Capitulo 15: Misión de rescate de rango súper "S"
La noche era silenciosa y algo fría, por lo que Sakura se levanto y camino hasta el cuarto de su pequeño hijo. Todo estaba en calma, sin embargo los brillantes ojos verdes resaltaban en la parcial oscuridad de la habitación.
-¿Que haces despierto aun? – pregunto con dulzura, adentrándose en la habitación y cerrando la ventana con seguro.
-Es que… bueno, - el niño jugueteaba con sus dedos – no entiendo que sucedió en casa de tío Naruto, pensé que me quedaría con él el resto de la tarde.
Sakura camino despacio hasta sentarse en la cama, frente a Minato.
-Solo fue un pequeño inconveniente, nada que deba preocuparte. Te prometo que mañana te recompensara. – agrego golpeándole levemente la nariz, por lo que Minato cerro con fuerza sus ojos y arrugo el entrecejo.
-Fue por Sasuke ¿verdad?
La pelirosa levanto ambas cejas sorprendida. La certera conjetura la había tomado con la guardia baja, pero pronto reconoció que aquello era lo que precisamente quería preguntar Minato. Los ojos rebosantes de curiosidad mataban el tono despreocupado con el que había intentado hacer la pregunta.
-¿Qué quieres saber? – pregunto acostándose junto a él y abrazándolo, ocultando la tristeza que esa pregunta le causaba.
-¿Quién es?
Minato contemplo a su madre en silencio, mientras ella pensaba que decirle.
-Él es un ninja muy fuerte, - comenzó a relatar. – ha tenido una misión que lo ha llevado fuera de Konoha por mucho tiempo…
-¿Es de Konoha? ¿Es un ANBU? – pregunto emocionado, saltando en la cama.
Sakura rio. Lo volvió a meter en la cama.
-No. Él es… independiente– respondió, mirando la cara de confusión del pequeño. "Independiente" buena palabra para justificarlo, pensó con sarcasmo. – Lo entenderás después. Algunos ninjas lo hacen.
-¿Y su misión ya termino?
-Mmm… no lo se, es secreta- agrego en un susurro. Minato abrió sus ojos de par en par. Muchas más dudas se formaban en su cabeza.- Pero ya es tarde y mañana tienes que ir al kínder.
Sakura acomodo al niño y se levanto, volviendo a la ventana. Movió la cortina un poco para poder escudriñar en la oscura calle, perdiendo su mirada en el solitario corredor. Luego se dirigió a la puerta apoyándose en el marco y volteando hacia Minato una ultima vez.
-Buenas noches. – le sonrió.
-Buenas noches, mamá.
En un rápido movimiento Sakura hizo un sello para un genjutsu, sumergiendo a su hijo en un sueño profundo y activando los dos pergaminos que protegían la habitación. Uno en la ventana y otro en la puerta. Nadie podría entrar a menos que ambos fueran removidos desde dentro.
Reviso mentalmente las armas que cargaba, y busco sus guantes en las mesas cercanas mientras caminaba con sigilo hacia su cuarto.
Encendió la luz al entrar, buscando segar brevemente al intruso, y se pego a la pared evitando un ataque a sus espaldas. Localizo de inmediato a uno de ellos a unos cuantos pasos de donde estaba y, aprovechando su pequeña ventaja, lanzo una seria de agujas senbon paralizándolo.
-Muy bien, no esperaba que tuviéramos una baja tan rápido. – la familiar voz, pero con un tono lúgubre, le provoco un escalofrió que recorrió toda su espina dorsal. Sus ojos ubicaron al segundo intruso de inmediato, en el rincón opuesto al de ella y cerca al balcón. Una capa negra evitaba observar su rostro, pero gracias a su voz sabia que era alguien con quien al menos había hablado alguna vez aunque no lo podía identificar.
-¿Qué quieres?
-Tu ninjutsu medico.
-No es necesario venir a atacarme para eso. – espeto con un poco de sarcasmo.
-Hablo de tú jutsu. – Hizo énfasis en el posesivo y luego se acercó un poco más hasta quedar en el centro de la habitación.
El rostro de Sakura se desencajo de la impresión y no atino a hacer nada más que verlo por unos segundos. Supo que su reacción la había delatado cuando lo miro esbozar una media sonrisa.
-Sabes muy bien a que me refiero. – le dijo antes de que ella protestara.
-No esta terminado. Es muy peligroso.
-No me interesa, lo terminaras en la práctica.
Sakura trabo su mandíbula y apretó sus puños. ¿Quién demonios se creía?
Concentro su chakra en la planta de los pies y se impulso para acortar toda la distancia de un salto y asestar un puño que acabara con todo rápido. No podía fallar, sino su casa quedaría destruida en el proceso.
El chico no parecía percatarse del inminente ataque, pero fue hasta que estaba a unos segundos de tocarlo que se apartó. Era mas rápido que Sakura y ella tuvo que reducir el chakra que estaba en su puño, el suelo crujió bajo su fuerza pero no fue nada grave, sin embargo una lluvia de kunai se desato sobre ella. Había caído justamente en la trampa de él y eso le costó varios heridas. Con su jutsu medico comenzó a sanar las heridas casi por reflejo, al mismo tiempo que se batía a taijutsu con el intruso.
No era tan bueno en taijutsu como ella, lo pudo comprobar con unos cuantos golpes; pero algo la ralentizaba. ¡Los kunais debían tener alguna sustancia!, pensó de inmediato, ¿Veneno? No, lo habría identificado de inmediato.
Su cuerpo se volvió tan pesado que no se dio cuenta del momento en que callo al piso, aun consciente. Lo vio acercarse hasta ella y supo que la cargó como si no pesara nada, luego se acercó a su compañero y todo se volvió oscuro. Al menos había conseguido que nada le pasara a Minato…
-1-
Suigetsu resoplo molesto una vez mas aquella noche. Quería dormir. Bueno… no tanto, pero no tenia muchas opciones que hacer en un bosque en medio de la nada y él no era tan aficionado a los entrenamientos como para ponerse a afilar su espada a media noche. Además era muy aburrido entrenar con blancos inmóviles, prefería esperar hasta el día siguiente donde si tendría mucha diversión enfrentándose a un sinfín de ninjas de la hoja. No podía negar que aquello si lo entusiasmaba. Probablemente dejaría unos cuantos sobrevivientes, solo para que corriera la voz sobre él siendo uno de los espadachines de la niebla, para que supieran quien era el nuevo dueño de kibiriki houcho y así tal vez los otros espadachines lo buscarían a él, acortando mucho su búsqueda y logrando obtener finalmente las siete espadas.
Una carcajada se escapo de su boca al imaginarse su fantasía completa, pero enmudeció al instante a escuchar un sonido en medio del follaje. Se levanto de inmediato y escondió su chakra lo más que pudo pasando su mirada por los alrededores. ¡Maldición! Tenia que admitir que con Karin no tendría ni porque preocuparse por una emboscada. El maldito radar pelirrojo tenia que haberse dejado atrapar.
-Se supone que estas haciendo guardia. – Suigetsu salto en su lugar y con horror giro sobre sus talones para encarar a Sasuke. El Uchiha se acercaba a paso lento hasta él, colocando la katana en su forro.
-No me digas, es solo que me gusta estar escondido detrás de los arboles. ¡Claro que estoy haciendo guardia!
Sasuke alzo una ceja, mirándolo con la expresión monótona que tenia siempre, por una milésima de segundo. Luego siguió su camino hasta llegar a la fogata.
-Si nos atacan, yo no te protegeré.
-¿Y de que quieres que me proteja? ¿Una bandada de flores? – pregunto exasperado en parte, porque no venia necesidad de no poder dormir si de todos modos Sasuke siempre estaba despierto y por otro lado, el que Sasuke hablara siempre con la misma inexpresividad en la voz lo llevaba hasta la locura, ni siquiera podía saber cuando el Uchiha ordenaba algo o preguntaba. A veces pensaba que tanto usar el chidori le habría frito la parte del cerebro encargada de eso.
-Estamos muy cerca de Konoha, en un segundo podemos estar rodeados por un escuadrón ANBU.
-Como digas… - bufo. Se acostó en el suelo utilizando sus brazos de almohadas y perdiendo la mirada en el cielo estrellado. –Eh… ¿Sasuke? – el pelinegro alzo su cabeza esperando que continuara. – mejor olvídalo. – agrego con una sonrisa, ganándose un gruñido en respuesta.
Tenía curiosidad, pero había sido iluso al pensar que Sasuke le diría que ocurrió en Konoha para que estuviera tan alterado, no era su problema de todos modos.
-2-
Los rayos del sol penetraron perezosamente en el dormitorio de Minato. El niño se revolvió incomodo, pero segundos después parpadeo quitándose el poco sueño que tenia.
Minato camino hasta la puerta restregándose los ojos que finalmente se acostumbraron a la claridad, y se encontró de cara con un pergamino pegado en el marco de la puerta. No lo pensó dos vece para quitarlo y seguir su camino hacia la habitación de su madre. Recordó que ese día era viernes y podría pasar toda la tarde con su tío Naruto sin preocuparse de dormir temprano. Sonrió al imaginarse en todo lo que haría, ya que habían prometido recompensarlo por el día anterior. Acelero el paso por el pasillo que lo separaba de la habitación. Solo escuchaba el eco de los pequeños golpes que sus pasos producían al chocar con la madera, no era extraño ya que solo vivían él y su madre; y él siempre era el primero en levantarse.
Un bostezo se escapo de sus labios antes de empujar la puerta semiabierta del cuarto de Sakura. Sus ojos se abrieron con espanto e inconscientemente retuvo la respiración.
La habitación estaba hecha un desastre…
Los trozos de espejo yacían en el suelo hechos añicos, y el resto de sus pertenencias corrían con la misma suerte, esparcidas en toda la habitación. Miro hacia la cama, y sintió un vacío en su estomago que le impedía respirar. Más de diez kunais estaban clavados en el colchón, volvió a pasar los ojos por toda la habitación descubriendo con horror que también había armas en las paredes y en el suelo, especialmente cerca de una pequeña fisura en la madera y de varias gotas de sangre.
-¿Mamá? – susurro reteniendo las lagrimas que se aglomeraban en sus ojos, retrocediendo hasta chocar con la puerta.
Se giro sobresaltado, y salió deprisa de la habitación. Miro hacia el final del pasillo. Todo estaba en calma, no había nadie más en casa. Salió corriendo sin pensarlo mucho y se adentro en las calles semivacías de Konoha, teniendo el extraño presentimiento de ser seguido.
Sabia hacia donde ir.
Sabía lo que debía de hacer.
-¡Abuela! – grito al traspasar la puerta. -¿Pero que demonios…? – Tsunade se levanto al escuchar las puertas de su despacho golpear contra la pared y luego observo como una manta de pelo azabache se abalanzo
sobre ella. El niño lloraba incontrolablemente, ocultando su cara entre su ropa. – Oye, tranquilízate. - se agacho hasta él y lo abrazo. Acariciándole el cabello. -¿Dime que te ocurre?
Todo lo que dijo el niño combinado con hipidos y sollozos, le resulto incomprensible, pero sabía que debía ser algo sumamente malo. Minato no era el tipo de niños que lloraba por cualquier pequeñez; al contrario fingía que entendía todo lo que pasaba a su alrededor – aunque no tuviera ni la menor idea de lo que ocurría. – he intentaba manejarlo como un adulto. – aunque tampoco tenia mucho éxito en ello. – pero era para poderse ver fuerte y proteger a su madre, como a él le gustaba decir siempre.
-Todo va a estar bien. – le dijo sin pensarlo. El niño se separo de ella y se limpio las lágrimas con el dorso de la mano.
-¿Me lo prometes?
-Es la palabra de la Hokage. – le sonrió con ternura. – pero necesito que me ayudes y me digas bien lo que sucedió.
-¡Atacaron a mama! – volvió a romper en llanto, balbuceando lo que había encontrado esa mañana en la habitación.
Tsunade se levanto y mando a llamar a Shikamaru de inmediato, junto con unos cuantos ninjas más. Espero impacientemente dando vueltas en su despacho, como león enjaulado, mientras recordaba cualquier indicio de una posible amenaza. Sus ojos se desviaron inconscientemente al niño que estaba sentado en su silla intentando controlar su llanto, negó casi de inmediato desechando la idea que era un asunto relacionado con el Uchiha. Si lo supieran, Minato hubiera sido el primero a quien se hubieran llevado.
Pero, de cualquier forma, el niño resultaba una buena forma de chantaje. Entonces, ¿Por qué no lo habían secuestrado a él también? Podía ser una trampa. Se masajeo las sienes intentando disipar su confusión. Quedaban muchos cabos sueltos y no sabían desde que horas habían atacado a Sakura.
Shizune entro por las puertas dobles anunciando la llegada de los ninjas. Ella se sentó levemente en el escritorio, ocultando a Minato de las caras de los Shinobis curiosos, pero aun así los tres ya lo habían visto y disimularon su desconcierto.
-Alguien entro a la aldea. – anuncio, ganándose toda la atención de los tres chicos. – Kotetsu e Izumo se encuentra revisando los informes de las personas que han entrado a la aldea en los últimos días, aunque no creo que nos sirva de mucho.
-Tsunade-sama – interrumpió Kiba. – eso no explica porque estamos aquí.
Tsunade escucho un pequeño sollozo a sus espaldas y toda intención de regañar a Kiba desapareció en el momento.
-Sakura ha sido atacada en la noche y desapareció de la aldea.
Los tres se sorprendieron, mostrándolo en grados diferentes. Kiba abrió los ajos con desmesura, el cuerpo de Shikamaru se tenso visible y dirigió su mirada al niño en pijamas que se encontraba detrás del escritorio de la Hokage; y Sai se revolvió un poco pero su rostro serio se mantuvo imperturbable.
-Ya ha pasado mucho tiempo y no podemos seguir desperdiciándolo. Sai, Kiba, partan inmediatamente. Tal vez aun podamos conseguir algún rastro de su rumbo. Sai, mantennos informado de todo. Pronto mandaremos refuerzos –Los dos ninjas asintieron y se retiraron de la estancia. – Shizune, lleva a Minato con los padres de Sakura y quédate con él y no salgan a ningún lado.
-Pero yo también quiero ir. – Salto Minato. Los tres adultos se voltearon hacia él.
-Esto ya no es un juego Minato, te quedaras con Shizune como ya he dicho.
-Ayudare en lo que sea – prometió, apoyo con determinación las manos en el escritorio y miro, con sus ojos llorosos, fijamente a Tsunade. – pero debo ir. ¡Quiero ver a mamá!
-Déjate de caprichos, ellos deben moverse rápido.
-Soy el más rápido de mi clase. – contractado, dibujando una sonrisa en su lloroso rostro. – no les daré problema. He aprendido mucho, seré un gran ninja…
-¡Ya basta! – le reprendió duramente. – cuando tengas un protector piensa en ir a misiones de lo contrario te quedaras aquí. Y recuerda que un ninja siempre obedece las órdenes.
-¡Entonces seré un ninja independiente! – grito Minato. De pronto la idea de ninjas de ese tipo ya no se le hacia tan rara como la noche anterior e incluso comenzaba a imaginar que era por eso que existían tales shinobis. El niño salto de la silla, corrió hacia la puerta.
-¿Cómo que independiente? – pregunto Shikamaru, logrando detenerlo.
Minato lo miro sobre su hombro, mostrando sus mejillas enrojecidas por el enojo.
-¡Buscare mis propias misiones secretas, como Sasuke! – grito antes de desaparecer por los pasillos de la torre Hokage.
Las tres personas que se quedaron en la habitación, se paralizaron de inmediato. Tsunade voltio hacia Shizune, que estaba pálida y se aferraba a Tontón, ellas estaban seguras que el niño nunca antes había escuchado ese nombre y mucho menos.
-¿Quién le pudo mencionar a Sasuke y lo que hizo? – pregunto Shikamaru a nadie en especifico. Era lo mismo que se cuestionaban ellas.
-Shizune, ve con él y manda a llamar a Naruto. – ordeno ahora la rubia, con un tono demasiado calmado que erizo la piel de la pelinegra.
Los dos se quedaron en completo silencio mientras esperaban la llegada del rubio. Sumidos en sus propios pensamientos. Shikamaru buscaba una razón de la desaparición de Sakura, y tenia varias en mente. Era demasiado cercana a la Hokage, a Naruto… era un rehén perfecto para chantajear a la aldea de la hoja. Por lo tanto debían de encontrar el motivo cuanto antes, para poder contratacar. Por otro lado, la mención de Sasuke después de tanto tiempo siendo un tema tabú, no le parecía ninguna coincidencia; era un ninja lo suficientemente habilidoso para burla los guardias o utilizar genjutsus con su Sharingan, vencería a Sakura y la llevaría. Sabia que para al Uchiha no le era indiferente Sakura y un ninja medico siempre seria una buena herramienta para un ninja renegado, pero ¿Porque dejar a Minato…? No es que a él se lo hubieran confesado, pero cualquiera se daba cuenta que ese niño era un Uchiha.
¿Qué podría querer Sasuke cerca de Konoha?
Las quejas del Jinchuriki comenzaron a escucharse por el pasillo y los ojos negros de Shikamaru se centraron en la puerta.
-¡¿Sabes la hora que es?! – rugió Naruto al entrar a la habitación. Estaba dispuesto a seguir argumentando cuando no recibió ninguna respuesta, pero al ver la seriedad en el rostro de Tsunade y Shikamaru prefirió callar. En ese momento fue consciente de la tensión. - ¿Qué esta ocurriendo, vieja? – pregunto desconcertado.
-Antes que nada, - comenzó Tsunade, cruzando los brazos frente a su pecho. – quiero saber si, ¿fuiste tu quien le hablo a Minato sobre Sasuke?
Naruto trago en seco y una capa de sudor le cubrió el rostro. Miro de reojo a Shikamaru que seguía apoyado en una pared.
-N…no veo nada… de malo, en eso. – contesto, preparado para recibir un golpe. Pero nada paso. Levanto la vista hacia Tsunade, pero ella solo observaba a Shikamaru, escéptica.
-Naruto, esto es serio. – le dijo Shikamaru. – Nunca le han mencionado a Sasuke, ¿Por qué ahora?
-Realmente, no lo hice yo. – confeso el rubio, intentando descifrar que podía estar pasando. Un reclamo por parte de Tsunade lo podía aceptar, ella era demasiado sobreprotectora con el niño; pero Shikamaru ¿Qué pintaba en todo eso?
Tanto Shikamaru, como Tsunade estaban a la expectativa de las palabras de Naruto. No era certero que Sasuke, estuviera involucrado pero podía ser un inicio de la búsqueda de la pelirosa. Y aunque Tsunade nunca lo diría en voz alta, esa era la probabilidad que mas la alarmaba.
-…Fue Sakura. Fue un accidente – se apresuró a añadir al ver las caras contrariadas. – Pensaba que ella misma te lo vendría a decir, supongo que no importa que sea yo de todos modos. – continuo, dirigiéndose a la Hokage. – Ayer en la tarde se encontró con Sasuke en mi departamento.
-¿Y que hacia Sasuke ahí? – pregunto Shikamaru, se impulso de la pared y camino con paso cansino hasta quedar junto a Naruto.
El rubio como primera respuesta se encogió de hombros, pero supuso que no iba a ser suficiente.
-Yo no lo vi, ¡Te juro que si lo hubiera hecho, ese Teme estaría rogando nunca haberse ido por la paliza que le daría! – Rugió, levantando el puño al recordar con enojo la manera tan amarga en que su amiga había llorado.
Tenía razón, si Naruto y el Uchiha se hubieran encontrado, no habría persona en todo Konoha que no se hubiera dado cuenta. Eso los llevaba a…
-¿Qué hizo Sakura después? – pregunto Shikamaru.
-Me dijo que volvería a su casa.
Tsunade y Shikamaru se dirigieron una mirada cómplice.
-Shikamaru ve por Inoichi e interroguen a Karin de inmediato. Quiero que obtengan toda la información que puedan.
-¡Ya díganme de una vez por todas que sucede! – exclamo Naruto perdiendo la paciencia de ser tratado como si no estuviese.
Con un gesto de mano, Tsunade le indico a Shikamaru que se retirara. Volvió hasta detrás de su escritorio y se sentó. Lleno sus pulmones de aire y los expulso lentamente antes de comenzar a narrar lo poco que sabía.
-3-
La madre de Sakura miro por enésima vez sobre su hombro, desde la cocina podía tener vista hacia la sala donde la mata de pelo azabache seguía sobresaliendo del borde del sofá. Ya llevaba varias horas así. Volvió su atención al almuerzo por unos minutos, antes de volver a sentarse en la mesa. Su pequeño nieto seguía enfrascado, mirando hacia la ventana; sin duda había heredado la actitud melancólica que su querida hija. Recordó cuando era Sakura quien se quedaba horas pensando, y las causas que le quitaban la tranquilidad a esa edad. Sus amigas y el problema de su frente, Sakura siempre sobrevalora ese pequeño detalle que fuera ligeramente mas grande que la de los demás; aunque estaba segura que Minato no le importaba mucho su aspecto físico, de todos modos era un niño adorable. La otra razón era el sobreviviente de los Uchiha que siempre le había robado los suspiros a su hija, rio para sus adentros al imaginar a su nieto en una situación similar.
-¿Segura que esta todo bien? – pregunto, centrando su atención en la pelinegra que estaba frente a ella.
-Claro que si Yuki-san, es solo que quería salir de la aldea y Tsunade-sama se lo ha impedido. – respondió Shizune, dándole un pequeño sorbo a su té.
-Quiere crecer tan rápido. – dijo la rubia negando con la cabeza. Shizune sonrió con tristeza, pero Yuki no se percato.
-¡Ya estoy en casa! – La voz jovial de su esposo, interrumpió la plática. Ambas mujeres lo observaron acercarse a Minato. –Mina-chan te he traído tus dulces favoritos.
El shinobi se sentó junto al niño y le extendió la bolsa.
-No tengo ganas. – respondió sin mirarlo.
-Ya deja esa cara larga, que los niños deben estar felices. – Silencio. Minato no movió ni siquiera un musculo. – Cuando tengas tu insignia, podrás irte y conocer todo el mundo ninja. Saldrás tanto a misiones, que te aburrirás.
El niño lo miro, abrió la boca para rebatir, pero volvió a cerrarla y encerrarse en el descubierto mutismo.
-¿Quieres ir al parque después de comer? – pregunto el pelirosa como ultimo recurso. – Tus amigos ya deberían de estar ahí.
Minato iba a negarse inmediatamente, no tenia ganas de estar con nadie, simplemente quería ir a buscar a su madre. Pero en lugar de eso, accedió, creando una nueva idea en su mente.
-¿No cree que se comporta demasiado raro? – pregunto el mayor de los Haruno al llegar a la mesa.
-No lo creo, Haruno-san. – Intervino Shizune. – sabe que es extraño que Tsunade-sama le niegue algo.
-Tienes razón Shizune. – salto Yuki, cruzando los brazos bajo si pecho. – esa mujer tiene muy mal acostumbrado a mi nieto.
Minato pasó el resto del almuerzo en silencio, mientras los adultos hablaban sin parar, especialmente sus abuelos. Finalmente salió con su abuelo, logrando librarse de la vigilancia de Shizune.
Habían tomado el camino mas largo hacia el parque de juegos, mientras su abuelo hablaba con cada persona que se encontraba y trataba de involucrarlo a él, hasta que Naruto apareció frente a ellos, el niño pelinegro corrió hasta él para abrazarlo quedándose así por unos momentos.
-La traeré de vuelta. – le aseguro Naruto, mientras se agachaba hasta quedar al nivel del niño.
-Lo se. Pero yo también quería ayudar. – respondió reprimiendo el nudo en la garganta.
-Y si tu vas, ¿Quién protegerá la aldea mientras no estoy? – Naruto le dedico su mejor sonrisa. – Eres la mano derecha del futuro Hokage, ¡No puedes abandonar a los indefensos aldeanos al mandato de la vieja Tsunade!
Minato sonrió con timidez y levanto su mirada del suelo, contagiándose un poco del entusiasmo de su padrino.
-4-
-¡No. Se. Nada! – grito la pelirroja por enésima vez, desesperada. Shikamaru se tapo los oídos con una mueca de fastidio; Kakashi, a su lado, hizo un casi imperceptible gesto de molestia ante la voz demasiado aguda.
-Nos obligas a recurrir a otras técnicas. – hablo de manera impasible Inoichi.
Junto sus manos, formando casi un cuadro, listo para ejecutar un jutsu de transferencia y un segundo después el cuerpo inerte del rubio se relajaba en su silla.
Karin sintió horrorizada como el chakra del shinobi se acercaba a ella. Cayó inconsciente al mismo tiempo que Inochi y luego de unos segundos ambos despertaron.
-Es inútil. – dijo acercándose a los shinobis que observaban todo. – Uchiha solo había planeado matar a su hermano, después de eso no había compartido nada más.
Kakashi suspiro y miro de reojo la puerta.
-¿Aun no hay noticias de Sai y Kiba? – El ninja que estaba en la entrada negó. – No tenemos nada aun y solo no estamos dejando llevar por un comentario.
-El equipo de refuerzo ya esta formado, pero no los podemos enviar a ciegas. – intervino Shikaku. - ¿Qué va a pasar con el niño? Sea o no Uchiha quien esta detrás de esto, será mejor protegerlo.
-Tsunade-sama ya ha tomado medidas preventivas. Shizune esta con él en todo momento. – dijo Shikamaru.
Karin no se movió de la misma posición desde que había recobrado el conocimiento. Escuchaba atenta la plática de los shinobis, pero no entendía cual era el afán de proteger a ese niño llamado Minato, ni su relación con Sasuke. La regresaron a su celda, mientras ella se debatía entre saber quien era él y no hacerlo. Se había prometido a si misma que Sasuke ya no le interesaba en lo mas mínimo, no después de haberla abandonado. No regreso a su celda, como había supuesto. Sino a otra habitación para otra ronda de "interrogación"
-¿Realmente creen que esta ocultando algo? – pregunto Inoichi mirando a la pelirroja perderse por el pasillo. – tenia varias barreras en su mente.
-No. – dijo Shikamaru. – pero debemos probar su reacción.
La puesta de metal se abrió con estruendo, dejando pasar a un ninja.
-Ha llegado el mensaje de Sai. – les dijo, tendiéndoles un pergamino.
Kakashi no perdió tiempo en desenvolverlo, era corto, no más de una frase.
-Sera mejor que nos movamos rápido. Han encontrado el olor de Sasuke en el bosque, en la salida norte. – les dijo al resto de sus compañeros. – dejare a Uuhei con ustedes.
Los ninjas asintieron, mientras Kakashi mordía si pulgar y los símbolos de la invocación aparecían en el suelo. Con una nube de humo, el perro grande y con vendas se materializo entre ellos.
Kakashi desapareció, para reaparecer dentro de una nube de humo en el parque, miro a Naruto junto a Minato y se acercó a ellos.
-Naruto. – llamo, haciendo que el rubio se levantara. – ya es hora.
Naruto observo sobre su hombro a Minato, pero antes de hacer algo, sintió la mano de Kakashi sobre su hombro. El sensei del equipo siete, tomo la mano del niño y se alejó unos pasos.
-Actuaste bien esta mañana. – le dijo al niño, sin apartar la vista del lago que estaba a unos metros. – Ahora confía en nosotros.
-Lo hago, Naruto-ojisan ya me lo ha dicho.
Kakashi asintió y dio un paso para retirarse, capto de reojo la imagen del niño y se detuvo. Era imposible que no recordara al alumno de doce años que una vez había tenido. La mirada de profunda tristeza ahora se posaba en los ojos verdes. Kakashi suspiro derrotado y tomo asiento al lado del niño.
-Me recuerdas a tu padre. – le dijo de pronto, captando toda la atención del niño.- Él tuvo una situación similar y solía pensar que estaba solo. – Minato agacho su cabeza, todo lo que sabia de su padre se reducía a esa información. – Quiero que sepas que tu no lo estas. Siempre nos tendrás a nosotros y Sakura regresara pronto. Tu madre es fuerte.
Agrego al darse cuenta que sonaba como si estuviera dando malas noticias. Se levanto y desordeno un poco el pelo de Minato, antes de partir. El niño se quedo inmóvil, pensando en las palabras del peligris.
Su padre…
Si tan solo él estuviera ahí, nada de eso ocurriría.
Un ladrido lo saco de sus pensamientos. Toboe, el perro café y pequeño, estaba junto a él acariciándolo suavemente con su cola. El perro se dio la vuelta y lanzo otro ladrido, mirando sobre su hombro, Minato descubrió a sus amigos llamándolo desde el parque. Camino hasta ellos, mientras el perro iba unos pasos adelante y corría hasta lanzarse a su dueña.
-Escuchamos lo que le paso a Sakura-san – dijo Sango intentando romper el hielo, pero solo logre que la mirada esmeralda se fijara intensamente en ella, haciéndola sonrojar.
-Lo escuche por mi prima– dijo Kei – y mientras estábamos en clases hemos diseñado un plan.
-¿Qué quieres decir?
-Que es momento de tener nuestra misión de rango súper S. – contesto Hideto sacando varios papeles de su mochila.
-5-
Minato penetro nuevamente en la habitación de su madre, pasando por encima de las cintas que prohibían el paso. Todo seguía igual que esa mañana. Según las instrucciones de Sango, debería recoger una prenda de su madre. Atravesó la habitación, mirando con horror cada kunai que estaba en el suelo y finalmente abrió el ropero, sacando una camisa y guardándola en su mochila. Sabía que su madre también guardaba algunas armas en la habitación, así que regreso hasta el tocador para tomarlas. Sus ojos no pudieron evitar recorrer todos los daños que había en el impecable cuarto de su madre, hasta toparse con dos fotografías que adornaban el lugar. Ambas caídas y con el vidrio hecho añicos.
Levanto una del piso y la coloco en su lugar usual. Estaba él, no era mas que un bebe de algunos meses, en brazos de su madre y junto a ella sus padres y Tsunade; atrás Kakashi, Ino y Naruto, los últimos dos con una sonrisa radiante. Cada uno le había contado su versión de ese día, una infinidad de veces. Levanto la otra, contemplándola por varios minutos, sus ojos fijos en la misma persona. Era la única foto que tenían de su padre donde apenas acababa de ascender a gennin. Siempre había deseado poder conocerlo, que él lo llevara a la escuela por las mañanas y que en la tarde le contara sus aventuras en las misiones junto a Naruto. Que lo entrenara y fuera él quien le revolviera el cabello cuando estuviera orgulloso. Ver una de las competencias entre él y su tío. Y finalmente al dormir, después de que su madre acobijara, que llegara él para asegurarse que él estaba dormido.
Cuantas veces había imaginado como seria si él estuviera vivo…
Saco la fotografía del marco y la guardo en su mochila. Quería imaginar que su padre lo protegería en esa misión. Volvió a su cuarto por lo último que faltaba en su equipaje. Si Tsunade había dicho que debería tener un protector para salir de la aldea, él lo tendría. Saco la cinta azul que había encontrado la noche anterior en casa de Naruto y la ató a su frente, donde un abanico rojo y blanco desplazaba al símbolo de la hoja que tenían el resto de los shinobis.
Se reunió, junto a sus amigos, unas cuadras antes de la salida de Konoha. Los cuatro niños se escondieron dejando que Sango hiciera la distracción.
-¡Hola Kotetsu! – saludo acercándose a la pequeña caseta.
-¿Levaras a pasear a Toboe? – pregunto el ninja y ella asintió. – Ya sabes hasta donde puedes llegar y regresa antes de media hora. – recito como siempre lo hacia cuando ella salía.
-¿Qué hace Izumo? – pregunto, mirando al ninja que comparaba dos libros.
-No, es nada. Solo un encargo de Tsunade-sama. – dijo Kotetsu con una ademan de manos para restarle importancia. Izumo lo fulmino con su único ojo visible.
-Deberías ayudarme, creo que he encontrado algo. – contesto el otro ninja encargado de la entrada a la aldea. – Este chico – agrego señalando uno de los libros. – le han dado de alta en el hospital y no lo encuentro en ningún lado.
Kotetsu se acercó hasta él, enfrascándose en los libros. Sango aprovecho para dar la señal, los niños corrieron en silencio aprovechando la discusión entre los ninjas y se refugiaron en los arboles del bosque.
Izumo, levanto la cabeza, mirando extrañado a su alrededor.
-Eh… yo… ya regreso. – dijo Sango, corriendo hacia él bosque.
-Hay que avisarle de esto a Tsunade-sama. – Kotetsu se puso de pie, estirando sus brazos.
Sango cayó sentada a los pies de los cinco niños, mientras recuperaba él aire. Toboe ladro hacia Minato.
-Vamos debemos apresurarnos. – dijo Kei mirando hacia todos lados. El bosque era inmenso.
-¿Pero hacia donde vamos? – pregunto Hideto.
-¿Traes la prenda? – Sango miro Minato y este simplemente asintió. Toboe ladro nuevamente.
El Haruno dejo caer su mochila al piso y comenzó a revisar, sin embargo, Toboe se lanzo sobre él dejándolo caer de espaldas.
-¿Qué ocurre? – Minato intento levantarse, pero el perro en su pecho seguía ladrándole.
-Tienes un olor diferente, es esa cinta. - le dijo la niña. Todos voltearon hacia él. – y lo siente tambien en el bosque.
-¿De donde la sacaste? – pregunto Kei, mirando el símbolo con curiosidad. – No habia visto ese emblema antes.
-Lo encontré ayer, en el apartamento de Naruto-ojisan. Creo que es de Sasuke-san – agrego. Todos los niños se emocionaron al escuchar eso.
-¡¿El ninja independiente del que nos hablaste?! – pregunto Kenji. El oji-jade asintió.
-Creo que es el símbolo de los ninjas independientes. – dijo Minato, volviendo a colocarse bien la cinta.
-¡Genial!
-Yo quiero una.
Hablaron sus dos amigos al mismo tiempo.
-Sasuke-san debe estar cerca. – comento Sango, captando la atención de los niños. – Toboe siente su olor.
-Busquémoslo – sugirió Hideto. – podríamos pedirle ayuda.
Todos estuvieron de acuerdo y comenzaron la marcha internándose en el bosque.
-6-
Sasuke sentía la mirada inquisitiva de Suigetsu clavada en su espalda, aun así no disminuyeron el paso. Sentía la presencia de cuatro chakras, no se sentía poderoso pero podía ser que se estuvieran ocultando. Un leve -casi imperceptible- movimiento de cabeza basto para que el espadachín desapareciera. Sasuke se detuvo en medio del bosque, esperando el más leve movimiento para atacar.
Se había cansado de estar esquivando los grupos que enviaba Konoha, había hecho varios señuelos en la noche, para distraer a los ninjas rastreadores y así retrasarlos mientras él se infiltraba nuevamente al pueblo.
-Alto. – Dijo Sango, con voz asustada. Los tres niños voltearon a verla de inmediato, mientras Toboe se escondía detrás de ella. – ya tranquilo, todo esta bien. – le susurro a su cachorro, pero este volvió a ladrar. Su expresión de miedo, alerto a sus amigos.
-¿Qué tiene Toboe? – pregunto Minato.
-Dice que alguien se acerca.
Hideto se volteo y activo su Byakugan, los pocos segundos que su energía le permitía.
-Ha desaparecido uno. – anuncio.
Los chicos retrocedieron instintivamente, listos para salir corriendo.
-¿Me buscaban? – la burlona voz de Suigetsu, surgió de entre una nube de humo y antes que los cuatro niños lo miraran. El filo de la espada rompió la nube blanca que rodeaba al espadachín.
Había pensado en hacer caer a un par antes que ellos lo pudieran ver, así la batalla seria más igualitaria. Por eso ataco guiándose dirigiendo la estocada hacia donde sentía las presencias, cuando el humo le permitió distinguir algo noto que no eran los expertos AMBUs de los que tanto le había advertido Sasuke. Sino una pandilla de niños y su mascota peluda.
Suigetsu utilizo gran parte de su fuerza en frenar la espada que prometía partir en dos unos cuantos niños. Fue muy divertido para él, verlos caer a todos del susto y cerrar sus ojos con fuerza, esperando el golpe. No pudo evitar soltar una carcajada.
Después de recuperar el aire, se permitió examinarlo mejor. Habían muchas cosas que le llamaban la atención. Eran demasiado pequeños incluso para ser Gennin. Eran cuatro, no tres, como acostumbraban a ser los equipos y ninguna tenia la insignia de su aldea. Pero sin duda lo más curioso era el pequeño pelinegro, que no apartaba la mirada de su espada y que tenía una cinta amarada a su frente. Con el abanico Uchiha.
Curioso.
-¿De donde sacaste esto? – pregunto agachándose hasta el niño. Era demasiado familiar. - ¿Eres un Uchiha?
-No. – respondió secamente, sin dejarlo de mirar con desconfianza.
Suigetsu no pudo evitar comparar la similaridad de la expresión verbal que tenia con el líder de Taka. Minato por su parte no tenia idea de lo que el ninja hablaba, pero no pensaba demostrarlo. Observo como el ninja se acercaba más, para inspeccionarlo.
Ese era el momento.
Alzo su pequeño pucho y lo golpeo cerca del ojo con toda su fuerza. El ninja peliblanco perdió el balance y cayo sentado al piso, como si eso fuera una señal, los tres niños y el perro se abalanzaron sobre él.
-¡¿Pero que…?!
Tomo al perro del cuello, para lanzarlo un par de metros lejos y luego se transformo en agua. Los tres niños se quitaron de inmediato y el volvió a su forma normal.
-¡Ya basta de juegos! – Los amenazo. Con una habilidad propia de un ninja de su clase, los amarro a los cuatro – espaldas con espaldas. – y comenzó su camino de regreso. – Vamos a ver lo que opina Sasuke de que lleves ese emblema. – le dijo al ojiverde sonriendo con malicia.
-7-
Un eco indescifrable llegaba suavemente hasta sus oídos. Al principio solo era una pequeña alteración del silencio sobrecogedor que la había estado rodeando, pero poco a poco se iba haciendo más fuerte y claro. ¿Un goteo? Se pregunto la pelirosa, su mente aun aturdida quiso encontrar una razón. Poco a poco su conciencia volvía, despertando sus sentidos. Supuso que esa era la razón por la que podía escuchar cada vez mejor el constante goteo que comenzaba a desesperarla. Descubrió que sus piernas le dolían demasiado y que todo su peso descansaba en ella, quiso moverse y fue hasta ese momento que su mente despertó por completo. No estaba en Konoha -O tal vez si, no podía asegurar nada. – pero había sido capturada y posiblemente se encontraba en territorio enemigo. Noto sus brazos sujetos arriba de su cabeza y firmemente pegados a la pared, los recorría un insistente hormigueo, señal de la mala circulación que estaban teniendo. Para asegurarse de todas las posibilidades de escapar, abrió finalmente sus ojos, acostumbrándose a la penumbra en la que estaba.
Frente a los barrotes de su celda, había otra más y supuso que esas dos no eran las únicas. Probablemente estaba en un calabozo. Si las paredes eran de piedra, como las sentía al rozar contra sus brazos; no abría ningún problema en escapar. Los grilletes de metal no eran nada contra su fuerza, las armas debería tomarlas de los ninjas que quitaba del camino. Sus ojos recorrieron la vacía celda, mientras ideaba un plan de escape. Cuando creyó haber ideado los detalles mas importantes, jalo de sus manos para que el amarre de metal cediera, sin embargo, lo único que termino rasgando era su piel. Forzó cada vez más, hasta que un hilo de sangre comenzó a escurrir por sus brazos.
Una risa estridente revoloteo por todo el calabozo y ella fijo su vista en la causa del sonido. El ninja que la observaba desde la oscuridad, camino hacia ella dejando una distancia prudente entre ambos. Sakura solo pudo divisar el largo cabello pelirrojo que le ocultaba parcialmente el rostro y la cinta con una estrella que estaba sujeta a su brazo derecho.
-Al fin despertaste. – le dijo con un tono ronco. – te prometo que esto se va a poner divertido.
Un fuerte dolor de cabeza le invadido en ese momento y un torrente de imágenes pasaron por su mente con demasiada velocidad, mareándolo y volviendo a dejarla en el estado de semi-consciencia.
