Notas del capítulo:

Afortunadamente no hubo contratiempos esta vez y les traigo la actualización prometida junto con el cap especial que también prometi.

Pero antes los agradecimientos como siempre:

1. AnataYume, TsukihimePrincess, Yesenia Sss, SakuraAli y Sacha Guerra. Gracias por sus valiosas palabras que siempre logran sacarme una sonrisa.

2 Gracias también a quien solo lee y sigue la historia, su presencia también es importante.

Ahora si luego de lo anterior pasemos a lo importante. A leer se ha dicho!


CAP. 10

REACCIONES Y CONVERSACIONES. Segunda parte.

En la habitación de Draco

El rubio príncipe estaba listo, una túnica semi larga color plata oscuro y verde cubría su perfecto cuerpo y le daba un porte magnifico, casi divino. Sus platinados cabellos de nuevo peinados de manera casual enmarcaban su rostro de facciones perfectas y masculinas. Sin duda no había nadie que no cayera ante su presencia vestido de esa manera.

Sin embargo, su misión no era conquistar realmente y lo sabía. No sería tan fácil lo que le esperaba y era enteramente su culpa.

Culpa.

Eso fue lo que comenzó a sentir desde que Thomas le reprochara sus actos. No se arrepentía de lo sucedido con Evan, pero si se arrepentía de que haber dejado plantado a Harry y que este hubiera tenido que verle con otro.

Sin importar que no sintiera amor por el licántropo pelinegro, Harry había sido sincero, honesto, y él en cambio le había engañado y no era justo. Debió hablarle con la verdad, debió acudir ayer a su lado y decirle todo. Debió rehusar el refugio que le brindaba Evan y respetar los votos que había pronunciado aunque su corazón se rehusara.

Pero era tarde para todo eso, la debilidad que representaba su amor por el peli plata había vencido al deber y debía enfrentar las consecuencias de sus actos. Ahora debía hablar con Harry, y ciertamente no creía que él fuera a ser comprensivo, sabía de la lealtad de los licántropos para sus parejas y el pelinegro debía estar indignado, debía sentirse insultado y con razón.

Él mismo no podría perdonar una traición de esa índole.

Solo esperaba que el pelinegro le dejase hablar antes de decidir cualquier cosa. No intentaría justificarse porque era imposible, pero le diría la verdad, se abriría ante quien era su esposo y si luego de eso Harry quería irse, romper el enlace, respetaría su decisión como no pudo respetar su vínculo y le permitiría marcharse.

Se lo debía.

Por supuesto, la reacción de su padre le preocupaba pero también afrontaría lo que éste quisiera hacerle, incluso se ofrecería a reparar su falta yendo con el líder licántropo, lo que fuera para que la Alianza, que Lucius se había esforzado en proteger, no se rompiera.

La Alianza que pareciera no importarle pero que lo hacía. Tal vez no pensaba mucho en ella, pero lo hacía.

–Es hora–murmuró luego de un momento el de ojos gris/plata dirigiéndose hacia la puerta de su habitación y abriéndola.

No podía postergar más lo inevitable.

Thomas, que estaba recargado contra la pared, vio abrirse la puerta y evaluó a su amigo que iba saliendo. Como siempre, Draco se veía perfecto. Solo esperaba que tanto como había pensado en su arreglo hubiese pensado en lo que iba a decirle a Harry.

–Te tardaste, pero ya no me sorprende–llamó su atención el vampiro pelinegro.

–Como digas–rebatió parcamente el rubio antes de agregar–.Ahora vamos, supongo que fue enserio lo de acompañarme.

–Por supuesto–aceptó Thomas serio, enderezándose y siguiendo los elegantes pasos de su mejor amigo.

Con cada paso que se acercaban a la habitación nupcial, Thomas notaba que Draco se tensaba más y más pero no quiso decirle nada, no lo creyó prudente. Su papel en ese momento era de mera compañía, lo que quería decir ya lo había dicho, por ello abrazó el silencio que se instauró entre ambos.

*/*/*/*/*/*/*

En la habitación nupcial.

Era muy común ver a Thomas Nott y Draco Malfoy caminando juntos, pero siempre era impactante su presencia la cual hacía voltear a todos a su paso, pero era inevitable, ambos eran vampiros atractivos y de magnifico porte. El pelinegro un poco más alto que el rubio pero aquello carecía de relevancia real, como lo confirmarían las mucamas que se toparon a su paso en el trayecto.

Finalmente y sin mucha demora, ambos vampiros llegaron a su destino.

El rubio, parado frente a la puerta, dudó unos momentos, pero finalmente tomó el pomo y abrió. La entrada cedió a su empuje y reveló el opulento interior de la habitación, pero antes de entrar habló mirando todo el tiempo al frente.

–Le dirás a mi padre lo sucedido, ¿cierto? –Afirmó más que preguntar a su mejor amigo.

–Así es, tú eres mi amigo, mi hermano, Draco, pero Lucius no solo es mi padrino, es ante todo mi Rey y mi lealtad primero es para él–dijo el pelinegro con rotundidad.

Draco asintió vagamente antes de entrar a la estancia y cerrar tras él.

Thomas, cuando le vio entrar y cerrar, realmente esperó que todo pudiera tener una solución factible. Por el momento debía esperar a Pansy, que se supone seguía con Harry. Luego ambos irían a hablar con Lucius.

Dentro de la habitación, Draco buscó con la mirada a Harry. La cama donde debiera haber dormido estaba intacta, tampoco se escuchaba ningún ruido y las puertas del cuarto de baño y los vestidores estaban cerrados. Aquello le extrañó, ¿sería que había salido?, se preguntó, no obstante un familiar aroma le llegó de pronto junto con una brisa que le hizo notar las puertas del balcón entreabiertas.

Teniendo la certeza de que Harry estaba ahí, caminó hacia el balcón y abrió una de las puertas. En efecto, la visión que le recibió fue la de la espalda del más bajo cubierta por la despeinada cabellera negra y su larga y esponjosa cola negra quieta, arrastrando por el piso de mármol. Harry parecía sereno, más de lo que hubiese pensado. Aunque esa noción cambio cuando el viento le trajo con su brisa un nuevo aroma salado. Lágrimas. Harry estaba llorando y eso inesperadamente hizo que su corazón se apretara y que de sus labios saliese el nombre de su esposo suavemente.

–Harry–pronunció sin siquiera notarlo.

El licántropo pelinegro, con los ojos cerrados, se aferraba al barandal de piedra del balcón mientras dejaba que más lágrimas fluyeran, arrasando, liberando el peso de su corazón. Tan concentrado estaba en ello, en sí mismo, que sus agudos sentidos no captaron el sonido de la puerta abriéndose, la presencia de alguien detrás suyo, hasta que sus orejas se movieron captando su nombre pronunciado por una conocida voz. Sus ojos esmeraldas se abrieron de golpe y su cuerpo se tensó.

Era Draco quien le llamaba y estaba justo detrás suyo, y él no se sentía listo para hablar con el vampiro rubio, no todavía. No podía hacerlo ahora, pensó secando rápidamente sus lágrimas con las mangas de la bata mientras intentaba controlarse y no seguir llorando.

Pero debía hacerlo, Draco estaba ahí y debían hablar, por lo que apelando a su valor aspiró hondo y cuando sintió que no lloraría más se giró y encaró al más alto. Su adolorido corazón latió rápido al ver al rubio, como si olvidase por un momento los daños infligidos, pero no pudo evitarlo. Draco se veía tan devastadoramente atractivo como cuando le conoció, como en la boda.

No obstante esta vez no bajó la mirada tímidamente, se obligó a verle de frente.

–Draco–murmuró cuando estuvo seguro que su voz no fallaría.

Cuando el rubio notó que había llamado a Harry quiso patearse, tal vez debió esperar un poco más antes de ir, pensó. Y es que el tener la certeza de que su esposo lloraba por su causa ciertamente le estaba afectando de maneras impensadas y toda su imperturbabilidad, su decisión, flaqueó alarmantemente. Sobre todo al notar que el pequeño cuerpo se tensaba desde las orejas a la cola. ¿Sería mejor irse y no incomodarlo más?, se preguntaba cuando frente a sus ojos y en un movimiento resuelto, Harry se giró hacia él.

Sus ojos grises conectaron de inmediato con los esmeraldas que sin quererlo habían llamado su atención desde que lo conociera. Un nuevo tirón incómodo y extraño se presentó en su interior al notar esos ojos rojos, al notar las mejillas aun húmedas en el rostro ajeno que mostraba una expresión dolorida.

¿Culpa? No, no era culpa lo que sentía, era algo más, otra cosa que no conocía pero que le estaba cayendo pésimo y que le hizo sentir mezquino, ruin por provocarle dolor a quien juró honrar. No obstante, cuando escuchó su nombre salir de los labios rosados intentó recomponerse y lo logró, aunque fuese en el exterior.

–Debemos hablar–soltó permitiéndose recorrer a Harry fuera de su rostro y notando que este continuaba en ropa de dormir–.Aunque supongo que desearás cambiarte antes–agregó, viendo en ello un respiro para ahuyentar aquel sentimiento extraño y recuperar su templanza.

La mirada de Draco recorriéndole tensó aún más al pelinegro, pero sus palabras le trajeron a la realidad y negó.

–No, no es necesario, es… es más importante que hablemos–mencionó Harry lo más firme que pudo, negándole con esto sin saberlo a su esposo el respiro que hubiese querido.

El rubio asintió aunque no con muchas ganas.

–Está bien, vamos adentro entonces–sugirió cediéndole el paso al más bajo.

Harry aceptó la sugerencia y caminó hacia la habitación, desviando sin querer la mirada cuando Draco le cedió el paso. En definitiva no estaba acostumbrado a esos gestos y ahora, luego de lo sucedido, no sabía si le agradaban pues el rubio solo lo hacía por cortesía, por educación.

Aun así el pelinegro avanzó y seguido de Draco, entraron a la habitación. Se sentaron en divanes diferentes pero que estaban frente a frente. Ambos viéndose sin verse realmente, evitando conectar miradas.

Y el silencio tomó su lugar en la habitación. Ninguno parecía querer empezar. Draco, abrumado por lo que repentinamente le acometía y Harry, porque no sabía que decir.

Al final Harry mostró su valentía una vez más y fue quien habló primero, no queriendo demorar más una plática que sería dolorosa para él.

–No debes explicarme nada–murmuró, llevando tentativamente sus ojos esmeraldas al rostro bien parecido–. Ya sé todo, sé quién es el vampiro con quien… con quien te vi, sé sobre Evan y tú, sé que lo amas, que se aman–diciendo aquello con cierta dificultad palpable.

Decir que Draco estaba sorprendido era decir poco, sus ojos gris/plata miraban impávido a Harry. No podía creer lo que escuchaba, ¿cómo era que Harry sabía? No creía que Thomas le hubiese dicho nada, se lo hubiese comentado y tampoco creía que Pansy hubiera hablado, ¿pero entonces cómo?, quiso preguntar pero en realidad no podía. En cambio asintió con lentitud y dijo lo que había venido a su mente cuando oliese las lágrimas del más pequeño.

– Lo siento–dijo con una honesta espontaneidad que incluso él mismo se sorprendió, pero continuó–.En verdad, yo no… yo no quería lastimarte, debí ser honesto contigo desde el principio.

Que el vampiro rubio confirmara los hechos, su amor por Evan con su asentimiento, fue lacerante para su pobre corazón y desvió su mirada, aunque las posteriores palabras de Draco le hicieron verlo de nuevo.

Lo sentía, eso había dicho el rubio príncipe. ¿Debería creerle? La mirada esmeralda analizando el rostro, pero sobre todo la mirada gris. Para Harry los ojos hablaban mucho de una persona y lo que vio en la mirada de Draco fue algo conocido para él, sinceridad e incluso cierto tormento. Y si bien aquella disculpa tal vez no era suficiente, esas palabras estaban dichas, no por obligación, no por deber, eran genuinas y aunque no aliviaban su pesar, agradecía la veracidad del rubio esta vez.

–Debiste serlo–expuso intentando que no sonara a reproche, aunque no supo si lo logró–.Pero entiendo por qué no lo hiciste–aceptó intentando sonreír aunque solo le salió una extraña mueca que por supuesto no llegó a sus ojos. Y es que a pesar de todo Harry no quería pelear con Draco.

Es decir, tal vez lo hubiese querido antes de encontrarse a Pansy, incluso tal vez antes de su charla con… con Evan, pero ahora que conocía lo que él creía eran los hechos, la verdad deseaba una plática nada belicosa con quien a pesar de todo seguiría siendo su esposo. Solo esperaba lograrlo y que lo Riddle no saliera a relucir. Hasta el momento lo estaba consiguiendo. Había logrado calmarse, no llorar más y mantener a raya el dolor, la decepción, la parte animal.

No obstante otro silencio se instauró entre ellos, silencio en el que Draco sintió aún más de ese malestar desconocido pero punzante que le hizo desviar los ojos un momento. Harry había dicho que le entendía, incluso había intentado sonreírle y en ningún momento había sentido reproche de su parte como había esperado, no, más bien se veía triste pero resignado.

Definitivamente su actitud le sobrecogía tanto como le desconcertaba, él venía preparado para todo menos para lo que estaba sucediendo. Sin embargo, esta vez fue su turno para romper el silencio con algo que necesitaba saber.

– ¿Deseas irte y terminar el enlace?–Cuestionó, volviendo sus ojos grises al pelinegro, sintiendo una inusual expectación a la respuesta.

–No–respondió Harry meciendo levemente su cola, pues luego del silencio empezaba a inquietarse y sentirse ligeramente incómodo.

– ¿No?–Susurró el rubio sin creerlo, aunque un alivio tan inusitado como la anterior expectación se instaló en su pecho sin que reparase en él más que unos segundos.

–No, si lo hago, si me voy y mi padre se entera de todo… –negando–.Yo no quiero que todo se arruine para los demás, conozco sobre la guerra pasada y no quiero eso–aceptó con franqueza.

De inmediato supo que las palabras de Harry no eran recriminaciones o una puya a su persona, pero no pudo evitar sentirse aludido, además de que la sensación para la que todavía no tenía nombre le acometió con renovada fuerza, haciéndole sentir nuevamente estragos en su interior.

Aun así se repuso y asintió.

–Entiendo, pero entonces quieres llegar a un arreglo, supongo.

–No realmente–desviando sus verdes ojos hacia la chimenea tras Draco–.Dejaré que Evan y tu sigan juntos–consintió a pesar de sentir de nuevo rechazo por su decisión–.Se aman y a diferencia de nuestro enlace, lo que hay entre ustedes no es un deber–agachando ligeramente sus orejas.

Las palabras de Harry volvieron a tomarle desprevenido e hicieron que su corazón se conmoviera y se apretara al mismo tiempo. No podía creer tanta nobleza, tanta comprensión de parte de alguien que debiera exigirle fidelidad, exigirle no ver más a Evan, estar indignado.

Pero era cierto, la expresión del licántropo frente a él no hablaba de mentira o engaño. Al contrario, de nuevo había una triste resignación rodeándole además de un aura que le provocaba una súbita ternura. Y unas ganas de abrazar a Harry le acometieron, sin embargo se contuvo, no creyó que dejarse llevar fuera lo indicado luego de lo sucedido. Quizás el mismo pelinegro no se lo agradecería, por lo que cerró las manos en puño reprimiendo el impulso y aspiró hondo antes de pronunciar.

–Harry–pronunciando sin notar el nombre con verdadera estima–, no es necesario que lo hagas, no sería justo para ti–admitió.

–Es necesario y está decidido–musitó el pelinegro con una firmeza que tal vez no sentía del todo y, retomando una vez más su valentía, fijó sus ojos de nuevo en los grises–.Solo te pediré una cosa–levantando sus orejas con decisión–, ante todos yo soy tu esposo y no quisiera… no quisiera que los demás, los otros vampiros supieran nada.

–Mantener las apariencias, ¿a eso te refieres?

El pelinegro asintió.

–Está bien–aceptó Draco, aunque nuevamente sentía algo extraño al aceptar ese "trato". Se supone que debía estar "feliz" de poder seguir con Evan sin engañar a Harry y sin provocar otra guerra pero no lo estaba, no se sentía feliz y no sabía por qué.

¿Por qué no sentía la felicidad que debiera sentir? Silencio fue su respuesta, por lo que fingiendo que no sucedía nada continuó, aún tenían cosas que aclarar en ese "acuerdo".

–Supongo que entonces dormiremos juntos–afirmó más que preguntar, dando por hecho el asunto, pero la repentina intervención de Harry le detuvo.

–Lo siento, pero no podría hacerlo–negó el más pequeño. Y es que Harry en verdad no tenía la sangre fría para compartir habitación con Draco luego de todo lo ocurrido. No cuando eso le causaría angustia e incomodidad.

Desilusión. Ese fue el sentimiento que se instaló en Draco y que le hizo fruncir el ceño ante la negativa de Harry. Pero nuevamente se preguntó el porqué de aquello, eso era bueno para él. No obtuvo respuesta a su "problema".

–Ya veo, sería lo mejor para mantener apariencias pero lo importante es que tú estés cómodo–dijo, más por cortesía.

Y siguieron hablando.

*/*/*/*/*/*

En el despacho de Lucius

El Rey vampiro estaba ocupado trabajando en asuntos del reino. Cuando observó el reloj que tenía cerca, eran casi las 12:00 y su hijo y Harry aun no daban señales de vida y eso le preocupaba. No habían acudido a desayunar, lo sabía aunque él mismo se hubiese saltado el desayuno, así que se levantó y decidido a saber qué estaba pasando, estaba por salir de su despacho cuando alguien tocó.

Tal vez era Draco. Volvió a sentarse y concedió la entrada. Para su pesar no era su hijo sino su ahijado y Pansy, quienes con una expresión nada alentadora entraron inclinándose ante su presencia.

–Majestad–pronunciaron con respeto ambos vampiros, aunque sabían que no era necesario.

–Pansy, Thomas–asintió, haciendo un vago ademán de que tomaran asiento.

–Lamentamos importunarte, padrino–empezó Thomas–, pero asuntos urgentes nos traen hasta tu puerta.

El rostro de Lucius se tensó ante aquello, no sabía por qué presentía que esos "asuntos urgentes" eran más bien malas noticias y tenían que ver con su necio hijo y Harry.

–Bien, continúa–concedió, tirante.

Ambos vampiros hablaron entonces, turnándose cuando llegaron a la parte donde se separaron.

Una a una las palabras caían como hiel en el interior de Lucius encendiendo su furia, tensando su cuerpo, alargando sus uñas y tornando sus grises ojos en un rojo oscuro y atemorizante. Tan atemorizante que Thomas y Pansy, cuando terminaron de hablar, se estremecieron a pesar de saber que la furia de Lucius no era dirigida a ellos.

–Está muerto–gruñó el rubio vampiro, levantándose abruptamente–.Esa basura de Evan está muerto y Draco también lo estaría de no ser mi hijo, pero le haré pagar–sus ojos brillando con ciego enojo–.Se lo advertí–soltó de manera rotunda y cortante.

El pelinegro y la vampira intercambiaron miradas y tragaron ante tan rotunda amenaza, pero sabían que debían intervenir y poner al tanto a Lucius del plan que tenían. El problema era ¿quién lo haría? ¿Quién le diría algo al Rey vampiro en ese estado?

Al final fue Thomas quien habló, después de todo el plan era casi todo suyo.

–Padrino, si me permites–murmuró el pelinegro con cuidado, bajando la mirada cuando los ojos rojos se posaron en él–.Tengo una opción más factible para dar solución definitiva a esto–expresó, escogiendo sus palabras para no ser víctima colateral de lo causado por su mejor amigo y la puta de Evan.

Los ojos de Lucius se entrecerraron ante aquellas palabras.

– ¿Más factible? ¿Más factible que la muerte y el castigo?–Cuestionó con belicoso tono.

Thomas se estremeció pero asintió.

–Sí, déjame explicar por favor.

Un bufido salió de los labios de Lucius, quien lo único que deseaba era encontrar a Evan y asesinarlo dolorosamente, arrancarle cada parte del cuerpo y luego hacerle pagar a Draco su idiotez, su necedad y su egoísmo. Sin embargo se contuvo un momento y asintió lentamente.

–Bien, pero que sea rápido Thomas, no tengo paciencia ahora mismo.

El vampiro más joven soltó un suspiro aliviado y aceptó, comenzando a explicar a su Rey lo que había meditado. Cuando terminó de hablar, Lucius se notaba un poco más "sereno", por lo menos había tomado asiento de nuevo tras su escritorio.

– ¿Y bien, padrino, qué piensas?

El Rey vampiro quería negar y hacer lo que su instinto le demandaba pero sabía que los resultados no serían buenos al final; en cambio el plan de su ahijado era muy bueno y bien podría unir lo que su estúpido hijo había deshecho con sus acciones, tal vez no sería fácil pero era viable.

–Está bien, de esa forma podré encargarme de esa zorra, del tal Evan, más fácil y sin intervenciones–aceptó–.Pero tengo una pregunta Thomas, ¿quién se hará cargo de engañarlo, de hacerlo caer? –Mirando con recelo al pelinegro.

Un suspiro de fastidio salió de los labios de Thomas, quien desvió su mirada verde agua.

Eso fue suficiente para Lucius, que hizo una mueca disconforme pero entendió que su sobrino debía tener sus razones para plantearse hacer aquello en persona.

– ¿Estás seguro?–Cuestionó, sin embargo.

–Sí, así debe ser–fue la parca respuesta del pelinegro.

–Bien, tienes mi apoyo entonces, llevaremos a cabo tu plan–convino el mayor, posando su mirada aun carmín ahora en Pansy y cambiando de tema.

– ¿Confío entonces en que Harry no se irá o deshará el enlace?–Le preguntó a la vampira.

–Sí, por lo que he podido conocer de Harry puedo confirmar su nobleza, dudo que quiera provocar una nueva guerra, aunque me preocupa lo que le habrá dicho Evan–haciendo una mueca.

–Averígualo y frustra sus planes–ordenó el rubio.

La joven asintió.

–Ahora retírense, necesito calmarme antes de llevar a cabo lo acordado–expresó Lucius, despidiendo a ambos vampiros que de inmediato se levantaron y obedecieron, saliendo rápidamente de la estancia.

Ambos tenían cosas que hacer.

Cuando Lucius se quedó solo, azotó el puño contra el escritorio sin medir fuerza provocando que el mueble cediese y se agrietara, terminando por partirse a la mitad.

–Pagaras tu osadía Evan, no debiste meterte con mi familia y Harry ya es parte de ella–dijo a la nada, asomándose por una de las ventanas, sus ojos aun rojizos brillando contra el vidrio–.Lo lamento por ti, Draco, pero conocerás el sufrimiento que causaste.

*/*/*/*/*/*/*

En la habitación nupcial.

La plática se tornó mecánica y algo flemática pero útil. Acordaron que fuera de Lucius, Pansy y Thomas, nadie sabría lo sucedido, ni siquiera los conocidos de Harry en Lloegr para evitar que la información llegase por accidente a los oídos de Tom y James.

No obstante varios temas sensibles quedaron en el aire y el motivo era obvio, Draco no quiso molestar e insultar más a Harry y éste sencillamente no estaba listo para hablar sobre ello todavía.

Así que notando que no quedaba más por hablar por ahora, el rubio se levantó; extrañamente no quería irse, pero la actitud de Harry a pesar del velo de resignación triste que le cubría desde que se sentaran, hablaba de rechazo e incomodidad y no quería imponerle su presencia más de lo debido.

Ya le había lastimado suficiente.

–Me retiro–anunció aunque no era necesario, dudando nuevamente si acercarse o no hacia el pelinegro que permanecía sentado como una adorable estatua de belleza poco común. Finalmente decidió que no sería adecuado, y en vez de eso agregó–.Hablarás entonces con mi padre primero–quiso confirmar.

Harry, que siguió con la mirada los movimientos del rubio junto con sus palabras, asintió.

–Sí, quiero hacerlo antes que tú, sino te molesta–murmuró, sintiendo una percepción contradictoria ante la partida de Draco. Quería que se quedara un poco más y a la vez quería terminar con aquella conversación.

–No, no me molesta–masculló.

Sus ojos grises fijos en los esmeralda, que aunque ya no estaban irritados por las lágrimas, estaban un poco hinchados. Y de nuevo la sensación que iba más allá a de la culpa subió a su garganta, pareciéndole insoportable por lo que apartó la mirada y dio media vuelta.

El pelinegro, al ver eso, supo que el rubio se iría ya y sin que pudiese si quiera darse cuenta o retener sus palabras, se puso de pie y estiró su brazo antes de llamarle.

–Draco, espera–fue lo que salió de sus labios.

Sin embargo Harry, al percatarse de lo hecho, se quedó estático y sorprendido. ¿Por qué le detuvo? ¿Para qué? Era mejor que se fuera, permitiendo que lo sucedido se asentara entre ellos y él pudiese amoldarse a lo que sería su nueva vida. A que se hiciera a la idea de lo que en verdad sucedería de ahora en adelante. La realidad borrando de su mente los tontos castillos en el aire que se había creado con respecto a Draco y su matrimonio.

Por eso, si sabía que su partida era lo mejor se preguntaba nuevamente, ¿para qué le detuvo?

Como le sucedía a Draco, no hubo respuesta, pero en el caso de Harry era por un motivo diferente pues el licántropo pelinegro ya estaba consciente de sus sentimientos hacia el rubio. Por otro lado el príncipe vampiro estaba por tomar el picaporte de la puerta cuando la suave voz de su esposo llegó a sus oídos, haciendo que se detuviese y voltease a verle.

Parado a medio camino y con el brazo levantado hacia él fue como le encontró aunque fue la mirada impactada de sus ojos lo que le hizo fruncir el ceño.

– ¿Qué sucede?–Preguntó.

Pasada la sorpresa de su inesperada reacción, Harry bajó de inmediato el brazo y vio a Draco de manera nerviosa, ¿y ahora qué le diría para justificarse?

La respuesta llegó a él cuando bajó la mirada y la posó casualmente en su mano derecha. Ahí alrededor de su dedo y su muñeca descansaba el anillo de bodas, aquel que significara mucho en su momento pero que ahora solo le causó una mueca lastimosa y que sus orejas se agacharan.

–Yo… yo quería regresarte algo–musitó luego de un momento, volviendo a mirar al rubio–.Esto–mostrándole su mano con el anillo/pulsera, el mismo que se quitó con pena–. Yo no soy quien debe tenerlo–caminando hasta Draco y tomando su mano–.Significa amor y unión, y debe tenerlo la persona dueña de tu corazón–depositándolo en la palma abierta–.Y esa no soy yo–terminó susurrando, cerrando la palma en puño, soltando al vampiro y alejándose unos pasos.

Draco sintió un terrible peso ante las acciones y las palabras de Harry, y una fatal pesadumbre le invadió cuando sintió aquella pieza de joyería entre sus dedos.

–Pero Harry…–Quiso protestar, pero el pelinegro negó.

–Adiós, Draco–cortó el licántropo cualquier protesta, dándole la espalda y caminando nuevamente hacia el balcón y es que ya había soportado mucho y las lágrimas amenazaban con salir nuevamente, pero no quería que el rubio se diese por enterado de nuevo de que lloraría por él.

Esta vez quien quiso detener al otro fue Draco. Ese adiós le supo amargo, como una hiriente fatalidad que pudo haber evitado, pero a diferencia de Harry se contuvo, no tenía por qué sentirse así, se dijo y se limitó a verle avanzar.

Sin embargo, mientras le miraba antes de salir y por primera vez desde que le conociera, observo al pelinegro con otros ojos. Unos ojos desprovistos de sombras que obnubilaran su visión. Harry era alguien muy valioso y hasta ahora se daba por enterado, ahora entendía lo que su padre y lo que Thomas le habían dicho del licántropo pelinegro.

Y esta nueva noción, esta nueva certeza, sacó una inconsciente sonrisa en Draco, quien fuera de la habitación se apoyó en la puerta sin saber que esa simple certeza provocaría un silencioso cambio en su interior, que bien podría pasar inadvertido por ahora, pero que sería determinante para darse cuenta de lo que en verdad sentía y que le daría la respuesta a sus preguntas en un futuro no muy lejano.


Notas finales:

Gusto?

Como ven nuestro Draco empieza a padecer? Reaccionar? No se como llamarlo pero ya hay un avance en él, se dio cuenta de lo mucho que vale Harry por fin .

Que les parece se empieza a gestar un plan contra Evan y aunque varios creo que ya saben por donde va la cosa, me gustaría saber que opinan al respecto.

Oh si y antes que lo olvide tengo dos imágenes para ustedes:

El anillo de Harry

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Vestimenta de Draco. No es exactamente igual pero se acerca a lo que imagine, a excepción de los colores estos son los escritos en el cap.

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Ahora un comentario un poco al margen del cap y es que he visto que algunos se confunden con Thomas y Theodore asi que aquí va una pequeña aclaración, para quienes ya hayan leído mi otro fic pueden saltarse esta parte pues no creo que sea necesario que lo lean.

Veran mis personajes, Lucian y Thomas son totalmente originales y son parte de un universo que invento mi cabeza y que empieza con De Otra Epoca. Para fines de este fic les cambie sobre todo a Thomas varios aspectos.

Thomas y Theodore Nott en De Otra Epoca o Thomas y Theodore Zabinni en este fic ,no son la misma persona, son hijo y padre y Theodore es pareja de Lucian Zabinni, no existe Neville ni existirá en ninguno de mis fics al menos no como pareja de Theodore, lo lamento por quienes son fans de estos chicos pero en mi Universo no tienen cabida juntos.

Como sea espero haber dejado claro el asunto, sino pueden hacerme sus preguntas y yo intentare contestarles.

Pasando a lo importante la próxima actualización, calculo que será entre martes y miércoles, igual cualquier cambio o contratiempo se los informare por aquí.

En fin ahora si luego de tan largo "discurso" me despido por hoy, cuídense mucho y como buen fin de semana pórtense muy mal. Un beso.