Notas del capítulo:
Hola a todos, espero estén muy bien. Lamento la tardanza en la actualización pero mi beta ha seguido teniendo muchas ocupaciones personales que le han impedido betear este cap. Por ese motivo tuve que pedir la ayuda de alguien mas por ahora, una beta nueva que va ayudarme por algún tiempo con los nuevos caps.
Su nombre es:
Luli Malu Salini Tyrrell y apartir de este cap será la encargada de betear mis siguientes caps hasta nuevo aviso.
Aun asi mis agradecimientos los tiene y los tendra siempre Annie Escamilla Deveux por su tiempo y trabajo en mis anteriores caps, fue un placer trabajar con ella y espero podamos retomar nuestra colaboración en el futuro.
Y bueno ahora luego de lo anterior lo importante el cap nuevo pero antes los acostumbrados agradecimientos a quienes me escribieron en el anterior cap.
1.- Gracias por tomarse del tiempo de escribirme a:
Yumeatelier, Suuchan1795, TsukihimePrincess, Mestefaniab, Akuma, Yunitha-san y Susigabi.
¡Son geniales todos y sus palabras me animan a seguir.!
En fin ahora si me dejo de palabras y les dejo leer.
Nos leemos abajo que hay algo importante que deben leer.
CAP. 15
TRAICIÓN AL DESCUBIERTO.
Luego que Harry regresara al castillo tras su encuentro con Thomas, se topó en el vestíbulo con Draco, que al parecer iba hacia el salón donde antes estuviese platicando con Pansy y Mione.
Por supuesto el licano pelinegro no esperaba encontrarse de pronto con el vampiro rubio, y no pudo evitar rehuir a la mirada plata que le observaba de una forma que no supo interpretar. A su mente regresó el recuerdo de lo que acababa de pasar y aunque él no había cometido ninguna falta, no pudo evitar sentir culpa.
Había dejado que alguien más le besara, por lo que, nervioso movió su cola sin decir nada.
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Acababa de terminar la reunión que había sostenido con su padre y como ya era costumbre y a pesar de que Lupin y Black se habían ido, fue en busca de Harry. Y es que desde la mascarada y luego de esta, la convivencia entre ellos se había vuelto frecuente y cada vez más amistosa e incluso cálida.
Ambos pronto se habían acostumbrado a conversar y pasar tiempo juntos y no había sido por la presencia de los licanos ni por que tuvieran que aparentar ser un matrimonio bien avenido (por lo menos de su parte no era así). Realmente había descubierto que disfrutaba de la compañía de Harry y de su plática que al mismo tiempo que saciaba naciente su curiosidad respecto a su esposo, la incrementaba haciéndole querer saber más y más del morocho.
Por ello no había dudado en dirigir sus pasos hacia donde sabia estaría su consorte en esos momentos, para pasar el resto de la tarde con él (ignorando la pequeña voz en su cabeza que le recordaba que tal vez debería ir ver a Evan). Después de todo ya habían pasado dos días de la partida de los parientes de Harry y él había pospuesto y pospuesto la visita a su amante dándose vanas justificaciones que no creía ni él mismo.
¿Y todo para qué?. Para evitar pensar algo que era, sin duda, importante: que en todos esos días desde su última y singular visita a Evan no había pensado ni un momento en él, ni siquiera lo había echado de menos como debía ser en vista del amor que se suponía sentía.
Eso era malo… muy cruel de su parte… "Tal vez si debía ir a ver a Evan", pensó deteniéndose a medio camino justo en el vestíbulo del castillo.
Sin embargo cuando llevó su mirada acerada a la puerta del palacio debatiéndose entre ir o no donde Evan, se topó con un meditabundo Harry, que venía caminando distraído hacia él. Esa simple imagen basto para que pospusiera una vez más su visita a Evan.
- "Tal vez algo le ocurre a Harry y si es así no puedo irme ahora"- se dijo como justificante para su nula disposición de ir con Evan, y al instante camino hacia su esposo. Cuando estuvo cerca de él, a su nariz llego un aroma muy conocido proveniente de Harry.
Aquello le hizo detenerse abruptamente casi frente al moreno que entonces fue quien le miro, reparando en su presencia. Los bellos ojos esmeraldas rehuyendo su mirada y ese simple gesto junto con la postura cohibida de Harry y el aroma suave que se desprendía de su cuerpo le hicieron soltar un leve gruñido.
La mirada acerada se entrecerró ante las posibilidades que la mente le presentaba de por qué Harry olería a Thomas. Y ninguno de los escenarios le gusto. Al contrario: los celos que no había vuelto a sentir desde la mascarada volvieron a encender su interior haciendo que cerrase la distancia entre su esposo y él, y le tomase del mentón para que le observase.
Tormentosa plata conectó con nerviosa esmeralda, antes que Draco pronunciase con seriedad.
- ¿Por qué hueles a Thomas?-.
Lo cuestionó sin rodeos.
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Aún con la mirada hacia otro lado, Harry no se percató del acercamiento de Draco hasta que este estuvo frente a él y le hizo devolverle la mirada. Ese movimiento lo tomó por sorpresa y aunque en otro momento el simple gesto le hubiera sonrojado, en este, solo le inquieto debido a lo que podía ver en la mirada del más alto.
Los ojos de Draco siempre tan claros y brillantes como la plata parecían anunciar una tormenta parecida a la que había caído en Valakya hacia unas horas. No obstante lo que le hizo retener el aire fue la pregunta que este le soltó en seguida.
¿Qué le diría ahora?... ¿debía decirle la verdad?... pero él no quería causar problemas entre Draco y Thomas y estaba seguro por la mirada de su esposo que eso pasaría si le contaba lo que había sucedido, así que acallando al lobo que le exigía decir la verdad a su pareja soltó el aire que había estado reteniendo y se dispuso a decir una verdad a medias por el bien de todos.
Después de todo vivir entre vampiros y tratar con ellos tenía sus beneficios y es que aunque aún no era tan bueno maquillando sus emociones como Pansy o el mismo Draco, si había aprendido de su amiga ciertos consejos que esta le diera durante la estadía de Sirius y Remus por si estos le preguntaban algo incómodo o que pudiera alterarle.
Ahora solo esperaba le resultaran con Draco.
- Bueno es que… verás…- y le relato más o menos lo sucedido, como Thomas había pedido hablar con él afuera, como les había agarrado la tormenta y habían tenido que resguardarse en uno de los kioscos y al final como había tropezado y casi había caído de no ser por el mayor que le había sostenido – Por eso… por eso es que su aroma quedo impregnado en mí, sé que no está bien porque podría mal interpretarse pero me evito una caída que seguro hubiera dolido mucho, y es que el suelo del kiosco se notaba bastante duro- agrego haciendo un lindo gesto con la nariz pero sin dejar de ver a los ojos plata.
Ese gesto según Pansy daba seguridad a las palabras que uno dijera y evitaban que alguien sospechara que no se estaba diciendo por completo una verdad.
- ¿Eso fue todo entonces?- cuestionó de nuevo el vampiro luego de que Harry terminase y aunque sus facciones se suavizaron al notar el tierno gesto del moreno, sus ojos permanecieron firmes y tormentosos en espera de una confirmación que apagara los celos que sentía.
- Si… eso fue todo…- confirmó entonces Harry meciendo ligeramente su cola y una vez más sin dejar de ver a su esposo. Por lo que pudo apreciar la duda y luego un cierto alivio en los ojos plata cuya tormenta comenzó a disiparse, volviendo a dejar esa mirada clara y limpia antes que Draco soltase su mentón y le regalara una mirada que sonaba a disculpa lo cual confirmó cuando este dijo:
- Lo siento Harry… yo… yo sé que no debí cuestionarte… no cuando yo…- evadiendo un poco la mirada esmeralda antes de volver a ver al licano morocho y agregar – Perdón- terminó diciendo al no poder terminar la oración anterior.
Y es que ahora que confirmaba por boca de su esposo lo que había pasado y con los celos casi extintos en su persona de pronto se sintió bastante estúpido y fuera de lugar… como se atrevía él a cuestionar a Harry algo cuando el tenia a Evan, a quien si bien no había visto ni había tocado desde hace mucho, pero seguía teniendo presente en su vida.
Harry de inmediato negó y aunque sus orejas se inclinaron un poco al saber lo que Draco había querido decirle y no había podido… el por qué le estaba pidiendo ese perdón… expresado con sinceridad.
- No debes disculparte conmigo- esbozando una sonrisa que hablaba de comprensión – Tu eres mi esposo después de todo- agregó balanceando su cola al tiempo que sus mejillas se sonrojaban levemente antes de que en un impulso tomara la mano del vampiro rubio, quien aún permanecía serio pero apenado, en un intento por que olvidaran el tenso momento.
Los ojos acerados del príncipe vampiro miraron a Harry con sorpresa no solo por sus palabras sino por su acción tan inesperada. Pues aunque no debería, luego de conocer mejor al licano frente a él, seguía impactándole y conmoviéndole la bondad y empatía de las que era poseedor su esposo.
A pesar de lo que le había hecho pasar desde que se conocieron, a pesar de su comportamiento incluso durante el banquete de su boda, a pesar de lo sucedido en su noche de bodas, Harry no solo se había negado a cualquier tipo de venganza al no querer hacer partícipe a los suyos de lo ocurrido, también parecía haberle perdonado ya; y ahora mismo, en vez de reprocharle su tonta actitud estaba haciendo el momento más cómodo para él.
Definitivamente solo confirmaba que Harry era alguien especial…
… Y por primera vez reconocía plenamente ante sí mismo que era afortunado de tenerlo a su lado.
- Si, lo soy-susurró Draco mientras sonreía un poco y apretaba la mano que sostenía la suya – Ahora, ¿qué te parece si terminas de contarme un poco más de tu infancia en Lloerg?- expreso guiando a Harry con él hacia el exterior del palacio.
En esos días que habían pasado juntos había descubierto que su esposo adoraba estar al aire libre y perderse entre los jardines mientras conversaban y ahora que había pasado la tormenta que había azotado Valakya hace unas horas, era buena idea para acabar de distender el ambiente, caminar y conversar hasta que fuese la hora de la cena tal vez.
Realmente, no le importaba. Igualmente no planeaba ir ya a ningún lado.
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Al día siguiente.
El tan esperado día, había llegado… el momento crucial del plan contra Evan se desarrollaría en solo unas horas y por eso desde su despacho Lucius detuvo un momento su revisión de unos contratos para mirar a su amigo de toda la vida y preguntarle.
- ¿Todo está listo entonces?-
Lucian, que releía unos convenios que el rey vampiro debía firmar, levanto sus ojos zafiro de los papeles en sus manos para encontrarse con la seria mirada gris que le contemplaba fijamente exigiendo una respuesta. Aquello le hizo suspirar un poco cansado pero asintió con calma.
- Ya te lo dije por tercera vez Lucius… todo va conforme a lo hablado, Thomas me confirmo personalmente ayer que mando la misiva haciendo que pasemos por Evan y citando a Draco a la hora acordada- confirmó volviendo a mirar los papeles en sus manos aunque solo fue por breve momento pues el sonido de la silla de su amigo le hizo volver a mirarle y negar. – ¿Por qué estás tan inquieto?… Todo saldrá tal y cual se fijó y por fin ese advenedizo saldrá de la vida de Draco- Hablo con seguridad siguiendo con la mirada los movimientos de Lucius que iba a servirse un poco de vino.
- Lo sé pero aún así… me preocupa Draco… sé que no ama a ese imbécil- aclaró el rey vampiro tomando un sorbo de vino –…pero lo que verá le lastimara de cierto modo-repuso viendo hacia su amigo – Además también me preocupa tu hijo… a pesar de que se parece mucho a ti, temo que no tiene tu sangre fría y aunque ha tratado de ocultarlo he visto remordimientos en él-.
Lucian dejó los papeles en el escritorio y se levantó caminando hacia una de las ventanas que había en el despacho de Lucius. Sabia a lo que este se refería, él mismo había notado lo mismo en Thomas cuando le daba pormenores de cómo iban las cosas y aunque no le hizo comentario alguno realmente lamentaba que su hijo se hubiera puesto en esa situación. Pero había sido su decisión, nadie le había obligado y solo esperaba que no saliese demasiado dañado de todo esto. Después de todo como bien decía Lucius, Thomas había heredado el buen corazón de su esposo Theodore.
- Agradezco tu preocupación Lucius pero Thomas se puso el mismo en esa situación y confió en que sabrá salir adelante cuando todo esto termine- habló lentamente pero aún viendo hacia fuera del palacio – Es un joven fuerte- inquirió guardando un pequeño silencio antes de agregar - como lo es Draco- viendo de reojo al rubio rey – mi ahijado sabrá lidiar con lo que vera y aunque le lastime, tendrá a tu yerno a su lado- esbozando una media sonrisa – ambos se han acercado mucho estos días cierto… pues bien esto terminara de unirlos y Draco se dará cuenta de lo que siente por él sin la influencia de Evan a su alrededor nublando su visión- termino firme antes de volver a su asiento frente al escritorio de su amigo y continuar su trabajo como sin nada.
Como siempre Lucian tenía razón y no pudo rebatir sus palabras por lo que luego de unos momentos de silencio apuro el contenido de su copa y la dejó en la pequeña cava que había en su despacho para luego ir a sentarse él también. Después de todo tenia cosas que hacer, pero estaba seguro que en ningún momento dejaría de pensar por completo en lo que pasaría.
Simplemente no tenía la calma que Lucian si parecía tener y la cual siempre había envidiado.
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En la biblioteca
Unos pisos más abajo, más específicamente en la inmensa biblioteca del palacio y ajenos aparentemente de lo que sucedería ese día se encontraban Harry, Blaise y Pansy discutiendo sobre un libro que Harry había leído sobre la fisiología vampírica.
- Pero es que te digo que no es así Harry, la fertilidad en los vampiros es diferente a lo que leíste- rebatía Pansy con firmeza ganándose una mirada un poco ceñuda del licano moreno que mecía su cola con cierta impaciencia.
- Y yo te digo que no tengo la culpa de estar equivocado, solo estoy comentando lo que leí en ese libro- se defendió el de ojos esmeraldas.
- Pues tú libro esta no solo erróneo sino que es estúpido- agrego la vampira pelinegra con cierto retintín.
- Bueno basta los dos- intervino entonces Blaise al notar como los ojos esmeraldas se entrecerraban un poco ante el comentario de su prima – Pansy, Harry no tiene la culpa de haber leído un libro plagado de errores respecto al tema- expuso con suavidad antes de sonreírle al licano – No te preocupes Harry, y no tomes en cuenta a Pansy. Le encanta darse aires de sabelotodo y corregir a todo el mundo- menciono con burla.
- Oye…- protesto la vampira dándole un leve golpecito en el brazo a su primo – "no le digas esas cosas… yo no soy así-
Blaise soltó entonces una risa suave que inundo el recinto.
- Por favor Pans… te conozco de toda la vida- expresó el vampiro morocho antes de rodar los ojos ante el bufido de su prima –…como sea yo puedo aclararte tus dudas Harry… yo soy un vampiro fértil- añadió con cierto sonrojo en sus mejillas pero sonriendo amable al licano que le miraba con una sonrisa a su vez.
- Gracias Blaise pero no quisiera incomodarte- inquirió el de ojos esmeraldas con sinceridad y es que él sabía que esos temas eran algo bochornosos.
- No, está bien… tú también eres fértil y aunque no seas vampiro supongo que las cosas no deben ser tan diferentes entre nosotros y a mí me gustaría saber más sobre los licántropos también- murmuró sonrojándose más pero esta vez por recordar a cierto pelirrojo que le hacía suspirar con las cartas que habían seguido mandándose.
Harry al notar ese sonrojo tan evidente aumento su sonrisa suponiendo el porqué de ello y no pudo más que asentir.
- Esta bien, te preguntaré y tú me preguntaras a su vez lo que quieras saber- musitó meciendo su cola esta vez de manera suave y alegre.
Y así se inició una plática entre Blaise y Harry sobre la fertilidad en ambas razas que Pansy intento seguir aunque de pronto su mente voló hacia otro lado y la conversación entre su primo y su amigo licano se hizo distante y difusa.
Hoy era el día, Thomas se lo había dicho ayer cuando se encontraron en los jardines y ahora que lo recordaba no pudo evitar desearle suerte a su primo… no quería verle sufrir como tampoco quería ver sufrir a Draco. Pero ante lo que pasaría, suponía que no había mucho que hacer al respecto, solo estar con los dos y apoyarlos.
- "En verdad te maldigo, Evan, y espero que sufras lo que mereces"- pensó fugazmente la morocha. Y es que ella en verdad odiaba al vampiro platinado… como no hacerlo cuando lo que pasaría era su culpa… si solo se hubiese alejado de Draco por su cuenta…
Pero no lo hizo… lastimó a Harry, lastimaría a Draco y acabaría con la hermandad entre Thomas y Draco por eso ahora le deseaba el peor de los sufrimientos.
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En la habitación de Draco.
Ayer en la noche había recibido una nueva nota de Evan y no le había sorprendido, había evitado ir a ver a su amante tanto como había podido y ahora este reclamaba su presencia citándole esa tarde en unas cuantas horas.
Por ese motivo no había querido ver a Harry en todo el día, lo había evitado desayunando en su habitación y no saliendo de esta en toda la mañana. El porqué de su actitud era fácil de descifrar, sentía remordimientos y culpa con su esposo. En esos días Harry había sido tan amable y tan gentil con él y él como le pagaría… yendo con Evan… y es que aunque sabía que no podía evadir su visita al rubio luego de esa nota, el hecho le estaba sentando francamente mal.
La antes apasionada sensación que anticipaba a sus visitas al hermoso vampiro ahora no estaba presente, en su lugar solo sentía eso culpa y remordimiento. Pero aun así iría… no podía simplemente dejar de lado a Evan cierto… el peli plata no era una cosa y no tenía culpa alguna de su repentina toma de consciencia respecto a Harry y lo que este merecía y no que hiciera.
Además había otro motivo para que fuese, la velada pasada la había transitado en vela pensando y meditando… pensando en Harry y meditando lo que había vivido y sentido por él en los días pasados… luego había elucubrado sobre Evan y lo fría y rara que se había tornado la situación la última vez que se vieron… en lo insípido que había sentido el beso que compartieron…. Y había llegado a una conclusión que aunque le había sido difícil comprender ya había aceptado.
Sentía algo por Harry, no sabía cómo se había dado pero era así… Harry le hacía sentir cosas que solo creyó sentir con Evan pero de una manera diferente que no podía explicar por ahora.
Y en cuanto a Evan… aun sentía algo por él pero el sentimiento ya no podía asegurar que fuese el amor apasionado e intenso que sintiese en un principio… no… ahora era un sentimiento que parecía comenzar a apagarse. Aun así quería estar absolutamente seguro de ello y ese era su otro motivo para ir a ver al más joven.
Quería confirmar si su amor por él se había apagado o no de eso dependerían muchas cosas de ahora en adelante. Pues si resultaba cierta su suposición… dejaría a Evan y le daría una oportunidad a su matrimonio.
Por supuesto sería gentil y generoso con Evan e intentaría no lastimarlo pero no podría seguir con él si su amor por él ya no existía… no sintiendo por Harry lo que ahora estaba consciente que sentía.
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Hora de la cita.
Mansión de Evan.
Todo estaba listo en unos cuantos minutos llegaría Draco y lo harían subir. Era eso lo que ocupaba la mente de Thomas mientras poseía a un entregado Evan sobre el lecho que habían compartido casi a diario desde hacía varios días y es que a pesar de que su ser se encontraba inmerso en la excitación y deseo del momento y disfrutaba del cuerpo de quien se había convertido en su amante, una parte dentro de él, la parte que no se hallaba cubierta por la oscuridad comenzaba a recordarle sus dudas.
Le recordaba lo que había visto en Evan aquella ocasión hace tantos días, lo que Evan le había vuelto a mostrar fugazmente en esos días y noches compartidos con él.
- Ahhh Thomas… si… así… sigue… soy tuyo… solo tuyo- se escuchaba la voz dulce y apasionada de Evan retumbando en las paredes de la habitación recordándole también la entrega del platinado en cada ocasión.
Esa voz que había susurrado y gemido su nombre aclamando que le amaba ahora era su tortura… ¿Pero qué podía hacer en ese momento?… De nada le servían esos recordatorios. Todo estaba hecho, todo estaba listo y la espada que había colocado sobre la cabeza de Evan caería dentro de poco cortándosela y el sería el responsable.
Ya no había más tiempo… la suerte estaba echada y no traería nada bueno para el bello vampiro entre sus brazos.
Su mirada carmesí observando a Evan y sintiendo más allá del remordimiento, pesadumbre por él y por lo que el mismo tendría que hacer una vez que Draco se fuese.
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En las afueras de la mansión.
Un alto y gallardo rubio que no era otro sino Draco, llegaba a la entrada de la mansión de su amante anunciando su presencia. Como era de esperarse de inmediato fue recibido, pero antes de que pasase hacia la sala para esperar a que Evan bajara, un aroma que le pareció conocido asalto su nariz.
Tal vez podía equivocarse pero sentía sutilmente el aroma de Thomas en el recibidor como si hubiese estado ahí no hacía mucho. Pero no, eso no podía ser posible. Su casi hermano detestaba a Evan por lo cual pensar que este hubiese estado ahí visitando al vampiro platinado era absurdo.
Tan absurdo como ver a su padre visitando a Evan… totalmente ilógico, le dijo su mente quitándole importancia a lo que había creído oler. Sin embargo cuando estaba por terminar de avanzar a la sala otra cosa lo detuvo. Escucha a la mucama que le abrió aclararse la garganta como queriendo llamar su atención por lo que sus fríos ojos plata se posaron en la humana.
- ¿Que sucede?- cuestiona.
La joven humana se remueve nerviosa frente a él pero antes de que su paciencia se acabe la mucama le contesta tímidamente y sin verle, le dice que Evan lo espera en su habitación, que dio órdenes de que lo hicieran pasar y le pidieran que subiera a encontrarse con él. Aquello le parece extraño, inusual. Por lo regular ellos se encuentran en la sala de estar y luego de un rato suben, pero sin sospechar nada malo, pues no tiene motivos, asiente y deja a la chica al pie de la escalera que le lleva a la segunda planta.
Sus pasos mientras sube son lentos y confiados aunque por dentro la inquietud de conseguir la respuesta que desea le quema.
Aun así cuando está por llegar a la puerta de la habitación de Evan sabe que está haciendo lo correcto por lo que apresura su andar pero cuando está justo frente a la puerta, su mano entorno a la cerradura, a sus oídos llegan sonidos que hacen que su corazón se detenga un segundo para luego latir más violentamente mientras su mano termina de girar la cerradura y la puerta se abre revelándole una imagen que jamás pensó contemplar.
Sus ojos bordeados de carmín contemplan a dos figuras que le son muy familiares sobre el lecho entregándose a un apasionado encuentro. Al principio no reacciona, no puede, pareciera que el tiempo se hubiese detenido para él, lo que presencia le parece irreal pero cuando una exaltada confesión llega a sus oídos el tiempo vuelve a retomar su curso y entonces la furia ciega estalla en su pecho como una lluvia de fuego que amenaza con arrasar todo a su paso.
Un par de grandes alas negras se despliegan amenazantes y en toda su envergadura tras su espalda, sus uñas se alargan y sus colmillos se muestran peligrosos cuando caminando sin ver más que a las dos figuras sobre el lecho de Evan, que parecen haber culminado su encuentro, llega hasta ellos y de un violento movimiento los aparta. Sus ojos carmesí brillando amenazantes sin saber con quién desquitar primero la furia y el dolor que le consume. Al final opta por mirar a quien él creía le amaba. Evan le mira aterrado y sorprendido desde el lecho. Solo temor y sorpresa hay en esa mirada violeta… no hay arrepentimiento, se dice gruñendo feroz mientras lo toma del cuello y lo alza ligeramente de la cama.
- ¿Desde cuándo me engañas con él? – pregunta fríamente aunque no está seguro si realmente quiere una respuesta o seguir apretando el frágil cuello entre sus manos hasta extinguir la vida del vampiro platinado.
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Sin saber que son vistos o por lo menos sin que Evan lo note, Thomas siente su culminación muy cerca y se empuja con ímpetu dentro del cuerpo más pequeño tocando una vez más ese dulce punto dentro de Evan que abrumado por la pasión llega a la cúspide pronunciando aquellas palabras que son como un mantra para él, un juramento eterno, una verdad absoluta que es solo para Thomas.
- ¡Te amo!- dice entre jadeos – ¡Te amo Thomas, eres el único para mi… el único…. Soy tuyo, solo tuyo! - casi gruñe con vehemencia, perdido, tan perdido en las sensaciones y sentimientos, mientras se derrama entre ambos cuerpos y siente a Thomas bañar su interior lo que provoca que una sonrisa satisfecha se forme en sus rojos labios mientras recibe el cuerpo más grande entre sus brazos ajeno a lo que está por pasar.
Por su parte Thomas lo sabe, lo siente. Sabe que han sido vistos. Sabe que Draco está a unos pasos y que debe estar furioso y dolido. Sabe que debe estar por actuar por lo que internamente se prepara para lo que está por pasar, aunque fugazmente sus ojos aun carmesí contemplan el bello rostro del joven bajo él. Un Evan totalmente ignorante de la tormenta que se avecina, le muestra esa expresión que le hace dudar y su corazón se contrae con pena. De pronto quiere decir algo pero no hay tiempo. Una mano que más parece una garra le toma fuertemente del hombro y le avienta a un lado. El súbito movimiento, aunque esperado, le aturde un poco pero pronto se repone y se levanta observando lo que la desilusión y la rabia han hecho con su casi hermano.
Lo que ve le duele y le afecta a pesar de que ya se había preparado: frente a sus ojos Draco se encuentra por completo transformado, un par de alas negras son la prueba de ello. Jamás le había visto tan furioso pero no es para menos. No obstante no tiene demasiado tiempo para arrepentirse de lo hecho pues la voz del rubio se escucha fría y cortante pero no se dirige a él.
La atención de Draco está centrada en el joven de cabello plateado a quien sostiene del cuello mientras le cuestiona. Pero no es eso lo que le hace reaccionar e ir hasta ellos. Lo que le hace reaccionar es ver como Draco aprieta cada vez más el delicado cuello entre sus manos, si sigue así…. Si sigue así lo matara.
Lo matara, esa noción es lo que le hace reaccionar. ¿Le importa que Evan muera?... no debería pero lo hace, aun así no tiene tiempo para cuestionarse el motivo, por lo que en dos zancadas empuja a Draco lejos de Evan y lo enfrenta.
Los ojos carmesí de ambos se encaran por fin y el infierno se desata.
Notas finales:
Si lo se de nuevo deben querer cruciarme pero esta vez por dejarlo justo ahí ¿cierto? Pero obviando eso ¿que les pareció? Espero lo hayan disfrutado tanto como yo al escribirlo.
Pero antes de que lo olvide voy a ponerles info importante para futuros caps. Es sobre como funciona la fertilidad para ambas razas en mi historia y es un dato que deben tener presente asi que espero que lo lean y no se lo salten.
1.- Fertilidad vampira: Los vampiros fértiles los son siempre y para evitar embarazos no deseados toman una infusión especial que sirve de anticonceptivo, únicamente de esta forma evitan la concepción.
2.- Fertilidad licana: Al contrario de los vampiros, los licanos solo son fértiles cada ciertos días en el mes, por lo cual durante esos días procuran no separarse de su pareja pues su fertilidad es tal que quedarían embarazados con mucha facilidad con cualquiera que tengan relaciones en esos días sea o no su pareja. No hay método anticonceptivo para los licanos.
En fin luego de lo anterior solo me resta decir que la próxima actualización espero no sea tan tardada aunque debo decir que me tomare un periodo de vacaciones en navidad pero ya avisare en el próximo capitulo con exactitud sobre esto.
Me despido por ahora, cuídense mucho y ya saben pórtense muy mal en este próximo fin de semana. Un beso y que pasen un buen día, tarde, noche o madrugada dependiendo cuando lean esto.
