Notas del capítulo:
Hola a todos, espero que estén bien, lamento la demora se que dije que habría cap el martes o ayer pero por cuestiones personales de mi beta no había podido regresarme el cap corregido, como sea me lo acaba de enviar y aquí lo tienen.
Pero antes los acostumbrados agradecimientos:
1 AnataYume y TsukihimePrincessgracias por sus palabras, como ya les he dicho me hacen muy feliz y me impulsan a escribir mas y mejor.
2 Gracias también a quien solo sigue y lee, igual es muy bueno saber que siguen ahí apoyando la historia.
En fin ahora si a leer.
CAP. 8
DESPEDIDAS, NOCHE DE BODAS Y DECEPCIÓN.
Lloegr varias horas después.
Cuando el baile y la recepción llegaron a su fin, quienes partirían de inmediato a Valakya subieron a cambiarse para el viaje. Entre ellos estaba Harry quien, luego que Draco le dejara ir, subió junto con su papá a la que fuese su habitación hasta ese día.
En cuanto llegaron el licántropomás joven observó todo con cierta nostalgia. Aun no se iba pero le era inevitable empezar a extrañar ya cada rincón de esa habitación. Recuerdos de años pasados inundaban la mente de Harry y las imágenes de estos pasaban ante sus ojos como fantasmas.
Por su parte James observaba a su hijo parado en medio de su habitación viendo a su alrededor ausentemente y el nudo en su garganta, ese que había tratado de evitar durante todo el día, se acrecentó. Sabía lo que debía estar pensando Harry, lo que debía estar sintiendo. Él mismo no quería separarse de su hijo pero no podía mostrar su dolor, no ahora. Debía ser fuerte por Harry y por Tom, quien sin duda entre más se acercaba este momento se había ido poniendo difícil, por decirlo de algún modo.
–Harry –llamó el mayor a su vástago, luego de unos instantes. No hubiese querido interrumpir ese momento de despedida, pero el tiempo estaba pasando y Lucius y su hijo debían estar esperando ya.
El licántropomás joven, al captar la voz de su papá, parpadeó haciendo desaparecer los recuerdos y soltó un suspiro antes de girarse a ver al mayor.
– ¿Es hora?
–Lo es –confirmó James con una sonrisa que escondía lo que estaba sintiendo realmente.
–Bien–aceptó el de ojos verdes soltando un nuevo suspiro antes de avanzar hacia una cómoda, la cual ya se encontraba vacía a excepción de dos cosas: una daga mediana que su padre había mandado a hacer para él y que estaba oculta en un compartimento secreto de la cómoda, y un fino relicario que le había obsequiado su papá hace cosa de unos días; éste tenía el símbolo licántropo en la tapa y su nombre grabado al reverso. Dentro en uno de los lados, una foto de sus padres descansaba, el otro lado estaba vacío en espera de una foto.
El licántropo pelinegro tomo ambas cosas en sus manos. La daga la ocultó lo mejor que pudo pues si su papá la notaba se la quitaría alegando que llevar un arma con él no era adecuado. No obstante el relicario con cuidado se lo colocó, le había pedido a su doncella que lo dejasen ahí expresamente hasta ese momento pues quería tenerlo consigo antes de partir del que fuera su hogar.
Cuando estuvo listo con el relicario colgando sobre su túnica de bodas y la daga oculta, Harry fue hasta su papá, quien ya se encontraba en la entrada.
–Vamos –susurró tentativamente sin mirar atrás, no quería hacerlo.
James sonrió una vez más a su hijo y asintió, al tiempo que ambos salían y cerraba la puerta tras ellos.
Con el sonido de la puerta cerrándose Harry sintió que una parte de él desaparecía y se quedaba en esa habitación, mientras él se encaminaba hacia su nueva vida. Aunque no era necesariamente malo, Draco estaría con él y después de lo gentil que había sido durante el baile soportando su incapacidad para bailar, quiso creer que aunque el rubio vampiro aun no gustase del todo de su presencia su nueva vida no sería mala.
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En la entrada del palacio.
–Esperamos una pronta vista de su parte, Tom–quiso hablar Lucius para romper el tenso silencio que se había formado en el ambiente luego de que Harry y James se hubiesen ido.
El Alpha, que se sentía realmente contrariado aunque su exterior imperturbable no lo demostrara, dirigió sus verdes ojos a Lucius y levemente asintió.
–Sí, por supuesto, eso no lo dudes –sus ojos brillando con cierta amenaza que no pudo evitar cuando observo de reojo a Draco, que permanecía en silencio–. James y yo iremos muy pronto para asegurarnos del bienestar de nuestro hijo –terminó diciendo. Sabía que a su esposo no le gustaría lo que acababa de decir pero aprovechando que no estaba, no se retuvo de hacerlo.
Un resoplido casi imperceptible se escuchó salir de los labios del príncipe vampiro, pero no dijo más. A Lucius, por su parte, tampoco le cayó muy en gracia esa alusión, pero tan diplomático como era se limitó a sonreírle con cortesía a Tom.
–Y verán que estará muy bien atendido –respondió.
Y luego de ese intento de conversación, no hubo más palabras, y Lucius prefirió no forzar más las cosas. El líder licántropo obviamente no deseaba conversar y él lo entendía, no debía ser fácil separarse de un hijo, así que le dejó estar e imitó a Draco guardando silencio.
Además, el Rey vampiro tenía algo, o más bien alguien, en quien pensar. Cierto licántropo de mirada miel y sonrisa dulce con quien sin darse cuenta había bailado todo el tiempo que duró el baile.
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–Basta Padfoot, vas a desarreglarlo –reprendía James a su primo, que a unos pasillos de llegar a la entrada se despedía de Harry con un abrazo.
–Por favor James, entiéndeme –estrujando más a un apenado pelinegro–, lo voy a extrañar mucho –acariciando las negras orejas con cariño.
–Yo también –respondió el consorte licántropo en un tono tenuemente triste, pero antes de que dijese algo más al respecto, su ceño se frunció–. Sirius, te lo advierto, si lo despeinas te mato.
–Es cierto, Padfoot, déjale ya, que yo también quiero despedirme –agregó un tranquilo Remus, que miraba la escena con una sonrisa.
Sirius soltó un gruñido descontento pero asintió y liberó por fin, de a poco, a Harry.
–Bien, pero ya sabes, siempre puedes contar con tu padrino –murmuró antes de acercarse a una de las negras orejas y susurrar–.Y si ese vampiro esposo tuyo te hace algo malo, defiéndete como te enseñamos Tom y yo –aconsejó antes de terminar de soltar al más joven.
– ¿Qué le dijiste, Sirius? –Preguntó alterado James conociendo muy bien los consejos de su primo.
– ¿Yo? –Poniendo una mirada inocente–.Nada.
Esta vez fue el turno de James para soltar un gruñido y mirar mal a Sirius, ya le sacaría la verdad.
Mientras por su parte, Remus negando ante la actitud de los primos se acercó a Harry, quien sonreía.
–Cachorro, te voy a extrañar, espero que seas muy feliz –abrazándole pero con más cuidado que Sirius–.Aunque creo que no hace falta que lo diga, tu esposo parece ser en el fondo alguien de buen corazón.
Las orejas de Harry se movieron curiosas ante esas palabras y un sonrojo apareció en sus mejillas antes que asintiera lentamente.
–Sí, yo también lo creo.
Remus sonrió aún más antes de besar la mejilla del más joven.
–Exacto, no debemos dejarnos llevar por las primeras impresiones, siempre recuerda eso –aconsejó sabiamente, los ojos miel conectándose con los esmeralda.
Aunque Harry no concordaba mucho con algunas costumbres de fértiles que Remus compartía con su papá, siempre se había llevado muy bien con el licántropo de cabellos castaños. Remus era un hombre gentil y muy inteligente con quien el heredero licántropopodía pasar horas conversando.
–Lo sé, Remus, tú me enseñaste eso –aceptó el pelinegro–, y te voy a extrañar mucho también –abrazándose una vez más al mayor.
–Tranquilo, tal vez te vaya a ver antes de lo que imaginas –murmuró, sonrojándose un poco al recordar la invitación de cierto Rey.
– ¡En serio! –Exclamó contento Harry, alzando sus orejas con expectación mientras su cola se movía tranquila pero feliz.
–Así es pequeño, pero no le digas a nadie, será nuestro secreto –masculló el de mirada miel antes de separarse del menor y arreglarle la túnica de bodas, que estaba ligeramente arrugada seguramente por el abrazo de Sirius.
Harry se dejó hacer y asintió feliz con la noticia de que Remus le visitaría pronto.
–Bueno, Harry, es hora de irnos –se hizo notar James caminando hasta su hijo.
No obstante, antes de que el más joven pudiese decir cualquier cosa, unos pasos se escucharon resonar apurados en el pasillo y la figura agitada de Ron apareció caminando hacia ellos.
– ¡Oh, vaya!Creí que no llegaría –expresó, poniendo una mano en una de las paredes mientras jadeaba por el esfuerzo hecho al correr desde el otro lado del palacio hasta ahí.
–¡Ron! –Exclamó el pelinegro licántropo antes de ir hasta su mejor amigo–.Vaya, en serio debiste correr –mencionó con una sonrisa divertida al ver el estado deplorable de su mejor amigo–, pero me alegra que llegaras, no hubiese querido irme sin despedirme de ti –poniéndose un poco serio.
Habiendo tomado aire, el pelirrojo fijó su azul mirada en su amigo y no pudo evitar que un suspiro saliese de sus labios. Y es que así de cerca, Harry en verdad lucía aúnmás hermoso. Aunque a sus ojos siempre lo había parecido, pero vestido de esa forma, arreglado así, se hacíamás notoria la belleza natural que el más bajo poseía.
–Y yo no me hubiese perdonado no despedirme de ti –logró murmurar luego de unos momentos.
–Te voy a extrañar –dejó salir apesadumbrado Harry bajando sus orejas, en verdad le dolía despedirse del pelirrojo también, pues era como un hermano para él.
Ron quería decir tantas cosas y todas ellas se agolpaban en su cabeza. Quería pedirle que no se fuera, quería decirle que se quedara con él, quería decirle que lo amaba… que se olvidara de ese arrogante vampiro rubio y se quedara a su lado. Pero sabía que no podía decir nada de eso. Solo mortificaría a Harry y él no quería eso, quería verle feliz,además sin contar con que seguro los demás presentes lo asesinarían.
Por ello, aunque le dolía, puso su mejor sonrisa y acarició entre las orejas del más joven con cariño.
–No digas tonterías Harry, no tendrás tiempo de extrañarme, estarásmuy ocupado con tu nueva vida –dijo, intentando sonar afable–.Y no te culpo,así que tranquilo –poniendo una mano en su hombro. Hubiese querido abrazarlo una vez más, pero no se sentía cómodo con Sirius, Remus y James viéndole.
Harry regresó la sonrisa y en el fondo agradeció esas palabras de su mejor amigo aunque sabía que no eran sinceras. Ron solo quería hacerle más fácil las cosas como siempre.
–Está bien, pero vendrás a verme. Prométemelo.
El pelirrojo hubiese querido negarse, no quería de ningún modo verle demasiado con Draco Malfoy, pero esa mirada esmeralda, nunca podía negarle nada por lo que a pesar de sí mismo asintió.
–Te lo prometo –murmuró.
–Harry, debemos irnos –intervino James luego de un momento, y es que ya estaban retrasándose bastante.
El pelinegro se giró a ver a su padre y asintió antes de regalar una última mirada a su mejor amigo.
–Nos vemos entonces–dijo con una sonrisa yendo luego hasta James,sin escuchar el susurro de Ron que se perdió en la nada.
–Adiós, amor…
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Sin demorarse más, James y Harry llegaron donde Lucius, Draco y Tom verles llegar, de inmediato salieron de sus pensamientos y su respectivo mutismo.
Tom fue el primero en hablar, adelantándose unos pasos y yendo hasta su hijo y esposo.
–Tardaron–fue lo único que el Alpha pudo decir, dirigiendo sus ojos a sus dos tesoros.
–Bueno, Harry tuvo que despedirse de Sirius, Remus y Ronald–expresó James.
–Entiendo–agregó Tom, intercambiando miradas con su esposo antes centrar su mirada en su cachorro.
El poderoso e imponente Alpha había enfrentado numerosas batallas demostrando su valentía y coraje y sin embargo en esos momentos sentía que el valor flaqueaba en su interior. Observaba a su amado hijo ahí listo para partir lejos de su lado y su corazón se oprimía lastimosamente.
–Harry… –conectando su mirada con unos ojos tan verdes e iguales a los suyos.
El más joven miraba a su padre expectante, pero no hicieron falta más palabras, lo que vio surcar en los ojos del hombre que tanto admiraba y quería fue suficiente y asintió antes de abrazar al más alto.
–Lo sé, padre… Yo también te quiero y estaré bien –murmuró contra el fuerte pecho antes de separarse y levantarse de puntillas para besar la mejilla de Tom.
¿Podía estar más orgulloso de su hijo?, se preguntó el Alpha al recibir esas palabras, ese beso, ese abrazo. La respuesta era no, Harry siempre había sido el hijo que había querido, a pesar de ser fértil, él y su cachorro siempre habían tenido una conexión especial, un entendimiento especial. Y esto se hacía obvio en momentos como ese, en el que ni siquiera necesitaban hablar para entenderse. Quizás por eso le extrañaría tanto.
James por su lado, dejó que sus dos amores se despidiesen y se limitó a observarlos. Siempre había envidiado esa conexión entre ambos, pues aunque tenía algo parecido con Tom, no así con Harry. Con su hijo todo era más complicado. Sus caracteres y sus maneras de ver ciertas cosas chocaban. Aunque no por ello había menos amor entre ellos, pero la afinidad de Harry siempre era hacia Tom.
Finalmente, luego del momento con su padre, Harry se separó de él y abrazo a su papá.
–Mi pequeño, solo sétú mismo, siempre sétú mismo –murmuró James contra las orejas del más joven, quien le miró sorprendido por sus palabras–.No te sorprendas, sé que intenté que aprendieras cosas que no te gustan pero jamás quise que fueras alguien más, estoy orgulloso de ti –terminó el consorte licántropo con una amorosa sonrisa.
–Gracias, papá–fue lo único que pudo decir Harry.
Y es que seguía sorprendido pero al mismo tiempo se sentía feliz. Esas palabras de su papá habían sido gratificantes, pues había habido momentos en que se preguntaba si su papá no hubiese preferido a alguien más como hijo. No porque James no le demostrara amor, al contrario, pero había una mirada a veces en sus ojos avellana que no sabía interpretar y lo relacionaba con decepción. Ahora sabía que no era así.
–De nada hijo, sé feliz y no nos extrañes tanto, dedícate a tu nueva vida y a tu nueva familia –mirando de reojo hacia Lucius y Draco, que les miraban a prudente distancia para darles respetuoso espacio–.Deja que te conozcan y te amarán tanto como nosotros.
–Eso espero, papá –aceptó el pelinegro, mirando también hacia su suegro y su esposo.
–Confía en mí,así será–terminó James con rotundidad.
Al final y luego de esas palabras, Harry se separó de su papá y junto con sus padres caminó hasta Lucius y Draco; ambos les miraban impasibles aunque en los ojos grises de Lucius había simpatía.
Los ojos de Draco eran otra cosa, nuevamente tenían una mirada que Harry no podía discernir y eso le ponía nervioso. Sobre todo ante lo que sucedería cuando llegasen a Valakya. Porque por supuesto que el joven licántropo lo sabía. A pesar de ser virgen, sabía lo que debía pasar entre dos esposos cuando estuvieran a solas y eso le causaba el temor natural en estos casos.
Aunque, luego de que conociera a Draco, también sentía curiosidad y una cierta sensación de impaciente anticipación.
Notas finales:
Les gusto? Espero que si, como verán esta primera parte se centro en las despedidas y tal vez a algunos les pareciera aburrido por ello, opinion que aproposito respeto, pero asi tenia que ser, podríamos decir que esta parte es como de transición si quieren llamarlo de esa manera.
Como sea en la segunda parte viene la noche de bodas y dudo que alguien se espere lo que viene, pero díganme su teorías que soy toda ojos.
Ahora pasando a la parte de la actualización, será entre mañana y el fin de semana pero mas seguramente será el fin de semana.
En fin me despido por ahora, cuídense mucho y pórtense terrible. Un beso.
