Notas del capítulo:

Hola a todos luego de tanto tiempo de espera aquí les dejo el cap siguiente del fic, espero que disfruten leerlo como yo disfrute escribirlo para ustedes.

Solo debo aclarar que no esta beteado pues hubiese tardado mas en subirlo asi que si encuentran algún error de puntuación o ortografía de antemano me disculpo.

Pero antes que pasen a lo importante y de manera rápida, pues el trabajo no me deja mucho tiempo, quiero agredecer a aquellos que me dejaron sus comentarios en el anterior capitulo y en el aviso.

Agradezco mucho su comprensión y sus palabras créanme que los leo con mucha atención aunque no tenga ahora mucho tiempo para contestarles.

En fin ahora si les dejo leer, nos leemos abajo.


CAP. 16

CONSECUENCIAS DE UNA TRAICIÓN

Draco impaciente por no obtener una respuesta a su cuestionamiento, sin darse cuenta que su agarre impide que el otro hable, aprieta un poco más el cuello entre sus manos hasta que es apartado de un brusco empujón y un gruñido feral sale de sus labios al darse cuenta quien fue el causante.

Thomas en todo su esplendor se alza frente a él. Carmín contra carmín confrontándose hasta que es Draco quien con un rugido que le sale del pecho se abalanza contra quien fuera su mejor amigo sin mediar palabras. No es necesario, lo que vio fue suficiente.

Ambos contrincantes son fuertes pero Draco tiene una ventaja frente a Thomas. El rubio príncipe quiere destrozar, herir y si es posible matar al vampiro pelinegro mientras que este solo intenta defenderse de los fieros embistes. Aunque Thomas pronto se da cuenta que defenderse no será suficiente por lo que dos alas parecidas a las de Draco pronto se extienden tras su espalda desnuda y afilados ojos se enfrentan a los de Draco quien ya esta asestándole otro golpe letal.

Mientras desde el lecho Evan no hace ningún movimiento al parecer demasiado impactado por lo ocurrido todavía. Se limita a mirar asustado la disputa que está destrozando su habitación sin poder si quiera pestañear.

No puede creer lo que está pasando, ¿Como había pasado de disfrutar un sublime momento con Thomas a estar observando una fiera pelea entre este y Draco? Lo más importante ¿Cómo es que Draco los había descubierto? Esto no podía estar ocurriendo ¿Qué hará ahora? se pregunta presa del mismo pánico que había sentido cuando Draco casi lo ahoga. Sus ojos ya del todo violetas mirando a ambos vampiros atacarse con saña notando que la sangre ya corría en uno de ellos… y lamentablemente para él quien sangra debido a un tajo en su torso desnudo es Thomas. Aquello hace a su cuerpo reaccionar y se levanta de un salto olvidándose de su desnudez, olvidando que no puede perder a Draco, olvida todo y va hacia el pelinegro.

Sus expresiones, todo su cuerpo revelando la verdad. Su verdad ante quien quiera ver. La verdad de su amor por Thomas, el único que había logrado despertar en él tan noble sentimiento que jamás espero experimentar. Sin embargo las palabras de Thomas y su expresión le detienen en seco antes que llegase a él.

— ¡Basta Draco… se buen perdedor!— menciona un jadeante Thomas con una media sonrisa burlona que ocultaba lo que realmente sentía mientras se sostenía de una de las paredes. Le dolía la herida hecha por su mejor amigo pero más le dolía el odio con que Draco le miraba.

— ¡Eres despreciable Zabinni!— escupe con profundo rencor Draco, por primera vez dirigiéndole unas palabras a su ex amigo a quien miraba con ira.

No podía creer que Thomas le dijese aquello. Tenía la vaga esperanza que su amigo estuviese arrepentido que le dijera al menos alguna excusa pero eso… esas palabras, esa sonrisa burlona solo eran la cruel confirmación de una traición consumada. Una traición en la que no había arrepentimiento y aquella noción solo avivo el fuego doloroso que ardía en su pecho clamando venganza. Alivio para su dolor.

— Despreciable no… no lo soy Draco— contesta Thomas con una mueca socarrona que encubre lo mucho que le han afectado esas simples palabras. Y es que no podía dejarse abatir ahora. Debía continuar con la pantomima hasta el final por lo que posando sus ojos carmesí en Evan, decide su siguiente paso y se acerca hasta el peli plata tomándole de la cintura con presunción antes de añadir — simplemente quise probar el por qué de tu obsesión- acercando su nariz al cuello del más joven donde deposita un beso — Llámalo curiosidad si quieres pero ahora te entiendo, créeme que te entiendo— termina con una mirada burlesca soportando estoicamente el dolor en su pecho que no era solo producto de la herida.

Ese descaro y esa desfachatez en Thomas le parecen tan irreales y a la vez tan grotescas. Es como si no estuviese frente al vampiro que considero su hermano todos esos años. Era como estar viendo a otra persona. O simplemente está viendo al verdadero Thomas piensa sintiendo aunada a la rabia y al odio, una profunda decepción. Un profundo asco ante la imagen de las dos personas que tiene frente a él. Dos personas que él considero importantes. Dos personas a quienes había entregado mucho de él. Dos personas que le traicionaron de la peor forma.

— Ambos son escoria, pero no saldrán indemnes de esto— gruñe con fría rabia antes de abalanzarse nuevamente hacia Thomas y Evan.

No soporta verles juntos y una vez más se deja cegar por la oscuridad, por el rencor intentando dar alivio a su pena de la forma en que sus entrañas le piden. Lastimando, destrozando. Herida por herida, dolor por dolor. No quiere hablar más, no necesita más palabras vanas y crueles entre ellos por ahora.

Por ello cuando arranca a Evan de los brazos de Thomas y a este le asesta otro golpe mortífero sonríe con brutalidad. Sus ojos carmesí reflejando su ferocidad en los ojos violeta que le miran una vez más con terror.

— ¿Que pasa Evan? Ahora me temes…— expresa con fría inclemencia tomando los plateados cabellos y jalándole sin compasión hasta que su cara queda cerca de la suya, causando en el movimiento diversos quejidos de Evan pero esto no hace sino complacerle —… me alegra que lo hagas porque ahora, conocerás por que los Malfoy logramos mantenernos por sobre todas las demás castas de vampiros— gruñe mostrando sus afilados colmillos mientras las alas en su espalda se expanden cubriendo a su presa.

El terror corre una vez más por sus venas. Draco habla en serio, el odio con que le mira es tan intenso como la pasión con que le mirara hacia no tanto. Y él no quiere morir, no así, no todavía, por lo que con lágrimas de sangre agolpándose en sus ojos, suplica queriendo llegar al corazón del rubio príncipe una vez más.

— ¡No Draco… por favor!— menciona implorante intentando zafarse del fuerte agarre a su cabellos y escapar.

Pero en vez de la compasión que Evan espera, este obtiene un salvaje gruñido.

— ¿No?, no que maldita furcia- expresa el rubio con desprecio, sintiendo el odio subiendo a su garganta y explotando por todo su cuerpo — tu provocaste todo esto al abrirte de piernas para quien no debías — musita jalando aun más fuerte la cabellera plateada —no te importo quien era él para mi… no te importo lo que yo sentiría con tu vil traición, porque entonces habría de importarme a mi tu suplica—tomándole con la mano libre de uno de los brazos con tanta fuerza que siente el hueso bajo sus manos quebrarse pero no le importa y continua — Pero antes de darte lo que mereces, contesta perra, desde cuando, ¿desde cuándo me ves la cara con él?— mirando por un momento a Thomas que a unos metros de ellos se encuentra inconsciente y sangrante debido a su anterior ataque.

Si fueran otros tiempos sentiría culpa al haber lastimado de aquella forma a su casi hermano pero ahora solo puede sentir agrado ante la lamentable imagen antes de regresar su intensa e inhumana mirada al peli plata quien jadea de dolor derramando lagrimas escarlata por sus mejillas.

Le quebró el brazo… y había lastimado a Thomas tal vez de gravedad y él no había podido hacer nada. El dolor y la impotencia le acometen y en ese momento quiere herir a Draco, no por lo que le hizo a él sino por lo que le ha hecho a Thomas, a su amado vampiro pero sabe que en una pelea él saldría muy mal parado. Además el terror que Draco le provoca tampoco le ayuda a moverse con desenvoltura por lo que se limita a derramar lágrimas para liberar su dolor y su frustración.

¿Por qué había pasado aquello? las cosas no debían haberse dado así, todo debía ser perfecto para él ahora que tenía a su amado. Pero tal parecía que su vida no estaba hecha para conocer más que fugaces momentos felices. Sin embargo en medio de su desesperación, de su sufrimiento por Thomas y su brazo roto mira al príncipe vampiro que le exige una respuesta dirigiéndose a él con crueldad.

Perra, furcia

Esas palabras que le son familiares, le traen amargos recuerdos que le paralizan trabando su lengua, impidiéndole hablar. Lo único que puede hacer es mirar al rubio con temor y seguir derramando lagrimas carmesí.

Aun así las lágrimas que riegan el bello rostro contorsionado por el temor, no conmueven ni un ápice al rubio vampiro, que sin misericordia, exige una respuesta.

Y es que lamentablemente para Evan los oídos y el corazón de Draco ahora son sordos a su sufrimiento. Por lo que sin importarle nada mas, en su urgencia por una contestación, Draco aprieta un poco más el brazo roto causando un sollozante grito de su víctima.

Lo único que desea, que exige el príncipe vampiro antes de dejar caer su venganza contra su otrora amante es la respuesta a su pregunta. Tal vez podría ser irrelevante pero él quiere saber, desea saber desde cuando, desde cuando hizo el papel de idiota. Desde cuando le estaban viendo la cara burlándose de él y pisoteando sus sentimientos.

No obstante el grito sollozante de Evan trae de la inconsciencia a un aturdido Thomas, que luego de contener la respiración debido al lacerante dolor que le acomete, dirige su vista borrosa a la imagen de Evan y Draco y cuando esta se hace nítida y entiende lo que está pasando una vez más siente remordimientos.

Remordimientos por lastimar de aquella manera a Draco pero sobre todo e inesperadamente por Evan. El de cierta forma estaba preparado para la reacción del rubio, para lo que estaba sucediendo pero Evan… este había estado ciego, inconsciente de la tormenta.

Era una víctima de las circunstancias aunque le desagradara admitirlo. Pero nada podía hacer ahora salvo terminar con su sufrimiento a manos de Draco aunque después tuviera que sufrir aun mas en sus manos. La farsa había llegado a su fin después de todo.

Con esa extraña amargura que le deja esa certeza se impulsa entonces hacia arriba y cuando logra mantenerse en pie, ignora el dolor en su pecho y costado y deja simplemente que la sangre mane libre mientras camina con determinación hacia ambas figuras apartando justo a tiempo a Evan de Draco.

— Basta Draco, deja el drama quieres, ya te permití una pequeña revancha así que ahora acepta tu derrota como buen chico— expresa con estudiado sarcasmo esbozando una media sonrisa cínica mientras pone al péli plata a su espalda y sin ser consciente realmente de lo que hace extiende sus alas para ocultarlo de la vista de Draco.

No puede creer lo que escucha. Estaba a punto de sacarle a Evan la ansiada respuesta a golpes si era necesario, cuando Thomas se interpone entre ellos y le arrebata al peliplata una vez más, pero no es eso lo que le hace rugir de odio. Son las palabras pronunciadas.

¿Drama? ¿Derrota?

Maldito fuera el vampiro pelinegro, mil veces maldito al atreverse a minimizar la situación con aquellas cínicas palabras.

— Eres un miserable Zabinni, me da asco y rabia el pensar que te considere mi hermano alguna vez— declara con abierto resentimiento clavando sus fieros ojos carmesí en los otros que le miran con desfachatez.

Por su mente pasando diversas formas de deshacerse de Thomas y continuar con Evan. No obstante de entre la niebla del odio y el rencor una imagen de tres personas en quienes no había pensado hasta ahora comienza a formarse en su cabeza deteniendo cualquier movimiento que tuviera contemplado contra el pelinegro. Sus padrinos Lucian y Theodore y Blaise. Ellos no tienen culpa alguna de esto. Y está seguro que no tienen ni idea de la felonía que Thomas ha cometido.

Y entonces conociendo ese hecho ¿podrá causarles tal dolor? ¿Causarles el dolor de perder a su hijo y hermano en sus manos? Se pregunta por primera vez... ¡No!… esa palabra surge retumbando en todo su ser dejándolo estático limitándose a mirar a Thomas. El ama a sus padrinos, a Blaise que es como su hermano menor. Y aunque se consume en dolor y odio no quiere causarles tal sufrimiento. El sufrimiento de ver a Thomas destrozado y muerto. Ellos no lo merecen se dice respirando hondo asimilando esa verdad.

Tan repentina verdad que le hace permanecer inmóvil. El contenerse le está resultando casi mortal. Sobre todo porque sabe que tiene motivos, tiene motivos para matar al vampiro pelinegro. La oscuridad peleando contra su razón hasta que toma la determinación más difícil. Dejara vivir a Thomas por ellos.

Solo por ellos.

Aun así siente su decisión de no matar a Thomas tambalear cuando le ve seguir sonriendo de esa detestable manera. El fuego del odio le corroe impulsándole a arrancarle la cabeza al mayor pero por primera vez desde que entrase en esa habitación se contiene. Contiene ese sentimiento y lo embotella, lo dirige a la figura oculta tras las alas de su ex amigo a quien mira con profundo desprecio.

— ¡Apártate Thomas!… tu no vas a morir hoy… tienes suerte de ser quien eres y de tener los padres que tienes pero tu perra no- pronuncia con rabia implícita deslizándose para evadir al pelinegro — él va a pagar por lo que hizo- determina con una sonrisa sádica que mostraba sus colmillos.

— Oh no lo creo- se mueve Thomas para cubrir de nuevo a Evan que tiembla a su espalda de miedo y dolor por su brazo roto— que es lo que quieres, ¿matarlo?— cuestiona ganándose en respuesta una risa atroz que bien podría helar a cualquiera — ya veo— añade considerando sus opciones.

No puede permitir que su hermano se convierta en asesino. No puede dejar que las cosas se salgan tanto de control. Sabe que su padrino no se lo perdonaría pues aunque Evan mereciera morir de la peor forma la intención de ese plan no es convertir a Draco en asesino. Aun así no sabe cómo detener a Draco el odio es demasiado en la mirada carmesí del rubio.

Sin embargo de pronto la figura de cierto licano viene a su mente. Harry… claro él es la respuesta, la solución se dice y con una idea formándose en su mente asiente a Draco y le cede el paso hacia Evan que le mira con los ojos lilas abiertos de sorpresa y terror pero él no le pone atención. Repliega sus alas y mira al rubio frente a ellos.

— Mátale entonces si es tu deseo— expresa con frialdad, notando como Draco suelta otra risa cruel antes de avanzar hacia Evan, no obstante antes que lo alcance añade — pero crees que Harry te aceptara cuando sepa lo que has hecho— ante la mención del licano pelinegro tal y como había intuido Draco detiene sus pasos y le mira, él entonces esbozo una nueva sonrisa cínica — por lo que el mismo Harry me ha dicho él detesta la violencia innecesaria— menciona como sin nada.

No puede creer que Thomas fuese tan cobarde para rendirse tan rápido a sus deseos de matar a Evan. Aunque a estas alturas ya nada le sorprende de su mal llamado hermano. Aun así lo único que tiene en mente en ese momento es renovadas imágenes de Evan gritando y llorando su nombre, retorciéndose bajo él, aunque en esta ocasión a diferencia de las veces que disfruto a su lado será por un motivo diferente.

No por pasión o amor. No, esta vez su nombre no será pronunciado por Evan en jadeos anhelantes.

Su nombre saldrá en llorosos gemidos de dolor y desesperanza que apaciguaran aunque sea un poco la ardiente llama de la traición y el odio mientras el peli plata muere en sus manos.

Ya saborea su sangre, su sufrimiento, al tiempo que avanza como el depredador que es, cuando un nombre salido de los labios de su ex amigo le hace detenerse en el acto y mirar a Thomas poniendo atención a sus palabras con una mezcla de sentimientos.

Harry… su esposo… aquel que era tan bueno y compasivo que a pesar de sus acciones le había perdonado. Harry que no se había vengado teniendo todo el derecho también. Harry que le había dado la oportunidad de conocerle aunque no lo mereciera.

Maldición…

Aun así el que Thomas le recordara algo tan vital, que mencionara a su esposo con tanta familiaridad le saca un gruñido. Celos olvidados le inundan. Celos al recordar lo que Harry le había contado hacia apenas ayer. Celos de recordar el aroma de Thomas impregnado en su esposo. Celos que aunados a lo que ya sentía le hacen volver a perder el control l y abalanzarse hacia el pelinegro olvidando a Evan.

— Jamás vuelvas a mencionar su nombre… no te quiero cerca de él entiendes— rugió contra el rostro de Thomas presionando con tal fuerza su cabeza contra la pared que esta termino por agrietarse.

Esa súbita reacción de Draco pudo entre verla también pero aun así le toma desprevenido y no puede evitar una mueca de dolor formándose en sus facciones ante la presión que parecía quebrar su cráneo. De todas formas se rehace una vez más y empuja al rubio con firmeza. Las fuerzas comenzaban a flaquearle por la sangre perdida pero sabe que no puede ceder o contraatacar en todo caso así que aspira hondo y esboza una nueva expresión cínica que contagia sus palabras.

— Bueno eso debe decidirlo él no crees—

— Harry te despreciara tanto como yo cuando sepa lo que hiciste no lo dudes—

— Puede ser pero esa no es la cuestión ahora cierto- colocándose de nuevo frente a Evan, cubriéndole con sus alas — vete Draco, no hay nada ya aquí para ti, en vista que no me harás nada más y no puedes matarlo a él— refiriéndose al peli plata.

El maldito Thomas tiene razón en lo que dice de pronto y eso le revienta. Le revienta no poder terminar al menos con la vida de Evan, un gruñido gutural sale de sus labios y aprieta sus manos en puño enterrándose sus propias garras con frustración mal contenida.

Qué hacer con todo el odio y el rencor que late como una hoguera en su pecho y le quema las entrañas.

− Ya lo entendiste ¿no?− menciona Thomas manteniendo esa sonrisa que sabe irrita a Draco pero necesita que se vaya ya, el aun necesita hacer su parte y el rubio en verdad es una bomba de tiempo ahí – bien entonces que esperas− señalando la puerta.

Un nuevo gruñido de advertencia sale de sus labios, es claro que no piensa tolerar más la desfachatez del otro vampiro. Ha decidido no matarlo y tampoco lo hará con Evan pero si Thomas sigue provocándole con su descarado cinismo se olvidara de todo y terminara por acabar con su rastrera existencia.

− Te lo advierto Thomas no juegues con fuego− expresa luego de un momento.

El cuerpo del príncipe vampiro todavía sigue tenso pero sus alas desaparecen de pronto al igual que las garras en sus dedos. Aun así su mirada sigue fiera y de un rojo intenso cuando vuelve a dirigirse a los amantes.

− Me iré, pero no porque tu lo digas Thomas, lo hago porque si no terminare con sus miserables vidas, pero algo si te advierto querido amigo− pronunciando esas palabras con sarcasmo − no quiero verte más en el castillo, ni cerca de mi esposo− puntualiza− o esta vez te juro que acabare contigo− amenaza antes de dirigir su mirada a las alas del pelinegro que esconden a Evan de su vista.

No puede dejar las cosas así con el aborrecido vampiro de ojos lilas por lo que con paso firme se dirige a él, ve a Thomas tensarse.

− Tranquilo ya quedo claro que no pienso matar a tu puta− le dice antes de apartarlo.

Su llameante mirada granate queriendo atravesar al asustado vampiro que le mira pretendiendo ser fuerte pero no le engaña, el terror se refleja en sus ojos lilas tras la muralla de falso orgullo que Evan intenta construir para no verse tan patético y vulnerable frente a él.

Intento inútil piensa contemplando a aquel que le hechizara con falsas palabras de amor envueltas en perfecta lujuria. Le mira de arriba abajo con evidente desprecio que raya en un profundo asco, no entiende como pudo estar tan ciego, como pudo poner a ese indigno ser sobre alguien tan puro y virtuoso como Harry.

− Escúchame bien tu basura− sosteniéndole del cuello − te quiero fuera de esta casa, puedes llevarte las cosas que te di por qué no necesito nada que me recuerde tu repugnante presencia pero fuera de eso mas te vale no llevarte nada o lo sabré y te acusare de ladrón… y tu sabes bien las ganas que tiene mi padre de tenerte en sus manos− dice con una sonrisa cruel, sabe que Evan le teme a Lucius y lo usa sin piedad en su contra.

Lo sostiene un poco más en su mano y acaricia una vez más la posibilidad de quebrar ese cuello pero la imagen de Harry le detiene y se limita a arrojarlo a los pies de Thomas.

− Ahí tienes a tu amante, sigan disfrutando de su insidiosa relación− exclama con desprecio antes de dar media vuelta y salir de esa habitación que espera no volver a pisar jamás.

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Dentro de la habitación hay un silencio sepulcral que precede a la salida de Draco las mentes de ambos vampiros se encuentra ocupada por distintos pensamientos y preocupaciones.

Thomas piensa en lo que le toca hacer a continuación y se prepara.

Evan piensa en cómo todo esta arruinado y las consecuencias que eso le traerá pero no le importa porque tendrá a Thomas a su lado.

Dos mentes ocupadas en diferentes cuestiones sin duda.

Aun así el primero en hablar es el vampiro de cabellos plateados, con trabajo y haciendo una mueca por su brazo roto se levanta y observa a Thomas con profundo amor, con ese amor que nació sin que se lo propusiera y que lo está llevando a su perdición pero que a la vez está resultando su salvación.

− Lo siento Thomas, yo no quería que Draco se enterara así− se lamenta con honestidad, no por Draco si no por su vampiro quien salió lastimado, sus ojos lilas brillando con preocupación al notar las heridas en el mayor – pero ven déjame curarte− tomando su mano – se que todo se ve muy mal ahora pero ya verás que todo saldrá bien mientras estemos juntos y…−

− ¿Juntos? Y quien dijo que estaríamos juntos− interrumpe Thomas con voz sombría soltándose bruscamente del agarre de Evan.

El de ojos lilas se paraliza ante esa fría frase y de inmediato mira a Thomas con el rostro desencajado cuando le ve sonreír gélidamente y mirarle como le miraba antes de que pasara lo que ha pasado entre ellos.

− Por favor Evan no puedo creer que en verdad pensaras que te amaba− dice antes que una mueca burlona se instale en sus atractivas facciones – oh lo pensaste- riendo – eres más ingenuo de lo que pensaba en un principio entonces− negando divertido – todo fue un plan, un plan bien armado para separarte de Draco, para mostrarle tu verdadera cara y tu caíste redondo, eres patético− mirándolo con el mismo desprecio con que le mirara Draco.

Evan ante esas duras palabras y esa mirada comienza a hiperventilar y sus ojos se llenan de lagrimas de dolor, siente su corazón romperse en pedazos ante lo que parece verdad, aun así se niega a creerlo y se acerca a Thomas.

− No, mientes… eso no puede ser… tus besos, tus caricias no fueron mentira, yo sentí amor en ellos- balbucea abrazándose desesperado al más alto − por favor dime que es mentira, dime que me amas y que solo dices esto por lo que acaba de pasar− suplica enterrando su rostro en el fuerte pecho en el que durmió varias veces en esos días.

Quiere que esos brazos que le sostuvieron antes le abracen, le consuelen y le brinden el calor y la protección que sintiera en esas maravillosas tardes de amor y pasión pero para su decepción eso no pasa. Thomas no le devuelve el abrazo y en cambio lo separa de su lado y le empuja ligeramente terminando de romper su corazón con ese gesto.

− No puedo decirte eso porque eso, si sería mentirte− dice Thomas mirando indiferente a Evan – lo siento Evan nosotros solo jugamos tu juego y esta vez tu perdiste− agrega determinante comenzando a buscar sus ropas para irse de ahí cuanto antes.

Las lagrimas de sangre brotan entonces de los ojos de Evan al comprender que es verdad lo que está pasando, esas cruel realidad es su realidad le guste o no. Rojos surcos manchan su piel blanca y sus rodillas se doblan dejándole caer bruscamente al piso. Ya no le importa nada, el dolor que siente es tan grande que ve sin ver como Thomas busca su ropa y comienza a vestirse.

No hay más que decir o que hacer.

Se siente vacio, roto, como hace mucho no se sentía. Aunque esta vez es peor por que toco el cielo con las manos, probo la miel de la felicidad aunque fuera falsa y ahora ya no le queda nada. Solo dolor y amargura. Soledad eterna.

−Adiós Evan− escucha que Thomas dice pero ya no sabe si es un eco de sus recuerdos o realmente el vampiro al que entrego su corazón y su alma se está despidiendo.

Simplemente permanece ahí, inmóvil sobre el frio piso. Desnudo y herido como una hermosa muñeca rota y abandonada.

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En el castillo licano horas después.

Luego de la conversación con Blaise y Pansy y de que aprendiese mas sobre la fertilidad en los vampiros entre otros temas que le causaron fascinación, Harry se encontraba camino a su habitación para cambiarse y bajar a cenar cuando sus orejas captaron una conversación entre dos mucamas.

Estas hablaban de cómo su esposo había llegado hacia varias horas furioso exigiendo a Lucius que echara a Thomas del castillo y advirtiéndole que no lo quería volver a ver ahí si es que este quería seguir viviendo, incluso se hablo de destierro. Aquello le hizo parpadear incrédulo y preocupado. Thomas y Draco eran por lo que sabía casi hermanos y si lo que escuchaba era cierto algo muy grave debía haber pasado.

Tenía que ver a Draco se dijo, antes que con decisión cambiara de rumbo dejando a tras a las mucamas y yendo directo a la habitación del príncipe vampiro.

Cada paso que daba le hacía sentir como aquella vez que descubriera a su esposo con ese vampiro, con el tal Evan. Un mal presentimiento anidaba en su pecho y este se incremento cuando a la distancia sus orejas captaron ruidos intensos provenir de la habitación de Draco. Ese hecho tenso su cola y apuro sus pasos.

No demoro mucho en llegar a su destino y en efecto ruido de cosas rompiéndose contra el piso y las paredes, incluso contra la puerta que permanecía cerrada, le dieron la bienvenida. Por un momento dudo en tocar, tal vez Draco no le dejara entrar, por ello aspiro hondo y tomándose una libertad que no sabía si sería acogida con agrado abrió la puerta y entro.

La escena que le recibió le dejo sin aliento.

La otrora magnifica habitación se encontraba casi destruida, los muebles se encontraban seriamente dañados y varias cosas se encontraban en pedazos regados por todo el piso, las cortinas y ropa de cama estaba hecha jirones e inservible y de espaldas a él Draco se encontraba en medio de ese desastre. Al parecer aun no se daba cuenta de su presencia por lo que cerró la puerta tras él y con valentía camino hacia su esposo.

− Draco− le llamo suavemente − ¿Qué pasa? ¿Estas bien?−cuestiono en un tono sedoso y sutil casi como si estuviera tratando con una fiera a la que había que calmar.

Intempestivamente y haciendo que se detuviera a unos pasos de tocar al rubio vampiro, este se giro a verle y la imagen que le mostro hizo que su corazón se apretara. Los ojos de su esposo estaban intensamente rojos y hablaban de furia y dolor y por sus mejillas se deslizaban lágrimas de sangre.

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El camino de regreso al palacio fue un infierno, apenas y podía contener el fuego que corría por sus venas y le exigía desquitar con alguien o algo su dolor por la traición recibida. Sus ojos eran amenazantes como nadie los había visto jamás y era evidente que nadie hizo el amago ni siquiera de sostenerle la mirada a su paso.

En cuanto ingreso al castillo fue de inmediato donde su padre encontrándole con su padrino Lucian pero no le importo despotrico ante ambos hombres lo que acababa de saber y exigió no ver jamás a Thomas ahí incluso pidió que el pelinegro y Evan fueran desterrados de Valakya. Lo sentía por sus padrinos pero no soportaba la idea de ver más la cara de quien fuera como su hermano.

Su padre como buen líder le calmo y le prometió que Thomas no pisaría mas el castillo aunque no lo desterraría en consideración a Lucian y su familia. Eso le enervo pero aun en su nube de furia comprendió la decisión y se marcho del despacho. Poco le interesaba el destino de Evan pero estaba seguro que su padre terminaría desterrando al de cabellos plateados para que no terminara matándole si lo volvía a encontrar.

Con pasos airados y un aura oscura y atemorizante se encamino entonces a su habitación, los sirvientes humanos se apartaban de su paso por instinto al verle y nadie oso hablarle.

Cuando llego a su destino se encerró y desato de nuevo su enojo, el dolor que la traición de Thomas le causaba. No se transformo esta vez pero si destrozo todo a su paso, cada cosa que le recordaba a su infancia al lado de su ex amigo quedo hecha añicos en sus manos y lloro, lloro como un estúpido niño por que el en verdad quería a Thomas.

Por supuesto también le dolía la parte de Evan, por mucho tiempo pensó amarlo pero como había dicho su padre había sido solo lujuria y cariño tal vez pero no amor y ahora lo sabía. Lo sabía porque el daño causado por Evan era solo a su orgullo, a su vanidad, por no haber sido suficiente hombre para satisfacer al más joven, por haber hecho el papel de imbécil pero nada más.

No había ese dolor inconmensurable y lacerante de haber sido engañado por el ser amado que podría haber imaginado sentir en una situación así. No sentía la desesperación de haber perdido a Evan, no sentía nada de eso, solo sentía rabia por los actos del vampiro peli plata.

Rabia por que por su causa había lastimado a alguien que no lo merecía. A Harry. Aun recordaba como su esposo con su noble corazón le perdono y rehusó vengarse enseñándole una abrumadora lección que ahora mismo le hacía derramar más lágrimas por su estupidez al no haber valorado a Harry desde el principio.

Si fue un estúpido, un reverendo estúpido se decía cuando la suave voz de su esposo le llego de repente haciéndole fruncir el ceño.

¿Cuándo es que Harry había entrado? Aturdido se giro a mirarlo, no hubiera deseado que Harry precisamente le viera en ese estado pero al parecer la suerte le abandonaba incluso para eso.

−Estoy bien, es solo que creo que todo se paga cierto−dice queriendo parecer gracioso pero fallando miserablemente.

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Harry le mira moviendo las orejas sin entender pero aun más preocupado por esas palabras y termina de cerrar la distancia entre ellos.

− ¿De qué hablas Draco? ¿Qué sucede? ¿Porque lloras?− cuestiona tocando la mejilla del vampiro y limpiando con suavidad la sangre que corría por esa perfecta y pálida piel — ¿qué te tiene tan mal?− vuelve a preguntar angustiado por el estado del que es presa su esposo.

Ese simple gesto de Harry, sus palabras, su calidez llegan al corazón de Draco y sin pensarlo mucho abraza al pelinegro y se derrumba ante él. Le cuenta lo sucedido mientras lo aprieta mas contra su cuerpo, le habla de lo que siente y se disculpa una y otra vez por sus acciones.

El licano pelinegro le escucha y le abraza a su vez.

Harry puede sentir el dolor de Draco como suyo y por un instante el odio se enciende en su corazón, odio por Thomas pero sobre todo por Evan. Ese vampiro que se atrevió a robarse su noche de bodas, su lugar en el corazón de Draco y todo para que, para que lo engañara, para que escupiera al amor que Draco le profesaba cometiendo la peor de las traiciones.

Un gruñido suave sale de los labios del licano y se aferra mas al rubio queriendo consolarlo al tiempo que promete que si ve una vez más a Evan tendrá una interesante conversación con él.


Notas finales:

Y que me dicen les dio un poquitín de lastima aunque sea Evan o disfrutaron verle sufrir? Ya me diran.

Y que me dicen de Draco creo que sufrió un poco de lo que Harry paso cuando le vio con Evan pero al fin abrió los ojos y se le cayo la venda lo que solo significa mas Drarry en próximos caps.

En cuanto a Thomas paso de héroe a villano pero supongo que los que lo querían no lo odiaran ahora por lo que hizo o si?

En fin me despido por ahora, prometo intentar tener el próximo capitulo lo mas pronto posible pero sino puede ser tan pronto, les pido paciencia por que NO voy a dejar a medias el fic eso si lo aseguro.

Cuidense muchoy pórtense muy mal. Un beso para todos.