Notas del capítulo:

Hola a todos, lamento la demora pero tarde un poquitín en terminar el cap y por otro lado mi beta estuvo ocupada con algunas cuestiones personales y no había podido corregirlo pero lo importante es que ya lo tienen aquí.

A propósito hoy no tengo mucho tiempo, por lo que me saltare por única vez los agradecimientos, pero quiero que sepan todos los que me escribieron en el anterior cap que ¡ Les Agradezco mucho sus invaluables palabras y como siempre fue un placer leerles y contestarles!

Ahora luego de lo anterior les dejo leer.


CAP. 14 PRELUDIO. Primera parte.

Las horas pasaron rápidamente para los habitantes del castillo vampírico luego de la mascarada y pronto un nuevo día se abría paso. El cielo perpetuamente oscuro, con su nueva luna azulada brillando en el cielo como un imperecedero Sol que iluminaba cada rincón del planeta con sus plateados rayos, anunciaba el inicio de una nueva jornada.

Una nueva jornada que traería consigo cosas interesantes. Sucesos trascendentales.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Aposentos de Thomas.

El recinto perteneciente al hijo mayor de los Zabinni estaba en completo silencio a tan tempranas horas. Su ocupante, como era de esperarse, yacía aun en la amplia cama al centro de la lujosa estancia. No obstante en esta ocasión no se encontraba solo, producto de los hechos que se desencadenaron varias horas antes.

Su acompañante, cierto joven vampiro de larga cabellera plateada, reposaba tranquilamente contra el fuerte cuerpo de Thomas enredado a él de manera íntima, por lo que si alguien desconocido entrase en ese momento bien podría interpretar la escena como natural de dos jóvenes amantes que cedieron a la pasión.

Mucho más porque era obvio que bajo las sábanas negras de fina seda ambos vampiros se encontraban desnudos. Y los ropajes arrojados descuidadamente en el alfombrado piso no hacían sino evidenciar ese hecho. Ropajes que a decir verdad parecían más jirones de tela que atavíos elegantes como lo eran hacía no mucho.

Una pista más de lo que había sucedido en esa habitación. Como si los dos cuerpos que yacían en el cama no hicieran más que evidente lo ocurrido.

Sin embargo, lo que esas paredes habían atestiguado quedaría en secreto por ahora, ese era el objetivo. Objetivo de una maquinación astutamente trazada por Thomas pero desconocida por Evan, quien había caído rotundamente en la trampa creyendo lo que no era sino una falsa ilusión de la cual despertaría muy tarde.

Pero hablando de despertar, en el lecho uno de los cuerpos comenzó a removerse.

Era Evan, quien luego de removerse un poco más y sentir un pecho fuerte bajo él abrió sus ojos lilas en un instante y se incorporó de un solo movimiento, mirando a su alrededor confundido. No obstante en cuanto miró hacia un costado enfocando a su acompañante, lo ocurrido la noche pasada aclaro su confusión. Variadas imágenes y sonidos acudieron a su mente haciéndole sonreír.

Había sucedido, realmente había pasado, había estado con Thomas, había sido suyo y ante esa certeza no pudo menos que suspirar mientras contemplaba al vampiro pelinegro dormir serenamente.

Los ojos lilas recorriendo el rostro, el torso ajeno sobre el que había dormido, mientras sus pensamientos rememoraban una vez más lo ocurrido hacía unas horas entre ellos, aunque esta vez más lentamente, degustando, disfrutando con cada imagen que venía a su cabeza. Thomas había sido tan apasionado y ardiente como había supuesto, aunque quizás un poco brusco y salvaje, lo que sí le sorprendió.

No que se quejase. Aunque si comparaba lo vivido con Thomas a lo que sucedía entre él y Draco podía admitir que en los besos y las caricias el príncipe vampiro era más cuidadoso, más atento ciertamente, pero jamás lo había hecho sentir como Thomas, jamás lo había elevado al cielo y lo había hecho olvidarse hasta de su nombre para luego dejarlo caer tan tranquilo, tan en paz… tan completo.

No, definitivamente Draco jamás le había hecho sentir así, jamás lo haría.

Por ello no le había importado si Thomas tal vez había sido más brusco de lo que imagino. No le importaba que durante algunos momentos, mientras Thomas lo tomaba, recuerdos nada gratos hubiesen salido de la oscuridad de su mente para atormentarle. No le importaba tener que lidiar con dolor y placer, mientras fuera al lado del vampiro mayor.

–Si es a tu lado… Si es por ti, no me importa enfrentar demonios del pasado –musitó suavemente el peli plata, acariciando la mejilla del durmiente pelinegro–. Haría lo que fuera por ti –agregó rotundo luego de un momento, soltando un nuevo suspiro que salió de sus rojizos labios y fue a parar al rostro ajeno pues en un movimiento, Evan había terminado por inclinarse para besar a Thomas.

El beso fue superficial y duró apenas unos momentos, por lo que Evan estaba por abandonar los inmóviles labios ajenos cuando al abrir los ojos se topó con una intensa mirada jade que le observaba fijamente, lo que le hizo sonreír decidiendo entonces en vez de apartarse, profundizar el contacto sobre los labios de Thomas.

Esta vez el beso por supuesto no fue superficial. Para regocijo del peli plata, Thomas enredó una de sus manos entre los largos mechones plateados y correspondió lo iniciado por Evan, tornando el beso en un contacto demandante e intenso.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Aposentos de Severus

Las sábanas arrojadas fuera del lecho, prendas destrozadas regadas por el piso alfombrado y un acentuado aroma almizclado producto de una intensa noche de sexo desenfrenado era lo que increíblemente se podía apreciar en la habitación de Severus Snape, vampiro que aunque era reconocido por su autocontrol y su gélida manera de ser, en vista de lo hecho por su pareja, tuvo a bien dejar libre su lado más oscuro y perverso hacía unas horas, motivo por el cual en esos momentos, mientras se levantaba del lecho, era observado de manera atenta por un mesurado Sirius.

– ¿Me perdonaste ya…? –Se atrevió a preguntar entonces el licántropo, que mostraba su desnudez desde la cama en la que había despertado hacía solo unos instantes al sentir que Severus se incorporaba.

Una media sonrisa surcó el rostro del vampiro pelinegro al escuchar el tono diligentemente estudiado empleado por su pareja. Al parecer Sirius había aprendido la lección esta vez.

–Puede ser…–soltó Severus mirando por sobre el hombro a su pareja, que aún permanecía sobre la cama–. ¿Entendiste ya tu lección?–Cuestionó y, sin esperar respuesta, caminó con tranquilidad y soltura hacia su vestidor, al cual entró. No demoró en salir cubierto por una larga bata negra y sosteniendo entre sus manos una similar, la cual arrojó a su pareja en cuanto estuvo cerca de la cama.

Recibiendo en vilo la bata que le era arrojada, Sirius se levantó y la colocó sobre su cuerpo desnudo, el cual tenía numerosas marcas hechas a consciencia por Severus durante el bien llamado "castigo" que sin dudar Black recibió sumisamente, hecho por el cual ahora caminaba lenta y trabajosamente hacia su pareja que le contemplaba de pie aun lado del lecho. Los ojos negros exigiéndole una respuesta, la cual Sirius no tardó en dar.

–La entendí –respondió cuando estuvo a escasos metros de Severus, a quien no dejaba de ver directamente a los ojos.

Una nueva media sonrisa surcó la siempre escueta expresión del vampiro pelinegro antes de avanzar hacia Sirius y enredar sus brazos tras el cuello del más alto.

–Eso espero Black–susurró en el oído ajeno mordiéndolo solo un poco antes de posar su mirada ónix en los dos orificios que habían dejado sus colmillos al hundirse en el cuello de Sirius. Estos eran tenues y ya casi desaparecían, pero aún eran visibles y eso le complacía, lo cual demostró pasando su lengua sobre ellos ligeramente antes de mirar el rostro de su pareja–. Tú eres mío, solo mío–agregó de manera fiera, posesiva.

En la relación él siempre era el posesivo, el territorial, pero al ver esa fiereza en los ojos ónix al pronunciarle suyo con palabras por primera vez, Sirius no pudo menos que sentirse halagado de que Severus le hubiese escogido a él y no a nadie más para entregarle su corazón y todo su ser.

–Lo soy… solo tuyo –contestó entonces con rotundidad, pasando uno de sus fuertes brazos en la cintura de su vampiro para acercarlo hacia él y compartir un beso diferente de los de la noche pasada.

Un beso en el que no hubo furia apasionada. En éste solo hubo entrega y amor.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Despacho de Lucius

A pesar de que la velada anterior el Rey vampiro había permanecido varias horas despierto y pensativo, como era su costumbre se levantó temprano para cumplir sus obligaciones, las cuales quería adelantar pues tenía planeado emplear el resto del día para pasear con cierto licántropo de bellos ojos miel, quien por cierto había sido el causante de su desvelo.

Remus Lupin…

…Definitivamente no podía apartarlo de su mente.

Mucho menos luego de lo sucedido apenas hacía unas horas.

Imágenes de la conversación entre ambos pasaron por la mente de Lucius, abstrayéndole unos instantes de los documentos que revisaba. Afortunada o desafortunadamente fue sacado de tan gratos recuerdos por la puerta de su despacho siendo abierta.

–Sabía que ya estarías aquí–mencionó una voz grave y profunda perteneciente a Lucian, que era quien había entrado.

–Por supuesto, igual que yo sabía que no tardarías en llegar–aludió el rubio vampiro con una media sonrisa antes de indicarle a su mejor amigo y mano derecha que se sentase.

–Supongo que entonces ambos somos muy predecibles–expresó Lucian tomando asiento elegantemente frente a Lucius–. Aunque no creo que eso sea agradable ¿o sí?–Agregó arqueando una de sus negras cejas al tiempo que correspondía a la media sonrisa que le era brindada.

–No, ciertamente no lo es–aceptó el rubio mientras volvía sus ojos grises a los papeles que antes revisaba y le extendía a Lucian otros que necesitaba que él viera.

El vampiro de ojos zafiro tomó los papeles que le eran extendidos pero no dejó de observar a Lucius. Ayer había acabado decidiendo dejar estar a su amigo y no había querido importunarlo, por lo que aún no sabía qué tal le había ido con el tal Remus, aunque si juzgaba por lo que veía, las cosas no debieron ir mal, pues Lucius no se notaba frustrado y mucho menos de mal humor. Solo un poco más apremiado en terminar lo que debía hacer, lo que le causó cierta curiosidad pues Lucius siempre se tomaba su tiempo, por lo que empleando un tono casual interrumpió el pequeño silencio entre ambos.

–Y bien,¿qué tal fueron las cosas ayer?–Cuestionó como si tal cosa mientras revisaba los documentos que le habían sido extendidos.

Deteniendo su revisión el rubio Rey volvió sus ojos grises al vampiro frente a él. Lucian no le miraba pero era obvio a lo que se refería, no había necesidad de que agregase nada más para que él entendiera su pregunta. No pudo refrenar una sutil sonrisa que apareció en sus labios antes de contestar.

–Bien, con Remus todo fue bien –empezó, provocando que ahora sí, Lucian le viese.

– ¿Con Remus?–Cuestionó el pelinegro, dudoso por esas palabras.

–Sí, verás…–y procedió a contarle todo lo sucedido con Black, deteniéndose un momento luego de terminar para dejar que Lucian, quien le miraba sorprendido e incrédulo, se recompusiera.

Lo que no tardó mucho en suceder.

–Un momento, entonces… ¿Severus y el tal Black?–Ganándose un asentimiento del rubio–. Increíble, jamás lo imaginé –aceptó, soltando un resoplido–. Ni hablar, tendremos que aceptarlo entonces, pero creo que Severus tenía mejores opciones…

–Lo sé, pero nada se puede hacer ya–confirmó Lucius con forzada resignación.

–Sí, supongo que es tarde para intervenir–concedió Lucian, compartiendo la resignación obligada de su rubio amigo. No había tratado mucho a Black pero le no le caía particularmente bien, no porque fuese Licántropo; eran otros motivos los que hacían imposible que Black le agradase.

–Como sea, solo espero que Severus le haya dado un buen escarmiento a Black, no lo quiero tan cerca de Remus, no me importa si son solo buenos amigos–refunfuñó entre dientes el rubio vampiro.

La mirada zafiro brilló con interés ante lo dicho por Lucius, aquello solo indicaba lo que ya suponía. Lucius sentía más que un gusto pasajero por Remus Lupin, lo quería realmente como su pareja.

–Bueno, si son tan amigos será difícil que no estén cerca, mucho más viviendo ambos en Lloegr–indicó sabiamente Lucian antes de volver sus ojos a los papeles que debía revisar.

Lucius sabía que lo dicho por su mejor amigo tenía todo el sentido del mundo, pero eso no evitó que bufara por lo bajo.

–Claro, pero me aseguraré de que Remus, no pase mucho más en Lloegr–citó, volviendo a ganarse la atención de Lucian.

– ¿Te refieres a…?

–Matrimonio, por supuesto–confirmó el rubio con una orgullosa sonrisa.

–Pero ¿no es muy pronto? Y no olvides que aun debemos asegurarnos que el plan de mi hijo llegue a buen término y que mi ahijado y Harry consoliden su relación…

–Lo sé, pero eso saldrá a la perfección, confío en Thomas tanto como en ti y respecto a si es muy pronto tal petición…Déjame terminar de contarte lo que sucedió luego que Severus y Black se fueron y ya me dirás tú si es muy rápido o no–añadió el Rey vampiro con un brillo especial en su mirada gris, procediendo a contarle a Lucian el resto de los hechos.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Aposentos ocupados por Remus

El día le había sorprendido demasiado pronto y aunque acostumbraba levantarse temprano en Lloerg, definitivamente esta vez hubiese preferido dormir un poco más, pues en honor a la verdad le había contado conciliar el sueño. Pero ¿cómo no, luego de lo sucedido con Lucius?

Después de que Sirius se fuese y que Lucius y él se quedaran a solas, todo sucedió rápidamente. Él, como era de esperarse, estaba muy intranquilo a diferencia de Lucius, que se había mostrado seguro en todo momento. Incluso cuando le confesó sus intenciones había permanecido sereno, mientras él era un manojo de nervios y sonrojos.

Las manos le sudaban y su corazón había latido fuerte todo el tiempo cuando él mismo había confesado sus sentimientos al Rey vampiro, no había sido fácil pero al ver verdad y honestidad en la mirada gris no pudo hacer lo que Sirius le había pedido. ¿Cómo hacerle difícil las cosas a Lucius cuando él le había abierto su corazón?

No, definitivamente no pudo.

No tuvo el corazón para hacerse el difícil cuando lo único que quería desde que conociera a Lucius era precisamente lo que estaba sucediendo. Ni hablar, tal vez decepcionaría a su amigo pero sencillamente él no era de ese tipo de fértiles que gozaban haciendo padecer a sus pretendientes.

Pero eso no fue todo, oh no, lo que definitivamente le quitó el sueño no fue precisamente esa confesión mutua, fue el momento que se dio luego de que Lucius le acompañara a sus aposentos.

Ambos se habían quedado conversando un rato más luego de aquella declaración recíproca, simplemente conociéndose mejor, cuando al notar que era tarde el rubio vampiro galantemente le ofreció llevarlo a su habitación. Salieron entonces del balcón y atravesaron por el desierto salón hacia uno de los pasillos del palacio, todo en un cómodo silencio solo interrumpido por discretas miradas y sonrisas compartidas que solo habían logrado sonrojarle aún más.

Al final llegaron a su puerta y cuando estaba por despedirse, sucedió. Lucius enlazó su cintura y acercándolo a su fuerte cuerpo lo besó. Primero el beso fue tímido, superficial, pero cuando pasó el impacto causado por este, el beso se tornó más agitado, más apasionado… Tanto que él recobrando un poco la cordura, tuvo que separarse y despedirse rápidamente antes de hacer algo para lo que era muy pronto.

Aunque si era sincero consigo mismo, le costó tomar esa decisión, como su estado jadeante y alterado, casi necesitado, le manifestó. Pero tuvo que hacerlo, era demasiado rápido para entregarse a Lucius, debían ser prudentes.

Y fue precisamente esa prudencia la que le costó el sueño y el buen descanso. Pero ni hablar, había sido lo mejor y ahora, mientras terminaba de arreglarse con ayuda de una atenta mucama dispuesta para su servicio, lo sabía.

–Lord Lupin, está listo–habló la jovencita a su izquierda–. ¿Desea algo más?

Para Remus aun resultaba extraño que le dijeran Lord, pero al parecer según le había comentado Sirius esas habían sido las órdenes de Lucius para referirse hacia cualquier licántropo que les visitara, por lo que intentando hacerse a la idea, contestó:

–A decir verdad, me gustaría ir con mi ahijado–pidió con una cálida y amablemente sonrisa.

–Claro mi Lord, le guiaré a los aposentos de su Alteza, el príncipe Harry–asintió la chica con un leve asentimiento.

–Gracias–pronunció el de ojos miel saliendo del vestidor acompañado de la solicita joven que de inmediato le cedió el paso para que saliese de la habitación, cerrando luego tras ellos.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Aposentos de Harry

En la habitación aún se respiraba un tranquilo silencio cuando Hermione entró cautelosamente a despertar al licántropo pelinegro. No es que quisiera hacerlo, pero habían sido órdenes de Su Majestad que todos se presentasen a desayunar en el comedor principal y eso, lamentablemente, incluía a Harry también.

Esa era la única razón de que estuviese ahí, si por ella fuera dejaría dormir al más joven un poco más pues había descubierto que no era muy bueno para levantarse particularmente temprano. Pero ni hablar, órdenes eran órdenes y ella debía acatarlas.

Así que con el mayor de los cuidados se acercó al amplio lecho. La negrura aun reinante en la estancia, debido a que no había encendido las luces, se lo hizo trabajoso pero cuando estuvo cerca contempló con cierta pena al durmiente licántropo, que sin percatarse de nada, dormía apaciblemente pero con una hermosa sonrisa en sus labios o eso le parecía, no podía estar segura debido a su poca visión. Sin embargo ese hecho llamó su atención, no recordaba haber visto ese gesto en particular en Harry las veces que le había encontrado dormido.

Tal vez, el más joven tenía un sueño agradable, motivo extra para que lamentara tener que despertarle, pero debía hacerlo o llegaría tarde al desayuno y no creía que fuera buena idea. Así que soltando un suspiro resignado, la castaña puso manos a la obra.

–Harry, Harry–llamó muy suavemente, moviendo ligeramente al licántropo.

Para su desfortunio, Harry pareció no querer escucharla pues se removió entre sueños y emitió un leve sonido que sonaba a descontento antes de volver a acomodarse para seguir durmiendo, por lo que soltando un suspiro más, Hermione se dijo que debía ser más "agresiva" esta vez así que alzó un poco más la voz.

–¡Harry! Por favor, debes…–mencionaba antes de ser interrumpida por el sonido de la puerta. Alguien llamaba y debía atender, por tanto dejó un momento al más joven seguir durmiendo, por lo menos en lo que ella iba a ver quién solicitaba entrada.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Fuera de la habitación

Sin duda el castillo era más grande de lo que pensó. Después de caminar un largo camino desde los aposentos que ocupaba, la joven que le guiaba le indicó que habían llegado donde Harry.

–Bien, gracias por traerme, puedes retirarte–expresó con gentileza.

Al instante la chica asintió y haciendo una reverencia, se retiró dejándolo ahí frente a la puerta que daba a los aposentos de su ahijado. Por un momento dudó antes de tocar y pensó en si había sido buena idea venir así sin más.

Debía recordar que Harry ya no era el mismo jovencito que se fuera de Lloerg hace varias semanas. Ahora estaba enlazado y seguro compartía habitación con su esposo. ¿Qué tal si a este le incomodaba su presencia? Podría ser, pues aunque no había tratado mucho al hijo de Lucius, se notaba alguien serio. Como fuera, lo único que no quería era causar problemas.

Frente a la puerta Remus se reprendía por haber actuado sin pensar cuando de pronto a su mente vino un recuerdo o más bien un aroma de la noche pasada. El aroma de Harry… Le pareció que no había cambiadocuando él le abrazó,pero no quiso preguntar nada en ese momento. Y ahora que se debatía frente a la puerta de los aposentos de su ahijado ese recuerdo le hizo decidirse.

Debía saber si estaba en lo cierto y si era así, quería saber el motivo pues si el aroma de Harry seguía siendo el mismo solo había una razón. Así que con decisión alzó su mano y llamó a la puerta que se alzaba frente a él.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Con pasos suaves la castaña se acercó a la puerta y abrió, divisando de inmediato a un licántropo de largo cabello castaño y de expresión amable, el cual le sonreía. Por reflejo, correspondió el gesto antes de decir:

–Buenos días, mi Lord–haciendo la debida reverencia–. Supongo que quiere ver a Ha… a Su Alteza–recompuso.

–Así es… pero no me gustaría importunar si es que Harry está con su esposo–mencionó Remus, divisando el interior que aún se notaba a oscuras. Sin embargo, para su preocupación del interior solo le llegó el aroma de su ahijado tan igual a como lo recordaba y nada más. No había rastro del aroma de otra persona a parte de la chica frente a él, lo que le hizo fruncir el ceño.

–Bueno, Su Alteza se encuentra solo en estos momentos, así que puede pasar–respondió con corrección la castaña haciéndose aun lado, después de todo aunque notaba que el licántropo era familiar de Harry, no era a ella a quien le correspondía exponer la intimidad de la pareja real.

Regresando su mirada miel a la joven, Remus mudó su expresión a una afable y le regaló una nueva sonrisa a la chica antes de asentir y decir.

–Gracias, mmmh…

–Hermione, mi nombre es Hermione y soy la encargada de Su Alteza–se presentó la castaña al notar el titubeo del licántropo mayor.

–Un gusto Hermione, mi nombre es Remus Lupin, soy padrino de Harry –exteriorizó el ojimiel con atenta cortesía.

Hermione, quien no había esperado esa cortesía, asintió con una sutil sonrisa antes de esquivar la mirada del mayor. Sin duda el padrino de Harry era un hombre muy hermoso y muy amable, reconoció para sus adentros.

–Estaba por despertar a Su Alteza… debe bajar a desayunar a tiempo–comentó entonces la castaña, más por llenar el repentino silencio pero aun sin atreverse a ver al bello licántropo frente a ella.

–Ya veo…–dijo Remus llevando sus ojos a la cama del fondo–. Supongo que debe estarte costando levantarlo tan temprano–esbozando una sonrisa divertida–. Si quieres déjamelo a mí.

–Eh… pero mi Lord, no es necesario que se moleste–refirió Mione mirando ahora sí a Remus, quien negó.

–No es molestia–rebatió el ojimiel caminando hacia donde su ahijado descansaba.

Hermione entonces sin refutar nada más, se limitó a observar al licántropo avanzar hasta donde yacía Harry.

Los ojos miel pronto se acostumbraron a la oscuridad que aun reinaba en la habitación y Remus avanzó con confianza a través de la alcoba. Su visión era casi perfecta gracias a ser licántropo así que cuando llegó ante el lecho donde reposaba su ahijado, pudo apreciar su rostro pacífico y relajado que esbozaba una sonrisa.

Ante aquello él no pudo menos que sonreír con ternura, en verdad su ahijado continuaba teniendo casi la misma expresión al dormir de cuando estaba en Lloerg. Casi, pues esa sonrisita que lucía no recordaba habérsela visto, pero eso no era tan importante al fin y al cabo. Lo importante era que Harry parecía feliz y eso sinceramente le tranquilizaba, aunque no acallaba las mayúsculas dudas del por qué Draco no había consumado el matrimonio aun y de por qué Harry dormía solo… pero todo a su tiempo, ahora debía despertar a su ahijado.

Con eso en mente como prioridad, Remus se inclinó hacia el más joven y con suavidad, pero no por ello menos firme, susurró sobre la negra oreja que se movió ligeramente al captar su voz.

–Harry, cachorro, debes levantarte–expresó antes de alejarse del durmiente y esperar el resultado de sus palabras, que si bien podrían parecer simples e inocentes, tenían un efecto rotundo.

Tal y como lo atestiguaría la reacción del licántropo pelinegro.

Primero, parecía que nada sucedía pero luego de un momento Harry se removió y soltó un claro resoplido antes de bostezar y abrir sus ojos esmeraldas.

–Moony… en serio, es muy temprano–dijo con voz adormilada, medio sentándose al tiempo que se estiraba y lanzaba otro bostezo–. ¿Qué es tan urgente? ¿Es que papá te envió?–Agregó sin pensar, aun amodorrado mientras se restregaba suavemente uno de sus ojos.

Con una leve risa divertida, Remus se acercó nuevamente a Harry y se sentó a su lado antes de mencionar.

–No pequeño, James no me envió. Ni siquiera está aquí–añadió, acariciando con cariño la cabeza del más joven como siempre solía hacer.

Ante aquellas palabras, el sueño terminó por esfumarse del ojiesmeralda y parpadeó, recordando por fin donde estaba, sonrojándose apenado por la confusión y sin poder menos que ver a su padrino con una sonrisa azorada.

–No, supongo que no está aquí... Es solo que me confundí al escucharte–admitió antes de abrazar al castaño–. Pero me alegra que estés aquí–admitió muy feliz, apoyando su cabeza en el pecho ajeno. El aroma de Remus siempre le había gustado mucho y le relajaba.

Correspondiendo el abrazo, Remus se permitió suspirar contento ante el momento tan familiar mientras pasaba sus dedos por el largo cabello negro.

–Yo también estoy feliz de estar aquí y verte. Todos te hemos echado mucho de menos, ¿sabes? Sirius moría por verte y a Ronald también le hubiese gustado venir, pero sobre todo a quienes más les hubiera gustado venir es a tus padres–murmuró, deteniendo sus dedos cuando Harry se incorporó de un tirón para verle.

–¿Y por qué no vinieron? –Cuestionó Harry sin poder evitarlo, en sus ojos esmeraldas se notaba una clara confusión.

Remus sonrió con cierto misterio antes de hablar.

– ¿Recuerdas lo que dije en el baile antes de que Sirius me arrastrara con él? –Cuestionó ganándose un asentimiento del más joven–.Pues bien, la buena noticia que te tengo es el motivo por el que tus padres no pudieron acudir.

Las orejas del más joven se movieron con curiosidad al mismo tiempo que los ojos esmeraldas brillaban ansiosos.

–Dime entonces –pidió con impaciencia.

Bien sabía él que Harry no era muy paciente para algunas cosas, algo que había sacado de Tom por cierto, pero en este caso su ahijado debería esperar.

–Más tarde, primero debes alistarte para bajar a desayunar–mencionó, y sin dejar lugar a réplicas, añadió–. Hermione, abre las cortinas y prepara el baño para Harry, por favor–solicitó con gentileza antes de regresar su mirada miel a un enfurruñado pelinegro que le miraba haciendo un puchero–. Oh, vamos Harry, sé bueno y obedece, o ¿qué va a pensar Hermione?, además ya no eres un niño y eso ya no te funciona conmigo–terminó antes de levantarse.

El puchero en los labios del más joven se deshizo a medida que esos vocablos llegaban a sus orejas. Definitivamente ese tipo de "chantajes" ya solo le funcionaban con su padre y Sirius. Una lástima que este no estuviese ahí ahora, pensó antes de mirar con resignación al ojimiel. Remus podía ser dulce y gentil pero también era firme y estricto, como en ese momento.

–Está bien, haré lo que dices, pero mira que soltarme eso y ahora dejarme con la duda… – negando a medida que se incorporaba del lecho–. Eres malo, Remus–murmuró una vez de pie.

Una nueva risa divertida escapó de los labios del mayor ante aquello.

–No, no lo soy... Solo sé paciente, cachorro, prometo decirte todo antes de bajar a desayunar–prometió el mayor con una sonrisa conciliadora.

Un resoplido resignado se escuchó provenir del pelinegro antes que asintiera.

–Bien, esperaré.

–Así se habla–congratuló Remus, palmeando afectuosamente el hombro de su ahijado.

Por su parte Hermione, quien escuchaba más que ver la interacción de ambos licántropos,tenía una leve sonrisa mientras recorría las pesadas cortinas que cubrían los ventanales que servían de puerta al balcón de la estancia. Cuando terminó de hacer aquello, la luminosidad de la brillante luna azulada iluminó la habitación dejándole ver ambos licántropos con claridad, ante lo que solo pudo aumentar su sonrisa por la imagen tan familiar que sus ojos apreciaban.

Sin duda Lord Remus había hecho un mejor trabajo despertando a Harry que ella, fue lo que pudo pensar antes de continuar con lo solicitado y dirigir sus pasos hacia el cuarto de baño.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Aposentos de Draco

Una nueva jornada se hizo presente y tomó al príncipe vampiro ya levantando, hacía poco que habían acudido a informarle que su padre les deseaba a todos presentes en el desayuno y Draco había iniciado su arreglo a fin de estar listo a tiempo.

Mientras terminaba de secar su bien formado cuerpo, a su mente no dejaban de llegar los sucesos ocurridos hacía varias horas, sobre todo los referentes a él y Harry. Aunque tampoco era que esos momentos hubiesen abandonado su mente en algún momento.

Cuando dejara a Harry con esa molesta humana, no había tardado en llegar a su recámara y, ya en ella, le había costado bastante tranquilizarse luego de lo ocurrido.

Casi había besado a Harry, y aunque estaba incrédulo ante sus actos no se arrepentía de lo que había estado por hacer, al contrario, pudo reconocer en ese momento que realmente había deseado que ese beso se hubiese dado. Realmente sintió que les interrumpieran.

Aunque tal vez… tal vez había sido lo mejor.

Porque, ¿qué habría sucedido con ellos si hubiese besado a Harry…? Lo último que quería era haber roto ese ambiente distendido que había reinado entre ellos durante toda la velada; además tampoco deseaba volver a lastimar al pelinegro con su impulsivo actuar, suficiente había hecho ya.

Y estaba Evan.

En ese momento el peli plata ni siquiera había estado en su mente, lo admitía. De hecho no había pensado en nada ni en nadie, había sido como si nadie fuera de Harry importara realmente. Y de hecho así había sido el resto de la noche. Cuando logró calmarse y conciliar el sueño, su último pensamiento había sido para cierto licántropo de ojos esmeraldas.

Pero ahora que su mente estaba en su sitio, no podía evitar pensar irremediablemente en Evan. No habría sido justo para Harry, ni para Evan, que se dejase llevar por sus impulsos.

A Harry habría terminado lastimándolo de nuevo al quizás darle esperanzas de algo que no era, y a Evan lo habría traicionado.

Sí, sin duda había sido lo mejor que esa humana les interrumpiera.

–Aunque aún así… No me arrepiento de haber cedido a ese inesperado impulso por unos momentos –murmuró a su reflejo, los ojos acerados reflejando seguridad mientras terminaba de vestirse–. En ese momento… Sé que fue lo correcto–susurró a la nada, cerrando un momento sus ojos ante lo que acababa de pensar.

–"Lo siento Evan"–se disculpó mentalmente con su amante peli plata ante lo que acababa de decir, pero aunque se disculpara, aunque se sintiera culpable por pensar de esa forma, seguía sin arrepentirse de lo que casi había sucedido.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Aposentos de Harry.

No habían demorado mucho durante el baño de Harry y ahora tanto Hermione como Remus se encontraban "convenciendo" al más joven de usar un atuendo adecuado, aunque todo parecía resultar infructuoso, pues un aburrido pelinegro miraba a uno y otro con un claro fastidio, hasta que finalmente interrumpió las diatribas que le daban.

–En serio, dejen de gastar saliva en vano… tú ya me conoces, Rem–mirando a su padrino–. Si ayer vestí con… con lo que me viste, fue por compromiso, para no dejar mal a Lucius o a… a Draco–sonrojándose un poco al decir el nombre de su esposo–, frente a todos los vampiros de la corte, pero ni en sueños pienso arreglarme así todos los días–terminó, meciendo su cola con decisión.

–Pero Harry…–intentó argumentar el de ojos miel.

–Pero nada Rem, además no hay problema, he vestido como siempre desde que llegué aquí y nadie me ha dicho nada por ello, ¿cierto Mione? –Mirando a la castaña que ya resignada, como todos los días buscaba entre la diversidad de ropa del más joven, un atuendo que fuera del agrado de este.

–Eh, sí… así es… Alteza–agregó la castaña con formalidad ante la presencia del licántropo mayor.

A Harry tal formalidad no le agradó, pero supuso que era por la presencia de Remus, por lo que se relajó y le sonrió a su amiga humana.

–No te preocupes Mione, puedes decirme Harry frente a Remus–mirando a su padrino de reojo–. Él tampoco se rige por esas formalidades absurdas–mencionó, viendo un momento a su amiga antes de volver su vista por completo a su padrino–. ¿Lo ves padrino?, no hay problema con que vista como siempre–agregó.

A Remus todo eso le parecía sospechoso, tanto como lo era el que Harry al parecer durmiese solo y no hubiese sido reclamado por Draco, pero lo dejó pasar por ahora. Para abordar ese tema necesitaba a un Harry con la guardia por completo baja, por lo que se limitó a asentir.

–Bien, pero te peinarás al menos como debe ser–expresó determinado el mayor, a por lo menos ganar en ese aspecto.

Ver esa mirada decidida en los ojos miel de su padrino le sirvió para darse cuenta que en eso no ganaría por más argumentos que diera, por ello terminó cediendo y asintiendo.

–Muy bien Rem… supongo que no tengo opción–susurró, soltando un ligero suspiro al tiempo que agachaba sus orejas con resignada sumisión.

–No, no la tienes,así que haces bien al entenderlo–rebatió el mayor con una sonrisa triunfal antes de hacer girar a Harry y tomar el cepillo para comenzar a peinar los largos mechones negros.

El momento pasó y mientras Remus peinaba a Harry, Hermione se limitó a vestir al más joven aunque no fue trabajo sencillo, pues este se removía y lanzaba pequeños gruñidos descontentos ante los movimientos de su padrino tras su espalda. No obstante, Remus le ignoraba y continuaba diligentemente con su labor.

Finalmente los movimientos entorno a Harry cesaron dentro del vestidor y este estuvo listo.

El licántropo pelinegro lucía ropas sencillas y cómodas parecidas a su traje de montar, pero su peinado era esta vez ligeramente más elaborado. Sus negros cabellos caían sueltos y ondulados y una trenza surcaba su cabellera de lado a lado.

–Quedaste muy bien, Harry–se animó a decir Mione luego de un momento y sintiéndose más en confianza luego de lo que le había dicho el más joven de su padrino.

–Sí, puede ser, pero es muy incómodo llevar el cabello así–musitó con honestidad el pelinegro antes de voltear y enfrentar a Remus con decisión–. Pero bueno, ahora ya estoy listo, así que dime –exigió mirando demandante a su padrino.

Por la expresión de Remus en ese momento aquella réplica no le tomó desprevenido y sabiendo exactamente a lo que se refería su ahijado, le miró sin eludir su demanda. En verdad le causaba gracia la impaciencia heredada de Tom a Harry, la mirada del Alpha en situaciones así, era justamente igual a la que Harry le daba en ese momento.

–Bien… cumpliré con mi parte entonces–murmuró antes de detenerse un momento. En verdad ansiaba ver la cara de su ahijado con semejante noticia–. Verás Harry, la noticia que te tengo y el motivo por el que tus padres no pudieron venir es… es que tendrás un hermano o hermana, James esta embarazado–soltó y esperó alguna reacción.

La expresión del más joven al escuchar aquello fue un poema. Sus ojos esmeraldas se encontraban abiertos cuan grandes eran y sus labios formaban una curiosa forma de una "O" que no fue impacto era claro. Sin embargo Harry no tardó mucho en reaccionar y una bella y plena sonrisa de felicidad comenzó a formarse en sus labios al tiempo que un brillo especial pareció nacer en su mirada esmeralda.

–Embarazado… papá…–susurró gratamente sorprendido–.¡Tendré un hermano o hermana! –Agregó sin dejar de mirar a su padrino, quien se limitó a asentirle–.Eso es… es… ¡Genial, Remus!–Casi saltó de alegría el pelinegro mientras mecía su larga cola de manera jubilosa–. Es decir, sé que papá siempre quiso tener más hijos, pero por la guerra no lo hizo y ahora… Debe estar feliz y mi padre también–continuó, exultante–. ¡Me encantaría estar con ellos! –No pudo evitar aceptar.

La reacción de Harry fue hasta cierto punto lo que hubiese esperado, pero cuando este hizo ese último comentario, intervino antes de que a su ahijado se le ocurriese pedirle algo imprudente.

–Es entendible, pero tu lugar está aquí ahora, Harry. Es muy pronto para que abandones Valakya, tal vez más adelante –mencionó, antes de proseguir–.Y sí, tus padres están muy felices y hubiesen querido darte ellos la noticia, pero el sanador recomendó que no era muy bueno para James que viajase en este momento del embarazo.

Ante aquellas palabras la sonrisa que adornaba a Harry disminuyó un poco y miró preocupado a su padrino.

–Entiendo, entonces su embarazo es riesgoso, ¿cierto? –Bajando sus orejas y dejando de mecer su cola.

Odiaba mentir, sobre todo a Harry, pero James les había dicho a él y Sirius que si Harry llegase a preguntar aquello, lo negaran e inventaran una buena excusa, pues no quería angustiar a su primogénito estando lejos por algo en lo que no podía hacer nada al respecto. Así que siguiendo las indicaciones de su amigo, negó.

–No realmente–indicó–, es solo que James solo tiene un mes y los cuidados normales para esta etapa del embarazo indican que no se debe viajar largas distancias, pero es solo precaución, no hay nada malo con el embarazo de tu papá–terminó el mayor, diciendo justo lo que habían quedado él y Sirius que mencionarían en este caso.

Los ojos esmeraldas parpadearon y observaron fijamente a su padrino antes de que una sonrisa aliviada apareciera en sus labios. Creía en lo que le decía Remus, este jamás le había mentido, por lo que asintió.

–En verdad escucharte decir eso me quita un peso enorme–admitió Harry soltando un suspiro y llevando sus ojos a la chica castaña, que había permanecido en silencio y simplemente observando con una sonrisa en sus labios–. ¿Escuchaste Mione? ¡Tendré un hermano o hermana! –Mencionó de nuevo alegre, queriendo compartir su felicidad con la joven que había sido tan amable y cuidadosa con él, en el tiempo que llevaba en Valakya.

–Felicidades, Harry–correspondió Mione a las felices palabras de su amigo.

Remus, viendo a su ahijado supo que ese era el momento que había esperado desde que entró a la habitación y notó ciertas cosas inusuales, no quería nublar la felicidad de Harry pero en verdad necesitaba saber lo que estaba pasando y si es que algo iba mal en el matrimonio de su ahijado. Si era así, era mejor escucharlo cuanto antes y a solas, que acompañado de Sirius, por lo que se puso serio y soltó tajante su pregunta, interrumpiendo la diatriba de Harry hacia la joven humana.

– ¿Por qué duermes solo, Harry? ¿Dónde está tu esposo y por qué no han consumado el matrimonio?

Las palabras tan repentinas de su padrino lo hicieron quedarse estático de pronto y con la sonrisa congelada en su rostro, y es que jamás se esperó semejantes preguntas en ese momento. Por supuesto que había supuesto que Remus y Sirius le preguntarían algo así en algún instante durante su visita, pero no esperó que tan pronto. Aun así, intentó reponerse, había prometido una cosa a Draco y a Lucius y cumpliría. Aunque sería difícil, a Sirius podía mentirle, pero a Remus… bueno, este siempre notaba cuando mentía, pero se esforzaría, lo haría.

Así que decidido, relajó su cuerpo y aun sonriendo, deslizó su mirada de Hermione a Remus, que le observaba serio.

–Era imposible que no notaras nada,¿cierto? –Comenzó en un tono casual, sin embargo al notar que la seriedad de su padrino no se esfumaba, aspiró hondo y él también se puso serio–. Duermo solo porque Draco y yo decidimos conocernos mejor antes de… de intimar–enunció con seguridad y mirando a los ojos al mayor para no dejarle ninguna duda de sus palabras.

Los ojos miel se entrecerraron analizando al más joven y a sus palabras. Le parecía algo sensato y lógico, pero seguía pareciéndole sospechoso, además a pesar de la seguridad en la mirada de Harry, sentía que este estaba mintiendo, ocultando algo, por lo que cuestionó.

– ¿Así que es eso? Interesante y muy maduro de su parte, pero estas seguro que esa es la razón, ¿no hay nada más? Puedes hablar conmigo de cualquier cosa, Harry, lo sabes– suavizando su expresión para darle confianza al más joven de que hablase con libertad.

Durante un minuto titubeó ante lo dicho por Remus, detestaba mentirle a su padrino pero no podía hablar, lo había prometido, por lo que rápidamente se recompuso y respondió.

–Esa es la razón, Rem… ¿Cuál otra sería sino? –Esbozó una sonrisa despreocupada–.No te preocupes, todo está bien con mi matrimonio, tú mismo pudiste verlo ayer en el baile ¿o no? Me estoy llevando cada vez mejor con Draco…–desviando su mirada esmeralda cuando cierto recuerdo del casi beso entre ellos acudió a su mente haciéndole sonrojar–. Tal vez no comenzamos bien, pero las cosas están mejorando–admitió esta vez siendo honesto cuando sus ojos se posaron en su mano derecha, en el anillo/pulsera que desde ayer volvía a descansar en su mano. Ese anillo que junto con la sucesión de momentos ocurridos entre ellos, estaba haciendo renacer su perdida esperanza.

El ceño de Remus se frunció cuando Harry mencionó que él y Draco no habían comenzado bien y quiso preguntar a qué se refería, pero cuando notó el sonrojo y el tono en el que el más joven pronunciaba lo siguiente, junto a la mirada que daba a su anillo de enlace se abstuvo de cuestionar nada. Esta vez al mencionar lo dicho, su ahijado sí había sonado del todo sincero. Tal vez sí era cierto el motivo del por qué Harry dormía solo y no habían consumado el enlace, pero ante todo debía estar seguro así que hizo una pregunta más.

–Muy bien, digamos que te creo Harry, pero el que tú y Draco quieran conocerse antes de intimar no quiere decir que tengan que dormir separados, al contrario, eso les ayudaría a sentirse más cómodos uno con el otro, ¿no crees?

Lo dicho por su padrino le hizo desviar sus ojos de su mano y hacerle volver a mirarlo, moviendo sus orejas levemente. Esas palabras eran sensatas y su mente trabajó rápido para refutar certeramente aquello.

–Bueno, tal vez, pero… Draco… él quiso darme mi espacio y a mí me pareció una buena idea–murmuró, esperando que aquello convenciera a su padrino.

La pausa de su ahijado al contestar le causó dudas de si creerle o no, pero quiso darle el beneficio de la duda por ahora así que asintió. Ya se encargaría él de juzgar si Harry le mentía o no en los días que estuviese ahí.

–Ya veo… Bueno, igualmente espero conversar con Draco para reconocerle su gentileza y caballerosidad al darte espacio y tiempo para adaptarte a tu nueva vida–reconoció, volviendo a sonreír y dejando de lado cualquier seriedad.

Al ver la sonrisa en Remus, Harry se permitió relajarse de nuevo, al parecer su padrino había quedado satisfecho por ahora con sus respuestas o eso parecía, aunque ante el hecho de que Remus quisiera conversar con Draco se tensó un poquito pero pronto se recordó que su rubio esposo igual que todos los vampiros eran muy buenos aparentando, así que no creía que tuviese problemas con su padrino, por lo que esbozó una sonrisa que rivalizaba con la del mayor y contestó:

–Claro, Rem… seguro que a Draco no le molestará, es más amable de lo que dio a notar en Lloegr, ya verás–expresó, recordando nuevamente lo vivido ayer con su esposo. Y es que en verdad Draco le había sorprendido gratamente con su repentina cordialidad y encanto durante el tiempo que pudieron conversar, y de verdad quería que Remus conociera esa parte de su esposo.

Mientras Harry y Remus hablaban, Mione seguía su conversación como siempre en respetuoso silencio y tuvo que reconocer que el más joven había sabido manejar la situación sin revelar nada de lo que realmente había sucedido.

Realmente Harry lo estaba haciendo bien y aunque tal vez no hubiese convencido del todo a su padrino, estaba segura que el mayor se quedaba por lo menos un poco más tranquilo luego de esa conversación.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Habitaciones de los Zabinni.

No hacía mucho había llegado el aviso de que el Rey les solicitaba en el comedor principal para desayunar, y por ello Theodore y Blaise Zabinni ya del todo listos estaban por abandonar la estancia que precedía a las habitaciones designadas en el castillo para el uso de la familia Zabinni, cuando el más joven miró a su papá.

– ¿En verdad Thomas salió tan temprano? –Cuestionó extrañado por el actuar inusual de su hermano mayor, actuar que había comenzado desde la velada pasada.

–Es cierto Blaise, tu padre me informó antes de irse que Thomas ya había partido a un poblado cercano por órdenes de Lucius a tratar asuntos importantes–musitó el vampiro castaño apurando a su hijo menor a abandonar la estancia o llegarían lamentablemente tarde al desayuno.

–Pero…

–Blaise, por favor, debemos apresurarnos.

–Está bien papá, pero…–desviando su azul mirada hacia el pasillo que conectaba la estancia con las habitaciones de cada uno–. En verdad creo haber escuchado ruidos en la habitación de mi hermano…

–Debieron ser las mucamas, Blaise, ahora deja de pensar cosas que no son y vamos–terminó Theodore la conversación, pues conocía perfectamente la imaginación de su hijo y si le daba cuerda en verdad no terminarían por salir y llegarían tarde.

Dudoso pero asintiendo, Blaise hizo caso a su papá y le siguió fuera de la estancia, cerrando tras de sí. No obstante estaba seguro que los ruidos que había escuchado no eran producto de las mucamas arreglando los aposentos de su hermano.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Aposentos de Thomas

Su cuerpo se sentía pesado y agotado y no tenía ningunas ganas de abrir los ojos, sin embargo un aroma extraño, aunque no desagradable, le llegó muy cerca, despertando su curiosidad. ¿Qué era lo que olía tan bien? Esa pregunta que comenzó a instalarse en su somnolienta mente le hizo despertar poco a poco. En ese momento no recordaba lo que había sucedido hacía unas horas, pero cuando sus ojos terminaron por abrirse y vio a cierto peli plata besándole, recordó todo….

En rápidos flashes, imágenes de lo ocurrido en la velada pasada circularon por su cabeza a una velocidad vertiginosa. Estaba hecho, el paso crucial en su plan se había llevado a cabo pero contrario a lo que se hubiese pensado no sentía orgullo de sus acciones, su conciencia ahora libre de la oscuridad que le envolvió comenzaba a reprocharle su actuar pero no era momento de arrepentimientos.

No cuando tenía al peli plata sobre él profundizando el beso, este podría darse cuenta y entonces… entonces todo se iría por la borda y no podía permitir eso,así que acallando su conciencia al recordarse que Evan fue quien decidió jugar con fuego al meterse con Draco y engañarlo, además de lastimar a Harry con sus acciones, hizo lo que se esperaba de él, lo debía hacer y alzó una de sus manos enredándola en la nuca del más joven para atraerlo más hacía si y responder al beso que le era otorgado.

Pronto y como era previsible, el beso iniciado se tornó quemante… excitante y dejando que esas sensaciones le inundaran, nublando lo que quedase de sus escrúpulos, pronto tuvo el cuerpo de Evan bajo el suyo una vez más. Sus ojos, que se teñían de carmín nuevamente, miraban intensamente el rostro del peli plata bajo él, detallándolo y llegando a una categórica conclusión.

Verdaderamente el rostro de Evan era demasiado erótico, muy incitante, justo como estaba en esos momentos, con las mejillas sonrojadas, los ojos lilas bordeados con carmín, mirándole con expectación y deseo y los labios aún más enrojecidos que de costumbre e hinchados por el beso compartido, entreabiertos, invitándole a devorarlos una vez más.

Sin duda una invitación tentadora, demasiado, podía reconocer, pues como había constatado hacia solo unas horas, los besos de Evan eran voluptuosos y apasionados, capaces de incendiar con fuego abrazador la sangre del mas gélido vampiro, pero aunque deseaba besar una vez más al joven y hacerlo suyo, tal vez debería ser prudente… por supuesto sabía que no les molestarían, pues seguramente Pansy había informado a su padre del porqué de su ausencia tan inesperada del resto de la velada, pero no quería confiarse, ¿qué tal si Blaise entraba sin llamar, como solía acostumbrar, y les veía?

No, eso podría poner en peligro el plan, aun no era momento de que alguien los descubriera…

– ¿Sucede algo?–Escuchó de pronto la voz de Evan llamando su atención y haciendo que se percatara de que se había quedado callado y quieto de pronto, demasiado tiempo si debía juzgar por la mirada preocupada y quizás hasta un poco temerosa del más joven.

¿Temor? Eso era algo que no esperaba encontrar en la mirada lila de Evan, ¿qué era a lo que temía…? ¿Tal vez a que se hubiese arrepentido de lo sucedido entre ellos? ¿O de que no siguiese lo que habían iniciado? No lo sabía, pero le daría la tranquilidad que necesitaba. Después de todo, necesitaba a un Evan confiado y en sus manos, así que esbozando una media sonrisa seductora, habló:

–No, realmente solo admiraba tu rostro–llevando una de sus manos a la mejilla derecha del de ojos lilas y prodigando una caricia suave–.Y me preguntaba si las expresiones endemoniadamente sensuales que me regalaste hace no mucho se las has dado también a Draco –musitó, aumentando su sonrisa cuando sintió a Evan estremecerse con sus palabras.

–Thomas yo…–empezaba a pronunciar Evan, pero los dedos del pelinegro detuvieron su diatriba.

–No debes decir nada–acariciando los labios entreabiertos que ahora depositaban besos cariñosos en sus dedos–.A veces las palabras sobran… –añadió, sintiendo su excitación de nuevo presente y por lo que sentía, Evan estaba igual que él, por lo que decidiendo rápidamente se alejó del joven cuerpo y se levantó, mostrando su perfecta figura en todo su esplendor.

Evan, quien volvía a mostrar una mirada preocupada, imitó al mayor y cuando estuvo de pie se abrazó a la amplia espalda de Thomas, en la cual aún se notaban los rastros de sus uñas, por lo que besó cada línea rojiza antes de decir:

–Yo jamás me he entregado a Draco como lo hice contigo–enunció sincero y esperando que Thomas le creyera.

Sin duda no espero esa demostración cariñosa del más joven y mucho menos su declaración, que aunque sonaba genuina no quiso creer. Evan era muy bueno mintiendo y fingiendo, se recordó, y él no podía permitirse caer en sus falacias como lo hiciera Draco. No obstante, aprovechando la situación, decidió dar otro paso más en el plan por lo que separando los suaves brazos de su cuerpo se giró para encarar al peli plata.

Sus ojos ya casi del todo jades de nuevo le miraron unos momentos antes de soltar sus brazos y tomarle del mentón.

–A mí no me gusta compartir lo que es mío, Evan…–pronunció con cuidado, notando complacido la sorpresa que sus palabras habían causado en el más joven–.Y tú ya eras mío ahora, así que te prohíbo que sigas con Draco.

Los ojos lilas abiertos y una expresión impávida fue lo que Thomas obtuvo como respuesta en primera instancia, sin embargo el peli plata pronto pareció recomponerse y sonrió antes de decir.

–Yo… yo no hay nada que quiera más… que me haga más feliz que ser tuyo, solo tuyo–mencionó, soltándose del agarre del mayor para abrazarse fuertemente a él ocultando su rostro en el pecho ajeno, el cual besó con ternura.

Si la anterior demostración acompañada de la confesión del más joven no la esperaba, esa respuesta sencillamente estaba fuera de sus parámetros. ¿Tan fácil? ¿Evan renunciaría tan fácil a Draco?No lo creía, por lo que sin querer que Evan le engañase volvió a separar al peli plata de él, quizás esta vez un poco más brusco y le hizo mirarlo.

–Te lo advierto Evan, no estoy jugando… quiero que termines con Draco–expresó seriamente, sus ojos jade esbozando una mirada fiera.

Esta vez la expresión que Thomas obtuvo como respuesta fue de una cierta desilusión y un leve atisbo de dolor antes que Evan hablase.

–Sé que es normal que dudes de mí, pero te prometo que terminaré con Draco… Solo dame tiempo–Pidió antes de desviar la mirada–.No quiero lastimarlo y no creo que tú quieras hacerlo–agregó, haciendo una leve mueca dolorosa.

Esas palabras si las esperaba, sabía que Evan no dejaría tan rápido y fácil a su amigo pero lo que sí se le hizo el colmo fue lo que el peli plata agregó. ¿Que no quería lastimar a Draco? Por favor, ¿se podía ser más cínico?, se preguntó, apretando un poco más su agarre a los brazos ajenos los cuales aún sostenía. Aunque al notar la mueca del más joven, le soltó.

–Bien… te daré tiempo, pero no quiero que Draco te toque más, ¿entiendes? Si lo hace lo sabré y esto entre nosotros terminará –advirtió con firmeza.

Los ojos lilas regresaron al más alto y una nueva sonrisa apareció en el rostro de Evan.

–Como digas, evitaré que Draco me toque y el alejamiento entre nosotros será bueno, así cuando termine con él… no será tan doloroso, además sé que el terminará entendiendo y ¿quién sabe? Hasta podría terminar siendo feliz con… con su esposo–musitó, intentando que su voz no reflejara desprecio al mencionar a Harry, antes de añadir con ilusión–.Y entonces nosotros podremos estar juntos delante de todos–acercándose nuevamente a Thomas y pasando sus brazos tras la nuca del más alto–.Me ganaré a tus padres y a tu hermano, ya verás, e incluso al Rey Lucius… Seré mejor por ti –asintiendo–.Haré lo que sea por ti –terminó expresando las mismas palabras que le dijese al mayor mientras este dormía, pero es que quería que Thomas supiese, estuviese consciente que era real lo que sentía por él.

La ilusión, pero sobre todo la categórica verdad que pudo leerse en la mirada de Evan durante sus palabras, removió algo dentro de Thomas, compasión, pena… no lo sabía, pero de nuevo se sentía mal de estar haciendo todo aquello. Peor, se sintió mal de estar haciendo aquello a Evan pues aunque este no merecía piedad alguna, aunque era alguien ambicioso e interesado, en esos escasos segundos en que duraron sus palabras pudo ver reflejado en los ojos lilas una parte desconocida e inesperada que pensó que Evan no tenía.

Así que para calmar su conciencia o quizás como una disculpa adelantada a esa parte que Evan le permitió conocer de él, hizo lo que no había hecho en ningún momento de la velada anterior. Acarició con genuina ternura el rostro del más joven y llevó sus labios a los ajenos, depositando en ellos un beso diferente de los compartidos entre ellos hasta ahora.

Un beso de sentimientos, no de primitiva pasión. Un beso en el que se disculpaba por adelantado con el Evan que había visto fugazmente en los ojos lilas. No sabía que habría sucedido para que esa parte del más joven no hubiera florecido, pero en verdad lamentaba tener que lastimar a ese Evan que aun parecía existir oculto entre las sombras del interior del peli plata.

Pero no había marcha atrás, el plan ya estaba llegando a su parte clímax y no podía ni debía dar ningún paso en falso. Evan quedaría descubierto delante de Draco, eso era lo que importaba y nada más, y aunque él quedaría como el peor de los amigos delante del rubio príncipe y de paso delante de Harry, pues este se enteraría, valía la pena el sacrificio con tal de que ambos al final fueran felices.

Como sabía que lo serían, pues en lo que había tratado a Harry, sabía que este y su amigo era el uno para el otro y solo faltaba que Draco terminara por abrir los ojos y descubrirlo. Y ese era después de todo el fin de todo este plan en el que sacrificaría su hermandad con el rubio por un bien mejor.

Aunque sin duda contaba que con el tiempo sobre todo Draco perdonaría sus acciones y entendiese porqué lo había hecho.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Entrada al comedor principal.

Luego del pequeño "interrogatorio" al que se vio sometido por su padrino y del cual parecía haberse librado de momento, Harry se encaminó junto con Remus hacia el comedor principal, donde se llevaría acabo el desayuno. El más joven guiaba al licántropo mayor mientras ambos platicaban animadamente del próximo miembro de la familia Riddle.

La conversación entre ambos era tan amena y tan fluida que no se percataron que habían llegado a la entrada que daba al comedor principal hasta que coincidieron con Draco, que estaba por entrar.

El rubio príncipe, al notar que ambos licántropos no se habían percatado de su presencia, carraspeó ligeramente para hacerse notar. Cuando los dos pares de ojos se posaron en él se permitió sonreír cortésmente a ambos antes de hacer lo que era lo indicado teniendo en cuenta la presencia de Remus.

Se acercó a Harry y tomó su mano entre las suyas, llevándola hacia sus labios y depositando en esta un suave beso antes de decir.

–Buenos días… espero hayas descansado bien–musitó galante, conectando sus ojos acerados unos instantes con los esmeralda, que lucían cierto bochorno por su acción pero que no le evadieron, lo que le sacó una sonrisa más amplia antes que agregase–. Fui por ti a tus aposentos pero tu doncella me indicó que ya habías salido hacia acá con tu padrino–separando su mirada de la de Harry para posarla en Remus, a quien saludó educadamente–. Señor Lupin, espero las habitaciones dispuestas para usted hayan resultado de su agrado. Es un gusto tenerle de visita–inquirió con diplomática cordialidad antes de enlazar la mano de su esposo a su brazo.

–El gusto es mío, Draco –correspondió amablemente Remus con una sonrisa antes de agregar–, pero no seas tan formal, ya somos familia, puedes tutearme –solicitó mientras un fugaz pensamiento que involucraba lo hablado con Lucius la velada anterior se formaba en su cabeza, pero no era momento de pensar en eso por lo que rápidamente alejó aquello de su cabeza y continuó–.En efecto, agradezco su hospitalidad, las habitaciones fueron de mi agrado.

–Me alegra escuchar eso y está bien, ya que tú me lo pides, dejaré las formalidades entre nosotros–concedió el rubio aunque ciertamente se sentía un poco incómodo refiriéndose de esa manera al mayor.

Por su parte Harry se dejó hacer pero no pudo evitar que sus mejillas adquiriesen un tono carmesí y que en sus labios se posase una sonrisa tímida ante las acciones del vampiro. No había esperado toparse con Draco en ese momento y menos que su esposo tuviese aquel gesto con él; aquello solo le trajo los recuerdos de lo sucedido entre ellos al llegar a sus habitaciones o más bien, de lo que no sucedió entre ellos, pero que si sucedió en sus sueños.

Oh, sí, había tenido sueños gratos sobre Draco y ese beso que no pudo darse entre ellos.

Pero no era el momento para recordar aquello, no cuando su padrino y su esposo estaban hablando y él, por tener la mente en las nubes, no estaba poniendo atención, lo cual no era adecuado así que aspiró hondo y se centró en la plática, captando lo último dicho por el rubio príncipe.

–Ciertamente, Rem es tan enemigo de las formalidades como yo, así que haces bien–mencionó, decidiendo intervenir en la conversación y logrando con ello que los ojos acerados volviesen a verle y aceleraran su corazón, cuando a su mente llegaron esos mismos ojos pero más cerca y apunto de ser cerrados debido aun casi beso compartido. Tal memoria simplemente le puso más inquieto y sonrojado, por lo que tuvo que desviar la mirada ligeramente antes de agregar, esperando no sonar tonto–. Yo también espero que hayas descansado bien–susurró, moviendo un poco sus orejas y meciendo levemente su cola producto del bochorno que sentía, pero tenía que corresponder las palabras que Draco le había dedicado.

La sonrisa que el rubio esbozó a Harry luego de su intervención fue de esas pocas que solo algunos habían tenido el privilegio de ver, sincera, honesta y que hizo que Remus a su vez sonriera satisfecho, pero lo que definitivamente le dijo algo importante al castaño fue la mirada en esos ojos plata, la manera en que Draco miraba a Harry le hizo saber algo definitivo al ojimiel…

Esa mirada en los ojos del rubio vampiro era una mirada cálida, una mirada que hablaba de un profundo sentimiento que antes no estaba ahí pero que ahora parecía florecer como las flores en primavera.

Eso le dejó sin palabras y borró de un plomazo las dudas que pudiese tener respecto a lo que Harry le había dicho. Aun así hablaría con Draco antes de irse, no estaba de más, pero ya no dudaba de lo que estaba naciendo entre su ahijado y su esposo. Era algo demasiado obvio para quien quisiera verlo y ahora mismo, Remus lo tenía delante.

Nuevamente Harry le daba una imagen demasiado adorable para ignorarla, eso y la manera en que le dijo aquello le hizo sonreír desde lo más profundo de su ser sin importarle que no estuvieran solos. No pudo evitarlo, sencillamente su esposo le pareció encantador, tal vez de una manera diferente a la velada pasada donde lucía arreglado exquisitamente, pero la sensación era la misma que había tenido ayer durante toda la gala y mientras conversaron.

Por ello no pudo evitar sonreír como lo hacía y llevar su mano contraria a las mejillas tan dulcemente sonrojadas en una caricia suave antes que de sus labios saliese un susurro que pretendió ser íntimo y solo entre ambos.

–Gracias, supongo que descansé bien pero no puedo negar que mi mente estuvo ocupada un buen rato luego que te dejé –dijo con toda intención, ganándose que esos ojos esmeraldas volviesen a regalarle una mirada.

Harry se estremeció con esa inesperada caricia pero aun así volvió a mirar directamente a su esposo debido a sus palabras, ante las cuales no pudo evitar parpadear sorprendido al captar un mensaje entre líneas que hizo que las familiares mariposas en su estómago revolotearan intensamente. Y quiso preguntar, quiso saber si lo que creía entender era correcto pero no se atrevió, no solo era porque no estaban solos, también era porque sintió un repentino temor de la respuesta, no quería escuchar una negativa si se equivocaba así que decidió no decir vez estaba siendo cobarde, pero en ese momento prefirió serlo.

–Harry, Draco –se escuchó la voz de Blaise al fondo del pasillo, llamando la atención de todos y el instante entre ambos esposos se rompió una vez más.

Los Zabinni llegaron entonces hasta donde los esposos y Remus, a quien saludaron antes que este propusiese entrar al comedor.

Dentro ya les esperaban Sirius, Severus y Lucian junto con Lucius, que en cuanto los vio ingresar sonrió y se levantó caballerosamente dándoles los buenos días. En Remus reparó un poco más para bochorno de éste, pero luego de eso les pidió tomar asiento para que diera inicio el desayuno.

Platillos diversos fueron traídos ante la orden del Rey vampiro y la comida se dio en una particular calma. Aunque por supuesto esta no duró mucho, pues Lucius no pudo evitar hacer cierto comentario a Sirius sobre lo descompuesto que lucía esa mañana y cómo esperaba que Severus no hubiese sido tan rudo con él.

Aquello sin duda desató una pequeña discusión de la que los únicos sin entender y por lo tanto sin participar de ella eran Blaise, Draco, Harry y Theodore.

No obstante, gracias a Remus y Lucian la aguas no demoraron en volver a su cauce y cuando eso ocurrió, el resto de los comensales que se limitaron a mirar sin comprender, fueron informados por exigencia de Draco, de lo que sucedía. Se omitieron detalles por supuesto durante el relato, pero la clave del asunto quedó descubierta, la relación de Sirius y Severus fue entonces conocida al fin por todos los ahí presentes.

Las reacciones fueron variadas desde incredulidad hasta desconcierto, pero después de la impresión cada uno dedicó palabras de felicitaciones para la pareja, que se limitó a agradecer en el caso de Sirius, sonriente y en el caso de Severus, con la debida seria amabilidad.

Luego de aquello no hubo más sobresaltos y en cuanto terminaron de desayunar, Lucius le pidió a un sonrojado Remus que le acompañase, pues quería hablar unas palabras con él a solas. Este asintió y se despidió de Harry y el resto de los ahí presentes, aunque antes de irse del brazo del Rey vampiro pudo captar una mirada disgustada de Sirius pero prefirió simular que no le había visto.

Después de la partida de Lucius y Remus, el matrimonio Zabinni se retiró. Lucian, argumentando que aun tenía cosas por hacer y Theodore, disculpándose pues había quedado de salir con la madre de Pansy.

Así, en el comedor solo quedaron Sirius, Severus, Draco, Harry y Blaise. Sin embargo este último pronto siguió a sus padres cuando Sirius le entregó un misterioso sobre dirigido a él de parte de cierto licántropo pelirrojo.

– ¿Para mí? ¿De… de Ron?–Cuestionó el joven vampiro observando a Black con ilusión en sus ojos zafiro.

–Así es, me encargó que te la diese personalmente–respondió Sirius–. Me dijo que espera una respuesta–añadió con una sonrisa cómplice.

El rostro de Blaise se iluminó con aquellas palabras y asintió.

–Sí, claro, se la daré antes que se vaya–confirmó y sin ver a nadie se disculpó y salió a toda prisa del salón, dejando miradas desconcertadas tras él.

–¿Ron?–Se atrevió a preguntar Draco a Sirius, luego que Blaise se perdiese de vista.

El licántropo pelinegro asintió y luego miró a Harry.

–Tal parece que tú y yo no seremos los únicos unidos con vampiros–dijo sonriendo más ampliamente.

Sonrisa que compartió el de ojos esmeraldas que, captando lo que Sirius quería decirle con aquello, se sintió feliz por su mejor amigo. Blaise era un buen chico y estaba seguro que si Ron y él llegaban a algo se harían felices uno al otro.

–Eso parece–respondió entonces a su padrino, compartiendo miradas con él.

Al lado de cada uno, los dos vampiros que les acompañaban también intercambiaron miradas aunque estas fueron de incomprensión.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

Fuera del Castillo, parte norte.

Luego del inentendible momento entre Sirius y Harry, el primero propuso salir a los jardines pues quería estar tiempo con su ahijado. Harry por supuesto asintió encantado, pero miró de reojo a Draco, ciertamente quería que este les acompañase pero no sabía cómo pedirlo. Sirius por su parte miró a Severus, sabía que no tenían muchos ratos para ellos pero quería estar con Harry y esperaba que su pareja entendiese y decidiera unírseles.

Ambos vampiros al sentirse observados por sus parejas se miraron entre ellos antes de asentir. Draco había captado la mirada de Harry y creía reconocer una petición velada en esos ojos esmeralda, petición que quiso aceptar no solo porque debían aparentar delante de Black, sino también porque quería hacerlo, quería acompañar a Harry y estar con él aunque solo fuera un rato. Una vez más el príncipe vampiro actuaba por instinto y sin cuestionarse su actuar, pero este supo que no quería meditarlo ahora.

Por su parte Severus hubiese querido tiempo a solas con Sirius, pero entendía que este extrañara a su ahijado a quien tanto quería, por lo que decidió complacer a su pareja y de paso acompañarlo. Parte para estar con él y parte para que Sirius no terminase discutiendo con Draco, quien estaba seguro acompañaría a Harry pues ambos debían aparentar un matrimonio bien avenido delante de ambos licántropos que estaban de visita.

Así fue como ambos vampiros terminaron aceptando acompañar a sus parejas, haciendo que tanto Harry como Sirius les sonrieran encantadoramente por su decisión.

Y por ello todos ahora se encontraban ahí en los jardines de la parte norte, conversando o quejándose en el caso de Sirius, para malestar de Severus, que notaba la mirada seria de su ahijado conforme su pareja hablaba.

–Pero es que en serio, no es que tengan nada de malo sus jardines pero son demasiado… –rascando su barbilla mientras buscaba una palabra adecuada para describir lo que veía–. "Delicados"–terminó diciendo el licántropo, mirando a Draco.

–¿Delicados?–Cuestionó el más joven, arqueando una de sus rubias cejas sin entender el punto del mayor, que desde que salieran se la había pasado criticando los magníficos jardines de los cuales su padre y él estaban orgullosos.

–Sí, nosotros–mirando a Harry, que le miraba con cierta suplica, la cual por supuesto no escuchó y continuó– estamos acostumbrados a algo más… natural y no tan artificial, además que por nuestra otra forma necesitamos lugares amplios para correr y ejercitarnos–concluyó Sirius como si dijese una verdad absoluta.

–Disculpe, ¿pero dijo otra forma?–Inquirió Draco, que creyó haber escuchado mal.

Sirius, ante esa pregunta rodó los ojos y bufó.

–Sí, pequeño Malfoy, me refiero a nuestra forma de lobos… ¿No me digas que Harry no te ha mostrado su apariencia como lobo?–Cuestionó él, esta vez mirando incrédulo a su ahijado, pues este adoraba correr en su forma de lobo todos los días.

Harry, al sentir la mirada de Sirius y antes de que este empezase a hacerse ideas raras, intervino antes que Draco dijese alguna cosa.

–No, no se la he mostrado aun. No lo creí prudente, como bien dices los jardines aquí son diferentes y no quería estropear nada–expresó, pidiendo con la mirada a su padrino que dejase ahí el tema.

Por supuesto, Sirius no lo hizo.

–Oh, ya veo–mirando a Draco con los ojos entrecerrados–. ¿Tú qué dices, pequeño Malfoy? ¿Crees que tu esposo estropearía algo?–Preguntó con toda intención.

–Sirius–advirtió Severus que, notando la fugaz mirada airada de su ahijado, decidió intervenir. En verdad Sirius no había aprendido que no debía jugar con la paciencia de un Malfoy.

Un fastidiado Draco debido al "nombre" con el cual Black se refería a él, afiló su mirada en cuanto entendió lo que este quería decirle con sus palabras. En verdad no soportaba al padrino de Harry y quería decirle algunas cuantas cosas, pero amarrando su afilada lengua hizo acopio de lo último de su paciencia por Harry y por la Alianza y respondió tranquilamente.

–Harry no estropearía nada, pero si lo hiciese no importaría porque todo esto–abriendo sus brazos para referirse a los jardines y al castillo en general–, es tan suyo como mío–terminó con firmeza.

Al parecer satisfecho con la respuesta, Sirius esbozó una media sonrisa y volvió a su expresión relajada, con la cual observó a su ahijado que le miraba con reprobación. Ese gesto le recordaba mucho a James y no le gustaba que Harry le viese de esa forma, por lo que se acercó al más joven y le pasó un brazo por los hombros al tiempo que susurraba en una de sus orejas.

–Lo lamento cachorro, solo quería asegurarme de ¿por qué no le muestras tu otra forma a tu esposo? –Propuso, ganándose una mirada espantada del más joven–. Oh, vamos–mirando nuevamente a Draco–.¿Verdad que quieres ver la otra forma de Harry?

Draco no se esperaba esa pregunta luego de que Black casi lo saca de sus casillas, pero meditó sus palabras. ¿Quería ver a Harry transformado? La respuesta le llegó clara.

–Sí, realmente en eso le secundo–respondió a Sirius antes de posar sus ojos en Harry y decir gentilmente–.¿Podrías mostrarme?–Pidió.

Esa simple petición de su esposo fue suficiente para que soltara un resignado suspiro y asintiera. No tenía las ganas de negarle eso a Draco y menos luego de que este había estado pasando tan mal momento gracias a su padrino y sus cosas.

–Bien, solo… solo dame un momento–musitó un poco nervioso, desviando la mirada y soltándose de su padrino para luego caminar detrás de un gran arbusto que había cerca. No entendía por qué le ponía inquieto que Draco le viese transformado, pero decidido a hacerlo cerró los ojos y empezó la transformación.

Mientras Severus, Sirius y Draco a unos pasos, esperaban.

– ¿Por qué fue a ocultarse para transformarse?–Cuestionó Severus extrañado, a su pareja.

–Buena pregunta, jamás había hecho algo parecido–respondió Sirius tan extrañado como su vampiro ante el comportamiento de su ahijado.

–Pudiera ser que le de vergüenza hacerlo delante de Draco–sugirió Severus antes de añadir–. Y por cierto Black, deja en paz a mi ahijado… Draco es más paciente que Lucius pero tiene un límite…

Sirius miró la advertencia en los ojos ónix de su pareja y al no querer hacerle enojar, de nuevo mencionó:

–No te preocupes, como le dije a Harry, solo quería asegurarme de algo pero ya lo hice y ahora dejaré estar a tu ahijado–prometió

–Eso espero Black, eso espero… no creo que tu cuerpo soporte otra de mis reprimendas después de todo– inquirió Severus con una media sonrisa irónica.

Draco mientras tanto y ajeno a la conversación de su padrino y Black, miraba con expectación hacia el arbusto por donde se había ido Harry.

Finalmente, luego de escasos minutos, una cabeza lobuna se dejó ver tras el arbusto. Los ojos esmeraldas miraron con timidez hacia donde estaban su esposo, Severus y su padrino y estos le devolvieron la mirada.

–Vamos Harry… ven con nosotros–le animó Sirius, haciéndole una seña que indicaba lo que decía.

El ahora lobo negro se quedó pensativo unos instantes, mostrando solo su cabeza hasta que, decidido, caminó fuera del arbusto que le ocultaba mostrándose así por completo a los espectadores, pero a quien no dejó de ver en ningún momento, de quien quería saber su reacción, era de Draco, quien le miraba con atención.

Realmente jamás había visto a un licántropo transformado, había escuchado relatos y leído sobre ello pero verlo… verlo era totalmente diferente. Frente a sus ojos tenía a un bello espécimen de lobo, aunque un poco más grande que los normales, cuyo pelaje negro brillaba con los rayos de la luna plateada sobre sus cabezas y cuyos ojos esmeraldas seguían sus movimientos con obvio interés.

Motivo por el cual se permitió sonreír una vez más en el día de manera genuina. Sin duda su esposo era imponente y peligroso, tal y como lo demostraban sus fuertes patas con afiladas garras, pero al mismo tiempo Harry también le pareció hermoso… realmente magnifico. Así que sin dudar ni un momento y con paso firme, se acercó hacia él.

Cuando llegó frente a la formidable figura le sonrió aún más y estiró su mano, colocándola sobre la gran cabeza comenzando una caricia entre las peludas orejas. El pelaje bajo sus dedos se sentía tan suave y terso…Entonces a su mente vino cierta escena sucedida con Blaise hacía no mucho. Pudiera ser que…

–Realmente eres magnifico–se escuchó entonces susurrarle al lobo, llevando su mano hacia una de las orejas, la cual recorrió como lo hiciera su amigo.

Detrás de ellos y viendo tan linda escena, Severus jalaba a Black para que les dejasen a solas.

–Pero Sev, ¿por qué debemos dejarles solos? –Protestaba el de ojos cobalto a su vampiro que, tomándole con fuerza del brazo, le invitaba "amablemente" a que le acompañara.

–Eres un idiota Black, camina–fue toda la respuesta que le dio Severus al licántropo cabeza dura que tenía por pareja, realmente no quería darle explicaciones de algo que debería serle obvio.

Las reacciones de Harry fueron diferentes a cuando Blaise le acariciara las orejas y no pudo evitar estremecerse y emitir un muy leve resuello complacido saliendo de sus fauces al tiempo que dejaba que Draco hiciese a voluntad, mientras él se limitaba a escucharle.

Magnífico… Jamás pensó que lo fuese, pero si Draco lo decía estaba bien… tan bien, que acabó aceptando y dejándose acariciar por la gentil mano del vampiro rubio, hasta que este se detuvo y entonces le miró e hizo algo que se le ocurrió en el momento. Apoyando sus patas delanteras con cuidado en el fuerte pecho del más alto se sostuvo en dos patas y acercó su hocico a la mejilla ajena, la cual lamió con timidez. Solo esperaba que a su esposo no le molestase tal gesto, pero quería agradecerle sus palabras y su amabilidad.

Por supuesto, dicho gesto distó mucho de molestar al rubio, quien aunque un poco sorprendido jamás dejó de sonreír y contuvo con facilidad el peso del lobo mientras este terminaba la caricia a su mejilla. Realmente Harry le sorprendía cada vez más y más, siempre de manera grata.

*/*/*/*/*/*/*/*/*/*

En la casa de Evan

Por su parte y ajeno a los acercamientos que estaban dándose entre Harry y Draco, un complacido y feliz peli plata llegaba a la que era su residencia con una enorme sonrisa soñadora y enamorada en sus labios.

Se sentía entre nubes, volando muy alto luego de dejar a su Thomas para que este llevase acabo sus respectivos deberes. No hubiese querido irse tan pronto, pero su vampiro se lo había pedido y él no pudo negarse, jamás le negaría algo a Thomas, no si estaba en sus manos complacerlo.

Así que por eso ahora se encontraba ahí en su casa, suspirando y extrañando ya la calidez que le había acompañado durante toda la noche. Pero no sería por mucho, Thomas le había dicho que vendría a verlo más tarde y ese era su aliciente para no caer en el desespero durante esas horas.

– Mi señor, ¿desea algo? –Llamó su atención una de las mucamas, que al verlo entrar y quedarse recargado en la puerta de entrada con una sonrisa un poco boba, se preocupó por su señor.

–No, Mary… no quiero nada–respondió, soltando un suspiro–.Todo cuanto pudiera desear ya lo obtuve en la velada pasada–mencionó soñadoramente, tomando de las manos a la humana y haciendo que bailara con él, aunque pronto recordó algo que lo bajó un poco de la nube en la que se encontraba.

La carta… Debía escribir a Draco cuanto antes para verlo y… hablar con él.


Notas finales:

¿Y que les pareció?

Como pudieron leer otra vez fue un cap. largo e interesante?… eso espero… ya me diran ustedes.

Tuvimos un poco de cada pareja, se dieron una idea de lo que sucedió con Remus y Lucius y lo que paso con Severus y Sirius y Harry al fin se mostro ante Draco como lobo como alguien me lo había pedido… pero lo mas importante lo sucedido entre Thomas y Evan que no gusto a varios desencadenara que estemos a 1 cap de que la venda de los ojos de Draco respecto a Evan caiga y con ello empiece el sufrimiento para el peli plata, lo cual seguro gustara a sus detractores y no tanto a los que gustan de este personaje, pero ni hablar asi debe pasar.

Por cierto antes que lo olvide una amiga me compartió una imagen de un personaje de anime que es igual a como yo imagino a Evan y quiero compartirla con ustedes haber que me dicen:

. ?fbid=10204436278457502&l=0c605f86d5

Ahora pasando a lo importante, la próxima actualización, como dije al principio mi beta esta un poquitín ocupada y como de ninguna manera quiero presionarla me temo que no puedo darles una fecha exacta pero estén al pendientes que no tardara demasiado la siguiente actualización, asi que no se preocupen.

En fin me despido por ahora, cuídense mucho y aunque estamos casi a mitad de semana procúrense tiempo para portarse mal que siempre hace falta. Un beso.