-¡Espérenme! ¡No puedo correr bien con el vestido!

A lo lejos, Saga y Kanon observan la escena entretenidos.

-¡Adiós princesa de la casa de Leo!, -se despide Kanon- ¡Ja, ja se ve tan ridículo!

-¿Por qué crees que acepté un papel en esta película?-agrega Saga, con una sonrisa trinufante.

-¡YA CÁLLENSE!

A los dos gemelos les llegan dos zapatos voladores -de mujer- a la cara.

-¡Auch!¡¿Quién te dio permiso para golpear nuestro sensual cuerpo?!No creas que saldrás ileso después de esto.

Y así fue como los gemelos problemáticos ,Aioria ,Aiorios, Camus, Aldebarán y Afrodita fueron a comer helado…pero nunca se imaginarían que pasaría después de salir del set de filmación.


CAPÍTULO 2: Seiya, ¡No renuncies!

{En el Santuario, camino a la heladería}

Mientras Shion continúa regañando a Dohko por haber llegado una hora tarde a la producción de la película, el resto de los caballeros/actores recorren el Santuario para salir a disfrutar de un delicioso helado.

-Hace calor ¡Quiero quitarme este vestido AHORA! -gruñe Aioria, mientras jala el cuello de su vestido como si su vida dependiera de ello.

-Entonces quítatelo y ya -dice entredientes Camus, que ya está aburrido de escuchar las quejas de su compañero.

-Demonios, ¡creo que está atascado! -exclama el caballero de Leo, que luego de un rato parece resignarse y suspira- ¿Qué puedo hacer para que nadie más me vea con esta cosa puesta?

-Si quieres yo te desvisto -dice Saga, quien luego se arrepiente- Olvídalo, no creo que se vea lindo- la cara del caballero de Géminis toma un color rojo furioso- Déjatelo puesto Aioria, cuando lleguemos a la heladería le pedimos a una de las asistentes que te ayude, mientras nosotros te buscamos algo más masculino.

-¿Nosotros? Me suena a manada -interviene Kanon, que comienza a sonreír maliciosamente- A mí me gusta ver sufrir a Aioria con ese vestido. -añade, mientras su sonrisa se hace más amplia aún -Y su calvario apenas comienza

Por alguna razón, Kanon comienza a reír como un psicópata mientras comienzan a caer rayos a su alrededor. Todos lo miran confundido, hasta que uno de los rayos alcanza a Aiorios.

-¡ME QUEMO! -grita el deafortunado caballero de Sagitario- ¡Camus, ayúdame! ¡Usa tus poderes para congelar las llamas!-

Camus suspira agobiado, haciendo notar que comienza a arrepentirse de haber acompañado a los demás caballeros. Mientras eso ocurre, Afrodita se dirige con una sonrisa traviesa hacia Aioria.

-Kanon tiene razón, Aioria. -dice él, rodeando al aludido mientras habla- Están preparando la fiesta del vino, ¿Sabes?. Sí no te quitas ese vestido serás una presa fácil para… -Afrodita deja de hablar dramáticamente, y suelta una risa al ver la cara de espanto de Aioria- Ya sabes a lo que me refiero, ¡todos pierden el control! -continúa, alzando los brazos hacia el aire de una manera más dramática aún- Imagínate; están todos disfrutando de la fiesta, bebiendo como locos. Y de la nada aparece un hermoso joven como tú, avergonzado por no poder quitarse un vestido, ¡Aún siendo un santo que lucha contra el mal, no te respetarán si usas ese vestido!

-¡Qué horror! -exclama el caballero de Leo, comenzando a perder el control nuevamente- ¡Tengo que quitarme esta cosa AHORA o me violaran más tarde!

Afrodita asiente con seriedad, pero internamente ríe.

-¡AYUDA! -se escucha a Aiorios gritar- ¡No quiero seguir quemándome!

-No soy ningún extintor, pero haré lo posible -responde Camus, cruzando los brazos- Acércate, Aiorios.

-Chicos, ya estamos saliendo de los doce templos. -anuncia Aldebarán.

-Vaya, somos rápidos -dice Saga- La mayoría de las personas de demoran doce horas en bajar las escaleras.

-¿Es una referencia a la saga del santuario, la batalla de las doce casas? -pregunta el caballero de Tauro, pero Saga simplemente responde avanzando más rápido para dejarlo atrás.

-No es que seamos veloces, Saga -corrige Kanon, alcanzando a su hermano.

-Ah, ¿No lo somos?-pregunta Saga, rascándose la cabeza confundido.

-No -contesta su gemelo- Los demás son tontos por tomar el camino largo. Supongo que prefieren subir por todas esas escaleras en vez de tomar un automóvil o el teleférico que nos conecta con toda Grecia.

-Tienes razón Kanon -dice el otro caballero de Gémenis, al mismo tiempo que se escucha a Aioria preguntar "¿Tenemos un teleférico?" -Oye, Camus, ¿Ya congelaste las llamas del cuerpo de Aiorios? ¿Camus?

-Creo que me excedí extinguiendo el fuego… -confiesa Camus, que le enseña el actual estado de Aiorios al resto de los caballeros... un gran bloque de hielo. -Lo siento por él; ya no podrá comer helado con nosotros.

-¿CONGELASTE A AIORIOS? -grita Aioria- ¡¿Cómo demonios te "excediste"?! -pregunta exasperado -¡Haz que vuelva a la normalidad!

-No. Lo siento -dice nuevamente el caballero de Acuario, sin verse demasiado preocupado- Tardará por lo menos un día en descongelarse.

-¿Entonces quién actuará como el padre de Saori en el ensayo de esta tarde? -pregunta Afrodita, que tamoco luce muy preocupado por Aiorios. De hecho, se está limando las uñas cuando aparece Aldebarán, cuyos ojos brillan con ilusión mientras alza su mano para ofrecerse como suplente.

-Está bien, Aldebarán- dice Camus, que luego suspira- Hablaré con Shion para que te permita actuar.

-¿No comerás helados con nosotros? -pregunta Afrodita, sin quitarle la mirada a sus perfectas uñas.

-Como responsable del accidente con Sagitario debo reportarme de inmediato. -explica Camus, pero sus palabras son opacadas por los gritos de felicidad de Tauro.

-Ya veo -dice Afrodita, que sospechosamente comienza a caminar cada vez más rápido, hasta dejar a los demás caballeros atrás. -Chicos, ¡el último en llegar a la heladería paga la cuenta!

En un abrir y cerrar de ojos, Camus se encuentra acompañado únicamente del gran bloque de hielo.

-Imbéciles -dice entredientes -Y ahora, ¿Cómo me llevo a Aiorios?

{Estudio de grabación}

A pesar de que Shion ya había terminado de discutir con Dohko hace bastante tiempo, su mal humor no lo abandonaba. No sabía qué era peor; lidiar con el equipo de inútiles que se había quedado en la producción o lidiar con el grupo de tarados que había abandonado su trabajo como actores en búsqueda de un maldito helado. Dohko intentaba alivianar la situación con bromas que no hacían más que colmar la paciencia del Patriarca, así que -sabiamente- Seiya prefirió ponerse al día con Saori, a varios metros de distancia del director de la película.

-Hyoga estaba en peligro -relata Seiya, orgulloso de sí mismo- Y sí no fuera por mi meteoro de Pegaso, no se habría salvado.

-¡Oh! ¡Qué historia más heroica, Seiya! -exclama Athena, cuyos ojos brillan con emoción- ¡No sabía que Hyoga se había enfrentado con alguien tan temible en Dinamarca! -continúa, mientras Seiya asiente con una amplia sonrisa- ¡Que bien que lo hayas salvado!

-No fue nada -dice Pegaso, encogíendose de hombros.

Saori sonríe dulcemente, y eso es suficiente para derretir el corazón del muchacho. Seiya se arma de valor; ha estado pensando en este momento muchísimo tiempo, y es ahora cuando decide que debe enfrentar sus sentimientos.

-Saori -comienza, tratando de ignorar el fuerte latir de su corazón- Hay algo que debo decirte... Algo que te quería confesar desde hace mucho, mucho tiempo atrás.

-¿En serio? -pregunta la muchacha incrédula, para volver a sonreír cálidamente -Yo también tengo algo que decirte -dice, mientras sus mejillas se tornan levemente rosa- Pero mejor dilo tú primero.

Es ahora.

El caballero de Pegaso junta todo su coraje y se arrodilla ante su diosa. Saori no deja de sonreír, y su rostro no cambia ni siquiera cuando Seiya la mira fijamente y toma una de sus delicadas manos.

-La razón por la cual enfrento a todo oponente que piensa en hacerte daño; la razón por la cual no me importa arriesgar mi vida a diario por ti es que todo este tiempo... tú...-Seiya se detiene por un momento, pero la sonrisa de Athena lo anima a continuar- Tú me gustas.

El mundo parece congelarse. Pegaso no podría estar más aliviado por haberlo dicho. Ya está.

-Saori, sé que tal vez suene demente y muy repentimo, pero ¿Quieres ser mi novia?

Saori deja de sonreír únicamente al contestar -Lo siento,Seiya. No me gustas.

-¿QUÉ? -grita el pobre Pegaso- ¡PERO SI HACE UN RATO ME DIJISTE QUE NO TE INTERESABA CAMUS, SINO ALGUIEN MÁS JOVEN?

-¿Y...?

-¡Y JUSTO ME ESTABAS MIRANDO, TODA SONROJADA!

-Oh, fue pura casualidad. -contesta ella, con una tranquilidad que comenzaba a inquietar al joven- Seiya, ¡Lo malinterpretaste todo! A mi me gusta Shun.

-¡¿QUÉ?!

-No grites tanto, Seiya -advierte la diosa, con completa naturalidad -Vas a asustar a los del set de filmación.

-¡Cuando luchaba por ti no te importaban mis gritos de guerra!

-Esto no es un campo de batalla -dice ella, frunciendo levemente el ceño- Ten un poco más de control.

-¡Me acabas de rechazar! ¿Cómo quieres que esté tranquilo? -pregunta Seiya, cuyo rostro está rojo de vergüenza- ¿Sabes cuánto tiempo me costó tener el valor para confesarme? -pregunta nuevamente- ¡Eres lo peor, Saori!

La muchacha queda boquiabierta. Trata de mantenerse serena, pero no puede evitar poner sus manos a cada lado de su cadera y hablar con un tono poco amable.

-¡Soy la diosa de la guerra, la civilización, la sabiduría, la estrategia, las artes, la justicia y la habilidad! -dice, mientras Seiya pone los ojos en blanco- No me importa lo que pienses de mí.

-¡BIEN! -grita Seiya, haciendo que la gente a su alrededor lo observe extrañado- ¡Renuncio a la armadura de Pegaso! Quédatela. -dice él, dándo la media vuelta dramáticamente. -No me volverás a ver.

-¡Como desees, Pegaso! -responde Saori, cuya indignación no es secreta- Me las puedo arreglar sin ti. ¡Tengo a los demás caballeros y al Patriarca de mi lado!

-¡Ojalá te secuestren! -contesta Seiya, iracundo -¡Al fin podré tener una vida adolecente normal!- añade, retirándose de la sala abruptamente.

Saori gruñe de una manera poco femenina, hasta que siente la presencia del Patriarca.

-Idiota -susurra él, haciendo que la diosa se exalte.

-¡Patriarca! ¿Escuchó nuestra conversación? -pregunta ella, cambiando de humor velozmente. La rabia es reemplazada por preocupación y ruega- No le haga nada malo a Seiya, ¡Sólo está... está de mal humor!

-Por supuesto -dice Shion, sonriendo levemente- No estoy molesto con él ni en lo más mínimo.

-¿No lo está?

-¡Claro que no! Gracias a Seiya tengo el mejor cortometraje que pude haber hecho en mi vida -aclara el rubio, mientras el camarógrafo se acerca orgulloso con su cámara- Su discusión aparecerá en la fiesta del vino para entretener a las personas mientras terminamos las preparaciones del espectáculo.

La expresión de la diosa vuelve a cambiar mientras piensa horrorizada en las consecuencias que toda la situación traería consigo. -¡Si Shun me ve gritándole a su amigo Seiya me odiaría! ¡Me odiaría aún más si se entera que me gusta! ¡Y más se enojará cuando lo sepa Ikki! ¡Tengo que tener cuidado!

-¡PATRIARCA! -exclama Athena- ¡No se atreva a mostrar ese video en el Santuario!

-Como desee, Athena. No lo mostraré en el santuario -promete él- No se preocupe por eso.

-Cuento con usted, señor Shion- dice Saori, inclinando su cabeza en gesto de respeto para luego retirarse del set de filmación.

Mientras tanto, Seiya va al templo de Virgo en búsqueda de los sabios consejos del santo más cercano a Dios.


¡`^^ Hola!, primero que todo mil disculpas a las fans de Aiorios que no lo querían ver congelado, pero bueno que se le va a hacer, camus no es extintor de incendios...tambien me gustaría agradecerles por leer este cap. y decirles que no se desanimen, esto recién está por comenzar y cada vez se pondrá más picante.

-la palabra clave del próximo capítulo será ¡Helados, Amor y Seiya no renuncies! ,hasta la próxima!