NO ESTABA MUERTO ANDABA DE PARRANDA JAJA, ADEMAS EL INTERNET ANDABA MAL Y NO
ME HABIA DEJADO SUBIR EL CAPITULO
Estaba muy nervioso pero tenía que controlarme y pensar una forma en la que un pachirisu que probablemente no hacía mucho había salido del huevo, venciera a un pokemon en su última evolución que había entrenado durante toda su vida y que, de un solo golpe podría acabar con la pelea, debía aprovechar la única ventaja que tenía Kirby, su velocidad, debía evitar los ataques de…
— ¡¿Estas esperando una invitación?! ¡Ataca ya!
— Si… emm… ¡Kirby usa ataque rápido!
La pobre reboto como una pelota de tenis en el pecho del enorme pokemon que se mostraba indiferente, casi ignorado el golpe. Conkeldurr respondió con una patada baja que, por fortuna Kirby logro esquivar, luego intento golpearla con el tronco que cargaba, en un ágil movimiento el pachirisu se trepo al tronco y se montó en la cabeza de Conkeldurr, este comenzó a sacudirse tratando de librarse de la molesta pasajera, todos los espectadores parecían divertirse viendo aquella escena mientras el entrenador intentaba calmar a su pokemon en vano, más cuando Kirby resbalo y en un intento por sujetarse mordió su cuello, a lo que el pokemon respondió con un con un gruñido de dolor y un violento giro que lanzo a Kirby por los aires para luego caer y rodar por el suelo hasta mis pies.
— ¿Estas bien? —
— Si — dijo poniéndose de pie y asintiendo con la cabeza
— Sigue esquivando sus ataques — le dije con voz suave esperando no ser escuchado
— ¡No voy a huir!
Nuevamente salió corriendo hacia Conkeldurr, su cuerpo comenzó a rodearse de electricidad, el hombre le ordeno a Conkeldurr usar lanza rocas, Kirby salto sobre ellas como si fueran unas escalera e impacto al pokemon con gran fuerza haciéndolo desplazarse y dejar unas marcas de arrastre sobre el piso de la arena, esta vez había sufrido un poco daño.
— Bien hecho chico, pero se acabó el recreo — me hablaba desde el otro lado de la arena — ¡Conkeldurr, usa puño dinámico!
Pachirisu estaba muy cerca de Conkeldurr como para esquivar el golpe, estábamos acabados, pero algo paso, Conkeldurr no se podía mover, quedo paralizado después del golpe. Era la oportunidad para atacar
— ¡Tenemos que acabarlo ahora!
Pachirisu tomo impulso y embistió, su cuerpo se cargaba con electricidad y se cubría de un manto chispeante y luminoso, sería un golpe directo, sin embargo y a pesar de la parálisis Conkeldurr logro hacer un movimiento suave de su brazo para recibir a Kirby con el puño dinámico.
El sonido del impacto fue muy parecido al de un rayo cayendo en la tierra, produjo una gran nube de humo, tuvimos que esperar a que se disipara para ver qué había sucedido, su Conkeldurr, aunque visiblemente lastimado, seguía de pie; mientras Kirby yacía, a unos metros frente a mí, tumbada en el suelo boca abajo y sin moverse.
— Se ha acabado — sentencio mi oponente
El juez, arbitro o como sea que se le diga, que estaba al costado de la arena, levanto una bandera verde señalando el lado donde se encontraba Conkeldurr, cosa rara porque no había dicho ni hecho nada hasta entonces ni siquiera dar la señal de comienzo del combate.
— Pachirisu no puede continuar, el maestro Lucha es el ganador
— ¡No! — aulló pachirisu, levantando la cabeza levemente, usando patas para incorporarse
Para los demás debió ser distinto, pues yo era el único que entendía lo que decía, seguro escucharon algo como: ¡PACHI!, o algo por el estilo.
Respiraba con dificultad, su cuerpo estaba lleno de raspones y polvo, le costaba mucho mantenerse en pie, temblaba de rabia e impotencia, se sentía débil. Sus mejillas amarillas soltaban chispan como si fueran cables de electricidad cortados.
— Conkeldurr, patada baja
Estando tan lastimada, Kirby no pudo evitar el golpe, este la lanzo fuertemente chocando contra la pared detrás de mí, quedando incrustada en la pared y luego cayendo de cara, dejando su silueta estampillada. Completamente inmóvil en el piso, el árbitro no sabía si anunciar la victoria de mi contrincante o esperar a ver si sucedía un milagro, todas las personas pusieron un silencio sepulcral, muy tenso, como si no se hubiesen esperado el resultado este desigual combate.
— Bueno supongo que esta vez sí es el fin — apunto el gran hombre — fue una batalla entretenida pero al final esto era lo más obvio.
—supongo que sí.
En una fracción de segundo, una luz amarilla atravesó la arena de lado a lado impactando en Conkeldurr, convirtiéndolo en una escultura café con parches negros, que emanaba humo del mismo color mientras se desplomaba al suelo. Todos asombrados, giramos la vista hacia la pared, donde se hallaba el pachirisu como hace un instante; de pie, terriblemente lastimada y adolorida, la misma mirada determinada, mejillas chispeantes, jadeos agónicos y un delgado hilo de sangre que bajaba de su boca. Los espectadores comenzaron a aplaudir y a ovacionar, Kirby les contesto con una sonrisa, luego cerro los ojos y se derrumbó.
— Ahora si lo he visto todo — el adulto camino hasta donde estaba yo — por tu gran determinación y la audacia de tu compañero pokemon es un placer para mí otorgarte la medalla "CHINGA TU MADRE" del gimnasio GAM IN
No me había enterado de que literalmente era un gimnasio pokemon, que acababa de enfrentarme al líder del gimnasio tipo lucha, entonces eso quería decir que me iba ir sin esa medalla y cuando tuviera las 7 restantes hubiese tenido que devolverme todo el p… viaje para pelear aquí, volver hacer el mismo recorrido más lo que faltara para llegar a Alto Mando ¡¿En que estaba pensando?!
Sin hablar más cada uno se dirigió a su camarada, tome a Kirby del piso, se veía muy mal, casi no respiraba y no respondía para nada, finalmente abrió lentamente los ojos
— Lo hicimos — hablaba lentamente con la voz más áspera — gracias por confiar en mi
Cerro los ojos de nuevo, cuando dijo eso me sentí mal, sucio, como el peor compañero, ya había perdido la esperanza antes de empezar la pelea pero ella batallo hasta el final a costa de su propio cuerpo.
Al salir de la arena, di las gracias a los que habían gastado su tiempo en entrenarnos
— Gracias a ti y a ese compañero tuyo
— Compañera… pero ¿Por qué nos das las gracias?
— el jefe nos prometió que si lográbamos entrenarlos lo suficientemente bien como para que lo vencieran, nos subiría el sueldo pero que debíamos apostar todo nuestro sueldo actual a favor de ustedes.
Eso explicaba porque las apuestas estaban a nuestro favor. Mientras seguía camino a la salida recibía felicitaciones y regalos de parte de algunas personas. Unas bayas, unas pociones, un frasco de proteínas, incluso un caramelo raro. Sin mucho más, me fui a un Centro pokemon para curar a Kirby, sin embargo el único de la ciudad quedaba al lado de donde trabajaba mi mamá.
