El pasado del monstruo.
-¿Qué pasa Jaffid, no te alegras de verme?- Sonríe Johan, planea sentarse en un sillón de la sala pero al ver varías manchas de un liquido ámbar, probablemente alcohol, solo se queda ahí de pie.
Jaffid por su parte tiembla de miedo, como puede una persona de 1.90 de estatura y con 95 kilos de peso temerle tanto a un joven escuálido con apariencia enfermiza.
-Señor…- dice tartamudeando un poco- que…que… ¿Qué le trae por aquí?
-Simple, me gustaría, si fuera posible claro, recuperar mi dinero- la sonrisa que lanza Johan y la mirada que dirige a aquel árabe basta para que el hombre ahí se ponga histérico.
-Verá, señor…- comienza Jaffid a hablar de forma apresurada.-Creíamos que tú… digo…usted… había muerto…-el hombre no pudo continuar pues Johan había tomado una figurilla de un mueble y el gesto, para aquel hombre tan aterrado, no paso desapercibido.
-Intentas decirme que… perdiste MI dinero- dice Johan sin cambiar mucho su tono de voz.
-No…. No… ¡No! Señor- se apresuro a decir el hombre-No es eso, por seguridad. ¡Si! Por seguridad lo transferimos a otra cuenta…pero si hago unas llamadas… lo tendrá mañana mismo. El hombre hablaba demasiado deprisa y cualquier persona común se habría confundido con las frases sueltas que decía, ero Johan no era precisamente común… Sonrió al hombre y él le respondió la sonrisa con miedo. Se dispuso a marcar un par de números, todos los interlocutores preguntaban el porque de su nerviosismo, el que si había bebido, el que tal o cual… todos quedaban mudos al oír que el "jefe" había regresado.
Cuando por fin se habían calmado los ánimos el hombre volvió con Johan.
-Lo tendrá mañana, señor, ya han empezado a hacer los movimientos necesarios- dijo el árabe con un extraño acento, y saco un pañuelo para limpiarse el rostro. Estaba sudando mucho.
-Ya veo- en todo ese tiempo Johan no se había movido de aquel lugar y continuaba jugueteando con las figurillas de cristal.-En ese caso, ¿me invitas un trago?- dijo sonriente.
Jaffid lo miró y no supo como interpretar esa sonrisa, la anterior le había dado a entender que le perdonaría la vida, y esta era… más sincera… como de ¿amabilidad?, sintió un poco de miedo pero por fin decidió que no tenía otra opción más que hacer lo que aquel decía. Saco una nueva botella de un estante y pronto ambos comenzaron a beber, Johan por fin tomo asiento mientras reía sonoramente de lo que el hombre le decía ya entrado en bebida.
-Sig, la mag…dita…me dejop, ¡hip!, pog un $·&%$· chinog, como puede serrrr, eso, ¡hip! Sírveme más, más- gruñía el hombre mientras bebía vasos llenos de whisky, al parecer su esposa lo había dejado, Johan se levantó y acercó la botella a Jaffid que comenzó a beber directo de la boquilla. –ja ja ja ja…- el hombre reía a rienda suelta.
Johan se puso de pie de pronto, el hombre de inmediato calló las risas. Temeroso de nuevo.
-Debo irme- comentó Johan- es una lastima que tu esposa te dejara, Jaffid.- siguió sonriendo y acercándose a aquel hombre- no es bueno hacer cosas tan indecentes con el cuerpo de una mujer, a menos que ella te lo permita- dijo acercándose al oído de aquel árabe que lo miró con sorpresa.
Jaffid iba a intentar responder, después de todo era su esposa de la que se hablaba, sin embargo por alguna extraña razón sentía que las palabras no le salían ¿Había bebido tanto?
Notaba como si su garganta fuera de hule y no se dedicara más que a moverse suavemente pero sin ritmo ni sentido, llevo sus manos a su cuello mientras miraba con desesperación el rostro de aquel joven rubio.
-Es una lastima, ahora que intentas disculparte y tu esposa no lo escucha-siguió Johan- me marcho- y tomo su abrigo y salió del lugar.
En aquel apartamento el hombre comenzó a intentar respirar, pero le faltaba el aire como si sintiera que alguien le había tapado la nariz. Pronto solo se escuchó un golpe seco en el piso. Jaffid había muerto.
Johan camino por el barrio turco un poco, localizó una posada que no era parte de sus antiguos dominios y entro, una mujerona de edad avanzada y con aspecto de vieja prostituta le ofreció comida y una habitación, al final y gracias al poco dinero que había logrado obtener de aquel abrigo, pagó la mitad de la cuenta y prometió el resto para mañana en la mañana, la mujerona accedió encantada, un chico así de guapo y con tanta clase no solía verse por ese lugar.
-Muy bien chico, no hay problema el resto me lo das mañana- Sonrió la mujer, mientras dejaba una bandeja con un plato de sopa, carne, ensalada, pan y vino.- Come un poco que te ves pálido.-
-Gracias- respondió Johan y comenzó a comer en silencio mientras la mujer se iba del cuarto.
Al día siguiente Johan tuvo algunos problemas para despertar... más de los habituales, generalmente no podía dormir más de tres horas seguidas por que estaba "obligado" por su naturaleza a permanecer alerta, por lo que dormía a ratos siempre a la defensiva, pero esa noche en especifico las pesadillas lo atormentaron más de lo habitual.
Pudo ver claramente su "sueño", como lo había compartido con Tenma y solo con Tenma… o al menos lo había intentando. Pero la frustración que sintió al despertar le dejo claro algo.
-¿Cómo puedo vivir si he perdido todo lo que me motivaba a hacerlo?- Sus ojos como cuchillas se reflejaban en el espejo de la habitación- Dime, Tenma…Como logras hacerlo… Como logras vivir. – Se dijo a si mismo mientras delineaba su rostro.
Un mirada de odio fue lo último que el espejo alcanzo a reflejar, Johan tomo un baño enseguida y obligado a usar la misma ropa del día anterior, salió del cuarto.
Bajo y saludo a la casera.
-Regreso en dos horas, dejo mis cosas como garantía- Saludó.
La mujerona acepto esa "garantía" que consistía en una pequeña maleta con un contenido desconocido.
-Es un joven muy guapo, que andará haciendo por un barrio como este- se dijo a si misma y siguió limpiando la recepción.
Johan se dirigió al banco de la ciudad y espero a que un hombre de gafas y bigote amplio saliera.
El hombre en cuestión era corpulento, de feo rostro y apariencia de mafioso, pero el traje de alta costura que llevaba y los zapatos perfectamente lustrados te daban a entender su posición.
Camino unos pasos tras de él sin que este se percatara de su presencia, lo vio comprar una salchicha cerca de un parque y sentarse en una banca a ver a los niños jugar.
Finalmente "el monstruo" se acerco.
-Vladimir, tanto tiempo- saludó.
El hombre dejo caer la mitad de su salchicha, con pánico, mientras algunos niños pequeños se burlaban de él.
-¡Boss!- dijo con un acento extraño
-No cambias- sonríe Johan.
-Que… ¿Qué hace usted aquí?- comienza a murmurar nervioso.
- Jaffid te dio la orden, espero una respuesta-
-Pero… usted entienda… es una gran suma… y no podemos…hacer esos movimientos sin que parezcan ilegales… estamos con las manos atadas…jefe…entienda.-
-Tienes una hora- sentenció Johan levantándose de la banca- sería una pena que tu esposa se enterara de tus verdaderas tendencias, la humillación- dice mientras lentamente baja a hablar hacía su oído-el desprecio, la lastima… y todo para que tu esposa se pregunte la vida entera… ¿Habrá tocado a nuestro hijo?-
Johan se alejó como si nada hubiera pasado, mientras Vladimir intentaba contener las lágrimas y secaba el sudor de su frente apresuradamente con un pañuelo de seda. La pierna derecha le temblaba.
Miró a los niños jugando en el parque mientras Johan se acercaba para darles algunos caramelos y platicar con ellos, "educarlos"… lo había visto antes, conocer la cara del jefe era una arma de dos filos, podía ser muy conveniente mientras el no quisiera hacerte desaparecer, porque cuando eso pasaba… no quedaba una solo persona viva que recordara tu existencia, te reducía así a una simple estadística.
Se levanto del banco, se secó de nuevo la frente y camino hacía su trabajo, mientras miraba a Johan y a los niños, o a los niños y a Johan, si su esposa se enteraba de "eso" sabría también por que su hijo mojaba la cama todas las noches.
Regresó según lo pactado una hora después, con un pequeño maletín de color negro.
-Je..jefe…-titubeo- es lo que pudimos conseguir en tan poco tiempo- y alargo la mano mostró un papel con un número seguido de seis ceros escrito.
-Está dividido según lo pedí- susurró Johan.
-Si…dentro también están los documentos que solicito.-
-Bien Vladimir- siguió Johan que para ese momento ya estaba rodeado de las palomas que devoraban los restos de la salchicha. -Parece que, no volveremos a vernos, cuídate, a tu esposa y a tu hijo también-
-Je…jefe… los altos mandos preguntan por usted… quieren saber cuando va a regresar…- Vladimir temblaba de pies a cabeza.
Johan no contestó, su mirada fue suficiente para callar a Vladimir, se fue como había llegado.
Vladimir había mojado sus pantalones.
…
Nina se encontraba aburrida viendo la televisión en su cuarto antes de ir a comprar algo de comer, pensaba en nada y en todo, sin que algún pensamiento importante le viniera a la mente, se había olvidado casi por completo de Johan y solo en ciertas ocasiones y después de las visitas se interesaba de nuevo en el tema… lo estaba superando.
Cambio de canal para mirar las noticias mientras buscaba desesperadamente sus llaves.
-Donde las deje, estoy segura que estaban aquí-
-Y en otras noticias internacionales, el gobierno ha confirmado la noticia Vladimir Sergéryerich, residente ruso que trabajaba como ejecutivo en el Banco de Berlín fue hallado muerto en su casa, el miércoles pasado, fuentes cercanas aseguran que se trato de un suicidio, se investigan sus posibles relaciones con la mafia y el reciente desvió de fondos al que fue sometido el banco. Su esposa no ha querido dar más declaraciones. Le seguiremos informando.
Nina se quedo ahí parada viendo detenidamente el rostro de aquel hombre que aparecía en la pantalla…Vladimir… no tenía idea de quien era pero por alguna razón, tuvo un mal presentimiento…
Apagó el televisor
Finalmente encontró sus llaves y salió del lugar.
…
Johan regresó a la posada para encontrarse a la mujerona tirada en el piso de su habitación, con los ojos desmesuradamente abiertos, las manos apretadas alrededor de su garganta, una envoltura de dulce tirada en el piso.
-Y yo que no pensaba matarte- susurró.
Al final la mujerona había entrado para ver el contenido de la "garantía" al abrir la maleta y encontrar algunas pertenencias que claro no eran de Johan si no una mezcla de objetos de Jaffid y de aquel doctor del hospital al que había robado.
La mujer no pudo evitar tomar un caramelo, ese fue su final.
Johan recogió lo que la mujer había desacomodado, se lavó el rostro, mientras los ojos ya inertes le observaban, miro por la ventana y finalmente se marchó, no tenía más que hacer ahí.
Revisó el contenido de la maleta antes de salir de recepción, tal como lo había pedido todo estaba en su lugar, esos estupidos empresarios creían de verdad que el iba a regresar, regresar con su estupido plan de conquistar al mundo, de crear una raza aria.
Johan reía para si cada que los oía hablar, su "sueño" iba más allá de eso.
Se marchó al centro de la ciudad, estaba a punto de comenzar su último viaje y para eso necesitaba ropa nueva.
…
Había pasado ya un mes desde que Tenma había partido, Nina se conforma pues con su recuerdo, trabajaba duro pues tenía un nuevo empleo, la paga era muy buena y en sus ratos libres ayudaba a gente que no tenía recursos para pagar un buen abogado, sus días eran bastante ocupados.
Leía bastante y se mantenía al tanto de las noticias, una serie de asesinatos y suicidios eran el tema de la semana, al final y a pesar de todo lo vivido Nina no podía relacionarlos.
Ese día sin embargo fue un poco diferente, Nina llamo al hospital para saber de Johan, nadie le contesto.
Marco de nuevo la noche siguiente, al fin una enfermera tomo el teléfono, le informó lo que temía.
Cuando pregunto por un paciente llamado Johan, la enfermera negó rotundamente, no había registros de alguien llamado así.
Nina lo supo entonces. Colgó el teléfono mientras la enfermera preguntaba si no se había equivocado de nombre, o de número de habitación. Nina calló.
Johan había despertado, y estaba de regreso.
-Limpiaste tus huellas de nuevo. ¿No es cierto?- pensó Nina al colgar el teléfono- Eres muy bueno para eso-
Nina supo que no podía huir, a donde quiera que fuera Johan la encontraría, lo mejor era simplemente esperarlo.
Mandó una carta a Tenma, correo aéreo de emergencia.
Esta vez no lo enfrentaría sola.
…
Johan saludó un nuevo día en Hannover. Bajó del tren y respiró el aire de ese lugar, sacó una postal de su saco, era una foto de los Königlichen Gärten Herrenhausen (1), la admiró unos segundos, estaba un tanto arrugada y amarilla, era de mucho tiempo atrás, volteo para alcanzar a ver la dirección de procedencia.
Solo había dos renglones escritos: Me he mudado a Hannover, no se si esta sigue siendo tu dirección, será lo último que te mande hasta que nos volvamos a ver.
Sonrió.
Hasta un monstruo como él, tenía pasado.
Leyó la firma.
Ella se encontraba en Hannover hasta donde él alcanzaba a recordar.
Tomo el subterráneo en dirección a Mitte (2) poco tiempo después encontró la casa que estaba buscando.
Toco la puerta esperando ser recibido por una joven, a su encuentro salió una chica, pero no era a quien buscaba.
-¿Elizabeth Anselm?- preguntó, la chica que lo recibió era de baja estatura, flacucha y con lentes.
-Esta en consulta- respondió.- Pase- y Johan la siguió a través del vestíbulo de una casa, antes de entrar noto el letrero a la salida.
Consultorio de Psicología.
-¿Tiene cita?- preguntó la joven de lentes.
-No, es la primera vez que vengo- contestó y tomo asiento.
-Creo que tiene libre una hora antes del almuerzo, tendrá que esperar pero seguro lo vera- Siguió la joven- Mientras tanto llene esto, lo necesitara al entrar- Dijo entregándole algunas formas.
Johan se sentó ahí fingiendo llenar las formas, sacó una bolsa de su saco.
-¿Gusta un caramelo?- dijo cortésmente a la joven.
-No, gracias, no me gustan las cosas dulces- Siguió ella acomodando sus lentes.
Johan desistió y se llevo ese mismo caramelo a la boca, a el si le gustaban.
Miró el reloj, eran las dos y cuarto, se paró preguntó a la joven por el baño y entro a lavarse la cara. Salió justo en el momento en el que el último paciente salía.
-Vaya con cuidado- oyó una voz seca, cordial pero sin sentimiento.
Un anciano se despidió de la doctora.
-¿Hay más pacientes?- preguntó después de acompañar al hombre a la puerta.
-Solo uno doctora, su nombre es Johan…Johan Li…- no alcanzó a terminar pues la doctora la interrumpió.
-Que pase de inmediato- dijo- Cancela mis citas de la tarde, y puedes tomarte el día.-
La joven entró sin mirar atrás.
-Señor puede pasar- dijo la mujer a Johan-mientras el se arreglaba un poco el cabello.
Entro a una habitación, que más parecía un estudio, llena de libros, en enfrente de el se encontraba a quien había venido a buscar.
La mujer ahí miraba hacía la ventana sin mucha importancia, fumando un cigarrillo.
Johan tomo asiento justo en frente de ella.
-Elizabeth Anselm- dijo- Veo que ocupas el apellido de tu madre-
La joven no lo miro
-No deberías fumar frente a los pacientes-
La joven volteó por fin.
-Mira que me ha traído Dios(3)- susurró la mujer, era muy hermosa de mirada fría, ojos azules y cabello rubio extremadamente claro, de facciones finas- o debería decir Kinderheim 511-
Johan sonrió.
-Tanto tiempo, Elizabeth.- Ambos se lanzaron una sonrisa de complicad, y algunos recuerdos vinieron a sus cabezas.
(1) Jardines de la casa señorial, obviamente ubicados en Hannover, creados en 1666, por Sofía, Princesa Palatina de el Rin.
(2)Mitte: es uno de los 13 distritos de Hannover, según se es el distrito central.
(3)Según busque por ahí en un diccionario de nombres Johan significa el regalo gracioso de Dios o algo así, de ahí el comentario. También puede significar lleno de gracia. En cualquier caso es algo irónico el nombre no?
Bueno. Tuve que esperar un poco pero al fin llegaron varios reviews y creo que es justo dar continuación a mi fic en realidad hace mucho que no escribía y como tengo lagunas mentales perdí la idea de lo q pensaba hacer en un inicio… pero bueno, retome la historia desde el principio e intentare verme de nuevo algunos capítulos de la serie para no dar información errónea.
Por supuesto intentare actualizar mas pronto, es solo que a veces se me van las cabras al monte y no recuerdo lo que tengo que hacer XD.
Muchas gracias al primer reiview de melyanna me da mucho gusto que te guste mi forma de narrar e intentado acercarme al ambiente que envolvía la serie, en un punto la serie resulta incluso depresiva pero con ese destello de vida que le brinda la esperanza de encontrar la razón de todo, el deber de seguir adelante ( razón por la que Tenma nunca se rinde) además de aquel ambiente de suspenso que es de lo mejor! Y tienes razón jajaja que bueno que no somos las únicas que pensamos que Nina y Kenzo hacen buena pareja, pero pues al principio dude por eso de las diferencias de edades de meter la pareja en el fic, pero creo que cuando has vivido una experiencia así de fuerte con una persona es imposible confiar en otra que no sea aquella que te ha ayudado tanto, además por lo que he visto en la web la pareja tiene muchos fans jajajaja Que bueno que te guste la historia e intentare no decepcionar con los capis siguientes, también muchas gracias a las demás personas q se tomaron la molestia de mandar un review siempre es bueno saber opiniones.
