Notas del capítulo:
Hola a todos primero que todo debo decir que haciendo caso a la mayoría de quienes amablemente comentaron el cap presente no se subió antes.
Habiendo aclarado lo anterior puedo decir que el cap presente ya esta corregido y pueden leer a gusto pero antes agradecimientos como siempre.
Gracias a quienes me expresaron su opinión en el aviso que fueron:
Yunitha- san, SakuraAli, Yumeatelier, susigabi, suuchan 1795, mestefaniab y Hello. En verdad les agradezco sus palabras a todos y sus buenos deseos para mi beta, ella como dije esta bien gracias al cielo y les agradece también su apoyo.
Ahora sin mas que decir por ahora, lo dejo leer, nos leemos abajo.
CAP. 14 PRELUDIO segunda parte.
Luego del momento compartido con Harry en su forma de lobo, Draco se sintió con un especial buen humor durante el resto del día, y ni siquiera cuando encontraron de nuevo a Black y Severus, el primero pudo sacarle de sus que realmente lo hubiese intentado nuevamente, pero aunque lo hubiese hecho no lo hubiera logrado.
De hecho hubiera jurado que nadie hubiese logrado sacarle de ese estado de extraña felicidad en el que se encontraba… O eso había pensado hasta que un sirviente fue hasta él y discretamente le entregó una nota horas después, diciéndole que era urgente. El remitente no se mostraba pero los trazos en la letra que rezaba su nombre le eran inconfundibles.
Esa nota era de Evan.
Aquella noción esfumó su buen humor, logrando instalar en su lugar cierta sensación incómoda en su pecho, la cual obviamente intentó ocultar de sus acompañantes. Aun se encontraba con Harry, Severus y Black y debía actuar con naturalidad así que sonriendo con cortesía se disculpó alegando tener un compromiso importante e ineludible.
En verdad lamentaba retirarse pero la culpa y la preocupación ante la calidad de urgente de la nota le hacían imposible ignorar el mensaje de Evan.
Finalmente, cuando estuvo a solas en un pasillo alejado del castillo abrió la misiva. Para su extrañeza y mayor preocupaciónno rezaba gran cosa en ella. Lo único que Evan le decía era que quería verle cuanto antes, que era urgente lo que tenían que tratar.
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Mansión de Evan
Hacía un par de horas que había enviado la nota en la que urgía a Draco a verle y en ese momento se arreglaba para recibirle. Estaba seguro que el príncipe vampiro no tardaría en llegar y debía estar tan hermoso y fragante como siempre, aunque quizás en esta ocasión estaría más perfumado que de costumbre, pues a la mezcla con que se bañaba normalmente le había agregado una loción especial. Una loción que arrasaría por completo con cualquier rastro del aroma de Thomas de su piel.
La simple idea no le resultaba agradable pero era necesario, Draco no podía saber que había estado con alguien más aunque tal vez…
–Tal vez sería lo mejor –susurró sentado en un cómodo taburete mientras se admiraba en el espejo de su tocador–. Terminar con la mentira y cumplir con lo que Thomas me pidió realmente–añadió a su reflejo.
Terminar con las mentiras le haría libre y mejor para Thomas pero…
–Lord Evan, perdone la intromisión pero tiene un visitante esperándole en los jardines traseros–expresó una de las doncellas de la casa desde la entrada de su habitación, llamando su atención.
– ¿Un visitante en los jardines traseros?–Musitó elevando una de sus plateadas cejas, mirando con duda a la chica humana a través del espejo. Esas palabras le resultaban extrañas, solo esperaba un visitante, bueno dos, pero uno de ellos no llegaría hasta mucho más tarde y el otro, Draco, jamás iba a esa parte de la casa. Fue inevitable levantarse y caminar hacia la chica a quien cuestionó–. ¿No es Draco, cierto?
La joven negó educadamente antes de añadir:
–No, Su Alteza aun no llega, es otra persona que dice ser una vieja amiga suya–respondió.
Aquellas palabras en vez de hacerle algún sentido, le extrañaron aún más. ¿Amiga suya? Él no tenía amigas.
–Así que es una mujer–dijo más para él, pero la joven asintió para confirmarle la información–. Bien, puedes retirarte entonces–agregó luego de unos segundos, despidiendo a la mucama que se limitó a hacer una reverencia y salir de la habitación.
Cuando Evan estuvo de nuevo a solas se permitió mostrar su confusión. Realmente no entendía quién podía ser esa "vieja amiga" pero no le agradaba para nada que alguien le visitara sin invitación, sobre todo ahora que lo último que necesitaba eran distracciones. Tenía cosas que pensar antes de que Draco llegase, así que muy dispuesto a deshacerse de la inesperada visitante salió de su habitación con su caminar altivo y arrogante rumbo a los jardines traseros.
No tardó mucho en llegar pero sus pasos se detuvieron y toda su seguridad se esfumó al notar la figura de la mujer, que sentada en una banca de mármol, le esperaba con una familiar sonrisa.
–Evan querido… Un gusto verte–le saludó la misteriosa mujer con un tono que intentó ser amable pero que era evidentemente falso.
–Bellatrix– balbuceó inseguro, sin creer lo que veía. Jamás esperó que esa persona se atreviese a visitarle en Valakya y ciertamente no le agradaba para nada verle, pero intentando rehacerse sonrió de la misma manera hipócrita que su "invitada" antes de agregar–. El gusto es mío pero, ¿a qué debo tu visita? –Cuestionó quedándose donde estaba, no quería a esa mujer más cerca de lo necesario.
Bellatrix rio levemente por la pregunta y se levantó agitando su largo cabello ondulado, cuando en un movimiento estuvo frente al vampiro de cabello plateado.
– ¿A que debes mi visita?–Repitió la pregunta con una media sonrisa torcida que pronto dio paso a una expresión glacial mientras enfrentaba su mirada demencial con la mirada inexpresiva del ojilila–. Creo que mi visita se debe a tu falta de noticias, ¿o es que te olvidas que no eres sino un peón que actúa bajo mis órdenes? –Tomando el rostro del más joven con agresividad–.No debes olvidarlo querido Evan, que el que te acuestes con Draco no te hace superior… tu único talento, para lo que naciste, radica en tu hermosura y en que aprendiste lo necesario para explotarla–inquirió con saña volviendo a sonreír de medio lado.
La repentina cercanía de Bellatrix le enfermaba tanto como sus venenosas palabras pero sabía lo que la mujer pretendía, quería hacerle reaccionar, que cometiera un paso en falso para así poder castigarle pero no lo haría. Años de tratar con la vampira le habían enseñado a controlarse y no seguirle el juego, por lo que sin inmutar su expresión retiró el brusco agarre a su rostro y con voz neutra, habló.
–Supongo que insultarme te hace sentir mejor ¿cierto? Pues bien ya lo hiciste, ahora tratemos lo que te trajo aquí–alejándose unos pasos de la presencia de Bellatrix y es que por muy bien que fingiese algo era cierto, en el fondo la mujer aun lograba imponerle por lo que desvió su mirada un momento antes de continuar–.Mi falta de noticias se debe a que todo está marchando tal cual fue planeado y no creí necesario informar nada hasta lograr el objetivo–explicó.
Que Evan no cayese en su juego no era agradable, pero sus palabras le irritaron un poco más de lo que ya estaba y volvió a cerrar la distancia que le separaba del más joven.
–Escúchame, pequeño idiota–volviendo a tomarle del mentón para hacer que le mirara–.Tú no eres nadie para decidir cuándo informar y cuando no, ¿entiendes? –Clavando sus uñas en la blanca piel del rostro de Evan–. Tú estás aquí disfrutando de todo esto porque yo así lo decidí, solo obedeces ordenes, no decides eres nadie–inquirió agresiva–, solo la puta que entretiene a Draco para que haga lo que nos conviene, así que ten eso en mente la próxima vez que se te pase por tu platinada cabecita que puedes decidir algo ¿entendido?–Cuestionó, disfrutando de la leve mueca de dolor que surcaba el rostro que sostenía.
Más insultos, más agresividad… Pero estaba acostumbrado a ello. De Bellatrix solo había obtenido ese trato desde siempre así que sus palabras ya no le afectaban o era lo que quería pensar, de todas formas otra cosa que había aprendido con los años fue que la vampira no viese lo que sentía, aunque en esta ocasión no estaba resultándole del todo pues el violento agarre a su mentón combinado con las afiladas uñas enterrándose en su piel le estaban ocasionando bastante dolor y sin que pudiese controlarse más, una mueca terminó surcando su rostro antes de que respondiera a la mujer con la mayor neutralidad de la que era capaz en ese momento.
–Entendido –dijo sin poder resistir más, empujando a Bellatrix lejos.
Ella era más poderosa y más fuerte y bien pudo mantenerse firme en su lugar pero, satisfecha por provocar esa reacción de dolor en Evan, se dejó apartar. Siempre había gozado haciendo sufrir al más joven pero ya no era tan fácil. Y es que aunque quebrarle había sido tan divertido en el pasado aquello había tenido una desagradable consecuencia, Evan había adquirido cierta resistencia, por así decirlo, y ahora solo los castigos físicos le sacaban alguna expresión de sufrimiento.
–Bien, me alegra que quedara entendido–canturreó con una sonrisa mientras lamía las sangre que había quedado en sus uñas–. Ahora solo espero que realmente me estés diciendo la verdad–mirando al más joven fijamente–, por tu bien espero que nada este saliendo mal o…–ladeando la cabeza–. O que me estés ocultando algo. No me ocultas nada, ¿verdad, querido?
El tono con que Bellatrix le hablaba ahora le era francamente repulsivo, incluso prefería la agresividad de hace unos momentos pues detestaba esa falsa dulzura empalagosa que era discordante con lo que la mirada rojiza reflejaba. Esa mirada solo reflejaba crueldad y locura. Sin embargo las palabras de la vampira esta vez sí le perturbaron un poco, ¿acaso Bellatrix podría ver si estaba ocultando algo? No, era imposible, ella no podía saber lo que había ocurrido entre él y su Thomas,¿cierto?
No, era solo uno más de sus juegos para ver si caía y se descubría solo. Sí, eso debía ser, por lo que enfrentando sin dudas la mirada ajena negó como sin nada mientras se sobaba su lastimado rostro.
– ¿Ocultarte qué? Yo no tengo nada que ocultarte a ti. De todas formas, si solo viniste a eso debo pedirte que te vayas, ya sabes lo que querías y yo estoy esperando a Draco. No creo que quieras que te encuentre aquí ¿o sí?–Inquirió, queriendo que la mujer se fuese ya de su casa. No deseaba seguir soportándole.
Una risa un tanto maniática se dejó escuchar antes que los ojos carmesí de Bellatrix se desviasen de Evan unos instantes.
–Así que esperas a Draco, ahora entiendo por qué estás tan perfumado. Aunque creo que es demasiado–volviendo a mirar al más joven–.No debes saturarte de aromas querido, o podrías fastidiar el olfato de Draco y no queremos que se aleje de ti ¿cierto? –Mencionó antes de ponerse nuevamente seria–. Ahora realmente espero que no me ocultes nada porque de todas formas terminare sabiéndolo, nadie tan estúpido como tú puede guardar secretos de mí tanto tiempo–advirtió con desprecio antes de añadir–.Oh sí, y agradece que perdonaré tu insolencia al correrme solo porque tienes que ver a nuestro príncipe, de lo contrario… esto no se quedaría así–advirtió antes de darse media vuelta ondeando nuevamente su ondulado cabello.
Pero antes de que se alejase miró sobre su hombro al más joven y agregó.
–Espero informes regulares, pues si me haces venir una vez más a Valakya mi siguiente visita no será tan amistosa como esta, ¿comprendes? –Expuso antes de continuar caminando hacia la entrada trasera por la que había entrado.
Evan la vio irse en silencio y cuando al fin estuvo solo, se desquitó con lo primero que encontró: la banca de mármol y unos rosales fueron los receptores de su enojo y su frustración.
Odiaba a la vampira casi tanto como odiaba a los licántropos, pero a pesar de eso la inesperada visita de Bellatrix le había recordado lo que no podía hacer. Le había recordado que a pesar de su amor por Thomas tendría que seguir jugando aquel juego… no podría terminar con las mentiras, no podría ser libre… no al menos todavía.
Sus objetivos habían cambiado sin duda, ya no quería el lugar del sucio perro que Draco tenía por esposo, ya no quería el poder que Draco representaba pero a pesar de eso seguiría con lo planeado, no por Bellatrix o por lo que pudiese hacerle sino porque los licántropos merecían desaparecer de la tierra. Pero ahora que tenía algo con Thomas cambiaria los métodos porque de algo estaba seguro, aunque no se alejara de Draco no podría volver a intimar con él.
No podría traicionar a Thomas de esa manera… aunque tuviera que mentirle, no podría traicionarle.
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Castillo vampiro.
–Pero entonces en verdad debió ser muy importante el compromiso de tu esposo para que decidiera dejarnos tan abruptamente ¿cierto Harry? Lo que se me hace raro es que tu no sepas a donde fue –mencionaba un suspicaz Sirius, meciendo su larga cola. Desde que Draco se había despedido de ellos con tanta prisa sospechaba de ese supuesto "compromiso" y no había parado de querer sacarle respuestas a su ahijado.
–Ya déjalo Black, ya te lo dije, Draco tiende a olvidar sus obligaciones a veces así que esto no es nuevo y seguro olvidó mencionarle tal compromiso a Harry–intervino una vez más Severus, mirando fríamente a su pareja ante su insistencia con el tema que no hacía sino poner más nervioso al más joven.
–Pero Sev–rebatió Sirius ganándose un bufido por parte de su vampiro, lo que le sacó una media sonrisa al saber el motivo del mismo, pero dicha sonrisa desapareció antes de que agregara–.No has dejado que Harry me conteste.
En verdad detestaba que Sirius se dirigiera a él en público con ese vergonzoso sobrenombre, por lo cual no pudo menos que bufar antes de contestar.
–Es que lo pones nervioso con tus impertinentes preguntas Black, solo míralo–mirando a Harry, quien los miraba removiéndose inquieto–.Además tus cuestionamientos están fuera de lugar, a ti no te incumbe como lleven su relación mi ahijado y el tuyo–mencionó resuelto antes de añadir en un tono más íntimo solo para ellos dos–.Y te lo repito por última, vez deja de decirme de esa forma–susurró con advertencia.
Olvidándose un instante del asunto de Harry y Draco, Sirius se permitió sonreír una vez más ante ese susurro y enlazó la cintura de su vampiro atrayéndole cerca antes de murmurarle al oído:
–Pero si a ti te gusta que te diga Sev–mordiendo levemente la oreja ajena mientras miraba con picardía a su apenado ahijado, que sonrojado se había alejado unos pasos de ellos.
Severus de inmediato se estremeció ante aquella acción de su pareja y se sonrojó levemente, pero de inmediato se repuso e intentó apartarse de Sirius.
–Basta Sirius, no estamos solos–inquirió con toda la seriedad de la que pudo ser capaz en vista de la situación–.¿Es que no tienes respeto por tu ahijado? –Mirando al más joven, que ahora les daba la espalda intentando darles cierta privacidad.
–Por supuesto que le tengo respeto pero…–volviendo a capturar entre sus brazos a su esquivo vampiro–.No hacemos nada que él no haga con tu ahijado ¿o sí? –Haciendo que Severus le viese–. O puede que me equivoque, pues Harry sigue siendo tan virgen como cuando llegó aquí –repuso poniéndose serio y cambiando el tono que había mantenido, cuestionó–. Dime Severus ¿debo ignorar tal hecho? ¿O también me dirás que eso no me incumbe? –Guardando un tenso silencio antes de agregar con cierta sospecha–. ¿Es que hay algo que me ocultes al respecto acaso?
La intensa mirada cobalto de Sirius y ese repentino cambio en el giro de la situación le tomaron desprevenido. Jamás se esperó que su pareja le cuestionase directamente sobre ese tema y menos tan pronto, pero debió suponerlo, Sirius era bajo su máscara de relajamiento y displicencia casi infantil alguien con una mente sagaz y astuta y era obvio que notaría que Harry no había sido reclamado por Draco y eso le crearía sospechas.
Sin embargo que sospechara de él le dolía, pero no tenía de qué quejarse, después de todo él tendría que mentirle a la cara, no que le gustara pero tenía que hacerlo, si su pareja sabía lo que había sucedido en la noche de bodas de su ahijado y Harry la guerra se desataría y él no quería eso. No solo por la Alianza o por Lucius, sino por ellos mismos. Si licántropos y vampiros entraban en guerra nuevamente, él debería escoger un bando y no quería llegar a eso porque aunque amara con todo su ser a Sirius, era indudable a quien pertenecía su lealtad.
Por ello y para evitar el sufrimiento de muchos, incluidos ellos, aspiró hondo de manera inapreciable e hizo lo que hacía mejor, aquello que le hacía ser quien era entre los vampiros y sin mostrar un ápice de duda respondió mirando directamente a la amada mirada cobalto.
– ¿Que podría ocultarte al respecto, Sirius? No veas enemigos donde no los hay… y tampoco adelantes conjeturas de algo que tiene una simple explicación que seguro tu ahijado o Draco mismo estarán gustosos de darte–indicó, acariciando la mejilla del licántropo frente a él–.Confía Sirius, todo está bien–le dolía decir aquello pues no todo estaba bien pero pronto lo estaría, así que aquello no era una mentira del todo.
Ahora solo esperaba que en verdad la mentira dejara de serlo y las cosas salieran realmente como parecían entre Draco y Harry, y en ese plan de Thomas hacia ese impertinente peli plata.
La expresión de su vampiro y lo que podía leer en los ojos ónix junto a las palabras que salían de los labios de Severus calmaron de apoco la aprensión que había sentido y le creyó… quiso creer en lo que su pareja le decía. Severus no le mentiría en algo tan primordial, él sabía lo mucho que quería a Harry y lo importante que era para él que su ahijado fuese feliz en su nueva vida, además estaba seguro que si algo estuviese mal Severus se lo diría, ellos siempre eran honestos el uno con el otro. Así que con ese firme conocimiento, se permitió relajarse y sonreír dejando de lado cualquier seriedad y volviendo a su tono juguetón expresó.
–Está bien, lo siento Sev–siendo él quien acariciara esta vez la mejilla ajena–.Lamento haber desconfiado de ti, pero es que es muy raro que tu ahijado aun no haya reclamado a Harry, y luego está su repentina partida y que Harry no sepa a dónde fue–suspirando–.Todo eso me hizo pensar que…–negando–.Pero olvidémoslo, tienes razón, debe haber una buena razón para todo, así que antes de hacerme ideas equivocadas mejor le preguntaré directamente a mi ahijado–mirando hacia donde Harry había estado.
"Había", pues el más joven ya no se encontraba ahí.Extrañado, olfateó el aire.
–Bueno, parece que Harry decidió dejarnos solos después de todo–murmuró, volviendo a mirar a Severus luego de no captar cerca el aroma del pelinegro.
Una risa pocas veces escuchada salió de los labios del vampiro pelinegro antes que mencionara.
–Al parecer tu ahijado tiene mejor sentido común que tú, Black–bromeó entonces Severus, en parte feliz de que Sirius hubiese vuelto a su usual tono pero aun sintiéndose culpable por la recompensarle de alguna forma se recargó en el alto tronco tras su espalda y atrajo a Sirius hacia su cuerpo–. Como sea, ya que estamos solos… Tal vez podríamos invertir el tiempo en algo más placentero–musitó con una mirada que decía mucho, antes de besar al más alto.
Sirius adoraba escuchar la risa de su vampiro tanto como adoraba lo que le estaba proponiendo, y sin poder objetar terminó acorralando el cuerpo de Severus contra el tronco y dejó que sus manos se encargasen de mimar a su pareja como lo hacían sus labios, que impetuosos respondían al beso que le era regalado.
Más tarde hablaría con Harry… ahora su atención era reclamada por su pareja y él jamás le negaría algo a Severus.
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Jardines, parte Oeste
Mientras Severus y Sirius se entregaban a la abrazante pasión que les consumía cuando estaban juntos, un pensativo y apenado Harry caminaba lejos de la pareja, con la mirada baja y un claro sonrojo en sus pálidas mejillas.
No sabía exactamente por qué, pero su intuición le decía que Draco no se iba por ningún compromiso realmente. Era por otra cosa, otra persona quizás, y aunque no dejó que aquella idea se formase, inevitablemente el nombre de cierto vampiro peli plata surcó su mente. Evan. ¿Draco les habría dejado para reunirse con él?
No tuvo una respuesta y sinceramente tampoco la querí ánimo había decaído sin que pudiera evitarlo. Había vivido momentos tan lindos con Draco desde ayer y ahora la realidad parecía querer arruinar sus recién recuperadas esperanzas.
Afortunadamente, Severus estuvo ahí para hablar por él y distraer a Sirius, aunque luego de unos momentos las cosas entre su padrino y el serio vampiro pelinegro comenzaron a ponerse demasiado íntimas y, queriendo darles privacidad, se apartó de ellos optando por dejarles a solas y caminó lejos sin despedirse.
Ese era el motivo por el que ahora se encontraba caminando sin rumbo y sonrojado.
Seguro Sirius y Severus estaban ahora mismo… Bueno, seguro estaban haciendo cosas de las que él no podía ser partícipe y estaba bien, se alegraba mucho por su padrino aunque se había sorprendido mucho de que su pareja fuese el siempre formal vampiro pelinegro; en verdad estaba feliz por los dos.
Aunque no había hablado mucho con Severus le caía bien, era un hombre muy inteligente y observador, muy diferente de Sirius, pero intuía que era eso precisamente lo que los había unido, sus diferencias.
Se preguntaba si eso podría suceder con Draco y él. El sonrojo en sus mejillas se intensifico al llegar a su mente el casi beso y los demás momentos ocurridos entre ellos en tan poco tiempo, las miradas, el baile que compartieron.
Sin embargo el recuerdo de la reciente y rápida partida de su esposo hacía unos momentos esfumó de su rostro el tímido sonrojo al recordarle la probable razón de esa abrupta retirada. No tenía la seguridad que había sido por Evan pero…¿Y si hubiera sido por él?
Un suspiro casi doloroso salió de sus labios cuando detuvo sus pasos y miró hacia la luna azulada que brillaba sobre su cabeza.
–Tengo esperanzas pero ¿qué significo para Draco realmente si aún ama a Evan?–Preguntó al astro luminoso como si esperase que le diese una respuesta.
El astro inmóvil brilló para él pero no le dio el veredicto a su ó una vez más antes de mirar a su alrededor. No reconocía en donde estaba pero a unos pasos de él se alzaba una construcción circular que le causó curiosidad y caminó hasta ahí. Aunque cuando estuvo a solo unos pasos deseó no haberse acercado, pues a sus orejas llegaron sonidos y leves retazos de conversación que le hicieron volver a sonrojarse y que se quedara parado sin creer lo que escuchaba.
No podía ver a quienes conversaban pues estaban ocultos tras una enorme columna, pero no era necesario, le resultaba obvio quienes eran los que estaban dentro de quiosco bellamente tallado en piedra.
Remus y Lucius eran los emisores de tan inédita conversación. Pero ¿cómo era posible? ¿Desde cuándo era que ellos…? ¿Lo sabría Draco? ¿Lo sabrían sus padres o su padrino?
Un poco aturdido por esas preguntas sin respuesta y notando que al fin podía moverse de nuevo, caminó unos pasos hacia la izquierda queriendo alejarse del lugar. Craso error, pues en cuanto se movió sus ojos contemplaron una escena que le hizo ruborizarse intensamente.
Sus asombrados ojos esmeraldas parpadearon azorados al notar a Lucius besando vehemente a Remus. Aquello solo confirmaba lo que ya había escuchado, desvió la mirada apenado y esta vez se movió más rápido para marcharse. Lo último que deseaba era que su suegro y Remus le descubriesen viendo algo que se suponía era privado.
Si juzgaba por la distancia de ese lugar del castillo era obvio que Lucius había querido privacidad para estar con su padrino y él había sido el "intruso" que había llegado ahí por error, así que lo mejor era alejarse lo más posible de ellos también.
Pasos rápidos pero silenciosos se deslizaron entonces por el camino que lo llevaría lejos. Y una vez que consideró estar a una distancia prudente de Lucius y Remus se permitió detenerse, al tiempo que mecía levemente su cola y movía sutilmente sus orejas para estar seguro que esta vez sí se encontraba a solas y no se toparía con otra sorpresa por caminar sin prestar atención.
No captó ningún sonido u olor cerca confirmando que no había nadie cerca esta vez, lo cual le hizo relajarse y sentarse en un banco de mármol que quedaba frente a una bella fuente. De nuevo no reconocía esa parte de los jardines pero no importaba, ya encontraría el camino de regreso al palacio.
Luego de unos minutos y ya más relajado, un suspiro salió de sus labios mientras meditaba lo que había descubierto. Si jamás hubiese adivinado lo de su padrino y Severus, lo de Lucius y Remus le resultaba completamente inesperado aunque si lo pensaba ahora la actitud de su suegro hacia Remus durante el desayuno le parecía más lógica.
Pero volvía a preguntarse si Draco sabría algo. ¿Alguien sabría algo? No lo creía, pero tal vez era reciente y por eso Remus no había dicho nada.Sí, seguro era eso, y ahora que le había pasado la sorpresa le daba mucho gusto por Lucius, pero sobre todo por Remus. Su padrino siempre le había parecido un hombre gentil y dulce que merecía una familia propia al lado de una pareja que le apreciase y le amase, y aunque llevaba poco tiempo conociendo a Lucius le parecía que el vampiro mayor podría ser esa persona.
Si, Remus y su suegro hacían una buena pareja.
–Harry.
De nuevo se había quedado tan abstraído en sus pensamientos que no notó cuando alguien conocido se acercó a él hasta que sus orejas se movieron captando su nombre y su mirada esmeralda se topó con la sonriente figura de Pansy frente a él. Le sonrió a la chica, quien se había convertido en una buena amiga.
–Hola Pansy–saludó gentilmente.
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La vampira pelinegra había llegado desde hacía un rato al palacio vampírico preguntando por Harry, quería disculparles con él por haberse ido la velada anterior sin despedirse y de paso felicitarle por lo bien que habían salido las cosas. Sin embargo pronto le informaron que Harry estaba dando un paseo con Draco, su padrino y Severus por lo que sin querer ser inoportuna decidió esperar y caminó hacia su lugar preferido en los amplios jardines del castillo.
Lo último que deseaba era interrumpir el paseo de su amigo y mucho menos si estaba con Draco y su famoso padrino del que les había hablado tanto. Además, Harry y Draco debían pasar tiempo juntos frente a las visitas llegadas desde Lloerg, era importante que aparentasen. Aunque por lo que pudo notar la noche anterior en el baile, ya no había tantas apariencias entre ambos esposos.
Tal parecía que para sorpresa de todos los que conocían su situación real, Draco estaba empezando a ver con otros ojos a Harry y ambos repentinante parecían cómodos el uno con el otro. Tan cómodos que si ella no conociera a Harry hubiera jurado que solo estaba actuando muy bien, pero no era el caso, su amigo licántropo era demasiado puro y genuino para fingir tan bien algo que no sentía, por lo cual la cómoda complicidad que habían destilado durante el baile y durante el banquete tenía que ser real.
Lo cual le alegraba aunque se preguntaba cuándo es que había comenzado esa situació tenía idea, pero ya haría que Harry le contase sobre eso. Todo estaba pasando justo a tiempo, para estas horas Thomas ya debía haber dado el paso definitivo en el plan contra Evan y si era así, la fecha para que Draco se deshiciera la venda de los ojos con respecto a Evan estaba cada vez más pró sería sin dudas un momento tenso y violento, pero era necesario y su rubio amigo terminaría agradeciéndole a su primo a la larga, estaba segura. A pesar de lo mucho que Draco pudiese odiar a Thomas en ese momento, valoraría las acciones de su primo cuando se diera cuanta de por qué lo había hecho.
Ahora lo único que le preocupaba de todo aquello era precisamente Thomas. Su primo era una buena persona al final y jugar con Evan, por muy maldito que este fuese,sabía que no le sería grato.
–Todo hubiese sido más fácil si ese idiota se hubiera alejado–no pudo evitar susurrar a la nada con los puños apretados contra la fina tela de su vestido.
Sus ojos negros entrecerrándose ligeramente de solo recordar a Evan. No lo soportaba, detestaba al vampiro peli plata que a sus ojos era un cualquiera, arribista e indigno que solamente quería de Draco poder y lujos.
Solo evocar algún recuerdo de Evan la ponía de pésimo humor, pensó soltando un leve resolló al tiempo que continuaba avanzando, queriendo llegar pronto a su destino, un escondido laberinto con una magnifica fuente en el centro que siempre lograba ponerle de buen humor.
Justo lo que necesitaba en esos momentos, se dijo.
Afortunadamente para ella, no demoró mucho más en llegar, aunque lo que encontró en su lugar predilecto le sacó una sonrisa y una mirada curiosa.
Ahí a unos pasos y con una expresión pensativa se encontraba el motivo de que hubiese ido al palacio vampiro. Harry estaba sentado viendo sin ver hacia la fuente y al parecer no había notado su presencia, algo raro pues su amigo tenía los sentidos muy finos, lo que le llevaba a pensar que lo que fuera que le mantenía tan absorto debía ser importante.
¿Tal vez pensaba en Draco?
No lo sabía pero lo averiguaría justo ahora mismo y de paso averiguaría qué hacía Harry ahí solo si se suponía estaba de paseo con el rubio, su padrino y Severus.
Así, con una mirada decidida caminó hasta quedar frente a su licántropo amigo y le llamó.
–Harry–dijo con cortés tono.
Frente a sus ojos entonces notó con otra sonrisa que las orejas del pelinegro se movían captando su voz y pronto los ojos esmeralda la enfocaron al tiempo que su dueño le dedicaba una sonrisa y le saludaba tan gentil como siempre.
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–Hola Harry, ¿qué haces por aquí? Tenía entendido que estabas de paseo–habló la vampira pelinegra, yendo a sentarse a un lado del más joven.
Harry la observó parpadeando sorprendido unos momentos, pero terminó asintiendo mientras procedía a relatarle a su amiga lo ocurrido o por lo menos parte de ello.
–Oh… ya veo… No te preocupes, seguro fue algo importante para que Draco tuviese que irse–le animó al notar su expresión un tanto apagada luego de mencionar lo sucedido con el rubio vampiro. Por supuesto ella no creía sus propias palabras e intuía quien era el causante real de la retirada abrupta de su amigo, pero no iba a mencionarlo, en cambio evitó el tema y agregó–. Pero dime, eso no explica por qué estás aquí solo. Deberías estar con Severus y tu padrino Sirius, creo recordar que se llama ¿cierto? –Mencionó, en espera de una respuesta.
Aunque lo que obtuvo no fue lo que esperaba, pues Harry se ruborizó súbitamente y evitó su mirada. Esa reacción inesperada le intrigó sobre manera.
– ¿Qué pasa, dije algo malo? –Preguntó entonces.
Harry, que al relatar lo que había sucedido con Draco había vuelto a sentir esa dolorosa incertidumbre, en cuanto Pansy pronuncio el nombre Severus y su padrino no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada. No obstante cuando su amiga habló una vez más tuvo que verla y negó con cierta timidez.
No sabía si contarle o no a Pansy lo que había sucedido con ellos, pero luego de ver unos instantes a la vampira se decidió, confiaba en ella, además por lo que había visto en estos días la pelinegra "era parte" de la familia por así decirlo así que le relató de lo que había sido testigo cuando estuvo con Severus y Sirius.
Y tal y como se esperaba Pansy se notaba tan sorprendida como estuvieron todos al enterarse de lo que había entre Severus y Sirius, pero luego que le pasó el impacto le sonrió comprensiva.
–Es entendible que quisieras dejarlos a solas–masculló la pelinegra acariciando benevolente la cabeza de Harry–, pero no hiciste nada malo y lo que viste es normal entre dos personas que se aman–inquirió antes de ocurrírsele agregar como si tal cosa pero con toda intención de resolver sus dudas sobre él y Draco–. Ya me lo dirás tú mismo si las cosas entre tú y mi amigo siguen de la forma que parecen ir.
Ese comentario le hizo volver a ruborizarse y bajar los ojos, sin saber cómo contestar a eso.
–Bue… bueno yo… no se… tal vez–Balbuceó luego de un momento, moviendo sus orejas nervioso al sentir los ojos negros de Pansy sobre él.
En verdad Harry le daba mucha ternura, era tan inocente y se veía tan lindo todo sonrojado y apenado que daban ganas de achucharlo.
Entonces ¿por qué no hacerlo?, se ás le había dado una respuesta que entre líneas confirmaba que él y Draco en verdad estaban avanzando en su trato, lo cual le hizo sonreír y decidirse a romper su imagen de fría y ególatra en pos de abrazar al más joven con cariño. Igualmente nadie estaba viendo.
Por su parte Harry, al sentir de pronto el súbito abrazo de su amiga, se sonrojó aún más pero le correspondió sonriendo tenuemente.
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Mansión de Evan
Luego de la desagradable visita de Bellatrix y de que lograse calmar lo que le provocaba cada que tenía el infortunio de verla, Evan ingresó en la mansión con paso decidido y arrogante. No iba a dejar que esa inesperada entrevista le afectara más de lo necesario, no cuando tenía que atender a Draco, quien seguro no demoraría en llegar y luego… Luego a Thomas, que vendría a verle más tarde.
Thomas.
Su simple imagen y la noción de su próxima visita fueron suficientes para que en sus labios se formara una sonrisa soñadora. Estaba ansioso por volver a sentirle cerca, por volver a ser suyo.
Un suspiro enamorado brotó entonces de lo más profundo de su pecho. Desafortunadamente la campana de la entrada le sacó de su ensoñador estado, anunciando que alguien había llegado. Debía ser Draco, se recordó al tiempo que borraba su sonrisa e iba hacia un gran espejo que se encontraba cerca para cerciorarse de su aspecto.
La imagen que se reflejó contra el cristal le dio una grata bienvenida confirmándole que lucía perfecto y hermoso como siempre, como debía lucir para ver al príncipe vampiro.
Si bien cuando le había escrito había tenido una vaga idea de poner fin a todo y terminar realmente con Draco, ahora que le habían recordado que eso no era posible, poniéndole los pies en la tierra, se preguntaba cómo manejar este asunto. Thomas le había dado tiempo pero no quería arriesgar lo que comenzaba a tener por algo que era una mentira.
Su ceño se frunció al cavilar sus opciones y, justo cuando creyó encontrar una solución válida fue que apareció otra de sus mucamas para anunciarle que Draco le esperaba en la estancia. Él la despidió indicándole que le informase a Su Alteza que enseguida estaba con él.
Luego de que la humana se retirara, volvió a mirarse al espejo una última vez.
–A comenzar la farsa entonces–susurró a su imagen, que le sonrió engreídamente en respuesta.
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Había demorado un poco más en llegar donde Evan de lo que tenía pensado, pues para su desfortunio se había encontrado en la ciudad con Lord McMahon, un vampiro de la vieja guardia que había servido a su abuelo y que al no haber podido asistir a la velada pasada había sentido la obligación de disculparse profusamente con él y relatarle sus razones. Por supuesto él ni siquiera había notado su ausencia, pero con la cortesía y educación que ameritaba su rango asintió y disculpó al vampiro mayor diciendo que comprendía su situación y que él le transmitiría sus palabras a su padre y sus disculpas a su esposo.
Contento con el resultado, Lord McMahon por fin se despidió dejándole marchar, pero le había retrasado bastante por lo que apuró su paso preocupado por Evan y su mensaje.
Afortunadamente no tuvo más contratiempos en el camino y llegó ante la reja de la mansión que ocupaba su amante. Como era usual, esta se abrió dejándole entrar y cuando estuvo frente a la puerta de entrada anunció su presencia y esperó a que le atendieran, jugando nerviosamente con el bastón que portaba en su mano derecha.
En verdad esperaba que nada malo estuviese ocurriendo con el peli plata o eso solo incrementaría la culpa que sentía, no solo por no haber pensado en él ni un momento en el día anterior, sino por lo que había estado pasando entre él y Harry.
Evan no se merecía lo que de pronto estaba sintiendo hacia Harry o su desinterés por verle.
Con eso en mente se dijo que tenía que compensarle y lo haría, pensó firme cuando la puerta se abrió ante su mirada acerada. Una de las doncellas que atendían a Evan fue quien le recibió y le hizo pasar a la lujosa estancia mientras le indicaba que iría a avisarle a su señor de su presencia.
Él entonces se limitó a despedir a la humana con un gesto displicente y tomó asiento en el cómodo diván de una plaza que era parte de la sala de estar. Su mirada acerada recorriendo el fino y costoso decorado del lugar. Todo había sido dispuesto tal y cual Evan había querido, él personalmente se había encargado que fuese así, que todo fuese del gusto de su amado.
Su amado…
De pronto esa palabra le sonó inadecuada para describir a Evan. Era como si de pronto llamar de esa forma a Evan fuera totalmente incorrecto, pero eso no podía ser, era lo indicado, él amaba al vampiro más joven, ¿cierto? El silencio fue su respuesta, sin embargo no pudo pensar sobre su repentino desacuerdo consigo mismo pues en el marco de la entrada apareció cual bella aparición el peli plata sonriéndole tan encantadoramente como siempre.
Como era usual Evan lucía arrebatador y no reparó en hacer cierto alarde de ello cuando con pasos elegantes pero seductores se dirigió hacia él, que ya estaba de pie mirándole.
Simplemente mirándole.
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En cuanto apareció en el marco de la entrada y los familiares ojos gris plata le enfocaron, sus labios se encargaron de esbozar una encantadora sonrisa que solo dirigía a Draco, antes de caminar hacia el gallardo vampiro rubio con estudiados pasos que había aprendido, encantaban al mayor.
El efecto por supuesto fue inmediato. Los ojos acerados le observaban fijamente, cautivados y prendados de su imagen.
Era una lástima que Draco no le hiciera sentir ni un ápice de lo que sentía con Thomas, fue su fugaz pensamiento antes de abrazar al príncipe vampiro mientras se reprendía por pensar en su amado era momento de pensar en Thomas, en ese momento solo Draco debía ocupar su mente al menos, pues su corazón ya tenía dueño y no era el rubio príncipe.
–Te extrañé… Te extrañé mucho–susurró cariñoso al tiempo que miraba al mayor, sus ojos lilas destilando falso amor.
Draco, en cuanto sintió los suaves brazos envolverle, correspondió en automático el íntimo abrazo pasando sus brazos por la cintura de Evan y aspiró el aroma de los cabellos plateados. El aroma de Evan siempre había encantado sus sentidos pero en ese momento solo le hizo fruncir el ceño por dos razones. El aroma que esperaba encontrar se notaba diferente, saturado, como si el peli plata quisiese cubrir algo… Aquello le distrajo un momento de la segunda razón, pero pronto ésta se hizo presente en su mente. No era lo mismo. Ese simple abrazo íntimo, tan común entre ellos, no se sentía igual que siempre.
Pero ¿por qué sucedía aquello de pronto? La respuesta tardó en llegar pero fue clara: Harry. Lo ocurrido entre ellos la velada pasada y hacía apenas unas horas, ese era el inesperado motivo que le golpeó cual mazo haciéndolo entrecerrar la mirada unos instantes antes de que la mirada de Evan se alzara hacia él y le hiciera borrar la anterior expresión, cambiándola por una tranquila como si no sucediera nada.
Aunque él bien sabía que no era así, ese imprevisto motivo continuaba dando vueltas en su cabeza pero no podía hacer sentir mal a Evan con sus dudas y menos cuando le miraba de aquella manera enamorada.Él hubiera querido decir con honestidad que también le había extrañado pero no era cierto.
Aun así lo hizo, repitió esas palabras y las cubrió de la honestidad que hubiese querido, fuera verdad.
–Yo también te extrañé –mencionó acariciando la mejilla del más joven, aunque pronto recordó la nota que le había enviado y preocupado, preguntó–. Evan, tu nota, ¿te pasa algo?¿Porqué la urgencia?–Cuestionó mirándolo de manera diferente, como queriendo averiguar si se encontraba con alguna dolencia. Aunque las enfermedades o padecimientos en los vampiros eran muy poco comunes, se llegaban a dar casos.
Las palabras que esperaba fueron dichas y él sonrió ampliamente. Era obvio que Draco lo había extrañado y no lo culpaba, ¿quién no lo hubiese hecho luego de tener que fingir interés a alguien tan soso y bobo como el perro que tenía por esposo, que si bien no se veía mal en el baile, no por ello ocultaba sus defectos?
Pobre Draco, lo compadecía, se dijo antes de notar la preocupación bailando en los ojos ajenos, eso le intrigó pero antes que preguntase algo, el rubio vampiro le sorprendió con sus palabras.
La sorpresa pasó rápidamente y comenzó a decir lo que había pensado antes de ir donde el mayor, así que desvió su mirada con tímida coquetería al tiempo que decía:
–Lo siento, Draco, lamento haberte había urgencia, es que…–ruborizándose–.Te extrañaba demasiado y necesitaba verte–inquirió antes de agregar, volviendo a mirar al más alto con angustia bailando en sus ojos lilas–.Espero no haberte causado problemas, sé que parientes de tu esposo están en Valakya, pero en verdad… No pude evitarlo–susurró, volviendo a abrazarlo y ocultando su rostro contra el fuerte pecho del rubio.
Listo, una perfecta actuación como siempre, ahora solo esperaba la reacción del príncipe vampiro, la cual estaba casi seguro cómo sería.
Que Evan rehuyese de esa forma su mirada le hizo mirarlo con más interés, pero esperó a lo que tuviera que decir. Las palabras que brotaron de los rojizos labios del peli plata le causaron diferentes emociones que se mezclaban con la indudable culpa, cierta ternura y comprensión y cariño, pero sobre todo duda. ¿Cómo es que Evan sabía de la presencia de Black y Lupin? Estaba por preguntarle pero el gesto casi infantil de esconder su rostro contra su pecho le conmovió, sacándole una sonrisa.
En verdad había veces que olvidaba que su amante era casi de la edad de Blaise, se dijo suspirando mientras envolvía más cerca el cuerpo más pequeño.
–Tranquilo, está bien… No me causaste problemas, pero sí me preocupaste–mencionó con calma, acariciando los largos mechones plateados que eran como seda entre sus dedos–.Pero no importa, después de todo yo te llevéa actuar así–reconoció–.No te he visto estos últimos días como debería y…–"y tampoco he pensado en ti como debería", quiso agregar, pero en vez de eso dijo–.Y te he dejado un poco de lado, pero te lo compensaré –separando un poco a Evan para hacer que le mirase–.Lo prometo–musitó antes de obligarse a besar al peli plata.
Después de todo, debía ser con Evan como siempre sin importar los recientes acontecimientos, para los cuales solo tenía más dudas que certezas.
– "Justo como lo pensaba"–se dijo Evan con una media sonrisa fugaz mientras escuchaba a Draco. El rubio era muy predecible pero eso le alegraba, pues sabía cómo actuar en tal o cual situación para provocar ciertas respuestas del mayor como en ese momento, que tenía a sus pies a un comprensivo y tierno amante que le prometía una compensación.
Aunque sus alarmas saltaron cuando vio a Draco inclinarse hacia él en un obvio intento por besarle. Su cuerpo se tensó unos minutos pero se obligó a relajarse, debía besarle o le parecería extraño, pero la realidad era que no quería. No luego de sentir el verdadero amor en los besos de Thomas, sobre todo en el último que éste le había dado donde había sido tan suave, tan tierno.
Pero ni hablar, debía ía actuar sin importar su reticencia, por lo que cuando sintió los labios de Draco cerró los ojos de inmediato y pidió perdón a su vampiro pelinegro mientras se dejaba besar y correspondía el beso recordando lo que había aprendido en su "entrenamiento" con Bellatrix.
No tardó mucho en separarse del rubio, ya no era lo mismo. Antes, cuando besaba al príncipe vampiro quizás no sintiera amor o genuino cariño pero al menos lo disfrutaba, pero ahora sencillamente el contacto entre ambos le resultó insípido e incluso incómodo. Aun así en su afán por continuar la farsa y que Draco no notase nada, le sonrió coqueto y le tomó la mano para hacer que tomase asiento en el amplio sillón a sus espaldas.
Después de todo aun debían tratar un tema importante.
–Draco, ¿sabes?, estaba pensando… Seguro te preguntaras como sé que los parientes de tu esposo están aquí, ¿cierto? –Ganándose un asentimiento del príncipe, que le miraba intensamente–. Bueno, verás solo de eso se habla en la ciudad, los vampiros que asistieron al baile lo comentan y llegó a mis oídos–confirmó, antes de continuar–.Lo que me lleva a algo importante que estuve pensando mientras te esperaba–acariciando con su mano desocupada el atractivo rostro frente a él–.Verás, supongo que te resultará difícil escaparte para venir a verme con ellos aquí y por eso… Aunque te extrañaré cada día como un condenado–aclaró–, tal vez sea mejor que dejemos de vernos el tiempo que los licántropos estén en Valakya–soltó, mirando a los ojos acerados con fingida devoción.
Sabía que Draco aceptaría y eso le daría a Thomas la sensación de que había cumplido su palabra de alejarse del rubio, además de darle tiempo a él para manejar la situación a su favor para no perder a su amado vampiro pelinegro.
La petición de Evan le resultó inesperada, tanto como su alejamiento durante el beso que compartieron, pero apartando esto de su mente caviló las palabras del más joven mientras le miraba a los ojos y sentía los dedos ajenos acariciar la mano que mantenía unida con la del peli plata.
Realmente aquello resultaba una buena idea que le era muy beneficiosa, pero no quería ser injusto con Evan, por lo que cuestionó antes de aceptar su propuesta:
– ¿Estás seguro?–Notando cómo Evan asentía y le sonreía con afecto. Sin duda el peli plata estaba siendo más comprensivo de lo que hubiera podido contemplar y le estaba evitando problemas, lo cual le hizo sentir de nuevo culpable cuando dijo lo siguiente–. Bien, entonces así será. No nos veremos hasta que los parientes de Harry se hayan ido, pero en verdad te compensaré por todo esto–agregó, siendo él quien acariciase el rostro de rasgos finos.
–No te preocupes por eso, Draco, yo no necesito más compensación que tu amor–recitó el peli plata rodeando el cuello del vampiro más alto y mirándolo con infinita ternura.
Luego de aquello no hubo más plática entre ambos, pues Draco volvió a besar a como antes, el beso no duró mucho y nuevamente el peli plata aprovechó para mencionar su siguiente "sugerencia". En ella le indicaba al príncipe vampiro que lo mejor era no intimar en esos momentos más allá de esos besos, pues aunque los licántropos no conocían su aroma podría resultar infructuoso que quedase impregnado en él si hacían el amor.
Igual que antes Draco caviló esa sugerencia y terminó aceptando, aunque parte de él lo hizo por sí mismo, a pesar de que Evan lucia hermoso e incitante no deseaba hacer el amor con él. De esa forma y luego de esa última sugerencia el peli plata sonrió complacido, y más relajado entretuvo y mimó a Draco, ya seguro que nada pasaría entre ellos aparte de los besos compartidos, que hiciera peligrar lo que sí quería que pasara en la visita de Thomas.
Finalmente, luego de algunas horas Draco se despidió de su amante y abandonó la mansión. En su camino al castillo, el rubio príncipe no podía parar de pensar en lo ocurrido en su estancia con solo pensaba en lo diferente que le había resultado abrazarle o acariciarle, o en su repentina falta de deseo hacia Evan, lo que más daba vueltas en su mente eran los besos que compartió con el más joven.
Estos se habían sentido no solo diferentes sino incorrectos, tanto que luego de aquellos dos que habían compartido no quiso iniciar ninguno más, limitándose a hacer caricias sutiles a Evan, que aceptó de buen agrado regalándole a su vez mimos cariñosos. Pero aun así… en verdad nada se sintió igual, el ambiente se tornó en algún momento, hasta cierto punto artificioso.
Y no le agradó para nada, pero mantuvo la máscara y se dejó hacer e hizo a su vez, pero ahora que caminaba hacia el castillo con su mente revuelta y saturada de pensamientos lo único claro que tenía era que el motivo de todo aquello era Harry y lo que habían vivido en la velada pasada.
Pues aunque no lo apreció en su momento, ahora lo hací ía que en todo el momento que estuvo con Evan, pero sobre todo durante esos dos besos, su mente no se había encontrado del todo ahí.Él no había estado ahí.
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Días después
La visita de Sirius y Remus a Lloerg llegaba a su fin, pero había sido fructífera en varios sentidos. Por ejemplo, Sirius había conseguido que por fin su relación con Severus fuera conocida por Lucius y el resto de los vampiros del círculo interno, lo cual le daba a él la pauta para decírselo a Tom y así poder formalizar de una vez y por todas, su situación con su pareja.
Otro buen ejemplo de lo buena que había resultado esa visita eran por supuesto Remus y Lucius. Ambos se habían conocido mejor y aunque por petición de Remus mantendrían aun su "cortejo" en secreto, el licántropo de ojos miel se había comprometido a poner una fecha próxima para anunciarles a todos de su relación. Lucius, al conocer mejor a quien sería su pareja, había sido prudente y no le había pedido matrimonio; esa promesa le había bastado por ahora.
Pero el mayor ejemplo de lo bien que habían resultado esos días era, sin duda, que ambos licántropos habían podido conversar con Draco y Harry aclarando sus dudas y ahora que se iban lo hacían más tranquilos de cómo estaban saliendo las cosas en el matrimonio de los chicos.O por lo menos Remus se iba tranquilo, Sirius aún tenía sus reparos pero quería creer que era más porque el chico Malfoy no terminaba de caerle bien, al igual que su padre.
Ambos aseguraron que pronto estarían de regreso y tal vez en esta ocasión les acompañarían los padres de Harry. Esa noticia hizo muy feliz al de ojos esmeraldas, a quien ya todos habían felicitado por la buena nueva de la cual se habían enterado por boca de Sirius.
Sí, todo había resultado bien en esa inesperada y sorpresiva visita de los licántropos a Valakya, o eso parecía hasta que luego de que ellos se fueran…
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Dos días después de la partida de Sirius y Remus
Todo estaba listo, mañana era el día y aunque era lo que todos los que sabían del "plan" habían estado esperando, Thomas se sentía ligeramente incómodo, un tanto culpable por lo que iba a suceder, y es que en esos días en que había visto a Evan a diario había momentos en que dudaba que el peli plata estuviese mintiendo del todo en el amor que decía profesarle.
Después de todo, el más joven parecía haber cumplido su parte y se había mantenido alejado de Draco. Ellos no habían estado juntos esos días y a él le constaba.
Pero no se engañaba y tampoco es que hubiese empezado a sentir algo por Evan, por lo menos no más allá de lo sexual pues debía admitir que el peli plata despertaba su pasión como hacía mucho nadie había logrado, pero el sexo no lo era todo por más bueno que fuese.
Y él no era Draco para dejar que el efervescente deseo nublase su razón, entonces ¿por qué dudaba? Esa era una buena pregunta y quería atribuirlo a que era por lo que Evan le había dejado ver luego de su primera noche juntos.
Esa estampa que había visto plasmada en el rostro más joven, ese Evan que se había asomado por escasos segundos en la mirada lila era quien lo hacía dudar y sentirse culpable. Ese Evan a quien creía ver de vez en vez durante sus veladas apasionadas. Pero no había vuelta atrás, si antes no pudo hacerlo, ahora a un día de acabar con la farsa, de quitarle la máscara a Evan delante de Draco, era imposible echarse para atrás.
La suerte estaba echada y Evan caería por su mano, que no debía mostrase temblorosa y ía ser firme e inalterable como todos pensaban que se encontraba. Ni su padre, ni el rey Lucius, ni siquiera su prima Pansy, sabían de sus dudas o sus tribulaciones, todo lo había guardado para él. Frente a ellos estaba tan determinado y seguro como al principio del plan.
Y así seguiría, haría lo que tenía que hacer y sería implacable, aunque una parte de él encontrase dificultoso y penoso lo que debía llevar a cabo. Otra cosa que le pesaba era que, debido a su "misión" no había podido ver a Harry en esos días y si no lo hacía ahora…Bueno, no creía que podría acercase a él en un tiempo considerable y quería "despedirse" del licántropo de ojos esmeraldas con quien tan bien había congeniado.
Por ello se encontraba en esos momentos bajo la sombra de un gran árbol en la parte oeste de los jardines esperando a Blaise, a quien había pedido traer a Harry sin que nadie lo supiese.
¿Quería estar a solas con el príncipe consorte?
La respuesta era sí. Necesitaba estar a solas con él para verse libre de hablarle sin la sombra de los celos que sabía, Draco seguía sintiendo por él a pesar de lo que habían hablado días antes del baile.
Además deseaba hacer algo que, aunque sabía estaría mal, era algo que sentía que tenía que hacer antes de que la relación de su amigo y Harry se uniera definitivamente, lo cual no dudaba que sucediese luego de lo que debería ocurrir. Después de todo, esos días según había sido enterado por Pansy y Blaise, Harry y Draco se habían acercado cada vez más y parecían cada vez más a gusto con la compañía del otro.
Él se alegraba por supuesto, pero aun así… No pudo seguir con ese hilo de pensamientos, pues de pronto la voz amortiguada de su hermano y Harry le llegó tenuemente, indicándole que ya se acercaban.
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Luego de que su hermano le pidiese ese extraño favor, Blaise ingresó al palacio y preguntó por doncellas le indicaron que se encontraba con Pansy conversando en el salón floral. Eso le provocó cierto alivio al vampiro, pues de Harry encontrarse con Draco le habría costado trabajo que su amigo licántropo le acompañase y aunque no entendía la petición de su hermano, notó que era importante.
Finalmente Blaise llegó a su destino y como le habían informado, Pansy conversaba con Harry pero esto no le sorprendió, lo que sí fue de impacto para el vampiro fue que su amiga no solo conversaba con Harry, también la doncella de su amigo licántropo se encontraba interviniendo en la plática y sorprendentemente Pansy parecía amable con la humana.
Eso sí era una sorpresa que dejó unos minutos estático al vampiro de ojos zafiro antes que los presentes en el salón reparasen en su presencia y le saludaran.
Blaise se limitó a asentir educadamente y acercarse, aunque sin dejar de mira a Pansy con cierta perplejidad. Si esta lo notó, no dijo nada, en cambio, le ofreció un poco de té a lo que el más joven negó y dijo lo que su hermano le había pedido.
Sus palabras causaron duda y confusión en Harry y Pansy, pero el primero terminó por asentir a su petición con el consentimiento de la vampira que aunque se notaba extrañada, comentó con casual tono.
–Ve Harry, yo me quedo con Hermione–mirando con cierta intensidad a la doncella que solo se sonrojó y evitó los ojos negros, causándole una sonrisa petulante a la vampira antes de agregar–.Y de paso si Draco termina de hablar con Lucius, yo lo entretengo–mencionó, guiñándole un ojo a su amigo licántropo.
El peli negro asintió y entonces se giró hacia Blaise, que no podía estar más impactado esta vez.
¿Acaso Pansy había tuteado a la doncella humana? Imposible pero era cierto.
Blaise parpadeó sin entender, no es que Pansy fuera como algunos otros vampiros que solo veían a los humanos como poco menos que comida, pero su amiga tampoco era muy afecta a fraternizar con los humanos y ahora está ahí, toda amable y ofreciendo quedarse con la doncella de Harry…
Todo era demasiado raro si le preguntaban al más joven, pero no siguió reparando en ello pues a su lado Harry le miraba curioso esperando que avanzaran a la salida del salón.
Un desconcertado Blaise salió junto con Harry, a quién guío varios minutos hacia donde les esperaba Thomas hasta que se decidió a interrumpir el preguntar algo a su amigo que no había tenido el valor ni la ocasión de preguntar antes. Mientras jugaba nervioso con sus manos, habló suavemente,casi con timidez pero de una forma clara.
–Harry… yo… quería preguntarte–mirando de reojo a su amigo, que ahora le miraba amable, lo cual le hizo sentir un poco más seguro para proseguir–.Quería preguntarte si te molestaría que tuviese algo con tu amigo Ron–terminó diciendo con un leve sonrojo y volviendo a bajar la mirada.
Aquello sí que sorprendió a Harry, no esperaba esas palabras de Blaise si bien sabía de la carta que le había mandado su amigo al vampiro a su lado, pero no pensó que las cosas fueran tan rápido entre embargo no le molestaba, ¿cómo podría cuando lo único que quería era que Ron fuese feliz? Así que se limitó a sonreír y mecer su cola suavemente al tiempo que pronunciaba:
–Por supuesto que no me molestaría, Blaise–expresó con dulce tono al más joven con una gentil mirada en sus ojos esmeraldas–.Si tú y Ron tuvieran algo me daría mucho gusto por ustedes pero dime, ¿entonces tú y mi amigo…? –La pregunta se quedó en el aire en espera de una respuesta.
Escuchar a Harry hablarle de aquella manera, pero en especial lo que dijo, le hizo levantar su mirada y cuando sus ojos se toparon con las esmeraldas de su amigo licántropo le sonrió y estaba por agradecer sus palabras cuando Harry añadió algo que le hizo sonrojarse más intensamente,pero esta vez no evitó la mirada ajena, en cambio respondió.
–No, bueno… No todavía, pero yo… Yo estoy enamorado de él, Harry y espero… Que algo se dé entre nosotros–aceptó acentuando más su linda sonrisa mientras recordaba el contenido alentador de la misiva que Ron le había enviado y a la cual ya había contestado.
Esas palabras y la honestidad que veía en los ojos zafiro de Blaise fueron suficientes para que Harry sonriese aún más y le abrazase un momento antes de seguir su camino. En verdad podía ver que los sentimientos de su nuevo amigo eran verdaderos y esperaba que Ron los valorase y pudiese corresponderle.
Finalmente, tras esa pequeña conversación confesión, el ambiente se distendió y platicaron cosas más triviales por lo que cuando llegaron hasta donde Thomas les esperaba ambos estaban sonrientes.
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Cuando Harry y su hermano llegaron donde él, les sonrió a ambos y saludó a Harry con la cortés y educada familiaridad con la que se trataban desde que se conocieron mejor. Por supuesto,el chico correspondió a su saludo con su cálida simpatía antes que Blaise anunciase que les dejaba solos.
Agradeció el gesto de su hermano menor aunque cuando se fue, un leve silencio se instauró entre él y el licántropo más joven hasta que fue roto por Harry, que luego de mirarlo tímidamente expresó:
– ¿Por qué… por que querías que viniese hasta aquí?–Cuestionó el pelinegro moviendo sus orejas con inquieta curiosidad.
Él se quedó callado unos minutos, preparando su respuesta con cuidado.
–Quiero decirte algo y quería que nadie nos interrumpiese–mencionó crípticamente.
Entonces vio a Harry mirarle con más curiosidad y a punto de preguntarle algo más cuando un trueno cruzó el cielo, que de pronto se había llenado de nubes negras que anunciaban una tormenta. Aquello le extrañó pero no dijo nada, en cambio tomó la mano del más joven y comenzó a caminar hacia un refugio que había cerca.
En los jardines había distintos tipos de quioscos y era ahí donde Thomas pretendía llevar a Harry para que ambos no se mojasen.
Por su parte Harry estaba curioso y confundido con la actitud y las palabras del mayor, pero cuando ese trueno resonó sus orejas se agacharon resintiendo el sonido y olvidó por un momento lo que estaba ocurriendo. No era que detestara la lluvia, al contrario, pero los truenos… los truenos incordiaban su sensible oído. Por ello no puso pero alguno cuando Thomas tomó su mano y lo guío lejos. Cualquier lugar era mejor en ese momento que estar fuera escuchando los fuertes truenos, así que se dejó llevar.
No tardaron mucho en llegar a un quiosco diferente a donde había visto a Remus y Lucius, este era una construcción igualmente bella pero casi cerrada con una puerta que Thomas abrió para él, haciéndole vez dentro las luces se encendieron y le permitieron ver el lugar, estaba decorado exquisitamente y para su alivio los truenos no traspasaban la piedra del lugar con facilidad, por lo que solo se escuchaban como un eco lejano lo cual agradeció y se giró mirando a Thomas.
Él permanecía de pie a unos metros suyos mirándole fijamente y con una expresión decidida en el rostro que volvió a despertar su curiosidad. Sin embargo no tuvo que preguntar nada, pues el mayor se le adelantó y caminó hasta él.
–Harry… lo que quería decirte es que no importa lo que pase o de lo que te enteres, quiero que estés seguro que mis acciones tienen una razón –atreviéndose a acariciar el rostro del más joven–.Una razón muy importante–agregó con una media sonrisa al ver que las mejillas del pelinegro se tornaban rosadas por su caricia.
No entendía nada de lo que Thomas le estaba diciendo y parpadeó mostrando su confusión, no obstante cuando estaba por hablar la caricia a su mejilla le tomó desprevenido y no pudo evitar luego de la sorpresa recuperó el habla y dijo:
–No te entiendo, Thomas–dando un paso que para su mala suerte fue en falso, pues el piso se encontraba algo más liso de lo que pensó y casi cae de no ser por el mayor, quien le sostuvo contra su cuerpo.
La cercanía entre ambos era demasiado estrecha y sus ojos esmeraldas parpadearon una vez más al tiempo que sus mejillas adoptaban un tono más rojo cuando su mirada quedo cautiva de la mirada cobalto. Y entonces sucedió lo imposible, lo inesperado. Thomas cerró la distancia entre ellos y le besó.
Al principio no pudo moverse de la impresión, pero en cuanto se recuperó, Harry empujó con todas sus fuerzas al mayor mientras le miraba con el ceño fruncido y limpiaba sus labios.
–No… no vuelva a hacer eso–dijo firme–. Jamás vuelvas a hacerlo, yo… yo soy esposo de Draco y esto está mal–añadió, manteniendo su distancia con Thomas quien ahora le miraba con resignada mueca.
Sabía que eso pasaría pero aun así lo hizo y no se arrepentía, desde que había conocido mejor a Harry y había llegado a la conclusión de que el licántropo más joven le gustaba, había deseado besarle aunque fuera una vez. Solo eso, un beso y nada más, pues jamás haría nada para quitarle a Draco a su esposo, él no era así.
Además, como veía Harry le sería fiel a Draco aunque este siguiese con Evan, así que no había oportunidad para él, pero a pesar de todo agradecía haber probado aunque fuera una vez esos labios. Ahora debía disculparse para conservar la confianza y la amistad de Harry, que era lo único que podría obtener del más joven.
–Lo siento Harry… Yo no sé qué me sucedió–mintió, pero no podía decir la verdad–.No volverá a ocurrir, te lo juro–mencionó firme pero sin acercarse más a Harry de lo que este permitiese.
El ceño del licántropo pelinegro seguía fruncido y su cola estaba tensa tras su espalda, pero asintió lentamente.
–Está bien, te perdono Thomas –pronunció con honestidad aunque manteniéndose alejado del vampiro mayor.
Después de eso la lluvia continuó cayendo fuera del quiosco y en todo Valakya, y aunque Harry realmente disculpó a Thomas, el ambiente entre ambos mientras duró el resto de su plática no fue el mismo, y cuando la lluvia dejó de caer y Harry caminó solo hacia el castillo con lentitud, aún continuaba confuso.
Confuso por ese repentino e inesperado beso pero sobre todo porque Thomas no le había dado respuestas claras respecto a sus cripticas palabras.
Notas finales:
¿Y que tal? Les gusto o quieren lanzarme un Avada por el beso robado de Thomas a Harry… solo recuerden que para saber como continua me necesitan viva XD.
Ahora hablando en serio, a que no se esperaban ese beso seguro que no todos al menos y menos aun creo que se esperaran la aparición de Bellatrix, como pueden ver ella es la villana tras Evan pero ¿que relación tienen estos dos? Varios me han dicho su teoría pero aun no quiero revelar mucho solo dire que algunos se sorprenderán y otros tantos confirmaran lo que pensaban.
Y hablando de Bellatrix encontre una imagen que plasma justo a como yo imagino a la Bellatrix de este fic, les dejo el link por aquí haber que me dicen.
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Otra cosa importante de este cap es que Draco ya esta dudando mas seriamente de lo que cree sentir por Evan y ya no se siente tan a gusto con el peli plata quien por cierto me esta causando lastima por lo que se le viene pero ya me diran ustedes si es justicia o maldad de mi parte lo que pasara con Evan apartir del siguiente cap pero deben tener algo muy en claro antes de opinar, no conocen la historia del peli plata completa asi que yo no opinaría a la ligera todavía.
Como sea espero hayan disfrutado la lectura, respecto a la siguiente actualización no puedo dar una fecha pero espero que en verdad no tarde tanto pues lo que se viene seguro les gustara leerlo lo mas pronto posible. De hecho y arriesgo de ser malvada les dejare el titulo del siguiente cap para que se den una idea de lo que esta por pasar.
El titulo del próximo cap. es: "CAP. 15 TRAICIÓN AL DESCUBIERTO"
En fin me despido por ahora, cuídense mucho y ya saben pórtense todo lo mal que puedan, solo se vive una vez después de todo. Un beso.
