Notas del capítulo:

Bien lo prometido es deuda aquí tienen un nuevo cap. Pero antes los agradecimientos acostumbrados.

1 Gracias a quien lee y sigue la historia

2 Pero un gracias super especial a las siguientes personas:

Dulzura Letal, Suuchan1795, TsukihimePrincess, AnataYume, Yessenia Sss, Niyushi Takamiya, SakuraAli, Mihna SG y Sarahi.

En verdad les agradezco que se tomaran el tiempo para escribirme en el cap anterior, leerles siempre es un enorme gusto para mi tanto como contestar a sus comentarios.

Ahora si los dejo, a leer!.


CAP 12.

PREPARATIVOS.

Valakya, un día antes del baile.

La ciudad vampírica estaba eufórica yel movimiento en sus calles era inusualmente enérgico y exultante. La razón era muy sencilla, el próximo baile de máscaras que se daría en el castillo real para presentar ante toda la corte vampírica al nuevo príncipe consorte. La noticia había sido anunciada hacía unos días y las invitaciones ya habían sido enviadas.

Los pocos afortunados que podrían asistir ahora mismo abarrotaban varias de las boutiques en busca de atuendos y máscaras adecuadas para tan grandiosa ocasión. Entre ellos, y aunque no había sido invitado oficialmente, estaba Evan, de un humor inmejorable pues todo estaba resultándole bien. Por lomenos con Thomas. Draco era otro asunto, seguía por momentos ausente y extraño en sus encuentros, pero ahora que sabía o creía saber qué era lo que le sucedía al rubio príncipe, podía manejarlo mejor.

Además, le había cobrado caro los desaires y el mal momento que había pasado aquel dí había contado del ataque a su persona. Le había hecho sentir culpable y eso le había ganado que Draco le llenase de regalos costosos y mimos que aceptó de buen agrado, por supuesto.

Pero todo eso había sido nada en comparación a lo sucedió con Thomas luego de aquel día en que se quedase gratos momentos en su mansión. Si bien el inexpresivo pelinegro había sido esquivo y se había mantenido a la defensiva todo el rato, había notado que no le era tan indiferente como pensaba. Y ahora, luego de "encontrárselo accidentalmente" varias veces a solas e invitarlo a su casa con cualquier pretexto, bien podía decir que aunque Thomas continuaba siendo reservado con él, su compañía no le era para nada desagradable.

De lo contrario,¿por qué ceder a sus invitaciones o a su compañía? No, Thomas jamás aceptaría su compañía si ésta no le empezase a ser agradable y si en cambio le fuese indiferente. Y aquello, sin duda no tenía precio, sus conversaciones, sus gestos, su misteriosa mirada jade. Todo en el vampiro pelinegro le parecía fascinante y le encantaba a un grado que jamás pensó posible. Podría fácilmente sentarse y mirarlo por horas y sería feliz. Pero sería aún más feliz cuando pudiese sacarle una sonrisa dedicada para él. Cuando estuviese en su cama y entre sus brazos.

Su piel se erizaba y se estremecía de deseo contenido al imaginar al siempre estoico pelinegro preso de la pasión más desbordante y sólo provocada por sus caricias y por sus besos… por su cuerpo, mientras su propio ardor se encendería a límites insospechados ante las caricias que el mismo Thomas le daría. Todo sería perfecto, al fin se entregaría por completo a alguien, sin pretensiones, sin falsedad, sin calcular sus reacciones.

Simplemente una entrega total, por amor.

Amor, sí, eso era lo que Thomas le hacía sentir; ahora que tenía esperanzas podía aceptarlo y pronunciarlo aunque fuese solo para él. Por eso y a pesar de que en teoría no debía ir al dichoso baile de máscaras como se lo había pedido Draco, iría. Pero no le diría al rubio vampiro. Iría solo para estar con Thomas, aunque este aun no lo supiese.

Iría porque en ese baile quería acercarse aún más al pelinegro y si la situación lo ameritaba, tentar a su suerte siendo más osado. Aunque su seguridad y coquetería se esfumaban cuando estaba con Thomas y un inusual nerviosismo y timidez le inundaban, intentaría confirmar en ese baile qué despertaba en el mayor mas allá de lo que ya había podido apreciar, por supuesto.

Así que, precisamente con todo aquello en mente, con Thomas en mente, ahora mismo Evan se encontraba en una exclusiva boutique probándose varios conjuntos.

– Se ve muy bien con eso, joven, seguro atraerá varias miradas en el baile –halagó una de las dependientas al peli plata.

El peli plata, absorto en la imagen que se reflejaba en el espejo, sonrió con presunción mirando de reojo a la humana que le atendía.

–Ciertamente eso espero –aceptó antes de regresar sus ojos hacia el espejo–.Aunque espero atraer una mirada en particular –susurró más para sí mismo, colocándose la máscara que tenía entre las manos para observar el conjunto ojos lilas resplandecieron complacidos ante lo que veían através de ella.

*/*/*/*/*/*

Castillo Vampiro

Tal y como pasaba en la ciudad, en el castillo también las cosas estaban bastante movidas. A un día del memorable evento todo estaba casi listo y sin embargo, el movimiento entre sirvientes, cocineros y demás empleados del castillo no cedía. Cada uno poniendo lo mejor de sí para que todo resultase perfecto, justo como el Rey vampiro quería.

–Los felicito, la decoración es justo lo que Su Majestad tenía en mente–se escuchó en el salón principal la voz seria pero ligeramente más afable que de costumbre, de Severus quien felicitaba a algunos empleados.

Para esta ocasión, el rubio Rey le había encargado detalles como esos a su pelinegro amigo a pesar de las protestas de este.

–Vaya Severus, te sienta bien ser anfitrión, serás muy buen esposo, cuando te decidas, claro–dijo Lucian Zabinni con una media sonrisa, entrando al salón donde sería la recepción.

Severus, al escuchar aquel comentario simplemente bufó y se giró hacia Lucian, mirándolo con frialdad.

–Eres tan gracioso como Lucius–mencionó sarcástico–.Bien sabes que detesto hacer esto, Theodore es mejor que yo en estos asuntos y sin embargo, les encanta incordiarme…

–Oh, por favor, nadie está incordiándote–intentó negar el más alto, aunque él bien sabía que Lucius sí lo había hecho con esa intención–.Además, mi esposo está ocupándose de otros asuntos–apuntó el de mirada zafiro.

El más bajo entrecerró sus ojos negros sin creerse nada de lo que su amigo decía.

–Sí, claro… otros asuntos –negando.

–Es cierto, en este momento está con Harry, Blaise y Pansy, ayudando a nuestro príncipe consorte a escoger lo que vestirá.

–Y eso le mantuvo ocupado toda la semana, cierto–rebatió el pelinegro con ironía.

Una sonrisa divertida apareció en el siempre estoico rostro de Lucian, pero pronto volvió a ponerse serio y contestó.

–No, claro que no… también estuvo instruyendo a Harry sobre algunas cosas, ya sabes, protocolo que él desconocía.

Rodando los ojos, Severus dejó el tema por la paz, era inútil discutir con Lucian Zabinni pues siempre tenía salidas para todo.

–Sí, como sea, si me disculpas, tengo aun cosas que verificar–murmuró con cierto fastidio, dándole la espalda a su amigo.

–Está bien, pero antes dime,¿Lucius sigue hablando con Thomas?–Cuestionó Lucian, aceptando el cambio de tema pues no quería seguir tentando la suerte al empeñarse en "molestar" a Severus.

Severus, que estaba caminando hacia la salida del salón para ir hacia los jardines, se detuvo un momento y miró de reojo al más alto.

–No, ya terminaron de hablar, ahora debe estar con Draco tratando cosas del reino–fue su respuesta antes de seguir su camino.

/*/*/*/*/*/*/*

En el despacho de Lucius

Una conversación práctica y fluida se desarrollaba entre padre e hijo acerca de ciertas cuestiones básicas en el reino. Lucius explicaba con habilidad y serenidad a Draco cuestiones de economía que el más joven no dominaba del todo, y éste miraba con atención a su padre.

Pero aun así, a pesar del tono cordial entre ambos vampiros, el ambiente que se respiraba aún era ríspido y tenso entre los dos, sobre todo de parte de Lucius, cuyo trato hacia su heredero se mantenía frío e impersonal la mayor parte del tiempo. Por supuesto, dicho trato dolía a Draco más de lo que podía aceptar, pero lo llevaba con estoicismo.

Con el mismo estoicismo que llevaba los nuevos sentimientos que atormentaban su tranquilidad pero que ya le eran más familiares y que empezaba a reconocer. Por lo menos había identificado del todo la causa de sus tribulaciones: Harry, su joven esposo con quien en esos días apenas había hablado unas cuantas palabras y solo por el dichoso baile que había decidido dar su padre.

Por supuesto iban a mantener las debidas apariencias y era por eso que Harry ya no huía de su presencia, o por lo menos ya no lo hacía con tanta frecuencia. Aun así, cuando coincidían y sobre todo si se quedaban a solas, el entorno entre ellos no era precisamente muy bueno, podía sentir la incomodidad y la reticencia del joven licántropo ante su compañía. Nada que ver a aquella vez que se conocieron y que Harry intentó hablar con él.

Si era sincero consigo mismo, ahora podía admitir que le hubiese gustado que aquel ambiente agradable entre ellos hubiese continuado igual. Si tan solo hubiese sido sincero con él… ahora sabía que Harry le hubiese aunque no hubiese amor entre ellos, tal vez hubieran podido ser amigos.

Amigos… esa palabra había estado rondando su mente esos últimos días.

Ahora que sabía de la valía de su esposo y al verle conversar tan amablemente con Pansy, Blaise, Thomas e incluso su padre, podía reconocer aunque fuera solo para él, que tenía envidia de ellos.

No solo porque ellos se habían alejado de su compañía y les extrañaba, sino porque entorno a ellos Harry parecía feliz, alegre y desenvuelto, todo lo contrario de lo que sucedía con él.

Amigos… Sí, aceptaba que quería la amistad del joven licántropo. Quería conocerle, pues ante todos los demás sentimientos la curiosidad era últimamente lo que más punzaba en su interior cuando veía a su esposo.

Harry había despertado no solo extraños sentimientos que le mortificaban y confundían, también había despertado curiosidad, por él. Y sin embargo poco podía hacer con eso ahora. No podía quejarse, no podía mencionar su desagrado ante la situación entre Harry y él. Como hacerlo si él mismo había provocado todo. No, definitivamente debía soportar, esperar que todo pudiese mejorar en el futuro para todos.

El futuro… esa era otra cuestión que pasaba por la mente atribulada del rubio príncipe. Quería creer que su futuro estaba con Evan, a quien se suponía amaba, pero esa era otra cuestión, dudas estaban comenzando a atenazarle y agobiarle, aun mas cuando en la soledad de su habitación pensaba en ambos. En Evan y en Harry, en lo que ambos le hacían sentir.

–Draco,¿me estás escuchando? –Se escuchó de pronto el cuestionamiento de Lucius, interrumpiendo la meditación de su vástago quien parecía haberse desconectado de pronto de la charla que mantenían.

–Lo siento padre, me distraje–se disculpó el rubio, parpadeando y regresando al presente en donde su padre le miraba con fastidio.

–No me digas–mencionó irónico el mayor–.Deja de distraerte pensando en ese amante tuyo–replicó con obvio desprecio, levantándose de la cómoda butaca tras su escritorio–.Debes aprender todo esto, aunque no lo parezcas ahora, algún día serás Rey y será tu deber…

–No estaba pesando en Evan–interrumpió Draco bruscamente.

Lucius, que permanecía de espaldas sirviéndose un poco de vino, miró de reojo a su hijo y una media sonrisa apareció en su rostro.

–Ah, no… interesante–admitió volviendo sobre sus pasos para tomar nuevamente asiento–.Entonces, ¿qué es lo que te mantiene tan distraído e intranquilo estos últimos días? Porque aunque te esmeres por verte bien–analizando la facha de su primogénito–, a mí no puedes engañarme–terminó, tomando un sorbo del rojo liquido de su copa.

Un resoplido salió de los labios de Draco ante tan certeras palabras, pero agradeció que el trato de su padre estuviese siendo más a como era antes, que a la molesta frialdad que había mantenido hasta ahora. Aunque algo le decía que era más por curiosidad que por que le hubiese perdonado su actuar, pero al menos era algo.

–Bueno, hay algo–admitió entonces, pues en verdad necesitaba el sabio consejo del hombre frente a él–.¿Qué sentías por mi madre?–Cuestionó, no queriendo revelar sus dudas, sus tribulaciones del todo.

Aquella pregunta hizo que una de las rubias cejas del Rey vampiro se levantase y mirase a su hijo extrañado. Sinceramente no se esperaba ese cuestionamiento, pero cuando una idea se abrió paso en su mente casi quiso reír. Así que Draco estaba dudando de su tan defendido amor por la furcia que tenía por amante.

Perfecto, nada podía ser mejor y más adecuado, por lo que decidió contestar con honestidad y de paso darle un ligero empujón a su idiota vástago. El empujón definitivo se lo daría después de todo el mismo Evan, con ayuda de Thomas.

–Tu pregunta me resulta interesante–habló Lucius luego de un momento–, y dudo mucho que sea eso lo que te mantenga en el estado en el que estás, pero lo dejaré pasar–concedió, dejando la copa entre sus manos, sobre el escritorio–. Lo que sentí por Narcissa era un gran cariño, inmenso… pero no fue amor si eso es lo que quieres saber–admitió, esperando la reacción del más joven a sus palabras.

Draco miró a su padre algo incrédulo por la rotunda sinceridad, pero luego frunció el ceño.

–¿No la amaste entonces?

–No, pero siempre respeté nuestro vínculo–contestó tajante–.Y lo hubiese hecho toda la eternidad–desviando la mirada al recordar a cierto licántropo ojimiel.

–¿Lo hubieses hecho?Eso quiere decir…

–Quiere decir que entendí que tengo derecho a rehacer mi vida, pero ese no es el tema, el asunto es que querer a alguien, desear a alguien, no es lo mismo que amarlo, Draco, te lo dije muchas veces–tomando otro sorbo de su copa antes de seguir hablando–.Debes calmar la tormenta que cargas y encontrar la diferencia, o sufrirás en consecuencia y seguirás haciendo sufrir a quien te ama –mencionó críptico.

El ceño del más joven se frunció aúnmás con esas palabras, ¿su padre reharía su vida? ¿Con quién?,se preguntaba. Ante lo último mencionado desvió la acerada mirada. Esas palabras le calaron realmente y estaba por agregar algo, cuando la puerta del despacho se abrió y su padrino entró, deteniendo lo que iba a decir.

Lucian, que fue quien entró, al notar el ambiente serio observó a su rubio amigo como preguntando si debía irse,pero al notar negativa en los ojos grises, habló.

–Lamento interrumpir, pero deseaba hablar contigo sabes, respecto a cierto invitado que estás esperando–murmuró.

–No te preocupes Lucian, está bien, Draco y yo ya terminamos–aclaró el Rey vampiro, sus ojos brillando interesados cuando su mejor amigo mencionara a su invitado–.Claro, mi invitado,¿sucede algo malo?–Cuestionó con cierta preocupación que no pudo enmascarar del todo.

Por su parte, Draco se limitó a escuchar y cuando su padre mencionó que habían terminado, se levantó y estuvo por despedirse pero no lo hizo, en cambio miró a ambos vampiros mayores con intriga, sobre todo a Lucius.

–¿Qué invitado?–No pudo evitar preguntar.

Lucian se limitó a sonreírle de medio lado a su ahijado ignorando su pregunta y en cambio contestó a su amigo.

–No sucede nada malo, solo que escribió informando que no vendrá solo.

Esta vez fue el ceño de Lucius el que se frunció y como hiciera Lucian, ignoró la pregunta de su hijo a fin de cuestionar.

–¿No vendrá solo?

–No, viene con un amigo o eso dijo, puedes leerlo por ti mismo–sacando lo que parecía una carta, la cual extendió al Rey vampiro.

Lucius la tomó y abrió el sobre extrayendo su contenido, el cual leyó ávidamente al tiempo que soltaba un bufido.

Draco, de su lado, miraba alternadamente a ambos vampiros, algo molesto porque su pregunta no había sido contestada y parecían ignorarle.

No entendía nada.

*/*/*/*/*/*/*/*

En la habitación de Harry

Mientras, ajenos a lo que sucedía en el despacho, tres vampiros intentaban convencer a un contrariado Harry, que movía suavemente su cola y les miraba sin saber cómo seguirse negando a lo que le decían sin parecer grosero o mal educado.

–Es que debes llevar máscara completa, Harry–explicaba un poco frustrada Pansy, mirando al de ojos esmeralda con toda la paciencia que podía tener.

–Pero ustedes mencionaron que Lucius no lo hará, igual que Severus, ¿cierto? Entonces, ¿por qué yo debo hacerlo? No se ofendan–mirando a los tres vampiros frente a él con cariño–.Estas máscaras –observando las diversas y elaboradas piezas sobre su cama–, son muy bellas pero me serían incomodas y no me dejarían ver bien por donde piso, y si ya debo lidiar con la vestimenta que usaré… –mirando de reojo las finas ropas colocadas sobre una percha–.Por lo menos deseo no tropezar o peor aún, pisar a alguien–aclaró suspirando, esperando esta vez hacerse entender.

Blaise intercambió miradas con su papá y Pansy, desde su punto de vista debían ceder, a fin de cuentas Harry había accedido a casi todo lo que le habían indicado a pesar de no parecer muy agusto y lo había hecho con la amabilidad siempre. Así que qué más daba que llevase un antifaz en vez de la correspondiente mascara completa.

De la misma idea fue Theodore, que mirando a su hijo y Pansy asintió antes de sonreírle al joven licántropo.

–Está bien, Harry… traeremos antifaces para ti entonces–musitó con gentileza el vampiro castaño.

Un agradecido pelinegro correspondió a la sonrisa.

–Gracias por entender–expresó, aunque su sonrisa decayó un poco al mirar que la única que no parecía muy convencida era Pansy por lo que suspiro nuevamente–. Lo siento Pansy, pero ya te había dicho que no estoy acostumbrado a este tipo de cosas–yendo hasta la vampira y tomando sus manos–.Nosotros no acostumbramos hacer bailes tan elegantes y elaborados, pero ¿qué te parece si a cambio tú escoges el antifaz que quieras para mí? –propuso, no queriendo disgustarse con la pelinegra que había sido tan gentil y buena amiga.

Pansy, incapaz de enojarse con alguien como Harry, terminó sonriendo y apretando las manos que tomaban las suyas con gentileza mientras negaba.

–No tienes que disculparte Harry, al contrario, soy yo quien debe hacerlo–aceptó–.Y por supuesto que no escogeré tu antifaz,debes escogerlo tú, ya decidimos mucho por ti–mirando de reojo las elegantes ropas y demás accesorios.

Antes de que Harry pensase en decir algo, dos toques se escucharon en la puerta antes de que Hermione entrara e hiciese las correspondientes reverencias.

–Lamento interrumpir, pero Lord Thomas desea hablar con… contigo Harry… te espera fuera–musitó la castaña con la mirada baja y es que aún no se acostumbraba a llamar al pelinegro tan informalmente enfrente de otros, en especial miembros tan distinguidos de la corte vampírica como lo eran los Zabinni y Pansy.

–Está bien Mione…–consintió Harry gentilmente antes de soltar a Pansy y disculparse, para luego salir de la habitación.

– ¿Mi hermano desea hablar con Harry ahora? ¿Qué creen que desee?–Cuestionó Blaise curioso, mirando a su papá y a la pelinegra.

–No tengo idea–respondió Pansy mirando de reojo a la castaña, que permanecía alejada y con la cabeza baja–.¿Tú sabes algo?–Le cuestionó, haciendo que la chica se estremeciera ante su llamado, lo que le sacó una sonrisa.

–N..no… mi Lady–fue la temblorosa respuesta de la castaña al caer en cuenta que la bella vampira le hablaba a ella.

–Ya veo –concedió la vampira aun sonriendo, hasta que miro a Theo– .Y qué me dices tú, padrino, ¿sabes algo?

–Realmente no Pansy, lo único que sé es que al parecer Thomas ha hecho tan buena amistad con Harry como tú o Blaise–fue la amable respuesta del mayor.

Y así era, a pesar de que Thomas no había conversado mucho con Harry debido a cierto asunto que lo mantenía ocupado fuera del castillo, las veces que habían coincidido habían logrado que entre ellos se forjase una linda amistad.

*/*/*/*/*/*/*/

–Thomas… que agradable visita–musitó Harry con la debida cortesía y amabilidad, sonriéndole al vampiro más alto que le miraba seriamente.

A decir verdad jamás pensó que formaría tan buena amistad con Thomas en particular, era cierto que habían conversado en Lloerg y había notado que tenían algunas afinidades, pero el pelinegro siempre parecía tan serio e inexpresivo que le intimidó desde el principio. Pero ahora, se daba cuenta de que su manera de ser solo era una apariencia, una fachada, como la que parecían ocupar casi todos los vampiros.

Pansy por ejemplo, parecía altiva y arrogante pero era sensible y amable.

Y lo mismo pasaba con Thomas. En realidad, el mayor era bastante gentil y caballeroso, además de muy agradable y, en cierta forma, le hacía sentir la misma confianza que sentía con Ron.

–Bueno, supuse que debías estar harto de mi hermano, mi papá y Pansy, así que quise ayudarte–contestó Thomas encogiéndose de hombros y esbozando una sonrisa leve pero sincera, de esas que pocas veces mostraba.

Harry no pudo evitar reír un poco ante ese comentario mientras balanceaba levemente su larga cola y movía sus orejas.

–Ciertamente estaba un poco cansado de tanto protocolo y esas cosas, así que te lo agradezco–admitió luego de un momento.

–Lo sabía… ¿Qué te parece si damos un paseo? –Propuso el de mirada jade, cortando la distancia entre él y el más joven hasta quedar más cerca.

El rostro de Harry se iluminó ante la propuesta. Amaba estar al aire libre y esos días luego de que Lucius le anunciase la noticia sobre el baile no había podido salir mucho debido a las múltiples cosas que ni siquiera sabía que tenía que hacer.

–¡Sí, vamos!–Aceptó con una gran sonrisa, tomando descuidadamente la mano del vampiro más alto y apurándole a caminar.

Thomas por su parte se dejó arrastrar por su nuevo amigo mientras pensaba en lo extraño que le resultaba haber entablado ese vínculo con Harry. Aunque no era tan extraño si lo pensaba bien. Harry era parecido a su hermano Blaise, pero con un aire no tan delicado que le resultaba muy grato. Además estaba el hecho de que el joven licántropo no era como los vampiros fértiles que él conocía, en Harry no había falsedad o pretensión, al contrario, su inocencia y nobleza eran genuinas.

Tan diferente de cierto peli plata. Si bien Evan era hermoso y llamaba la atención, jamás podría compararse a Harry.

Los ojos jade del pelinegro recorriendo a su acompañante discretamente pero con atención, mientras él le comentaba sonriente sobre lo mucho que le gustaba correr por los bosques de su país, Lloerg.

Definitivamente la belleza que poseía Harry era menos llamativa pero más natural, le gustaba más que lo que podía provocarle Evan ahora que estaba tratándolo, y por eso no entendía a Draco. La ceguera de su amigo era inentendible para él.

Él, que siempre había querido encontrar a alguien como Harry, alguien cuya belleza no fuese solo en el exterior.

Sí, estaba seguro de que si Draco no fuese su mejor amigo y estuviese casado con el bello licántropo que sonreía a su lado, las cosas serían diferentes.

–¿Y qué me dices Thomas, me ayudaras?–Preguntó el pelinegro, mirándolo fijamente con sus expresivos ojos esmeralda, sacándolo así de sus pensamientos.

–Lo haré –aceptó, sintiendo cierto alivio de tener la habilidad de mantener su atención en dos lados al mismo tiempo, por lo cual no perdió el hilo de la conversación–.Practicaré contigo–concedió cuando salieron a una parte de los jardines traseros.

–Perfecto, debo practicar–dijo animado el más joven–.Verás que soy un buen contrincante–agregó con orgullo.

–Eso lo diré yo–expuso el más alto con una media sonrisa un poco arrogante.

Los ojos esmeraldas se entrecerraron un poco ante aquel comentario y el tono empleado.

–¿Estás retándome acaso, Thomas?

–¿Y si lo hago, qué? –Rebatió, cruzándose de brazos.

–No debiste decir eso–sonriendo traviesamente al tiempo que se encogía de hombros.

Oh sí, las cosas hubieran sido muy diferentes si él hubiese conocido a Harry en otras circunstancias, fue el fugaz pensamiento de Thomas al tiempo que sus labios esbozaban una nueva sonrisa sincera, aunque esta duró más tiempo.

*/*/*/*/*/*/*/*

Horas más tarde, Habitación de Harry.

Luego del refrescante paseo con Thomas, Harry regresó de muy buen ánimo a su habitación en donde Hermione le esperaba, como todos los días, para ayudarle a cambiarse, entre algunas otras cosas. Y aunque realmente no la necesitaba para ello, ya estaba más habituado a la inteligente chica y agradecía su compañía.

–Harry –saludó respetuosamente la castaña al verle entrar.

–Mione –correspondió él, sonriendo ampliamente y balanceando levemente su cola–. ¿Ya se fueron Pansy, Blaise y el señor Theodore? –Cuestionó extrañado, pues supuso que le esperarían.

La joven castaña miró indulgente al más joven y asintió.

–Sí, se fueron hace un rato. Digamos que tardaste un poco, ¿no crees? –Musitó mientras continuaba alistando una mesa circular con variados platillos.

El pelinegro ladeó la cabeza ante esas palabras. ¿En serio había tardado tanto?, se preguntó, llevando su mirada esmeralda a un reloj que estaba sobre la chimenea.

Las nueve, vaya, sí que era tarde pero sencillamente la pasó tan bien que no reparó en el pasar de las horas.

–Cierto, me tendré que disculpar con ellos –admitió luego de un instante antes de caminar hacia donde la chica, mirando curiosamente la mesa dispuesta al tiempo que los diversos aromas llegaban a su sensible nariz. Todo lucía y olía delicioso.

–Sí, creo que sería lo correcto –aceptó la castaña, sonriendo cuando un gruñido proveniente de Harry o más bien de su estómago, llegó a sus oídos–. Parece que tú te olvidaste de comer pero tu estómago no se olvida –comentó.

–Oh… –sonrojándose un poco–.Sí, eso parece –riendo suavemente–.Es que hice algo de ejercicio –concedió el pelinegro, sentándose en una de las sillas.

– ¿Ejercicio? –Cuestionó Mione, de pie al lado del licántropo, mirándole sin entender.

–Sí, verás Thomas y yo…

No obstante, las palabras quedaron atoradas en su garganta cuando cierto aroma conocido llegó a su nariz y le hizo voltear a la entrada de la estancia. Parado cuan alto y gallardo era, Draco le observaba. Sin duda venía para decirle algo del baile tal vez, por lo que debía atenderle.

El buen humor que había conseguido menguó un poco, pero intentó una vez más que la incomodidad, que ahora relacionaba con su esposo, no permeara en él, dirigiéndose hacia el rubio príncipe.

–Draco, adelante–concedió, levantándose.

Le observó caminar tan elegante y estoico como siempre hasta llegar a donde él estaba. Sus ojos acerados recorriéndole le ponían nervioso. Hacía varios días, desde el anuncio del baile, que había tenido que dejar de rehuir a la presencia de su esposo y comenzar a tratar con él. No podía decir que su presencia le era cómoda, sobre todo porque podía detectar el claro aroma de… "él" en su persona, intentaba sobrellevar el asunto lo mejor que podía.

A pesar de todo lo ocurrido, aunque aún dolía lo ocurrido, también estaba presente cierto sentimiento en su corazón. El amor que había descubierto que sentía por el rubio, permanecía latiendo fuerte, sin importarle la aflicción causada y esto le hacía aún más incómodo el trato con Draco.

Pero debía hacerlo, habían acordado que mantendrían las apariencias y ahora ante el baile que se aproximaba, debían empezar a fingir.

–Lamento interrumpir–llamó el rubio su atención–.No quería molestarte, pero padre estaba preocupado porque no acudiste a la cena.

–Oh sí, lo siento–desviando ligeramente su mirada, al tiempo que agachaba un poco sus orejas–.Es que estuve con Thomas y se me hizo tarde–confesó.

– ¿Con Thomas?–Escuchó que Draco preguntó.

–Sí –respondió sin saber que más agregar, jugando con sus dedos.

Un tenso silencio se instauró y ante eso, él se atrevió a mirar a su esposo. Lo que vio le desconcertó, Draco parecía molesto ¿tal vez? No podía saberlo del todo pero tenía una expresión cerrada y fría, además que su ceño estaba fruncido levemente.

¿Qué le sucedía al rubio? No había dicho nada para que se pusiese así, ¿o sí?

–Ya veo… bueno, te dejo cenar, con permiso–le escuchó decir en un tono tirante antes que le diera la espalda y se alejara.

–Espera–no pudo evitar retenerlo y caminar hacia él, con curiosidad de saber qué había sucedido. Si bien sus conversaciones no eran precisamente muy largas o satisfactorias, Draco siempre intentaba amistarse con él y jamás se iba tan rápido–. ¿Sucedió algo? ¿Te sucede algo a ti?–Cuestionó observando la espalda del más alto, que cerca de la puerta había detenido sus pasos.

–No… no es nada, espero disfrutaras de la compañía de Thomas–fue la simple respuesta del príncipe vampiro antes de continuar su camino hasta salir de la habitación.

Harry, parado en medio de la habitación, se quedó sin saber qué pensar ante esa respuesta.

*/*/*/*/*/*/*

En el cuarto de Draco.

Luego de abandonar la habitación de Harry, un muy serio rubio se dirigió a la suya propia. Para su fortuna no se encontró a nadie en el camino, y es que repentinamente se sentía de muy mal humor.

Había ido a buscar a su esposo, por órdenes de su padre, pero también porque él mismo estaba preocupado aunque no lo hubiese dicho. Por ello, cuando le vio tan contento conversando con su mucama personal sintió cierto alivio y estuvo por irse para no incomodarlo, como cada vez que se veían, pero su presencia fue advertida por Harry, quien le cedió la entrada.

No le había visto en todo el día, así que sin siquiera pensarlo, sus ojos le recorrieron. Como siempre, el licántropo pelinegro lucía ropas sencillas y holgadas pero se veía bien, aunque su cabello lucía ligeramente más despeinado de lo usual, lo cual le extrañó, pero lo dejó pasar.

Cuando llegó hasta él y notó que no decía nada, supo que como siempre él debía iniciar la conversación. Y lo hizo, lo que no esperó fue lo que resultaría de esto. En cuanto Harry mencionara que había estado con Thomas y que por eso había olvidado ir a cenar, una amarga hiel subió hasta su garganta.

Un conocido pero a la vez confuso sentimiento se hizo presente en su interior.

Celos, cruentos y viscerales, le azotaron y no pudo ocultarlo, lo supo al ver la expresión de Harry cuando luego de un corto silencio le miró fijamente. Por ello decidió que debía irse y lo hizo saber. No era sensato quedarse ahí en ese momento.

Sin embargo, Harry hizo algo inesperado y sorpresivo. Le detuvo. Aquello le frenó sin que pudiera oponerse y es que siempre era el pelinegro el que parecía apremiarle en silencio, para que terminase sus confluencias. Cuando le hizo aquellas preguntas, supo que no podía contestarlas y que en verdad necesitaba irse, así que contestó lo primero que vino a sus labios.

Por supuesto, una vez fuera de la habitación se arrepintió de hablar sin pensar. ¿Porqué demonios había dicho aquello? Todo era tan desconcertante, ¿sentía celos? ¿De Thomas por pasar tiempo con Harry y hacerle olvidar la cena?

Inverosímil. No tenía motivos para sentir tal cosa y aun así...Los sentía.

– ¡Demonios!–Maldijo, azotando la puerta de sus aposentos tras él en cuanto entró. Aunque no tuviera motivos para sentir lo que sentía, no por ello aquellos quemantes celos se iban.

Y de todas formas, ¿qué tenía que estar haciendo Thomas con Harry tan tarde? No era adecuado, ni apropiado. Tampoco estaba bien visto, se dijo, apretando los puños.

Pero ¿quién era él para decir algo? Después de todo, él tenía a Evan y su relación distaba mucho de la de Harry con su mejor amigo. Así que volvía a lo mismo, no tenía motivos para sentir celos.

¿Y entonces porqué los sentía? Algo le decía que la respuesta a esa pregunta, aliviaría no solo esa cuestión, sino también el tormento en el que se había convertido su vida, desprovista de tranquilidad y paz desde la noche de bodas. Pero la respuesta no llegaba. No podía escucharla todavía. Lo único que sabía era que si continuaba así, acabaría enloqueciendo o haciendo más daño a quienes no lo merecían.

– "Debes calmar la tormenta que cargas y encontrar la diferencia, o sufrirás en consecuencia y seguirás haciendo sufrir a quien te ama."–Las palabras de su padre resonaron entonces en su mente, como queriendo ayudarle.

Pero no sólo esas palabras, toda la conversación con Lucius vino a su mente mientras dirigía sus pasos hacia el balcón.

El perpetuo cielo oscuro le recibió con sus brillantes estrellas. Y en lo alto, desprovista de nubes, la nueva luna azul/plata resplandeció, mientras la mirada acerada la observaba y una suave brisa acariciaba el atractivo rostro del príncipe vampiro.


Notas Finales:

Espero les haya gustado, como ven fue un cap. de nuevo algo largo pero como casi todos los que comentaron dijeron que los preferían así, no me preocupo por ello.

Como notaron el baile se acerca y todos se están preparando y Draco comienza a ser consciente de sus celos lo que ya es algo. Por cierto he notado que algunos son fans de Thomas por lo que tengo una pregunta para ustedes respecto a este personaje.

¿Desean que se quede con un reformado Evan? ¿ o prefieren a alguien mas para él? Si es asi tienen alguna sugerencia, porque yo no he pensado en alguna pareja para este personaje todavía.

Ahora pasando a otro asunto Gema Talerico, apreciada lectora, hizo algunos dibujos de cómo lucía Harry en el cap. pasado y le quedaron geniales por lo que quiero compartirlos con ustedes.

. ?fbid=10204180654867072&l=9f2d44d887

. ?fbid=10204180654747069&l=d9ce5ab743

. ?fbid=10204180655027076&l=a440de1d7f

Tambien quiero compartir con ustedes la imagen de la mansión de Evan que se me olvido poner en el cap pasado.

. ?fbid=10204180656227106&l=54f30d8ee5

Pasando al tema de la próxima actualización, como en el anterior cap prefiero no dar un día en concreto pero de que tendrán cap la próxima semana, lo tendrán.

En fin ahora si me despido, que tengan un excelente fin de semana, pórtense ahora si todo lo mal que quieran. Un beso y cuídense mucho.