—Sakura —gruño Sasuke perdiendo la paciencia —. ¿Qué te pidió Itachi hacer?

Sakura mordió su labio inferior, mirando hacia todos lados menos a él. El repentino valor que había sentido se esfumo tan rápido como Sasuke reaccionó.

—¡Sakura!

Con su mano libre, Sasuke la sujetó de la barbilla obligándola a verlo.

—Prométeme… —comenzó a susurrar —. Promete que me escucharas hasta el final.

Sasuke se mantuvo callado, observándola inquebrantablemente.

—Prométemelo, Sasuke, y yo te contare absolutamente toda la verdad.

—Eso es lo que quiero saber.

Sakura frunció sus labios, parpadeó varias veces intentando quitar las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. Sabía que Sasuke no le había prometido nada, pero ya había comenzado a hablar y ahora no tenía más opción que seguir.

— ¿Recuerdas la última misión en que nos vimos? ¿En aquella fortaleza? —Sasuke asintió una vez, aunque Sakura no lo miraba —. En esa misión salí herida. Tsunade-sama se encargó de mí y se dio cuenta de mi embarazo. Yo no sabía nada antes de ese momento —agregó Sakura rápidamente antes de que Sasuke lograra hacer erróneas conjeturas —. Se enojó mucho conmigo, por mi descuido e irresponsabilidad con él bebe y yo no sabía qué hacer.

Sakura bajó su vista hasta sus manos, observando como Sasuke aun permitía que sostuviera su mano y con su dedo pulgar comenzó a trazar círculos en la palma del chico.

—Por primera vez me sentí realmente sola. Mi maestra estaba furiosa conmigo, mis padres también se molestarían, no sabía cómo iban a reaccionar mis amigos y tú… —Sakura subió su mirada acuosa hasta él —. Realmente pensaba que habías jugado conmigo y cuando te interpusiste para defender a esa chica pelirroja, Karin, me aclaraste cualquier duda.

—Mi intención no fue protegerla a ella —aclaró Sasuke con tranquilidad. Él sabía que había dado esa ilusión, y en su momento lo hizo con la intención de que Sakura lo olvidara.

Sakura suprimió una pequeña sonrisa y se encogió de hombros.

—Eso fue hace mucho… —soltó un suspiro —. Pero en ese momento sólo podía pensar que había traicionado a mi aldea. Eras, eres, —corrigió de inmediato — un traidor a la hoja. Y por mucho que te quisiera no tendría que haber pasado lo que paso.

—¿Te arrepientes?

—No —respondió de inmediato alarmada —. Jamás lo haría, pero mi comportamiento no fue propio de una kunoichi. Así que decidí hacer lo más estúpido que se me ocurrió en ese momento: marcharme de la aldea. Naruto lo impidió por supuesto y estuvo conmigo la mayor parte del embarazo —una suave y melancólica risa se escapó de sus labios —. Naruto siempre decía que si me pasaba algo a mi o al bebe, tú lo freirías con el chidori.

Sasuke negó lentamente con su cabeza imaginando todas las cosas que el idiota de Naruto pudo haber dicho a su costa.

El peso de los años ausente de Konoha nunca habían sido más notorio que en ese momento. Sakura le estaba abriendo la puerta a una vida que él ni se había imaginado y estaba descubriendo que le hubiera gustado estar en esos momentos.

—Después de que naciera Minato, un escuadrón de la raíz permanecía vigilándome. Fueron dos meses bastante angustiantes, Tsunade-sama siempre me advirtió de esos ninjas y de Danzou, pero no había razón por la que tuviera que relacionarme con ellos —Sakura tomó ambas manos de Sasuke y se acercó un poco más a él —.Yo quería decírtelo, Sasuke. Nunca fue mi intención mantenerlo oculto pero tenía miedo e Itachi me lo advirtió.

—¿Qué fue lo que te dijo exactamente? —preguntó el moreno, frunciendo el ceño.

—Que los enemigos estaban más cerca de lo que imaginaba y que si te lo decía, en ese momento que aún lo buscabas, tu elegirías la venganza sobre Minato —lentamente, Sasuke quitó su mano del regazo de Sakura. Sus ojos apacibles, hasta ese momento, comenzaron a arder —No quería sufrir algo así y por eso tome el consejo de Itachi —dijo apresuradamente al ver como el Uchiha se alejaba cada vez más de ella.

—Ni tú, ni Itachi, tenían derecho a elegir por mí —murmuró con su mandíbula apretada, deslizándose hasta el borde de la cama.

—¿Y qué hubieras decidido entonces? ¿Lo dejarías todo por él?

—Eso ya no importa, Sakura.

La pelirosa se colocó junto a él, intentando captar su atención. Pero Sasuke estaba decidido a no verla y permaneció con su vista clavada en la pared.

—A mí me importa —le dijo con firmeza —. Puedo reconocer si he hecho algo malo, pero dudo que este sea el caso.

Las palabras lo atravesaron más profundamente que una espada. No sólo Naruto lo había creído un mal padre que no reconocería a su hijo. Sakura y su hermano también lo habían hecho e incluso él mismo dudaba de él en algunas ocasiones, pero no sería tan terrible como todos decían. Él más que nadie sabía lo duro de crecer sin familia y lo mucho que podía afectar a una persona.

—Ni siquiera me has dado la oportunidad de ser un padre para demostrarlo.

Sasuke la miró sobre su hombro. Ya no había enojo en él. Lo que sentía sobrepasaba toda esa clase de sentimientos. Era una especie de decepción total, ni siquiera valía la pena discutir.

Se levantó de la cama, buscando la salida.

Sakura se apresuró a ir tras él, tomando su brazo para detenerlo.

—Sasuke, entiende por favor —suplicó —. Era la mejor decisión en esos momentos. Tú tenías demasiados enemigos, era muy peligroso para él.

—Aún tengo enemigos, Sakura. Pretendes que con esa excusa me quede fuera de la vida de Minato.

—¡No! Pero si tan sólo te quedaras en la aldea por él…

—Sabes que no puedo hacerlo.

Sasuke se giró hasta ella y soltó un suspiro exasperado.

—Sólo regresare a Konoha para destruirla —declaró.

Se apresuró a la salida, ignorando a Sakura. La noche lo recibió con su oscuro y frio abrazo.

—¿Por qué nos odias tanto? —la voz de Sakura se quebró en las últimas palabras. El miedo y desesperación hacían presencia en forma de llanto incontrolable. Se sentía estúpida por llorar y dejarse ver en esa forma tan débil, pero estaba reviviendo lo que más odiaba. Ver a Sasuke alejarse de ella, y algo le decía que esa vez seria definitivamente.

No podía dejarlo ir.

Nunca más.

—Era una niña cuando ocurrió la masacre ¿A caso tengo la culpa? ¿La tiene Minato que nació muchos años después?

Sasuke detuvo su andar y apretó sus puños. Sin permitirse ver a Sakura.

—Te di la oportunidad de salvarte y aun la tienes —dijo sin variar su tono —. Pero no puedo perdonarlos a todos.

—¡Es que no lo ves! —dijo desesperada Sakura corriendo hacia él —. Le harías a Minato lo mismo que Itachi te hizo a ti, y no lo harías por amor.

—¡Cállate, Sakura! No hables como si lo comprendieras.

Sakura se detuvo abruptamente a unos metros de distancia de Sasuke. Como siempre, sólo podía observar la espalda de él. Tan cerca e inalcanzable, recordándole que nunca tendría lo necesario para estar junto a él.

—Lo único que comprendo… —murmuró agachando su vista y apretando los puños. Las lágrimas volvían a aglomerarse en sus ojos, pero esta vez las retuvo. Tal vez ya no tenía caso seguir llorando por Sasuke — es que nadie será lo suficientemente bueno para hacerte olvidar tu venganza.

Por varios minutos ninguno menciono nada.

Permanecieron de pie, sin verse, soportando el frio aire que les helaba los huesos.

Sasuke dio un vacilante paso hacia enfrente, Sakura levantó su rostro. Él dio uno más y ella parpadeó. Sus lágrimas se secaron y sus ojos verdes observaron sin brillo como él volvía a marcharse.

1—

Llegó hasta la rama más alta que podía soportar su peso.

Desde ahí la vista era hermosa. El mar se extendía en todas direcciones y podía ver cada zona de la isla. El bosque estaba a sus pies y el aire lo azotaba sin piedad. Sin embargo, para Sasuke, nada de eso existía. Se apoyó en el tronco del árbol y permaneció sentado con su vista perdida en el horizonte.

Las palabras de Sakura seguían martillándolo y una parte de él sabía que eran verdad.

¿Qué habría hecho de saber la verdad desde el principio?

Cerró sus ojos e imaginó la vida que Sakura había llevado por cinco años. Las críticas que seguramente un embarazo a los dieciséis años habían despertado en la aldea y el hecho de que ni siquiera el padre estaba ahí. Ella lo había necesitado, pero como siempre sólo estaba Naruto para apoyarla.

Pasó una mano por su cabello con frustración y dejó caer su cabeza hacia atrás.

Está vez se imaginó como parte de esa vida. Compartiendo momentos con Sakura similares ha los que habían pasado en el escondite hace cinco años, como los estaba viviendo en ese momento. Con sus peleas y sus buenos períodos. Caminando con Minato en ferias y enseñándole técnicas, como una vez su propio padre lo había hecho con él.

Recordó la cálida y dulce sonrisa del niño. Sintió como su pecho se oprimía con un confuso sentimiento y en ese momento estuvo seguro que no quería que él viviera en un camino marcado por el odio.

¿Pero cómo podía hacerlo?

¿Podía perdonar?

No, no podía hacerlo.

La suave risa de Sakura llegó clara hasta su mente y el recuerdo de la cálida sensación de su mano acariciando la suya hizo que su corazón diera un vuelco.

Tal vez, aunque era un vengador, si podía.

Soltó un suspiro y abrió sus ojos.

En todos esos años nunca se había puesto a pensar el daño que sus decisiones habían causado. Le había dolido traicionarlos más que nada, pero era lo que él debía hacer. Esperaba que Naruto lo comprendiera y entendiera, que Sakura lo perdonara y olvidara y que Kakashi se concentrara en los dos increíbles alumnos que tenía. Su camino era solitario y en cuanto lo comprendió, lo aceptó.

Todo ese tiempo había tomado sus decisiones en base a la venganza porque estaba seguro que él mundo no podía ofrecerle nada más y al saber la verdad detrás de la masacre Uchiha, lo había comprobado.

Pero después de todo ese tiempo descubría que tenía una familia que lo había estado esperando siempre. Que habían sufrido por él en silencio. Tal vez no la había pedido, planeado o deseado conscientemente… pero ellos estaban ahí para él. Tenían esperanza en que regresaría.

¿Por qué Itachi no había permitido que él lo supiera? Por mucho que le molestara en un principio, él habría dejado la venganza de lado por su hijo. Itachi estaría vivo en esos momentos y él hubiera regresado hace años a Konoha, viviendo en una feliz ignorancia de las atrocidades de la aldea hacia su clan, odiando aun a su hermano.

Volvió a cerrar sus ojos sintiendo como su garganta se contraía, haciéndole difícil respirar. Sabiendo en lo más interior de su ser la respuesta: Itachi lo había planeado todo. Desde morir en sus manos, hasta el momento en el que él volviera a la aldea junto a una nueva familia.

No lo había dejado solo.

Pero había una gran falla en el plan y su nombre era Madara Uchiha.

Si tan sólo no supiera la verdad…

Soltó un suspiro lleno de frustración. No podía seguir pensando en los "tal vez", los "hubiera". Esos jamás existirían. Sólo había algo de lo que estaba seguro: No quería perder a la familia que había encontrado.

2—

Sakura atravesó la muralla de la ciudad cuando el sol ya iluminaba todos los rincones. El lugar estaba despertando a la vida y las calles se iban llenando poco a poco de transeúntes.

La energía de esa gente le recordaba un poco a la de Konoha y cierta melancolía la invadió. Había pasado años desde la última vez que había salido de la aldea por tanto tiempo.

Siguió caminando sin observar nada en particular, como iba haciendo desde su discusión con Sasuke, hasta que llegó a un parque abarrotado de personas. Se dejó caer en un asiento y lanzó su cabeza hacia atrás. Sintió las caricias del viento y el sol en su rostro.

¿Qué haría? Lo había arruinado monumentalmente.

Sasuke claramente nunca podría perdonarla y ella tampoco podía seguir esperándolo por más tiempo. Si su venganza era más importante que ellos, lo aceptaría y lo dejaría en paz. Ni ella, ni Minato merecían un segundo lugar.

Al final, nada había salido como lo pensó.

Era tan ilusa, siempre lo había sido.

Abrió sus ojos y miró a los niños jugar. Un amargo sentimiento la invadió, haciendo que sus ojos volvieran a nublarse. Extrañaba tanto a su hijo. Cuanto deseaba abrazarlo y llenarlo de besos, contarle cuentos en las noches y escuchar sus disparates infantiles.

Había fantaseado tantas veces con que los tres estuvieran juntos de alguna forma. Que celebraran el cumpleaños de Minato, o lo llevaran juntos el primer día de academia. Que Sasuke le enseñara el uso correcto de alguna técnica y ella después le curaría las heridas.

Sólo quería una familia para su hijo, pero al parecer cada decisión que tomó la llevaron más lejos de ese sueño.

Sus ojos se nublaron con lágrimas saladas, pero no era tristeza ni dolor por su amor perdido. Lo que sentía iba más allá y no tenía palabras para describirlo.

—¿Sakura-san?

Se enjuagó las lágrimas deprisa y levantó su rostro sorprendida.

El chico frente a ella le parecía vagamente familiar, pero con su mente tan turbada no lograba recordarlo. El moreno sonrió y sus ojos negros brillaron. Se sentó junto a ella en el banco, obligándola a moverse hacia la orilla.

—No me recuerda —afirmó él, aun sin perder su sonrisa —. Usted y sus amigos me sacaron de Konoha después de unos exámenes Chunnin, nos llevaron a la aldea de las aguas termales.

Los ojos de Sakura se abrieron de par en par al recordar al niño engreído que los había acompañado. Aun podía observar rasgos de ese niño en el hombre apuesto que estaba junto a ella, pero eso no la hizo bajar la guardia. Se levantó de un saltó y llevó una mano hasta la bolsa de armas que Sasuke le había dado junto con la ropa.

—¡Wow, tranquila! —exclamó Hidemi, levantando ambas manos en señal de rendición —. No pienso hacer nada malo.

Sakura levantó una ceja sin creerle ni una palabra.

—¿Qué haces aquí?

—Vivo en esta isla hace unos meses —explicó rápidamente ante la obvia amenaza de ataque —. Deje la vida ninja hace dos años.

La noticia la sorprendió tanto que no supo cómo reaccionar. No perdió su posición defensiva, pero estaba lo suficientemente distraída para tomar un arma. Hidemi se encogió de hombros y se acomodó en la banca, estirando sus piernas y acomodando sus brazos en el respaldar.

—Fue la mejor decisión —murmuró casi para sí mismo.

—No te creo —dijo Sakura con decisión —. Tuve un interesante encuentro con Ao.

—Ahora entiendo su reacción —la sonrisa de Hidemi desapareció y sus ojos se entrecerraron molesto —. Agradecería que no me relacione con él. Ni a mí, ni a Shia.

Sakura entendió a la perfección la expresión del chico. Cada gesto irradiaba un odio absoluto de la misma forma que había visto en Sasuke, y estuvo segura que sus palabras eran verdad.

La tensión se esfumó de su cuerpo y dio un paso hacia él.

—¿Qué sucedió para que cambiaras tanto? —pregunto sin poder resistirse.

Hidemi le hizo un gesto con la cabeza para que se sentara junto a él y ella obedeció, mirándolo con más curiosidad de la que realmente sentía. Quería distraerse de sus propios problemas, aunque eso significa involucrarse en la vida de otro.

—Quería arrastrarnos a su estúpida idea de justicia —le dijo —. No podía permitirlo.

Sakura lo tradujo a una sola palabra: Venganza. Soltó un suspiro cargado de tristeza y se dedicó a observar sus manos.

—Has hecho lo mejor —dijo en un susurro —. Apartarte desde un inicio es lo mejor.

—Parece que habla la experiencia —comentó con una sonrisa cómplice.

Ella le devolvió la sonrisa.

—Algo así. Una vez que te involucras, no importa lo que decidas… siempre serán malas decisiones.

—Eso apesta.

Sakura rompió a reír y Hidemi la acompaño. Si la realidad era cruel y se reía de ellos, tal vez tenían que hacerlo ellos también.

—Sakura.

La fría voz de Sasuke hizo que un escalofrió la recorriera por completo y la petrificara en su sitio. Su risa se apagó de golpe, pero se rehusó a girar su cabeza. Hidemi, por el contrario, miró a Sasuke alzando una oscura ceja.

— ¿Y tú quién eres?

Sasuke lo miró por un segundo, de la misma forma en que se mira a la basura, y luego corrió sus ojos a la chica. No sabía porque se había estado riendo con un completo desconocido y tampoco le gustaba la forma en la que él prácticamente la tenía abrazada por los hombros.

—Sakura —volvió a llamarla con su voz impersonal.

La chica lo miró de una forma extraña, como si no quisiera hacerlo. El eco de su discusión aún estaba entre ellos. Y luego volvió sus ojos al pelinegro con quien se sentaba.

—Hidemi —lo llamó con voz aparentemente casual —este es Sasuke Uchiha, un excompañero de equipo —Sasuke resistió las ganas de apretar sus puños con molestia —. Sasuke, él es Hidemi. Formamos parte de una misión hace mucho tiempo.

—Hn.

Los chicos se miraron fijamente, con demasiada atención. Hasta que fue Hidemi quien arrugo su entrecejo y su rostro se deformo con una extraña mueca de comprensión y terror en partes iguales.

—¿Un Uchiha? Ustedes no son especialistas en jutsus fuego o algo así —Sasuke alzó una ceja, sin dar una respuesta clara. — ¿Cómo fue exactamente que llego aquí, Sakura-san?

—Bueno… No fue precisamente porque quisiéramos…

—Es hora de irnos.

Sasuke tomó la mano de Sakura, callándola y haciendo que se levantara. Pero la pelirosa se zafó de su amarre con brusquedad, sus ojos verdes destilaron ira, haciendo sentir a Sasuke un completo imbécil.

— ¿Qué te sucede?

—Estamos perdiendo tiempo —susurró, en un intento por razonar con ella y que el intruso no escuchara —. Puede ser un enemigo.

—No lo es —defendió con vehemencia.

Se miraron por unos largos segundos, en una muda batalla de voluntades. Sakura dio un profundo suspiro, y se giró hacia Hidemi.

—Por cierto, Hidemi —dijo esbozando una cordial sonrisa —. ¿Cómo podemos salir de este lugar?

El pelinegro levanto su vista. Lucia repentinamente turbado y tardó un par de segundos en responder.

—El único puerto esta junto a la vieja fortaleza —se levantó e hizo una pequeña reverencia —. Lo siento Sakura-san debo marcharme.

Hidemi caminó deprisa en la dirección opuesta a la de ellos. Sasuke lo miró con sospecha pero cuando Sakura pasó a su lado, se olvidó por completo de él.

Caminaron en silencio por la aldea, salieron del lugar y tomaron el pequeño sendero que llevaba hasta la casa. La vista de Sasuke no se separó en ningún momento de la espalda de la chica.

Finalmente Sakura se detuvo frente a la abandonada casa y giró sobre sus talones. Encarándolo con los brazos en jara y un mohín en sus labios.

—¿Entonces? —preguntó ella.

Sasuke levantó ambas cejas fingiendo no comprender a lo que se refería.

—¿Sigues pensando en destruir Konoha? Porque no voy a permitir que mi hijo este después de una venganza en tu lista de prioridades.

—No va a ser así, pero tampoco puedo regresar a Konoha y fingir ser una familia feliz.

Sakura sintió como una estaca se clavaba en su pecho y le retorcía el corazón. Por supuesto que no podían ser una familia feliz, necesitaban amor de por medio lo que probablemente no hubiera de Sasuke para ella.

—No te estoy pidiendo que finjamos —enfatizó la palabra —ser una familia. No me interesa nada para mí. Quiero que reconozcas a Minato, pero sólo si vas a estar ahí para cuando él te necesite.

—Así será —respondió Sasuke apretando sus puños con fuerza —por eso lo llevaré conmigo.

—¿Qué? —preguntó en un hilo de voz. Dejó caer sus brazos a sus costados, mientras entendía las palabras de Sasuke. Luego una oleada de ira se apodero de ella —. ¡No! —rugió dando amenazadores pasos hacia el pelinegro —. Nunca. ¿Me escuchas Uchiha? Nunca te permitiré alejarlo de mí. No importa que deba luchar contigo, no importa que quieras matarme. Jamás dejare que te lo lleves de mi lado.

—Sakura, detente —Sasuke tomó a la histérica mujer por los hombros, intentándola calmar.

—¡No! No será tan fácil, Sasuke…

—No intento alejarte de él, porque tu iras conmigo también.

El nuevo gritó de Sakura murió en sus labios. Abrió la boca y la cerró tantas veces que parecía un pez, sin soltar nada más que incongruentes balbuceos.

—¿Qué? —dijo finalmente, mirando incrédula a Sasuke.

—Fui a Konoha por ti, por una razón. Y no he cambiado de parecer —Sasuke esperó para que ella dijera algo, pero las palabras estaban renuentes a salir de la boca de Sakura. Ella simplemente lo observaba con ojos desorbitados —. Podemos comenzar de nuevo, en cualquier otro lugar.

Sakura dio un ligero paso hacia atrás haciendo que las manos de Sasuke se deslizaran de sus hombros y rompieran el amarre. Sasuke no ocupo más de dos segundos en comprender el horrorizado gesto de la pelirosa y hasta ese momento entendió que probablemente ya la había perdido. ¿Por qué nunca lo había pensado antes? Tal vez no había estado con Naruto, pero habían pasado cinco años en los que podía estar con cualquier otro.

—Si aún lo deseas —agregó finalmente en un murmulló sintiendo como en sus mejillas se calentaban.

Sakura soltó un chillido y antes de que Sasuke lo pudiera comprender, se lanzó hacia él estampando sus labios en los suyos. Se sorprendió en un principio pero no tardó en responderle y aferrarse a ella con igual intensidad.

Habían sido cinco años de espera…

Se separaron finalmente y él llevo sus manos hasta el rostro de la chica. Acariciándola con la yema de los dedos. Su pulgar rozó el vendaje del ojo y de nuevo sintió un horrible peso en su estómago.

—Podemos intentarlo —le dijo Sakura sonriendo.

Sasuke correspondió con una sonrisa de medio lado.

—Hn.

Gentilmente levantó la barbilla de Sakura y con lentitud posos sus labios en los de ella, disfrutando cada milésima de contacto de la piel. Saborearon sus labios y luego exploraron sus bocas.

Sakura pasó sus brazos por el cuello de Sasuke, entrelazándolos y empujando cada vez más su cuerpo hacia él. Cada centímetro de ella lo llamaba a gritos. No importaba que Sasuke no le dijera verbalmente que la quería, él lo hacía de otra manera.

Sasuke la tomó por sus caderas, levantándola un poco y ella respondió al instante, aferrándose a él con sus piernas. Un sonido gutural se escapó de Sasuke, haciéndola vibrar. Él avanzo con ella a trompicones hasta la casa. Sin dejar de besarla ni acariciarla en ningún momento y antes de que ella se diera cuenta, la aprisionó contra la pared y su cuerpo.

Sakura se separó y con un movimiento, que a Sasuke le pareció demasiado sensual, se apartó el cabello que le caía sobre el rostro y se inclinó para besar el cuello de Sasuke, sacándole sonoros gemidos. Él siguió acariciando con una de sus manos el trasero de Sakura, mientras que con la otra buscaba torpemente la cremallera de la camisa. Cuando finalmente se deshizo de la molesta prenda, separó un poco su torso de ella, admirándola completamente para él.

Los ojos verdes de Sakura brillaban con deseo y sus mejillas estaban sonrosadas por la repentina adrenalina. Tan veloz como si fuera un ataque mortal, Sasuke la sujeto por los brazos, clavándolos a la pared y dejándola completamente a su disposición. Primero la beso en la boca y luego comenzó a descender hasta el nacimiento de sus pechos. Sakura dejó caer su cabeza hacia atrás, soltando un clamor de placer.

No se dio cuenta cuando ambos cayeron al suelo, ni cuando la ropa quedo esparcida por todos lados. Lo único de lo que eran consciente era del cuerpo del otro y lo único que se escuchaba eran sus gemidos retumbando en las paredes.

Pasó sus manos por las suaves cicatrices que adornaban a Sasuke, algunas muy viejas que apenas eran un hilo blanco en su piel, otras más recientes y aun dolorosas como la de su costado. Se maravilló con el cuerpo de hombre sobre ella, no por un físico increíble, sino porque era un libro de su vida. Cada batalla estaba marcada en cicatrices, cada duro entrenamiento se reflejaba en sus músculos definidos, su piel levemente tostada indicaba los días bajo el sol, y sus piernas fuertes y varoniles las largas caminatas. Hizo un movimiento rápido y ayudada con sus piernas logro invertir las posiciones. Le dio un suave beso en sus labios y luego empezó a descender por su mandíbula cuadrada, bajo por los abdominales besando cada parte en la que pudo haber sentido dolor y finalmente llegó a la zona más sensible del moreno.

Sasuke soltó un suspiro cuando los labios de la kunoichi besaron su ingle y se dejó hipnotizar por los movimientos eróticos de la lengua sobre su pene. Sintió como las corrientes eléctricas lo arrasaban por completo, sus manos viajaron a la abundante cabellera rosa y hundió sus manos en ella, guiándola en el ritmo al tiempo que sus caderas buscaban por más.

De repente la pelirosa paró y se levantó, y él gruño su nombre molesto. Sin embargo, cuando sintió como el cuerpo de ella se deslizaba sobre él, una nueva ráfaga de deseo lo lleno. Expectante y más excitado, bajo su mirada hacia ella, observando como lentamente se sentaba sobre él, uniendo sus caderas.

Sakura se inclinó para besarlo, pero él la detuvo. La admiró en esa forma adulta, con su cuerpo más formado que el de la chica de dieciséis años con la que había estado. Su cabello rosa estaba hecho un desastre y aun así lucia hermosa, dándole la delicadeza que la vida como ninja debería haberle quitado. Se levantó apoyándose en sus codos, y llevo una mano hasta el rostro de ella mientras sus ojos jades lo observaban curioso. Le acarició lentamente la mejilla y sintió las pequeñas cicatrices bajo sus dedos. Delineo con su pulgar el labio inferior. Sakura cerró sus ojos y entreabrió los labios, luego sintió la otra mano de Sasuke acariciar el otro lado de su rostro y rozar con la punta de los dedos sus vendajes.

—Lo siento —dijo el moreno. Luego la sujeto fuertemente de la nuca, iniciando un beso voraz.

Una de las manos de Sasuke la sujeto de la parte baja de la espalda, acariciando su espalda y trasero al tiempo que la acercaba más a él. Mientras con su otra mano se entretenía con su seno, sospesándolo y rozando el erecto pezón.

Sakura abrió más sus piernas haciendo que el pene del chico rozara su clítoris. Soltó un gemido que la obligó a cortar el beso y hundió la cabeza en el cuello del moreno, mientras movía sus caderas al ritmo de las caricias de Sasuke. Le ronroneaba en el oído y el moreno la sujetaba con más fuerza, hasta que no pudo más y la tumbo en el suelo.

— ¡Oh, Sasuke! —gritó la pelirosa, cuando la penetró. Enrolló sus piernas en las caderas del él y disfrutó de la sensación de cada estocada. Cada vez más rápido. Cada vez más profundo.

Sakura sintió como su cuerpo temblaba sin control y su espalda se arqueo en busca de un contacto aún más íntimo, de la última gota de placer para finalmente sucumbir. Con un grito ahogado en un beso, ambos llegaron al clímax. Sasuke se derrumbó sobre ella, hundiendo su cabeza entre sus pechos, escuchando su errático corazón que sólo latía así por él.

Cuando el moreno alzó la cabeza para verla, una chispa de locura brilló en ellos, pero no había arrepentimiento y ella lo amó más por eso.

—Ha sido un buen comienzo —le dijo Sasuke socarronamente.

Sakura lo miró extrañada. Eso debían de ser las endorfinas post-coito hablando, no había manera que Sasuke le dijera algo así en un estado normal.

—Tonto —murmuró ella cerrando sus ojos.

Sasuke le acarició el rostro con una suavidad inusitada y ella suspiró con placer.

—Duérmete —le ordenó, pero ya era tarde. La mitad de su consciencia vagaba placenteramente en los mundos de los sueños…

3—

Hidemi tocó por tercera vez la puerta con insistencia.

Nada.

Shia no respondía.

Tomó impulso y con un golpe de su hombro desplomó la puerta, que quedo abierta y colgando de los goznes. Entró apresuradamente a la estancia sin embargo todo estaba apagado. Era obvio que Shia no había pasado ahí la noche y eso lo preocupó. Las peores sospechas crecían en su mente.

Entró a la habitación de la chica y encontró el kimono en la cama, junto al obi. Pero no había nada más fuera de lugar.

Comenzó a buscar por todas las gavetas preso de la desesperación. Sacó los accesorios de la chica, lanzó la ropa al suelo, leyó algunas notas sueltas buscando pistas. Fue hasta que movió toda la ropa del armario, que encontró un traje ninja nuevo. Lo tomó, como si fuera la evidencia de un horrendo crimen con sus manos temblando del enojo y su mente uniendo todas las pistas.

—Ao —susurró con odio. Lanzó la ropa al suelo y camino hasta la ventana más cercana fulminando con sus ojos oscuros la antigua fortaleza.

Ese debía ser el lugar donde ese cobarde se escondía y reunía las piezas para su retorcido plan. Shia era la pieza fundamental para la realización del jutsu, pero también necesitaba un usuario especializado de cada elemento. Recordaba muy bien como Ao le comento que le gustaría encontrarse a un Uchiha por sus técnicas ígneas y que un buen medic-nin también sería necesario para contrarrestar los efectos adversos que sufriría Shia.

Ahora la morena desaparecía y él se topaba con dos piezas claves del plan de Ao. No podía ser coincidencia… ¿Pero cómo había logrado convencer a Shia de esa atrocidad? Además, ella pensaba que Ao estaba muerto.

Hicieron el plan frente a sus narices y él de estúpido no se dio cuenta de nada.

Se marchó del apartamento, lanzando la puerta con un fuerte golpe, y comenzó a correr hacia la fortaleza.

4—

—Sakura —La chica soltó un murmullo entre sueños y se removió entre las sabanas. Buscó a tiendas a su lado, pero el espacio estaba vacío aunque tibio aun —. Sakura.

— ¿Eh?

—Despierta. Debemos marcharnos.

—Si —Sakura soltó un suspiro y volvió a acomodarse.

Sin embargo, no duro mucho. Unos suaves golpes en su mejilla la obligaron a abrir los ojos y lo primero que vio fue la arrogante sonrisa de Sasuke. Un tremendo sonrojo se apodero de su rostro y se levantó de golpe, llevándose al Uchiha de paso.

Oh, cielos. No podía creer que realmente había pasado.

Tomó la ropa que Sasuke le tendió y se vistió en un incómodo silencio.

—El puerto está relativamente cerca de aquí —dijo Sasuke caminando hacia la ventana de la habitación y dándole la espalda para permitirle un poco de intimidad —. El ultimo barco parte al anochecer.

Sakura dio un vistazo a toda la habitación, preguntándose en qué momento Sasuke la había llevado hasta ahí. La sangre volvió a acumularse en su rostro y antes de que el hilo de pensamientos se dirigiera al lugar equivocado, se colocó junto a Sasuke y se centró en analizar la información que le daba.

—Nos estarán esperando —le dijo.

—Lo sé. Deberemos infiltrarnos. —Sasuke la miró por el rabillo del ojo y ella asintió con la cabeza —. Primero entraremos a la fortaleza y recuperaremos a Kusanagi, de ahí saltaremos al mar y alcanzaremos el barco. Ya en altamar no nos esperaran.

— ¿Pero la fortaleza estará resguardada? —dijo Sakura confusa, mirando muchas fallas en el plan.

Sasuke esbozo una cuasi sonrisa y cambio sus ojos a rojo.

—Déjame eso a mí.

Se giró y se marchó. Sakura se apresuró a colocarse a su lado sin entender lo que harían.

Continuará—

¡Lentamente nos estamos acercando al final! Cada vez menos capítulos y esperó que cada uno les guste mucho.

Gracias a todos los que me han agregado a sus aletas y favoritos, y por sus puestos por cada comentario que me dejan.

Lamento no actualizar tan seguido como quisiera, pero había tenido problemas con mi computadora… ahora ya esta bien y como sea escribiré.

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