Capítulo 2
Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes aquí utilizados son de Rumiko Takahashi
Advertencia: Posibles faltas ortográficas que se me escapen.
Este Two-shot participa en el reto de San Valentín del foro SesshKag
Feliz dia de San Valentín chicas, gracias por apoyarme, espero y les guste.
- Señorita Higurashi?
- Si doctora?
- Según los análisis que le he diagnosticado, usted va a ser madre, ésta en su 12ava semana de gestación, felicidades.
Kagome inconscientemente llevó una mano a su vientre, iba a ser mamá, llevaba un bebé del amor de su vida, ese pequeño seria todo para ella, sería la muestra de su amor, no pudo evitar derramar unas lágrimas.
- No llore, le hará daño al bebé, de ahora en adelante deberás cumplir una serie de indicaciones, nada de fuertes emociones y venir todos los meses para el chequeo de tu embarazo.
Sesshomaru terminó con Kagura, las últimas semanas no podía sacarse a Kagome de la cabeza ni a ella tampoco, su corazón estaba partido en dos, comenzó a buscarla y a preguntar por ella pero nadie la conocía.
Al sexto mes
Kagome estaba más feliz que nunca, su barriga grandecita y una sonrisa que irradiaba calidez a todos a su alrededor, aunque a veces los antojos y hormonas la volvían loca cada día era más que querida por todos. Hoy iba a saber el sexo del bebé y tanto ella como sus compañeros de trabajo estaban más que emocionados, al saberlo se volvieron locos comprándole de todo, la cuna, el coche, pañales, ropa.
Sesshomaru, comenzó a buscar por cielo y tierra a Kagome, se estaba volviendo loco, la única respuesta que obtenía por parte de los amigos y amigas de Kagome era "Está en los Estados Unidos pero no sé en qué estado" e Inuyasha no estaba en el país.
Al noveno mes Kagome se volvió madre
Todo sucedió mientras trabajaba, su amiga Ayame una linda pelirrojita del mismo departamento se encargó de llevarla con su doctora y luego de varias horas den el labor de parto dio a luz a una hermosa niña de cabellos negros y ojos dorados como su padre, cuanto deseaba que él la amara tanto como ella lo hacía.
Al año Sesshomaru supo toda la verdad
Inuyasha volvió de su luna de miel para organizar el regreso de Kagome pero antes debía de hablar con su hermano, su padre le había dicho que Sesshomaru había cambiado y que había viajado a Estados Unidos en busca de alguien a quién no encontraba.
Al dirigirse a hablar con él estaba en su habitación, todo oscuro estaba decaído ese no era el orgulloso Sesshomaru que era su medio hermano
- Sesshomaru, que te has vuelto loco hombre?
- No las encuentro por ningún lado
- A quién? Acaso eres tan estúpido que aún no te das cuenta de que la chica misteriosa de la que te enamoraste en una universidad es la misma que Kagome?
Sesshomaru quedó sorprendido, ahora entendía todo, no sentía pasión ni atracción sentía amor, era la misma chica de la que se enamoró, esa chica misteriosa que le robó el corazón con ese amable corazón. Oh Dios ahora más que nunca debía encontrarla.
- Ella no tiene planes de regresar pero me prometió que volvería de visita en unos meses, piensa bien lo que harás, tal vez ya ella tenga una vida con alguien más – esas palabras se clavaron en lo más profundo de su ser y si ella está casada? Cómo le iba a decir que siempre la amó? La había perdido por no decirle sus sentimientos cuando pudo.
Ocho meses después, Inuyasha llamó a Kagome
- Kagome
- Inuyasha? – comenzó a llorar de la emoción
- Dónde rayos te habías metido?
- Mi celular se extravió hace unos meses- y así continuaron hablando y preguntando cómo estaban todos, Inuyasha le contó sobre su boda.
- Te estoy esperando Kagome, hiciste una promesa de volver
- Lo sé, pero pasó algo – dijo mientras sonreía y miraba a su bebé dormir en la cuna – pero no te preocupes ya conseguí el boletó de avión, en 1 semana estoy allá, no se preocupen yo estoy bien.
Una semana después el día había llegado
Él día había llegado y ahí estaba, en el aeropuerto de Japón con un bebé de 10 meses y su equipaje. Decidió hospedarse en uno de los grandes hoteles de la ciudad, aunque había tomado diferentes vuelos para mayor la comodidad de su bebé y ella, aun se sentía cansada y ahí vuelve el problema del desfase horario, pasarían dos días antes de visitar a su amigos y ver sus reacciones, así que antes de, llamó a Sango y le explicó que se sentía muy cansada, y tras algunas excusas la convenció de que era mejor pasar estas noches en un hotel cercano. Además había pensado contarle la verdad a Sesshomaru después de todo tenía todo él derecho, era su padre.
Pasados los dos días arregló a su pequeña bebé con un lindo vestido morado con blanco mientras ella se vistió con un pantalón negro, unos tacones y una blusa morada con negro igual que su bebé y tomó un taxi. La bebé aunque tenía el cabello color negro rizado cómo los de su madre, tenía los mismos ojos que tanto amó de Sesshomaru, después que esa pequeña había llegado, su vida era una verdadera alegría, cada vez que miraba esos hermosos ojos dorados pensaba en Sesshomaru y aunque antes no quiso preguntarle a Inuyasha acerca de él, la curiosidad y los nervios se asomaron se habrá casado? Habrá tenido hijos? Que habrá sido de su vida?
Y antes de terminar de pensar ya se encontraba en el apartamento de Kikyo donde todos estarían esperándola, tomó a su bebé y tras pagar y agradecer al taxista salió del vehículo. Todo estaba como lo había dejado, los mismos colores, las mismas cosas, al tocar el timbre una de las del servicio el abrió la puerta y tras brindarle una sonrisa la dirigió a la gran sala que estaba totalmente oscura. Al encender la luz gritaron "Sorpresa" estaban todos sus amigos de la universidad, Sango, Kikyo, Miroku, Inuyasha, pero a quién no vio fue a Sesshomaru, aún tenía la esperanza de verlo ahí. Las lágrimas no faltaron, comenzó a llorar con su niña en brazos, mientras la bebé sólo aplaudía emocionada mientras intentaba decir "Sorpresa" también, todos están sorprendidos al verla.
- Los extrañé tanto, yo también les tengo una sorpresa a todos, mi amor saluda a tus tíos.
- Oa – dijo la bebé un poco tímida
- Oh Dios Kagome te me adelantaste, hola bebé, yo soy tu tía
- ia, mami?
- Si mi amor ella es tu tía Kikyo
- Kagome por Dios es hermosa, te lo tenías bien guardado, yo también soy tu tía amor – la niña miraba a su mamá cómo en duda
- Si mi amor, ella también es tu tía Sango
- Iiiaa
- Oh por Dios, Kawaii – dijeron las dos al unisonó, estaban más que emocionadas
- Me dejas cargarla Kagome
- Claro Kikyo
- No, yo primero.
Sango tomó a la pequeña en brazos y salió corriendo y Kikyo tras ella, parecían dos niñas mientras que la bebé reía a carcajadas al ver las acciones de sus tías.
- Yo iré tras de ellas para que no asusten a mi pobre sobrina – dijo Miroku sin contener la risa
- Kagome
- Inuyasha, pensé que no me dirías nada
- Ese fue el algo que se te presentó?
- Etto, sí. Quería darles la sorpresa. Es tu sobrina, es hija de Sesshomaru
- En serio? Soy tíooo- gritó emocionado- has pensado en contárselo?
- Aun no lo sé, no sé cómo lo vaya a tomar
- Confío en que harás lo mejor – dijo mientras la abrazaba- ahora iré a ver a mi ternurita de sobrina, espereeeeeen, yo soy su verdadero tío – y tras decir esto salió corriendo en la misma dirección que habían tomado los demás.
Kagome no pudo evitar reír, realmente los extrañaba. Tomó su bolso y comenzó a prepararle algo de leche a la bebé, ya era hora de comer, pero una voz tras ella la dejó en chock.
- Kagome? – ella continuó en lo que hacía alegando que era sólo su imaginación
- Kagome – y antes de que volteara a ver, era rodeada por dos fuertes brazos
- Sesshomaru – fue un susurró apenas audible mientras se le escapaban dos lágrimas, al girarse los dorados orbes se encontraron con los negros.
- Te fuiste sin decir nada, te he estado buscando todo este tiempo
- Etto, tuve que salir del país. Que es de tu vida, te has casado?
- No, pero tengo planes- al escuchar eso a la pelinegra se le partió el corazón- antes tengo algo que decirte
- A mí?
- Si, me enamoré de ti Kagome desde que estudiabas en la universidad, aunque nunca me acerque a ti, me enamoré de la misma persona dos veces, me enamoré de esa chica que daba lo mejor de sí y me volví a enamorar de la misma maravillosa chica que conocí hace casi dos años en una fiesta y que ahora tengo frente a mí, te amo Kagome
Y antes de poder escuchar una respuesta fue interrumpido por Kikyo
- Hola Sesshomaru, no sabía que estabas aquí, Kagome la bebé tiene sueño, debes darle algo de comer
Kagome tomó a su bebé en brazos y la misma, se acurrucó en el cuello de su madre
- Tienes una niña – el corazón del peliplateado se partió en miles de pedazos- soy un estúpido – estaba comenzando a enojarse consigo mismo
- Sesshomaru – Kagome intentaba decirle algo
- Me merezco eso y más, debí haberte dicho todo desde el principio y aunque me rechazaras podía enseñarte a amarme tanto como lo hago yo por ti, espero que seas feliz, tienes una niña muy hermosa, felicita a su padre por mi- Kagome no dejaba de llorar, todo este tiempo su amor había sido correspondido
- Sesshomaru espera – la bebé al escuchar el llanto de su madre se despertó
- Papiii – y alzaba sus pequeños bracitos intentando alcanzarlo
- Me gustaría serlo pero no lo…
- Si lo eres, es tu hija, es nuestra Seyshime- Kagome no evitó dejar de caer unas cuantas lágrimas más – tiene tus mismos ojos y aunque estuvieses lejos siempre le mostraba tus fotos para que conozca a su maravilloso padre. Yo también te amo Sesshomaru, te amamos.
Sesshomaru tomó en brazos a su pequeña, mientras repetía su nombre "Mi pequeña Seyshime" nunca desearía ser más feliz que ahora, tenía a la mujer que siempre ha amado y lo mejor que ella pudo haberle dado, su pequeña princesa, haría todo por ellas dos, y recobraría todo el tiempo perdido. Sesshomaru sacó una pequeña cajita color negro que había guardado en su bolsillo y se puso de rodillas con su pequeña princesa que no quería apartarse de él.
- Kagome Higurashi, quieres ser la esposa de este Sesshomaru?
Kagome sabía la respuesta claramente pero las lágrimas de felicidad no le permitían hablar. Desde que llegó a Japón estaba más sensible que en su embarazo.
- Claro que acepto, nada me haría más feliz – dijo mientras se acercaba a besar esos labios que tanto había extrañado, la hermosa pequeña estaba muy feliz, pasó sus pequeños bracitos por el cuello de sus padres intentado abrazarlos, un abrazo entre los tres.
Los demás se sentían bendecidos de haber estado ahí, después de todo, su querida amiga sería feliz junto a las personas que amaba, Sango estaba tan emocionada que no dejaba de llorar de felicidad en los brazos de Miroku mientras que Kikyo tomó una foto del perfecto momento para todos.
Una foto para recordar.
Es el primer shot que hago, practicamente seria mi segunda historia. Espero que la hayan disfrutado tanto como yo lo hice escribiendola. Disculpen para que las que leen mi otra historia pero la universidad no me ha dejado tiempo pues estoy en examenes, pero antes de que termine el mes actualizo doble. Gracias por leer y cuentenme que tal les parecio y que debo mejorar. Gracias *u*
