Capítulo 26: Encrucijada
Las espadas chocaron.
Sasuke apretó sus dientes, ejerciendo más fuerza, pero el bloqueo de Danzo era formidable. La única forma correcta de bloquear a Kusanagi.
Miró directamente a Danzo, sus rostros a centímetros, y notó el desprecio emanar de él.
—Chidori — murmuró.
Su cuerpo entero refulgió con la energía electrificada de su chakra. Danzo saltó hacia atrás de inmediato, alejándose lo más que podía del chico, pero él hábilmente lanzó una serie de kunais que lo obligaron a retroceder nuevamente.
—Nunca me podrás vencer — le aseguró. Llevó una mano hasta su cabeza y comenzó a desenrollar el vendaje que ocultaba su rostro, revelando el escondido ojo rojo, idéntico al de Sasuke.
Sasuke abrió sus ojos de par en par, paralizado momentáneamente por la sorpresa.
—No te creas único, por tu sharingan. Conozco sus secretos mejor que tú.
—Solo un verdadero Uchiha tiene derecho a portar el sharingan.
El símbolo del sharingan giró velozmente, y la sangre comenzó a correr por sus mejillas. En un instante un demoniaco ser compuesto de chakra se había formado, rodeando y protegiendo a Sasuke por completo. El Susano dio una estocada con la espada, sacudiendo los cimientos de la construcción.
—1—
La tierra tembló. Los gritos de los civiles se hacían más fuerte aferrándose con fuerza al pasamano que rodeaba la montaña Hokage. Minato detuvo su carrera y junto a él se posó el perro de tinta. Miró sobre su hombro. Estaba dejando su aldea atrás, sus amigos, su familia…
Las lágrimas corrían sin cesar por el rostro. Llenas de miedo y tristeza. Volvió el rostro al frente, a la protección del bosque.
Bajo el rostro y apretó sus puños. Las lágrimas seguían saliendo de sus ojos, porque aún tenía miedo, pero no podía esconderse. No si lo que quería era ser un ninja de Konoha.
Montó el animal de tinta y lo animó en andar en dirección contraria. Hacia la batalla.
Por un instante miró la gran invocación de la Hokage, una babosa gigante de color verde y luego el animal se dividió en muchas partes. Supuso que su madre se encontraba ahí, junto a Tsunade-sama, ayudando a los heridos y salvando vidas.
Sonrió con orgullo y se prometió salvar a sus amigos.
Dobló una esquina, a unos metros del distrito Hyuuga, y se encontró con una barrera de ninjas de la hoja. No podía ver a un lo que los atacaba, los ninjas hacían todo su esfuerzo por contener al enemigo, pero Minato tenía que pasar. Podía observar las casas en llamas de los Hyuuga y Hideto debía encontrarse en ese lugar.
Retrocedió. Hizo que el animal saltara por los techos, la oleada de calor le dio justo en el rostro, haciéndolo cerrar sus ojos con fuerza. Los gritos lo alertaron y al abrir los ojos noto una serie de kunai que viajaban hacia él. Se lanzó a la izquierda, las armas atravesaron al perro gigante manchando de tinta todo el suelo. Minato soltó un suspiro, pero su alivio duro poco al notar otra serie de kunais trazando un giro hacia él.
Se lanzó corriendo por los tejados. Mirando hacia atrás de tanto en tanto. Cada vez estaban más cerca. Se agachó cuando tenía las armas encima. El brusco movimiento lo hizo deslizar por la rampla y su grito al caer se perdió entre el barbullo de la batalla.
—2—
—¿Quiénes son ellos? —exigió saber Tsunade.
Se encontraba en la parte superior de la torre Hokage, en el centro de un gran círculo lleno de símbolos y flaqueada por sus mejores ninjas médicos que mantenían un sello en sus manos sin moverse del puesto, aun con la tierra temblando a sus pies.
—No tenemos ningún registro de ellos — habló Shikaku —todos poseen las mismas habilidades, lo que sugiere ser miembros de algún clan…
—Algo relevante — exigió Tsunade, clavando sus ojos avellana en él con furia.
El líder del clan Nara soltó un suspiro.
—No creo que posean realmente entrenamiento ninja.
— ¿Por qué nos están dando tanto problemas entonces?
—Porque no logramos tocarlos. Algo nos impide acercarnos realmente a su cuerpo, las armas no logran rozarlos.
— ¿Cómo una barrera? —sugirió Sakura, sentada a la siniestra de la Hokage.
El líder del clan Nara asintió. Tsunade y Shizune, a su derecha, intercambiaron una larga mirada y justo en ese momento un ANBU apareció arrodillado frente a la líder de la aldea.
—Princesa Tsunade, es Uchiha.
La rubia soltó un gruñido y rodó sus ojos. Problemas como él eran lo que menos le faltaban en ese instante. Sintió a Sakura removerse inquieta y una mirada bastó para que la chica se quedara callada.
Su prioridad era la aldea, sin embargo, Uchiha podía ser tan peligroso como las personas que lo atacaban y arrastraría a su codena a muchos más. No se fiaba de él, pero si lograba convérselo para ayudar en ese crítico momento las cosas podían ser mucho más fáciles, tanto para la aldea como para él.
Era arriesgado, demasiado.
— ¡Sakura! — Ordenó — encárgate de mantener a Katsuyo. Shikaku, ve junto a Inoichi y encuentra el origen de esa barrera, avísame en cuanto lo sepas. Shizune, acompáñame.
Se puso de pie de inmediato, no quería que nadie reprochara sus órdenes y Sakura no tuvo más remedio que concentrarse en el sello para mantener a Katsuyo con cada uno de los ninjas que luchaban, preguntándose que había pasado con Sasuke, acaso seria él el responsable…
Sus ojos verdes se encendieron, reflejando las llamas que gobernaban la ciudad y sintió como algo se quebraba en su pecho.
Tsunade caminaba deprisa, el oficial ANBU unos pasos detrás de ella, bajando las escaleras de la torre Hokage.
— ¿Qué ocurre?
—Ha escapado, aprovechando el momento del ataque.
—Tsunade-sama, ¿Usted cree que él estaba al tanto de esto?
—No lo puedo asegurar. Estuvo cautivo junto con Sakura en la isla, y ella afirma que no ha tenido contacto con el enemigo. Sin embargo, antes de su captura no sabemos lo que pudo ocurrir. ¿Está en la aldea? — preguntó, mirando al ANBU sobre su hombro.
—No ha salido de la base, su chakra ha sido detectado cerca de la entrada a RAIZ.
Tsunade soltó una maldición y apresuró su paso.
La zona subterránea de Konoha no se encontraba en mejores condiciones que la superficie. Los escuadrones ANBU corrían de un lado al otro, organizándose en busca del nuevo enemigo. Los temblores eran más fuertes que en la superficie y el humo obstaculizaba la visibilidad. Ignoraron la sorpresa de los guerreros al ver a su líder y siguieron un camino aún más profundo y enredado, directo a Raíz.
Se detuvieron de golpe al sentir el poder de Sasuke, aún faltaban algunos metros, pero no por eso dejaba de ser impresionante. Tsunade reconoció para sí misma que esa fuerza era comparable con la de ella misma y maldijo entre dientes al Uchiha.
Miro más adelante a los miembros de Taka, y reanudo sus pasos hacia ellos. Los tres integrantes se colocaron en guardia de inmediato.
—Déjenme pasar —dijo Tsunade— son asuntos de Konoha.
—Es asunto de Sasuke —tercio Karin, apretando sus labios.
—A menos que quieran pasar el resto de sus patéticas vidas en prisión. ¡Muévanse!
Tsunade clavó su pie en el suelo y una fisura comenzó a dibujarse por todo el largo pasillo, dividiéndolo en dos. Taka dio un salto hacia un lado, evitando caer en el nuevo cráter y Tsunade aprovecho a pasar entre ellos. El Anbu y Shizune, bloquearon a Taka impidiéndoles seguir a la Hokage.
Tsunade salió del estrecho pasillo, soltó un grito ahogado al ver el enorme mounstro de chakra que abarcaba casi todo el lugar.
El puente estaba destruido y la mayor parte de las vigas que sostenían la bóveda sobre sus cabezas. Al otro lado, el chico combatía contra uno de los shinobis más experimentados de la aldea. Tsunade no podía creer que aquel hombro realmente lo hiciera y no hubiera relegado la batalla a sus subordinados de Raíz. Tal vez porque sabía que no había nadie que pudiera derrotar al Uchiha, o tal vez porque su aversión por el clan le pedía acabar el asunto con sus propias manos.
Entendía la situación de chico, sin embargo no la apoyaba. Danzo seguía siendo miembro del consejo de Konoha, por mucho que ella no estuviera de acuerdo. Tsunade observó la batalla, mientras evaluaba sus opciones. Los resultados de la batalla eran visibles en ambos, pero nunca había visto a al mayor más miserable que en ese momento.
—3—
Sasuke ahogó un gemido al caer al piso, la ráfaga de aire lo había lanzado lejos de la protección del Susano, su cuerpo rodó por la larga plataforma. Danzo no espero ni un segundo en volver al ataque, Sasuke se levantó de inmediato y concentró su chakra en sus pies, evitando así que esta vez saliera despedido por el aire.
El frio viento le azotó el rostro, obligándolo a cerrar sus ojos, y sintió las cuchilladas que el mismo aire producía, rasgarle toda la piel. Finas líneas de sangre comenzaron a salir de todo su cuerpo pero, él no les dio mayor importancia.
El viento cesó por unos segundos. Sasuke abrió los ojos, Danzo estaba a tan solo unos metros de distancia, preparando su siguiente ataque. Sasuke, veloz, dio un salto para acortar distancia y se lanzó hacia el hombre. De su ojo izquierdo comenzó a brotar sangre mientras el Magenkyo Sharingan giraba veloz.
Una barrera de fuego negro se extendió a espaldas de Danzo, acorralándolo. Sasuke desenvaino la espada corta del uniforme ANBU, sintiéndose extraño con una espada tan distinta a su katana, pero dominándola con igual maestría.
Dio una estocada directa, que danzo detuvo con un kunai. El ninja de Raíz, alargó su brazo izquierdo intentando colocar un sello inmovilizador en el Uchiha, sin embargo, al darse cuenta, Sasuke lo empujó con una patada, enviándolo directo a las llamas negras de su Amaterasu.
Respiró profundamente, intentando regular su respiración, mientras los gritos de Danzo dejaban de escucharse y justo en ese instante, Sasuke sintió la presencia del ninja a su espalda.
Se giró con una velocidad impresiónate e intento bloquear con sus brazos el ataque. Un agudo dolor punzante en su estómago, lo hizo caer de rodillas, gruñendo, mientras otro ojo se cerraba para siempre en el brazo de Danzo.
"Izinami" murmuro para sí mismo. Solo tenía que matarlo las veces necesarias para que dejara de usar ese truco cobarde.
—Te estas quedando sin chakra —observó Danzo con satisfacción.
—Y tú sin ojos — gruñó Sasuke.
Danzo se encogió de hombros, restándole importancia.
—No los necesitaré cuando añada los tuyos a mi colección y tenga a tu bastardo en Raíz, para hacer el trabajo sucio.
Sasuke apretó sus dientes. Su sangre ardía y sentía como le palpitaba la cabeza, el Susano volvió a alzarse, más grande, y terrorífico que nunca. Como si se tratara de un dios en medio de la destrucción, haciendo vibrar toda la base de shinobis de elite. e su chakra, y llego al otro lado del precipicio. ados de la batalla eran visibles en ambos, pero nunca habian iha.
Danzou saltó hacia atrás para protegerse, pero no había muchos modos de protegerse del colosal guerrero y con un tajo limpio fue atravesado por la espada del gigante de chakra. Sasuke observó como el ninja de la hoja caía al suelo, el cuerpo se desvaneció y Sasuke se puso de pie, atento al siguiente asalto.
Repentinamente todo se volvió borroso, al mismo tiempo que sentía un dolor punzante en la parte posterior de sus ojos. Llevó sus manos hasta ahí, empapándose con la sangre que corría por sus mejillas y retrocedió un par de pasos inseguro, sintiéndose repentinamente vulnerable.
Su corazón latió deprisa cuando no logro enfocar con claridad el campo de batalla, solo pudo notar los rasgos de Danzou que estaban a unos metros de distancia.
Necesitaba terminar la batalla pronto o perdería todo su poder ocular con ese tipo.
Parpadeo varias veces y cuando finalmente logro ver con más claridad, era demasiado tarde. Danzou lanzó un ataque que hizo a Sasuke volar por los aires, cayendo cerca del borde de la plataforma y ahogando un grito al sentir el dolor abdominal. El Susano tembló antes de desaparecer y el Uchiha intento reincorporarse, pero el dolor era demasiado agudo. Tosió y el sabor metálico de la sangre baño su boca.
Escuchó los pasos lentos del anciano acercarse. Listo para el golpe de gracia.
El interior de Sasuke rugió con una furia renovada.
Perder no estaba dentro de sus opciones. Recordó la última sonrisa de Itachi, sintió su frente cosquillear en el punto donde normalmente lo golpeaba. Y luego, súbitamente, la imagen mental cambio por el rostro sonriente de Minato. Sus ojos verdes mirándolo con infinita curiosidad y recelo, sus risas en la feria y el grito desesperado llamándolo "Papá".
Abrió sus ojos de par en par, con la estrella roja de seis picos en ellos.
Estaba en la obligación de vengar todo el daño ocasionado a su hermano, pero también debía proteger a su nueva familia. El destino de ellos sería peor que el propio sino sobrevivía a la batalla.
Rodó por el suelo a tiempo de esquivar el ataque.
— ¡Jutsu de fuego: gran bola de fuego!
La llamarada inundó la guarida ninja, haciendo retroceder a Danzou y Sasuke se lanzó justo detrás del fuego, así al momento que este se disolvió, atacó con la espada, incrustándola en los costados del ninja.
— ¡Deténganse! —gritó Tsunade, saltando hacia ellos. Sin embargo, ambos ninjas se enfrascaron en una lucha de taijutsu.
Sasuke sonrío cuando notó como Danzou se protegía la sangrante herida, sin intentar utilizar la técnica prohibida Uchiha. Lo cual, solo podía indicar una cosa. Ya no tenía más ojos que utilizar.
El chidori brilló en su mano izquierda y se dispuso a atacar, pero antes de llegar el suelo se dividió, obligándolo a retroceder.
—He dicho que se detengan —murmuró Tsunade con enojo, apareciendo en medio de los dos guerreros.
— ¿Acaso lo defiendes, Tsunade? Esto es traición —gritó Danzou enfurecido.
—También es traición actuar a espaldas del Hokage —respondió tajante.
—He hecho lo mejor para Konoha. Decisiones que tú o Sarutobi nunca tendrían el valor de tomar. El clan Uchiha siempre será una amenaza para la aldea.
—Fueron tus acciones, lo que lo convirtieron en una amenaza. Tu ambición y envidia por un poder ajeno.
El semblante de Danzou se volvió más iracundo, si es que era posible, y la cicatriz de su rostro brillaba por la presión de su mandíbula.
—No importa lo que pienses, tu destino fue sellado desde el momento que…
No pudo continuar. La tierra tembló, los cimientos de la base ANBU se estaban desmoronando y el piso a sus pies se resquebrajaba, hundiéndose en las profundidades.
Los ninjas saltaron, intentando llegar a la única salida antes de quedar soterrados. No obstante, en ningún momento Sasuke dejó la batalla. Mientras caían los escombros, encontró el momento justo y lanzó su espada bañada en electricidad.
Tsunade abrió sus ojos de par en par al ver el rayo que el chico había lanzado. Logro distinguir como Danzou esquivaba el ataque, pero los escombros no habían sido benevolentes con él y segundos después, las rocas habían tapado por completo la única salida.
Se giró furiosa y tomó al Uchiha de las solapas de su uniforma, estrellándolo contra la pared.
— ¿Qué has hecho?
—Esta es mi batalla.
—Tienes idea de lo que pasara si lo matas, mocoso insolente —lo empujó un poco más, enfatizando sus palabras—. No volverás a ver a Sakura ni a Minato. No permitiré que los arrastres a una vida de persecución. —Sasuke no respondió, era consciente de las palabras ciertas de la quinta, pero en ningún momento apartó su mirada dura de ella o dejo ver su preocupación. Ninguno de los dos iba a lograr intimidar al otro —. Ahora decide —continuo —. Ellos, y peleas por Konoha en este momento; o tu venganza, y te marchas para siempre de aquí.
La Hokage se marchó y el ANBU que la esperaba se unió rápidamente a ella. Al menos sabía que Sasuke no podía llegar muy lejos por las heridas que tenía. Tenía una costilla rota, por lo menos, y sin el tratamiento médico apropiado podría perforar uno de sus pulmones. No duraría no dos minutos en un enfrentamiento y ella no pensaba dejar que ningún aldeano de la hoja lo ayudara a menos que combatiera por ellos. No dejaría que Sakura fuera a su encuentro.
Los miembros de Taka se acercaron a Sasuke, impresionados por la forma en la que esa mujer había tratado a Sasuke y más aún, que él no haya hecho nada para impedirlo.
—Sasuke… —llamó Karin con preocupación. — ¿Qué haremos ahora?
Sasuke respiró profundo, sus ojos negros observaron el lugar que poco a poco se desplomaba.
—Nos marchamos.
- ….-
¡Estamos a tres capítulos del final!
¿No están emocionados? Yo sí. Es el primer Sasusaku que comencé a escribir, cuando ni esperanzas de ser cannon habían y ahora incluso tenemos a la bella Sarada y un gaiden dedicado a la pareja. Debo de admitir que no me gustó mucho la historia del Gaiden, pero pasaron momentos que lo recompensan.
Gracias por sus comentarios y alertas. Sé que los hago esperar mucho, pero ya estamos en la recta final.
La batalla contra Danzou no me ha parecido tan magnífica como en el anime, pero era un poco difícil igualarla y no quería repetir todo lo que ahí había pasado.
En fin, sus comentarios me son muy útiles para poder seguir mejorando. No duden en darme cualquier consejo, será bien recibido.
Y por último, he comenzado a publicar una nueva historia se llama Ignis, el reino del fuego. Es por decirlo de una forma, mi supe proyecto. Una trilogía que he venido diseñando hace mucho tiempo atrás y que esperaba empezar cuando terminara El Ultimo Uchiha, pero he decidido comenzar. Mi prioridad será terminar esta historia antes de meterle toda mi energía a Ignis.
-…-
Made27: Muchas gracias por tus palabras. Sin duda tu comentario me ayudó a ponerle más empeño a esta historia.
Daliapv: si estaré editando los primeros capítulos. No habrán cambios muy sustanciales, pero hay cosas de mi forma de escribir que han cambiado y situaciones que pueden tener una mejor transición.
