Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.

Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

La história está escrita en tercera persona.

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Capítulo 4.

Jacob se despertó a las nueve de la mañana, cuando su móvil comenzó a sonar. Eres su capitán, quería que se uniera al agente Brandon para ir a dar una charla a la universidad, en la facultad de derecho, a un pequeño grupo que estudaiba criminalística.

Solo había dormido durante tres horas, pero el trabajo era lo primero, así que se puso en pie, se vistió con vaqueros negros, camisa blanca y americana negra y se puso rumbo a la universidad, dejando a un dormido Emmett en el sofá.

Durante el camino a la universidad no pudo dejar de pensar en Vanessa y en lo que había sucedido la noche anterior.

Cuando Emmett había salido del reservado, comenzó a enrollarse con la chica, con la que casi se acuesta, pero cuando la vio de rodillas ante él, no pudo seguir y la rechazó. Su própia voz resonaba en su cabeza. "Lo siento, pero no puedo continuar con esto. No eres mi tipo. Y aunque lo fueras, no podría hacerlo. No con alguien como tú."

A pesar de la máscara que le cubría el rostro, pudo ver que tenía los ojos bañados en lágrimas. Fue en ese momento cuando se dio cuenta del significado que habían podido tener sus palabras para la chica. Y para nada había tenido esa intención.

Había querido disculparse con ella al instante, pero había salido a toda prisa del reservado y no había vuelto a verla en toda la noche.

"En ningún momento quise llamarla puta ni nada por el estilo. Cuando le dije eso me refería a que no podía acostarme con una chica tan dulce como ella. Al menos no estando de incógnito." - pensó al tiempo que doblaba la esquina , apareciendo ante la universidad.

Una chica vestida con un traje chaqueta oscuro y gafas de sol estaba al lado de la puerta.

- ¿Agente Black? - preguntó la chica cuando Jacob iba a pasar por su lado. Jacob se detuvo y miró a la chica. - Soy la agente Alice Brandon. - dijo la chica, tendiéndole su mano, que Jacob estrechó al momento.

- Un placer conocerle, agente.

- Lo mismo digo, señor.

- Llámeme Jacob

- Solo si me llamas Alice y nos dejamos de formalismos. - dijo la chica, sonriendo ampliamente. - Parecemos dos viejos hablándonos de usted.

- Hecho. - Jacob también sonrió. - Espero no haberte hecho esperar. - dijo al tiempo que ambos cruzaban la puerta. - Me han llamado hace poco y no he podido llegar antes.

- No te preocupes. He llegado sol hace un par de minutos.

- ¿Sabes hacia donde tenemos que ir?

- Claro. Estudié aquí. - dijo Alice, sonriendo. - ¿Y tú?

Jacob siguió a Alice hasta una pequeña sala en la que solo habían seis personas, sentadas alrededor de una mesa rectangular, aunque Jacob se fijó en que había siete sillas.

Alice se puso al frente de la clase y comenzó con la charla, mientras que Jacob se dedicaba a observar a los oyentes. Eren todo chicos. Cuando llebavan quince minutos, una chica entró corriendo en el aula.

- Lamento mucho llegar tarde. - dijo, yendo corriendo a sentarse en la silla que estaba libre. - Ha habido un accidente y han cortado el tráfico. - dejó el bolso en la mesa y sacó un cuaderno de él.

- No pasa nada. - dijo Alice. - Bueno, continuemos.

Mientras que Alice seguía hablando, Jacob no podía dejar de mirar a la chica que acababa de entrar. Su pelo largo y rizado, de un color castaño tirando a rojizo, su cuerpo esbelto y atlético... le encantó. Y el tatuaje que llevaba bajo la oreja derecha, que no se vería de no ser porque llevaba el pelo recogido en una coleta.

En toda la hora y media no levantó la vista del cuaderno y Jacob no cesaba en su intento de verle la cara, objetivo que no logró.

- ¿Agente? - Alice dio un codazo a Jacob y este la miró al momeno, a través de sus gafas de sol.

- Dígame, agente Brandon.

- Les decía a los chicos que usted trabajó durante unos meses en homicidios.

- Así es.

- ¿Y por qué lo dejó?

- ¿Como se llama?

- Paul.

- Verás, Paul. Djé homicidios porque me cansé de ver cadáveres. De no llegar a tiempo de salvar vidas. - dijo, quitándose las gafas para mirarles a todos. La chica continuaba escribiendo, aunque se notaba que estaba prestando mucha atención tras esas gruesas gafas de pasta negra. - Al menos, ahora, puedo evutar esas muertes.

- Eso también es verdad. - murmuró Paul, que seguidamente susurró algo a la chica en el oído, algo que le hizo sonreír. Jacob se preguntó que era lo que le había dicho. - Pero a pesar de eso, ¿no era satisfactorio atrapar al asesino y evitar que siguiera matando?

- Por supuesto.

- Bueno, pero es mucho más que eso. - intervino Alice. - No es fácil. Es un trabajo que solo pueden realizar ciertas personas. No todo el mundo puede soportar estar en la escena de un crimen.

- Como Paul... - mjurmuró la chica. Todos se pusieron a reír.

- Ese día no me encontraba bien. Estaba mal del estómago. - replicó el chico, lo que hizo aumentar las risas de los demás. - Ya sabes que soy bueno en esto.

- Ya lo sé... - dijo, antes de besar la mejilla del chico. - Sabes que te lo digo con cariño.

- Por que te quiero, que si no... - Paul besó a la chica en los labios y también se puso a tomar apuntes.

Media hora más tarde, todos se pusieron en pie y salieron del aula. Todos excepto Alice y la chica.

- Angente Brandon. - dijo la chica con timidez. - Sé que no tengo derecho a pedírselo, pero... - dudó unos instantes pero la sonrisa de la joven agente la animó a que continuara con su petición. - ¿Podría contarme lo que ha explicado durante los primeros quince minutos de clase? Por favor...

- Claro que si. No hay problema.

- Gracias. - suspiró de alivio.

- ¿Te puedo hacer una pregunta?

- Claro.

- No había ningún atasco, verdad?

- No. - dijo, sintiendo como se sonrojaba. - Mi hija no se encontraba bien y no la he podido llevar al cole. No podía dejarla sola en casa. - dijo, sentándose de nuevo, con Alice a su lado. - Y no he podido venir hasta que no ha llegado mi amiga a casa.

- De acuerdo. Entonces iremos deprisa para qye puedas volver con la niña. Aunque te iría mejor hablar con mi compañero. Él sabe mucho más sobre el tema.

- ¿Y donde está? - preguntó, mirando a su alrededor.

- Debe de haber salido a tomar el aire. Creo que tenía resaca. - añadió en un susurro. - ¿como te llamas?

- Renesmee.

- Si quieres, voy a buscarle.

- No, no. Es igual. La verdad es que prefiero hablar con usted. - dijo, cogiendo de nuevo su cuaderno.

- De acuerdo.

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Jacob salió de la universidad, de nuevo con las gafas de sol puestas, esperando ver a la chica que le tenía tan inquieto, pero no la vio salir. Esperó unos minutos, ni él sabía por qué, pero al final decidió marcharse.

Mientras iba de vuelta hacia el apartamento en el que vivía con Emmett, volvió a pensar en Renesmee y en como había desaparecido de su vida. Recordaba perfectamente como había desaparecido de su vida. Recordaba perfectamente aquel día como si fuera ayer.

Renesmee llevaba una semana bastante nerviosa. Le había llamado y le había pedido que fuera a su casa a verla. Él había ido en cuanto había podido, apenas dos horas después de la llamada, pero en la casa no había encontrado a nadie. La casa estaba completamente vacía.

Durante esos años, había salido con varias chicas, pero nunca había dejado de pensar en Renesmee. "Es que no quiero olvidarte. Nunca."

De repente, y como salida de la nada, una chica peliroja apareció frente a él y, antes de que pudiera saludarla, le abofeteó un par de veces.

- Gilipollas!

- ¿Pero qué haces? - exclamó sorprendido, recibiendo otra bofetada. - Joder, Tory. ¿quieres parar?

- No!

- Deja de pegarme. - dijo, sujetándola por las muñecas.

- ¿Como puedes ser tan capullo?

- ¿Pero qué es lo que te pasa? - exclamó, apartándola de la abarrotada calle.

- ¿Como te atreviste a llamar puta a Re... Vanessa? Eh? Eh?

- Yo no la llamé eso! - se defendió Jacob.

- Si, claro. ¿Y por eso me la encontré llorando en la ducha?

- ¿Vanessa estaba llorando? - preguntó, sintiendo como se quedaba sin voz. Se sentía más miserable que nunca. - De verdad que esa no fue mi intención. Yo... Yo... Solo le dije que no podía tener sexo con ella, pero eso es porque no me gustan las mujeres. - improvisó. Nunca había querido hacerle daño y eso era precisamente lo que había hecho.

- ¿Le dijiste que eres gay? - preguntó Victoria, estando ya un poco más tranquila.

- Bueno, no exactamente, pero tampoco la llamé puta. - quiso aclarar. - Nunca me atreveria a llamarla eso.

- Pues que sepas que me la encontré hecha polvo. No te puedes imaginar lo mal que lo pasa cada vez que lo pasa cada vez que tiene que ir al club a trabajar. - se adentró en el callejón y fue a sentarse sobre una caja de madera. Miró a Jacob, que se sentó a su lado. - cada día, cuando sale de clase, va a buscar trabajo, pero no encuentra nada.

- Lo siento mucho.

- Y cuando Withlock la obliga a follarse a algun cliente, se pasa más de media hora en la ducha, frotándose sin parar, repitiéndose a si misma que da asco.

- Tory, no sabes cuanto me duele que creyera que la llamé eso.

Victoria abrazó a Jacob y apoyó la cabeza sobre su hombro.

- Perdona que haya aparecido gritando y pegándote, pero estaba tan enfadada, que cuando te he visto...

- No te disculpes, me lo merezco.

- ¿Quieres venir a tomar un café a mi apartamento? - dijo, acariciando la nunca de Jacob, reprimiendo las enormes ganas que tenía de besarle.

- Me gustaría mucho, pero antes debería de llamar a mi padre para que no se preocupe. - comenzó a decir, provocando las risas de Victoria. - Me he ido de casa sin avisar.

- De acuerdo, pero venga, que se enfrían los bollos que acabo de comprar. - cogió a Jacob de la mano y le hizo levantarse. - Por cierto, ¿a donde vas ta elegante? - preguntó, mirando al chico de arriba a bajo. - Estás buenísimo!

- No se... me gusta vestir bien. - murmuró, comenzando a sonrojarse.

- Pues me encanta! - besó su mejilla y sonrió. - ¿Sabes? Me alegro mucho de haberte conocido.

- Yo también. - dijo sinceramente, sacando el móvil del bolsillo de la americana.

- Pues venga, vamos, que me muero de hambre.

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Nuevo capítulo llegó.

Espero que os haya gustado.

Casi casi se descubren nuestros protagonistas, pero no! Todavía no.

Sé que dije que intentaría actualizar una vez por semana, y en serio que lo he intentado, pero mi portatil volvió a ser secuestrado. Y mira que le dije a mi hermana cada día que me colgara los capítulos, que se los tenía preparados. ¿A vosotros os hizo caso? Ya veis que a mi tampoco.