Notas del capítulo:
Hola aquí les dejo el cap. Especial.
A leer!
BONUS CAP.
ESTANCIA Y CONVIVENCIA.
Palacio Licántropo, Lloegr.
Luego de que la comitiva conformada por Lucius, Draco y Harry se fuese, todos regresaron a sus habitaciones a la espera de un nuevo "día". Sin embargo en los pensamientos de todos estaban los recién casados, a quienes deseaban el mejor comienzo.
Aunque, por supuesto, no todos estaban muy felices con lo que tendría que suceder esa "noche".En la habitación principal, el Alpha licántropo estaba de un humor bastante volátil.
–Tom, deja de dar vueltas y ven a la cama –solicitó un amodorrado James que, como era obvio, estaba cediendo luego del cansancio y el estrés del día.
–Duerme tú, querido, yo necesito pensar–mencionó el pelinegro, viendo unos instantes a su esposo antes de seguir su caminata a lo largo de la habitación.
¿Qué atormentaba al Alpha? Era sencillo, no solo era la partida de su amado hijo a una nueva vida lejos de ellos. Había algo más y era precisamente que no podía dejar de pensar en lo que debía suceder entre Harry, su cachorro, y el príncipe vampiro. Su hijo era puro e inocente en esos aspectos y estaba seguro que su "querido" yerno no lo era.
Imágenes de Draco aprovechándose de Harry, lastimándolo o peor,tomándolo a la fuerza, atormentaban la cabeza de Tom y era eso lo que no lo dejaba descansar o estar en paz.
–No, tú no necesitas pensar Tom Riddle–bufó el castaño desde la cama al tiempo que, resignado, se levantaba e iba hacia su esposo, deteniendo su frenética caminata–. Sé lo que te atormenta–acariciando la mejilla del más alto–, pero no sucederá nada malo, créeme, Draco me pareció, a pesar de su actitud, un caballero y estoy seguro de que no se aprovechará de nuestro Harry.
–Pero…
–Sin peros–colocando sus dedos en los labios ajenos–.Además–sonriendo–, nuestro hijo no es ningún débil ¿cierto? Sabe defenderse, tú le enseñaste lo que sabe–agregó.
La expresión de Tom se relajó un poco al igual que su cuerpo con esas palabras. Era cierto, Harry sabía defenderse y lo hacía magníficamente, no pudo evitar pensar, orgulloso de su cachorro.
–Bien, ahora que estas más calmado–enredando sus brazos tras el cuello del Alpha–, y me hiciste levantar, ¿no crees que merezco que mi esposo me atienda como es debido? –propuso con una mirada cautivante, atravesando sus ojos avellana.
Una sonrisa predadora se dejó ver en los labios del pelinegro, quien enlazó la cintura ajena, atrayendo el cuerpo más pequeño contra el suyo. Esa propuesta era algo que Tom no podía rechazar.
–Tú mereces todo lo que tu esposo pueda darte y más–murmuró contra los rosados labios ajenos,tomándolos luego en un devastador beso.
La temperatura comenzó a subir en la habitación tanto como subía en los cuerpos de ambos licántropos que se besaban con ardiente pasión, mientras el más alto los guiaba hacia el cómodo lecho que les esperaba a unos pasos.
Cuando estuvieron cerca, fue el mismo Tom quien se separó y empujó a su esposo contra la cama mientras le miraba desde arriba de manera dominante.
– Ahora a satisfacerte como es debido–gruñó agitado el pelinegro, quitándose las calzas que usaba para dormir, dejando su perfecto cuerpo totalmente desnudo antes de abalanzarse contra su "presa", que gustosa lo recibió entre sus piernas, entre sus brazos.
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Al "día" siguiente.
Luego de que se dispusiese el desayuno y todos, invitados y familia, bajasen al comedor principal, Tom dispuso que los carruajes de los invitados fueran preparados para su partida. No obstante el Alpha se vio sorprendido por una petición que no esperaba.
Algunos de los invitados no deseaban marcharse todavía y querían su permiso para quedarse unos días má supuesto, Tom concedió lo pedido aunque James ayudó mucho a que eso sucediese, pues el pelinegro no se sentía tan cómodo con vampiros merodeando su palacio durante quien sabe cuántos días. Pero el simple recordatorio del castaño de que su hijo necesitaba aliados entre los vampiros fue suficiente para que el pelinegro se tragara su inconformidad y aceptara de buen agrado.
Fue así como Severus Snape, Theodore y Blaise Zabinni pasaron a ser invitados de honor en Lloegr algunos días.
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Días después
En la habitación de Severus
–Basta Sirius, debes irte–decía quejoso Severus, que luego de una agitada "mañana" rehuía de los brazos del licántropo, que intentaban regresarle a la cama–.Harás que sospechen, ¿es que no tienes obligaciones que realizar?
–Las tengo, pero hemos pasado mucho tiempo separados y quiero recuperar el tiempo perdido–expresó seductor el de ojos azul grisáceo, atrapando la cintura del vampiro y sonriendo con triunfo mientras le recostaba de nuevo en el lecho–.No te preocupes, Tom entenderá que me "desapareciera" estos días–colocándose sobre el provocador cuerpo desnudo de su amado, dispuesto a iniciar un nuevo "juego".
La expresión de Severus fue un poema, no solo por los rápidos reflejos que le capturaron sino por las desfachatadas palabras de su pareja. Sobre todo las últimas, que le hicieron reaccionar revolviéndose bajo el cuerpo sobre él.
–Muévete y no digas estupideces, quedamos en que guardaríamos en secreto lo nuestro un poco más–le recordó, logrando empujarle y levantarse.
–Pero Sev–protestó Sirius, haciendo una mueca al verse desplazado.
–Pero nada, y no me digas Sev, sabes que no me agrada–soltó el de ojos negros, tajante, caminando hacia donde reposaba su bata de dormir para colocarla sobre su desnudez.
Una media sonrisa depredadora apareció en el rostro del licántropo al ver ese perfecto cuerpo desprovisto de ropa deslizarse con gracia y elegancia, y se levantó sigiloso cerrando la distancia entre ambos antes de que Severus pudiese darse cuenta.
–Que yo recuerde–tomándole por la cintura y besando el cuello ajeno–, te encanta que te diga Sev en ciertas circunstancias–acariciando el vientre ajeno lánguidamente, bajando poco a poco,más al sur.
De nuevo Sirius logró sorprenderle y esta vez estaba siendo endemoniadamente persuasivo. No obstante, recurriendo a su férrea voluntad, Severus se contuvo de gemir por las caricias y los besos ajenos, deteniendo las traviesas manos del licántropo e intentando zafarse.
–No digas tonterías, ahora en serio debes irte–musitó, soltando un suspiro cuando en vez de aflojarse el agarre en su cintura, se hizo másférreo.
–No lo haré, además nadie se enterará –lamiendo la oreja ajena–.Y si lo hacen,créeme que nadie dirá nada,¿o crees que a tu Rey le moleste?Lo dudo –dijo socarronamente, recordando a Lucius Malfoy muy atento con cierto ojimiel con quien bailase todo el tiempo que duró la recepción.
El vampiro pelinegro se estremeció y soltó un nuevo leve suspiro ante él mimo a su oreja, el maldito Black sabía perfectamente que ese era uno de sus puntos débiles. Aunque lo último dicho por su pareja le hizo recobrarse nuevamente y fruncir el ceñ había hecho demasiado ese tipo de alusiones sobre Lucius estos días y le molestaba por qué no terminaba de decirle a que se refería.
– ¿Al fin vas a decirme que quieres decir?–Cuestionó sin poder evitarlo y de nuevo queriendo soltarse.
–No–respondió cínicamente el licántropo, apretando más su agarre para impedir otro escape–.Pero ya lo sabrás–mordiendo ligeramente el otro oído del vampiro entre sus brazos, mientras su larga cola negra se enredaba en el cuerpo del vampiro y le acariciaba.
Un enfurruñado Severus iba a volver a protestar, pero las atenciones de Sirius volvieron a distraerle y lograron que esta vez un gemido saliese de sus labios cuando la sedosa cola de su pareja se paseó por sus piernas y más arriba.
"Maldito Black" fue el último pensamiento coherente del vampiro pelinegro antes que sus ojos negros comenzasen a tornarse rojizos y se rindiera a la pasión, al amor que Sirius le brindaba.
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En la terraza
–No creo que debamos esperar más a Severus, seguramente no vendrá a desayunar hoy tampoco, debe estar ocupado con Sirius hablando sobre cosas de ambos países –se escuchó la amable voz de Remus sonriendo a sus interlocutores.
Por supuesto, el licántropo ojimiel distaba de saber lo que en verdad hacían ambos hombres. Lo que les unía realmente.
–¿Tú crees?–Cuestionó suspicaz James–.Porque Tom me dijo que Sirius se reportó extrañamente indispuesto para llevar acabo sus deberes en estos días…
–Bueno,tú ya sabes cómo es tu primo–sonriendo mientras negaba–.Además, he notado que se lleva muy bien con Severus y le agrada su compañía, tal vez por eso se reportó "indispuesto".
–Cierto, podría ser–intervino Theodore Zabinni amistosamente, quien curiosamente en esos días había descubierto lo bien que se llevaba con ambos licántropos–.Severus y él pueden haberse vuelto amigos de tanto tener que tratarse y simplemente quieren pasar tiempo hablando tranquilamente, pues según sé, hace mucho que no se habían visto.
–No, algo no me cuadra aquí–expresó James entrecerrando sus ojos avellanas con sospecha–.Y lo averiguaré, averiguaré que está sucediendo, se los prometo–poniendo una expresión determinada y algo ausente.
Remus por su parte, que conocía a su amigo y reconocía esa expresión, negó y soltó un suspiro mirando a Theodore, que parecía un poco mosqueado con la actitud del licántropo consorte.
–Ignóralo–sugirió y,diplomático de inmediato, cambió de tema–. Mejor dime, ¿dónde está Blaise?¿De nuevo se escabulló?–Cuestionó.
El vampiro, desconcertado y extrañado, miraba a James sin saber qué decir, hasta que las palabras de Remus llamaron su atención y volteó a mirarle. Sí, sin duda el ojimiel le agradaba, eran muy parecidos en varias cosas.
–Sí, me desperté y ya no estaba en su cama –suspiró resignado–.En verdad no sé a dónde va y solo sé que regresa tarde y sonriente, el otro día le pregunté pero no hizo más que suspirar y mirarme sin decir nada–negando y tomando un poco del vino especial que habían traído los vampiros y del cual todavía quedaba.
–Bueno, no debe ser nada malo entonces, ya te lo dirá cuando esté listo–comentó Remus con una gentil sonrisa.
–Eso espero, no me lo tomes a mal pero su petición de quedarnos unos días me tomó por sorpresa, pensé que querría regresar lo antes posible.
Remus le miró extrañado y a su mente vino el recuerdo del otro día en que paseando por las caballerizas creyó ver al pequeño vampiro con Ron Weasley el mejor amigo de Harry.
¿Pudiera ser que…?Bueno, podía ser, pero no tenía pruebas y no quería ser imprudente al decir algo de lo que no estaba seguro, así que se limitó a encogerse un poco de hombros.
–Los chicos suelen cambiar de opinión rápidamente, tal vez es eso–se limitó a decir, tomando un poco de su té aunque una breve mirada de comprensión se posó en sus ojos miel.
Él más que nadie entendía lo que pudiera estar pasándole al joven vampiro con Ron. Su mente no dejaba de pensar en su próxima visita a Valakya y lo que ahí le aguardaba o,más bien, quien le aguardaba, y no era precisamente Harry.
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En el bosque cerca del lago
–En verdad deberías dejar de seguirme, no soy buena compañía y deben estar preocupados por ti–murmuró un serio Ron al joven vampiro que iba a su lado intentando seguirle el paso.
–No digas eso, me he divertido mucho contigo estos días–rebatió Blaise, mirando de reojo al más alto con una sonrisa–.Y no te preocupes, ya te he dicho que mi papá sabe que estoy contigo–mintió, no que quisiera hacerlo pero intuía que si decía la verdad, el licántropo pelirrojo le reñiría y le haría volver, rehusándose a que siguiera "acompañándole".
Y él no quería , cuando esos días habían sido tan buenos y había podido conocer un poco mejor al imponente pelirrojo, como fuera su intención al querer quedarse unos días más en Lloegr. Y es que desde que conociera a su "salvador" y que éste le ayudara a regresar a la recepción, quiso saber más de él, pero Ron no hablómás.
Así que decidido a saciar su curiosidad y de paso averiguar qué era lo que el pelirrojo le provocaba, se empeñó en quedarse y convenció a sus padres.
Por supuesto, no todo había sido sencillo al principio, primero tuvo que escabullirse de su papá y los demás, localizar al esquivo pelirrojo y luego, cuando lo encontró, aprovechándose de su cortesía se pegó a su compañía.
Sabía que había sido osado y tal vez hasta molesto el primer día al abordarle, pero no se rindió a pesar del mutismo y la incomodidad que captó de Ron y tuvo su recompensa, pues luego de aquello, el pelirrojo parecía haberse acostumbrado a su presencia y a su plática. Incluso con el pasar de los días se había mostrado más dispuesto a conversar y dejarse acompañar.
Aunque siempre intentaba en vano de convencerlo de alejarse, como en ese momento, pero no le importaba.
–Está bien, si tú lo dices… –expresó dudoso el más alto, mirándole de reojo.
El pequeño vampiro ya no le incomodaba, incluso le parecía agradable aunque extraño. Y es que no entendía su fijación porque él fuese su compañía durante su estancia en Lloegr. Sí, le había ayudado, pero cualquiera lo hubiera hecho, así que, ¿qué había de diferente en él para que Blaise quisiera estar a su lado cuando podía estar recorriendo Lloegr con alguien más animado?
No lo sabía, pero luego de intentar en vano alejarlo a base de silencios y seriedad el primer día y no conseguirlo, le dejó estar, no se sentía con ánimos para discutir en esos dí después de lo de Harry, a quien extrañaba a morir.
Reconocía que la presencia de Blaise, su conversación amena y agradable le hacía sentir mejor de una manera que no podía describir. Parecía aliviar la angustia por su amor no correspondido. Tal vez era porque en algunas cosas se parecía mucho a su amado amigo o tal vez fuera porque su curiosidad inocente le hacía sonreír.
Lo que fuera, secretamente lo agradecía.
–Y bien, vas a enseñarme hoy cómo se usan el arco y la fecha ¿verdad? –Habló luego de un momento de silencio el más joven, mirando con ilusión a Ron.
–En verdad creo que…–comenzó el pelirrojo, pero al ver la ilusión de esos ojos azul zafiro no pudo negarse y soltó un suspiro antes de asentir–.Está bien, mis cosas están cerca del lago.
Una bella sonrisa se formó en los labios del vampiro y, como venía haciendo,no contuvo sus impulsos y abrazó al pelirrojo.
– ¡Gracias Ron!–Musitó.
Ron se quedóinmóvil de las orejas a la cola ante el repentino abrazo, en verdad no estaba acostumbrado a ese tipo de contactos con un fértil, vampiro o licántropo, pues le parecía inapropiado. Ni siquiera se lo permitía con Harry, pero al mirar a Blaise no tuvo corazón para apartarle, por lo que se limitó a abrazarle tensamente.
–De nada, ahora sigamos –le instó para que le soltase.
–Sí, claro–aceptó un feliz pelinegro, separándose contento del más alto, que le había hecho enormemente dichoso al responder a su contacto aun a pesar de su tirantez.
Caminaron un trecho más en silencio, cada uno en sus pensamientos o por lo menos Ron pues Blaise le observaba tímidamente de reojo. Todo en el licántropo pelirrojo le gustaba, era muy atractivo y llamativo, desde sus singulares orejas tan rojizas como su pelo, hasta su larga y peluda cola, del mismo tono.
Sí, Ron le gustaba y mucho, incluso podía decir que ya le quería, esa era la conclusión a la que había llegado luego de esos días. Por eso su corazón latía rápido cuando estaban cerca, o se sonrojaba en su presencia, aparte de sentir esas molestas mariposas en su estómago.
Tenía todos los síntomas que había leído cuando alguien gustaba de otro alguien. Ahora solo restaba saber si el pelirrojo tenía a algún licántropo en su vida, esperaba que no, pero para saber debía preguntar y no se animaba. Pero era de su conocimiento que su tiempo en Lloegr estaba terminando, así que debía ser valiente.
Sí, lo sería, por lo que bajando su mirada y sonrojándose levemente, habló.
–Ron… tú… ¿Tú tienes pareja?–Cuestionó, titubeante.
Ron, quien estaba pensando en Harry justo en ese momento deseando que el pelinegro estuviese bien, detuvo sus pasos cuando sus orejas se movieron captando las palabras del más joven. Su indómita mirada cielo se posó en Blaise, incrédulo por la pregunta.
Creyendo que había oído mal no respondió, y es que el joven vampiro no pudo preguntarle aquello ¿o sí?
Blaise, al sentir que el mayor se detuvo, hizo lo propio y esperó una respuesta aun con la mirada baja, no obstante, esta estaba tardando demasiado así que se atrevió a mirar al pelirrojo y, al notar su expresión, se puso más nervioso pensando que había arruinado el momento, por lo que intentó arreglar lo dicho.
–Es que… Es que verás, en estos días siempre estás solo… bueno, conmigo, y yo me preguntaba si…
–No–respondió tajante el pelirrojo, quien al notar los apuros de Blaise y luego de convencerse que en efecto el más joven le había hecho esa pregunta, decidió "rescatar" al pelinegro de su diatriba.
Blaise sintió un gran alivio y una gran dicha cuando Ron pronunció aquellas palabras y una nueva sonrisa se formó en sus labios, aunque intentó disimularla diciendo:
–¿No...?Bueno, tal vez no has encontrado a la pareja indicada.
–No es eso–desviando la mirada–.La encontré, pero… –Su rostro tornándose serio y nostálgico, dudando si decir algo mas–.Pero es un amor imposible–terminó confesando.
El pequeño corazón de Blaise se apretó con aquello pero también se llenó de indignación, de enojo. ¿Quién podría ser tan tonto para rechazar a Ron? Lo desconocía, pero lo que sí supo es que ese licántropo no era digno del pelirrojo si no veía lo maravilloso que él era.
Y si no era digno, él sí lo era y tomaría la oportunidad que el otro no había querido, fue su decidido pensamiento antes de decir:
–Entonces él no era indicado para ti–mencionó con terminante seguridad que contrastaba con su tímida actitud al tomar la mano ajena–.Tú eres alguien genial, eres divertido y atractivo y fantástico y…–sonrojándose más a cada cosa que decía–, y cualquiera desearía estar a tu lado–entrelazando su dedos en uno más de sus atrevidos movimientos.
Las palabras llenas de seguridad de Blaise le impactaron y le hicieron mirarle. No podía creer que el pequeño vampiro inocente y tímido hubiese dicho aquello con tanta convicción, y sin embargo sus palabras se clavaron en su interior.
Tal vez era así, Harry no era el indicado y él mismo no era el indicado para su amigo, de lo contrario las cosas no hubieran terminado como habría sido diferente, se dijo antes de sentir que su mano era tomada, su mirada azul se dirigió entonces hacia las manos de ambos mientras escuchaba al más joven halagarle, decirle cosas que quiso escuchar de Harry pero que este jamás le había dicho, por lomenos no en el sentido que él hubiese deseado.
Y cuando Blaise terminó de hablar y entrelazó sus dedos, Ron comprendió algo y sus ojos se desviaron al rostro sonrojado del vampiro pelinegro.
–Gracias–susurró, apretando la pequeña mano entre la suya, llevándola a sus labios y besándola fugazmente antes de soltarla y comenzar a caminar nuevamente.
Si lo que entendió era cierto como parecía ser, era algo inesperado pero sorprendentemente grato. Pero, antes de alentar sentimientos que no podía corresponder por ahora, debía olvidar y entonces, cuando ya no amara a Harry, cuando solo le viera como un amigo, como un hermano, entonces y solo entonces y si aún era tiempo se permitiría darle alas a tan bellos sentimientos que le eran brindados.
–Vamos–pronunció, girándose y sonriéndole por primera vez abierta y plenamente al más joven, que aun permanecía sonrojado y parado en donde le dejara.
–Sí –consintió Blaise, correspondiendo a la sonrisa y caminando hasta Ron, a quien tomó nuevamente de la mano como sin nada, suspirando cuando este apretó su mano, y continuaron caminando en un cómodo silencio.
Y es que no había más preguntas por ahora.Más bien había mucho por meditar, por sobre todo, una nueva esperanza crecía en ambos,licántropo y vampiro. En Blaise, que había entendido que en verdad tenía posibilidades con el licántropo pelirrojo y solo debía ser paciente y esperar, esperar a que ese antiguo amor menguara y se extinguiera, esperar por Ron.Y en Ron, que había comprendido que la vida seguía y le estaba dando una invaluable oportunidad y que tal vez lo que creyó un amor para siempre no lo era tanto, lo que le permitió comenzar por primera vez a sentirse en paz con Harry y su matrimonio.
Sí, un esperanzador futuro parecía asomarse en el horizonte para licántropos y vampiros.
Para Sirius y Severus, para Remus, para Blaise y Ron. E incluso para Tom y solo restaba saber si los recientes sucesos en Valakya permitirían que ese futuro llegara o lo arruinarían antes que siquiera se presentase.
Notas finales:
Les gusto?
Espero que quienes querían este cap. hayan disfrutando con su lectura, no quise alargarme mucho y por eso quedo corto pero toque a casi todas las parejas secundarias.
Obviamente Lucius/Remus no fue posible por ahora por obvias razones pero ya tendrán su momento.
En fin sin mas que decir me despido. Un beso.
