Capitulo anterior

El puente colapso justo en el momento en que Naruto cayó sobre el suelo y rodo hasta los pies de Sasuke. El pequeño Minato seguía con la respiración desbocada y tratando de asimilar lo sucedido… eran ANBUs, habían sido atacados por un par de ANBU. La velocidad, los jutsus…

—Con que tenías un presentimiento. – se mofo Sasuke, levantándose e inclinándose un poco hacia el frente, apoyando sus manos sobre sus rodillas.

—Cállate, Teme. – Gruño Naruto molesto, fulminándolo con la mirada desde el suelo.

—Hn, Dobe.

Y Minato soltó una risa mal disimulada, mirándolos de uno a otro. Saliendo de su estado ante la pequeña discusión.

De esa forma era como siempre se los había imaginado.


Capitulo 19: Padre e hijo

Se mantenía con la vista perdida en el abismo a sus pies. Naruto lanzo una pequeña piedra a las profundidades y espero, el eco del objeto llego débil a sus oídos y finalmente el sonido de algo cayendo al agua. Agudizo sus ojos para ver el fondo del precipicio pero la oscuridad era impenetrable. Recorrió con la vista de un lado a otro, la fisura se extendía a todo lo largo separándolos del camino hacia Sakura y el único acceso hacia el otro lado estaba hecho añicos en el fondo del abismo.

Levanto la vista y su boca se torció al ver aun las llamas consumiendo varios árboles y una considerable zona estaba pulverizada debido a la explosión.

—Eres un imbécil, Sasuke, casi muero con esa explosión. —Se quejó en voz alta, cruzando sus brazos enfadados. No había tenido ni un tan solo aviso de que el lugar iba a explotar, sino hubiera visto a Minato corriendo hacia el puente él… seria historia, así de simple.

Sasuke lo ignoro. Voltio su mirada hacia el niño, que intentaba ocultar su sonrisa al escuchar las quejas de Naruto. Al sentirse observado, Minato volteo hacia Sasuke.

—Lo hiciste bien —dijo Sasuke con su voz queda y monótona.

Minato se sonrojo al instante y desvió su mirada del mayor.

—Es momento de seguir.

—¿Y a donde vamos, eh Sasuke? —pregunto Naruto, volteándose molesto. —Aquel era el camino para encontrar a Sakura-chan.

Sasuke gruño, lo estaban obligando a ir en busca de la pelirosa o revelarle sus verdaderas intenciones a Minato.

—A un pueblo cercano —mascullo tensando su mandibula.

—Bien, desde ahí buscaremos un camino alterno hacia el grupo de Konoha.

—Hn.

Avanzaron en completo silencio, Naruto sujetando firmemente a Minato mientras Sasuke iba unos pasos adelante.

Los tres se detuvieron cuando la pequeña aldea quedo a sus vistas. La algarabía que llegaba a sus oídos quitando la tensión del ambiente y sin poderlo evitar los tres soltaron un pequeños suspiro.

El lugar se encontraba en pleno festival, ninguno sabía la razón y tampoco les importaba. Inmediatamente pusieron un pie en las calles, el silencio se fue propagando por donde pasaban hasta ser quebrantado por susurros poco disimulados y personas alejándose. No era para menos, los tres iban llenos de lodo, cenizas y sangre tanto de ellos como de los ANBU de la raíz y ninguno de los jubilosos aldeanos quería tener problemas con ninjas.

Entraron a la primera posada que encontraron pero aunque la chica que atendía se mostraba claramente deseosa por ayudarlos, no podía hacer nada. Todas las habitaciones estaban llenas hasta los siguientes dos días. Entraron a unas cuantas más, sin que su suerte mejorara.

—Pensé que esa cara bonita tuya serviría un poco más —lanzo Naruto sin poder contener una sonrisa. —Se nota que estás perdiendo el toque.

—Y tú nunca lo has tenido —replico Sasuke deslizando sus ojos hacia el rubio y sin cambiar su expresión, pero tragándose la sonrisa que pugnaba por salir.

—¡No sabes lo que dice, ´ttebayo! Soy uno de los shinobis más cotizados de Konoha, además…

Pero Sasuke dejo de escucharlo. Al fondo de un callejón logro divisar una posada de aspecto poco confiable, de madera oscura y un rotulo apenas legible. Un hombre corpulento y con una gran espada salió en ese momento del local y el pelinegro se hizo una idea de las personas que lo frecuentaban.

A él no le importaba, por supuesto que no. Era uno de los ninjas más buscados y nadie que se alojara ahí suponía una verdadera amenaza, pero… poso sus ojos en el niño que estaba a unos pasos frente a él mirando emocionado a unas personas que tiraban aros sobre unas botellas.

Soltó un suspiro. No había otra opción, probablemente era el único lugar con al menos una habitación.

—Por aquí —dijo y atravesó el corredor sin dar una mirada atrás para comprobar que lo seguían.

La campana de la puerta sonó cuando él la abrió y casi al instare volvió a escucharse el repiqueteo. Todos los matones que ahí se encontraban voltearon hacia ellos. Sus ojos se enfocaron primero en Sasuke, pudo ver como unos cuantos lo reconocía y se aferraban a sus puestos; después viajaron a Naruto y su banda de Konoha, esta vez casi la mayoría reacciono frunciendo el ceño y pudo ver como unos cuantos se levantaban colocando la mano en algún arma, y por ultimo miraron al niño que estaba detrás del rubio. Minato trago en seco al ver las sonrisas maliciosas que se iban formando en aquellas personas.

Su reducido grupo de tres, poco a poco atravesó el lugar hasta la recepción bajo el agudo escrutinio de los bandidos. Minato observo con terror como parecía que se les iban acercando, encerrándolos y luego, Sasuke coloco la mano sobre su katana de forma casual, recorriendo el lugar con su mirada roja, retándolos a acercarse. Todos retrocedieron al instante y el niño oculto su rostro para volver a sonreír.

Al parecer no solo para él era intimidante Sasuke.

—Viejo, danos dos habitaciones —dijo Naruto casi en un grito, naturalmente.

—Solo hay una —respondió el anciano sin poder quitar los ojos de la banda con el símbolo de Konoha, mostrando su desconfianza hacia ellos.

Sasuke deposito unas cuantas monedas en el mostrador y tomo las llaves.

—Deja de llamar la atención —le ordeno Sasuke entre dientes.

—¿Por qué? Te dan miedo un par de… —Sasuke le lanzo una mirada significativa al niño y Naruto comprendió. —Está bien —repuso, tomando más fuerte la mano de Minato.

Sasuke no solo era un ninja buscado por los ninjas elite de Konoha y otras naciones, sino también por un sin número de matones que se encargaban de cazar a otras personas. Su cabeza costaba una gran suma de dinero y había aumentado después de la muerte de Itachi al ser oficialmente el último Uchiha sobre la tierra. Y si alguno de aquellos matones era capaz de tener el cerebro suficiente para relacionar el parecido abrumador de él y el niño… ahí correría sangre.

La habitación que tenían era diminuta. Solo había una cama que abarcaba casi todo el espacio y una mesa pegada a la ventana donde podían observar de la mitad para abajo un muro resquebrajado del edificio continuo y de la mitad para arriba los tejados y la luz lejana de la feria. Frente a la cama había otra puerta que probablemente conducía al baño.

—¡Al fin! —suspiro Naruto al llegar, como si hubiera hecho un camino tortuoso. Minato salió corriendo y trepo por la mesa intentando mirar la feria.

—Vamos a ir a la feria ¿verdad? —pregunto el niño dándose la vuelta con sus ojos brillando de emoción. Sasuke no pudo evitar recordar a Sakura y sus miradas soñadoras.

Aunque la respuesta de Sasuke era un rotundo no, en ese momento, no sentía ánimos para volver a causar una expresión triste en Minato y simplemente dejo que fuera Naruto quien hablara.

—Por supuesto que sí. Vi unos juegos increíbles, además había un puesto de ramen y el teme va a invitar —El niño salto de emoción sin percatarse de la mirada asesina de Sasuke hacia Naruto, y este último simplemente río. – Me disculpan, la naturaleza me llama.

Naruto entro al baño y la habitación volvió a quedar sumida en un extraño silencio.

Desde las palabras que Sasuke le había dicho al niño después del accidente del puente, no habían vuelto a cruzar miradas. Aunque el shinobi si se había percatado de las miradas poco disimuladas del niño.

Minato se sentó en el escritorio y balanceo sus piernas mirando hacia cualquier lado. Sasuke se aclaró la garganta, captando la atención del niño.

—Y… ¿te gustan los festivales? —Sasuke se sintió estúpido antes de terminar de formular la pregunta. Él no era alguien de conversaciones casuales, no tenia ni la más mínima idea de cómo comenzar una y mucho menos mantenerla. Por lo general la gente parloteaba alrededor de él y él las ignoraba.

—¡Sí! —Respondió entusiasmado —A mamá también pero no vamos por mucho tiempo porque ella generalmente tiene que volver al hospital, pero mis abuelos me llevan siempre que hay uno… —Sasuke se relajó. Tener una conversación casual no era tan difícil con el niño que parecía haber heredado la capacidad innata de Sakura de hablar más de mil palabras por minuto y que probablemente estaba reforzada por Naruto. —¿Y a ti te gustan? ¿Solías ir con mamá?

Sasuke se quedó sin palabras al escucharlo, atragantándose en su propia saliva. Naruto salió en ese momento mucho más sonriente y con el rostro mas limpio que unos momentos atrás. Lanzo su chamarra naranja a la cama, quedando solo con una camiseta negra.

—Minato, debes limpiarte un poco sino Sakura-chan me matara al verte así. —Sasuke gruño al escuchar como Naruto mencionaba a la pelirosa cada dos segundos cuando él claramente había dicho que no ayudaría en el rescate… Estaba haciendo que Minato se ilusionara y pagaría muy caro por eso. El rubio ignorando por completo a Sasuke, pasó una mirada evaluativa por la habitación y dijo: —de todos modos me matara…

—Si… este lugar es muy feo.

—Culpa del Teme y sus sitios de mala muerte —murmuró Naruto.

Minato entro al baño y Naruto lo siguió soltando pequeñas risas mal disimuladas que enervaban aún más a Sasuke.

Un par de minutos después, los tres atravesaban nuevamente las calles alborotadas en busca de un lugar para comer. Llegaron a un puesto de ramen que se situaba entre dos juegos abarrotados de turistas, el cocinero corría de un lado al otro de la barra sirviendo platos sin parar y un instante después de que ellos se sentaron tenían tres humeantes boles con fideos frente a ellos.

A Sasuke no le pareció ninguna sorpresa que Naruto engullera un plato tras otro sin siquiera respirar, mientras él y Minato aún no terminaban el primero. De repente, el rubio se levantó y con una escueta excusa se perdió entre la multitud.

El silencio expectante volvió a instalarse entre él y el niño. Sasuke sintió como el niño comenzó a balancear sus pies y mirándolo de reojo descubrió una gran sonrisa en él, como si estuviera a punto de soltar una carcajada. Enarco una ceja, confundido, y antes de que preguntara algo, Minato comenzó a hablar.

—¿Sabes algo? —pregunto sin mirarlo, concentrándose en su ramen casi vacío. —Siempre imagine que eras así… cuando nos sentábamos con mamá a comer, miraba uno de los puestos vacíos e imaginaba que estabas ahí, callado y escuchándola. Porque ella habla mucho en la mesa y alguien la tiene que escuchar y como tú no estabas lo hacía yo… aunque siempre menciona cosas aburridas del hospital —agrego con desgana al final.

Sasuke sintió algo pesado en el fondo de su estómago y de repente ya no sentía hambre.

—Tu… ¿Pensabas a menudo en mí? —realmente no necesitaba una respuesta. Él mismo de niño pensaba en su familia infinidad de veces, creando momentos que nunca pasarían.

—Sí, me gusta caminar solo por la aldea e imaginar que ibas a mi lado. ¿Pero ya no lo hare verdad? ¿Tú estarás ahí?

Los grandes ojos verdes lo miraron con tal anhelo, que logro erizarle la piel. Y el hizo algo que lo sorprendió a ambos: le acaricio el cabello negro, despeinándolo levemente.

—Será mejor que regresar a la posada —dijo Sasuke, levantándose de su asiento y sin cruzar miradas con el menor. —Pronto anochecerá.

—Pero debemos buscar a tío Naruto. Además, no hemos visto ningún juego —el niño salto y le dio tirones a su pantalón. —Solo será uno —y Sasuke cometió el error de mirar nuevamente los suplicantes ojos verdes.

Soltó un suspiro y comenzó a caminar.

—Solo uno —advirtió, entrando a la multitud de personas.

-1-

Kakashi cruzo la línea de árboles. Una llanura seca y humeante lo recibió extendiendo por una gran zona hasta el inicio de un abismo, aun quedaban partes humeantes entre las cenizas y a lo lejos podía observarse la línea verde que dejaba en evidencia lo que ese lugar había sido.

No había tiempo de ponerse a analizar lo que sucedió. El escuadrón de Konoha estaba a unos kilómetros y debía apresurarse si quería alcanzarlos antes del anochecer.

Como había supuesto, ni Sasuke ni Naruto se encontraban en el lugar donde se habían encontrado pero el rastro de ambos lo llevo hasta ese lugar, aunque al parecer se dirigían al mismo rumbo que el escuadrón de rescate. Con suerte al pasar todas las cenizas volvería a encontrar el olor de alguno de ellos

Atravesó el lugar sin detenerse ni un segundo. La planicie en la que estaba comenzó a descender suavemente hasta que el sonido del rio se escuchaba más nítidamente, luego los arboles volvieron a rodear el lugar.

Kakashi saltaba por los arboles, volvía al suelo para correr y luego volvía a elevarse donde las hojas ocultaban su identidad. Lo que sea que llevara más rápido. Su ojo visible apenas y parpadeaba pero al encontrar un ave gigante cruzando el oscuro cielo, un brillo destilo en él.

Como una flecha salió disparada a un claro. El escuadrón de Konoha se había detenido momentáneamente a esperarlo, echo un vistazo fugaz y se percato de que no estaba ni Naruto, ni Sasuke, ni Minato. Frunció el ceño.

—¡Kakashi! —Exclamaron al verlo, varios de sus camaradas.

—¿Dónde está Naruto?

—¿Qué ha sucedido?

Preguntaron él y Shikamaru a la vez. Ambos se sostuvieron la mirada por unos instantes antes de que el pelinegro suspirara.

—Hemos encontrado un tenue rastro de Sakura. Debemos avanzar lo más rápido posible o lo perderemos.

—¿Y Naruto? ¿No estaban juntos? —pregunto Neji.

—Hemos tenido que separarnos, sucedió un inconveniente y he vuelto a Konoha.

—¿Él está bien? —pregunto Ino, dando un paso al frente alarmada. Kakashi no parecía tener rastros de pelea y ese detalle no le pasó desapercibido a nadie.

—Sí, nos hemos topado con Sasuke y lo ha seguido. Pronto nos alcanzaran. —agrego ante las caras perplejas con más convicción de la que realmente sentía.

—Kakashi… —comenzó Kiba, dando un paso al frente. —¿Esta seguro que ha sido lo mejor dejarlos solos? Con lo que ha sucedido las últimas veces…

—Nada de eso pasara, esta vez es diferente —concluyo con un tono de voz que daba por terminado el asunto. —Es mejor que sigamos adelante.

Los shinobis asintieron con sus cabezas y todos volvieron a correr, siguiendo en sus mismas posiciones. Kakashi se mantuvo al final del escuadrón, junto a Shikamaru y Shino. Miro hacia su izquierda y pudo distinguir las luces de una aldea al otro lado del rio, volvió su vista hacia él frente y rogo porque pronto encontraran el rastro de Naruto y Sasuke.

-2-

En esos momentos se sentía la persona más estúpida del mundo.

Sasuke barrio con su mirada oscura y enfurecida toda la aldea, mientras el viento le alborotaba salvajemente el cabello.

Podía decirse que en ese poco tiempo había llegado a confiar en Naruto, lo creía conocer como la palma de la mano y se había permitido bajar la guardia. Y ahora estaba pagando el grave error.

Al encontrar a Naruto nuevamente en la feria y después de llevar a Minato por casi todos los juegos en los que el niño podía participar, regresaron a la posada. El niño había quedado dormido casi al instante y para evitar otra incomoda plática con su antiguo amigo, Sasuke había decidido darse un baño y pensar detenidamente en lo que haría a partir de ese momento. Porque Minato había llegado a poner su mundo de cabeza y debía de pensar en cómo sus planes afectaban al pequeño.

Sin embargo, al entrar nuevamente a la habitación, solo había dos camas vacías y una ventana abierta. Su sorpresa solo duro unos segundos, y de inmediato salto por la ventana esperando encontrar algún rastro del Jinchuriki.

Sasuke recorrió la muralla que delimitaba la aldea. Solo habían dos salidas, una por la que habían llegados y que solo conduciría a un abismo, y la otra que se internaba en los bosques. Conociendo al rubio y con su afán de rescatar a Sakura era claro que camino había tomado, así que corrió por los tejados y unos instantes después se encontraba fuera de la aldea.

Varios kilómetros adelante se encontraba Naruto.

Corría lo más deprisa que podía, esquivando las ramas e intentando no hacer movimientos tan bruscos como para que Minato se despertara. Durante se encontraba en la feria había mandado a un par de sus clones en busca del escuadrón de Konoha y había encontrado su ubicación. No estaba tan lejos y si conseguía colocar una buena distancia entre él y Sasuke, probablemente alcanzaría al grupo sin ningún contratiempo. Una vez reunidos con los de Konoha, Sasuke no tendría otra opción más que ayudarlos en la búsqueda de Sakura.

Sonrió, por su brillante plan.

Un repentino movimiento del bulto que llevaba en sus brazos lo hizo detenerse sobre una de las ramas. Bajo la mirada y de entre las mantas Minato comenzaba a moverse incómodo.

El niño se tallo los ojos y extrañado miro a su alrededor.

—Tío, ¿Dónde estamos? —Pregunto.

Naruto soltó un suspiro y reanudo su marcha, olvidándose de la pregunta. Minato alarmado se sujetó de él. Y por un momento, cerro sus ojos con fuerza hasta recordar al último integrante del improvisado equipo. Abrió los ojos de par en par y miro a cada lado, luego subió su vista hasta el rostro serio de Naruto.

—¿A dónde vamos?

—Donde esta Sakura-chan —respondió tajantemente sin apartar la vista del frente.

—¿Y Sasuke?

Naruto frunció los labios por unos segundos y antes que el pelinegro volviera a preguntar, contesto:

—Nos alcanzara en unos segundos.

—Me estas mintiendo —renegó el niño de inmediato y comenzó a moverse desesperadamente. —Sasuke no me dejaría. Bájame ahora, ¡Bájame!

Naruto tuvo que detenerse ante la insistencia del niño o probablemente perdería el equilibrio y ambos caerían al suelo. En ese mismo instante Minato salto de sus brazos, oteando el horizonte mientras las lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos.

—Debemos esperarlo, tío. Tú dijiste que debíamos darle una oportunidad. —Dijo el moreno, mirándolo suplicante.

Por unos instantes Naruto permaneció en silencio, observando al pequeño sin poder creer que fuera el mismo que unas noches atrás renegaba de la presencia de Sasuke. No sabía que había pasado en esos momentos que habían estado a solas, pero podía entender el afán del niño por permanecer junto a su padre, él mismo había deseado estar permanentemente con sus padres cuando los conoció efímeramente. Sin embargo, en ese momento, habían muchos factores que se escapaban de la comprensión de un niño. Y aunque odiaba tener que alejarlos, era lo mejor. No permitiría que Sasuke les arrebatara a Minato.

Si Sasuke realmente lo quería a su lado, debía de demostrarlo.

—Me alegra que lo quieras conocer, Minato —dijo Naruto inclinándose hasta quedar a la altura del niño. —Y ahora necesito que confíes en mí y me creas cuando te digo que nos alcanzara. Tenemos que avanzar todo lo que podamos para llegar hasta Sakura-chan. ¿Confías en mí, Minato?

—Pero…

El niño se limpió bruscamente las lágrimas que comenzaban a recorrer sus mejillas. Miro hacia atrás, donde debía quedar el pueblo y su padre; y luego al frente, al camino que lo conduciría a su madre. Por supuesto que la quería salvar lo antes posible, volver a estar en casa y que ella lo llevara al parque con sus amigos… pero quería que su padre también estuviera con ellos en casa. Los quería ambos y por mucho que había renegado de su padre al principio, ahora no le importaban. No era tan malo como había pensado y tal vez si fuera la persona con la que había soñado.

—…yo…

—¡Que suerte tenemos! —Naruto subió la mirada frunciendo el entrecejo y Minato volteo hacia su costado. —En una de las ramas cercanas, aterrizo Suigetsu, el espadachín de la niebla, y a los pocos segundos apareció Juugo junto a él. —Nos han ahorrado la mitad del camino.

Naruto se puso de pie con lentitud y trago en seco, pensado en una buena excusa. Ni en el peor de los momentos se había imaginado toparse con los subordinados de Sasuke.

—¿Y Sasuke-san? —pregunto Juugo, pasando de Naruto al niño y notando el parecido tremendo con el Uchiha. Suigetsu la había puesto al tanto de la peculiar situación durante el camino, pero el espadachín no pudo decirle que relación había entre ambos.

—Es verdad, ¿Dónde está Sasuke? —Repitió la pregunta Suigetsu.

Minato se puso rígido en el momento y volteo hacia Naruto, pero el Jinchuriki lo ignoro. Dio un paso casi imperceptible y empujo a Minato detrás de él.

—Quédate detrás de mí —ordeno Naruto, antes de hacer un sello de manos y dos clones aparecieron a su lado.

Suigetsu sonrió mostrando sus puntiagudos dientes y con un brillo renovado en sus ojos, desenvaino su espada.

—Entiendo. Supongo que Sasuke no tendrá ningún problema si te matamos.

El espadachín salto hacia ellos, pero los clones lograron interceptarlos. Sin embargo, aún estaba Juugo, quien corrió hasta ellos mientras el sello maldito comenzaba a recorrer la mitad de su cuerpo. Naruto maldijo por lo bajo al reconocerlo e invoco varios clones de sombra más, que corrieron hacia ellos formando el rasengan.

—¡Vámonos!

Naruto cargo a Minato en sus brazos, pero al momento de saltar, algo sujeto sus tobillos y los hizo caer al suelo. Se levantaron de inmediato, llenos de tierra pero el par de serpientes que lo habían detenido se enroscaron en las piernas de Naruto haciéndolo caer.

El ojiazul miro hacia arriba, y en ese instante Sasuke se detuvo frente a él. El sharingan teñía sus ojos de nuevo y el entrecejo lo tenía más fruncido que nunca.

Sasuke desenvaino su espada y avanzo lentamente hacia su excompañero con el chidori brillando en todo su brazo derecho.

—¡No! ¿Qué haces? —Minato se interpuso entre los dos ninjas y aunque temblaba, se mantuvo de pie. Intentando no intimidarse por la atroz mirada del Uchiha.

—Apártate, Minato —Ordeno Sasuke, pero el niño no se movió.

—No dejare que lo lastimes.

—Hazte a un lado, Minato —esta vez la orden fue desde atrás. De alguna manera Naruto se había deshecho de las serpientes y se alzaba listo para combatir. —No dejare que te lo lleves. Si quieres estar con él será en Konoha.

Sasuke se rio con burla y dio un paso retador.

—Un perdedor como tú no me dará órdenes.

Se lanzó hacia el rubio y en menos de un segundo estuvo rodeado de centenares de copias. Extendió su brazo izquierdo y la luz del chidori emano de el con una laza, moviéndola y acabando a todos los clones con un solo golpe.

—Sasuke, se escapa —grito Suigetsu, quien en ese momento partía en dos una de las copias.

Sasuke corrió detrás del Jinchuriki de inmediato y por varios minutos no parecía capaz de acercarse. Hasta que Naruto se detuvo de repente, Sasuke lo alcanzo y dio un salto para bajar de los árboles. Sin embargo, había una persona más en el claro.

—Un gusto volver a verte, Uchiha —de un rápido vistazo Sasuke observo a Hoshimaru e ignorándolo se dirigió a Naruto.

—Tú de nuevo —murmullo Naruto entre dientes, apretando a Minato entre sus brazos.

—Madara te manda sus saludos y espera que tengas el collar del Jinchuriki.

Sasuke se detuvo, fulminando con la mirada a Hoshimaru y esta vez más atento a lo que diría.

—¿Me ibas a vender a Akatsuki? —pregunto Naruto. —Sasuke, responde —pero el moreno siguió ignorándolo, reprimiendo el impulso de arrancarle el collar para callarlo de una vez por todas.

Hoshimaru parecía encantado con la disputa y aprovechando el momento de distracción, hizo un rápido movimiento de manos.

De pronto se hizo oscuro y Sasuke noto como sobre sus cabezas se alzaba la luna roja. Al instante, el sharingan apareció en sus ojos y el bosque volvía a brillar con la plateada luz de luna. Miro hacia su costado y noto como Naruto permanecía inmóvil. Bufo por lo bajo, el muy imbécil se había dejado atrapar en el genjutsu.

Volvió a concentrarse en el pelirrojo que estaba frente a él y este le dio una sonrisa petulante que le crispo los nervios.

—¿Qué quieres? —siseo con la mandíbula apretada.

—Ya te lo dije una vez, Uchiha —Sasuke miro de reojo a Minato y observo que el niño se encontraba consciente y lo miraba aterrado. Casi imperceptiblemente movió la cabeza de un lado a otro, esperando que el niño entendiera que no debía moverse.

—Y ya sabes mi respuesta.

—Esta vez no vengo por una.

Hoshimaru desenvaino su espada y corrió hacia Sasuke, quien fácilmente bloqueo el movimiento. Las estocadas iban de un lado para el otro, cortando el aire y rozando por centímetros al adversario. Sasuke dirigió su espada al frente, directamente al hombro de Hoshimaru, y como supuso el ninja coloca su arma para defenderse, pero solo había una manera correcta de contrarrestar a Kusanagi y no era esa. La espada atravesó el arma del ninja y con suma facilidad se clavó en el hombro del pelirrojo.

—Es interesante ese niño, ¿No te parece? —pregunto Hoshimaru sonriendo con una mueca de dolor. Sasuke alzo una ceja como respuesta y hundió un poco más la espada. —Resulta que tengo a su madre.

—No me interesa —respondió el moreno con indiferencia.

—Eso suponía —Hoshimaru clavo los pies en la tierra, frenando el empuje de Sasuke y tomo las manos del Uchiha intentando quitarse la espada. —Entonces supongo que no te importara que me lo lleve.

Hoshimaru desapareció en una nube de humo, para salir de entre las copas de los árboles. Hizo un rápido movimiento de manos y un estruendo obligo a Sasuke a ver hacia Naruto. El rubio seguía atrapado en el genjutsu, con Minato en sus brazos, pero alrededor de él habían aparecido cuatro enormes planchas de acero que se levantaban lentamente para atraparlos.

El sharingan cambio de forma y de uno de sus ojos comenzó a brotar sangre.

—Amaterasu —murmuró.

Las llamas negras comenzaron a consumir las cuatro planchas y detuvieron su avance.

—¡Minato corre! —grito. El niño no espero dos veces y salto del regazo de su tío perdiéndose entre la maleza.

Hoshimaru fue de inmediato detrás de él, pero Sasuke siendo más veloz, los alcanzo en un instante y lo empujo hasta que un árbol detuvo el movimiento. Sasuke levanto su puño y lo golpeo en el rostro. El cuerpo volvió a desaparecer en una nube de humo que cegó momentáneamente al moreno.

Al escuchar el característico sonido del aire al ser cortado, salto hacia atrás lanzando una serie de kunais con sellos explosivos y al momento de tocar el suelo, salió corriendo en la dirección que había tomado Minato. No le costó nada alcanzar al niño, y aun corriendo lo tomo y lo coloco a su espalda.

—Sujétate bien —le advirtió, saltando hacia los árboles.

Hoshimaru lanzaba kunais y bombas desde su espalda, y Sasuke no tenía más opción que esquivarlos para que no lastimaran al niño. En un momento se detuvo y giro, lanzando varias bolas de fuego antes de emprender la marcha.

Naruto cayó al suelo saliendo finalmente del jutsu. Las placas de acero estaban a sus pies medianamente consumidas por el fuego negro, y en ese mismo instante Suigetsu y Juugo pasaron corriendo a su lado.

—¡Esperen! ¿Hacia dónde van? —les grito.

Suigetsu lo miro sobre su hombro y le sonrió, sin decirle absolutamente nada. Naruto maldijo a todos los miembros de Taka y miro hacia su alrededor, notando los desastres de la batalla y corrió detrás de los dos shinobis.

Sasuke finalmente salió del bosque. La luz de la luna ilumino tenuemente el valle al que entraba, donde solo un rio lo cruzaba. Corrió lo más rápido que podía y frunció su ceño al ver una barrera humana obstaculizándole el paso. Apretó mas fuerte el mango de su espada y aumento su velocidad.

—Detente Sasuke —dijo Kakashi a la cabeza de la comitiva.

Sasuke intento detenerse, barriéndose por varios metros. No lo hacía por la orden de su antiguo maestro, sino por la exclamación del niño a su espalda.

—Apártense. Estorban —gruño, fulminándolos con sus ojos rojos.

—¿Dónde está Naruto? —pregunto Kakashi molesto.

—¿Ese es Minato? —dijo a su vez Ino.

Todo el equipo de Konoha se colocó en posición de ataque y al mismo tiempo Hoshimaru lo alcanzaba. Se dio vuelta y miro al pelirrojo detenidamente, estaba atrapado entre los dos bando y la ventaja numérica era más que obvia, pero Konoha no representaba una gran amenaza realmente.

—Minato, baja y corre hacia Kakashi —le susurró lentamente al niño. Necesitaba poder luchar con libertad para deshacerse rápidamente del ninja de la estrella.

Pero el pequeño pelinegro solo apretó más la camisa de Sasuke entre sus manos.

—No me dejes —le suplico con voz entrecortada. —No quiero estar solo.

Con un parpadeo los ojos de Sasuke volvieron a ser negros y miro sobre su hombro al niño.

—En un segundo estaré contigo, te lo prometo.

Minato asintió y contuvo las lágrimas que deseaban salir de sus ojos. Bajo lentamente de la espalda de Sasuke y una vez toco el suelo, salió corriendo con sus ojos fuertemente cerrados.

El Magenkyo Sharingan volvió a formarse en los ojos de Sasuke, pero cuando volvió a centrarse en Hoshimaru este había hecho un par de clones más. Fue fácil para el Uchiha identificar el verdadero, sin embargo ese era el que estaba más cerca de Minato. Hoshimaru hizo un movimiento de manos y coloco sus palmas en el piso. La tierra se levantó y formo un centenar de agujas que se lanzaron hacia el niño. Sasuke sintió su sangre arder, los de Konoha aún estaban muy lejos como para salvar a él niño y él estaba en la misma posición. Minato se tropezó y cayó al suelo, y las agujas mortales se acercaban cada vez más a él.

La sangre emano del ojo izquierdo de Sasuke y la imponente figura del Susano domino la noche.

Las estacas se disolvieron al tocar el etéreo cuerpo del demonio y Minato lentamente abrió los ojos, observando con terror y asombro, la figura que lo cubría.

Sasuke respiro aliviado, pero un fuerte golpe a su costado lo obligo a caer de rodillas. Llevo una de sus manos hacia su costado y sintió la sangre brotando sin cesar de la herida. El clon de sombra había aprovechado la distracción para clavar una estaca más en él. El segundo clon tampoco perdió el tiempo y coloco ambas manos en el suelo.

Un sello se formó alrededor de Sasuke y las planchas de metal se volvieron a materializar.

Sasuke levanto su vista e involuntariamente sus ojos volvieron al tono normal. Miro a Minato, que aún se mantenía aterrado, y el niño se fijó en él. Sus miradas quedaron encandiladas por un momento, deteniendo el tiempo, pero luego la realidad los llamo…

—Papá… —susurro Minato. Hundiendo sus dedos en la tierra.

Las placas de acero se cerraron con un sonido hueco que retumbo en la noche. Los clones de Hoshimaru desaparecieron, y el shinobi salto hasta quedar sobre la caja que mantenía atrapado a Sasuke y su cuerpo comenzó a desvanecerse debido al jutsu de teletransportación.

Un segundo después, no había rastro de nadie más. El olor de Sasuke se desvaneció en el aire, igual que el de Sakura y Hoshimaru. Y un momento después el Susano se evaporo de la noche. No había nada en aquel valle que indicara la batalla y tampoco había una pista que seguir.

Minato bajo la mirada, clavando sus uñas aún más en la tierra y tragándose las lágrimas que le nublaban la visión.

Los había perdido a ambos.

-continuará-

¡Hola a todos! Mil perdones por tardar siglos, quería dejarles un capitulo mas largo para compensarlos pero hasta aquí tenido que cortarlo. Espero que realmente les guste y tal vez vuelvo a entusiarmarlos con esta historia.

¿Merezco un review?