Holaa! Hoy no me entretengo nada. Espero que os guste el cap y gracias de nuevo por los comentarios :)


Confusión

4

El paseo en coche había sido silencioso. Desde que Emma descubrió que la voz de su mente era de la mujer que tenía al lado, no pudo procesar más información. ¿Estaría alucinando? Es decir, definitivamente lo estaba haciendo, pero no estaba muy segura de hasta qué punto. A lo mejor eran sólo ideas suyas. Cada vez entendía menos. Lo único que sabía es que tenía que relajarse. Eso la ayudaría, estaba segura. Y tenía que pensar cómo le diría a Henry que tenían una inquilina nueva.

- Bueno, hemos llegado. – Habló finalmente cuando hubo aparcado. – Este edificio que ves aquí es tu nuevo hogar. Vamos, te ayudo con las cosas. – Se dirigió a sacar las cosas de Regina del maletero y la guió hasta el apartamento.

- Un bonito número. – dijo Regina de pronto. – El 108. Me gusta ese número. – continuó en forma de explicación.

- Oh. Gracias, supongo. Espero que tu estancia sea agradable. Por cierto, no lo he mencionado, pero tengo un hijo. Creo que hay cosas sobre las que tenemos que hablar aún.

Y tras abrir la puerta, se encontró una sorpresa – si podía llamarse así – que no esperaba. Henry y Ruby estaban ahí.

- ¡Mamá! ¿Dónde estabas?

- Emma, menudo susto nos has dado. Estábamos a punto de llamar a la policía. – dijo Ruby mostrándole el teléfono en su mano.

- Lo siento. Me han llamado y he tenido que ir urgentemente. Perdonadme. Siento haberos preocupado. Y a ti Ruby, por haberte molestado. De verdad que lo siento mucho. Henry, iremos a por ese helado otro día, ¿te parece?

- Hey, no pasa nada. Explícanos qué ha pasado y todo se solucionará.

Emma terminó de abrir la puerta e hizo que Regina pasara. Tanto Henry como Ruby la miraron sorprendidos, y Regina parecía no saber dónde meterse. Emma pensó que podía sentirse extraña en ese ambiente. Después de todo, no los conocía. Ni siquiera a ella.

- Os presento a Regina. Es… una amiga. Del colegio, sí. Está pasando por un mal momento y necesita que la acojamos durante un tiempo. Me he ofrecido.

Henry y Ruby asintieron, no sin analizar a la mujer morena que acompañaba a Emma con la mirada, para luego acercarse a ella y saludarla cordialmente.

- Bienvenida Regina. Yo soy Ruby, del bar de abajo. Espero verte por allí. Ahora debo irme. Me debes una, Em.

- ¡Las que quieras, Ruby! – respondió esta a modo de despedida. Henry todavía no había dicho ni una palabra. La había saludado, sí, pero simplemente con la mano y una pequeña sonrisa. - ¿Henry?

- Perdón. Bienvenida, Regina. Voy… a prepararme para la cena. – dijo sin más, para dirigirse a su habitación.

- Discúlpale. – lo excusó Emma. – Debe estar molesto conmigo. Le había prometido lo del helado.

-x-

Había preparado la habitación de Regina y esta parecía contenta con el resultado. Por lo menos, no le había desagradado. Quien le preocupaba era Henry. Él no solía comportarse así. Es decir, en lo poco que lo conocía, nunca se había comportado así.

- Henry. – dijo tocando a la puerta de su habitación. - ¿Puedo pasar?

Después de un que Emma consideró algo seco y desganado, entró y se dio cuenta de que era la primera vez de su "nueva vida" que entraba al cuarto de su hijo. Cómo no se le había ocurrido antes, así habría tenido un primer contacto con los gustos de Henry.

- ¿Estás molesto conmigo? Escucha, si es por lo del helado, lo siento mucho. Me ha tomado mucho tiempo ir a recoger a Regina, he tenido varios problemas en la carretera, y… - Henry la interrumpió.

- Mamá, no estoy enfadado para nada. Es sólo que…Regina, ¿en serio? Dijiste que era una amiga del colegio, pero el otro día no tenías ni idea de ninguna Regina. Estás mintiendo.

- Henry… está bien, es mentira. No es ninguna amiga, pero necesitaba mi ayuda y no podía dejarla sola.

- Lo entiendo mamá. Me alegra que lo hayas hecho. Y que te hayas atrevido a conducir también. Pensaba que después de lo que pasó dejarías el coche aparcado siempre.

Emma sonrió. Así que un accidente de coche, eso había sido. Al parecer no uno simple, pero descubriría todo el misterio que rodeaba la situación. Por lo pronto, se alegraba de que su hijo no estuviera enfadado con ella.

- Si no hay nada más que decir, voy a preparar la cena. Estoy hambrienta, y segura de que tú también. Bueno, y nuestra nueva compañera de piso lo estará.

- En realidad… sí que hay algo más. Tú has soñado con Regina…

- Oh, pero eso no es importante. Quizás era una casualidad, o un sueño premonitorio. Esas cosas ocurren.

- Sí, supongo… eso explicaría que yo haya soñado con ella también.

¿Henry también había soñado con Regina? Eso sí era raro de verdad. Ahora que las cosas empezaban a ser más o menos normales de nuevo, algo se torcía. ¿Podían dejar de ocurrir cosas extrañas?

-x-

22 de septiembre

La convivencia con Regina estaba resultando agradable, tanto para Henry como para Emma. La morena realmente se había mantenido un poco al margen, pero parecía que ella y Henry se llevaban bien, y con Emma había desarrollado algo parecido a una amistad, aunque no hablaban demasiado. Lo que sí le había comentado Regina era la necesidad de encontrar un trabajo, lo que le resultaba difícil debido a sus antecedentes en el hospital mental. Emma aún no tenía claro cuáles eran, puesto que había ignorado la ficha de Regina durante esos días, aunque se moría de curiosidad por leerla.

Esa mañana salieron los tres juntos, dispuestos a empezar su jornada a la vez. La rutina cambiaría un poco ese día, puesto que además de ella, la morena acompañaría a Henry hasta el autobús, luego a Emma al trabajo y finalmente se iría con la esperanza de encontrar algo en lo que pudiera ser contratada.

- Hola, buenos días Henry, Emma, me alegro de verte mejor… - saludó un hombre que debía ser su vecino. Parecía simpático y parecía conocerlos. Se quedó unos segundos observando a Regina, para después saludarla también. - ¡Regina! No sabía que ahora vivías aquí.

Emma tuvo miedo. Ese hombre los conocía a todos, a los tres, incluso a Regina. Y ella no sabía su nombre. ¿Y si descubría que no tenía recuerdos? Peor… ¿y si ella descubría algo peligroso? Henry pareció leer el terror en su rostro, porque fue el primero que habló. Dirigió su mirada a Regina y esta estaba igual de confundida.

- ¡Hola David! Hacía días que no te veíamos. ¿Cómo estás? ¿De qué conoces a Regina? Es nuestra nueva compañera de piso.

- Buenos días David. – sonrió Emma, suspirando algo más tranquila y tratando de ocultar el terror que había sentido, a la vez que tenía ganas de cerrarle la boca a su hijo. Regina saludó a David con un movimiento de cabeza y una ligera sonrisa.

- Bien Henry, me alegro de verte también. Estaba de vacaciones, pero ya he vuelto. Regina y yo éramos compañeros en la facultad. No sabía que tú también la conocías.

- Oh sí, compañeras de clase en el colegio, ya sabes… hay personas que nunca se olvidan.

David asintió y sonrió satisfecho con la respuesta de Emma, y esta suspiró. Se estaba arriesgando demasiado, no sabía desde cuando conocía a David realmente, y un día terminaría por descubrirse a sí misma de tanta mentira. Aunque, por el momento, sentía que era lo que debía hacer. Antes de que se despidieran, David volvió a hablar.

- Regina, si te has mudado aquí hace poco, estarás buscando trabajo, ¿no es así?

- Sí. –asintió ella. – Justamente salía a ello esta mañana.

- Pues lo has encontrado. En la clínica veterinaria necesitamos de todo. Se nos ha ido un montón de personal. ¿Te gustaría? Tendríamos a una de las mejores veterinarias del país, y podríamos presumir.

- Claro que sí, estaré encantada. Solo… preferiría trabajar en otro puesto. He pasado por… momentos difíciles y no me atrevería a trabajar con animales todavía. Es por un tiempo.

- No te preocupes. También nos hace falta recepcionista. Podemos darte el puesto.

-x-

Regina tenía trabajo, y parecía que las cosas marchaban. David les había caído del cielo, no literalmente pero casi. El día había ido bien, sin ninguna dificultad más que un par de clientas desesperantes, pero Emma podía manejarlo. Era mucho más fácil que manejar la voz de Regina, paseándose por su mente cuando le apetecía. Había aparecido dos veces durante la tarde, pero había dicho cosas incoherentes que la rubia había preferido ignorar.

Lo que había dejado de ignorar, era su ficha médica. Y esa noche, antes de irse a dormir, se entretuvo leyéndola.

Regina Mills

Fecha de ingreso – 12 de septiembre de 2013

Persona responsable – Emma Swan

Motivo del ingreso – Delirios, alucinaciones, con la posibilidad de considerarse esquizofrenia.

Encargados del diagnóstico – Dra. Fisher y el experto en psiquiatría Mr. Gold.