Capítulo 18: Un camino que seguir
Sasuke lanzo un suspiro casi imperceptible. Sus ojos estaban enfocados en las pocas estrellas que competían en el cielo para brillar los últimos minutos de la noche, las caricias del sol tocaban las copas de los arboles más altos y el frio de la noche comenzaba a atenuar, pero él era incapaz de fijarse en esos detalles. La noche había pasado sin que se diera cuenta y en su mente aun resonaban las palabras del menor de los Uchiha como si se hubieran tatuado en sus oídos, escuchándolas una y otra vez.
Oír las palabras de aquel pequeño lo había puesto a pensar en cómo había conducido su vida más que cualquier sermón que le podría decir Naruto.
Tal vez el rubio había disfrazado la verdad ante el niño, pero él se podía contestar a si mismo las preguntas que Minato había hecho y ninguna respuesta le satisfacía.
¿Por qué él no estaba en la aldea para recogerlo en el jardín de juegos todas las tardes?
Fácil. Porque él no sabía que tenía un hijo.
Había sido su primera respuesta pero sabía que se mentía a sí mismo.
No estaba en la aldea por perseguir una inútil venganza contra su hermano, y se preguntaba, — en el caso de que la primera versión de Itachi fuese cierta. — ¿Valía la pena perderse la infancia de su primer hijo por un asesino?
Minato tenía toda la razón de no querer permanecer con él, había decepcionado al único miembro de su familia que quedaba con vida ¿Estarían sus padres igual de decepcionados con su actitud? ¿Estaría Itachi decepcionado? Tal vez, su hermano había pensado que él era más fuerte como para resistir la seductora y falsa gloria de la venganza o a los extasíes del poder.
Que equivocado estaba si era así.
Al final había logrado matar a la persona que había dado literalmente todo por su bienestar y abandonaba a su primogénito ante las garras de una aldea dispuesta a exterminar a su clan.
Paso una mano por sus cabellos con frustración. Ya no estaba seguro de nada, no sabía cuál sería su siguiente paso ¿Seguiría en Akatsuki o iría por su cuenta con Taka? Ni siquiera estaba seguro de destruir la aldea, aunque Danzou y los consejeros no entraban en aquel dilema.
Bajo del árbol con un silencioso salto y camino hasta el pequeño campamento. Naruto dormía libremente sobre la hierba, su chaqueta naranja estaba abierta y sobre la camiseta negra que llevaba reposaba un collar con una pequeña piedra azulada. Se detuvo un momento a contemplarla, sin duda ese era el objeto que Tobi había pedido pero ¿Para qué? ¿Qué tenía de especial?
Sus ojos se desviaron del rubio y diviso la mata de pelo negro que sobresalía de las cobijas que Naruto le había dado al niño.
Aun toda la idea de la existencia de Minato lo mareaba, pero al menos ya no le asustaba al nivel que lo había hecho en el primer momento. Se estaba acostumbrando a él a una velocidad alarmante.
Se dirigió hacia el árbol donde había permanecido hasta el incidente con Naruto la noche anterior, y tomo la espada que aún estaba en el suelo. Volvió a atravesar el claro y salió de él en total silencio. Llegando al rio a los pocos segundos.
Las cobijas que cubrían a Minato se movieron casi imperceptiblemente dejando ver sus grandes ojos verdes brillar en la semi oscuridad del lugar. Había escuchado los pasos de Sasuke acercarse y en un instante se ocultó el rostro con su manta, intentando escuchar cada uno de los pasos que daba el ninja finalmente, cuando volvió a escuchar que se acercaba a él, se atrevió a descubrir un poco y lo miro alejarse del claro.
Cierta ansiedad lo recorrió. Tal vez su padre se volvería a marchar y nunca más sabría de él o haría alguna cosa que hacen los ninjas renegados. Asintió dentro de las mantas y con sigilo se deshizo de ellas siguiendo al mayor de los pelinegros.
¿Después de todo su tío había dicho que le agradaría? ¿Qué tendría de malo espiarlo un poco?
Sería una misión de rastro y persecución.
—1—
Sakura podía escuchar a lo lejos el caer de las gotas aumentando su intensidad, el frio le calaba los huesos y el eco que se repetía por todas las mazmorras comenzaba a sacarla de quicio jugando con su salud mental tanto como lo hacían los genjutsus a los que la habían sometido y que a pesar de su resistencia a este tipo de tácticas, el agotamiento y la cantidad nula de chakra, la hacían casi igual de vulnerable que en sus tiempos de gennin.
Movió un poco sus manos para quitar un poco el entumecimiento en sus brazos, pero solo logro que los grilletes rozaran las heridas en su muñeca y lanzara un débil gemido de dolor.
El chirrido de un portón se escuchó a lo lejos y luego unos pasos que se hacían más claros a medida se acercaban a su celda. Sabía lo que le esperaba, otra propuesta más seguida de una ronda de tortura al decir su negativa. Suspiro con cansancio, lo único que quería era dormir un par de horas seguidas.
—Haruno. – la voz firme de una fémina la descoloco un poco, hasta esos momentos el único quien se acercaba a ella era su captor y torturador. Levanto su rostro ocultando su curiosidad, ocultando cualquier emoción y mostrándose más fiera y orgullosa de lo que realmente se sentía. La chica pelirroja frente a ella frunció su seño al ver el semblante altanero. – tan prepotente como te recordaba.
Esta vez fue Sakura quien entorno sus ojos, fijándose en cada característica de la chica. Los bellos rasgos de su rostro se opacaban por la mueca de desprecio con la que los desfiguraba, el cabello tan rojo como las llamas, caía a sobre sus hombros hasta la cintura resaltando en las penumbras del calabozo. No era muy alta, probablemente del mismo tamaño que Sakura y su figura menuda estaba cubierta por una ajustada ropa negra que dejaba ver armas lista para ser arrojadas a un enemigo.
—Lástima que no puedo decir lo mismo. – respondió la pelirosa con tono mordaz. – tan insignificante fuiste para no recordarte.
En un ágil movimiento la pelirroja lazo uno de los kunai que tenía sujetos a su cintura y este se clavó en la pared detrás de Sakura, rozando su mejilla que poco a poco fue dejando escapar gotas de sangre. Con otro movimiento de sus muñecas, el arma regreso hasta su mano.
Sakura no puedo evitar abrir sus ojos al recordar a la chica y la pequeña batalla que habían tenido muchos años atrás. Con todo lo que eso desencadeno, le era imposible olvidarlo completamente.
—Me parece que ya te refresque la memoria. – dijo Nadine esbozando una media sonrisa.
— ¿Qué haces aquí? ¿Estas con Sasuke?
Nadine soltó una sonrisa estridente que retumbo en las paredes de piedra y con burla poso sus ojos negros en Sakura.
—No – respondió tajantemente. – nos abandonó al mismo tiempo que a ti, supongo que después de todo significamos lo mismo para el: alguien a quien podía utilizar por los momentos.
Sakura apretó su mandíbula hasta sentir como sus dientes le dolían y Nadine sonrió aún más al percatarse de eso. Le enfurecía a Sakura de todas las maneras posible, que la chica le restregara aquel hecho que la había torturado por muchos años.
—Que bondadoso es de tu parte, reunir a todas las personas que Sasuke ha abandonado. Especialmente por tu hospitalidad.
Nadine se encogió de hombros, pero antes de que replicara algo más, la puerta de metal volvió a abrirse con su ensordecedor ruido y un haz de luz viajo por las mazmorras.
— ¿Qué haces aquí? – pregunto esta vez una calmada voz varonil. – yo soy quien se encarga del trato.
El joven pelirrojo que capturo a Sakura entro en su limitado campo de visión. La miro por una fracción de segundo con una expresión inescrutable, borrando todos los signos de gentileza que Sakura conocía en él y luego volvió a concentrarse en la chica, cuando esta lo llamo.
—Aun te falta mucho que aprender Ao. No debes ser tan blando, recuerda que es nuestra prisionera. Ahora, — Nadine se acercó un paso más y apoyo una de sus manos en los barrotes de la celda. – te daremos una oportunidad más, para que cambies tu respuesta. Tienes hasta mañana y si es aún una negativa, tu querido hijo morirá.
Quiso alegar, insultarlos, pero al momento en el que mencionaron al pequeño pelinegro, su garganta se secó. Solo pudo mirar a Ao, pidiéndole que la contradijera y el pelirrojo no hizo nada más que desviar su mirada de ella, como si contemplarla le diera repulsión.
—Mátame a mí – le dijo con rabia. – él no tiene nada que ver en esto.
—Matarte a ti no serviría de nada. Lastimosamente necesitamos tus habilidades y eres un objetivo más fácil que Tsunade Senju. Tienes un día para pensarlo, pero esta vez será definitivo.
Los dos ninjas se marcharon, volviéndola a dejar entre las penumbras y el silencio atroz. Sakura dejó caer su cabeza derrotada y de no ser por los grilletes que la sostenías contra la pared sabía que estaría en el suelo sin fuerzas para levantarse.
—Maldición. – susurro para sí misma, mientras las lágrimas se escurrían de sus ojos. – debo salir de aquí.
Su dolorosa petición se perdió entre las paredes de fría piedra, sin nadie que lo pudiera escuchar.
—3—
Solo su corto cantar de silbidos se escuchaba en el bosque interrumpido solamente por los momentos en los que descansaba para tomar agua. Suigetsu sabía que tenía un tramo considerable de distancia con Sasuke, por lo que se permitió caminar normalmente por aquel tramo donde los arboles estaban demasiado separados unos de otros anunciando que linde del bosque llegaría pronto.
Además estaba cansado, su complexión delicada le pedía a gritos un momento quieto y él no pensaba negarse el lujo.
Se sentó a la sombra de un árbol, desde donde podía ver una parte de la explanada que se extendía por varios kilómetros. Cerro sus ojos dispuesto a disfrutar un poco de la brisa de ese pacifico día. No paso mucho, cuando sintió un chakra conocido acercándose y lanzando una maldición se incorporó levemente.
Alzo una ceja al ver a su compañero pelinaranja corriendo con todo lo que podía. Debía ser alguna señal de que algo malo pasaba ya que era raro verlo moverse de esa manera por si solo conociendo el problema de personalidad que estallaba de vez en cuando. Pero por él era mejor, se ahorraba la mitad del camino.
— ¡Hey, Juugo! – grito cuando el chico estuvo lo suficientemente cerca. Juugo se dirigió hacia el sin disminuir su velocidad, sin más remedio Suigetsu se levantó. — ¿Qué ocurre?
—Madara planea traicionar a Sasuke. – dijo el chico con clara preocupación.
— ¡Demonios! ¿Es que nadie conoce la lealtad hoy en día? Supongo que debemos ir con Sasuke. – dijo tras soltar un suspiro de derrota. El pelinaranja asintió. — ¿Vienen detrás de ti? – Juugo volvió a asentir. – Bueno grandulón ¡Andando!
—4—
Los ojos verdes observaron fascinados cada movimiento. El lanzamiento de kunai era simplemente perfecto, la velocidad increíble y nunca antes había visto movimientos de katana. Tuvo que recordarse que era un ninja renegado y que no debía admirar a personas así, aunque al menos su padre era tan fuerte como siempre imagino.
— ¿Quieres entrenar? – la fría voz de Sasuke lo sorprendió e instintivamente se ocultó completamente detrás del tronco del árbol donde estaba.
Salió poco a poco con cierto temor y cautela, casi como si esperara un ataque o una reprimenda, pero nada llego. Sasuke seguía en medio del claro, dándole la espalda.
—No… no traje mi equipo, lo deje con tío Naruto. – respondió con voz trémula, acercándose un poco.
Sasuke guardo la katana antes de girarse y caminar hacia el chico. Lanzo un kunai que se clavó a los pies del pequeño con una precisión asombrosa que le quito el aire por unos segundos.
—Quédatelo. – le dijo acercándose un poco más al niño.
Minato lo recogió con lentitud y observo como en el mango lucia a relieve el mismo abanico que estaba en la cinta. Voltio a ver a Sasuke, que se encontraba esperando que lanzara y hasta que el mayor volvió a verlo, hablo.
—Este… ¿Este es el símbolo de tu clan?
Sasuke asintió. – También es el tuyo.
—Yo soy un Haruno. – replico al instante. Sasuke pudo sentir el sabor amargo de esa respuesta, pero se mantuvo impávido.
—Y un Uchiha. Ese símbolo también te representa. – Sasuke observo como Minato corría la mirada con cierto fastidio y no entendía el porqué de tal desprecio. Si solo era por él o había una razón más. — ¿Qué sabes del clan? – pregunto.
—No mucho. Que casi ha desaparecido y que tienen un Kekkei Genkai, solamente.
—Hmp.
Los segundos en silencio avanzaron y el niño se ponía más nervioso. Sentía sus manos sudorosas y no sabía hacia donde ver, y evitaba al mayor a toda costa. Sasuke podía sentir la tensión en el ambiente y en parte se sentía tan inseguro como el niño. ¿Qué debía hacer? Recordó nuevamente su infancia, buscando el único ejemplo que podía seguir en esos momentos. Pero solo había un instante similar, que había compartido con su padre y las duras palabras que le dijo en ese momento aun marcaban levemente su ser.
No, él no se comportaría de la misma manera.
—Lánzalo. – ordeno. Minato asintió y se colocó en la posición que había aprendido hace poco, escogiendo el árbol frente a él como objetivo. Con todas sus fuerzas lo lanzo, sin embargo el arma se clavó en el suelo unos pasos antes de llegar al árbol. – Solo debes acercarte un poco más – sugirió el ojinegro, mientras el niño recogía el arma.
Sasuke lo intentaba, realmente lo hacía, pero no contaba con el tacto necesario para tratar a un niño pequeño ni recordaba la última vez que había estado junto a uno. Y supo que estaba fallando cuando Minato torcía el gesto cada vez que él le decía algo, por lo que prefirió quedarse callado y simplemente observar.
— ¡Yo puedo hacerlo! – grito de repente Minato con enfado, sorprendiendo a Sasuke. – es solamente que me pone nervioso que estés detrás de mí. – El niño se cruzó de brazos molesto negando a verlo una vez más.
—Como quieras.
Sasuke giro sobre sus talones pero antes de dar algunos pasos lejos, el pequeño Uchiha lo llamo. Soltó un suspiro resignado sintiendo como su paciencia se iba de poco a poco. Lo miro sobre su hombro sin decir nada más, esperando que el chico continuara.
—Bueno… — Minato lo había llamado por que la idea de quedarse solo no le gustaba en lo absoluto, pero realmente no sabía que decirle o hacer cerca de él. Sasuke era un completo extraño, uno que no le agradaba mucho. Es como Hideto, se dijo a si mismo recordando a su mejor amigo, haz lo mismo que con él –eh… ¿Me puedes enseñar algo? Tío Naruto dice que eres fuerte.
Sasuke alzo una ceja, descolocado por el cambio repentino de comportamiento y la petición. En los último quince minutos lo había visto tímido, molesto, nervioso y se preguntaba si aún le quedaban más facetas por mostrar al niño, sin duda eso no estaba entre los genes Uchiha.
Se colocó junto al pequeño y saco otro kunai, girándolo ágilmente en su mano.
—Separa un poco las piernas, eso te dará más soporte…
—Ya lo sé. – interrumpió el niño. — eso me lo enseña Kenji-sensei. Me refiero a un jutsu espectacular ¿O tu clan solo cambia los ojos a rojo? –Sasuke noto el falso desinterés en la pregunta y no pudo evitar soltar una sonrisa ladina.
—Se llama Sharingan — le informo. – y puedes hacer muchas cosas con él. Hacer genjutsus, ver objetos rápidos, copiar técnicas…
— ¿Cómo mi tío Kakashi?
—Hn. Él lo posee en un ojo.
— ¿En serio? Pero nunca se lo he visto – los ojos verdes del niño brillaron con asombro ante esa información — ¿Y da tanto miedo como tú?
En ese momento las cosas encajaron un poco más para el mayor. Era obvio que el niño aun le temiera por lo del bosque, no habían tenido el mejor primer encuentro e incluso había sido algo traumante para el pequeño.
Se encogió de hombros sin encontrar la respuesta correcta para Minato y lo dejo hablar por un par de minutos más. Mientras él, discretamente, inspeccionaba los alrededores.
— ¿Y entonces, harás algún jutsu? Los de Naruto—ojisan son sorprendentes, tienes que verlos. Él es el mejor ninja de todos.
Sasuke trago en seco ante lo que acababa de escuchar. Lo tenía que haber visto venir, después de lo apegado que el niño había estado al rubio.
—Se mejores. – respondió, desbordando arrogancia.
—No lo creo. Los de él son los mejores y puede invocar sapos – abrió sus brazos como si abarcara con ellos a aquellos animales enormes – aunque a mama le dan asco y no deja que lo haga cuando ella está cerca. Como sea, has algo ¿sí?
No lo tuvo que pensar mucho, sentía que había estado esperando por ese momento desde hace mucho y con cierto orgullo se adelantó unos pasos, moviendo las manos rápidamente.
— ¡Justu gran bola de fuego!
El claro se cubrió de una luz rojiza que no llego a ser lo suficiente como para alcanzar los árboles. La calidez de la flama se sintió de inmediato en los cuerpo de los Uchihas y Sasuke permitió que durara varios segundos maravillando al ojiverde.
—Ha sido enorme – dijo en un susurro extasiado. No podía negar que todo lo que había visto de Sasuke lo sorprendía, pero aun sentía cierto temor al estar con él. — ¿Me lo enseñas?
—Aun estas muy pequeño.
—Eso no es cierto. Puedo hacer muchas cosas… — Sasuke dejo de escucharlo nuevamente, tanta palabra lo mareaba, pero ese no era el motivo principal.
Una bandada de aves emprendió el vuelo con cierto alboroto, los ojos de Sasuke cambiaron a rojo en una fracción de segundo e inspecciono el área donde las aves habían estado. Capto un ligero movimiento entre las sombras, sin poder identificar su procedencia.
—Minato haz silencio. – ordeno.
— ¿Uh? ¿Qué sucede?
El niño comenzó a moverse impaciente, mirando a los alrededores con preocupación.
—Nada. – dijo entre dientes contando internamente hasta diez, y recordando que era solamente un niño. – será mejor que volvamos.
— ¡Sí! Naruto—ojisan debe estar preocupado.
Minato atravesó el claro corriendo y tomo el kunai que estaba clavado en el suelo, y rápidamente volvió con el mayor para emprender el camino al pequeño campamento. Casi de inmediato, el niño volvió a su parloteo intenso sin darse cuenta que Sasuke no escuchaba ninguna palabra de lo que decía. Los sentidos del mayor estaban en alerta ante cualquier cambio en el ambiente, y preparado para desenfundar su katana.
— ¿Sabes? te llamare Sasuke. – le informo el Minato y él soltó un monosílabo de respuesta. –tu no luces como un papá.
Sasuke se dio la vuelta de inmediato, sintiendo un leve aumento de chakra en el ambiente y pudo divisar los restos de una nube de humo entre los árboles.
—Maldición – siseo apretando sus puños con molestia.
Minato al escucharlo se giró sin entender lo que sucedía. Soltó un suspiro resignado y volvió a su camino. Intentaba imaginar que estaba con el hombre que siempre soñó que era su padre, y le contaba todas las cosas que siempre quiso decirle. Hablarle sobre sus amigos, las aventuras que había realizado; pero cada vez que volteaba a verlo se daba cuenta que no era la persona de sus fantasías aunque por un momento en el claro, pensó que lograría reemplazar sus fantasías por la realidad.
Comenzó a recoger las cosas que tenía esparcidas por todo el suelo y observo como Sasuke se acercaba de prisa. Volvió su mirada hacia el suelo sin ánimos de seguir intentando llamar la atención del moreno.
Sasuke se acercó hasta Naruto y le propicio una pequeña patada al costado.
—Levántate. Debemos partir.
—¡Ahg! Pero que poco tacto tienes. Porque no me levantas como una persona normal. – se quejó el rubio mientras se incorporaba y tocaba su zona herida.
—Muévete.
Minato al escuchar la voz del rubio corrió hasta él, lanzándose a su cuello. Sasuke observo con un poco de envidia – no aceptada — la confianza y cariño que ambos rebosaban por él otro. Simplemente porque el niño debería de ser feliz de verlo a él, su padre, no a Naruto quien no era nada de Minato.
De todos modos, él no era la clase de persona que respondiera muy bien al contacto físico. – pensó queriendo restarle importancia.
—Oye, ¿Por qué no terminas de recoger las cosas? – le dijo Naruto al niño, notando la gélida mirada de Sasuke. Minato asintió salió nuevamente alrededor del campamento. Naruto se levantó con parsimonia, tomándose más tiempo de lo normal por la simple satisfacción de molestar al moreno.
— ¿Qué te ocurre? Pareces más amargado que de costumbre.
—Nos han estado espiando, por si no te has dado cuenta. –El rubio frunció el ceño, repentinamente serio.
—Podría ser quienes capturaron a Sakura-chan.
La mirada de los dos hombres viajo hacia el pequeño que inocentemente acomodaba su mochila con dedicación.
—…o Konoha.
Naruto giro su rostro hacia Sasuke de inmediato, realmente confundido.
—No hay razón alguna. La abuela Tsunade no dio ningún aviso de tu presencia.
—Hmp.
Sasuke dibujo una media sonrisa llena de amargura. Era obvio que Naruto no supiera de los hilos oscuros que se movían bajo Konoha. Se daba cuenta de lo iluso que era el rubio, vivir sin darse cuenta que siempre estaba bajo la vista del consejo…
…Del maldito consejo y Danzou.
Entrecerró sus ojos peligrosamente sin percatarse del aura oscura que crecía a su alrededor, alertando tanto a Naruto como a Minato.
—Andando. – ordeno y esta vez no hubo ninguna queja.
Con una señal queda Naruto llamo al más pequeño pelinegro, manteniéndolo a su lado mientras tomaba su mano. Sin embargo, su completa atención recaía sobre Sasuke, que lo podía divisar por el rabillo de sus ojos, caminando unos pasos enfrente de ellos.
Caminaron en silencio un largo tramo, la tensión que el repentino mal humor de Sasuke había generada fue disolviéndose de poco a poco, no así el sentimiento de persecución que invadía a ambos shinobis.
Al legar al final del bosque, una amplia explanada se abría paso. Varios kilómetros completamente despejados donde no había posibilidad de esconderse ni atacar por sorpresa. Los ojos azabaches de Sasuke, recorrieron el lugar analíticamente sopesando la posibilidad de utilizar otra ruta, una menos expuesta, pero la única probabilidad de llegar rápido hasta la guarida Uchiha era cruzar el puente que estaba al final del valle de lo contrario tardarían días.
No tuvo tiempo de elegir.
Minato salió corriendo repentinamente, dejándolo a él paralizado en su lugar.
— ¡Wow tío, esto es enorme!
El niño corría y reía, alejándose cada vez más de ellos. Sasuke de inmediato coloco una mano en su katana esperando el inminente ataque que representaba exponer su posición de aquella manera.
—Tranquilízate teme, no nos atacaran aquí. – dijo Naruto colocando una mano en el hombro del Uchiha, quien con un elegante movimiento se la quitó de encima.
— ¿Cómo estás seguro? – respondió alzando una ceja.
—Es un presentimiento.
Sasuke bufo, pero fue completamente ignorado por el Jinchuriki. Soltando un respiro los siguió, no le quedaba ninguna otra opción además era el único camino para llegar a su destino, mientras repasaba mentalmente cada sitio donde tenía oculta sus armas y pergaminos.
Sus oscuros orbes los siguieron en todo momento. Detallando cada vez que saltaban, reían, giraban y se lanzaban a la grama como si nunca en su vida hubieran visto un lugar tan enorme. Lo comprendía del niño, lo más lejos que seguramente había llegado antes era a algún campo de entrenamiento… pero ¿Naruto?
Los alcanzo cuando ambos se encontraban tendidos sobre la hierba, con la respiración desbocada y una amplia sonrisa en los ojos. Al menos entre todo el alboroto habían logrado cruzar la explanada y se encontraban nuevamente bajo el refugio de unos cuantos árboles. Sasuke observo todo el lugar, localizando el puente a unos metros de ellos.
—Muévanse. – Les dijo, al llegar a los pies de ambos.
— ¡Espera teme! – Naruto se sentó de golpe y Sasuke gruño ante el sobrenombre… — ¡Es hora de comer! – Anuncio el shinobi, sacando tazones de ramen instantáneo de su mochila.
—No hay tie…
— ¡Sí! – celebro Minato. – Iré por leña.
Y sin más se introdujo entre los árboles. Sasuke hizo el amago de seguirlo pero Naruto lo sujeto del hombro.
—Tranquilo, no ira muy lejos. – pero Sasuke no se sintió satisfecho con esa respuesta. Coloco la mano en su katana nuevamente. – Si se percata de tu paranoia lo alarmaras y será peor; ¡No tienes idea de cómo se comporta! – dijo casi entre risas.
—Claro que no la tengo. – renegó entre dientes Sasuke, apartando su mirada.
La risa de Naruto se apagó poco a poco y miro a su amigo con una mezcla de tristeza y culpa.
—Hey teme… — llamo Naruto, pero no encontró la manera de seguir. No tenía palabras de aliento, no después de lo que se habían dicho la noche anterior. Se aclaró la garganta y sus ojos cerúleos recorrieron el lugar. – Si seguimos por este camino, alcanzaremos al equipo de rescate en unas horas.
Sasuke observo al rubio por unos segundos. Decidiendo si compartir sus planes o no; aunque de todos modos pronto lo descubrirían.
—No iremos por ese camino. – anuncio sabiendo que no había más que hacer, simplemente Naruto no lo dejaría avanzar si no dejaban claras las cosas desde ese momento. Y ni aun así estaba seguro que Naruto lo dejara ir por su cuenta… al menos no con Minato.
— ¿Qué quieres decir? Finalmente encontraron la pista de Sakura-chan por aquella dirección. – dijo señalando el camino tras él.
—Sabes a lo que me refiero. No voy tras Sakura. – remarco cada una de sus palabras, para que no hubiera mal interpretación alguna.
—Maldito… — gruño el rubio bajo sus dientes.
Minato llego hasta ellos repentinamente, dejando caer varias ramas secas a los pies de los shinobis. Pero ninguno dijo nada, ninguno le prestó atención; y el pequeño niño pronto se dio cuenta del ambiente nuevamente tenso.
— ¿Qué sucede? ¿Tío? – pregunto, mirando de uno a uno alternativamente.
Antes de poder decir nada, de incluso pensar en responder. Una espada cruzo el aire, atravesando directamente el pecho de Sasuke. Minato retrocedió, tropezó y cayó en menos de un respiro observando atónito y Naruto rápidamente se posiciono en forma de batalla.
Una nube de humo cubrió el cuerpo de Sasuke y un tronco cayó al suelo en su lugar.
—Jutsu de sustitución. – murmuró el niño, con sus ojos abiertos como platos.
Dos sonoras nubes de humo aparecieron por detrás del más pequeño y Naruto saco un par de kunais.
—Uzumaki Naruto, si interfieres se considerara como traición a Konoha. – anuncio una voz, dentro de la nube de humo.
— ¡¿Quiénes son?!
La nube blanca se dispersó dejando ver a dos ninjas con largas capuchas negras que cubrían desde su cabeza hasta sus pies, las máscaras de animales cubrían su rostro y uno de ellos lucia en emblema de Konoha como cinturón.
No podía ser cierto… Tsunade no los enviaría.
— ¡¿Qué quieren?! – pregunto lleno de furia el Jinchuriki.
—No interfieras y regresa a tu misión, de lo contrario se informara de esto al consejo. – contesto el segundo ninja y como si esa última palabra fuera tabú, el filo de una espada se colocó en la espalda del ninja.
— ¿Eres de la raíz? – pregunto Sasuke, con su voz más amenazadora que nunca.
El ninja no contesto pero al intentar girarse, la espada de Sasuke lo atravesó. Una nueva nube de humo inundo el lugar ahora vacío y luego una lluvia de kunais se dirigió hacia Sasuke y Naruto, obligándolos a retroceder.
Los papeles explosivos detonaron y Minato grito, cubriéndose con sus manos de la explosión.
— ¡Maldición! – bramaron Naruto y Sasuke al mismo tiempo, dirigiéndose hacia donde él niño se encontraba.
Una sombra oscura salió de entre la nube de polvo y el grito agudo de Minato, junto con ella. Ambos ninjas se detuvieron, antes de cambiar el rumbo de su carrera.
— ¡Tío! – grito una vez más el niño, que era llevado en los hombros de uno de los ANBU de Raíz.
Un clon de Naruto apareció a sus espaldas y pronto la esfera azul de su técnica predilecta giraba velozmente en la mano derecha del rubio.
—No seas imbécil, lastimaras a Minato.
El rubio gruño y el rasengan desapareció de su mano, pero mismo tiempo el campo se inundó de una cantidad mesurable de copias que se dirigían por el niño. El segundo ANBU contacto a Sasuke, sumiéndose en una batalla de taijutsu.
El moreno no podía evitar mover sus ojos hacia el ANBU que alejaba cada vez más a Minato de él. La desesperación comenzaba a carcomerlo.
Salto hacia atrás en el mismo momento que el ANBU de raíz, pero antes de llegar al suelo varios Kunais se dirigían hacia él. Se movió esquivándolos como pudo, hasta que sintió un dolor punzante en su brazo derecho y como el kunai que sostenía caía al suelo.
Una serie de agujas senbon estaban incrustadas en su brazo, paralizándolo.
—Demonios. – mascullo, quitándoselas sin un mínimo de cuidado pero el efecto no disminuyo. Sin ese brazo no podría hacer muchos jutsus.
—No te confíes Uchiha. – dijo suavemente el ANBU y luego un clon de sombras apareció a espaldas del moreno.
Lanzo una patada que Sasuke esquivo ágilmente y cambiando sus ojos a rojo, giro hacia el original sujetándolo del cuello y fulminándolo con su sharingan que cambio a la imponente figura del Magenkyo, se introdujo a la mente del ninja por unos segundos antes que una fuerza brutal lo empujara de esta. Observo atónito como un líquido rojo se escurría de la máscara del ninja y este le sujetaba firmemente la mano con la que Sasuke sostenía el cuello.
—Cumpliré mi misión. – fue lo último que dijo antes que un sello se extendiera de su cuerpo y los abarcara a ambos.
La explosión que siguió llamo la atención de Naruto a varios kilómetros de distancia y de Minato, que ya libre, había parado su carrera.
—Sasuke. – murmuro el rubio, pero su atención fue nuevamente reclamada por en ANBU que sin darle tiempo comenzó a atacarlo.
La nube de polvo se disipo, el cuerpo de Sasuke estaba tendido en el suelo y un escudo purpura lo separaba del inmenso cráter que se había formado. El chico tosió y se levantó, apoyándose en su mano derecha sangrante.
Al levantar la vista inspecciono todo el campo hasta detenerse donde estaba el niño seguía paralizado sin darse cuenta del ninja que se acercaba a él.
Se puso de pie, tomo su katana del suelo y desapareció. Interceptando al ninja antes de que volviera a poner sus manos sobre el menor de los Uchiha.
Minato se asustó al ver la pelea a sus espaldas y una vez más las lágrimas rodaron por su mejillas.
—Chidori nagashi. – murmuro Sasuke y su espada electrificada atravesó el cuerpo del ninja.
Escucho un "puf" a la distancia y nuevamente un sello se extendió del cuerpo del ninja pero esta vez abarco un diámetro más grande, formando un círculo en el que estaban el ninja, Minato y él.
Sus ojos rojos se abrieron con desmesura.
—Corre. – gruño, pero el niño no se movió. — ¡Corre! Cruza el puente.
Minato soltó un par de sollozos antes de huir, sin embargo al llegar al puente colgante se detuvo observando el abismo a sus pies.
— ¡Vete, ya! – escucho la apresurada voz de Sasuke a sus espaldas. Miro sobre su hombro como el Uchiha seguía paralizado con la espada atravesando el cuerpo del ANBU y por otro lado, Naruto corría hacia él.
—Mi tío pronto me alcanzara. – pensó antes de cruzar el entablado con toda la velocidad que sus piernas le permitían.
Sasuke soltó un suspiro, en el momento en que sacara la espada… volvió su vista al niño, calculando que ya se encontrara a una distancia prudente y con la decisión en sus ojos extrajo el metal sin la más mínima gota de piedad. Su cuerpo desapareció en una nube de humo y cuando volvió a aparecer a los pies del puente escucho el estruendo de la explosión. Miro por una décima de segundo como el fuego crecía a una velocidad impresionante y sin más corrió, intentando llegar al otro lado.
Naruto se lanzó casi después de él. El rubio sintió el calor asfixiante a su espalda.
—Eres un desgraciado. – le grito a Sasuke.
Pero antes de que le pudiera responder, ambos sintieron como el puente se aflojaba y uno de los extremos era pulverizado por las llamas.
Saltaron lo más que pudieron, para llegar al otro extremo.
El puente colapso justo en el momento en que Naruto cayó sobre el suelo y rodo hasta los pies de Sasuke. El pequeño Minato seguía con la respiración desbocada y tratando de asimilar lo sucedido… eran ANBUs, habían sido atacados por un par de ANBU. La velocidad, los jutsus…
—Con que tenías un presentimiento. – se mofo Sasuke, levantándose e inclinándose un poco hacia el frente, apoyando sus manos sobre sus rodillas.
—Cállate, Teme. – Gruño Naruto molesto, fulminándolo con la mirada desde el suelo.
—Hn, Dobe.
Y Minato soltó una risa mal disimulada, mirándolos de uno a otro. Saliendo de su estado ante la pequeña discusión.
De esa forma era como siempre se los había imaginado.
-Continuará-
N/A: ¡Gomen! ¿Cuánto fueron? ¿Tres meses? Realmente lo siento, no tienen ni idea. Espero que les haya gustado a pesar de toda la espera.
Gracias a todas (os) por su apoyo.
Victoria SyS: Creo que contigo tengo mas pena que con nadie mas. Realmente quería actualizar cada vez que leia un nuevo comentario tuyo pero simplemente no podía. Pero han sido quince paginas, espero que eso lo recompense. Además es lo podríamos ver como un anticipo para antes de que Sasuke aparezca finalmente en la guerra. XD. Debo de admitir que tu insistencia me ayudo a adelantar el proceso jajaja sino quien sabe… muchas gracias por estar tan pendiente, realmente me halago. Por otro lado, ¿vives en hondura o solo era una medida mas de presión?
Bueno, con lo de la historia. Como vez el instinto proctector de Sasuke esta surgiendo nuevamente, pero no se le puede pedir que de buenas a primeras sea el padre ejemplar. No solo por su carácter arrisco sino tambien por que en los últimos cinco años solo se habia preocupado por destruir… proteger a alguien vuelve a ser algo nuevo y tampoco tiene un gran ejemplo de lo que es la conducta de un padre. Ademas que él, al igual que el niño, se tienen que hacer la idea de la presencia del otro. En ese punto Minato tiene puntos a su ventaja, el ser un niño le permite adaptarse mas rápido además de que siempre soño con su padre y con tal Sasuke lo impresione para él esta bien.
Annimo: Gracias por tus palabras, espero que aun me sigas leyendo.
Nikis: Si, como has leído las palabras del niño le pegaron duro a Sasuke. Pero le ayudaran a abrir los ojos.
Guest: Me alegra que te agrade el personaje de Minato… esta hecho para ser un niño encantador… ¿te imaginas a Sasuke asi? *_*. Y bueno, no hay manera que Naruto no sea un tio perfecto… es como otro niño.
