Señales de vida

Fuiste la única. Nina. La única.

Hasta que la encontré a ella, nos conectamos, ¿sabes?, y ella siempre me fue fiel, siempre me entendió, logró ver más haya de lo que tú lograste ver, no solo al monstruo que crecía en mí interior, también al otro, al otro Johan.

Recorro sus senos con mis labios, que maravillosa sensación, Nina, su abdomen se contrae aceleradamente, mientras muerde sus labios intentando no pronunciar las palabras que se saldrán de su boca.

-Jo…Johan- me dice quedo y despacio, se embriaga en su propio placer y yo con ella, por que si no, Nina, no estaría aquí.

Y bajo mi cabeza a su cintura, y meto mi lengua entre sus piernas, y ella alborota mi cabello.

Ya no me habla, al menos no en el lenguaje que ocupamos a diario, habla el lenguaje de Dios, el del amor. Y ¡Oh hermana mía! Elizabeth ama.

Ama como desquiciada por la misma razón que yo, por que nunca hemos amado.

Por que fuera de las sabanas y fuera de sus piernas yo no tengo más nada que hacer en este mundo.

Y lo se.

Y lo entiendo.

Y me humillo, me humillo al decirle que espere un poco más, que la visión de su cuerpo pálido y desnudo me resulta perfecta.

Y se sonroja, pero no por mis palabras planeadas para que sea más fácil tomarla, si no por que mi mano se desliza entre el tupido pelo de su entrepierna.

Y al final sucede Nina, sucede como se que te sucede a ti con Tenma.

Entro en ella y ella en mí, por que es lo único que nos resta hacer.

Y los dos nos miramos como nacimos, con la vista fría el uno en el otro, sin sentimientos y sin rencores, porque es como deben mirarse dos buenos amantes.

Pensamos en lo que sea menos en el otro, y yo pienso en ti.

Porque nací contigo.

Porque aunque no lo quieras el lazo que nos une jamás desaparecerá, y cuando mires tu rostro frente al espejo, te verás a ti partida en dos, y la otra mitad seré yo.

Y así como estoy ahora, indefenso y a la merced de una diosa, decido que soy un monstruo, el que crece en mi interior, el que siempre esta presente.

Al que Tenma trato de salvar, y tu de matar.

Y la volteo con violencia para tomarla como poseso, Elizabeth grita, ¡Elizabeth ama!, ¡Nina, Elizabeth ama!, su cuerpo me lo dice, sus uñas clavadas en la almohada lo confirman.

Su rostro sonrojado, sus quejidos de dolor, la forma en que muerde su labio inferior, el movimiento de su pecho, ese ascenso y descenso, ese ir y venir de mi cadera al ritmo de la suya, todo es como lo recuerdo.

Su cabello resbala y no puedo ver su rostro y me apresuro a voltearla de nuevo, para verla como es, con su torso blanco, muy, muy blanco, con sus pechos pequeños, con sus pezones erectos, y ella me abraza y se une a mi en busca de más, siempre de un poco más.

Y nos volvemos a unir.

Por que hace años que no nos vemos, por que hace años que no sentimos.

¡Por que estamos vivos!

Y el cuerpo de Elizabeth me da señales de vida, las que necesito para comprobar que el mío sigue funcionando.

Y en medio de eso, Nina, en medio de eso, mi orgasmo termina.

Pero el de ella sigue presente, latente, constante.

Y la tomo de nuevo y otras dos veces, hasta que el sol nos alcance.

Y al final de la noche pasado el momento, los dos descansamos.

Yo hacía un lado y ella hacía al otro.

Porque sabemos, que estamos juntos sin estarlo.

Que los demonios que me acosan no desaparecen.

Y los de ella tampoco.

Por que sabemos…Nina, sabemos.

Que jamás nos entregaremos por completo.

Y cuando despierto. Nina. Cuando despierto. El cabello de Elizabeth me cosquillea la nariz.

Y la veo sobre mí como una estatua, con su piel marfil, su abdomen esculpido y sus ojos azules.

Y hace lo que en toda la noche no hicimos.

Se inclina y besa mis labios.

Pero no haya respuesta.

Y me obliga, luchando con su lengua en mi boca.

Y al final sedo.

Nina.

Siempre sedo.

El monstruo en mi interior es débil, débil solo a dos cosas.

A ti, y a Elizabeth.

Y me siento solo.

Y ella sin oírme lo adivina.

Y me dice las palabras que quiero salgan de tu boca.

-Te extrañe, Johan-

¿Por qué no las dices, Nina, por qué no las dices?

Y ahí me quiebro.

Y Elizabeth se quiebra conmigo.

Y volvermos a envolvernos entre las sabanas mientras lloramos. Nos abrazamos como desesperados mientras lloramos, nos besamos la boca y aún así lloramos. Por que no nos queda otro remedio.

Y al final, Nina.

Al final. Ese.

Fue el orgasmo más triste de mi vida.

-Entiendo, Nina él ha despertado.-Suena la voz de Tenma, mientras parado ahí con un teléfono de disco, se comunica con su prometida.- ¿Ha habido señales del él?

-No, ninguna- resuena una voz difusa desde el otro lado de la línea.

-Entonces debemos esperar, ahora mismo no puedo regresar a Alemania-

-Si lo entiendo.- responde la voz.

-No hagas nada arriesgado, y aunque suene un poco estupido, intenta no estar sola mucho tiempo, no les informes a los demás aún, no creo que sea necesario preocuparlos.

-Kenzo tu crees que él...-

-Es demasiado pronto para saberlo, lo único que puedo asegurar es que no se quedara quieto-

-Ya informe a la policía-

-Lo imagine, hiciste bien-

-Un detective se esta encargando, por recomendación del Inspector Lunge-

-Es una pena, justo cuando acababa de retirarse-

-Estaremos en contacto Kenzo, debo irme-

-Regresare lo más rápido posible, te amo Nina- dijo Kenzo en un perfecto alemán para evitar que los aldeanos que le acompañaran se enteraran de ello, a pesar de eso no pudo evitar sonrojarse.

-Y yo a ti- Nina colgó el teléfono mientras mordía su labio inferior, tenía miedo, todo estaba empezando de nuevo.

-Tienes razón, yo nunca podré entenderte- suspira Elizabeth mientras fuma un cigarrillo, esta ahí sentada junto a su ventana cubierta simplemente con una sabana.

Si yo lo explicara. Nina. Si yo te lo explicara.

Éramos la clase de pareja que están destinados a estar juntos.

Así nacimos. Si alguien me hubiera dicho que era raro, que estaba mal, yo simplemente no habría podido entenderle.

Quería pasar mi vida contigo.

Por que a pesar de todo, te quería.

-Nunca he amado, Johan, a pesar de ser amada- continuó Elizabeth.- Nunca he dependido de ninguna persona, ni he tenido alguien a quien contarle mis secretos, no nací con nadie a mi lado y siempre estuve sola, mi personalidad se ha desarrollado según eso. Nunca me he preocupado por las personas que me rodean, y han pasado en mi vida cual fantasmas, yo no tengo raíces y tu tampoco. Mis demonios y los tuyos son bastante parecidos, aunque los tuyos estén clavados más adentro.

Y quise compartir mi sueño contigo. Nina. Y solo contigo.

Pero tú hiciste algo que no pude perdonar. Me mataste.

O más bien, lo intentaste.

Aunque más bien sea algo que te haya pedido.

Bueno no yo, el otro yo.

Y entonces apareció Tenma.

Él me salvo.

Y decidí compartir ese sueño con él.

Solo con él.

Y contigo…

Aunque ninguno lo entienda.

-No me es posible creer que una persona solo pueda apegarse a otra, no me es posible entender el significado de lo que tu llamas amor, ni siquiera creo que tu lo comprendas, Johan.- sonríe y me mira- El amor me deprime- Y sus ojos bajan a ver al piso, y tira su cigarrillo.

No sería perfecto para ti y para mí.

Y para Tenma.

Que mi sueño se hiciera realidad. Nina.

Sería perfecto.

-Si no dejas atrás esa parte de tu pasado, no podrás seguir adelante- y me mira- Ya moriste dos veces, Johan, ahora mismo estas en el límite, debes decidir que hacer, la siguiente vez si sería fatal.-

Podríamos ver el amanecer juntos.

Marchitarnos lentamente con el transcurso de nuestra vida.

Y Tenma estaría ahí.

Existiría una prueba de nuestra existencia.

Pero tú decidiste.

Y entre Tenma y yo.

Elegiste a Tenma.

¿Porque no te puedes deshacer de lo que te une ha este mundo?

Será porque yo tampoco puedo.

Pero por ti, hermana, intentaría hacerlo.

-Y a pesar de todo… tu aún tienes un lugar- me mira Elizabeth- y ese lugar, esta a mi lado. Por que yo tengo algo que ella no tiene, conozco todo tu pasado. Y te conozco a ti, aunque intentaste negarlo, se lo crímenes que has cometido, y a pesar de eso no puedo juzgarte, porque yo haría lo mismo en tu lugar.

Y frente a mi esta Elizabeth, la que te remplazó.

La que conoce al monstruo.

La única parte de mi pasado, de la que no puedo deshacerme.

Pero aún así querida Nina, me quedaría contigo.

Si lo pidieras.

Pero no lo pides.

Y escojo a Elizabeth.

-Ni siquiera me estas escuchando, ¿cierto?- Elizabeth se levanta y veo su cuerpo, el que se de memoria y aún así me sorprende.- Voy al trabajo…-

Y la detengo, Nina.

Antes que huya, como huiste tú.

Y ella me entiende.

Me jala al baño. Y nos duchamos.

Y me mira.

Y sigue viéndome, sin bajar la vista.

¡Mírame, mírame, ve que tan grande es el monstruo en mi interior!

-Johan, es momento que esto acabe- susurra. Y yo la veo, al fin la veo.- te ayudare.

Y yo me río, me rió muy alto.

Es el momento, de terminar lo que había empezado.

No hubiera sido perfecto, Nina, cumplir mi sueño.

Llenar este mundo de…nada…

Y en medio de esa nada, solo estar tú y yo.

Tú, yo y Tenma.

Pero ahora también esta Elizabeth.

Y mi sueño, se marchita, cada día un poco más.

Mírame.

Nina.

Solo mírame.

Ya no puedo soñar más

-Debo salir urgentemente del país- Sonaba una voz seca, se trataba de Elizabeth- lo siento mucho Dr. Keller pero podría encargarse de mis pacientes- y la voz soltaba una risa falsa- No se cuando pueda regresar. Si es un asunto familiar muy delicado. Entiendo, entonces programare las citas, muchas gracias, me ha salvado. No, no se preocupe, de cualquier manera prefiero que mis pacientes queden en sus manos, usted me enseño la mayor parte de lo que sé. Si, se lo aseguro si necesito ayuda, lo contactare sin dudarlo, hasta luego. –Elizabeth colgó el teléfono.

Johan miraba por la ventana del consultorio, veía caer las hojas de un gran árbol mientras este era sacudido por un par de niños que trepaban en el.

-Listo.- sonrió Elizabeth. – Solo falta hablar con mi asistente-

-¿Si no vas a regresar para que te empeñas en dejar todo en orden?- preguntó Johan al aire.

-No es lo que haces tú también- sonríe Elizabeth mientras saca un chocolate de un mueble y comienza a desenvolverlo.-Si no porque otra cosa quieres ir a verla a ella-

Johan guardo silencio.

-Yo me ocupo del presente y tú te ocupas del pasado- Elizabeth levantó los brazos, estirándose.

-Supongo que es la mejor forma de continuar- Sonrió Johan.

-O de volver a empezar-

-Debería matarte- Johan lanzó una mirada aterradora a Elizabeth sin que esta cambiara de expresión.

-Tal vez un día, te permita hacerlo- Sonrió ella- o tal vez llegue el día en que sea inevitable.-

Los dos se quedaron ahí mirando hacía la ventana.

-Si me mataras, otra parte de tu memoria moriría conmigo- susurró Elizabeth- porque soy la única que puede darte las respuestas-

Johan la miró con curiosidad, ¿a que se refería?

-Tu memoria, Johan, te la devolveré-

Johan abrió desmesuradamente los ojos, estaba ahí pero sin estarlo, no podía moverse ni responder, caía, caía por un abismo profundo y hondo, tenía miedo, frío, hambre, todas sus necesidades humanas se conjuntaban, pero ante todo, sentía furia.

Su interior le gritaba.

¡Eres un monstruo, eres un monstruo!

Usted que piensa Dr. Tenma, mi madre, me habrá elegido a mí, o solo me confundió con mi hermana.

¡Mírame, Mírame!

¿Puedes verlo Nina, al monstruo en mi interior?

Johan… Johan… tu no… el otro.

¡Mírame, Mírame!

¡Mírame, Tenma, mírame!

¡Por favor, alguien!

Solo mírame

En medio de esa caída hacía el abismo, Johan choco de lleno contra el piso, pudo sentir el concreto, pudo sentir su cabeza destrozada, sintió como la sangre caliente le brotaba de la boca, vio a Elizabeth, vio a Elizabeth.

-Despierta, Johan, despierta- escuchó en un susurró.

-E..li..za..beth- intentó pronunciar pero ya no podía hablar, estaba muerto, muerto en su memoria.

-Despierta- volvió a escuchar. Oyó entonces como alguien chasqueaba los dedos.

Sus ojos se abrieron de golpe. Miro como desquiciado alrededor de la habitación, estaba oscuro, era el estudio de Elizabeth, el sillón de Elizabeth, la lámpara de Elizabeth, miró, sintió como si fuera perseguido.

-Estoy aquí Johan- Elizabeth le dio la bienvenida.

Abrió más los ojos, respiraba fuertemente, sudaba frío, su cabeza ardía.

-¿Haz recordado algo?- preguntó Elizabeth.

Y entonces lo entendió.

Comenzó a reír como histérico, lo entendió.

Lagrimas caían de sus ojos pero el seguía riendo, lo había entendido.

-¿Qué pasa Johan?- escucho la voz de Elizabeth.

Al fin.

-Mírame, Mírame, Elizabeth, ve que tan grande es el monstruo en mi interior- dijo- lo he… recordado-

Elizabeth sonrió.

El monstruo había encontrado la pieza faltante de su pasado.

Todo estaba a punto de empezar.

-Todo va a terminar ahora- sonrió Johan


Haber que opinan de este capitulo, me he aventurado bastante verdad?, sobretodo al meter a un personaje que no salía en el manga, pero bueno esta era la idea desde el principio, creo que lo he planteado como yo quería, un personaje que fuera parte del pasado de Johan, que conociera sus crímenes y por alguna razón no le molestaran, es decir otro "sobreviviente" por así decirlo, falta ver sus opiniones, aunque en lo personal he quedado bastante contenta con la narración del principio y con el título del capitulo jaja

También pienso que en algunos capítulos debo mostrar a Johan como es, es decir débil, porque bueno en la mayoría de la serie te lo dejan ver, que Johan es un ser muy atormentado pero nunca lo presentan tal cual, por la misma razón de que nadie se creería que un psicópata es débil. Pero pues esta sería la otra faceta que me imagino del personaje.

Pues bueno sin más esperando fervientemente sus comentarios, se aceptan sugerencias también, cualquier cosa la verdad, hagamos que esta sección crezca para ver más ideas originales sobre monster! Porque la verdad que esa serie es digna.

Esta vez el agradecimiento va para expelliarmus (lo he escrito bien?) por seguir fielmente el fic y por tus reviews muchas gracias, haber que te parece este, me gustaría tu opinión.