Capitulo 20: Charlas en el calabozo

—¿Han atrapado a Uchiha? —Pregunto incrédula Tsunade.

Su mirada pasó por cada uno de los tres shinobis que estaban frente a ella, pero ninguno fue capaz de decir nada más. Kakashi se había encargado de relatar el informe de la misión que sin duda alguna fue un fracaso y mucho mayor al haber capturado otro shinobi poderoso.

La rubia se puso de pie y comenzó a recorrer la habitación frustrada. Si bien el bienestar de Sasuke no le concernía en absoluto y realmente ni le interesaba lo que harían con él, si era de preocuparse los fines para los que pretendían utilizarlos. Por otro lado, sabia o más bien intuía, que no sería nada fácil persuadir al Uchiha de ayudarlos y tal vez eso les daría el tiempo necesario para descifrar todo el plan del nuevo enemigo.

—Lo único seguro es que ha sido la misma persona que ha capturado a Sakura —intervino Shikamaru. —Indudablemente volverán por Minato, para poder manipularlos a ambos.

—Asignare a un grupo para su protección —dijo de inmediato Tsunade y luego soltó un suspiro pesado. —Kakashi, vuelve a revisar los documentos de la misión en la aldea de los espejos y compáralo con los pergaminos que Naruto y Jiraya recuperaron sobre el jutsu de marionetas vivientes. También quiero que interroguen a las dos personas que capturaron, necesitamos saber que hacia Sasuke Uchiha cerca de Konoha, su relación con Akatsuki y con Hoshimaru. Pueden retirarse.

Los dos shinobis asintieron y se marcharon de inmediato. Tsunade se dio vuelta y camino despacio hasta las grandes ventanas, perdiendo su vista en el horizonte. Estaba más que segura que Hoshimaru y el resto de su equipo se estaban preparando para realizar el jutsu de marionetas vivientes, pero la verdadera pregunta era: ¿Cuál era el motivo para hacerlo?

Apretó sus puños y frunció el ceño. Debían parar todo antes de que fuera demasiado tarde.

Naruto abrió sus ojos sin poder conciliar el sueño. El sol ya brillaba con todo su esplendor y se colaba por la parte de debajo de sus cortinas, pero aun así la mayor parte de su habitación permanecía en penumbras y con una tranquilidad abrumadora. Permaneció acostado, con los brazos cruzados detrás de su cabeza y la vista clavada en el techo blanco. Una y otra vez se repetía en su mente el momento en el que había capturado a Sasuke y él no había hecho nada más que permanecer de pie, en el linde del bosque, observando como incrustaban un kunai en su amigo y como desaparecía sin dejar un mísero rastro.

Giró su cabeza hacia un lado y su impotencia creció al ver la tranquila cara de Minato, sucia y con surcos en sus mejillas dejados por las lágrimas que había derramado en silencio durante toda la noche.

Reprimiendo su ira, se levantó y caminó hasta la cocina siendo apenas consciente del desayuno que preparaba. Un instante después, llamaron a la puerta. Naruto frunció el ceño extrañado. No esperaba a nadie y no se le ocurría ninguna persona que llegara a visitarlo, al atravesar el apartamento miró hacia la habitación, confirmando que el niño permanecía dormido.

Abrió la puerta y se sorprendió al ver a Hinata y Neji Hyuuga.

—Tsunade-sama nos ha encargado la protección del niño —dijo Neji y aunque su voz era monótona, cierto pesar nublaba sus facciones.

—¿Podemos pasar Naruto-kun? —pregunto Hinata. La chica mantenía agachada la cabeza observando sus uñas y ocultando el rostro con su cabello.

—Claro.

Naruto los guió hasta el pequeño comedor, pero antes de sentarse, Hinata se ofreció a preparar té y ninguno de los chicos se negó. Permanecieron en silencio hasta que las tres tasas humeantes estuvieron sobre la mesa, Naruto seguía con su mirada perdida y ninguno de los Hyuuga sabía qué hacer para hacerlo sentir mejor.

—¿Sasuke-san sabe que Minato es…? —Hinata comenzó a preguntar, pero antes de terminar Naruto la interrumpió, confirmando bruscamente y haciéndola sonrojarse. Tomo la taza con fuerza entre sus manos y se obligó a mantener la vista en el líquido. Neji arrugo el entrecejo al ver la reacción de su prima y repentinamente molesto, volteo a ver a Naruto.

—A estas horas, la mayor parte del pueblo sabe que Sasuke es el padre de ese niño. Los ancianos se encargaron de que la información se filtrara a los aldeanos al instante en que recibieron la confirmación.

—Esos viejos —gruñó Naruto cruzándose de brazos. —Odian a Sasuke y ahora pretenden mortificar a un niño solo por ser Uchiha. Sasuke tenía razón al desconfiar de ellos.

—Nadie va a permitir que algo le suceda a Minato-kun —susurró Hinata, apretando aún más la taza entre sus manos —.Él es un niño muy especial.

Hinata se aventuró a ver a Naruto entre sus pestañas y no pudo evitar sonreír al ver que el rubio también alzaba una melancólica sonrisa apoyando sus palabras. Neji afinó su garganta llamando la atención de los chicos de inmediato.

—Minato permanecerá vigilado en todo momento, aunque el equipo se mantendrá a una distancia prudencial —dijo Neji con voz impersonal. —Creemos que es cuestión de tiempo antes de que el enemigo venga por él…

—¿Quieres decir que lo usaran como carnada? —pregunto Naruto, estupefacto.

Neji cerró los ojos y soltó un largo suspiro, como temía Naruto complicaría un poco el proceso.

—Hinata-sama, por favor, despierte a Minato.

Hinata miro de uno a otro. Su primo lucia tranquilo, aunque ella sabía que no se encontraba precisamente así, y Naruto parecía apunto de gritarles en cualquier momento. Odiaba causarle eso a Naruto pero eran órdenes de la Hokage, y también ella sabía que era lo mejor. Se levantó de prisa murmurando una disculpa al rubio y en ese mismo instante el sonido de dos sillas más siendo empujadas retumbaron por la casa.

Naruto tomó el brazo de Hinata quien lo miraba sorprendida, y este a su vez era sujetado por Neji listo para combatir.

—Suéltala —ordenó Neji haciendo más presión en el brazo de Naruto.

El ojiazul soltó un bufido y obedeció, sin esperar más la chica fue a la habitación de Naruto, mientras ellos dos parecían a punto de saltar el uno sobre el otro.

—Han elegido cuidadosamente el equipo de protección, Tsunade-sama nunca permitiría que algo le pasara a Minato.

—Entonces los ayudare —sentenció Naruto, zafándose del amarre de Neji. El moreno volvió a soltar otro suspiro.

—Shikamaru necesita que colabores en el interrogatorio de Taka. Te está esperando en este momento.

Naruto bufó y se dejó caer en la silla, molesto más que todo consigo mismo y sintiendo como lo hacían a un lado de la situación.

—Confía en nosotros Naruto.

—Lo hago… es solo que… no quiero que lo capturen a él también.

Neji se acercó hasta él y le coloco una mano en el hombro, demostrándole su apoyo en ese momento.

—No sucederá.

-1-

Un golpe en el metal. El sonido voló por las celdas hasta perderse en la distancia y luego, otro golpe más. Suigetsu caminó hasta el siguiente barrote de su celda y en preciso instante en el que el sonido desaparecía, golpeó el siguiente barrote. Karin, que se encontraba en la celda frente a él, lo fulminaba con la mirada siguiendo cada uno de sus pasos.

—Quieres callarte de una vez, maldito pez —renegó, cruzándose de brazos.

Suigetsu la ignoró y aporreó la siguiente verja.

—¡Hazme caso, sardina sin cerebro!

—Cállate, tu horrorosa voz distorsiona mi melodía.

—Eso no es una melodía, es una canción del infierno —bramó Karin fuera de sí.

—Si no te gusta, lárgate —Suigetsu hizo un elocuente silencio y la miró fijamente. Karin retrocedió un paso ante la penetrante mirada y sintió como sus mejillas se coloraban levemente y de repente el espadachín soltó una carcajada estridente que retumbo en las paredes. El sonrojo de Karin se tornó fuerte y furioso, y sus ojos rojos brillaron con enojo —. ¡No puedes! —y soltó una carcajada más.

—Como si tú pudieras hacerlo —murmuró la pellirroja, fulminándolo a través de sus lentes.

—Ahí es donde te equivocas, zanahoria.

Un chirrido de pesadas puertas de metal captó la atención de los tres integrantes de Taka, y luego una gran franja de luz atravesó el corredor que dividía las celdas. Tres sombras cortaron la luz y caminaron lentamente hasta quedar frente a ellos.

—Bien —dijo Kakashi como quien no quiere la cosa a Juugo y Suigetsu. —Será mejor que comienza a hablar de porque estaban con Sasuke rondando cerca de Konoha.

Juugo y el espadachín se miraron a través de los barrotes y por un instante ninguno hizo nada, hasta que el peliblanco se revolvió despreocupadamente el pelo y soltó una risa.

—No creo que quieran saber eso —respondió con ligereza —. Si quieren saber de los planes de Sasuke, será mejor que le pregunten a él.

—Quería este collar —dijo Naruto más serio que nunca, alzando el pequeño cristal azul ante todos —. Se lo daría a Madara.

—Bueno… sí. Ese era el plan original, pero las cosas cambiaron un poco… No creo que quiera volver donde Madara, a menos que sea para matarlo —Suigetsu se encogió de hombros y no dijo nada más, tratando de darle más misterio al asunto y sembrando la duda entre los chicos de Konoha.

Los tres ninjas de la hoja se miraron entre sí por varios segundos, quedando el lugar en completo silencio. A la espalda de ellos, Karin observaba atenta a todos.

—Es decir, que ya no pertenecen a Akatsuki —dijo Shikamaru. Si las cosas eran así, ellos ya no presentaban realmente una amenaza y el panorama era completamente diferente.

—Eres bastante listo, ¿no? —contestó Suigetsu con sarcasmo. Shikamaru frunció el ceño molesto.

—Vámonos —dijo Shikamaru —. Si es verdad que Madara los ha traicionado, no creo que sepan del paradero de Sasuke más que nosotros.

—¡Espera! —Naruto detuvo a Nara que estaba dispuesto a irse del lugar —. Sasuke conocía a Hoshimaru, tal vez si sepan algo.

—¿Y que obtenemos a cambio? —preguntó Suigetsu.

—No están en posición de negociar —dijo Shikamaru.

—Sí, lo estamos —La profunda voz de Juugo los sorprendió a todos, incluso los miembros de Taka se voltearon hacia él —. Una de sus Kunoichis ha sido secuestrada por la misma persona, y yo sé dónde se encuentran y que pretenden hacer.

Los tres miembros de Konoha se miraron entre sí, esa sería la pista más concreta que tendrían de Sakura si resultaba ser verídica.

—A cambio querrán su libertad —Propuso Kakashi. Karin y Suigetsu saltaron ante la noticia, pero Juugo negó lentamente. Las objeciones no se hicieron esperar, pero tanto los de Konoha como Juugo los ignoraron olímpicamente.

—Liberen también a Sasuke-sama.

—¡Prefecto! —dijo Naruto, sonriendo como en mucho tiempo no lo hacía. De pronto estar en la prisión a varios metros debajo de la aldea, no parecía tan deprimente.

Los guardias abrieron la celda de Juugo, y lentamente el chico comenzó a caminar hacia los de Konoha. A pesar que se mostraba tranquilo, todos tenían la guardia en alto.

—Yo no me perderé la diversión.

Y como si fuera lo más fácil del mundo, Suigetsu convirtió su cuerpo en agua y atravesó los barrotes caminando. Los shinobis de la hoja quedaron estupefactos por un segundo, y al siguiente sus armas apuntaban al espadachín, que simplemente les sonrió de forma burlona.

—Si van a rescatar a Sasuke, definitivamente iré —dijo con los brazos en alto en señal de paz —. Quiero que ese engreído me deba un favor.

Shikamaru lanzó un resoplido y colocó sus manos en el bolsillo.

—Ahora que no ayudan a Madara, no podemos considerarlos enemigos —Comenzó la marcha y los guarda bajaron lentamente sus armas —. De todos modos habrá que liberarlos.

—¡No se olviden de mí! —gritó Karin, cuando los chicos volvieron a reanudar su marcha —. Si me dejas aquí, te juro que te destrozare, sesos de pescado.

Suigetsu resoplo y una vez más fijo su vista en ella.

—Lamentablemente, nos puede ayudar. Puede detectar a Sasuke a cien kilómetros de distancia…

—¡Sí! —apoyó Karin entusiasmada, aun sin creerse el cumplido.

—… es como un perro en celo.

—¿Qué has dicho desgraciado?

Con una señal de Kakashi, los guardias se apresuraron a liberar a Karin, acallando con el sonido metálico de la celda la ingeniosa replica de Suigetsu.

-2-

Lo primero que supo al volver a la conciencia era que había un molesto ruido constante que no lo dejaba descansar. Lo identificó. Era el sonido de una gota de agua golpeando el metal, se juró a si mismo que si el responsable era Suigetsu lo mataría antes de que lograra decir nada.

Lo siguiente que supo es que estaba acostado en un duro suelo de piedra, frio y húmedo, en una posición realmente incomoda. El golpe de la gota de agua se propagaba por las paredes del lugar en un eco mortuorio desesperante, como si estuviera dentro de una cueva. Una cueva con metales…

Sasuke abrió los ojos de par en par, el sharingan pintados en ellos. Los recuerdos de su última batalla llegaron hasta su mente como relámpago.

La barrera hecha por los de Konoha, la promesa que no pudo cumplir, Hoshimaru atacando, el Susanoo levantándose en la oscuridad… y los ojos verdes de Minato llenos de lágrimas y terror.

Soltó una maldición que sonaba más como un sonido gutural. Había sabido que era una trampa. Hoshimaru no tenía ningún interés en matar al niño, sabía que él era el objetivo real. Sin embargo, algo más fuerte que el instinto de preservación había rugido dentro de él al ver el ataque dirigido a su hijo, y no se arrepentía. Lo volvería a hacer si fuera necesario. Pero sabía también que había sido muy lento, se quedó paralizado por unos segundos en la batalla y él resultado era estar ahí encerrado.

Una pesada puerta de metal rugió al ser abierta y eso lo alertó. Se quedó inmóvil en su lugar, sus ojos volvieron a ser negros y casi parecía que se fundía con las sombras.

Un largo haz de luz se dibujó en el piso y recortado por tres siluetas que avanzaban lentamente.

Sasuke no podía ver muy bien los rostros por las sobras proyectadas, pero supo que eran dos guardias y una víctima más. Los shinobis poseían pesadas y ruidosas armaduras de hierro, probablemente no eran muy rápidos. Uno portaba una espada larga atada a su espalda y en su cinturón llevaba varios kunai y otras armas ninjas. El segundo tenía un shuriken enorme en su espalda y una bolsa atada a la cadera. A Sasuke le parecieron bastante fanfarrones con sus armas gigantes y mostrándolas a todos. Solo tenía que lanzar un jutsu ígneo, calentar lo suficiente el metal y habría dos muertes realmente dolorosas.

No podía ver muy bien a la persona cautiva, la mitad superior de su cuerpo estaba en las sombras y sólo podía ver el final de su vestido verde que llegaba un poco más arriba de las rodillas y las piernas blancas y magulladas de la chica.

Sintió su sangre arder y como en sus pulmones se acumulaba chakra para comenzar una combustión.

Uno de los guardas abrió la reja y el otro lanzó a la chica a la celda. Ella cayó al piso soltando un gemido y su cabello rosa se soltó de su amarre, ocultándole un poco el rostro.

El jutsu de fuego murió en sus pulmones y Sasuke se sintió asfixiar. Su garganta quemaba como si alguien le hubiera obligado a tragar el fuego y su cuerpo estaba completamente paralizado, no solamente por las cadenas que lo mantenían sujeto al piso.

La había reconocido.

La pérdida Sakura estaba en la celda frente a él.

—Tienes suerte que los señores, hayan salido esta mañana. Si no estaríamos tirando tu cuerpo al mar en estos momentos —dijo el guardia que la había empujado y que en esos instantes encajaba las cadenas de Sakura al grillete en la pared —. Tienes una última oportunidad para pensártelo mejor.

Sakura aparto el cabello de su cara con un movimiento brusco de cabeza. Sus ojos verdes relampaguearon con ira y repulsión.

—Jamás cambiare mis respuestas.

El guardia se puso tenso y levanto su puño, sin embargo el otro lo apuró a salir.

—Vamos, Kohaku —dijo cerrando la celda —. No será tan altanera cuando tenga su reunión con el señor Hoshimaru.

El burdo guardia llamado Kohaku miró hacia la dirección de Sasuke sin muchos ánimos y cruzó los brazos sobre su pecho. Sasuke utilizó todo su autocontrol para permanecer quieto y no matarlo en ese momento. Tenía asuntos más importantes.

—Lleva más de un día inconsciente —Señalo a Sasuke —. No parece muy fuerte.

—No critiques lo que hacen, Kohaku —dijo el otro shinobi soltando un suspiro —. Te ira mal si alguien te escucha.

Kohaku bufó y siguió a su compañero a la salida. Las puertas de metal volvieron a sonar y el lugar quedo en completa oscuridad.

Los ojos de Sasuke se acostumbraron rápidamente a la poca luz, y observó como Sakura miraba fijamente el lugar por el que los tipos habían salido.

Hizo un esfuerzo para sentarse. Tenía que permanecer con la espalda pegada a la pared ya que los grilletes que sujetaban sus manos detrás de su espalda, estaban pegados al suelo. No habían podido retenerlo en una posición más incómoda aunque quisieran y sentía todo su brazo derecho entumecido por soportar su peso por más de un día.

Sakura soltó un grito ahogado cuando se percató del movimiento, y volteo hacia Sasuke. Su rostro era un poema y las palabras se quedaron atoradas en su garganta. De todos los lugares nunca espero encontrarlo ahí, cautivo.

Sasuke la miró fijamente y a pesar de que estaba en la oscuridad, pudo observar una chispa de asombro en esos ojos verdes. Eran tan parecidos a los de Minato, que por un instante quedo maravillado, pero rápidamente se recompuso.

—Sakura —dijo sin alzar siquiera la voz, pero el eco en las celdas les ayudaba a la comunicación. Su voz había sonado mucho más ronca, seca y fría de lo que pretendía y lo había hecho sonar realmente molesto, a tal punto de hacer que la kunoichi se sobresaltara y frunciera un poco su ceño.

—Sasuke —respondió ella con tono cortante —. ¿Llevaste a cabo tu plan?

Sasuke permaneció en silencio por varios segundos. Apretó su mandíbula y sus puños crujieron.

—No es de tu incumbencia —respondió lentamente. Sakura abrió la boca para replicar, pero Sasuke siguió antes de eso. Escogiendo sus palabras con cuidado y centrándose en cada reacción de la ojiverde —. A menos que haya otra persona que quieras salvar, además de Minato.

Tal vez no podía ver con total claridad, pero podía asegurar que el semblante de Sakura había palidecido. Sus ojos verdes se abrieron con asombro, temor e incredulidad y por un momento no logro articular ninguna palabra.

—Tú… ¿Lo conoces? —preguntó en un hilo de voz.

—Debías cuidarlo mejor si no querías que me diera cuenta.

Sakura parecía completamente desconcertada. Cerró sus ojos con fuerza y sacudió su cabeza de un lado a otro. Cuando volvió a ver a Sasuke parecía una persona completamente diferente. Se miraba angustiada –en su opinión personal, Sakura siempre lo había sido-, pero en ese momento pudo reconocerla realmente como la madre de Minato. Antes había sido una información que no lograba encajar en la realidad.

—¿Se encuentra bien?

La voz de Sakura sonaba congestionada y él estuvo seguro que estaba al borde del llanto.

—¿Crees que de lo contrario me habían atrapado?

Sakura soltó un pequeño grito de alegría y un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas. Sonrió y relajo un poco más su cuerpo. Sasuke se sintió ligeramente incomodo por el tumulto de emociones que había causado en ella.

—Nunca pensé…

—¿… que salvaría a mi propio hijo? —Sasuke termino por ella. De pronto todo su enojo y resentimiento hacia la pelirosa volvía a estar a flor de piel. Al parecer todos pensaban que seria un padre fatal, tanto así que lo dejaban fuera de la vida de su hijo antes de conocerlo —. No debiste ocultarlo.

Su voz fue claramente una amenaza y Sakura percibió el peligro de esas simples palabras. Intento acercarse un poco más, pero las cadenas se lo impidieron.

—¡Intente decírtelo en casa de Naruto!

—¿Por qué hasta ese momento? Pensabas que así no atacaría Konoha, era tu última carta para salvar esa podrida aldea —lo afirmó. Habían utilizado a su hijo como una pieza más del retorcido juego de los líderes de la aldea.

De repente todas las piezas parecían encajar en la mente del Uchiha. No encontraba otra razón para que el consejo permitiera vivir a Sakura y el niño en la aldea, cuando ella claramente los había traicionado al involucrarse con un criminal altamente peligroso.

—¿Crees que utilizaría a mi propio hijo?

Sí, era su respuesta rotunda. Pero no lo dijo. Mantuvo su mirada encolerizada fija en ella.

Todos en la aldea eran unos retorcidos. Las únicas personas medianamente decentes eran Naruto y Sakura. Naruto era demasiado estúpido para darse cuenta de nada, y ahora Sakura se había dejado engatusar por los consejeros. Ahora lo único que sentía por ella era repulsión.

—¿Porque no decírmelo antes? Han pasado cinco años… — Su voz era como una filosa navaja. Fría y mortal.

A pesar de que Sasuke parecía recompuesto. Sakura estaba cada vez más acalorada con la discusión. Intentando desesperadamente convencerlo.

—¡Lo intente! Pero no tenía ni una tan sola pista tuya…

—Mientes. Naruto y Kakashi han estado detrás de mí todo este tiempo.

Sakura abrió sus ojos como platos. Las lágrimas brillaban en ellos, pero antes de que se escaparan los cerró y agachó su cabeza.

—No lo sabía —murmuró.

Sasuke alzo una ceja y al instante desvió su mirada de ella.

—Hn.

Esta vez Sasuke estaba decido a no creer ni una palabra de ella. Al igual que en la casa de Naruto, estaba seguro que Sakura aun le guardaba secretos y no estaba dispuesto a volver a ser engañado.

El silencio entre ambos se propago, solo el repiqueteo del agua lo interrumpía. Sakura se sentía muerta de angustia. No sabía que iba a suceder de ahora en adelante en la relación entre Sasuke y Minato, y tenía miedo que las palabras de Itachi se cumplieran. Pero estaba segura que jamás lograría escapar y dejar a Sasuke en ese lugar, por más dolor que le pudiera traer eso en un futuro.

Perder a Sasuke de esa forma seria lo similar a perder a Minato.

Tragó saliva con dificultad e intento aclararse la garganta para que su voz no se escuchara desfallecida.

—Debemos salir de aquí. Es cuestión de tiempo para que vayan por Minato…

—Lo sé —respondió secamente Sasuke.

En ese instante luces azules cubrieron sus brazos e iluminaron la estancia, cegando a Sakura. Un instante después, la luz desapareció. Sin embargo, el poderoso chidori no había sido suficiente para liberar al Uchiha.

Sasuke jadeó ante el dolor intenso que sentía. Sus brazos y ropas humeaban, toda su piel estaba roja, y él seguía clavado al piso.

—Las cadenas están hechas de un material especial —dijo Sakura aun aturdida por la potente luz, pero imaginando las consecuencia del ataque de Sasuke —. No sólo absorben el ataque, sino que también regresa la potencia del chakra.

Sasuke gruño como respuesta y luego forcejó un poco, pero nada parecía capaz de romper las cadenas. Finalmente se dio por vencido y miró a Sakura de manera inquisitiva. La kunoichi quiso reprimir una sonrisa, pero era casi imposible. La manera fastidiada en la que la observaba Sasuke, era casi similar al gesto de Minato cuando no lograba hacer algo y esperaba que alguien más lo hiciera por él. Era tonto fijarse en ese tipo de cosas en su situación, lo sabía, pero no podía evitarlo.

Se separó un poco de la pared para tener más espacio, y jaló de las cadenas con todas sus fuerzas. La pared a su espalda se desprendió con un sonoro crujido y levantó una capa de humo. Sakura se puso de pie de inmediato y con sus manos se quitó los grilletes de sus muñecas. Estampó su puño en los barrotes y la celda se abrió con un sonido un poco más estruendoso.

La celda de Sasuke cedió con la misma facilidad que la de ella, y en el momento en que rompió los grilletes de las manos del Uchiha, la puerta que daba entrada a las celdas se abrió. El par de guardias entraron alarmados, con sus armas listas para atacar. Kohaku fue el primero en lanzarse al ataque, desenvainando su espada y entrando a la nube de polvo que envolvía las dos celdas.

Apenas Sasuke sintió libre sus manos, empujó a Sakura hasta la esquina más oscura de la celda. La kunoichi lanzó un suave gemido de dolor y de sorpresa, y con miedo miró el rostro molesto de Sasuke.

—Después me dirás la verdad —murmuró antes de lanzarse a la batalla.

Kohaku apenas pudo ser capaz de distinguir el ataque de Sasuke un minuto antes que la corriente eléctrica lo recorriera. Lanzó un grito de dolor que obligo a su compañero a apresurarse y luego su cuerpo cayó sin vida al suelo.

Sasuke tomó la espada del ninja y con la misma velocidad que había hecho el primer ataque, se abalanzó al segundo. Solo una estocada certera y el cuerpo cayó en silencio al piso.

—Muévete —le ordenó a Sakura sin voltearla a ver.

Sakura se sobresaltó al oírlo. El ataque de Sasuke había sido tan rápido que sólo atinó permanecer estupefacta mirando, y ahora se sentía una completa estúpida. Una parte de ella se quería revelar y no seguir las instrucciones del Uchiha, pero su parte más sensata sabía que era algo infantil. Sólo había una salida de esa prisión.

Apresuró su paso para alcanzar a Sasuke y un momento después llegaron a un tramo de escaleras que daba hacia una puerta de metal semi abierta.

—Nos están esperando —murmuró Sakura.

Sasuke asintió con la cabeza y salió al ataque.

Alrededor de quince shinobis los esperaban con las armas listas. Sin embargo, el movimiento de Sasuke había sido tan silencioso y rápido que se había encargado de dos shinobis antes de que el resto se dieran cuenta.

Los trece ninjas que quedaban lo rodearon rápidamente. Su sharingan le ayudaba a percatarse de la mayoría de movimientos de sus adversarios, pero aun así muchas armas lo alcanzaron, abriéndole heridas en la piel. Cuando quedaron cerca de seis shinobis, Sasuke salto hacia atrás, formando los sellos de su jutsu ígneo. Pero antes de utilizarlo, el suelo crujió y un cráter se abrió a los pies de los ninjas, tragándoselos.

Sasuke cayó al suelo sobre una de sus rodillas y volteo hacia Sakura que permanecía con su puño estampado en el suelo. Por un instante sus miradas se conectaron, Sakura sintió como su corazón salto sobre su pecho de una tonta manera y con un poco de esperanza quiso encontrar un poco de aceptación en el rostro del chico. Pero no había nada. Con el rostro impasible de Sasuke, era imposible tener un atisbo de lo que pensaba.

Sakura se levantó primero, intentando colocar esos pensamientos en el fondo más olvidado de su mente. Probablemente ya nunca más habría un "Sasuke y ella", tal vez lo había echado todo a perder con su engaño.

Se concentró en su problema más inmediato, que era mucho más fácil que los de su corazón, y miró los dos pasillos que tenía ante ella de forma analítica.

—Creo que es por la derecha —dijo. Encabezando esta vez la marcha.

En todo su tiempo de encierro, ella había sido llevada muchas veces a la sala de tortura y había aprovechado para dar un vistazo del lugar. Siempre la llevaban por el camino de la izquierda, que conducía a intricados pasadizos y a internarse cada vez más en la fortaleza. Por eso su mayor apuesta era el otro pasillo, que rara vez miraba que alguien tomara.

No se equivocaba. La vigilancia ahí era más pobre, y por donde Sasuke y ella pasaban, los guardias caían antes de darse cuenta de los fugitivos. Tomaron caminos al azar, sin estar seguros hacia dónde ir, solo manteniéndose en movimiento rápido y silencioso. Finalmente tomaron una última vuelta a la derecha y al final del túnel, observaron la brillante luz del día.

Sakura sonrió sin poder evitarlo y apresuró su paso. Sasuke la seguía, mirando a cada tanto sobre su hombro.

—¡Ahí están! —grito una voz a sus espaldas y un grupo de más de treinta hombres llegaron al inicio del pasillo.

Pero ya era tarde. Sakura y él salieron. La luz del sol los bañó y el viento fuerte les golpeó en la cara, llenando sus pulmones de olor a salitre.

Sakura parpadeo sin poder creerse donde estaba.

A unos cuantos pasos más de ellos, el suelo terminaba y el mar se extendía por kilómetros a la redonda. Sasuke y ella se acercaron hasta la orilla y miraron por un segundo las rocas que sobresalían desde el mar.

Los pasos de los guardias se escuchaban cada vez más fuertes a sus espaldas.

Sasuke tomó la mano de Sakura y por un segundo la vio de reojo.

—Saltemos —dijo antes de jalar a la chica con él.

-Continuará-

¡Hola! Y feliz dia de San Valentín a todos. Tal vez algo mas romantico en este dia era lo mejor, pero ni la historia esta en punto donde de para mucho romance, ni me quiero sumar al cliché... Soy una forever alone jajajaja.

Ahora, gracias a todos por sus review. ¡No puedo creer que hayan llegado a los 100! de verdad, jamas lo imagine. Espero seguir mejorando y cumpliendo sus expectativas de la historia en cada capitulo, sino es asi ya saben que me pueden comentar diciendolo. Ningun comentario es ignorado y agradezco cada una de las palabras que me escriben.

No tengo nada mas que escribirle, solo espero que hayan disfrutado el capitulo. ¡Cuidense mucho!

Comentarios:

yue: muchas gracias por tus palabras, espero que este capitulo sea mejor que el anterior y te guste tanto. Se que el cap 19 tuvo mucha emocion y bastantes cosas intensas, y solo espero seguir asi. Cuidate y no olvides darme tu opinion.

Brenda: si me has hecho reir con tu comentario. He tenido dias asi y siento que me voy a morir, creo que soy una adicta al internet... como sea, que bueno que te gusto tanto, ese capitulo era emocion al 100% y es un poco dificil seguirle el ritmo, asi que espero que este capitulo te haya gustado de la misma forma.