NOTESE EL MUNDO REAL MEZCLADO CON EL MUNDO POKEMON


Un día me decidí a hablar con mi madre – madre, sabes, un pokemon me haría compañía cuando tu no estés – mi madre me miro a los ojos – lo siento pero no hay espacio en esta casa para un pokemon y a duras penas puedo mantenerte a ti - me dijo con una expresión fuerte y seria en su cara - ¡eso es porque te gastas todo el dinero en drogas! – En ese momento me tomo del brazo tan fuerte que me dejo una marca - ¡no me levantes la voz niño insolente! - estaba a punto de pegarme con el revés de la mano que tenía libre, pero se detuvo – bah, no importa, me tengo ir, toma este dinero y ve al mercado por algo para la cena, vuelvo tarde como siempre - ¿Qué dijiste?- nada, que te vaya bien – espere que se fuera para salir al mercado, de camino me compre unos chocolates, llegue al puesto del Sr. Martínez - ¿lo mismo de siempre? – Pregunto amablemente – si, por favor… que hermoso pokemon – dije al ver aquel pokemon recostado en el piso -¿te gusta? Lo estoy vendiendo - decía mientras empacaba todo- ¿en serio? No, jajaja- me disgusto mucho esa broma – de todas maneras, no lo hubiera podido pagar – le dije de forma grosera - seguro que no, por cierto es un Growlithe – de pronto un relámpago blanco salto encima del Growlithe y lo utilizo como trampolín para llegar al cajón de las manzanas y escapo rápidamente con una, de inmediato Growlithe comenzó a perseguirlo, el Sr. Martinez tomo una escopeta que tenía, tiro mi bolsa del mercado encima de unas cajas y salió detrás de los pokemons, me intrigaba mucho que podría pasar así que Salí corriendo detrás de ellos, corrimos unas cuatro calles hasta que arrinconaron al pobre pokemon contra una pared, ¡era una pequeño pachirisu! sostenía una manzana casi tan grande como el firmemente. Growlithe, le gruñía mientras el Sr. Martinez le apuntaba directamente con el arma – no cree que está exagerando - le dije – ¡para nada!, esta maldita rata lleva semanas robando en mi negocio y es hora de que pague – estaba muy asustado, no podía permitir que le dispara, el pachirisu estaba arrinconado y se notaba el miedo en sus ojos y a pesar de todo no soltaba su manzana, note que el hombre estaba a punto de jalar del gatillo así que me puse entre la escopeta y el pachirisu – quítate niño no quiero hacerte daño – me replicaba con severidad - vamos Sr. Martinez no haga esto – estaba rogando la verdad pensé que me iba a disparar también – no puedo permitir más perdidas, no vendo mucho, son tiempos difíciles y esta rata me hace más difícil vivir – se veía realmente enojado – no le diga así, él también tiene que sobrevivir ¡por favor! Yo me encargare de que no vuelva a robar nada se lo juro – si mi madre me hubiera oído estaría en muchos problemas –bueno, si me aseguras que no volveré a ver a esa Ra… digo a ese pachirisu otra vez por mi negocio podría dejarlo ir – parecía que comenzaba a calmarse y bajaba la mira - pero si lo veo de nuevo le disparare – ok entiendo – dio media vuelta y se marchó, su Growlithe le siguió. – ahora que voy a hacer – pensaba en que no podía llevármelo a casa pero que otra opción tenia así que me gire de cara al pobre pokemon que yacía pasmado contra la pared, temblando y con sus ojos húmedos; me senté en el suelo para poder mirarlo lo más a los ojos posible – sabes, ahora vas a tener que venir conmigo – acerque mi mano para tratar de alzarlo pero se giró tratando de esconder la manzana – tranquilo no quiero tu manzana, confía en mi te llevar a un lugar seguro – estaba haciendo mi mejor esfuerzo para ganarme su confianza, finalmente se dejó tomar, puse mi brazo izquierdo como apoyo para sus patas y el derecho para abrazarlo suavemente como una barra de seguridad.

Me dispuse a caminar hacia mi casa sin mirar al pokemon que tenía en brazos que se aferraba desconfiadamente a mí - Esto es raro – espera de donde viene esa voz agache la mirada y vi al pachirisu mirándome directamente, era espeluznantemente tierno - ¿tú fuiste el que hablo?ehhh ¿este humano puede entender lo que digo? – hablaba mientras seguía mirándome a los ojos - ¡sí! Claro que puedo entenderte – la expresión de asombro en su cara era tal que solo faltaba que hubiese quedado boquiabierta - ¿en serio? Entonces esto es más raro de lo que pensaba – tenía una voz entrañablemente adorable e infantil – ¿A qué te refieres? – a ti, a todo lo que paso allá, eres raro, distinto a los demás humanos que conocí antes, cualquier otro habría dejado que me dispararan – su voz comenzaba a quebrarse poco a poco – y ahora veo que también puedes entender a los pokemon, eres especial – sus ojos volvían a humedecerse y su expresión se volvía triste – los demás humanos solo piensan en sí mismos y no les preocupa lo que sienten los demás y tu … tú me salvaste arriesgando tu propia vida - una lágrima se deslizaba por su cara y luego por la manzana hasta caer al suelo – no es para tanto, él no me iba disparar - ¿Cómo estas tan seguro? – me quede callado pues sabía que Sr. Martinez era muy compulsivo y violento, y había tenido problemas con la policía – no importa – respire hondo - ya casi llegamos a mi casa allí estarás bien – abrí la puerta, deje al pachirisu sobre el único espacio libre del estante – bueno, aquí estamos no es muy bonito o ... ordenado pero es mi hogar, más tarde te conseguiré un lugar para que puedas dormir cómodo – ¡cómoda! – me corrigió de manera brusca – soy hembra, refiérete a mi como tal – parecía indignada, sin duda ya había confirmado que esta pachirisu estaba desequilibrada emocionalmente, tal vez si hubiese pasado más tiempo yo hubiese terminado igual – de acuerdo, solo procura que mi mamá no te vea no permite tener pokemons – esperen un momento… ¡LA BOLSA DEL MERCADO SE QUEDO EN LA TIENDA!


FIN DEL CAP