Sakura corría desesperada a través de ese frondoso bosque, sentía esa presencia asesina que inundaba el lugar y la arrinconaba a medida que se adentraba al bosque. Se detuvo de un instante al otro, estaba cansada de huir y luchar era una opción algo infantil ya que el chakra que sentía era inmenso y abrasador, sin duda estaba perdida...

Repaso el lugar, intentando grabarlo en su memoria y lo reconoció: El Bosque de la Muerte.

Río con lastima a sí misma, al tiempo que cerraba los ojos, sintiendo a todos los enemigos rodeándola.

Sintió la fría brisa nocturna y su piel se erizo al darse cuenta que un ninja se había posado detrás de ella.

Lo siento— murmuro la grave voz de Sasuke, colocando sus manos sobre los hombros de la pelirosa y atrayéndola hacia si; ella se recostó en su pecho, manteniendo el aliento. Sabia que él acabaría con su sufrimiento, le quitaría al fin ese terrible peso, aunque su final seria el mismo a enfrentarse con todos los ninjas que la esperaban.

El sonido electrizante rompió el silencio del bosque, y la inconfundible luz azul se observaba sobre las copas de los árboles.

Chidori— dijo sin emoción alguna.

Se levanto de inmediato, con su corazón latiendo veloz por toda la adrenalina que recorría sus venas. Fijo su atención en sus dos manos, sintiéndose impotente por primera vez en mucho tiempo, mientras intentaba tranquilizar su entrecortada respiración.

Solo fue un sueño — pensó, al tiempo que soltaba un bufido — un estúpido sueño.

Sasuke se levanto de la cama, consciente que ya no podría conciliar el sueño, y salio en silencio de la pequeña posada que le servia de refugio. Camino a través del pueblo, mirando algunos locales aun abierto a pesar de la hora y a los transeúntes resegados que aun no llegaban a sus hogares; se distraía con cualquier cosa que lo alejara de sus propios pensamientos. Finalmente atravesó todo el pueblo y llego al bosque. No había nadie más que él y por primera vez no quería estar solo, los sentimientos de culpabilidad comenzaban a mostrase ante él y se preguntaba una y otra vez si había hecho lo mejor.

— Concéntrate Sasuke — se dijo a si mismo, — no te puedes permitir distracciones.

Se puso en posición de ataque y cerro sus ojos.

Recordó la mirada desafiante y llena de lágrimas de Sakura, y sonrío. Por primera vez dentro de mucho tiempo, sonrío. — ¿Como pudo pensar Kakashi que le haría daño? — se pregunto y su sonrisa se desvanecido de inmediato al recordar lo que le había dicho a ella la noche anterior. Quería volver a Konoha y sacar de la aldea, hacerle entender de alguna manera que lo que dijo no estaba ni remotamente cerca a lo que sentía, pero antes de sus sentimientos estaba su venganza, debía concentrarse, cualquiera que estuviera cerca de él sufriría el abrasador fuego de su odio.

El no ofrecía más que eso, odio, que hería a las personas que él quería; por eso debía alejarse de Sakura, por el bien de ella. Era irónico que por primera vez no pensara en su propio beneficio y eso lo hacia sufrir silenciosamente.

Abrió sus ojos rojos para observar como todos los troncos de los árboles, caían a su alrededor producto de su Chidori. Se dio la vuelta y deshizo su camino. Debía seguir su búsqueda de Itachi, no volvería a pensar en ir por ella, no la buscaría. El no la merecía

Si tan solo todo hubiera sido tan fácil como decidirlo, podía alejarla de su mente en el día cuando era el quien controlaba cada uno de sus pensamientos, pero su mente lo traicionaba todas las noches. Recordándole la manera en la que se preocupaba por él, sus intentos por llamar su atención, su siempre dulce mirada hacia él, su olor, la suavidad de su piel, la calidez de sus labios en contacto con los suyos. Era su infierno personal, porque al final, él la alejaría de alguna manera.

Sakura se aferraba a su almohada como si su vida dependiese de ello.

Desde que regreso del hospital el día anterior, no había hecho nada más que pensar porque Sasuke había cambiado su actitud para con ella. Daba vueltas a la habitación repasando, por muy doloroso que fuera, cada frase que el chico le había dicho en su encuentro anterior y el de hace dos meses; logro imaginarse cientos de razones por la cual él podría fingir, pero al final recordaba que solo estaban ellos dos y no había razón alguna para hacerlo.

Y como en un momento de lucidez entre tantas fantasías, recordó a la pelirroja que Sasuke había protegido, aquella que él eligió para formar parte de su nuevo equipo, aquella por la que estaba dispuesto a enfrentarse a Kakashi... Ella era la razón...

El peso del descubrimiento la aturdido a tal modo que dejo de caminar y con parsimonia se dejo caer en su cama, al mismo tiempo que las lagrimas resbalaban por sus mejillas. Con un rápido movimiento se acostó en la cama hundiendo su rostro entre las almohadas, ahogando sus gemidos.
Sasuke la había utilizado de la manera más cruel posible, él conocía mejor que nadie sus sentimientos y estaba consciente que ella haría cualquier cosa por él, sin embargo había pasado sobre ellos, burlándose de ella ¿Por qué? Satisfacción personal, mostrarle que aun seguía siendo débil, aumentar su orgullo. ¿Por qué hacerle creer que sentía algo por ella, cuando en realidad sus sentimientos estaban con otra persona? No debía de llegar tan lejos para hacerla sentir miserable, con ignorarla y tratarla como una inútil hubiese sido suficiente.
Sus pensamientos la hundían cada vez más en una profunda depresión y ella ni siquiera trataba de alejarlos de su mente, ya nada mas importaba; había sido engañada, utilizada y rechazada por él; y aun así no lograba odiarlo, sin embargo procuraría que fuera la última vez. El sueño fue a su auxilio y poco a poco sus ojos se cerraron con la imagen de Karin grabada en la retina.

La mañana siguiente se levanto sintiéndose peor que nunca, podría haber tenido una pelea de taijutsu contra Rock Lee y el cuerpo le dolería menos, sumados a sus constantes nNauseas matutinas. Se sentó en su cama y observo todo el tramo que la separaba de la puerta, con una mirada asesina, como si eso fuese el culpable de todos sus males. Estaba a punto de volver a acostarse cuando sintió una arcada y sin remedio alguno, se levanto dirigiéndose al baño.

Se detuvo unos minutos, observando el reflejo que le devolvió el espejo, sintiendo lastima por sí misma. Tenía el pelo enmarañado y sus ojos seguían hinchados y opacos, enmarcados por unas terribles ojeras; su rostro estaba más pálido de lo normal y los surcos de las lágrimas aun adornaban sus mejillas. Todo su estado emocional se había reflejado en su físico, apoyando su estado de depresión. Era simplemente indignante saber cuánto dependía de Uchiha

Después de darse una ducha, regreso a su cama perdiéndose entre las sábanas las almohadas, mientras que su mente no hacía más que recordarle la existencia del Uchiha y las silenciosas lagrimas recogían su rostro perdiéndose entre sus cabellos.

— Sakura llegaras tarde al entrenamiento — llamo su madre desde el otro lado de la puerta.

— Hoy no hay. — contesto con voz pastosa, siendo amortiguada por las almohadas.

— ¿Te sientes bien cariño?

— Solo tengo sueno. — dijo Sakura de mala gana, rodando en la cama hasta quedar de espaldas a la puerta.

Su madre había vuelto a subir un par de veces más pero Sakura no contestaba ninguno de sus llamados, lo que había hecho que la señora Yuki no volviera a interrumpir la tranquilidad de su hija, hasta la tarde. Naruto; había ido a la casa de los Haruno en el momento que su entrenamiento término. Sakura sabía muy bien que tarde o temprano sucedería, ya hablan pasado dos días sin que nadie supiera nada de ella. Yuki Haruno, toco su puerta por enésima vez ese día, pero ella no se tomo la molestia, ni siquiera de contestar; aun cuando sabía que Naruto la esperaba.

— Sakura Haruno, no sé qué te este sucediendo, pero es suficiente. Tienes obligaciones con tus compañeros, con el hospital, con la mismísima Tsunade— sama no te puedes pasar la vida encerrada... — y así había empezado el largo monólogo de su madre, del cual Sakura, naturalmente, no escuchaba. Unos ruidos en la puerta que dirigía a su balcón, la habían distraído de su autocompasión y levantándose un poco, puso observar como el chico rubio e imperativo la llamaba con señales. — … ¿Me has entendido Sakura?

— Si madre, saldré en un momento. — contesto sin pensarlo, dirigiéndose donde Naruto. — ¿Qué crees que haces? — pregunto con un dejo de fastidio, al salir al balcón.

— Como dicen: "si tu no vas a la montaña, la montaña viene a ti" o algo así creo que va — rio Naruto mientras alborotaba mas su rubia cabellera.

— Al punto Naruto. — ordeno Sakura.

— ¿Qué pensabas? ¿Que podrías estar meses aquí sin que nadie se diera cuenta? — Naruto no se escuchaba ni enfadado, ni triste. Parece más bien resentido y su mirada acusadora hacia intimidar a Sakura; sin embargo ella se mantuvo firme, con un gesto inmutable después de todo las costumbres se pegaban. — todos estamos muy preocupados por ti, la última vez que te vimos fue para llevarte al hospital y Tsunade salió hecha una furia después de curarte, luego te vas y evitas a todos, ¿Que querías que hiciera?

Sakura permaneció en silencio y Naruto no se atrevió a romperlo, clavada si mirada en los ojos verdes, hasta que Sakura no pido sostener más la mirada y voltio su rostro, observando la pared como so fuese lo más interesante del mundo.

— Ya me viste, ahora te puedes ir — contesto finalmente en un susurro. Su voz sonaba un poco más grave y rasposa, extraña, incluso para ella misma.

— Es por Sasuke, ¿Verdad? — pregunto el rubio bajando su cabeza. Sakura lo miro sorprendida, pero rápidamente esbozo una triste sonrisa. Era tan predecible.

— No quiero hablar de eso, no lo entenderías.

Dio un paso hacia atrás, dispuesta a cerrar la puerta cuando Naruto la detuvo con una mano y con la otra apretaba fuertemente su puño.

— Claro que lo entiendo — sentenció con voz firme y lúgubre, con su mirada aun clavada en el suelo. — como crees que me siento al saber que Sasuke anda con un nuevo equipo, cuando precisamente pudo pedirnos ayuda a nosotros y no a unos completos desconocidos. — Naruto suspiro cansado, en in intento por relajar su cuerpo. Levanto su mirada y escudriño el rostro de ella y una amarga sonrisa se poso en sus labios. — sé lo que se siente saber que él no nos considere lo suficientemente buenos, pero no quiero que él te separe de nosotros.

Esta vez fue Sakura quien agacho su cabeza. Sabía que confesarse todo a si amigo, era lo menos que podía hacer, pero también había decidido olvidar todo lo sucedido con Sasuke y confesar todo reviviría todos los sentimiento y en especial el dolor, que no quería volver a sentir.

— Yo… Naruto, yo… — levanto su húmeda mirada y al encontrar a su amigo sonriéndole, expectante, supo que haría lo mejor al intentar olvidarse de Sasuke. Dio un paso y con sus brazos rodeo el cuello de Naruto. – Gracias, por siempre estar conmigo. – Susurro con voz quebrada, mientras hundía su cara en el cuello de él— estaba decidida: comenzaría de nuevo. –Creo que es mejor que me vaya al hospital. – agrego al separarse y limpiarse bruscamente las mejillas, con energías renovadas. – de seguro me darán todo el papeleo.

— ¡Te acompaño! – Exclamo Naruto – bueno pero antes tienes que pasar por la oficina de Tsunade, dio orden de que fueras luego de que salieras del hospital.

— Ha de estar furiosa – murmuro Sakura, mas para sí misma que para Naruto, pero el asintió con fuerza, haciéndola tragar saliva y erizándole la piel. – Es mejor que vaya sola—

Sakura salió de su casa, con los ánimos suficientes para enfrentarse a su maestra; sabiendo que Tsunade ya estaba molesta, no quiso perder más tiempo y se dirigió de inmediato a la oficina de la Hokage, anunciando su entrada con dos golpes secos.

— Adelante – escucho la amortiguada voz de Tsunade. Sakura la analizo un instante para saber a qué atenerse, pero solo concluyo que sonaba cansada.

Tsunade clavo su mirada de ella, al instante en que se abrió la puerta, su expresión aburrida desapareció y su mandíbula se tenso.

— Shizune retírate. – ordeno sin apartar la vista de Sakura. Shizune miro a Tsunade dubitativa pero cuando la mirada asesina de la sannin se poso en ella, no tuvo más remedio que abandonar el lugar.

— Naruto me dijo que me llamaba – comento Sakura en un esfuerzo por romper la tensión del ambiente.

— Estoy segura de que dije que vinieras después de que te dieran de alta, lo cual fue hace dos días. – replico poniéndose de pie y rodeando el escritorio hasta quedar frente a Sakura.

— Lo siento, me sentía indispuesta.

— Ya lo creo. — Murmuró con tono mordaz.

— No volverá a… — las palabras murieron en la boca de Sakura, al voltear bruscamente su rostro. Tsunade había estampado su mano en su mejilla, la cual ahora se encontraba roja y le ardía.

— ¡Eres una irresponsable! – le dijo Tsunade subiendo una octava su voz. – ahora quiero que me digas que fue lo que realmente paso cuando Sasuke te "capturo", es tu última oportunidad.

Sakura la volteo a ver incrédula, abrió la boca pero no logro emitir ningún sonido. Nunca había visto a Tsunade tan enojada y al mismo tiempo intentando contenerse de no lanzarle un puñetazo que la dejase en coma.

— Ya… — volvió a intentar hablar. – dije… ya dije todo lo que paso.

— No me mientas. – replico de inmediato, dándole la espalda a Sakura y apoyándose en su escritorio. Detrás de todo ese enojo, Sakura podía notar el cansancio. – ahora comprendo todo lo que paso entre ustedes dos… estoy tan decepcionada de ti. – su tono era apenas mas fuerte que un murmullo, pero logro paralizar de inmediato a Sakura. – te entrene para hacerte apreciar la vida de los demás y ahora me doy cuenta que eso no te importa para nada.

— ¡Eso no es cierto!

— Entonces niégame que no has dejado de ejercer como ninja medico aun sabiendo lo inestable de tu chakra en estos momentos. – tercio Tsunade, encarando de nuevo a Sakura. Sus ojos brillaban de ira y la pelirosa retrocedió un paso horrorizada, y coloco sus manos sobre su pecho, en un reflejo de protección.

— ¿Cómo sabe…?

— ¿Cómo lo sé? – rio con amargura. – es algo común en tu estado.

Sakura la miro dubitativa, sin comprender lo que su maestra decía, pero Tsunade no parecía dispuesta a dejarle un momento de reflexión. Tsunade se acerco más y la chica retrocedió otro paso, con una sincronización casi perfecta.

— … Y no puedo creer que eso te haya importado tan poco que hasta te hayas lanzado a pelear. No podría volver a confiarte la vida de las personas de esta aldea. – agrego en un susurro, caminando y dejando atrás a Sakura. – me siento defraudada.

— ¿Tsunade— sama? – llamo con voz quebrada, volteando a verla, quien le regreso una mirada impasible con una mano en el pomo. — ¿Mi estado?

— No hay necesidad de que sigas ocultándolo, soy una ninja medico mejor capacitada que tu, por lo que no me insultes intentando engañarme – argumento, mirando a Sakura con indiferencia. – sé muy bien qué esperas un hijo, probablemente de Uchiha.

Sakura tapo su boca con ambas manos, al tiempo que un grito se atoraba en su garganta. – Vete Sakura. – dijo con voz grave y abriendo la puerta.

El nudo en la garganta le impedía pronunciar palabra alguna, por lo que salió de la habitación evitando mirar a su maestra.

Al cruzar Sakura el umbral, la quinta Hokage cerró la puerta y se apoyo en está, cerrando sus ojos.

— ¿No crees que fuiste muy dura? – era la inconfundible voz de Jiraya, por lo que Tsunade ni se molesto en cambiar su posición.

— ¿Cuándo aprenderás a usar una puerta y dejar de espiar por las ventanas?

El sannin río y bajo del alfeizar de la ventana para acercarse a su antigua amiga.

— Entiendo que ella es muy importante para ti, pero recuerda que está en una situación difícil.

— Lo sé Jiraya, pero debía de hacerle entender lo importante y frágil que es la vida de un bebe y más en estos primeros meses; ese veneno pudo haber hecho un daño irreparable y tampoco Sakura está en condiciones para perder sangre y chakra, si ese bebe es un Uchiha absorberá gran cantidad de sus energías, y es posible que hasta un nivel crítico.

— Podrías haberle dicho eso, y no fingir que ella no te importa.

— Ya cállate – espeto molesta aunque sus ojos tenían un brillo de diversión. – ahora dime como vas con esas traducciones.

— Es un lenguaje muy antiguo. – dijo Jiraya y su voz adquirió un tono serio, mientras sacaba dos rollos de pergaminos que estaba en una cubierta roja. – creo que son anteriores a la fundación de las aldeas escondidas, lo principal es encontrar a que clan perteneció.

— Si al menos podríamos identificar a los atacantes de equipo de Kiba cuando fueron a las aguas termales, tendríamos algo por dónde empezar.

— Hablare con ellos para saber cualquier detalle que pudo escapar al informe oficial.— Tsunade asintió secamente. – Por otro lado me intriga que hacían dos miembros de Akatsuki en esa fortaleza. No le conviene a nadie tener a un jinchuriki buscando justsus prohibidos y antiguos.

— Con respecto a ese tema, recibí un reporte sobre el traslado del 4 colas a un lugar más seguro. Seguramente Akatsuki buscaba pista del paradero, ya que la escolta pasaría cerca de ese lugar.

— Entiendo. Iré a investigar a tus ninjas. – agrego con un tono más jovial mientras volvía a subir a la ventana. – Tranquilízate y vuelve a hablar con Sakura.

El sannin desapareció y Tsunade volvió a su escritorio recargando su cabeza en sus manos, suspiro profundamente. Con tantas cosas en mente no podía concentrarse, sonrió y abrió la primera gaveta, saco una botella de sake y un pequeño vaso, que había sobrevivido a la inspección de Shizune

Había pasado más de la media noche, la luna llena brillaba en lo alto del cielo estrellado y la aldea se encontraba en completo silencio y tranquilidad. Desde su habitación, Sakura observaba los tejados de varias casas de la aldea, hasta perderse en las frondosas copas de los arboles que se perdía en el horizonte. Ahora que pensaba las cosas con claridad, todo había estado siempre tan claro. Si se habría percatado antes de los pequeños cambios que su cuerpo estaba sufriendo, hubiera deducido su estado y sin poner en riesgo la vida de un pequeño. Habría notado antes que Sasuke la había utilizado, él nunca le había dicho que la amaba y como despedida le había mostrado el momento que más le dolía en su vida. Aparto su mirada de la ventana y tomo la pequeña fotografía que mostraba al antiguo equipo siete, recorrió con su dedo el contorno de Naruto y Kakashi y la guardo en la mochila que estaba en su cama.

Con gran sigilo salió de su casa y recorrió el camino principal de la aldea, no había ningún ninja, ella lo sabía, así que andaba a un paso tranquilo, si esa era la última vez que pasaba por esas calles no quería recordarlas como un borrón de diversos colores. Podía divisar la salida principal de la aldea, cuando escucho unos pasos apresurados detrás de ella, llamándola con desesperación.

— ¡¿Sakura, que haces? – grito Naruto mas cerca de ella. Sakura no le decía nada, tenía que terminar de convencerse a ella misma, antes de poder enfrentar a Naruto. — ¡¿Por qué nos abandonas, también?

— Me debo de ir Naruto.

— ¿A dónde? ¿Iras por Sasuke?, si es así no es necesario, yo te prometí traerlo de vuelta, he tardado más de lo esperado pero sé que lo conseguiré, si tengo que arrastrar su trasero por todo el país del fuego, hasta aquí. Lo hare. Tú no debes de irte por eso.

— No se… — murmuro deteniéndose pero sin mirar al ninja, Naruto avanzo hasta ella y levanto una mano, el corto cabello rosa se movía al compas del viento acariciando la mano del chico. – no sé a dónde iré, ni lo que hare pero debo irme.

— Tanto lo quieres como para traicionar a todos por él, — murmuro el rubio sonriendo con tristeza.

— No es por él ni por mí…

— Entonces no hay razón para hacerlo, da la vuelta y no me obligues a cargarte hasta tu casa.

— ¡Ya olvídalo Naruto! – Grito con desesperación — ¡Deja de hacer todo más difícil y vete!

— No lo hare hasta que tu regreses, no te perderé a ti también. – le respondió el en el mismo tono. Tomo a la chica de los hombro y la volteo.

— ¡Yo traicione la confianza de todos! No me queda otra salida. – respondió mirándolo con fiereza. Los ojo de Naruto se ensancharon al escuchar las palabras de la chica y sus manos la soltaron de inmediato. – Sabia que también te decepcionaría, por eso no quería decirte nada – susurro bajando su mirada.

— Solucionaremos cualquier cosa que hayas hecho, tal vez toda vía podamos hacer algo.

— No hay solución…

— Claro que si siempre la hay – le dijo Naruto tomándola de la barbilla y obligándola a mirarlo. Sakura ya no lo resistía, debía decirle a alguien o explotaría

— Yo estoy… — su voz se quebró y Naruto la abrazo, apoyando su cabeza en el rosada cabellera. – estoy esperando… un hijo de Sasuke. – confeso entre sollozos y hundió su cara en el pecho de Naruto, correspondiendo su abrazo.

Naruto quedo petrificado, todo su cuerpo se tenso y su ojos se ensancharon. Sujeto mas fuerte a la chica que temblaba entre sus brazo, mientras el susurro del viento los cubría a ambos.

Continuara…

Hola de nuevo después de mucho tiempo… ya se me estana acabando todos los capítulos que tenia adelantados pero pronto entrare en vacaciones e intentare actualizar mas rápido..

Les quería decir que estoy haciendo un nuevo Sasusaku que se llama: Nuestro amor será leyenda.

URL: .net/s/7489295/1/

Para los momentos en los que tenga crisis imaginativa con este fic jajaja

Los quiero, xoxo