Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
La história está escrita en tercera persona.
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Capítulo 2.
Esa noche el club estaba a rebentar.
Jacob nunca antes había trabajado, salvo la vez que su cuñado le había contratado un verano para trabajar en su pub, por lo que podía servir copas a bastante velocidad.
Entre copa y copa, Jacob iba echando alguna ojeada hacia el escenario, donde estaba bailando la amiga de Tory. La chica tenía un cuerpo espectacular y se movía y bailaba con mucha soltura y sensualidad. Y lo mejor es que sabía muy bien como quitarse a los babosos de encima. Sino, que se lo dijeran al borracho que estaban sacando los de seguridad con la cara marcada por la mano de Nessie.
Renesmee terminó su número y fue casi corriendo hacia los vestuarios. Había estado bailando durante veinte minutos sin parar y necesitaba un descanso. Se quitó la máscara y se mojó un poco la cara para refrescarse. Se sentó en el banco, respirando hondo, mentalizándose para ir al reservado, donde ya la estaría esperando Félix.
Se colocó bien la peluca, volvió a ponerse bien la máscara y se miró al espejo.
- Puedes hacerlo. - se dijo a si misma. - Solo es sexo.
Salió de los vestuarios y fue con fingida calma hacia la barra.
- Una botella de agua.
- ¿Te encuentras bien? - preguntó Jacob al ver que le temblaba la mano.
- Si.
- Te tiemblan las manos.
- Estoy bien. - dijo con sequedad antes de marcharse hacia el reservado.
En cuanto entró y vio que aun estaba vacío, fue a sentarse y volvió a respirar hondo, deseando que terminara la noche. Bebió un poco de agua, pensando en el camarero. - "Victoria tenía razón. El camarero nuevo no está nada mal."
- ¿Se puede? - dijo una tímida voz.
Renesmee levantó la vista y se encontró con Felix, que seguía junto a la puerta. La chica se puso en pie, dejó la botella en el sofá y fue hacia donde estaba el joven italiano. Le tomó por ambas manos y le llevó hacia el sofá para que se sentara.
- Hoy también llevas la máscara. - dijo, mientras Renesmee se sentaba a horcajadas sobre sus rodillas.
- Siempre la llevo. ¿No te gusta? - preguntó, poniendo morritos, haciendo reír a Félix.
- Es una máscara preciosa. - llevó sus manos a la cintura de la chica. - gracias por recibirme hoy.
- De nada. - Le quitó la camiseta a Félix y la dejó a un lado.
- El otro día me lo pasé muy bien. - dijo, al tiempo que desabrochaba el sujetador de la chica con manos temblorosas, y también lo dejó a un lado. - Eres increíble.
- Gracias Félix. Tu también eres bueno. Muy bueno.
- Quiero que sepas que fuiste la primera.
Renesmee se sorprendió ante tal revelación, ya que para nada le había parecido que fuera virgen, pero no dijo nada y comenzó a besar el cuell del chico, que ya se estaba desabrochando los pantalones a toda prisa.
El club comenzó a vaciarse.
Ya solo quedaban un grupo de chicas que estaban celebrando una despedida de soltera, que aun estaban viendo el espectáculo del boy, y dos clientes en los reservados. Mientras Victoria servía las últimas copas, Jacob comenzó a recoger.
Cuando pasó por al lado de uno de los reservados, se detuvo a escuchar. "Alguien está teniendo una buena sesión de sexo." - pensó. Con ello comprovaba una de las sospechas de Emmett, que en ese club se ejercía la prostitución.
Cuando la puerta se abrió, se echó a un lado y fue a esconderse. Vio salir a una chica rubia con un antifaz como los que llevaban Tory y su amiga, con un hombre de unos cuarenta años. Sin querer, entró en otro de los reservados, donde aun estaba trabajando.
- ¿Quien coño eres tu? - preguntó Félix, que en ningún momento dejó de moverse sobre la chica enmascarada, que estaba de espaldas a Félix, apoyada en el sofá.
- Lo siento mucho. - dijo Jacob, aunque no se movió. - Me he equivocado de puerta.
- Pero lárgate ya!
- Si, si. Perdón.
Jacob se dio la vuelta y echó a correr, hasta llegar a la barra.
- Dios mío. - murmuró, bebiendo de su botella de agua.
- ¿Qué te pasa? - preguntó Victoria.
- Que la he cagado. Eso pasa.
- ¿Pero qué es lo que ha pasado?
- Me he metido sin querer en uno de los reservados. - dijo, notando como le temblaban las manos. - Es un reservado ocupado.
- Deja eso y ven. - le cogió la botella de la mano y sirvió un chupito para cada uno. - Reza para que el tio no se haya cabreado por la interrupción.
- ¿A qué te refieres?
- El anterior camarero, un día, se coló en uno de los reservados.
- ¿Y qué pasó?
- El cliente se negó a pagar los servicios de la chica y el chico se fue a casa sin trabajo y con un ojo morado. - sirvió otro par de chupitos y, cuando vio a Emmett aparecer al lado de Jacob, le sirvió otro a él. - Vamos, de un solo trago.
Los tres bebieron y dejaron los vasos sobre la barra.
- ¿Como ha ido la noche, hijo?
- Lo ha hecho muy bien. - dijo Victoria, sonriendo y guiñándole un ojo a Jacob. - Ya podeis marcharos. Mañana sabreis si debeis volver.
- De acuerdo. - murmuró Jacob. - "Acabo de joder el caso. Me van a echar de ambos trabajos." - Tory.
- Dime cielo.
- Por favor, dile que lo siento mucho.
- No te preocupes, Jacob. Vanessa es muy comprensiva. dijo Victoria, acompañando a los chicos a la puerta - Seguro que volvemos a vernos en unas horas. - besó la mejilla de Jacov y cerró la puerta del club.
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Victoria entró en los vestuarios al tiempo que Renesmee se metía en la ducha.
- ¿Como ha ido la noche?
- Ha ido. - se limitó a decir Renesmee, que se estaba enjabonando con fuerza. - ¿Quien ha sido el que se me ha colado en el reservado?
- El aspirante a camarero.
- Pues no ha comenzado muy bien que digamos. - murmuró al tiempo que salía de la ducha. - Me ha costado calmar a Félix. No sé si al final se lo contará a Jasper.
- Espero que no.
- Ese chico me recuerda mucho a alguien. - murmuró.
- ¿A quien?
- A un novio que tuve en el instituto, pero de eso hace ya muchos años. Siete en realidad. Y aquello ocurrió en Washington, y estamos en Florida. - se puso un albornoz y fue ante el espejo a peinarse.
- ¿Cuantos años tiene ya Eve? - pregunté Victoria, refiriéndose a la hija de Renesmee.
Ella era otra de las razones por las que Renesmee no dejana el trabajo. Tenía que mantener a su hija, ya que sus padres no podían hacerse cargo de la niña. Ahora vivían en Santa Fe.
- Seis.
- Ya... Ya.. Entiendo.
- Cállate Victoria. - se vistió con unos vaqueros anchos y una camiseta también varias tallas más grande, y cogió su mochila. - Me voy a casa.
- ¿Con quien está Eve hoy?
- Con mi primo, como siempre.
- Ya, claro. Como su padre también trabaja, así ambos se hacen compañía.
- No te imaginas las ganas que tengo de largarme de aquí. - murmuró al tiempo que salía de los vestuarios.
Salió casi corriendo del club al ver a Jasper salir de su despacho. Se metió en su coche a toda prisa y lo puso en marcha al momento. Ya eran las cinco de la mañana y quería dormir un poco antes de que su niña se despertara.
Ya era lunes y quería llevar a la niña al colegio, como hacia todas las mañanas.
Una hora más tarde, encontró a su primo dormido en el sofá.
- Jason... Jason, despierta.
- ¿Qué pasa? - dijo el chico, abriendo lentamente los ojos.
- Ve a dormir a mi cama, que ya me quedo yo aquí. dijo, ayudando al joven de quince años a ponerse en pie. - Cuando lleve a Eve al colegio, te llevaré a tu casa.
- Vale Nessie.
- Venga vamos.
Jason se marchó por el pasillo y Renesmee le siguió, aunque se desvió hacia el dormitorio de su hija, que dormía plácidamente en su cama, abrazada a su lobo de peluche.
- ¿Mami?
- Duerme pequeña. - dijo, sentándose a su lado en la cama. - Aun es pronto.
- ¿Qué hora es?
- Aun quedan tres horas para que tengas que levantarte.
- ¿Te quedas a dormir conmigo? - dijo, echándose a su lado en su cama de Hello Kitty.
- Claro, cariño. - Renesmee se quitó las zapatillas y se metió en la cama con su niña. - Va, cielo. Vuelve a dormirte.
- Vale.
Eve se durmió al poco rato, ahora abrazada a Renesmee, que se durmió minutos después.
Cuando sonó el despertador, Eve se levantó de la cama y comenzó a vestirse. Renesmee abrió los ojos y vio como su hija recogía su larga melena rizada en una perfeca trenza ladeada.
- ¿Por qué no me has despertado?
- Estabas muy dormida y yo ya me sé vestir sola.
- Aun así. - Renesmee se levantó de la cama y fue a peinarse al lado de su hija. - ¿Como has pasado la noche?
- Jason pidió pizza y vimos una película de miedo. Y me obligó a irme a dormir antes de las diez. - se volvió hacia su madre y la abrazó por la cintura. - Ojala no tuvieras que trabajar los fines de semana.
- A mi tampoco me gusta, pero te prometo que en cuanto pueda, lo dejo.
- Bien, porque me gustaria estar contigo todas las noches.
- Pronto, pequeña. - cogió a la niña en brazos y fueron hacia la cocina, la sentó sobre la encimera y fue hacia la despensa. - ¿Qué te apetece desayunar hoy?
- Cereales con leche, por favor.
- Muy bien.
- Mamá...
- Dime, pequeña.
- Yo... verás... es que... ayer... ayer encontré una foto...
- ¿Qué foto? - preguntó Renesmee, poniendo los cereales y la leche en un enorme tazón.
- Una en la que saliais tu y un chico que se parece mucho a mí.
Renesmee se quedó paralizada. se dio la vuelta lentamente y miró a su hija, que tenía la mencionada foto en la mano. Cogió la foto de la mano de la niña y la miró. Era una foto de cuando ella tenía catorce años. Estaba abrazada a un chico, su novio de entonces.
De repente, en su mente apareció el rostro del chico que había comenzado a trabajar en el club. Se parecía bastante a su Jake, aunque era mucho más musculoso, llevaba el pelo corto y su nariz era distinta.
- ¿Has estado rebuscando por mi habitación?
- Lo siento mucho mami. - murmuró la niña, bajando la vista al suelo, avergonzada.
- ¿Por qué lo hiciste?
- Es solo que... yo solo quería tener una foto de papá.
- Deberías de habérmela pedido, en lugar de entrar en mi dormitorio a hurtadillas. - dijo, mirando a la niña, que se veía realmente arrepentida y asustada. - Perdona si lo ha parecido, pero no estoy enfadada. Pero entiendes a lo que me refiero, verdad?
- Si, mami.
- De acuerdo. - suspiró. - ¿Quieres quedarte con la foto?
- ¿De verdad que me la puedo quedar?
- Claro que si, cielo.
- Muchas gracias mami! - Eve abrazó a Renesmee y comenzó a comer sus cereales. - Eres la mejor.
- Lo sé. - sonrió.
- Aunque me gustaría mucho tener una foto suya de ahora.
- Eso no es posible. Ya lo sabes, cariño. - dijo con tristeza al ver la mirada de su hija
- Ya... - Eve no dijo nada más y continuó comiendo en silencio mientras Renesmee miraba pensativa por la ventana. - Bueno, me conformo con esta.
Renesmee no dijo nada. Pensaba en su Jake y los momentos que habían pasado juntos.
Cuando Renesmee se había quedado embarazada, sus padres habían decidido mudarse a Florida. Llevaban tiempo empeñados en alejarla de Jake y aprobecharon ese momento para hacerlo. Se la llevaron para que abortara e iniciara una nueva vida, pero ella se había negado y había tenido a su bebé, de lo cual no se arrepentía en absoluto.
Jake la había llamdo muchas veces al movil, pero Edward, el padre de Renesmee, había logrado alejarlos.
Renesmee hacía ya más de seis años que no sabía nada de él. "Ni siquiera pude decirle que tiene una hija."
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Hola hola.
Espero que os vaya gustando la historia y que os intrigue para seguir leyendo.
Ya sabeis que podeis contactar conmigo para cualquier pregunta, comentario, crítica... Lo acepto todo. Todo sea por mejorar.
Kissitos!
