Capitulo 24: Un triste Reencuentro
El corazón de Sakura palpitó desbocado. Miró hacia ambos lados y luego volvió su vista al frente, observando a Sasuke.
Su instinto le gritaba que debía de ir a los costados del camino, ocultarse entre los árboles y rastrear a sus enemigos más cercanos. Sin embargo, Sasuke seguía caminando por el centro del sendero. Completamente tranquilo y con la guardia baja. No dudaba de las habilidades de Sasuke como ninja y quería confiar en él, pero aquello era demasiado.
—Sas…
El moreno levantó una mano haciéndola callar.
Frente a ellos se levantaba la antigua edificación de piedra. Su fachada semidestruida ocultaba la guarida que realmente era. Sakura soltó un suspiro cuando notó como Sasuke se resguardaba entre los arbustos más cercanos y no perdió tiempo en seguirlo.
El chico examinó detenidamente el lugar. El lado más cerca a los acantilados era el izquierdo, así que ellos había escapado por ahí y por ahí lo volverían a hacer. Habían tres torres en pie que contaban con un par de guardias cada una y los dos de la entrada principal. Sería fácil despistar a todos ellos.
—Sakura —llamó —Te mantendrás justamente detrás de mí, en todo momento.
—No es necesario que me cuides —se quejó ella de inmediato.
Sasuke cerró sus ojos y al abrirlos, la figura de su mítico Magenkyo Sharingan los adornaba.
—No es lo que pretendo hacer.
Se levantó sin esperar la aprobación de ella y volvió a caminar tranquilamente hacia la entrada principal.
Sakura se levantó molesta e indignada, alcanzándolo en un par de pasos. No tuvo tiempo de reclamarle nada, ya que un guardia avanzó hasta ellos. Sakura se congeló en el lugar y su mano viajó rápidamente hasta la bolsa de armas… pero él guardia siguió su camino sin percatarse de ellos.
Sakura lo miró atónita. Sus ojos verdes viajaron al moreno que se había detenido a esperarla y completamente asombrada, murmuró:
—Genjutsu.
Su corazón se aceleró, volviendo a sentirse la niña de doce años que admiraba al Uchiha. Y por unos segundos sonrió, disfrutando de la sensación. Sasuke sonrió de medio lado y ella se recompuso de inmediato, frunció su entrecejo recordando que estaba molesta y se acercó hasta él.
—Me podías haber dicho el plan desde un inicio.
—Hn.
Sakura entrecerró sus ojos fulminándolo con la mirada, aunque internamente su ser se conmovió al sentir que estaba nuevamente con el chico del que se había enamorado.
Atravesaron en silencio el tramo que los separaba de la fortaleza y ya sin sentirse vulnerable ante los enemigos, ella se permitió apreciar el alcance de la técnica de Sasuke. Sin duda era un genjutsu bastante bueno, los había vuelto invisibles a ambos ante todos y debía de necesitar un control del chakra muy preciso.
Clavó su vista en la espalda de Sasuke, lo único que podía ver de él, observando los movimientos de sus músculos al caminar y como el símbolo del clan Uchiha se movía al compás de cada paso. Los colores subieron hasta sus mejillas cuando los recuerdos de unas horas atrás volvieron a su mente. No podía dejar de recordar ese trabajado torso desnudo, pegado a su cuerpo...
¡Oh, por Kami!
Bajó su rostro completamente rojo, sin percatarse que él chico se había detenido, ya en el interior de la fortaleza.
— ¿Sakura? —preguntó Sasuke, alzando una ceja al observar el extraño comportamiento de ella.
Ella levantó su cabeza de inmediato, sus ojos dilatados lo observaron por unos segundos antes de que su rostro adquiriera una nueva tonalidad de rojo.
Sasuke alzó ambas cejas, comprendiendo los pensamientos de la chica. Y desvió su mirada levemente avergonzado, aunque con su ego un poco más grande.
—Yo… —Sentía que debía decir algo, que Sakura esperaba que lo hiciera. Pero ella colocó un dedo sobre sus labios haciéndolo callar.
—No es necesario.
Se elevó en puntas y le dio un tierno beso en la mejilla.
Unos pasos retumbaron en las paredes. Sasuke y Sakura saltaron hacia cada costado de inmediato, ocultándose entre las sobras, mientras el joven guardia pasaba junto a ellos. Sasuke salió a su encuentro, lo sujetó del cuello y lo aprisionó contra la pared. Sus ojos rojos se clavaron en los castaños del chico, y este quedó completamente inmóvil, atrapado en la ilusión.
Un segundo después, el chico soltó un alarido de dolor y se deslizó hasta el suelo.
Sakura se quedó una vez más pasmada ante tanto poder. Ella misma había sido víctima de esas ilusiones y no quería saber lo que podían llegar a hacer cuando se utilizaban como un arma de tortura.
—Nos dividiremos —dijo Sasuke —. Tú despeja la salida a los acantilados, yo subiré al segundo piso. Nos encontraremos en los riscos.
—No será necesario.
Sasuke y Sakura voltearon de inmediato hacia la voz. Hoshimaru se acercaba hacia ellos lentamente, con Kusanagi en sus manos.
—Sabía que volverías por esto —dijo, inspeccionando la espada con curiosidad.
Sasuke no dijo nada, sus ojos ahora negros, detallaron a su nuevo oponente. Esperando el primer indicio para comenzar la pelea.
—Sakura, vete —le murmuró a la chica.
—No podemos permitirlo —dijo una segunda voz y a sus espaldas surgió otro chico pelirrojo.
Sakura juntó su espalda con la de Sasuke y tomó uno de sus kunais. Sus ojos se entrecerraron en Ao e hizo crujir los dedos de su mano libre.
—Sakura-san, enfrentarnos no es algo inteligente —dijo Ao con pasmosa tranquilidad.
—Capturarnos, no lo fue.
Sakura tomó impulso para lanzarse contra él, pero antes de poder dar una paso, la voz de su hijo la llamó. Su corazón brinco contra su pecho y en un arranque de pánico se giró hacia donde lo había escuchado.
Minato estaba ahí, junto a Hoshimaru.
El pánico la paralizó y fue Sasuke quien salió en busca del ninja de la estrella.
La mano derecha del moreno brilló con relámpagos azules y sus ojos rojos se clavaron con furia en el ninja.
—No pienses que me puedes engañar.
El chakra de su mano derecha se moldeo hasta crear una larga espada y con un certero golpe atravesó al niño en dos. Sakura dio un paso hacia atrás horrorizada y la ilusión se desvaneció, apenas tuvo tiempo de dar un salto hacia atrás al notar los kunais que se dirigían a ella.
Sasuke llegó hasta su lado de un saltó, esquivando las armas que les lanzaban.
—Hoshimaru se especializa en Genjutsus, déjamelo a mí.
—Entonces yo voy por Ao.
Los dos se corrieron hacia sus oponentes, mientras una comitiva de guardias se acercaba corriendo por los pasillos.
Sakura clavó su puño en el suelo, la tierra tembló partiéndose en dos y creando una grieta enorme por la que cayeron algunos de los guardias, mientras los otros quedaban sin posibilidad de acercarse. Ao corrió por la pared, utilizando chakra para sujetarse, y lanzó varias estrellas ninjas hacia ella. Sakura las esquivó con facilidad, a tiempo para detener el puñetazo de Ao que la hizo retroceder.
— ¿Taijutsu, eh? —preguntó con diversión.
Ao sonrió, y los puños y patadas comenzaron.
Mientras Sasuke apenas se había sostenido en pie por el impacto del temblor. La ilusión de Hoshimaru también se había desvanecido, pero luego el guerrero de la estrella se volvió invisible frente a sus ojos.
Sasuke frunció el entrecejo. No era ningún novato al que podía engañar con un truco tan barato. Era Uchiha Sasuke y poseía el Sharingan en uno de los más altos niveles. No había genjutsu, ninjutsu o taijutsu que se escondiera de su vista.
—Chidori senbon.
Movió su mano a lo largo del pasillo y de ella salieron miles de agujas hechas de su chakra electrificado. Hoshimaru se hizo visible en cuanto estas se clavaron en él, pero solo duro unos segundos antes de desaparecer en una nube de humo. Sasuke saltó con rapidez, desapareciendo del lugar, y descubrió al verdadero a sus espaldas.
—Clon de sombra—murmuró para sí mismo.
Hoshimaru hizo un movimiento veloz de manos y colocó su palma en el suelo.
—Kuchiyose no jutsu.
Las paredes volvieron a temblar cuando la gigante salamandra roja apareció en el lugar. Sasuke sonrió de lado. El ninja de la estrella debería estar demasiado apresurado en capturarlos para usar un ataque así tan rápido. El animal se camufló haciéndose invisible y comenzó a embestirlo. El suelo temblaba con cada paso y hacía imposible saber el lugar por el que atacaría.
Sasuke fue lanzado hasta la pared del fondo, derrumbando varios bloques de piedra. El suelo tembló nuevamente y él echo una rápida ojeada al campo de batalla. Sakura tampoco podía sostenerse en pie con las pisadas del animal gigante y aunque los enemigos tampoco lo tenían fácil, estos eran más y lograron rodearla.
—Maldición —gruño entre dientes. Su brazo izquierdo brilló con destellos azules.
—Chidori eiso.
Con el haz de chakra saliendo de su brazo, derrumbo todas las paredes más cercanas, pero no sintió tocar a la invocación. De repente sintió una presencia a su derecha y de su ojo se escapó sangre. Un escudo de Susano se materializó antes que el ataque de su enemigo lo tocara y Hoshimaru se colocó nuevamente en guardia.
Sacó a Kusanagi y la gigante salamandra se materializó a su espalda.
—Es interesante la información que se puede obtener de un objeto cercano. ¿Sabes que estos guardan parte de tu esencia cuando los recubres con chakra?
Hizo agiles maniobras con la espada, antes de clavarla en el suelo.
La salamandra se dividió en múltiples partes que recubrieron rápidamente todo el suelo, las paredes y el techo. Una a una se volvieron del color piedra de las paredes y luego siguieron cambiando hasta que crearon una calle adoquinada y varias casas a su alrededor. Sasuke sabía que no era real, pero incluso podía escuchar los murmullos de las personas que se reflejaban, la suave brisa del viento y el olor del pan que solo su tía podía cocinar y que había olvidado.
—Adiós, Sasuke —dijo un ninja al pasar y que identificó como su primo.
Era un buen genjutsu, debía de admitirlo.
Volvió su vista al frente, donde Hoshimaru seguía parado en medio de la calle del barrio Uchiha.
— ¿Te has imaginado como seria todo, si estuvieran vivos? —preguntó con cierta sorna, burlándose de los más profundos y ocultos pensamientos que había tenido. Sasuke hizo crujir sus puños, furioso.
La imagen cambio y ahora cada casa de Konoha ardía en llamas negras. Los gritos le perforaron los oídos y el olor a sangre inundaba el aire. Miró sus manos manchadas de sangre.
— ¡Papá! —gritó un niño.
Sasuke se giró buscando a Hoshimaru, pero no lograba encontrarlo. La multitud que huía de la caída de la Hoja, lo empujaba y no lo dejaba ver correctamente.
Hizo unos rápidos sellos y de su boca salieron múltiples llamas que se encargaron de incinerar a los fantasmas de su imaginación. Sasuke saltó, buscando sostenerse del techo del castillo pero no logro sentir nada. La ilusión era mejor de lo que había esperado. Así que corrió entre las calles buscando al ninja.
Lanzó armas y los ataques más básicos que le requerirán menos chakra.
— ¡Papá!
Sasuke se detuvo, observando a Minato. El niño cubierto de sangre apenas y lograba caminar
— ¿Por qué lo has hecho?
Sasuke lo observó, si una pizca de emoción en su rostro.
—Es patético que te escondas bajo la imagen de un niño —le dijo con desprecio.
Minato se encogió de hombros y luego comenzó a crecer. Sus facciones maduraron convirtiéndose en un apuesto joven de cabello negro desordenado y una sonrisa seductora.
—Ahora parezco un rival —dijo el Minato adolescente cambiando sus ojo a rojo.
El chico saltó al ataque. El sharingan de Sasuke giró y lo miró a los ojos. En un abrir y cerrar de ojos las llamas negras atraparon al chico.
El genjutsu de Hoshimaru se anuló gracias la ilusión que el había creado y en la que ahora Hoshimaru estaba. Podía ser que en su ilusión se transformara en su hijo, e incluso luciera el Sharingan, pero eso no lo dejaba exentó de las ilusiones del real dojutsu.
El lugar crujía y las piedras se desprendían del techo y paredes. Se giró a Sakura para ver como ella era la que tenía ahora acorralados a sus enemigos. Corriendo alrededor de ellos a tal velocidad que para ojos normales era imposible verla y haciendo que estos cayeran uno a uno utilizando la técnica de palma mística.
Recogió su espada y se unió a ella de inmediato.
—Este lugar va a colapsar —dijo ella.
—Vámonos.
Un par de pasos después, la tierra crujió sin que nada tuviera que ver algún ninja. Sasuke y Sakura corrieron lo más rápido que podían, impulsados por sus chakras. Las rocas caían estrellándose contra el mar, la fortaleza se derrumbaba a cada segundo.
Frente a ellos, la estructura cayó y el cielo se abrió sobre sus cabezas. Sakura gritó cayendo al mar y Sasuke se cubrió como pudo detrás de ella.
El agua helada les congeló el cuerpo al instante y el golpe fue como recibir miles de puñetazos al mismo tiempo. Se sumergieron sin poder hacer nada para parar la fuerza. Las rocas que caían les rasgaban la piel y una vez que lograron estabilizarse, nadaron hasta la superficie.
Sakura inhaló aire en cuanto su cabeza se asomó sobre el agua. Abrió los ojos, encontrando a Sasuke a unos metros de ella y nadó hasta él. Se levantaron gracias a sus chakras, poniéndose de pie sobre el agua.
—Ese es el barco —dijo Sasuke mirando el horizonte.
La embarcación de madera no era tan pequeña y el poco viento la hacía moverse con lentitud. Sasuke y Sakura la alcanzaron agotando sus últimas reservas de chakra, y solo una vez dentro se desplomaron cansados. Se escondieron en las bodegas y esperaron pacientemente uno junto al otro.
—Sasuke-kun, tus heridas se han abierto — Sakura se acercó para sanarlas, pero él le sujetó las manos antes de que lo tocara.
—Las tuyas también y casi ya no tienes chakra.
Soltó un suspiro, resignada, y se reclinó en la pared. Con los movimientos de las olas, fue sumergiéndose en un profundo sueño.
Se levantó con el movimiento brusco de la embarcación, tardando unos segundos en recordar donde estaba.
—El barco ha anclado —le dijo Sasuke y ella se giró para verlo. De inmediato supo que el chico no había dormido nada en toda la noche, por la mirada cansada y las ojeras debajo de sus ojos, y la luz del sol se filtraba hasta ellos por la escalera que dirigía a la cubierta.
Se sintió un poco apenada y torpemente se levantó. Sasuke la imitó, mirándola disimuladamente con curiosidad, pero sin decirle nada.
Se escabulleron a la cubierta y tomaron un par de capas de algún viajero descuidado. Desembarcando junto al resto de turistas, corriendo a los bosques de inmediato.
—Déjame curar tus heridas —dijo Sakura deteniéndose y sujetándolo de la mano —. No llegaremos muy lejos si seguimos así.
—Tú tampoco te encuentras bien.
—Sanare las mias también.
Sasuke entrecerró sus ojos, examinándola. No sentía que el chakra de la pelirosa fuera lo suficiente y ambos tenían heridas muy graves. Estaba dispuesto a negarse, cuando un escuadrón de ninjas apareció frente a ellos.
Hoshimaru furioso, caminó hasta el frente. Se habían burlado de el en su propio terreno y los haría pagar.
Su invocación creció a niveles desorbitantes. Derrumbando los árboles y proyectando su sombra sobre los ninjas. La salamandra exhaló llamaradas de fuego.
Sasuke y Sakura se apresuraron en retroceder. La nube de vapor les robo el oxígeno de sus pulmones y ambos se detuvieron mareados. Enfrentaron a su enemigo analizando las posibilidades.
Sasuke sabía muy bien que utilizando el Susano podía deshacerse de todos de una sola vez y al igual protegerse de cualquier ataque. Pero no tenía el chakra necesario para hacerlo completo, no aun. Sakura notó como el pelinegro apretaba los puños frustrados. Supuso que debía tener un plan, pero también notaba lo cansado que estaba.
Se colocó detrás de Sasuke y lo sujetó de los hombros. Sus ojos verdes brillaron con determinación y en su frente se dibujó un pequeño rombo.
—Te daré mi chakra. Restauración divina —agregó en un murmulló.
Y así, unas líneas negras recorrieron el cuerpo de la chica, partiendo desde el sello en su frente, y siguieron avanzando hasta unirse al de Sasuke, sanando cada herida que tenía desde la perforación en su abdomen hasta ligeras rasgaduras. El chakra liberado por su sello se mezcló con los canales de chakra de Sasuke y él sintió la extraña sensación de ese nuevo chakra introducirse poco a poco en su cuerpo.
Una media sonrisa se escapó de sus labios y sus ojos se cubrieron de una capa de sangre, donde rápidamente se dibujó el Magenkyo Sharingan.
La inmensa energía espiritual de color violeta los cubrió. Los huesos del Susano comenzaron a formarse y los ninjas corrían despavoridos a cada capa de piel que se le sumaba al inmenso ser.
Finalmente la armadura surgió y con ella una enorme ballesta.
Hoshimaru no retrocedió y lanzando un gran alarido corrió hasta los de Konoha. Susano preparo una flecha negra, y una explosión colosal iluminó el bosque devastando árboles.
Sasuke y Sakura se aferraron al suelo para no salir disparados por el impacto. El cuerpo de Susano no los protegió contra las inmensas ondas de calor que causaron quemaduras en sus cuerpos, ni de la cegadora luz.
El suelo a sus pies humeaba y derretía las sandalias ninjas.
No quedaba nada… solo las cenizas a su alrededor.
Sasuke abrió los ojos observando el desolado horizonte. Susano desapareció cuando el cayó agotado al suelo, ya no le quedaban fuerzas para sostenerlo y frente a él observó el cuerpo de Hoshimaru.
Parpadeo y sus ojos volvieron ser negros, pero algo en su vista no estaba bien. Por unos segundos todo fue borroso, se quedó quieto mientras recuperaba su visión normal, disimulando que nada había pasado.
—¡Sakura-chan!
Ambos voltearon a su derecha. Naruto se acercaba corriendo hacia ellos, con una comitiva de ninjas detrás de él. Sasuke se tensó levemente, pero al ver la sonrisa en el rubio, su cuerpo de inmediato comenzó a relajarse. Sakura, por otro lado, sonrió al verlos. Todos sus amigos estaban ahí… los había extrañado tanto.
Dio un par de pasos hacia ellos.
Pero el resto de los ninjas se apresuraron a llegar hasta ahí.
Sai, más rápido que la mayoría, atrapo a Sasuke con unas cadenas de tinta y luego le colocó un par de esposas supresoras de chakra.
—Estás detenido por órdenes de la Hokage —habló el artista.
Neji se encargó de sujetar a Sakura, solo imposibilitando cualquier movimiento.
Los ojos verdes de Sakura lo miraron con desconcierto y él le devolvió la mirada de la misma forma. Luego volteo a Naruto que estaba tan impactado como ellos.
Y solo una pregunta pasaba por la mente de los tres. ¿Qué estaba pasando?
