El monstruo detrás del monstruo.
Mi sueño era perfecto, Nina.
Era perfecto.
Mi vida, era perfecta, Elizabeth, era perfecta.
¡Mírame, mírame Nina!
Lo he recordado.
Sabes porque era el suicidio perfecto, porque nadie seria culpable…
Como podrían culparme de matar a la nada.
Yo soy la nada porque yo no soy nadie…
Yo no soy nadie, porque no tengo nombre…
Yo, Nina, no tengo nombre, porque no lo recuerdo…
-Johan, despierta ya hemos llegado- Una voz femenina lo había sacado de sus ensoñaciones, Elizabeth estaba ahí, majestuosa como siempre, sonriéndole-¿Soñabas?- preguntó con la más noble intensión.
-Si… soñaba, contigo- Y el joven rubio se levantó para besar los labios de su "amada". Elizabeth lo miró sorprendida, él no solía tener esa clase de actitudes.
-Lentamente, el monstruo, está muriendo…-pensó Elizabeth-¿Cuántas personas más tendrás que matar, para que muera exitosamente?- musitó.
Johan se encontraba recogiendo las maletas, no escucho lo que aquella mujer decía.
-Vamos, este viaje apenas comienza- y Johan estiro la mano para que Elizabeth la tomara, ella sonrió, actuando así, él lucía tan normal…
…
-¡Nina, Nina!- gritó Tenma- He llegado lo más rápido que he podido.- Su cabello azabache caía suelto y despeinado sobre su rostro.
Había corrido con Nina tan pronto Dieter le había avisado en donde se encontraban todos.
Nina sollozaba un poco, al ver a Tenma se soltó a llorar por completo.
-Él está aquí, regresó… Tenma, está aquí, ¡Hasta cuando nos dejara en paz!- gritaba histérica.
Tenma solo pudo atinar abrazarla mientras sus ojos mostraban un poco de ira.
Julius Reichwein estaba ahí, escuchando a aquella joven a la que quería como a una hija llorar desconsolada, se mordió el labio. Acaso todo empezaría de nuevo.
Habían llegado al hospital apenas se enteraron, todo gracias a Dieter, él había llamado a urgencias y se había quedado en casa para avisar a Tenma en cuanto este bajara del avión que lo traía de regreso a Alemania, al parecer Heckel ese antiguo bribón con cara de mafioso amigo de Tenma había tenido un accidente.
"Envenamiento accidental" dijeron los médicos, al escuchar ese diagnostico tanto el Dr. Reichwein como Nina supieron quien era el culpable. Las pruebas no les dejaron duda, cerca de Heckel se habían encontrado un par de envolturas de caramelo. Ahora aquel bribón se encontraba en un estado crítico, los médicos no pudieron dar un diagnostico exacto.
-Aún no sabemos cómo llego esa cantidad de arsénico a su sistema, si sobrevive dependerá de su propio sistema inmunológico, nosotros ya le hemos dado todo el tratamiento que hemos podido.- salió un médico a decirles, dado que Heckel no tenía familia conocida, el doctor había aceptado informarle a todo ese grupo de gente que parecían ser amigos del paciente.
-Entonces, no saben… ¿Si se pondrá bien?- preguntó Tenma.
-Temo decir que no- dijo el médico más como rutina que de verdad razonando el dolor ajeno.
-Podría explicarme la situación exacta, también soy médico- Tenma miró a Nina nervioso.
-Es un caso complicado, el paciente cayó en coma mientras estaba en la ambulancia, aunque ahora está estable, todo fue gracias a que lo trajeron a tiempo, seguramente los primeros síntomas aparecieron ya caída la noche, lo estamos tratando con Dimercaprol, puesto que no sabemos la cantidad exacta de arsénico que tomó- el doctor pareció querer decir algo más pero se contuvo al ver la expresión en el rostro de Tenma.
-El no intento suicidarse, doctor, eso puedo garantizárselo- dijo.
-Bueno, en cualquier caso, todo dependerá de los días siguientes, estén tranquilos, pueden pasar a verlo, pero solo una persona a la vez.- El doctor salió como había llegado.
Nina aún estaba como ida, Tenma le hizo una señal al Dr. Reichwein para que entrara primero.
-Todo está bien, Nina, yo estoy aquí- dijo como arrullando a la joven.
-Qué es lo que quiere, Kenzo, acaso jamás nos dejara continuar con nuestras vidas- susurró Nina.
Tenma tenía una idea en la mente, pero al notar la preocupación de su ahora prometida, se contuvo, no era necesario hablar en esos momentos…
….
Francia, el país de los enamorados se alzaba majestuosa bajo la mirada de Johan y Elizabeth, ambos habían visitado ese país antes, cada uno por separado y con personas diferentes, pero juntos era la primera vez.
Elizabeth tenía una extraña sensación, entre miedo y pesadumbre, pero la ocultaba bastante bien, desde que habían llegado lo había comprendido, esta era la pieza faltante en el rompecabezas de Johan. Su vida completa estaba ahí, resumida dentro de la memoria de una anciana a la que él nunca pudo llamar madre.
-Y sí… cuando lo sepa, ya no me necesita- Se repetía en su cerebro una y otra vez. No quería volver a quedarse sola. Bloqueo esos pensamientos.
Alquilaron un cuarto en un hotel pequeño, se presentaron como un joven matrimonio que, en busca de aventura había decidido viajar por Europa, para después regresar a Alemania y como todas las familias tener dos hijos y un perro, nadie desconfió de su historia.
Rentaron un auto en ese mismo hotel, el auto era viejo, le hacía falta un espejo retrovisor y las llantas no estaban en buen estado pero era funcional. Mejor que viajar a pie.
Emprendieron el viaje al día siguiente. Elizabeth condujo todo el camino. Johan no hablo.
Al final llegaron al lugar, era un bello convento de construcción gótica, con paredes altas y ambiente lúgubre, pero contrastaba con unos hermosos jardines, cerca había un poblado y a la derecha justo al lado de la capilla el cementerio. Johan entro y en un perfecto francés pidió hablar con la encargada, después dijo que venía de parte del Dr. Tenma, nombre que fue reconocido de inmediato y que quería hacer una visita rápida a una de las ancianas de la casa de retiro del convento.
-Claro, claro, adelante pase, el Dr. Tenma no había mencionado que tuviera un amigo tan guapo, y tan joven- reía la monja felizmente.
-Sí, no le molesta ella entrara conmigo, aunque solo yo hablare con la anciana.- Johan presentó a Elizabeth.
-Oh, claro que no, es un gusto tener sangre joven por este lugar, les contagia vitalidad a nuestros enfermos- sonrió la mujer. Elizabeth entró enseguida.
Caminaron un poco por los pasillos del lugar, al final llegaron a un cuarto cerrado.
-Temo decirle que la señora no ha estado bien últimamente, se encuentra muy débil y casi no quiere hablar- la sonrisa de antes desapareció del rostro de la hermana.- El doctor ha dicho que está deprimida, aunque físicamente no podría estar mejor, pero verá eso es común en estos lugares tan aislados, seguro la visita le vendrá bien. Aunque su memoria falla constantemente, así que no la fuerce-
-Entiendo. No lo hare, espera aquí por favor- Johan dijo esto refiriéndose a Elizabeth se despidió de la hermana con una sonrisa vulgar y entró.
Dentro se encontraba una anciana de pelos rubios sentada, miraba por la ventana como si extrañara los jardines de afuera pero no tuviera el valor para salir a caminar por ellos, ni siquiera volteo para ver quien entraba.
-Eres tú, verdad, eres tú- susurró.- Reconozco tu olor, no podría olvidarlo.-
Johan se sorprendió, ¿Acaso su madre le había reconocido?
….
Dieter se encontraba sentado junto al hombre que con el pasó de los años había considerado su amigo, le llamaba Tío Heckel y aunque la mayor parte del tiempo se la pasaban peleando, ahora que lo veía ahí, diferente, sin intentar estafar a alguien y sin sus comentarios sobre dinero, le echaba de menos.
Había salido del coma un día después de su entrada al hospital, pero aún se hallaba inconsciente, aunque ya respiraba por sí mismo. Una mezcla entre preocupación y cansancio envolvió al chico, aún era joven y la muerte de un ser querido era una idea que no rondaba por su mente. Además, dicho sea de paso, Dieter tenía muy pocas personas a las cuales querer, lamentablemente Heckel era una de ellas.
-Al menos así ya no podrás estafar a nadie- sonrió tristemente. Miró de nuevo a su tío, no supo que decir, así que decidió guardar silencio. Tomo su mano como para darle a entender que había alguien con él. Se quedo así un rato, estaba a punto de quedarse dormido cuando sintió como sus dedos eran oprimidos por algo.
Heckel entreabrió los ojos, hizo señas de querer hablar, Dieter sonrió felizmente, quito la máscara de oxigeno del rostro de su tío, mientras algunas lagrimas se resbalaban por su rostro.
-¡Tío Heckel! Ya sabía yo que mala hierba nunca muere- sonrió limpiándose rápidamente las lagrimas con la manga de la playera, no quería que le vieran llorar.
Heckel contestó la sonrisa, intentó alzar el brazo, pero era demasiado esfuerzo. Al final solo miró a Dieter.
-Eh… Chico- pronunció con dificultad- Tengo que hablar con Tenma…es urgente- finalizó, Dieter noto la expresión de miedo en el rostro del hombre. Aquello era importante…
-Entendido, voy por él- dijo lo más serio que pudo y salió de la habitación del hospital.
…
La anciana comenzó a llorar, Johan arrastró la única silla en ese cuarto y se sentó junto a la cama.
-Nunca… me… dijiste tu nombre- sollozaba- Nunca me lo dijiste, decías que era peligroso, que ellos te encontrarían que no estaríamos a salvo-
-A que te refieres- Johan estaba en una especie de shock, escuchaba atentamente, pero no levantaba la vista del suelo, como si las lagrimas de esa mujer le afectaran.
-Pero a nuestros hijos, a ellos… si les puse nombre, ¿Sabías? Ya son unos adultos, hechos y derechos, lograron sobrevivir- siguió la mujer.- Me lo dijo el doctor- Johan sintió un escalofrío.-He hicieron lo que les pedí, todo de acuerdo al plan, te vengaron. Debes estar feliz. Orgulloso. Sí, muy orgulloso-
-Yo no soy mi padre- susurró Johan.- Yo no soy él.-
La mujer escuchó esto y guardo silencio, por fin quitando la vista de la ventana volteó a ver al joven ahí presente, más lagrimas empezaron a salir de sus ojos, lagrimas silenciosas, levantó los brazos quería abrazar a ese joven no alcanzo a tocarle, Johan levantó la mirada, miró a esa mujer como si fuera capaz de matarla con los ojos, la anciana rompió en llanto desconsolada.
-¡Yo no quería!, Yo no quería- y quejidos salían de su garganta.- Que te hice, que…. Fui capaz de hacer- Johan comenzó a sudar frío, recordó las sesiones de terapia con Elizabeth, los recuerdos volvían a fluir.
-¿Por qué?- sus dientes rechinaban- porque demonios me elegiste a mí… para que me llevaran, para que me separaran de ella… de mi hermana, ¡Tú!, solo querías tu estúpida venganza, que alguien matara a quien mató a mi padre…. ¡No te importaba yo! ¡No te importaba nadie!- Johan gritó.- Yo no soy mi padre, yo no soy mi padre. ¡Como me llamo! ¿Cuál es mi nombre?- Gimió, el sudor no dejaba de fluir de su frente, sentía como si su cabeza fuera a explotar y la detenía presionando con sus dedos en la sien.
La anciana le observaba, llorando asustada, sin saber que decir, abría la boca y la cerraba, solo sacando el aire.
-Dime, maldita sea, dime, ¿Querías darme a mí? O darles a mi hermana, fue un error o sabías que era yo, acaso sabías lo que iban a hacerme. ¡Lo que me hicieron! Lo olvide todo, ¡Todo! Yo no soy nada, ¡Yo no soy nadie!- Johan chillaba lazando gritos y quejidos, seguía golpeándose la cabeza con las manos, al final se soltó a llorar, su cuerpo se destenso, estaba ahí sentado sin estarlo.
La mujer se acerco y le abrazo la cabeza, acariciando sus cabellos, cerró los ojos y lloró en silencio de nuevo.
-Eres como tu padre- gimió- El solía… A veces… Se recargaba en mi vientre y los oía latir, un par de corazones siempre sincronizados, el uno no podía estar sin el otro. Y sin embargo cuando los vi, supe que tú eras diferente, olías como él… y tu padre siempre olía a muerte.
Johan abrió los ojos desmesuradamente.
-No fue una coincidencia. Yo te escogí a ti, porque sabía que solo tú podrías soportarlo… Eras como él, y tu padre era alguien…- finalizó la mujer.
…
-Heckel- sonrió Tenma al entrar de nuevo en la habitación, había estado allí esa misma mañana visitando a aquel viejo amigo.- Me alegro que hayas despertado-
-jeje… Pero que dices… Tenma…- Heckel intentaba hablar con dificultad, aun estaba demasiado débil.- no… creíste que moriría tan rápido. ¿O sí?-
-No claro que no- Tenma ayudo a Heckel a incorporarse un poco, lentamente le acomodo para que pudiera quedar sentado en una posición cómoda, cuando al fin hubo terminado aproximo una silla y se sentó junto a "su paciente", no perdía sus hábitos de buen médico y observaba cada señal en Heckel para saber cómo era su condición en realidad.
-Estoy bien, estoy bien- tosió Heckel con gracia, había notado como Tenma lo observaba- lo más importante ahora… es que hay algo que tengo que decirte- el rostro pícaro de Heckel cambió, se mostro serio y levanto la vista para que sus ojos se cruzaran con los de Tenma.
-Johan ha regresado- dijeron al unisonó.
Heckel se sobresaltó.
-Lo sabía desde hace tiempo, por eso he regresado antes a Alemania- susurro Tenma mientras a modo de tic nervioso se acomodaba el cabello.
-Ya… vale, no me extraña que lo sepas… yo mismo llevo un tiempo sospechándolo-
-¿Hablaste con él?- Preguntó Tenma directamente.
-Yo no lo llamaría hablar- Heckel bajo la vista recordando…
Eh bribón quieres morir…. Una vida insignificante… insignificante como la tuya… nadie daría nada por tí….
¡Te equivocas! Eso no es verdad
-Te preguntó algo- Kenzo dijo esto entre pregunta y afirmación. Pudo notar que su amigo recordaba todo lo que le había sucedido, una mezcla de rabia y temor apareció en los ojos de Heckel.
Dímelo… dímelo…no te daré una segunda oportunidad…
-Yo… yo….- Heckel había comenzado a sudar frío, sus ojos estaban exageradamente abiertos…-no lo sé… no lo sé… ese monstruo… conocía…conocía mi pasado- el hombre ahí sentado se llevó las manos a la sien, estaba nervioso temblaba.
Crees que no lo sé, la clase de persona que eres… hasta a mí me das asco…Se que lo sabes….
Tenma se incorporo para sostener los brazos de Heckel, mientras este se pegaba una y otra vez en la sien.
-No sé nada… no sé nada- susurraba de forma automática.
-Vamos, Heckel, haz un esfuerzo que fue lo que te preguntó- Tenma estaba nervioso también, el sudor comenzó a invadir su cuerpo, con sus brazos detenía los golpes que Heckel se daba a sí mismo. Ese era el poder de Johan… el poder de aquel monstruo…
-¿Qué te hizo ese hombre?- murmuró Kenzo preocupado
Heckel comenzó a respirar apresuradamente.
-Tenma… el… quería que te lo dijera, que tú supieras…. Quería que supieras que está cerca, está cerca-
-¡¿De qué? ¿De qué está cerca?- Tema estaba perdiendo el control.
-De…ti… De Nina… de… de…-
-¡Vamos Heckel dime algo! Necesito saberlo, dime- Tenma comenzó a empujar a Heckel, quería tranquilizarlo, quería información… necesitaba saber…-¡Mírame Heckel! No le mires a él, mírame a mí, dime lo que pase por tu cabeza.-
-Está cerca… esta cerca…-
-¡De qué demonios hablas!-
-¡Tengo miedo! Tenma.- los brazos de Heckel cayeron como papel, dejo de temblar y se quedó con la mirada perdida, viendo los ojos de Tenma.- ¡Él lo sabe!-
-¡¿Qué sabe?-
-Mi pasado… mi vida… lo sabe, lo sabe….él…. ahhh- Heckel comenzó a gritar-¡aaaaaaa! ¡Lo sabe!- de repente se detuvo, miro a la nada y guardo silencio.
-Tranquilo… Tranquilo, si no recuerdas, no importa- Tenma abrazo a su amigo, se había dado por vencido.- Llamare a una enfermera, en estos momentos no es conveniente que te alteres- Tenma saco un pañuelo de su bolsillo y seco su frente, el sudor seguía cayendo, gota tras gota, el también estaba alterado. Caminó rumbo a la salida, se sentía frustrado y nervioso, pero ante todo la salud de su amigo era primero.
-Espera Tenma…él… él…ya sabe dónde encontrar su nombre, yo… se lo dije-gritó Heckel antes de caer de nuevo a su cama.
Tenma abrío exageradamente los ojos…Ahora sabía, donde estaba el monstruo.
Pero ¿qué pensaba hacer cuando hubiera llegado a ese lugar?
…
Johan estaba ahí, haciendo lo que nunca creyó hacer, acomodando una almohada para que la anciana estuviera cómoda, cubriéndola cariñosamente con las cobijas.
Elizabeth observaba, había entrado minutos atrás.
-Debemos irnos- susurró Johan muy quedo para no despertar a la anciana.
-Creí que ibas a matarla.- musito Elizabeth.
-El tiempo se encargara de eso- dijo el joven.
Estaban a punto de salir del cuarto, cuando la anciana despertó.
-Yo… Les puse nombre porque era lo único que podían tener… pero ahora los he olvidado… El doctor, se los dije una vez…. El doctor los sabe… ella nunca ha venido a verme…nunca… dile al doctor que le traiga, solo una vez quiero verles a los dos… que hice, Dios que les hice… Tu padre… yo nunca supe cómo se llamaba- la anciana volvió a llorar en silencio, Johan no hizo nada, con una seña le indico a Elizabeth que debían salir del cuarto.
-¿Seguro que quieres dejar esto así?- preguntó Elizabeth.
-Deja que esa mujer muera sola con su culpa- susurró, y tomando de la mano a Elizabeth salieron del lugar.
….
-¿Cómo está? Dieter me acaba de decir que ha despertado- Nina se levantó, se encontraba en la sala de espera, Dieter había ido por café para ambos.
-Bien, todo bien, una enfermera lo está atendiendo, le han dado un sedante ligero- Tenma se secaba la cara con una toalla de papel, se la había lavado antes de regresar con Nina.
-Y tú ¿Estás bien?- preguntó preocupada al notar la mirada perdida de su prometido.
-Sí, podría estar peor-
-¿Has hablado con él?- Dieter era el que hablaba, había regresado con dos cafés cargados, un refresco y unos cuantos panecillos rellenos.
-Si… Gracias- Dijo Tenma aceptando el bocadillo. Los tres se sentaron fuera en un pequeño lobby donde estaba permitido comer.
-¿Qué te ha dicho, él ha regresado?- preguntó Nina con impaciencia.
-Definitivamente- Tenma dio un sorbo a su café. Americano sin crema ni azúcar, así lo prefería él.
-¿Y?- Dieter miró a sus dos amigos- ¿Qué haremos?-
-Nada, no haremos nada- Tenma acarició el cabello del chico.
-Pero ¡Y el tío Heckel! ¡Qué pasa con él! Lo dejaremos así nada más- El chico con pecas comenzó a quejarse con rabia, exigía respuestas.
-Date cuenta, que si Johan hubiera querido, le habría matado- Dijo Tenma secamente. Nina se mordió el labio.
-El solo era un mensajero, por eso no le mato- susurró la chica rubia- El no quiere hacernos daño… quiere hablar… conmigo-
-Es lo más probable- musitó Tenma. Dieter se había perdido, ósea que su tío tenía suerte de estar en el hospital, casi muerto… no lograba entenderlo.
-¿Cómo pueden decir eso?- Las lágrimas comenzaron a salir del rostro del chico pelirrojo, no podía contenerse, Nina le abrazó.- El tío Heckel… casi…casí… no quiero perderle…- sollozaba.
-El estará bien- Kenzo era el que hablaba- no te preocupes, en una o dos semanas estará como nuevo- sonreía mostrándole confianza al niño.
-¿De verdad?- Dieter no era fácil de engañar, pero gracias a lo que antes había vivido, sabía solo una cosa: podía creer todo lo que dijera Tenma.
-Si Tenma lo dice debe ser verdad- Nina le sonría con amabilidad.- Ahora ve y compra algunas golosinas para el Tío Heckel, estoy segura que dijo que le gustaban los chocolates con licor, aunque más bien habrá dicho que le gustaba el licor… pero da igual, le daremos algunos y será nuestro secreto. ¿Ok?-
- Ok.- Dieter sonrió ampliamente confiando en su amiga, tomo el dinero que Nina le ofrecía y salió corriendo en dirección a la tienda del hospital. Ni siquiera había probado los panecillos, pero ya habría tiempo para eso, quería ver a su tío sonreír de nuevo.
Kenzó observaba como Dieter se alejaba, no volvió a hablar hasta que el chico se encontró a una distancia prudente.
-Nina, él… yo sé donde esta.-
-¿Esta cerca?-
-No realmente, él… fue a ver a tú madre-Nina abrió los ojos más de lo habitual. -Yo no creo que piense matarla- finalizó.
-¿Entonces?-
-Seguramente ya recordó, su pasado… y ahora hay algo que necesita saber con más fuerza-
Nina y Kenzo se tomaron de la mano, entendían que Johan estaba cerca, pero al menos ahora sabían que venía en son de paz.
Dieter por su parte, compraba los chocolates con licor más caros que había encontrado…. Imagino la sonrisa de su tío, y con la esperanza infantil que había aprendido desde que conoció a Tenma, decidió seguir adelante, no guardar rencor…
-Tarde o temprano todo esto habrá de acabar, y todo volverá a estar bien- sonrió.
…
-¿Has hablado lo suficiente con ella?- preguntó Elizabeth mientras conducía… Se encontraban de regreso a su hotel, solo hacía falta empacar las maletas, regresar aquel auto rentado e irse de allí.
-Creo que sí- Johan lucía exhausto.
-¿Y?- Johan sonrió.
-Me ha dicho lo que buscaba saber, sabes…. Creo que hasta lo monstruos, tienen nombre… Es una lástima que esa anciana no recuerde el mío- Dijo antes de cerrar los ojos para intentar dormir. Al parecer ahora, podía descansar, al menos hasta que visitara a Tenma.
Elizabeth lo miro desde el espejo retrovisor. No dijo nada más, cinco minutos después la respiración lenta de Johan le hizo saber que dormía profundamente, curiosamente tenía una sonrisa en su rostro, era una sonrisa de paz.
-Así que aquí acaba todo, eh Johan, parece que ya encontraste todas las respuestas, o casi todas- susurró.
Por alguna razón, ella también comenzó a sentirse con buen humor.
….
-Buenas tardes, Madre Claire- Un voz lejana se escuchaba en el teléfono, dado que el aparato era algo viejo la estática era inevitable.
-Buenas tardes, Doctor Tenma, hace mucho que no sabía de usted, creía que se hallaba de viaje- sonrió la monja.
-Sí, tuve que regresar antes, era un asunto urgente- escuchó como respuesta- un amigo se encuentra en el hospital sabe, aunque mañana le dan de alta.-
-Oh, es una pena escuchar eso, no se preocupe, le pediré a las novicias que recen por él esta tarde, estarán encantadas, usted siempre es amable con nosotras- la monja se divertía platicando mientras observaba por su ventana, afuera se encontraba una mujer que rondaba los 70 años, era alta, con pelo cano y unos ojos azul celeste, era justo la persona a la cual Tenma siempre visitaba.- Por cierto, ella se acordó de usted la semana pasada, dijo que le mandara saludos cuando le viera, y que regresara con más pastel de manzana, al parecer es su favorito- rió
-De verdad, me da gusto saberlo, por cierto hermana alguien más ha ido a visitarla- preguntó Tenma.
-Mmm no lo sé, sabe, últimamente no hemos tenido mucho movimiento por aquí- susurró mientras revisaba una lista con los registros de visitas- Oh sí, aquí esta, ya lo recuerdo, hace unos días vino un joven, muy guapo por cierto, amable de ojos azules, y una mujer increíblemente bella, sabe creí que estaban casados, pero no portaban anillo aunque se veía… una chispa en sus ojos, seguro esa joven pareja está muy enamorada…- sonrió
-Puedo saber, de que hablaron- Tenma no quería sonar forzarlo, pero de verdad necesitaba saber.
-mmm, pues fueron a un cuarto privado, la señora ha estado delicada de salud sabe, sus temblores aumentan cada vez más, y cada día le cuesta más hablar, la chica espero afuera y en cuanto al joven, el dijo que era amigo de usted, de hecho dejo un mensaje-
-¿Cu… Cual?-Tenma comenzó a sentirse nervioso.
-Dijo que pronto iría a visitarle, que le esperara, que él sabría donde encontrarlo… ah y dijo que no se preocupara, que nada malo pasaría de ahora en adelante, habrá sabido lo de su amigo y quiso darle ánimos, me imagino, si… era un joven muy amable-
-Sí, estoy seguro que sí, hermana, bueno debo colgar, la veré en otra ocasión-
-Si claro, hasta luego Doctor Tenma, cuídese-
Tenma colgó el teléfono y miro a Nina que estaba a su lado, le dio una señal de que todo estaba bien y los dos sonrieron amargamente, sin embargo una pregunta empezó a rondar la mente de Kenzó.
¿Quién era esa mujer que acompañaba a Johan?
Bueno eso no importaba, lo sabía… ahora solo había que esperar, él los encontraría tarde o temprano.
Hola, bueno cumpliendo mi anterior promesa, pues aquí esta otro capítulo más del fic, de antemano un agradecimiento súper especial a expelliarmus que siempre deja review, bueno en el capitulo pasado tampoco lo di, pero igual me gustaría agradecer a shery, pues gracias a que su review me agarro desprevenida… decidí que era tiempo de completar el capitulo q tenia a medias, pulirlo y publicarlo. Pero bueno, me da gusto que te haya gustado el nuevo cap. Y gracias por los ánimos para continuar la historia!
Ahora sí contestando el review de expelliarmus pues en realidad no he buscado el libro aún en México, sabes que de repente llegas a una edad (jaja no soy tan vieja pero bueno…) que te pierdes de todas las noticias del mundo exterior, sobre todo por la carga de trabajo de la universidad, y pues lamentablemente de anime me he perdido un poco, aunque intento ver alguna que otra serie aprovechando el verano, pero pues espero encontrarlo en alguna convención, según se, la editorial que publica mangas y todo referente en México es la Vid así que si no lo saca esa editorial podría conseguir la versión editada en España y que la hayan traído para acá… so… si me puedes pasar la editorial del libro te lo agradecería, y hablando de spoilers solo tengo una duda que si quiero saber XD salen como se llaman en realidad Johan y Nina?, porque me muero de curiosidad jaja. Pero pues ya es todo, me extendí mucho nos vemos en el siguiente capítulo y gracias por el link con el prologo!
