El pelinegro estuvo un buen rato en shock. No sabia que hacer, se sentía como una mierda. Él lo había llamado... ¿Lo había llamado?. ¿¡DESDE CUANDO SABE QUE ES EL CERO POSITIVO?! Debía encontrarle, no solo para hablar con él, sino para aclarar algunas cosas.
Esa clase de información era confidencial... ¿Él se acordaba entonces?, ¿Alguien le contó? Debía hallarle cuanto antes.
Debió haber pasado muchos minutos, ya que cuando salio en busca de su compañera, ella estaba fuera, y no precisamente sola.
- Pip?!.- exclamo el ojirojo con los ojos abiertos de sorpresa.- ¿Qué haces aquí?
El rubio miró a su amiga, la cual ni se molesto en darse la vuelta para saber quien era el sujeto que gritaba detrás.
- La pregunta es, ¿Que hacéis vosotros aquí? Deberían haberme llamado. ¿Por que me has llamado por el móvil?.- Lo ultimo se habia referido a la que tenia marcas de lagrimas en sus ojos. El rubio fijo la vista, y observo unas marcas en el cuello.- DAMEN! ¿¡CÓMO PUDISTE?! Ahora tendra que beber sangre...
- ¡QUE NO SOY UN VAMPIRO!.- Chillo. - Ademas, son chupetones, no un mordisco.
-¡DAMEN! ¿¡CÓMO PUDISTE? APROVECHARTE DE ELLA...
- NO FUI YO. Estábamos en medio de toda la gente y...
- Encima le gusta que le miren. QUE VERGÜENZA DAMIEN..
- PIP. QUE NO FUI YO. NO FUI YO!. NO-FUI-YO!
- Entonces porque esta así contigo!.- Explicó que ni siquiera había hablado desde que él estaba ahí, y que ni le miraba.
Eso le hizo recordar a Damien la gran pregunta. Quería una respuesta. Y quería una clara.
Agarró del hombro a Iris y la giró para que le viese la cara. Tenía que preguntarle, pero quería hacerlo sutilmente para que él confesara.
- ¿¡Por qué estás tan enfadado?! No puedo estar detrás tuya como si fueras mi mascota o si yo fuera tu madre. Y yo que sabía que estabas en los baños. Eh?!. - No despega ni un segundo la mirada del otro.-
- ¡PERO TU ME SOLTASTE LA MANO!.-
- Espera, no quiero discutir con una niña.- dicho esto, le transformó en su cuerpo original, y como había pasado la otra vez, la ropa también cambio. La otra era femenina y linda, esta era masculina y con estilo de la moda actual. Una sudadera gris y unos pantalones cortos negros, junto unas deportivas grises adornaban su cuerpo. Su ropa había cambiado, su pelo también, y su voz, pero su rostro y sus lágrimas seguían siendo las mismas, y el dolor aun estaba ahí.- Mejor.
- ¡FUE TU CULPA! ¡Todo fue culpa tuya! Deberías haber estado a mi lado y no gruñendo a veinte metros míos. ¡GILIPOLLAS!.- cada vez, se corrompía más.- JODER. No es justo, además. Estuve veinte minutos! Veinte! Y ni fuiste capaz de buscarme. Tu haces jodida magia, podrías haberte tele-transportado donde yo estaba...- Pip, que sólo escuchó y sacó conclusiones, le dio un abrazo para que se tranquilizara. Después de unos segundos en los que la expresión de Damien era indescifrable, al igual que la típica de Craig, se acercó a él le miró a los ojos y dijo.- Tienes razón. Soy un jodido marica. Soy un marica por estar contigo. Por creer que en algo iba a funcionar de esto.
- QUE MIERDA ME CUENTAS. Fue tu culpa. En el fondo eres un tío, podrías haberle pegado una patada o algo así! O haber gritado.
- LO HICE!
- Pues la próxima vez grita más alto. Porque te tiras quejando todo el día y yo me canso de ti, de tu mierda, de tu pendeja idea solo por conseguir 1900 dólares.
- NO ERA PARA EL DINERO!.- Confesó sin darse cuenta.- QUERÍA QUE LA GENTE ME HICIERA CASO POR UNA VEZ. Cuando te reíste al saber que yo cantaba bien, no fuiste el único. Aunque sea un hijo de puta con todos, también se me dan bien algunas cosas!
- Y eso que tiene que ver conmigo? Si quieres que te hagan caso búscate la vida! No me intentes pegar tus problemas. No me pegues tu culpa! No intentes darme pena.
- ME RESPONDISTE! Yo gritaba en mi cabeza y tu me respondiste!.- Lo sabía.. Él lo sabía... - Te oí en mi cabeza... Y se que fue verdad... Por que me volviste a contestar de nuevo...
- Damien... No me digas que el es tu Cero Negat... ESPERA! LO DEJASTE SOLO?!.- Se metió Pip en la conversación.
- E-E-E-Ehh... Yo... Pensé que era una broma, que querías que fuese para ir a por ti porque estabas perdido...
- Se acabó. Eso es lo que querías, abandonar. Tranquilo, ya lo hago yo. No hacía falta todo eso para que me diese cuenta. - Dijo el castaño de manera muy seria.
- Cartman...- Pip no quería que pasara esto. Lo abrazó y agarró la mano de Damien.- y si nos olvidamos de todo?.. - Pip los iba a juntar para que se abrazaran, pero el pelinegro le esquivó y retrocedió, aunque Pip aun le tenía agarrado.
- QUE? ¿¡Ahora te doy asco?!.
- N-no, no es eso.. Es porque... Porque... Por... Eeeeeehhhh...
Pip lo volvió ha hacer aprovechando que el otro estaba ocupado pensando una escusa.
- NO PIP!...
Les tiró a ambos, haciendo que se estrellen mutuamente.
Damien sabía que algo pasaría, evidentemente. El es su Cero Negativo y mantuvieron conexión por la telepatía. Damien no sabía con certeza lo que podría pasar, pero lo que si sabe, era que sólo podría ser una única vez.
Al mantener el contacto, cada parte de piel contra piel de ambos, se unía con hilillos finos de rayos, no hacían daño pero si era sorprendente.
Al intentar separarse, los rayos seguían unidos, y como un imán, le volvió a atraer.
Justo antes de decir alguna maldición, ambos tuvieron diferentes visiones.
#Transmisión en ojos de Damien.#
Tenía los ojos muy cerrados. No quería mirar. Pero la tentación le pudo, y abrió uno de ellos.
Era alguien pequeño... Unos 11 años. Estaba en el sofá, junto a un gato gris, o debería decir gata...
Se miró las manos... Que eran extrañamente familiares...
Por alguna razón, le dolía mucho el pecho. Pestañeo. Sintió sus ojos húmedos. ¿Lloraba?
Una señora, castaña, con el pelo en un moño, se acercó a él.
- Mira, Calabacín te hice tus galletas que tanto te gustan.- Dijo con un tono de voz dulce.
Cuando ella se acercó, sentía como un profundo rencor. Como un odio.
Al enseñar los dulces, una sensación de dolor la acompañaba, pero no era un dolor exactamente. Era como si no quisiera comer, por miedo. Pero al engullir un dulce, era una sensación de tranquilidad. Como si su malestar se hubiera ido de golpe. Como si fuese una galleta de la tranquilidad.
A la ora de dormir, sentía la profunda necesidad de abrazar a algo y no soltarlo. Se sentía tan sólo... Tan pequeño... Tan diminuto y vulnerable... Tan... Diferente...
En el colegio no era diferente. Todos le criticaban y el se las devolvía con un nudo en la garganta perfectamente disimulado.
El la ora del recreo, sentía la necesidad de llamar la atención... Pero de él mismo... Quería hacer algo que les sorprendiera a todos y que lo admiraran.
Cuando llego a su casa, se miró al espejo... Un profundo odio hacia cada centímetro del espejo le reconcomía. Alcanzó unas tijeras y se puso a cortar su pelo. Luego miro fijamente a su muñeca, pero no tenia el valor suficiente. Era débil. Él era débil... Él era Cartman... Su Cero Negativo.
# Fin de la Transmisión #
#Transmisión en ojos de Eric.#
¿Qué ha pasado?, ¿Dónde estoy?, ¡¿Qué es todo esto?!
Sus preguntas no fueron respondidas es ese instante. Y como no tenía nada mejor que hacer, se dedicó a mirar.
Su ropa era oscura, y tendría unos 4 años. Parecía delgado.
Delante de él vio a alguien exactamente igual que el. ¿Un espejo? No, era alguien.
Tenía una pelota carmesí en sus manos. Y para jugar con el otro, se la lanzó. El contrario la cogió al vuelo, su expresión ahora era feliz, y la volvió a lanzar. Y así estuvieron por cinco minutos.
Pero de repente, apareció su padre. Un gran padre color rojo. Media como 5 metros. Elevó a su amigo, el que estaba delante, le miró a los ojos y susurro "ya es la hora..."
Por simple impulso, el que estaba en el sofá, lo agarró del tobillo al otro.
- Damien, hijo. Ya hemos hablado de esto...- Dijo en tono tranquilo. - Las cosas deben ser así...
- ¡Déjale en paz!- Gritó, sin saber que decía, pero actuó por impulso.
- Ya lo sabes, aquí no puede haber dos iguales. Las normas son así. Por cada dos demonios que nacen, uno tiene que convertirse en humano, y así, jamás habrá existido. La mayoría de nosotros nacemos duplicados, y debemos entregar humanos con nuestra magia. El es como si fuera tu sombra ahí abajo. Sería como un TÚ en el otro mundo. A esas personas las llamamos Cero Negativo, ya que el cero negativo no existe. Tu serias como el cero positivo. PERO, hay una cosa que nunca deberás hacer... Y es, pegarte o tocarte con uno en muchos puntos de tu cuerpo. JAMÁS lo hagas.
#Fin de la Transmisión#
Ambos estaban en el suelo, inconscientes, chamuscados.
- Ahora les tengo que llevar yo a casa?! Por que no podrían haberlo echó en otro lugar!.- Decía mientras intentaba arrastrarlos.
