Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.

Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

La história está escrita en tercera persona.

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CAPÍTULO 8.

Cuando Renesmee despertó esa mañana, se encontró con que estaba sola en la cama. Se levantó lentamente y fue hacia el cuarto de baño, pero cerró la puerta enseguida. Se puso roja como un tomate, pero al momento le dio la risa y abrió la puerta de nuevo.

- Renesmee, por Dios! - exclamó Jacob, cubriéndose como pudo con una toalla.

- Tu me has visto desnuda y ahora te he visto yo. - dijo, aun riendo. - Estamos en paz.

- Calla. - dijo, sonrojándose. - Cierra la puerta!

- De acuerdo. - con todo su morro, Renesmee cerró la puerta, pero con ella dentro. - Jacob, cuando te hayas vestido, me gustaría poder hablar contigo. Creo que ya sabes sobre qué.

- Si, creo que si. - murmuró, comenzando a ponerse nervioso.

- Solo quiero que sepas que nunca he querido engañate. Hay muchas cosas que debes saber y entonces podrás tomar una decisión.

- ¿Sobre qué?

- Sobre si continuarás odiándome.

- Yo nunca te he odiado, Renesmee. - dijo, acercándose a la chica de sus sueños, que retrocedió hasta quedar con la espalda pegada a la puerta. - No sé qué es lo que sucedió, pero no puedo odiar al amor de mi vida.

- Jacob, por favor. - dijo con voz temblorosa, nerviosa al sentir a Jacob tan cerca.

- Nunca he podido dejar de quererte. No era un capricho adolescente, como siempre dijeron nuestros padres, siempre ha sido amor de verdad.

- Yo también te he querido siempre. - dijo, emocionada ante tal declaración de amor. - Todo ha sido tan difícil...

- Nunca más volverá a serlo.

- Lo es y lo será. Están Jasper, Cayo, Paul... Dios mío, pobre Paul... - se cubrió la cara con las manos y se dio la vuelta. - El pobre Paul no sabe donde se ha metido. No quería salir con él, pero es tan bueno...

- ¿Le quieres? - preguntó, poniendo las manos en la cintura de Renesmee, que se sobresaltó al sentir las grandes y calientes manos de Jacob sobre ella.

- Si.

- ¿De verdad?

- No tanto como a ti. - sollozó.

- No llores, por favor. - apoyó la barbilla en el hombro de Renesmee y le abrazó por la cintura. - Dios, por fin te he encontrado... - suspiró.

- Al fin me has encontrado. - acarició las manos de Jacob y, por primera vez en muchos años, se sintió feliz. - Jacob, eres padre.

- Lo sé.

- Eve también lo sabe. Es una niña muy lista.

- Como su madre.

- Le encanta dibujar y lo hace muy bien.

- He podido verlo. Es increíble. - dijo Jacob, sin poder dejar de sonreír. - Dios, no sabes lo feliz que me hace tenerte en mis brazos de nuevo. Ojalá no tuviera que soltarte nunca.

- No lo hagas.

.-.-.-.

Emmett entró en el club, en el que no vio a nadie, lo que le extrañó. Jasper, la noche anterior, le había dicho que tenían que hablar de algo importante.

- Al fin llegas. - miró hacia lo alto de la escalera. Allí estaba Jasper. - Me odia, verdad?

- ¿Quién te odia? - preguntó, acercándose.

- Mi sobrina. - intentó bajar los escalones, pero se tropezó y las bajó rodando.

- Por Dios, Jasper! - fue a cogerle y le ayudó a sentarse en una de las sillas. - ¿Pero qué es lo que te pasa?

- Mi sobrina me odia, mi hijo acaba de decir que no quiere saber nada más de mí, lo que significa que también me odia, el negocio va de mal en peor...

- ¿El negocio va mal?

- La poli no deja de venir a meter las narices. Mi niña ya no quiere venir a trabajar. Tory ha dimitido...

- ¿Tory ha dimitido?

- Se enteró de lo que pasó con Renesmee y me ha dicho que no piensa volver.

- ¿Quien es Renesmee? - preguntó, haciéndose el tonto. - Jasper, no entiendo nada de lo que me estás contando.

- Ay, Emmett, ni yo mismo entiendo lo que está pasando. - se cubrió la cara con las manos y comenzó a llorar.

Emmett ayudó a Jasper a ponerse en pie y le acompañó a su despacho, donde le tumbó en el gran sofá de cuero negro. Jasper intentó ir a buscar la botella que había sobre su mesa, pero Emmett volvió a tumbarlo de un empujón.

- ¿Pero qué haces?

- Creo que no debes beber más.

- ¿Por qué? ¿Qué más da?

- Creo que deberías no beber tanto y pensar más. - cogió una silla y se sentó cerca de él.

- ¿Pensar?

- Pensar en lo que has hecho para que te odien tanto como dices.

- Cayo me pone tan nervioso que lo acabo pagando con los demás. Pegué a mi niña por no trabajar la otra noche, por emborracharse como una chica de veinte años, que es lo que es. - dijo, comenzando a llorar de nuevo. - ¿En qué me he convertido?

- Eso solo lo puedes responder tu.

- Hoy no... Tengo sueño... - se dio la vuelta y se puso a roncar al momento.

Emmett suspiró, pero no se movió. No hasta que estuvo seguro de que estaba durmiendo. Entonces se puso en pie y comenzó a inspeccionar el despacho. Cuando fue al baño, se detuvo en la puerta. Allí era donde ese cabrón había pegado sin piedad a la pobre Renesmee. Eso era algo imperdonable, qe un hombre pegara a una mujer, y más a una cria.

En ese momento, su móvil comenzó a sonar.

- ¿Diga? - susurró, cerrando la puerta del baño.

- Hola! . exclamó una melodiosa voz.

- Hola Eve.

- ¿Molesto?

- No, cielo. Claro que no molestas. ¿Es que ocurre algo?

- Tory ha ido a comprar el desayuno y me aburro. En su casa no tengo juguetes y no me he traído el bloc de dibujo. - Emmett sonrió. - ¿De verdad que no te molesto?

- No es el mejor momento para hablar, pero no te preocupes pequeña.

- Vale. Ya cuelgo.

- Tranquila, de verdad.

- Solo quería saber como están papá y mamá.

- No estoy en el apartamento, pero seguro que están bien.

- Seguro que si, jijijijiji. - rió la niña, haciendo reír también a Emmett. - Ya te dejo tranquilo.

- Ya sabes que puedes llamarme cuando quieras.

- Te quiero.

Emmett colgó el teléfono y sonrió.

Volvió a salir del despacho y se sirvió una copa antes de continuar, mirando por todo el despacho, pero no encontró nada. Frustrado, cogió su móvil y le mandó un mensaje a Jacob, que le contestó al momento.

* Jacob, deja de follar y céntrate en el caso. *

* Por Dios, sargento. Vaya vocabulario el suyo. Y yo no follo. *

* Disculpe mi indiscreción, señor yo hago el amor. *

* Ahora mismo no hago ninguna de las dos cosas. Ponte a trabajar. *

* Aplícate el cuento. *

Emmett sonrió y guardó el móvil. El pedir a Jacob como compañero era lo mejor que había hecho. No era el típico poli rancio y quejica, era un joven lleno de vida y con muchas ganas de trabajar. Miró a Jasper, que seguía roncando. Suspiró. Debían encontrar la manera de ir a por Cayo Vulturi, que era quien dirigía todo aquello. Jasper no era más que un peón con mala leche.

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Nuevo capítulo aquí!

Espero que os haya gustado.

Opiniones por fi plis! Quiero que os guste e ir mejorando día a día.

Kissitos.