Capitulo 14: Lazos rotos
— ¿Sasuke así que solo iras tras Danzou y los ancianos? –la voz de quien se hacia llamar Tobi lo saco de sus pensamientos. Sasuke le dedico una fugaz mirada para luego volver a concentrar su vista en el atardecer.
—Iré tras cada habitante de Konoha. – sentencio. Si se había sentido completamente vacío después de saber la verdad de Itachi, ahora todo estaba siendo llenado por el odio. Odio hacia todos los que lo había llevado hasta ese punto. – pero Suigetsu y Juugo no tienen por qué saberlo.
—No esperaba más de ti Sasuke Uchiha. – rio Tobi. – solo recuerda traer al nueve colas contigo.
Sasuke no lo observo sin embargo pudo sentir como el chakra de Tobi desaparecía en su extraña técnica. Sus ojos se fijaron en la capa negra con nubes rojas junto a él, ahora era un miembro mas de Akatsuki al menos hasta acabar con Konoha. Después de eso su venganza finalmente estaría completa y él podría empezar nuevamente.
Eso lo dejaba con dos personas que se encargaría de sacar de la aldea antes de que el cataclismo comenzara. Extendió la cinta que mantenía apretada y observo el símbolo de su clan, estaba seguro que se avecinaba un nuevo comienzo para el clan Uchiha.
-1-
Sakura volvió a rodear todo el jardín de niños, Minato nunca se había ido sin ella, sin embargo no había rastro de ningún niño.
—Hace horas terminaron – se reprendió mentalmente. – ¿En donde rayos tienes la cabeza?
Golpeo el muro que limitaba el jardín de niños, desprendiendo unas cuantas rocas.
— ¿Sakura sucede algo? – la grave voz no fue mas que un susurro detrás de ella, demasiado cerca; suficiente para hacerla saltar del susto.
—Eres tu Ao. – dijo en un suspiro. El joven pelirrojo la miraba interrogativo. – me alegra verte fuera del hospital pero pensé que te darían de alta hasta mañana.
—Gracias a sus antídotos todo salió mejor de lo esperado.
—Es mi trabajo. – respondió Sakura sonrojándose levemente.
—Y lo hace magnifico. – Sakura no pudo evitar sentirse intimidada al escucharlo tan determinado y ver la firmeza que transmitían sus ojos grises. – ¿hay algo que pueda hacer? La veo preocupada y me gustaría agradecerle.
—No encuentro a Minato – confeso después de un suspiro. – sé que tenia que venir antes pero perdí tiempo en la oficina de la Hokage. – se excuso.
—Minato es el pequeño pelinegro que la acompañaba en algunas ocasiones, ¿no es así? — Sakura asintió. – lo acabo de ver en el parque de camino a aquí.
Sakura respiro tranquila y se dejo guiar por Ao, ambos se detuvieron a una distancia moderada observándolo jugar con los otros niños.
—Jamás imagine que tuviera un hijo. – murmuro sorprendido Ao sin despegar la vista del pelinegro. – No se parece mucho a usted.
—No, es casi idéntico a su padre. – rio Sakura.
Minato miro hacia donde estaba su madre y esbozando una gran sonrisa, corrió hacia donde ella.
— ¡Mama! – grito, abrazándose a sus piernas. — ¿Por qué llegas tan tarde? – demando cambiando su expresión a una completamente contrariada. – Hiroshi me trajo al parque.
—Se me paso el tiempo con Tsunade-sama. – le respondió la pelirosa alborotándole el cabello.
— ¡¿Por qué Tsunade-obachan hace siempre lo mismo? – se quejo de nuevo.
—Vamos ve a jugar cuando termines te comprare un helado, ¿vale? – el pequeño asintió pero antes de irse sus ojos captaron a Ao que seguía inmóvil junto a su madre. Entrecerró los ojos y se cruzo de brazos.
—Solo iré a despedirme, estoy cansado. – agrego fingiendo un bostezo.
Minato salió corriendo de nuevo hacia el parque, perdiéndose entre los juegos.
—Perdónalo, es demasiado posesivo. – se excuso Sakura.
—No se preocupe, me retiro.
Ao miro el jounin que se dirigía a ellos, un vistazo le basto para saber que lo estaban evaluando, y antes que llegara a saludarlos se escabullo entre la multitud.
—Sakura-san. – saludo, dando una pequeña reverencia con su cabeza.
— ¡Hiroshi ya te he dicho que no me llames así! – se quejo Sakura.
—Es que la Hokage…
—Olvida lo que dice, es igual de protectora que Naruto. No les hagas caso.
Hiroshi rio al ver la pequeña rabieta de la pelirosa, pero no podía negar que tenía razón.
– Has sido muy amable hoy. – agrego Sakura y ambos comenzaron a caminar hacia el área de juegos a esperar que Minato saliera.
— No te preocupes, me di cuenta que Tsunade-sama te tenia muy ocupada. – Hiroshi revolvió su corta melena castaña y sus mejillas se tiñeron de un leve rosa. Si bien, Sakura no podía leer la expresión en los ojos perlas del integrante del clan Hyuuga, no hacia falta ya que sus gestos eran demasiado transparentes.
— ¿Mama, nos vamos? – pregunto Minato, obligándolos a cortar el contacto visual que ninguno de los dos se había percatado de cuando comenzó.
—Si, claro. – dijo, para salirse de su ensoñación. ¿Quieres tu helado?
—¡Si! – celebro el niño y comenzó a tirar de la mano de su madre. – Gracias Hiroshi-san. Nos vemos.
Minato se despidió y comenzó a tirar más de la mano de Sakura, frunció el seño al escuchar que el Hyuuga los llamaba.
—Sakura me gustaría invitarlos. – la petición tan directa de Hiroshi, la sorprendió y no pudo hacer mas que aceptar torpemente.
Los tres caminaron hacia la heladería más cercana, Minato visiblemente molesto iba unos pasos adelante.
— ¿Me pregunto si algún día le agradare? – murmuro Hiroshi después de un largo suspiro. Sin embargo, Minato no estaba dispuesto a dejar que ÉL estableciera alguna conversación con su madre. No le simpatizaba en nada Hiroshi y tampoco le simpatizaba a Naruto y ya que su tío no se acercaba, él tendría que salvar a su madre.
—Naruto tenía una misión ¿verdad? – pregunto a su madre, ignorando olímpicamente al Hyuuga. – Sango me comento que su tío saldrían en una misión con él.
—Así es, regreso hace poco.
— ¿Porque no vamos a verlo?
—Porque esta cansado. – respondió Sakura, las intenciones de Minato no le habían pasado desapercibidas, intento contener su enojo. Sabía que un niño de cinco años no tramaría aquella emboscada el solo, debía haber alguien más.
— ¿Tu no sales a misiones? – le pregunto directamente a Hiroshi, alzando una ceja con escepticismo. El Jounin se detuvo en seco por unos segundos.
—Claro que si, pero no estoy en el mismo equipo que Naruto.
—Si estuvieras en el mismo equipo que él, probablemente no harías nada. ¡Naruto es el ninja más genial que existe! – Minato alzo su pulgar para darle más énfasis a las palabras
Hiroshi rio, mas que todo por compromiso; mientras a Sakura le dio una pequeña nauseas al imaginarse a Minato como un futuro seguidor de Gai-sensei. Esto tenía el sello de su rubio amigo por todos lados.
El Hyuuga fue por los helados y Sakura aprovecho para interrogar a Minato.
— ¿Naruto te dijo que hicieras esto? – pregunto en un susurro, para que nadie mas la escuchara. El niño la miro confundido.
— ¿Qué? – parpadeo un par de veces sin apartar la vista de su madre.
—Lo que estas haciendo. – contesto irritada. – Minato no te estas comportando como de costumbre.
La mirada esmeralda de Minato esta cargada de confusión y examinaba a su madre como un bicho raro.
—Olvídalo. – Sakura se masajeo la sien, concientizándose de lo estúpido que era hablar de esos temas con un niño de cinco años. Seguramente decía la verdad y no tenia idea de lo que hacia.
Hiroshi volvió y la perorata de Minato continuo, hasta terminar interrogando a Hiroshi sobre cualquier cosa y sobrevalorando a Naruto. Sakura prefirió quedarse a un lado, ella tenía sus propios asuntos que surcaban su mente. Hiroshi los acompaño hasta la casa de Sakura dejándolos en la puerta.
—Gracias por todo. – le dijo Sakura deteniéndose en la puerta.
—No fue nada, la pase muy bien. – le contesto sin levantar su vista del suelo y revolviéndose el cabello nuevamente, un adorable tic que poseía según Sakura. – ¿Sakura, quería saber si tal ves podríamos salir… algún día?
Hiroshi levanto su mirada clavándola en el estupefacto rostro de la pelirosa.
— ¿Mama que haces ahí? Tengo mucho sueño.
Minato se acercó a la puerta y tiro levemente de la mano de su madre, sobándose los ojos con su mano libre.
—Ya voy cielo. – Sakura volvió a ver a Hiroshi que aun esperaba su respuesta y le sonrió. — Suena bien.
Ambos se sonrieron. Ya sentada en la habitación de Minato recapacito en lo que había hecho. A pesar de todo lo bueno que podía tener Hiroshi aun estaba Sasuke… Clavo sus ojos en el rostro del niño que tenia tantos rasgos del mayor de los Uchiha y lo acaricio con la yema de sus dedos. Sasuke ya había cumplido su venganza y como dijo Itachi, ya era momento que supiera su pequeño secreto.
-2-
Paso su mirada por los rostros de cada uno de sus camaradas. Todos estaban decididos, al igual que él. El moreno volvió su atención al pergamino que estaba en el centro del reducido círculo y trazo unos cuantos garabatos explicando el plan de acción para esa tarde.
— ¿Y donde conseguiremos ramen? – pregunto Kei, clavando sus ojos azules en Minato.
—Yo lo tengo. Mama me lo preparo antes de venir.
—Entonces ella sabe que nos escaparemos. – pregunto asombrado Hideto.
— ¡No! – contesto horrorizado de solo imaginar a su madre si se enteraba. — cree que tío Naruto vendrá por mi esta tarde.
Keita guardo los pergaminos en su mochila y junto a sus dos amigos se abandonaron el área de juegos.
—Hagámoslo después del receso – opino entusiasmado. – Kenji-sensei prometió mostrarnos hoy las armas ninjas.
Kenji, el nuevo maestro en el jardín de niños había hecho tal como había prometido a sus alumnos, teniendo de ellos mas atención de la que esperaba, pero a pesar de ser un novato; cuidar de Minato, Keita y Hideto le habían enseñado a permanecer alerta siempre. Más aun cuando todo estaba relativamente calmado. El chico de cabello castaño, había permanecido todo el receso en el jardín vigilante de lo que cada alumno hacia y con un extraño presentimiento en creciendo dentro de él.
— ¡Nunca se apartó de la salida! – se quejo Hideto desactivando su Byakugan visiblemente cansado por el esfuerzo. Se dejo deslizar por la pared que lo ocultaba y se cruzo de brazos molesto. – Ahora que haremos, no podremos darle a Naruto-san nuestro regalo y jamás nos entrenara. – termino de decir con una nota de frustración.
—Necesitamos distraerlo. – sugirió Kei. Sin embargo fue interrumpido por Minato que saludaba animadamente.
— ¡No! – se quejaron los dos niños al ver a la pequeña castaña acercase a ellos.
—Hola. – Saludo animada Sango, sin percatarse de las caras contrariadas de sus dos amigos. Extendió sus manos y les mostro tres brazalete hechos de flores. – Los hemos hecho hoy con todas las niñas.
—Son muy bonitos. — Minato recibió el de él, dejando que la niña se lo colocara.
—No tenemos tiempo para juegos de niña. – se quejo Hideto y aun de mala gana dejo colocarse el de él.
Keita no tuvo opción alguna y antes que pudiera protestar ya colgaba de su muñeca el pequeño adorno de flores. Casi al instante una cabeza surgió de la chamara de Sango y comenzó a ladrar a los niños, saltando sobre Keita.
—¡Toboe! – Sango corrió a alcanzarlo, pero el perro se rehusó a volver a la chamarra. – Sabes que no deben verte.
—Has que se detenga, nos descubrirán. – le dijo molesto Keita.
—Ya es tarde, — anuncio Minato, mirando sobre el muro. – viene para acá.
—¿Qué sucede?
En el instante en que Minato y Hideto se ocultaba ante la desconcertada Sango, apareció Kenji, atraído por el escandalo. Alzo una ceja al ver la escena, pero los gritos de Kei lo sacaron de sus cavilaciones.
—¡Me duele! – bramo sosteniéndose un costado. – me mordió.
—Sabes que eso no es cierto, Toboe nunca te mordería. – le dijo Sango molesta.
El ninja se apresuró a comprobar si es que había una herida, pero los llantos y patadas de Keita no lo dejaban avanzar.
—Tranquilízate Kei, solo veré si te encuentras bien.
El ninja le rogo y finalmente pudo revisar el torso del niño. No había ni un rasguño.
—Solo ha sido el susto no te ha pasado nada. – le dijo Kenji aliviado, revolviendo el cabello rubio de Kei.
—Te lo dije.
Sango indignada volvió a sostener a Toboe, mirando a todos lados menos al niño.
—Sabía que algo tendría que pasar. – suspiro Kenji, paso su vista por el resto del jardín para comprobar que todos los demás seguían bien. Sin embargo sus ojos se posaron en la puerta abierta. – ¡Esto ha sido una trampa! – dijo volteando hacia Kei, quien parpadeo confundido. Kenji le sostuvo la mirada y antes de salir Corriendo dijo: —Estas castigado.
Keita no pudo mas contener la risa y un torrente de carcajadas salió de su garganta haciéndolo doblarse de la risa.
—Me meterás en problemas y a Toboe también. – La mirada reprobatoria de la niña, muy poco le importo al ojiazul, que solo se detuvo para observarla por unos segundos.
—Es tu culpa por entrometerte en nuestros asuntos, Inuzuka.
La chica se sonrojo y apretó al cachorro negro en sus brazos.
—¡Eres un tonto!
Volvió a esconder al cachorro en su sudadera y se deslizo por una pequeña abertura que la llevaría con el resto de las niñas.
Minato y Hideto resbalaron hasta el suelo con la respiración desbocada y una gran sonrisa en sus rostros, habían alcanzado el departamento de Naruto. Su misión estaba casi completa. Ambos se miraron, sabiendo que tenían que continuar y de un salto se pusieron de pie. Tocaron con insistencia la puerta del apartamento.
—¿Naruto-san?
—Tío Naruto. – exclamaron los dos al mismo tiempo.
Llamaron una y otras veces por varios minutos, pero no había respuesta. Finalmente encontraron una ventana y así Minato fue el primero en subir, con ayuda de Hideto. Cayó en el apartamento botando todo lo que estaba sobre una mesa, se levanto de inmediato y comenzó a indagar en el apartamento hasta llegar a la habiatacion.
—¿Tio… estas bien? – Minato entro con precaución, mirando a Naruto tendido en la cama. Se acerco mas y lo empujo levemente.— ¿Tio?
Naruto movio su cabeza y lo miro fijamente esbozando la mas triste sonrisa que jamas habia tenido.
—Estoy bien. – le respondio, sentándose en la cama con parsimonia y revolviendo la mata de pelo azabache. – Es solo que…
—Estas triste. – aseguro el niño. Naruto asintió. —¿Por qué? ¿Salio algo mal en ti mision?
Naruto negó.
—Es tu tío…
—¿Kakashi-san? – pregunto alarmado.
—Itachi. – corrigió Naruto, pero esta vez fue interrumpido por el llamado de la puerta y la amortiguada voz de otro niño.
—Hideto nos espera afuera.
Minato salió corriendo y Naruto lo siguió. En la puerta el niño del clan Hyuuga los esperaba con un tazón en manos.
—Naruto-san. – lo saludo, inclinando levemente la cabeza.
—Te trajimos esto para que te sientas feliz. – exclamo Minato y Hideto le extendió el tazon.
—¡Es ramen! – Hideto no pudo contener la emoción, mirando ansioso que Naruto lo provara, según las palabras de Minato tenia ingredientes especiales que lo harian mas fuerte.
—Mama y yo lo preparamos… — Minato fue apagando su voz y su mirada se quedo enganchada al inicio del pasillo donde un chounin, no apartaba su mirada de ellos. Minato trago en seco, la mirada de los otros dos siguieron a la del pelinegro, esperando que el chico se acercara.
—Naruto-san, lamento esto. – le dijo Kenji, tomando de un brazo a Hideto y esperando que Minato llegara hasta el.
—No te preocupes. – rio Naruto. – debí imaginarme que se había escapado. Vamos Minato tienes que ir sino Sakura me matara.
Con un suspiro el pelinegro fue hasta su maestro, arrastrando los pies.
—Pero iras por mi ¿verdad? –Naruto asintió a toda respuesta – Tengo mucho que contarte. – agrego haciendo un ademan con los brazos.
Naruto rio y cerro de nuevo la puerta de su apartamento.
—Bueno, supongo que es hora de desayunar. – exclamo cogiendo un par de palillos, dispuesto a acabar en tiempo record con aquel apetitoso tazón de ramen. Sin embargo todo su entusiasmo termino después del primer bocado
—mejor iré al ichiracu. – pensó.
—3—
Sasuke detuvo su andar cuando los tejados de Konoha comenzaron a ser visibles. Habían pasado casi diez años desde que abandono la aldea y si en ese tiempo, alguna vez había pensado en volver, nunca imagino que sería por las causas que ahora lo obligaban a hacerlo.
—Te quedaras aquí a esperarme. – ordeno y repaso una ultima vez el plan, sabiendo que dentro de los territorios de Konoha ya no había macha atrás ni error posible. – Traeré el collar y partirás de inmediato para reunirte con Juugo…
—Si, si. – interrumpió Suigetsu, ahogo un bostezo y dejo caer su cuerpo pesadamente en la hierba. – se lo llevaremos a Tobi, a menos que el bipolar haya descubierto algo raro en Tobi. Que según mi opinión ya es lo suficientemente raro como para que le quieras encontrar otra cosa. – miro de reojo a Sasuke. – Aun no entiendo porque yo tengo que soportar al bipolar y tú te quedas con la diversión
—No dejes que te mire ningún ninja.
Sasuke ignoro por completo el comentario del ojilila y continuo su camino ajustándose la capa negra. Entrar a Konoha no debería suponer ningún obstáculo para él, y dudaba mucho que pudieran reconocerlo cuando la mayoría lo había visto solo cuando era un niño de 13 años, solo debía cuidarse de los que habían sido mas cercanos para él.
Traspaso las murallas de la ciudad, después de las preguntas de rigor por los dos jounin que custodiaban la puerta principal, se escurrió entre los tejados buscando las dos personas que necesitaba. Se dirigió al hospital y después de otear los posibles lugares donde estuviera la pelirosa, cedió su búsqueda. No tenia tiempo que perder, por lo que su prioridad era encontrar el collar del que le había hablado Madara y sin retrasar mas el momento fue hacia el apartamento de Naruto que el conocía, con un poco de suerte el chico aun vivía ahí.
Sasuke recorrió el apartamento con monotonía. Estaba desordenado y los restos de comida instantánea le indicaban que había dado con el apartamento que buscaba. Llego a la habitación que le parecía el mejor lugar para buscar el anhelado collar de Tobi, sin embargo reconoció la antigua fotografía que adornaba la mesa. Una que el también había tenido.
—Patético. – murmuro colocando boca abajo el retrato en el que aparecía Naruto, Sakura, Kakashi y él.
Pero antes de poder seguir con su inspección, escucho pasos apresurados. No tardo nada en salir de la habitación y colarse al pasillo que daba a la azotea, era un lugar perfecto en el que no lo podrían ver, mientras él vigilaba a la persona que llegaría. Se preparo para encarar a Naruto, utilizaría el Sharingan en el momento que aun estuviera en shock y se tomaría el collar.
Sin embargo, no fue el rubio quien entro haciendo escándalos en el apartamento. Sino quien él había buscado con tanta premura.
—¡Este lugar es un asco! – exclamo Sakura, dejando las bolsas de compras y ordenando un poco el lugar.
Sasuke la observaba petrificado e inconscientemente tomo la cinta con el emblema Uchiha que cargaba especialmente para la pelirosa. A pesar de que estaba decidido a pedirle que luciera esa cinta en lugar del emblema de la aldea, verla tranquila tarareando feliz, lo hacia dudar. Habían pasado tantos años…
Pero… ¿no era ella la que proclamaba un amor incondicional para con él? Se pregunto a si mismo. ¿No se lo había demostrado varias veces?
Aparto las dudas y bajó la oscura capucha que cubría la mitad de su rosto, al mismo tiempo que salía de su escondite.
—Sakura. – llamo con su fuerte voz. Atento a todas sus reacciones, sentía que el tiempo transcurría más lento.
La Kunoichi no reacciono de inmediato y despacio fue dejando las cosas que hacia para voltearse, insegura de lo que había oído.
No pudo y ni intento ocultar su sorpresa al tener al Uchiha frente a ella. Dejando escapar de golpe el aire que había retenido en sus pulmones.
—Sas…suke. – dijo arrastrando las palabras. Avanzo hasta él con cautela.
—Te he estado buscando. – Sakura se detuvo mirándolo extrañada.
—¿Tu, me has estado buscando? – pregunto con burla en sus palabras. — ¿Desde cuando?
—Hoy llegue a Konoha. – respondió ignorando la ironía. Tomo su mano y la atrajo hacia él. – ven conmigo.
—Sabes cuanto tiempo te espere. – suspiro. Con su mano acaricio el definido torso del pelinegro, mientras sus ojos viajaban al compás de su mano y las lágrimas comenzaban a nublarle la vista. – Te busque a donde fuera que iba, en cada misión, a pesar de lo mal que me habías tratado. Tenia la esperanza que… — volvió a suspirar y se separo bruscamente de él, limpiando con el torso de sus manos las rebeldes lagrimas. Vio como, levemente, la consternación se abría paso en el inmutable rostro del pelinegro y le sonrió con tristeza. — ¿Qué esperabas Sasuke? ¿Qué me pidieras acompañarte y que accedería gustosa? – negó casi con diversión. – Hay muchas cosas que han cambiado.
—Yo también esperaba verte. – reclamó, deshaciendo la distancia que Sakura había impuesto. – Naruto y Kakashi siguieron mis pasos en muchas ocasiones, pero tú nunca estabas. ¿Tan grandes eran tus ansias de verme, que no participaste en esas misiones? – el sarcasmo lo abrazaba a ahora a él. Sonrió sabiendo que había dominado la situación, la sujeto de la cintura y la volvió a atraer, consiente de lo como se revolvía nerviosa entre sus brazos.
—Yo.. no… no lo sabia. – Sakura intento liberarse sin embargo, solo consiguió que amarre fuera mas fuerte. – Tsunade-sama siempre intentaba dejarme fuera de esas misiones.
—Y lo consiguió. –se burlo. – Vamos Sakura, todo lo que he hecho ha tenido sus motivos, pero ahora estoy aquí para que vengas conmigo.
—No.— respondió clavando la mirada esmeralda en el impávido rostro. –Mis padres, mis amigos, Tsunade-sama… — Minato, pensó. – tengo demasiados lazos que me unen a Konoha y además, yo… yo ya había decidido olvidarte.
Sasuke quedo petrificado con sus palabras, pero todo sentimiento que pudiera inundar sus ser, no lo demostró. Deslizo sus manos con lentitud por el cuerpo de la Kunoichi, dejándola libre mientras ella seguía balbuceando sus incoherentes — para él – excusas.
—Tu te volverás a marchar, dejándome a un lado cuando me convierta en un estorbo para tus propósitos y yo volveré a estar sola, con un dolor insufrible. No, no estoy dispuesta a pasar por lo mismo una vez más.
—Esta vez no será así. – le prometió. — ¿Qué mas te ata a este lugar?
Sakura abrió sus ojos con temor, mientras Sasuke la traspasaba con la mirada.
—Hay algo que no me estas…
—¡Sabes que te amo! – lo interrumpió, abrazándose al pelinegro. – pero tu a mi no y no puedo seguir así.
—¿Qué sabes tu de lo que siento? – siseo.
—…Fui una tonta al tardarme tanto en darme cuenta. Tú nunca me dijiste que me amabas, y con todo lo que has hecho, esta claro…
—¡Entonces dime porque demonios estoy aquí! – Sasuke golpeo la pared con su puño y Sakura retrocedió un paso inconscientemente, sin ver nada más que el Sharingan girando con furia. – Ya dejaras de darle vuelta al asunto y me dirás lo que tienes que decir…
Sakura abrió la boca para decir algo, pero solo logro volverla a cerrar. Miro sus manos que temblaban incontrolables. Debía decirle, quería decirle, entonces ¿Por qué le daba tanto miedo? ¿No le había dicho a Tsunade-sama que ya era momento?
—Esta bien… — murmuro resignada pero Sasuke no dejo su posición defensiva. – Lo que sucede es…
—¡Sakura—chan! – La voz de Naruto llego nítida hacia ellos aunque los separaba una pared.
Sasuke y Sakura se miraron por una fracción de segundo antes que el Uchiha la tomara y volvieran a ocultarse en el camino hacia la azotea.
—Sasuke escúchame. – le dijo apresuradamente en un susurro. – lo que sucede es que tu y yo…
La puerta se abrió de golpe y otra voz llego hasta ellos con demasiada claridad. Sakura enmudeció.
—… y Hiroshi-san no dejo de molestarnos en todo el día. – se quejo la voz infantil. — ¿Mama? – llamo al no ver a la pelirosa en ningún lugar del apartamento.
Sakura sintió palidecer, podía sentir la penetrante mirada de Sasuke sobre ella y temía enfrentarse a ella. Sin embargo Sasuke no le dejo opción y sujeto su rostro, obligándola a verlo.
Sakura asintió ante la mirada inquisidora.
—Entiendo. – Sasuke la soltó y se separo de ella, dispuesto a marcharse. Lo que él había creído un genjutsu de Hoshimaru regreso a su memoria y no le tomo mas de un par de segundo atar cabos, por mas que le doliera. – Si estos eran los lazos que te unían. – murmuro con desprecio.
Sakura cerró los ojos al percibir el veneno de esas palabras, pero cuando fue levemente empujada por el cuerpo del moreno, quiso detenerlo. Inconscientemente le tomo su mano. Sasuke se deshizo del contacto con un movimiento brusco.
—vente con tu pequeña familia, aunque tal vez deba felicitar a Naruto. – agrego con un mórbido humor.
Sasuke no espero más y subió el tramo de escaleras antes que las ganas de traspasar a Naruto con su chidori fueran mas fuertes que su voluntad. Podía imaginarse al dueño de esa inocente voz, tan molesto como el propio Naruto y sintió como un odio irracional crecía hacia el niño.
Sakura lo siguió, dispuesta a aclarar la confundida mente del pelinegro.
—¡Sasuke espera! – grito al llegar a la terraza. El Uchiha se detuvo y la miro, mostrando sus ojos carmesí. – No es lo que tú crees… — artículo en un hilo de voz.
—¿Acaso él no es tu…? — Las palabras no podían salir de sus labios, eso era volverlo realidad.
—Si es mi hijo. – aseguro, acercándose indecisa. – pero también es…
—No me interesa saber nada más. – la detuvo. No podía decir si con su fría voz o con su fulminante mirada, pero Sakura no pudo seguir avanzando.
Sasuke salto al siguiente tejado y antes de caer, su cuerpo desapareció en la nada.
—¡SASUKE! – grito Sakura corriendo hasta el lugar donde había estado el chico. Sus rodillas dejaron de responderle e inevitablemente cayo hincada, sus ojos derramaron las lagrimas que se había negado a dejar libre. Su cuerpo se rompía una vez más. – también es tuyo. – murmuro sabiendo que sus palabras no llegarían a nadie mas.
-4-
Sasuke apareció con varios tejados de diferencia, pero sin dejar de perder de vista a la pelirosa. Su mirada vacía la contemplo arrodillada, probablemente llora, pensó. Y luego observo como Naruto salía a conciliarla. Su seño se frunció y antes de hacer otra locura se marcho.
—¡Eso ha sido rápido! – exclamo Suigetsu al verlo llegar, extendió su mano esperando recibir el tan preciad collar que pedía Tobi, sin embargo Sasuke paso de largo. – Eh Sasuke, creo que se te ha olvidado el plan.
—Ha habido un cambio. – contesto secamente, clavando sus ojos en la silueta de la aldea. –Mañana toda Konoha ardera.
—Creí que no te gustaba matar inocentes. – le recordó Suigetsu con aburrimiento.
—Y yo tenia entendida que a ti no te molestaba hacerlo. – respondió. Sasuke miro a su compañero con el Magenkyo Sharingan danzando en sus ojos mientras sonreía con diversión. – Yo me encargare de Naruto.
-Continuara-
NdA: ¡Hola de nuevo! Si soy yo actualizando mas rápida que la luz jajaja, esto ha sido ha petición de Sakura nita así que aquí esta el capitulo dedicado a la cumpleañera. Espero que a todos les guste.
¡Hasta el próximo capitulo!
