simple hecho de que quería vengarse de la persona que contó el secreto del amor de su vida..." dijo Ruby levantando sus hombros.
"No creo que te haya dicho que le traigas comida y te sientes a hablar con ella." dijo Regina quien había escuchado gran parte de lo último.
Ruby sonrió, sabía que a Regina no le gustaría saber que alguien estaba contándole sobre su pasado a Emma. Además podía notar que había otra cosa más en la morena que estaba molestando y eran celos.
"El amor trabaja de formas misteriosas, ¿no?" preguntó Ruby poniéndose de pie y dejando la oficina del Sheriff.
"Estoy segura de que esa estaba enamorada de tu madre allá en el Bosque Encantado" dijo Regina sentándose en el lugar que Ruby había abandonado.
"Creo que estaba queriendo decirme algo." dijo Emma. "Algo como que la vida de mis padres tampoco ha sido fácil"
"Eso es entendible." dijo Regina inclinándose hacia adelante. "Es probable que no lo haya sido. Pero en el Bosque Encantado las cosas no funcionan de la misma manera que aquí y tarde o temprano cuando todo se vuelve imposible, algo hace que cambien las aguas."
"¿Qué?" preguntó Emma.
"Cuando tu madre y tu padre se casaron, las cosas cambiaron. Lograron derrotarme a pesar de tener bajo mi poder a todo el reino." dijo Regina. "En realidad, solo los tenía bajo el poder del temor. Obviamente, encerrada en mi propia venganza no podía notar claramente que en cuanto Snow volviera a reclamar lo que era suyo todos se pondrían de su lado. El miedo y las artes oscuras que manejaban mis pensamientos y el tremendo deseo de venganza no me dejaban ver más allá de mi enojo"
"Claramente estás viendo a un psicólogo sin que yo lo sepa" dijo Emma sonriendo y agarrando con su mano una de las de Regina.
"Es probable pero a la vez no." dijo la Alcalde sonriendo.
"¿Qué haces aquí?" preguntó Emma.
"Venía a ver como estabas. Después de decirle a Ruby que te trajera la comida me di cuenta que tendría que venir a ver como estabas. Tendría que haberte traído la comida yo, pero pensé que deberíamos mantener las distancias. Después recordé que por un lado soy la Alcalde y por el otro todavía me temen así que vine."
"Regina...estoy bien" dijo Emma despacio.
"¿En serio?" preguntó la Alcalde.
"No, no es en serio. Pienso que en algún momento se los hubiera dicho, de la misma forma en que te lo dije a ti. Pero más enojada. Quizás en algún momento en su presencia todo caería encima mío. Mi pasado en este mundo, la maldición, la cara de Jam...David cuando nos ve juntas, sus reproches silenciosos por estar contigo. Pero no es solamente ellos. Creo que es todos." dijo Emma. "¿Qué has hecho conmigo? Ahora no puedo dejar de hablar."
"Creo que necesitabas hacerlo. Por eso ahora no puedes dejar de hacerlo" dijo Regina levantándose y caminando hacia la rubia.
"No estoy segura" dijo Emma. "Aunque es mentira"
"¿Qué cosa?"
"Que no esté segura"
"¿Cómo es eso?"
"Contigo. A pesar de tu pasado, de mis padres, de este lugar...contigo me siento segura. Por eso no puedo dejar de hablar. Me estás dando algo que nunca he tenido en mi vida, Regina. Algo que nunca pensé que lograría tener. Ni siquiera con...el padre de Henry."
Regina mantuvo el silencio, sobre todo porque era la primera vez, desde que se habían reencontrado que se nombraba al padre de su hijo. Pero además por todo lo que había dicho Emma sobre lo que ella le hacía sentir, y todavía no había dicho todo lo que la rubia producía en ella.
"¿Regina?" preguntó Emma al ver que la Alcalde no le contestaba.
"Lo siento" dijo la morena. "La mención de..." agregó sacudiendo su cabeza. "Tú me estás dando lo mismo. Me estás dando ganas de cambiar mi vida y así poder cambiar el pasado, aunque mi pasado es bastante tétrico para muchas personas en este lugar. Pero por lo menos poder resarcir algo de todo lo malo que hice"
Emma fue la que se mantuvo en silencio ahora, sabía que era lo que había hecho que Regina se pusiera un poco tensa. Podía notarlo. Lamentablemente todavía no podía contar la historia de Neal, el padre de Henry. Tendría que ir superando de a poco lo de sus padres primero.
"Yo tendría que pedirte perdón, no podemos terminar con un problema que ya meto otro en el medio." dijo Emma. "No tendría que haber mencionado a esa persona, eventualmente va a llegar el momento en que sepas todo sobre ese tema."
"Lo sé. Simplemente me sorprendió" dijo Regina. "¿Qué vas a hacer con el tema que nos ocupa?¿Tus padres?"
"No lo sé. Seguramente ellos querrán hablar después" dijo Emma. "Quizás primero ellos tienen que hablar. Tratar de ver que hacer."
"Creo que tendrían que ver que hacer todos juntos" dijo Regina
Emma sonrió y besó a Regina, sorprendiéndola.
"Por esas cosas te amo" dijo la rubia.
"¿Qué?" preguntó Regina.
"¿Qué?" preguntó David que justo en ese momento había entrado en la oficina.
R&E
"No sé que hacer realmente" dijo Mary Margareth a Ruby, quien había llegado unos 10 minutos atrás a ver como estaba su amiga. "Es cierto lo que ella dice. No tuvimos en cuenta sus 28 años sola, en este mundo"
"¿Entonces?" preguntó Ruby esperando que su amiga desarrolle más.
"No la tuve. Por 28 años no tuve a mi hija y estoy tan feliz de haberla encontrado que me parece que reaccioné muy mal al respecto. Después de todo, tendría que haberme preocupado más por ella que por suponer que ahora íbamos a ser inseparables y que nada había pasado. Que podíamos hacer como que nada había pasado y no era así. Después de todo, nos habían separado. Regina nos separó y sin embargo ahora nos volvió a unir. ¿No es irónico?" preguntó más que nada para ella misma. "No puedo pretender que es ese bebé envuelto en una manta que puse dentro de un armario mágico para que nos salve. Pero a la vez no puedo dejar de hacerlo. Acepto todo lo que ella me dice, todo lo que hace simplemente porque no quiero perderla. No quiero que se aleje de mi otra vez. Sé que poniéndome en contra de su relación con Regina puedo hacer eso. Y lo único que quiero es tenerla entre mis brazos una vez más, cuidarla y abrazarla cada vez que esté triste, o cuando se enferme o aconsejarla con su primer amor. Y sin embargo, sé que todo eso no lo puedo hacer porque toda esa etapa ya pasó"
Ruby la escuchaba atenta, como si quisiera decir algo. Preguntar algo, pero sabía que Mary Margareth tenía que continuar.
"Después de todo, no puedo oponerme. Mal que me pese, ellas rompieron la maldición juntas. Una maldición que mi indiscreción de niña provocó y que mi deseo de volver a ver a mi hija hizo que la abandonara a su suerte. Quizás, Regina me hubiera quitado a David en el momento de la maldición, pero hubiera tenido a mi hija. Conmigo. Para verla crecer y poder calmar así todos los deseos que acabo de describir"
"Snow..." dijo Ruby
"Lo sé. Creo que oír la verdad de la boca de Emma fue peor." dijo Mary Margareth mirando hacia la ventana.
R&E
"¿La amas?" preguntó David mientras Regina se marchaba de la oficina. "Pensé..."
"Piensas muchas cosas sin siquiera ver la verdad. Porque no quieres aceptar la verdad." dijo Emma sorprendiéndose a si misma por la sinceridad de las palabras.
"¿Y qué verdad es esa?" dijo David caminando hacia la celda. No quería acercarse por las dudas a su hija.
"Que estoy enamorada de Regina. Que lo nuestro es real. ¿O acaso el romper la maldición no es prueba suficiente de eso?" preguntó Emma.
"No puedo estar seguro de que prueba eso. Puedo estar seguro que nos dejamos llevar por la premonición de un hombre demasiado poderoso, capaz de jugar con nosotros encerrado en una reja en la cual no podía usar sus poderes."
"¿Crees que todo esto es obra de Gold?" preguntó Emma sorprendida.
"Algo de culpa debe tener" dijo David sentándose. "No lo sé, Emma. Solo sé que no puedo entablar una conversación con mi hija porque no puedo entender que ella esté con la persona que más daño nos hizo"
"¿Y lo qué sientes por Mary Margareth? ¿De quién es obra ese amor?" preguntó Emma
"El amor no responde a las órdenes de nadie, Emma. El amor se da. Y cuando es verdadero, simplemente se logra consolidar superando todos los obstáculos." dijo David para terminar mirando a los ojos verdes de su hija. "¿Crees que es amor verdadero? Dame una razón, que no sea la maldición, por la cual puedo entender que es amor verdadero. O que hubo algo que las llevó a unirse."
"Nos conocimos en Boston. Tiempo antes de que Henry fuera a la ciudad a buscarme. Una noche de pasión completamente inolvidable, tan inolvidable que cuando me di cuenta que Henry tenía por madre a esa mujer que no podía sacar de mi cabeza, decidí quedarme. Después empezó el tema de la maldición. David, ni siquiera creía en eso. Pero Henry me dio ese libro y siempre que volvía a agarrarlo tenía una historia nueva. Basada en Regina. La mujer a la que ya amaba y que no iba a dejar. No me iba a alejar de ella."
David solo asintió y se dio media vuelta. Emma no sabía bien porque hizo eso, mientras lo veía alejarse, después de todo era la primera vez que habían logrado conversar del tema más importante para ella y él la dejaba sola.
Decidió entonces levantar el teléfono, marcar un número y en cuanto le contestaron, sin siquiera saludar dijo: "Me tomo el resto del día libre, no me siento bien. Avisen de cualquier cosa a mi ayudante"
E&R
Regina entró en la mansión y encontró a Emma en el sofá, con sus ojos cerrados y quizás pensando. Sabía que no debía ser fácil para la rubia entender que ahora tenía un padre y una madre a su lado, a pesar de ser de su misma edad.
Caminó después de sacarse sus zapatos, sin hacer ruido hacia ella, mirando la hora. Henry le había dicho que se quedaría en la casa de un amigo y que pasaría a las 8 a buscar la ropa porque se quedarían a dormir varios niños ahí.
Agachándose al costado de la rubia, observó sus facciones calmas y sus ojos cerrados.
Sonrió mientras acercaba sus labios a los de Emma, y cuando hicieron contacto tuvo que contener un gemido. Parecía que el día emocional de las dos se había trasladado a sus labios, en donde el beso no terminó por un tiempo. Regina, sintiendo correr todo por sus venas, se levantó y miró el rostro de la rubia que seguía dormía. Se preguntaba como había hecho para no despertarse. Quizás no era un beso que implicaba amplia participación de las dos, pero la morena había sentido mucha corriente entre ambos cuerpos.
Volvió a intentarlo aprovechando el momento en que Emma dejó sus labios entreabiertos al suspirar, y logró hacer ingresar su lengua, buscando una danza que no se llevaría a cabo hasta que Emma se despertara.
"¿Estás tratando de despertarme con un beso?" preguntó Emma aún con los ojos cerrados mientras Regina volvía a acomodarse a su costado.
"¿No has sentido la corriente entre nosotras?" preguntó Regina llevándose los dedos a su boca, acariciándolos mientras miraba el rostro de su novia.
"Creo que estás equivocada. No es la primera que siento esa corriente. Cada vez que te beso lo hago. Y cuando hacemos el amor, es como si fuéramos dos lados contrarios y nuestros polos se estuvieran atrayendo" dijo la rubia abriendo finalmente los ojos y poniéndose de pie.
"¿Estás bien?" preguntó Regina preguntando más que nada por el día que había tenido.
"David...James...como sea..." dijo Emma girando sus ojos "me dejó sola en el momento en que terminé de contarle nuestra historia. La verdadera historia"
"¿Boston?" preguntó Regina sorprendida.
"Boston. Es extraño, pensé que Mary Margareth se la habría contado pero se ve que no. Es bastante obvio que no está de acuerdo con nuestra relación. Y creo que le molestan las dos cosas: que eres una mujer y que eres la Reina Malvada"
"Algún día me gustaría poder dejar ese título detrás." dijo Regina agarrando la mano de Emma
"Eso querida, es imposible" dijo una voz haciendo que las mujeres miraran hacia la izquierda. Gold se encontraba sentado en la mesa, jugando con una de las manzanas de Regina. "Mientras la magia esté suelta, y yo también, este pueblo seguirá pensando que eres la Reina Malvada"
"Como pensarán que tú eres Rumplestinskin" dijo Regina agarrando la mano de Emma y acercándola a ella.
"No vengo a hacerles daño" dijo Gold bajando de la mesa. "Al contrario...me gustaría encontrar a alguien"
"No" dijo Regina.
"¿Qué?" preguntó Gold inclinando su rostro y sonriendo. "No creo que quieras ponerte en mi contra"
"Sr. Gold" dijo Emma. "En estos momentos tenemos otros problemas...más personales."
"Esa respuesta me gustó más..." dijo pensativo mirando a su alrededor. "Así que...los Encantadores no están de acuerdo con uds dos. Era de esperarse. Criados tan a la antigua..." agregó mientras comenzaba a desaparecer.
"Esto no me está gustando" dijo Emma mirando el humo violeta cubrir al vendedor de antigüedades.
"A mi tampoco" dijo Regina agarrando a Emma para abrazarla.
R&E
"¿David?" preguntó Mary Margareth al ver a su esposo sentado en la oscuridad.
"¿En qué nos equivocamos?¿Es la consecuencia del amor verdadero?" preguntó sin sacar la vista del frente.
"¿De qué hablas?" preguntó Mary Margareth sentándose a su lado.
"Emma...¿sabías que ama a Regina?" preguntó, todavía sin mirarla.
"Era obvio" dijo Mary Margareth confundida.
"Entonces...¿en qué nos equivocamos?" preguntó de nuevo. Se lo notaba dolido, para el momento en que siempre salían Regina y Emma en una misma oración, David empezaba a gritar.
Mary Margareth caminó hacia la mesa y decidió sentarse al frente.
"Cuando despertamos de la maldición, lo primero que recordé fue ese momento en que caminé hacia el armario y Emma ya no estaba y tu estabas herido en el piso. Pero mientras te buscaba, aquí en Storybrooke, tuve como una visión. Volví a pensar en ese momento y cuando los guardias de Regina abrían la puerta de ese armario, salían las dos juntas, de la mano con una hermosa aura, vestidas ambas de blanco. Se podía incluso sentir la magia que emanaba de las dos, y con solo un movimiento de sus manos, de las dos, toda la maldición era contrarrestada y volvíamos desde cero, sin maldición alguna y con Regina felicitándonos en nuestra boda y desapareciendo para volver en el futuro, joven y enamorarse de Emma." dijo Mary Margareth agarrando la mano de su esposo. "Y cuando vi lo preocupada que Emma estaba esa noche, lo asustada que estaba Regina al volver sus recuerdos, me di cuenta de que realmente era más que un momento. Me di cuenta que Regina no estaba mintiendo. Y la acción, David, la simple acción de romper juntas la maldición. ¿Cómo puedes negar que eso no es amor verdadero?"
"¿Cómo puedes aceptarlo?" dijo David
"¿Cómo puedo? Será porque puedo darme cuenta de que realmente lo es. Si hubiera sido cualquier otra cosa. Simple lujuria, buen sexo...no me hagas esa cara David, sabes que seguramente tienen sexo...no hubieran roto la maldición."
"¿En eso te basas? Simplemente en que tuvieron sexo juntas y se rompió la maldición. Por eso es amor verdadero" dijo David
"En eso y en que puedo observar, más allá del agua bajo el puente que tengo con Regina, como se comporta ella." dijo Mary Margareth poniéndose de pie y encendiendo una luz. "Devolvió los corazones, por Dios Santo. Y la puede hacer hablar. Nosotros asumimos que porque somos sus padres, ella nos debe todo. Y no es así, David. Tenemos que aceptar que ella creció lejos nuestro, tenemos que conocerla. No podemos llamarnos padres si no sabemos nada de ella."
"La ama"
"Puede ser verdad, pero tenemos que aprender ¿no te parece? ¿Cómo podemos llamarla nuestra hija, creer que tenemos derechos sobre ella porque la pusimos en un armario mágico hace 28 años para que nos rescate?"
"La pusimos para vencer a Regina, y no lo hace porque se une a ella"
"¿No me acabas de escuchar?" preguntó Mary Margareth, sorprendiendo a su marido por la firmeza y el enojo en la voz. "Nuestra hija no creció a nuestro lado, nosotros ni siquiera la criamos, y la maldición se rompe y creemos que ella nos debe todo. No sabemos que pasó siquiera en sus 28 años en este mundo. ¿Cómo vivió? ¿Quién la crío? ¿Tuvo en algún momento una familia de verdad? ¿Qué sabemos de ella?"
"Es nuestra hija"
"Y la dejamos librada a su suerte, sola, en este mundo porque necesitábamos que volviera a rescatarnos"
"Eso no importa, era su destino"
"David, no puedes decirme eso" dijo Mary Margareth. "Más allá de eso, nosotros tuvimos una figura materna o paterna que nos cuidara. Ella no tuvo a nadie."
"¿Cómo lo sabes? Acabas de preguntarte si tenía una familia de verdad" dijo David
"Exactamente. Pero recuerda que antes de la maldición fue mi amiga, y alguna vez dejó pasar que nunca tuvo a nadie. No podemos ser sus padres si ni siquiera comprendemos o intentamos comprender que es lo que pasa o pasó entre Regina y ella. Que es lo que vivió. Y yo no quiero eso. Quiero tener a mi hija conmigo. Poder estar con ella de vez en cuando y cenar, David, cenar hablando de cosas. No esas cenas incómodas que estamos teniendo ahora."
"Pensé que esas cenas eran al acuerdo que habías llegado para verla."
"David...por Dios...mira a lo que tuve que llegar para dejarla ir, otra vez. No quiero perder otra vez a mi hija y sin embargo, la estamos perdiendo."
"Debo pensarlo" dijo David poniéndose de pie y caminando hacia su cuarto.
E&R
Regina ya estaba acostada, esperando. Henry también se había acostado.
Emma no podía siquiera acostar su cuerpo. Su mente había recorrido hacia el pasado, olvidándose de Gold por un rato.
Su mente le trajo recuerdos de esa misma mañana cuando vio a su madre herida por sus palabras. Y sus palabras le trajeron algunos recuerdos que no hubiera querido traer a este tiempo.
Un golpe en la puerta la sobresaltó y se quedó mirando ese lugar. Era tarde y no esperaban a nadie.
Unos segundos después el golpe se volvió a escuchar y Regina bajó las escaleras rápidamente.
Al seguir a la morena quien fue a abrir la puerta, se quedó quieta y sorprendida al ver quien estaba del otro.
"¿Podría quedarme esta noche aquí? Sé que es mucho pedir pero si les molesto me voy a lo de Granny´s." dijo Mary Margareth con sus ojos clavados en los verdes de Emma.
"Por supuesto" dijo Regina haciéndose a un costado para dejarla pasar.
"Gracias." dijo Mary Margareth caminando hacia su hija. "Tienes razón" agregó "Nunca nos detuvimos a pensar en lo que tu viviste"
"Puedes quedarte en la habitación de invitados. Te acompaño" dijo Regina notando que Emma estaba completamente muda.
Muchas gracias por las reviews, favorites y follows.
Espero actualizar pronto.
Saludos,
Lore.
Muchas gracias por leerme.
