No tengo que contestarte si no lo haces:

La clase de historia fue una tortura total, luego de un rato deje de prestar atención y comencé a preocuparme por problemas reales. Estos tipos vendrían al pueblo para deshacerse de mis padres, sus fantasmas, para ser exacta y llegarían esta noche o quizá mañana, lo que significaba que tenía una tarde larga con ellos. Ese pensamiento me hizo temblar, otra escena como la de esta mañana y no sabría qué hacer. Sin contar que tendría que mentir y según como fue antes, las cosas se pondrían feas. Oraba para que llegaran en la mañana, no podría poner una excusa si llamaban esta noche, en cambio por la mañana, tenía la excusa de la escuela.

Suspire mirando la nada. Tendría que enfrentar el problema una vez que se presentara.

Cuando volví a poner atención a la clase estaba llegando a su fin, la profesora, una mujer alta y rellena, con lentes gruesos y una mala permanente, nos dio de tarea un ensayo de 15 páginas sobre la revolución francesa. Maravilloso, pensé y me dispuse a guardar mis cosas en mi bolso.

Camino a mi casillero, encontré a Jake esperándome, era mi mejor amigo desde el jardín de niños, era alto, delgado pero con músculo, tenía el cabello negro rizado, piel broceada y una hermosa sonrisa que hacía que el corazón de las chicas se paralizara. Era uno de los chicos que me ayudo a convencer a las autoridades de que tenía a esta tía lejana, era una especie de hacker, introdujo al sistema a esta persona ficticia y así logramos que las personas se convencieran de su existencia.

Frunció el ceño al verme

- Pareces preocupada –dijo una vez que estuve cerca de él

- Es difícil mantener toda esta mentira –dije suspirando mientras abría mi casillero –aparte, ¿has visto la cantidad de tarea que dejo la señora Hills?, es una tortura solo pensar en escribir todo eso

- Aun no tengo clases con ella, pero gracias por advertirme –dijo sonriendo –de todas formas, los chicos y yo pensábamos ir a tomar algo luego de la escuela, ¿te apuntas? –pregunto dudoso. Desde que había comenzado toda la historia con mis padres, no había estado muy dispuesta a pasar tiempo con mis amigos, creo que ellos pensaban que estaba entrando en algún tipo de depresión o algo parecido. De todas formas, pensé que sería una buena forma de evitarlos por un rato, tal vez lo suficiente para que Sam y su hermano llegaran y terminaran con todo esto. Jake sonrió al ver mi afirmación y fuimos juntos a la siguiente clase, que resultó ser el momento de mi examen de matemáticas.

A la mitad de mi examen, sentí mi celular vibrar en el bolsillo de mi pantalón. Tal vez sea Sam, pensé. Comencé a desarrollar los ejercicios de forma rápida y despreocupada para poder salir a contestar. Fui la primera en terminar, lo cual impresionó al señor Mason, y corrí al pasillo.

Tome mi teléfono, tenía una llamada perdida de un número desconocido, remarque.

- Lo siento, estaba en medio de un examen, Salí lo más rápido que pude –dije cuando escuche que contestaban

- ¿examen? –pregunto alguien al otro lado de la línea

- Umh… ¿sí? –Respondí dudosa -¿Quién es?

- Así que, ¿Qué edad tienes entonces? –siguió cuestionando el desconocido, fruncí el seño

- No tengo porque contestar si no lo haces –dije molesta

- Vaya, la chica tiene carácter –comento el tipo, estaba comenzando a enojarme –quieres ir al grano, Dean, es importante –escuche que decía alguien a lo lejos, reconocí la voz

- ¿Sam Winchester está ahí contigo? –pregunte de inmediato

- No tengo que contestar si no lo haces –respondió la voz en tono de burla. Este tipo era condenadamente exasperante, al otro lado de la línea se escuchó una especie de forcejeo y algunas maldiciones

- Lo siento por mi hermano, creo que mamá lo dejo caer de cabeza demasiadas veces –dijo Sam al otro lado de la línea. Suspire aliviada, el parecía más sensato

- Está bien –respondí, luego recordé que no se supone que estuviéramos insultando a su hermano, el cual sabia, sin conocerlo aún, que era un idiota. Teníamos asuntos más importantes que atender -¿qué sucede?

- Cambio de planes, llegaremos ahí en unos cuarenta minutos –dijo con seriedad –espéranos en el lugar que acordamos

- Okay, ahí estaré –sin más, la llamada se cortó.

Tendría que saltarme la última clase, llamar a casa y dejar un mensaje diciendo que saldría con Jake y luego mensajera a Jake para decirle que había cambio de planes. Suspire por millonésima vez este día y corrí a la parte trasera de la escuela, trepe el muro y salte fuera de la escuela rumbo al hotel.