Notas del capítulo:
Hola a todos primero que todo lamento mucho el retraso y no quiero que suene a pretexto pero la semana pasada me enferme del estomago y no pude terminar el cap a tiempo además que la verdad sentía el cap muy largo y tedioso asi que tuve que rehacerlo antes de enviarlo a mi beta.
Como sea ya estoy por aquí y mucho mejor de salud por lo que les traigo el respectivo cap.
Pero antes como siempre agradecimientos.
1 Gracias a quienes siguen y leen el fic sin comentar.
2 Pero un gracias muy especial a quienes se toman el tiempo de hacerme saber su opinión:
LilyMalfoy-Hansy, Sacha Guerra, Anata Yume, Yessenia Sss, Suuchan 1795 y TsukihimePrincess. Son geniales en verdad muchas, muchas gracias por escribir.
Ahora luego de lo anterior, les dejo leer.
CAP. 11
SANANDO HERIDAS E INICIANDO MAQUINACIONES.
Luego de la difícil conversación con Draco, Harry se tomó su tiempo para calmarse y centrarse antes de bajar y hablar con Lucius, no sabía si estaría ya enterado de lo sucedido, pero esperaba que así fuera. Luego de cambiarse y comer un poco, le pidió a Hermione que lo guiara hasta chica asintió y lo guio en silencio mientras él le miraba, no estaba disgustado con ella por mentirle, entendía sus razones y se lo hizo saber, ganándose una mirada agradecida.
Afortunadamente, no tardaron mucho en llegar al despacho del Rey vampiro, quien de inmediato le hizo pasar. El ambiente fue tenso al principio, pues Harry no adivinaba qué tanto sabía o no Lucius, pero en cuanto tomó asiento en uno de los sillones, de los labios del vampiro mayor salió un "lo siento" tan sincero y avergonzado que le conmovió y no pudo menos que negar.
–Tú no debes disculparte, no sabías nada.
–Aun así Harry, no séni siquiera cómo compensar la ofensa que te hizo Draco…
–No hay nada que compensar, todos fuimos víctimas del destino.
Después de eso el ambiente fue ligeramente mejor aunque la conversación continuó tensa y compleja, pues la molestia de Lucius hacia Draco era obvia y palpable tanto como su comprensión y simpatía hacia Harry, lo que agradecía pues ayudó a exponerle lo que había hablado con su hijo.
–¿Estás seguro de tu decisión, Harry?–Le preguntó Lucius con seriedad.
–Sí.
–Bien, eso solo me reafirma lo valioso que eres, mi hijo no te merece–fueron las palabras rotundamente sinceras del rubio mayor.
Ante ese comentario simplemente esbozó una media sonrisa y pidió permiso para retirarse, que le fue concedido no sin antes un abrazo fraternal de parte del vampiro. Cuando salió del despacho del mayor,Harry se sentía por lo menos más tranquilo, todo era claro ahora y desprovisto del oscuro velo de la mentira y, aunque las heridas en su corazón aún se sentían frescas, sanarían e intentaría ser feliz con su destino aunque no fuera lo que él hubiese querido.
Tal vez no conociera el amor, pues jamás podría ser infiel, pero no dejaría que la amargura y la negra sombra del rencor anidaran en su corazón como habían querido hacer al principio. No, sería fuerte por los que lo querían y por la Alianza que debía mantenerse.
*/*/*/*/*
Después de dejar a Harry, el rubio príncipe, con el anillo pulsera en la mano, caminó ausente hacia ningún lado en particular pero conservando la inconsciente sonrisa que brotase de sus labios al descubrir el valor de su esposo. No obstante, los confusos sentimientos volvieron a acometerle con fuerza cuando el peso del anillo de Harry entre sus dedos le trajo nuevamente a la realidad. Sus pasos se detuvieron cuando el aire pareció salir de su cuerpo y la sonrisa involuntaria se borró de sus labios.
Angustia, desazón y malestar, entre otras cosas, le acometieron con tal magnitud que tuvo que sostenerse de uno de los muros. ¿Qué le sucedía? De nuevo estaba sintiendo esapesadumbre sin nombre y esta vez parecía mano donde tenía el anillo pulsera sostenía con fuerza la pieza de joyería,la que pronto llevó hasta sus grises ojos y observó con cuidado.
Era una pieza hermosa y que había sido hecha exclusivamente para Harry. Solo para él y ahora,éste se la había palabras llegando a sus oídos…
"Yo no soy quien debe tenerlo, significa amor y unión y debe tenerlo la persona dueña de tu corazón, y esa no soy yo".
…Y causándole la misma punzante amargura inentendible, tal y como si las estuviese escuchando de nuevo.
Y no lo entendía, debería sentirse aliviado de no tener que mentir más e incluso feliz, no por lo que había hecho, sino por la actitud de Harry al permitirle seguir con Evan, y sin embargo ahí estaba, con un extraño malestar que no comprendía y con un peso desagradable en su pecho.
Su mirada gris/plata desviándose y evitando seguir viendo la joya, en busca de que el confuso desasosiego pasase, pero fue un intento vano pues se topó viendo su propio anillo de bodas, la sencilla banda que surcaba su dedo anular.
¿Harry realmente quería que el anillo que complementaba el suyo fuese de Evan? Seguramente no, pero era lo indicado ¿no? Él amaba a Evan….
La imagen del peli plata formándose en su mente. Y esperó… esperó a que lo que Evan le hacía sentir diluyera los extraños sentimientos que le acometían, pero no sucedió.Para mayor angustia de Draco, seguía sintiéndose exactamente igual.
¿Qué le sucedía?¿Qué demonios sucedía con él?, se preguntó, y una voz muy pequeña, muy suave en su interior, pareció querer contestar pero él no escuchaba, no podía escucharla aun y en cambio golpeó con fuerza el muro del que seguía sosteniéndose presa de la tribulación.
–¿Está… está bien, Su Alteza?–Escuchó una voz a su lado.
Un mayordomo que iba pasando intentó caminar discretamente, sin querer llamar la atención del rubio príncipe que parecía abatido y ausente, o esa fue su intención hasta que el sonoro puñetazo del vampiro le hizo brincar del susto y mirarle preocupado.
Tal vez el príncipe vampiro estuviese mal y si era así, era su deber ayudarle, por lo que esperando no equivocarse, respiró hondo antes de preguntarle si estaba bien. La fría mirada que recibió en respuesta le hizo retroceder y arrepentirse de haber hablado.
–Si estoy bien o no, no es asunto tuyo, humano–escupió Draco con desprecio, mirando al hombre frente a él de arriba a abajo antes de avanzar y dejar atrás al inoportuno sirviente.
Y a pesar de que el tiempo pasó mientras siguió su caminata sin rumbo, el rubio príncipe se percatóde que no podía calmarse y también, de que era tarde. Seguro Harry ya debía haber hablado con su padre y por lo tanto no había razón para posponer más su plática con í que alterado o no, caminó hacia el despacho de su ía lo que le aguardaba,pero tan alto como era enderezó su postura y con su expresión más seria tocó a la puerta del despacho.
La voz mortalmente fría de su padre le indicó que entrara.
Parado junto ala chimenea y tan imponente como siempre, se encontraba la figura de Lucius Malfoy, de su Rey, de su padre, aunque para su confusión no le miraba con la furia y enojo que había supuesto. Se veía demasiado calmado y eso le preocupaba aúnmás.
–Padre–musitó con cuidado, haciendo una reverencia.
–Draco–se escuchó la calculada voz de Lucius, que se limitaba a ver a su vástago mientras en una de sus manos sostenía una copa con un espeso líquido carmesí.
Un silencio se alzó entre ellos mientras Lucius permanecía quieto y observante en una tensa calma, y Draco no podía hacer otra cosa que intentar dilucidar lo que estaría pasando por la mente del mayor, el porqué de esa actitud inesperada.
Finalmente, harto de aquel mutismo e inmovilidad que solo crispaba sus nervios, Draco decidió hablar primero.
–Supongo que ya hablaste con Harry.
Una media sonrisa mordaz apareció en el imperturbable rostro del Rey vampiro mientras tomaba un poco de su copa y caminaba con paso acechante hacia su hijo.
–Por supuesto que hablé con él–deteniendo sus pasos delante del más joven, cuya estatura era igual a la suya, quedando ambos ojos grises frente a frente–.Es un chico muy valioso y le debes tu bienestar, Draco, y ese amante tuyo le debe su vida–siseó, entrecerrando la mirada con peligrosa expresión.
Esa mirada fue suficiente para que Draco sintiese escalofríos ante lo que esos ojos parecían prometer, sin embargo se mantuvo estoico y habló con firmeza.
– ¿Debo entender que aceptas lo que él propone, que nos dejarás estar juntos?–Cuestionó.
–Lo haré –expresó el Rey vampiro, aunque no sin obvio desprecio–.Por Harry–agregó–.Pero no te confundas, no quiero a ese… individuo en mi castillo tomándose atribuciones que no amerita, lo que sea que hagan debe ser fuera o te juro que olvidaré la petición de Harry y no contendré más mis ganas de matarlo.
–Está bien, padre, pero…
–¡No hay peros, Draco!–Alzando la voz y rompiendo la copa que sostenía–.Mi paciencia tiene un límiteasí que no empujes más, como te dije si sigues aquí de pie y siendo mi hijo es por un esposo que no mereces.
Draco, ante esas palabras,desvió la mirada y no pudo menos que asentir.
–Bien, ahora largo, no deseo hablar contigo más tiempo–ordenó Lucius, dándole la espalda y yendo de nuevo hacia la chimenea en donde sacudió los pedazos de vidrio de su mano.
Al joven rubio le dolió el obvio rechazo de su padre a su presencia, pero comprendió que él se había buscado todo aquello.
–Con permiso, padre–susurró entonces, dispuesto a irse.
Cuando Draco salió y Lucius volvió a quedarse a solas, un gruñido salió de sus había costado, vaya que le había costado contenerse de darle a su hijo lo que merecía tanto como le costaba no ir y acabar con el tal Evan, pero debía hacerlo.
Era parte del plan en que había quedado con Thomas y Pansy.
*/*/*/*/*/*/*
Valakya, días después.
El tiempo había pasado luego de los desafortunados acontecimientos que se precipitaran en la noche de bodas y aunque aún era pronto para hablar de olvido, Harry se sentía mucho mejor ymás animado, eso era prueba indiscutible de que las heridas provocadas estaban sanando.
Por supuesto, el pelinegro intuía que parte de esa curación imprevistamente rápida se debía en parte a que desde que hablara con Draco aquel día, no habían vuelto a cruzar palabras y solo se habían visto de que su esposo no intentara ser amable y abordarle aunque fuera por educación, pero el heredero licántropo prefería evitarle lo más posible, al menos por ahora. Siempre que le veía aparecer, se escabullía lejos y pretendía no haberle visto.
Harry sabía que tal vez estaba siendo infantil, pues tenían que mantener las apariencias, pero simplemente en este momento quería postergar las simulaciones para más adelante, cuando no tuviera opción. Ahora prefería que sus heridas sanaran con toda libertad de lo que aún le provocaba la presencia de Draco.
Afortunadamente tampoco había vuelto a ver a Evan. Desconocía si ellos se encontraban en el castillo o fuera de él, pero no dedicaba tiempo a pensar en ello, eso le lastimaría y no seríabenéfico para su persona.
Sí… mejor ocupar el tiempo en cosas provechosas y más agradables como en ese momento, queiba rumbo a las caballerizas a encontrarse con sus nuevos amigos, Pansy y un muy agradable Blaise, que había vuelto de Lloerg apenas hace dos días.
Cuando ambos le habían invitado a montar se sorprendió gratamente y es que debía admitir que jamás pensó que los vampiros tuvieran caballos y los usaran, con gran pericia cabía decir, a pesar de ser siempre tan pomposos aunque como era obvio eran diferentes de ellos hasta para eso.
Mientras ellos como licántropos los montaban sin ningún arnés o silla, simplemente sosteniéndose de sus crines y con sus piernas, vestidos lo máscómodamente posible, los vampiros, como era de esperarse, contaban con complementos especiales justo para la ocasión, tanto para los caballos como para ellos mismos. Como lo demostraban Pansy y Blaise en ese momento, mientras entraba a las caballerizas y se giraban a mirarle extrañados. Ambos vampiros lucían regios, con esa elegancia nata tan natural en ellos.
Y entendía su desconcierto. Debían de preguntarse por qué él vestía tan sencilla y discretamente.
– ¡Harry! ¿Peroqué es lo que vistes?–Cuestionó Pansy, como si hubiese leído sus pensamientos.
–Bueno, lo que uso para montar–fue su simple respuesta, meciendo lentamente su larga cola y sonriendo al notar la expresión de su amiga, quien intercambió miradas con Blaise. Éste sonrió y se acercó a él para darle un beso en cada mejilla a modo de saludo.
–Es cierto Pansy, ellos gustan de montar de manera máscómoda–comentó el más joven de los tres, recordando gratamente sus días en Lloerg o, más específicamente, recordando a cierto pelirrojo.
–Bueno, pero… es decir, si tu así te sientes cómodo,está bien–expresó la vampira, aun un poco turbada por la apariencia de Harry.
No es que se viera… mal precisamente… Pero aun no podía acostumbrarse del todo a la manera tan sobria de arreglarse del licántropo pelinegro, tenía túnicas hermosas y adecuadas para cada ocasión, las había visto, incluso creía haber visto un traje para montar más apropiado en su vestidor, pero Harry parecía ignorarlo y vestirse con lo que le parecía máscómodo para su pesar, pues intentaba ayudarle con su apariencia pero al parecer era en vano.
–Gracias Pansy–reconoció el de ojos esmeralda, pues sabía lo que le costaba a su amiga no decir nada en contra de su apariencia y es que no le había costado mucho conocer que Pansy era algo presuntuosa y cuidadosa de cómo lucía. Pero él mismo no lo era, jamás lo había sido y no le veía sentido a cambiar su forma de ser, tal vez por Draco se habría esmerado en ser más como su papá o la misma Pansy, pero en vista de la situación, era suficiente con que luciera presentable ante los habitantes del castillo.
–Bien, ¿vamos?–Cuestionó, luego de un silencio que estaba volviéndose un poco engorroso.
–Sí, claro,déjamemostrarte el caballo que Lucius compró para ti–respondió gentil y más repuesta la vampira, tomando la mano del licántropo.
–Es un ejemplar muy bello, Harry–comentó Blaise, que iba unos pasos detrás de ellos, observando curioso las orejas y la larga cola negra del mayor, tal y como hiciera con Ron y es que no podía evitarlo, sentía curiosidad por los apéndices lobunos.
–No era necesario que Lucius comprara uno para mí, yo podía conformarme con cualquiera que ya estuviese aquí–pronunció apenado el pelinegro, moviendo ligeramente sus orejas debido al ruido de los caballos relinchando e ignorante de la mirada curiosa de la que era objeto.
–No digas eso–negó Pansy–-Tú eres miembro de la familia real y debes ser tratado como tal,¿no es así, Blaise?–Mirando de reojo al de ojos zafiro y conteniendo una risita al notar lo que hacía.
Harry, siguiendo la mirada de Pansy hacia Blaise, captó la obvia curiosidad del más joven hacia su cola y sus orejas y no pudo menos que sonreír con afecto.
–Puedes tocarlos si quieres–murmuró al notar que el vampiro ni se había dado por enterado del llamado de la chica a su lado.
Blaise, quien absorto en su observación no había escuchado a Pansy, sí escuchó a Harry, ha quien miró sonrojándose por haber sido descubierto.
–Yo… no, es decir, no estaría bien–susurró.
–Tranquilo–deteniendo sus pasos–.Está bien–alzando su cola frente a Blaise–.Tócala, no me molesta–dijo con sinceridad el heredero licántropo mientras mantenía su comprensiva sonrisa.
Dudoso, el vampiro pelinegro miró a Pansy, quien asintió con una sonrisa dándole la seguridad que necesitaba,así quemás firme estiró su mano hacia la peluda cola negra frente a él. Su toque fue gentil y sosegado, recorriendo la lobuna cola con cuidado. Era suave y esponjosa y muy agradable al tacto.
–Gracias, Harry–musitó luego de un momento, soltando la negra cola y dedicando una sonrisa al mayor.
–De nada, pero aun te falta algo,¿cierto? –Mencionó el de ojos esmeraldas inclinándose un poco,de modo que sus orejas quedasen al alcance del vampiro–.Adelante–agregó sin importarle despeinarse.
Tal y como hiciera con la cola, Blaise llevó sus manos a las orejas lobunas con cuidado y las recorrió tranquilamente, haciendo que se movieran un poco lo que le causó gracia. Parecían ser más sensitivas al tacto, pero el pelo que las cubría era tan sedoso como el que cubría la larga cola.
Por su parte Pansy seguía el intercambio con agrado. Blaise era muy curioso por naturaleza y aún era muy joven para contener y ocultar lo que sentía, lo que ya le había traído problemas en el pasado, y por eso agradecía que Harry fuese alguien tan paciente y noble y no hubiese tomado a mal el curioseo de su primo.
Sí, sin duda Harry podía no ser tan delicado o refinado en sus gustos como ella misma o Blaise, pero su autenticidad y pureza eran refrescantes tanto como su buen corazón.
"Y eso es invaluable y vas a tener que ganártelo, Draco" fue el pensamiento que surcó la mente de la vampira antes de que su atención se viese llamada por algo, o mejor dicho alguien, en la puerta de los establos.
Una sonrisa malvada se formó en su rostro al notar la expresión de uno de los vampiros que les miraban o más bien, que miraban a Harry y a Blaise.
–Bueno chicos, vamos, se hace tarde y no podemos hacer esperar más a los caballos–mencionó la pelinegra, jalando a Harry y apresurando a Blaise.
–Eh,sí, claro–dijo el pelinegro dejándose guiar por Pansy y parpadeando un poco al notar un aroma familiar llegarle de pronto, aunque fue tan fugaz que creyó haberlo imaginado.
–Sí, ya vamos Pans, no seas tan mandona–protestó Blaise, haciendo un leve puchero.
–Yo no soy mandona–rebatió la pelinegra bufando un poco, pero sus ojos viajaron de reojo hacia la puerta de las caballerizas, que ahora lucía vacía, y una risa discreta escapó de sus labios.
/*/*/*/*/*/*
Después de aquel día nada fue lo mismo para Draco, quien intentó por todos los medios que la extraña pesadez y desazón que se instalaron en su pecho no hicieran mella en su persona, pero fue un esfuerzo inútil a pesar de que aparentaba que todo estaba bien; la realidad era otra cosa.
Aunque por fuera no se viera diferente, lo más intrínseco de su ser hablaba por sí sentía igual o quizás peor que después de la plática con Harry, y lo peor era que seguía sin entender el por qué se sentía de esa manera, había pasado varias noches queriendo encontrar una respuesta pero simplemente se le escapaba de las manos, era como si hubiese perdido algo importante que ni siquiera sabía que tenía.
Aunque eso no era lo único que le quitaba el "sueño" durante eso días, había intentado ser cortés con Harry, conversar con él, pero él parecía , estaba seguro que le esquivaba y por supuesto entendía su actitud. Pero por alguna misteriosa razón aquello comenzaba a disgustarle y acrecentaba el punzante vacío en su interior, haciéndole consciente más de una vez de los desagradables sentimientos que intentaba evitar.
Y en medio de aquella sucesión de momentos incómodos y desconcertantes en que se habían vuelto sus días, estaba su relación con Evan, aquella relación que ahora debería gozar de venturosa felicidad gracias a la nobleza de Harry. No lo hacía, últimamente y debido a él más que a otra cosa habían dejado de verse tan amenudo y cuando lo hacían…Cuando lo hacían simplemente no podía disfrutar de los amantes besos, del deleitante cuerpo como si quiera Evan, ni siquiera su amor y su compañía le hacían olvidar la desdicha que le acometía en inconvenientes momentos.
Como justo en ese instante en que el peli plata había desoído su petición de no venir a verle y había acudido al castillo, a su habitación, a su cama.
–Vamos amor, quita esa cara, tu padre no se enterará que estoy aquí–murmuraba cariñosamente el peli plata, desnudo desde la cama–.Salió,¿no es así?
–Sí, pero puede no tardar y dejó muy claro que no quiere verte aquí–expresó mientras se vestía luego de una intensa actividad, que sin embargo no le fue tan placentera como en otras ocasiones.
–Cierto, pero al menos acepta lo nuestro–dijo Evan con una sonrisa "enamorada" mientras se levantaba y se acercaba al más alto con movimientos seductores.
Pero esta vez no le funciono la táctica al peli plata, quienfrunció el ceño con extrañeza cuando Draco rehusó mirarle y desvió los ojos, lo que le hizo fruncir el ceñ sucedía con el príncipe vampiro desde hace unos días y no lograba entender el qué.
–Lo acepta por Harry–susurró el rubio con la mirada en cualquier parte que no fuera Evan, pero no pudo evitarlo, ese sentimiento que iba másallá de la culpa le acometió cuando el más joven hizo ese comentario.
–Bueno, sí… Harry es muy noble– halago con "sinceridad", terminando la distancia entre ambos y abrazándose a Draco a fin de llamar su atención nuevamente, lo que logró cuando los ojos grises volvieron a su persona–.Pero cambiemos de tema, prometiste llevarme a cabalgar–mencionó, mimoso.
Era cierto, lo había prometido y lo había reprendió mentalmente e intentó sonreírle a su "amado". Evan llevaba aguantando su extraño actuar sin quejarse y no tenía que pagar por sus tribulaciones absurdas,así que haciendo un esfuerzo como llevaba haciendo, se comportó como siempre y acarició el hermoso rostro con cariño.
–Cierto, ve a vestirte mientras yo me cambio por algo más adecuado–aceptó, causando una gran sonrisa en el oji lila.
–Bien, pero mejor cambiémonos juntos, yo puedo ayudarte–batiendo las pestañas de manera sutilmente insinuante al tiempo que se apretaba al cuerpo delmás alto.
–No lo dudo–asintió, manteniendo la sonrisa en sus labios–.Pero tardaríamos más y debemos aprovechar antes de que mi padre regrese–separándole con delicadeza y tacto.
Aquel "rechazo" no le agradó a Evan, quien hizo un adorable puchero en su intento por convencer al rubio y hacerle ceder como siempre a sus deseos.
–Vamos Evan, no me hagas esto, debemos cambiarnos, te prometo que te compensaré –manifestó Draco ante tan tierna expresión, que aunque removió su corazón no fue de la manera en que usualmente lo hacía.
Esas palabras no eran lo que Evan deseaba escuchar, pero aspiró hondo y asintió de manera encantadora.
–Está bien–tomando la mano de su "amado" rubio–.Esperaré por esa compensación, mi príncipe–besando el dorso con sumisión–.Ahora vamos a tu vestidor, ahí puse mis cosas–jalándole con una sonrisa coqueta.
Y Draco se dejó llevar intentando olvidar, aliviar en vano lo que ocurría en su interior, inundándose de la presencia del vampiro peli tardaron mucho en estar listos y Draco terminaba de colocarse las altas botas mientras Evan curioseaba entre sus cosas, hasta que algo llamó la atención del peli plata, quien se acercó al objeto.
Un hermoso anillo pulsera descansaba en una de las repisas y una sonrisa se instaló en el peli plata. Debía ser para él, un obsequio del príncipe como varios que ya le había dado, aunque jamás que recordara le había dado algo tan elaborado como lo que veía. Le había dado cosas costosas, muy costosas, pero nada como aquello. Sin duda la pieza de joyería era digna de la realeza, de alguien como él. Por lo que sin dudar tomó el bello ornamento y se lo puso.
Le quedaba perfecto, bueno, quizás un poco pequeño en el extremo del anillo pero bien podría mandarlo arreglar.
Ahora solo restaba enterar a Draco que se le había adelantado y había descubierto el regalo, además de agradecerle como era debido por supuesto, por lo que con pasos cautivantes caminó hacia el rubio vampiro.
–¿Cuándo pensabas darme mi sorpresa?–Preguntó con coqueta sonrisa, escondiendo tras él la mano que lucía el anillo/pulsera.
Draco, que estaba de espaldas al más joven, se giró mirándole con duda ante sus palabras.
–¿Sorpresa?–Respondió con otra pregunta, arqueando una de sus rubias cejas ante la sonrisa encantadoramente provocativa de Evan.
Una risa melodiosa salió de los labios del más joven ante lo que él pensaba, era un intento de Draco por no ser descubierto.
–Por favor amor, deja de fingir, te descubrí–musitó el peli plata mimoso, acercándose otro poco al más alto–.Es hermoso, lo más bello que me has regalado y me queda perfecto–completó, mostrándole la delicada mano rodeada del anillo/pulsera.
La expresión del rubio pasó del desconcierto a una seriedad absoluta cuando sus ojos grises observaron la primorosa joya que Harry le devolviera, en posesión de Evan. Y entonces las palabras de Harry le golpearon fuerte y alto, como hacían cada vez que recordaba ese momento.
"No soy quien debe tenerlo, significa amor y unión y debe tenerlo la persona dueña de tu corazón… y esa no soy yo".
Y no lo soportó, no soportó los sentimientos que le golpearon como olas furiosas llevándose consigo el pequeño momento de tranquilidad que pensaba había nuevo se sentía mal y atormentado por las emociones que desde la plática con Harry se estaban haciendo familiares en su interior, aunque no por ello gratas o conocidas.
Pero no fue eso lo único que no soportó, curiosamente, lo que le causó mayor desazón y una especie de contrariedad fue observar esa joya en Evan, por lo que desvió la mirada.
Evan, que no perdió de vista en ningún momento a Draco, frunció levemente el ceño al verle tan serio de pronto y no le gustó para nada verle desviar la mirada. El rubio parecía molesto y a lo único que pudo atribuirle Evan esa molestia era a que había echado a perder la sorpresa, por lo que intentó congraciarse con el más alto abrazándole.
–Lo siento amor… tal vez tenías planeado algo romántico para dármela, pero…
–Quítatela–se escuchó susurrante pero firme la voz del rubio.
–¿Disculpa?–Cuestiono incrédulo e impactado el ojilila, apartándose del rubio y mirándolo sin creer lo que había escuchado.
El mismo Draco se asombró ante sus palabras pero no pudo retenerlas, parecían correctas y le dieron cierta tregua en medio del tormento que sentía, por lo que con la misma seriedad que había mantenido, miró a Evan.
–Deseo que te la quites–repitió, intentando sonar suave y no tan rudo aunque al notar la incredulidad y la expresión que estaba posándose en el bello rostro, agregó–.Lo lamento, pero esa joya no es…–se detuvo un momento sin saber cómo poner en palabras, que no lastimaran a Evan, lo que sentía.
–¿…No es? ¿No es qué, Draco?–Le incitó Evan a continuar, aun sin poderse creer lo que estaba pasando, no entendía nada. Si, el rubio había estado actuando "extraño" en esos días pero lo había atribuido a que de seguro sentía lastima por el perrito,así que le había dejado estar, pero esto ya era demasiado y no le gustaba.
Debía hacer algo y lo haría.
–¿Qué sucede, mi príncipe? –Acercándose al más alto una vez más–.¿Hice algo mal?–poniendo una expresión preocupada–.¿Qué pasa contigo, amor?–Tomando con cariño la cara del rubio vampiro y acariciándole con ternura.
¿Qué le sucedía? Esa era la cuestión y el mismo Draco no lo sabía, no lo tenía claro. Se suponía que debía sentirse correcto que Evan tuviese aquella joya, pues era a quien amaba, pero no se sentíaasí. Y ahora estaba haciendo sentir mal a Evan, que lo único que había hecho esos días era ser paciente y cariñoso con él sin preguntar o reprochar nada.
Definitivamente algo estaba muy mal con él. Pero era algo que debía resolver por su cuenta, ya que se trataba de su interior, de contradictorios y extraños sentimientos que debía dejar de evitar y qué significaban.
Pero no era el momento. No con Evan mirándole de aquella forma. Así que intentando retomar normalidad,sonrió a su joven amante y acarició su bello rostro tal y como él lo hacía con el suyo.
–No sucede nada, Evan–declaró–.Tú no has hecho nada malo, es solo que no es correcto que uses esta joya–tomando la mano donde descansaba el anillo/pulsera y retirándolo con cuidado, para luego colocarlo sobre una repisa cercana.
El peli plata, en disgusto con esas palabras y esas acciones, frunció el ceño levemente. Draco estaba siendo gentil pero le estaba negando algo que creía era para él y aun no lograba entender por qué.
–Pero Draco… eso no puede ser tuyo, cierto–afirmómás que preguntar–.Entonces ¿por qué…?
–Yo te comprare otra cosa, lo que quieras está bien, solo… solo no me preguntes más sobre esa joya–pidió el de ojos grises volviendo a desviar la mirada al tiempo que soltaba al peli plata y se alejaba unos pasos rumbo a la salida del vestidor.
No entendía por qué no podía decirle a Evan la verdad sobre el bello ornamento, simplemente sabía que no podía hacerlo, no si quería mantener la serenidad aunque fuera en el exterior.
Por su parte Evan, miró la espalda del rubio vampiro con seria frialdad. ¿Le había negado algo a él? Por primera vez Draco le había negado algo y le desagradaba la sensación.
Los ojos lilas desviándose hacia la joya que descansaba de nuevo sobre una repisa. Esa alhaja tenía algo especial y lo averiguaría. Como averiguaría que demonios estaba pasándole a su amante y su inusual actitud que empezaba a esa firme resolución de inmediato Evan cambió su expresión y caminó hacia el rubio, tomando su brazo y sonriéndole como sin nada, con la misma seductora adoración de siempre.
–Bien,¿vamos? Me muero por ir a montar contigo–murmuró "feliz".
Con obvio alivio de que Evan entendiese y no preguntara más, Draco asintió y tomó la mano más pequeña que descansaba sobre su brazo, llevándola a sus labios.
–Gracias–susurró, antes de agregar–. Vamos entonces–abriendo la puerta del vestidor y cediéndole el paso al peli plata, que se limitó a asentir con una expresión encantadora.
*/*/*/*/*/*
No tardaron mucho en dejar la habitación del rubio vampiro luego de lo sucedido en el vestidor y en aparente naturalidad caminaron hacia las caballerizas. Afortunadamente no se toparon con nadie en el camino que pudiese avisar a Lucius de la presencia de Evan, si es que el Rey regresaba antes de lo í que por lo menos por esa parte Draco se sentía tranquilo mientras mantenía una trivial conversación con Evan.
Aun así cualquiera que los viera caminar del brazo y tan sonrientes podría pensar que solo eran amigos conversando amistosamente. Quizás muy amistosamente debido a la cercanía que ambos vampiros mantenían, pero nada que pudiese resultar sospechoso.
Y es que frente a la mayoría de los sirvientes Draco y Harry mantenían la imagen de un matrimonio, sin problema alguno. Para todos, Draco dormía con su esposo y lo ocurrido en la noche de bodas jamás paso. Los pocos sirvientes que conocían la verdadera situación del matrimonio estaban advertidos de no hablar y eran quienes exclusivamente atendían a ambos jóvenes.
En cuanto al resto de Valakya, aun no eran invitados a conocer formalmente al consorte de su príncipe, pero suponían que era normal. Debían dejar que el joven licántropo se acostumbrase a su nuevo entorno y a su nueva vida antes de presentarlo a todo el reino. Además, por las noticias que les llegaban del castillo, los habitantes de Valakya nada podían sospechar de la verdadera situación que envolvía al joven matrimonio.
Para todos, todo marchaba supuesto, todo eran apariencias y los vampiros eran muy buenos en ello.
El claro ejemplo eran Evan y Draco, quienes a pesar de no estar precisamente bien luego de lo ocurrido en la habitación del rubio vampiro, continuaron sonriéndose y aparentando en su camino a las caballerizas.
Aparentando que no había sucedido nada, que todo era igual que , simplemente aparentando.
–Bien, llegamos–murmuró Evan, sonriendo cautivadoramente–.Espero que los caballos ya estén listos–agregó, ajustándose los guantes que acababa de colocarse.
–Deben estarlo, pero…–no obstante lo que fuera a decir Draco quedó en el olvido cuando se detuvo abruptamente y se quedóestático en las puertas de las caballerizas.
Evan lo miró extrañado, por lo que fue a su lado.
–¿Qué sucede?–Cuestionó, aunque obtuvo una respuesta inmediata y no precisamente del rubio, quien miraba absorto a alguien.
Ahí, a mitad de las cuadras y acompañado por la odiosa Parkinson y el insulso Zabinni, se encontraba Harry.
Y él no pudo evitar mirarle con desagrado, sobre todo al ver cómo iba vestido. Sin duda el perrito tenía cero buen gusto. Pero si iban a encontrarse con él debía fingir agrado,así que de nuevo relajó su expresión y se preparó para fingir. Aunque se encargaría de hacerle pasar un mal momento a Harry Riddle, "sin querer", por supuesto.
Pero sus planes se vieron frustrados cuando se quedó tan estático como Draco al ver lo que el amigo del rubio, llamado Blaise,hacía de pronto. Repulsión y desaprobación invadieron al peli plata. ¿Cómo podía el tal Blaise tocar… tocar los desagradables apéndices del licántropo?
Era una desagradable visión.
Por su parte Draco, encuanto vio a Harry no pudo moverse, quedó anclado al piso y se vio imposibilitado para avanzar más. Sintió que le faltaba el aire como si alguien lo hubiese golpeado con fuerza, pero también al mismo tiempo sus ojos grises no podían despegarse del que era su esposo. Así que inconscientemente y sin reparar en la presencia de Evan a su lado, le recorrió. Harry no lucía como cuando se casaron, vestía ropas sencillas y holgadas, parecidas a las que vistiese cuando le conoció y sin embargo, a diferencia de aquel día, le pareció que se veía lindo.
Lo que más llamó su atención fue que aunque no podía ver su rostro, el pelinegro lucía más tranquilo y relajado que en días pasados mientras hablaba con Blaise, y eso en cierta forma fue un bálsamo que calmó un poco la tormenta en que se había convertido su interior.
Y en ese momento Harry logró, para sorpresa de Draco, lo que Evan no había podido lograr en esos días y fue hacerle sentir el rubio vampiro no pudo reparar mucho en eso, pues las acciones de Blaise le distrajeron. Su amigo pelinegro recorría con curiosidad las orejas de Harry, que se había inclinado para hacerle el trabajo más fácil.
Aquello le pareció… peculiar, aunque inadecuado y fuera de lugar, y si hubieran sido otras las circunstancias habría reprendido a Blaise, pero en ese momento no pudo hacer más que seguir los movimientos de su amigo. No entendía por qué Pansy no hacía nada y tampoco entendía por qué Harry le había permitido hacer eso, pero por un segundo, un irreflexivo deseo le inundó.
Deseo estar en el lugar de Blaise y ser él quien prodigara tan inapropiadas caricias a las llamativas orejas del pelinegro. ¿Cómo se sentirían? No pudo evitar preguntarse, aunque no llegó a imaginar una posible respuesta pues sus ojos acerados de pronto se toparon con unos negros que le miraban con malicia.
La mirada que le dedicara Pansy le sacó de su inmovilidad y observación, y le regresó a la realidad cuando los ojos negros de su amiga se desviaron a su lado, él le imitó y reparó al fin en la presencia de Evan a su lado, que tenía una expresión de cierto repudio que no le gustó pero no comentó nada y regresó sus ojos a Pansy, que le sonrió de una manera que le hizo entrecerrar los ojos.
Sin embargo nada sucedió y esta se limitó a llevarse a Harry y Blaise. Él por su parte tomó a Evan del brazo y lo alejó de las cuadras con cierta brusquedad.
–¿Qué haces, Draco?
–Lo siento, pero lo dejaremos para otra ocasión–expresó de nuevo serio y sin poder ocultar del todo su turbación ante lo que había visto, por lo que decidió despedirse del peli plata, no podía seguir aparentando más en ese día–. Lo lamento en verdad, Evan–besando fugazmente la frente del más joven–.Yo te busco mañana–musitó, antes de separarse y caminar hacia el castillo.
Tanta era su necesidad por irse y estar solo que no reparó en la cara conmocionada e indignada del vampiro peli plata que, se limitó a seguirle con la mirada sinpoder creer lo que estaba pasando.
*/*/*/*/*/*/*
En las afueras de Valakya.
Severus, que había regresado hace poco de su estancia en Lloerg, volvía junto con Lucius de tratar unos asuntos fuera de la ciudad y en ese momento conversaban de cierto plan contra el tal Evan.
Y es que por supuesto desde que Theodore, Blaise y el mismo Severus llegasen a Valakya, habían sido puestos al tanto de lo acontecido. De más está decir lo enojado y desilusionado que estaba Severus de su ahijado y lo decepcionados que estaban ambos Zabinni. Ninguno pudo imaginar que algo así pasase, pero si antes Harry ya tenía su apoyo, luego de reafirmar la nobleza del joven licántropo con sus acciones, su aprecio hacia el joven consorte fue aún mayor. Por ello, Severus se ofreció para terminar con Evan sin que Lucius se viese involucrado, pero en cambioél junto con Lucian le explicaron el plan de Thomas.
No le parecía malo, al contrario, era realmente inteligente y definitivo pero había algo que le preocupaba. El hijo de Lucian. Aunque sus intenciones eran obvias y detestaba a Evan como todos, no sabía si tendría la frialdad necesaria para ejecutar tales acciones, sin verse involucrado. Su juventud jugaba en su contra.
–Solo espero que Thomas no resulte mal parado en todo esto–terminó comentando Severus luego de un momento de silencio.
–Tranquilo Severus, Thomas estará bien–comentó el rubio Rey desviando su mirada del paisaje fuera del carruaje para posar sus ojos grises en el pelinegro.
–En verdad eso espero–aceptó con seriedad antes de abordar otro tema importante–.¿Ya le comunicaste a Draco y Harry sobre el baile?–Cuestionó con cierto fastidio. Detestaba los bailes y en especial si eran como el que se planeaba dar. Pero en fin todo fuera por el bien del plan.
–No, aun no, lo harémás tarde–concedió el rubio con una media sonrisa divertida al ver el fastidio de Severus–. Y qué me dices tú, ¿traerás pareja esta vez o estarás solo como siempre?–Cuestionó,irónico.
Los negros ojos se entrecerraron ante el tono ocupado por el rubio pero negó, desviando la mirada luego de un momento.
–Prefiero estar solo, gracias,¿y tú?–Devolvió, mirando al Rey vampiro con atención.
Desde que había vuelto de Lloerg se había propuesto averiguar aquello que Sirius parecía haber descubierto acerca de Lucius, pero que se negaba a compartir. Hasta el momento lo único que había podido sonsacarle a su pareja era que el asunto se trataba de la "simpatía" que Lucius había desarrollado hacia cierto licántropo que no le agradaba mucho. Remus Lupin.
Ahora debía confirmar si esa afinidad entre ambos existía realmente, pero lo más importante que tan transcendental era. Por supuesto, el rubio se lo ponía bastante difícil con su hermetismo acerca del tema de Lupin, por eso ahora intentaba averiguar de manera indirecta.
–Realmente Severus, tú sabes que nunca llevo pareja a este tipo de eventos –mencionó crípticamente el rubio, desviando la mirada–.Aunque esta vez lo pensaré –esbozando una misteriosa sonrisa.
Severus, ante esa "respuesta" entrecerró los ojos. Lucius estaba más enigmático que de costumbre en esos días y eso era preocupante y desesperante, además de que detestaba que no le diera respuestas que le llevasen a confirmar o no la "teoría" de su pareja.
*/*/*/*/*/*/*
Valakya, horas más tarde.
Un muy serio Evan caminaba rumbo a su casa por las empedradas calles de la ciudad, aun vestido con su elegante traje de montar. Su largo cabello plateado sujeto en una elaborada trenza se movía al ritmo de su enérgico paso, desprovisto de su típica elegante coquetería. Sus siempre altivas facciones esta vez se notaban contraídas y rígidas.
Todo su cuerpo demostraba su evidente molestia e indignación a cualquiera que quisiera no era para menos, por primera vez había sido desairado y dejado de lado por alguien que pensó, tenía comiendo de su mano.
Jamás imaginó que Draco se comportase de aquella manera con él. Que le dejase parado ahí solo y se fuese sin siquiera reparar en su irritación, en su deseo insatisfecho de ir a montar y solo besándole la frente, como si fuese ¿quién? ¿Acaso su primo?
Y todo ¿Por qué?Por haberse encontrado con ese sucio licántropo, estaba muy seguro que esa había sido la razón. Harry Riddle, que llevaba impropiamente el nombre de príncipe consorte, ese título que debió ser suyo. Maldito fuera, pero aúnmás maldecía a Draco por humillarle como lo hizo al despreciar su compañía y todo por dejarse afectar por una tontería como el remordimiento.
Porque sí, ahora estaba seguro de que ese era el motivo del extraño actuar del rubio esos últimos días. Lo sucedido en las cuadras reales se lo había confirmado. Draco sentía remordimiento por el perrito. Absurdo pero cierto, y él tenía que soportarlo, claro. Debía ser comprensivo y amoroso, sumiso, el amante perfecto.
Aunque la ira bullera en su interior queriendo salir para reclamar la afrenta hecha asu persona. Aunque fuera burlado como en ese momento, que vestido para una ocasión que no se dio, caminaba insatisfecho hacia su morada apretando el fuete que llevaba entre sus manos, tan fuerte que en cualquier momento se rompería.
–Maldito seas–salió de los labios carmín casi como un susurro, dirigido a nadie en particular.
No obstante, algo hizo que Evan detuviese sus pasos abruptamente y sus ojos lilas, que estaban ligeramente rojizos, terminasen por tornarse del color de la antigua luna. Un pensamiento vino a su mente rápidamente haciéndole enfurecer.
¿Pudiera ser que ese anillo/pulsera tan costoso y elaborado que pensó era para él, fuese para ese sucio licántropo? ¿Para Harry Riddle de parte de Draco? La sola idea le revolvía el estómago tanto como había hecho la imagen de Blaise tocando las orejas del pelinegro.
Y el fuete en sus manos cedió, rompiéndose en dos cuando lo tomó más fuerte, queriendo desquitar con el inanimado objeto lo que la idea provocó en su interior. Esperaba estar equivocado, pero todo indicaba que no y eso ya era demasiado.
Tan distraído estaba Evan en su furia, en su enojo, que para su desgracia no notó a dos vampiros que gustaban de molestarle acercándose a su persona, hasta que estos le flanquearon y con voz burlona se dirigieron a él.
–Vaya, parece que no estamos de buen humor hoy–habló uno de los vampiros, que respondía al nombre de Aldair.
Por su parte Evan, en cuanto escuchó tan desagradable voz, volvió a la realidad y vio a ambos vampiros con desprecio en sus ojos granate. Genial, lo último que faltaba para coronar tan detestable día. Esos dos idiotas pretenciosos.
–Aldair, Mael, que agradable verles–musitó con sarcasmo–.Pero si me disculpan, no estoy para sus cosas–agregó queriendo seguir su camino, pero fue tomado del brazo bruscamente por el otro vampiro, por Mael.
–Así que no estás para nosotros–expresó Mael con una torcida sonrisa, azotando al más bajo contra una de las paredes de la inusualmente inhóspita calle–.Pues deberás estarlo, ¿no es así, Aldair? –Tomándole de la cintura y pegando sus cuerpos, aprisionando con ese movimiento brazos y piernas ajenas mientras compartía una mirada cómplice con su amigo.
–En efecto –tomando la barbilla del peli plata, girando su rostro hacia el suyo, quedando a escasos metros–.Verás Evan, antes jamás intentamos nada porque eras amante del príncipe–acariciando los rojizos labios con descarado deseo.
–Cierto–confirmó Mael, que sin quedarse atrás acaricio el deseable cuerpo sobre las ropas–.Pero ahora, el príncipe está casado y tú, fuera de su vida–acercándose al expuesto cuello, sus colmillos alargándose.
–Y por lo tanto, ya no tienes su protección –continuó Aldair–. Así que…–acercándose a los labios que había acariciado–, ahora podemos hacer lo que queramos contigo–sonriendo retorcidamente antes de tomar los labios del más joven en un mortífero beso.
Entre tanto Mael soltó una risa malvada antes de clavar sus colmillos en la blanca piel, al tiempo que dejaba que sus manos siguiesen viajando violenta y rudamente por el cuerpo ajeno. Ambos vampiros siempre habían deseado al altivo y vanidoso peli plata, pero este invariablemente les despreciaba y humillaba, mucho más desde que se hiciese amante del príncipe vampiro. Pero ahora era el momento de la venganza.
Evan por su parte, se retorcía queriendo alejar a aquellos imbéciles que tanto le repugnaban. No por su aspecto, como todos los vampiros estos eran bellos y gallardos, era por sus maneras,las cuales no eran para nada caballerosas o refinadas.A pesar de su apariencia, había algo ordinario, burdo y agreste en ellos que le era desagradable. Por eso jamás les había visto como menos que patanes indignos de alguien como él.
Pero ahora que habían osado abordarle de aquella manera sentía asco, asco de las caricias rudas de Mael, del beso que Aldair le obligaba a compartir. Y cuando Mael le mordió, contrario al placer que sentía con Draco su cuerpo reaccionó con rechazo, retorciéndose aún más y en acto reflejo mordió el labio de Aldair con fuerza, desgarrándolo con sus colmillos.
Gracias a esto el más alto se separó mirándole con la lujuria brillando en sus rojos ojos, mientras pasaba la lengua por el labio lastimado probando su propia sangre.
–No debiste hacerlo–murmuró Aldair, sonriendo retorcidamente al tiempo que le abofeteaba–.Eso es para que aprendas cuál es tu lugar ahora–agregó luego de un momento, volviendo a tomar su barbilla bruscamente haciendo que entreabriese los labios y besándole con renovada voracidad.
Por supuesto Evan no se esperó aquella reacción de Aldair y la bofetada realmente le dolió y le dejó impávido unos minutos hasta que sus labios fueron reclamados nuevamente con salvaje toque. Y volvió a removerse, a luchar, pero para su desfortunio ambos eran más grandes y más fuertes que él y no estaba logrando mucho. Fue en ese momento en que llegó a una horrorosa conclusión, era inútil, necesitaba ayuda.
Sus ojos de nuevo lilas permanecían abiertos y buscaban a alguien que le ayudase, pero extrañamente la calle estaba vacía y su desesperación aumentó cuando sintió las manos de ambos hombres rasgando su traje de montar.
–"Por favor, alguien"–pensó fugazmente mientras en vano seguía intentando detener los avances de aquellos dos.
Afortunadamente su ruego pareció ser escuchado cuando una figura se dibujó al principio de la calle. Los pasos firmes y elegantes resonaron en el empedrado anunciando cada vez más su cercanía a la dantesca escena trayendo consuelo a Evan, alguien se acercaba y seguro le ayudaría.
Sin embargo el consuelo que sintiese pasó a algo que no pudo descifrar cuando sus ojos lilas se toparon con dos fríos ojos jade. Frente a ellos un impasible e imponente Thomas Nott veía la escena frente a sus ojos con una insensibilidad tal, que Evan no supo qué esperar.
Sabía que Thomas le detestaba pero era un caballero, y no creía que le dejase a su suerte o eso esperaba, así que le miró con suplica removiéndose con renovada fuerza. De nuevo la fortuna parecía estar de su lado, pues pronto vio cómo su suplica era respondida y aquellos dos eran separados de su cuerpo y arrojados lejos por Thomas, al tiempo que le daba la espalda y miraba hacia esos imbéciles que habían querido forzarlo.
–Largo–se escuchó la dominante voz de Thomas en un tono normal, pero lo suficientemente alto para que Aldair y Mael le escucharan.
Los atacantes, aun nublados por el deseo y la pasión, miraron al alto vampiro pelinegro con desafío, pero bastó que las nubes se esfumasen de sus mentes y le reconociesen para que se levantaran de donde habían sido arrojados y se escabulleran cual vil rufianes.
Por su parte Evan, al ver la reacción de aquellos dos, arrugó la nariz con desprecio. Cobardes y aprovechados, eso es lo que eran. Pero ya no importaba, le habían rescatado de una tétrica situació le había rescatado, fue su fugaz pensamiento, observando la ancha espalda del pelinegro frente a él con admiración. El corazón en su pecho brincó con un gozo desconocido y palpitó rápidamente, no precisamente por la agitación de la que aún era preso su cuerpo, el motivo era otro, uno que no se atrevía a nombrar pues era algo que no debía sentir.
Y sin embargo ahí estaba, por mucho que se rehusase, que lo ignorase, ese sentimiento latía callada pero poderosamente en su interior.
–¿Estás bien?–Escuchó la voz varonil y serena de su salvador, que ahora de nuevo le veía e incluso se había acercado unos pasos.
–Yo, sí… estoy bien, gracias a ti–musitó cuando pudo encontrar su voz y hacer que saliese lo más normal posible.
–No fue nada, cualquiera en mi posición te hubiese ayudado–respondió Thomas, recorriendo la figura del peli plata, el bello traje de montar se encontraba rasgado y desacomodado, el cabello plateado estaba desarreglado y el sombrero que este portara estaba tirado a unos pasos de sus pies. Además Evan lucía un golpe en la mejilla izquierda que comenzaba a ponerse morado.
Las palabras de Thomas causaron cierta desazón en Evan, pero asintió poniéndose extrañamente nervioso cuando este le recorrió con sus hipnóticos ojos jade. El aspecto que daba debía ser funesto, se dijo, desviando sus ojos lilas hacia su propio traje mientras llevaba sus manos hacia su larga cabellera. Definitivamente no era la manera en que quería verse frente a Thomas.
–Creo que debes ir a tu casa–se escuchó nuevamente la voz del pelinegro.
–Sí, claro–susurró, llevando sus ojos lilas una vez más hacia Thomas, que ahora estaba inclinado levantando su sombrero para luego acercarse unos pasos más y colocarlo sobre su cabeza con un cuidado y una delicadeza tal que le dejó sin palabras, pues jamás esperó recibir tan gentil gesto de él precisamente, lo que le sacó un sorprendente y sincero sonrojo al tiempo que una sonrisa genuina se posaba en sus labios–. Gracias–musitó, aunque pronto hizo una mueca y se tocó la mejilla lastimada.
–De nada–respondió Thomas, aun con su expresión típicamente inexpresiva, aunque fue imposible que no reparara en el repentino sonrojo de Evan y en aquella sonrisa tan diferente a las que le había visto esbozar, todas falsas o arrogantes, pero esta parecía ser verdadera lo que le causó satisfacción aunque no lo demostró.En cambio, continuó con su siguiente movida al observar que el más joven se tocaba la mejilla–. Se está poniendo morada–llevando su mano a la mejilla ajena, acariciando con suavidad la zona dañada–.Pero estarás bien en unas horas, no parece serio.
Definitivamente, si antes no se esperó el gentil gesto del mayor al levantar su sombrero y colocárselo, lo que ahora hacía le dejó impávido y cortó su respiración. Inesperadamente Thomas estaba acariciando su mejilla y lo que su sutil toque estaba provocando en su piel y en su cuerpo era algo que nunca había sentido, ni con Draco, ni con nadie, y le gustaba, le gustaba mucho. Su respiración comenzaba a acelerarse y se sentía estremecer pero no le importaba, solo quería seguir disfrutando de ese toque.
Desafortunadamente para Evan, Thomas se separó luego de unos segundos tan indiferente como siempre, como si él no hubiese sentido nada, dejándole anhelante y ansioso.
–Será mejor que te acompañe hasta tu casa, pueden volver a atacarte–dijo el vampiro pelinegro, volviendo a darle la espalda al peli plata, una media sonrisa ufana surcando su rostro que se esfumó tan rápido como apareció.
Aun algo afectado pero ciertamente encantado por la propuesta, Evan aspiró hondo antes de ir hasta Thomas y colocarse a su lado.
–No tienes que molestarte–masculló, queriendo fingir como lo hacía con Draco, una sumisa pero coqueta para su desfortunio, Thomas no estaba mirándole.
–Bueno, ciertamente tu compañía no es exactamente grata para mí–admitió el más alto mirando hacia la calle–.Pero ante todo soy un caballero,así que mejor vamos.
Una vez más las palabras de Thomas le causaron pesadumbre pero aceptó que por lo menos esa actitud del de ojos jade sí le era conocida, y sabía cómo manejar lo que le provocaba por lo que desvió su mirada lila de la figura del pelinegro y habló.
–Está bien–enunció en un tono que intentó ser indiferente pero que no lo consiguió del todo, antes de empezar a caminar.
El silencio se instaló entonces entre ambos vampiros durante el tiempo que duró su trayecto. No compartieron más cortesías o gestos gentiles, ni siquiera miradas. Thomas miraba hacia el frente totalmente inexpresivo y caminaba destilando su elegancia natural. Evan a su lado caminaba mirando nada en particular, pero se notaba nervioso e inseguro, algo totalmente raro en él, cuya seguridad rayaba en la arrogancia.
Finalmente, luego de varios minutos, llegaron frente a un enrejado que bordeaba una magnifica y lujosa construcción. De inmediato la reja de entrada se abrió ante la presencia de Evan, que extrañado miró su casa, es decir, ni siquiera había reparado en que no había guiado a Thomas y aun así habían llegado, por lo que el peli plata miró a su acompañante con extrañeza.
–¿Cómo…?
Una media sonrisa irónica apareció en el rostro de varoniles facciones de Thomas antes que mirase de reojo a Evan.
–Es imposible que no sepa dónde vives–volviendo su mirada jade a la mansión–. Draco te la regaló,¿no es así? –Regresando sus ojos a Evan, que le miraba sorprendido–.¿Quién crees que hizo los arreglos sin que el Rey lo supiera? –Agregó, antes de avanzar hacia los jardines frontales que circundaban la mansión.
Cierta vergüenza desconocida hasta ahora para el peli plata se instaló en su interior y permeó hacia sus facciones, que se contrajeron con bochorno antes de seguir a Thomas. Así que él se había encargado de todo y por eso sabía dónde vivía. Draco jamás le dijo eso, aunque ciertamente él tampoco había preguntado, se había limitado a disfrutar de su regalo y de "agradecer" al rubio como era debido ante tan magnifico obsequio, que ahora mismo siguiendo a Thomas, ya no le parecía tan magnifico y mucho menos le causaba tanto orgullo.
–Bien, estás de regreso sano y salvo–declaró el mayor con seriedad en cuanto llegaron a la puerta de la mansión, que como pasara con la reja fue abierta por los sirvientes al ver al peli plata–. Yo me retiro–anunció, dando media vuelta.
–¡No, espera!–Habló el peli plata en cuanto escuchó las intenciones del pelinegro. No quería quedarse solo–.Permíteme ofrecerte algo, tú sabes, como agradecimiento–mencionó, sin embargo al ver la mirada jade gélida y severa que le era dirigida, agregó–. No me refiero a lo que seguro estás pensando, Thomas, yo no soy como tú crees, entiendo que debes pensar lo peor de mí, pero…–bajando los ojos un momento. ¿Qué podía decir, que era una buena persona? ¿Que era noble? No, no insultaría a Thomas mintiendo de esa manera–.Pero no soy tan nefasto, en verdad… por favor quédate–terminó, intentando dejar de lado máscaras o falsedades, queriendo ser honesto por primera vez en su vida.
Los fríos ojos jade del más alto miraban implacable al peli plata y con cada palabra que este pronunciaba lo analizaba, por lo que al final cuando terminó de hablar, un fugaz brillo complacido se pudo apreciar antes de que la inexpresividad tomara su lugar y Thomas hablase.
–Está bien Evan, veremos si no eres tan nefasto–concedió, yendo hacia el peli plata–.Pero te advierto, no pienses que podrás enredarme como lo hiciste con Draco, yo no soy él–advirtió con cierta amenaza antes de entrar a la mansión.
Por su parte, el peli plata tembló un poco con esas palabras y con esa mirada que le atravesó fieramente, pero aspiró hondo y se dispuso a seguir a su invitado, a quien planeaba atender lo mejor posible y tal vez… solo tal vez lograse agradarle y si eso sucedía pudiera ser que no tuviese que renunciar a nada. Sí, si sabía manejar sus cartas podría tener amor y poder sin tener que sacrificar ninguno de los dos.
Con eso en mente y olvidándose por completo de su anterior humor provocado por el desaire de Draco, olvidándose de todo aunque fuera por esos momentos, Evan se dispuso a hacer su mejor esfuerzo en agradar a Thomas sin saber en dónde se estaba metiendo. Sin saber que aquella decisión ponía una peligrosa espada pendiendo sobre su cuello. Espada que cortaría su cabeza sin piedad atravesando de paso su corazón.
Una maquiavélica maquinación comenzaba para hacer caer al odiado "enemigo". Fuera, la luna azul/plateada brillando con intensidad en el cielo menos sombrío, como dando su aprobación.
Notas finales:
Les gusto? Espero que si, como ven esta vez el cap fue un poco mas largo y apropósito de esto quisiera preguntarles, les gustan asi de largos los caps o los prefieren mas cortos?
Pasando al cap, pueden notar que el plan contra Evan empieza a desarrollarse y puedo adelantarles que no tardara mucho en caer el odiado peli plata.
Por cierto LilyMalfoy-Hansy me hizo algunas preguntas que me parecieron interesantes y cuyas respuestas quiero compartir aquí como aclaraciones del fic
1 Los licanos lograron domar a la bestia en su interior al igual que los vampiros y por ello no comen humanos, solo conviven con ellos.
2 Los vampiros pueden comer comida humana pero el sabor para ellos es diferente, disminuido por asi decirlo y lo unico que sacia su hambre y su sed es la sangre por lo que es opcional hay quienes si lo hacen y hay quienes lo ven como algo inecesario.
3 Si, los vampiros pueden beber entre ellos y es algo que les brinda placer.
4 Los vampiros pueden beber sangre licana, pero nunca lo han hecho pues antes de la alianza la mayoria los consideraba detestables por lo que desconocen los beneficios que esta podría traerles. Ahora a que sabe la sangre licana para los vampiros, deberan esperar a que Draco beba de Harry para saberlo pues sino mataría la sorpresa.
5 Existen otros animales comunes, como perros, gatos, caballos, etc. En cuanto a las criaturas magicas estas desaparecieron junto con la diosa cuando cayo la noche eterna en el planeta.
6 El fic es a temporal por lo que hay elementos antiguos y tambien modernos conviviendo juntos. Lo mismo pasa con la vestimenta que puede variar dependiendo del gusto de quien la porte.
Luego de lo anterior, si tienen alguna otra duda al respecto ustedes díganme que yo intentare responder.
Y ahora pasando a otra cosa aprovechando que tuve tiempo este fin de semana hice algunas imágenes para ustedes referentes al cap, espero les gusten.
Vestimenta de Blaise.
. ?fbid=10204160279877710&l=9710dfb95e
Vestimenta Draco.
. ?fbid=10204160280037714&l=a4f59e7620
Vestimenta Evan
. ?fbid=10204160280077715&l=e2ec1fedea
Vestimenta Harry.
. ?fbid=10204160280797733&l=0fd80a45fd
Vestimenta Pansy.
. ?fbid=10204160280997738&l=0bdbe466b7
Vestimenta Thomas.
. ?fbid=10204160281197743&l=ff0c6de84c
En fin ahora si para terminar, lo importante la próxima actualización, puedo decir la tendrán esta semana, no quiero prometer un día pues no quiero quedar mal otra vez asi que mejor me abstengo de mencionar un día en particular.
Me despido, cuídense mucho, portense moderadamente mal pues es lunes y lamentablemente el día no da para mucho. Un beso.
