SE LOS DIJE; MÁS RÁPIDO DE LO QUE IMAGINAN. PERO ANTES DE SEGUIR, QUISIERA AGRADECER A crooker Y A Joshuatoon POR SER LOS PRIMEROS EL SEGUIR MI HISTORIA. POST-DATA: PARA ESTE CAPÍTULO LES RECOMIENDO VER UN MAPA DE ALAGAESIA.
CAPÍTULO 3: NUEVOS MISTERIOS Y UN OCASO SANGRIENTO
Habían viajado durante días, atravesando el feroz desierto del Hadarac, acamparon cerca del lago Tüdosten.
-Hey Marcus, ¿adónde crees que vas?- dijo Héyihoss al ver que su jinete se adentraba en el bosque.
-Tranquilo, ya sabes, además será solo un momento- respondió Marcus.
-Es lo que siempre dices y hasta una vez regresaron por la mañana- dijo el dragón- no sé cuánto tiempo más Niernen y yo podremos cubrir sus salidas.
-Ya deja de preocuparte tanto, sé que de alguna forma lo lograrán, siempre lo hacen, confiamos en ustedes.
-Hum, es fácil para ti decirlo.
Minutos después, a orillas de un pequeño estanque se encontraban ellos dos, abrazados uno del otro bajo la luz de la luna, olvidándose por un momento de todo lo que los rodeaba, tan solo sabiendo que el eran uno para el otro.
-Oye Marcus.
-¿Si Jhina?
-¿Sabes que pasará dentro de unas semanas?
- Ni que lo digas amor, serán ya 8 años juntos- dijo mientras besaba la frente de su pareja.
-Mmm, me agrada cuando me dices amor.
-Bueno, te lo diría mucho más seguido, pero… bueno tú sabes- le recordó Marcus.
-Sí,… oye
-¿Si?
-¿Tú crees que… ?
-Jhina,… tú sabes que te apoyaré en cualquier decisión tanto como tú lo harías,… pero, ¿estás segura? Digo yo… porque, ni siquiera se lo has dicho a tu hermano… además, ¿no es mejor poder reunirnos en secreto sin que nadie nos moleste?
-Claro que lo es amor; pero primero que nada, yo me estaba refiriendo a mi hermano, y segundo tú bien sabes que ni aunque pase una década estaré lista para decirle a mi padre sobre nosotros.
- Sí, lo sé, tú padre seguramente me encerraría en una celda en Vroengard si se enterara- dijo Marcus irónicamente.
-No, a lo mucho haría que te arrojen al Ojo del Jabalí- dijo Jhina dándole una palmada en el pecho.
-Que consuelo- dijo Marcus, con cierto sarcasmo.
-Tranquilo, todo saldrá bien.
-Es fácil para ti decirlo amor, mi padre no es el carcelero de la Orden- dijo Marcus para después abrasar a Jhina y quedarse los dos contemplando el reflejo de la luna.
En efecto, Lord Hálhiass Malcovhik era el padre de Jhina y Jace Malcovhik y al mismo tiempo era el conocido celador de las prisiones mágicas de Vroengard, un jinete tan temido como respetado por prisioneros y otros jinetes, casi tanto como influyente era su familia en la Orden de los Jinetes de Dragón.
Desde que obtuvo el cargo de celador, Malcovhik ejerció la disciplina con puño de hierro en Ristak'Gata, una prisión creada por la Orden durante los primeros años que se reinstaló completamente en la isla de Vroengard, su antigua bastión, ésta prisión, un lugar, diseñado específicamente con el propósito de aprisionar a todos los jinetes y hechizeros que participaron en la Rebelión de Gil'ead durante la reconstrucción de la Orden.
Tres horas más tarde ambos jinetes regresaron al campamento, necesitarían descansar un poco antes de seguir la marcha con el resto de la brigada.
Los siguientes días fueron de vuelo continuo y rápido, habían volado sobre el poblado de Petrovya donde se les unieron unos jinetes de dragón surdanos y de ahí dieron un giro hacia la ciudad de Aroughs para seguir en línea recta hacia la isla de Illium, donde fueron sorprendidos por fuertes vientos en contra que los obligaron a aterrizar.
-¡¿Pero qué rayos fue eso?!- preguntó Jace.
-No lo sé amigo- respondió Marcus- pero se me hace que tendremos que caminar.
-Rayos, tardaremos horas en…-
-Muy bien atención todos- Rhavaa interrumpió todas las conversaciones del momento- Zoe y un grupo de jinetes han confirmado lo que temía, toda esta área está afectada por una trampa de aire que sea quien sea que la haya invocado, tiene la fuerza para resistir todos los hechizos con los que hemos intentado inutilizarla, así que tendremos que seguir a pie, espadas en mano y no se separen de sus dragones, esto no me gusta más que a ustedes- admitió la elfa- ¡Ahora, vamos!
Y así, siguieron la marcha durante media hora a través del bosque y el grupo ya se comenzaba sentir un poco alterado.
-Estad atentos jinetes- dijo Rhavaa.
-Hey, Marcus.
-¿Si? Héyihoss
-Esto no me gusta para nada.
-Sí, lo sé, a mí tampoco- confesó el jinete- Me siento observado.
-Tú también lo sientes, ¿verdad?- interrumpió Jace.
-Jace, no es el momento, concéntrate en el entorno.
-Ay, Marcus ¿tú también?, Jarnunvosk me lleva diciendo lo mismo hace rato.
-Pues deberías hacerle más caso a tu dragón, concéntrate; tengo un muy mal presentimiento.
De pronto, un silencio mortal invadió el lugar, y un segundo después, una flecha negra zumbo enzima de sus cabezas en dirección a Rhavaa, quien a duras penas pudo detenerla con un hechizo antes de caer de rodillas por el cansancio, todos asumieron posiciones defensivas mientras que una segunda flecha salió volando hacia la elfa, dejando un rastro de energía oscura a su paso al igual que la anterior, esta vez fue un jinete enano llamado Mhuryn, quien detuvo la flecha quedando incluso más cansado al final; todos se disponían a levantar la mano y conjurar protecciones, pero antes de que alguien pudiera siquiera moverse, alguien del grupo exclamó.
-""¡Niernen, brisingr!"".
Y lo siguiente que se vio fue una abrazadora estela de fuego púrpura incinerar todo a más de 30 metros en dirección a donde habían venido las flechas.
-(Esa es la Jhina que conozco)- pensó Marcus- Buen trabajo amor.
-Gracias Marcus, pero ten cuidado cuando me digas así, mi hermano y yo tenemos un lapso mental muy fuerte.
-Recemos para que no me haya oído, jeje.
-Mmm.
-Atención jinetes- anunció Rhavaa mientras aún se recuperaba- Ahora debemos seguir avanzando, ya es seguro que alguien nos acecha, así que mucho cuidado y no duden en atacar si ven algo sospechoso; ¡Jinetes arqueros, vanguardia y retaguardia! ¡Jinetes con escudos, cúbranlos! ¡Los demás, monten defensas mágicas!- añadió la elfa- ¡Y no ataquen con magia si no lo consideran adecuado, no quiero jinetes exhaustos o fuera de combate antes de tiempo!
Y así fue, siguieron avanzado por aquel bosque, que a cada paso que daban se hacía aún más sombrío, y aunque no hubo más ataques, todos se mantenían tensos y a la espera de cualquier movimiento a su alrededor, seguían en el rango de aquella trampa de aire que de alzar vuelo, sin duda alguna destrozaría las alas de sus dragones, y retoro ceder por donde vinieron definitivamente no era una opción, ya habían llegado bastante lejos así que no les quedaba más opción que avanzar, aunque muchos cambiaron de opinión cuando la marcha se detuvo de golpe y muchos en la vanguardia comenzaron maldiciones o hablaban horrorizados por lo que fuera que estuviesen viendo.
-¿Qué está pasando? ¿Por qué nos detenemos?
-No lo sé Marcus- dijo Jhina mientras intentaba contactar a su hermano- Jace, Jace ¿estás ahí? ¡Jace!
-Ah, seeerá mejor que vengas a ver esto, hermana- dijo Jace muy nervioso.
Ninguno de los dos dijo nada, solo fueron al frente del grupo, solo para quedar atónitos ante lo que veían.
-¡Mierda!- Marcus.
-¡Maldita sea, no puedo ver!- Jhina trato de no mirar ante tal atrocidad.
Ante ellos se presenciaba una verdadera masacre, cadáveres ensangrentados tanto de jinetes como de dragones yacían dispersos por un amplio claro del bosque, el hedor a muerte era casi tan intenso como el de la sangre y el barro; todo rastro de maleza y árboles alrededor había sido reducido a pequeñas figuras negruzcas y aún humeantes, señal de que había habido mucho fuego de dragón, pero las marcas de tajos finos y limpios tanto en los cadáveres como en el suelo delataban el uso de espadas mágicas y el rastro mágico de los hechizos con magia oscura era lo más preocupante además del hecho de que todas las espadas de Acero Brillante habían desaparecido y que todos los cadáveres de los dragones tenían un gran tajo en el pecho, lo que indicaba que les habían quitado sus Eldunarí.
-Rhavaa, ¿quién…pudo haber hecho esto? ¿Quién…sería capaz de tal atrocidad?- dijo muy dolido el dragón de la elfa.
-No lo sé Yhawar, no lo sé,…pero te juro por mi vida y mi orgullo que lo haremos pagar- trató de consolar a su dragón.
A decir verdad, todos se habían quedado en completo silencio mientras recorrían el campo de batalla, tratando de consolar y otros de calmar la ira de sus dragones, que habían sido los más dolidos por lo que estaban presenciando.
-Lamento que hayas visto esto Niernen- dijo Jhina- sé lo apegados que pueden ser los dragones a los de su propia raza.
-Soy una dragona, mi pequeña, pero al igual que cualquier otro ser vivo, tengo sentimientos como límites;… juro voy a vengar a todos mis hermanos que yacen sin vida en este lugar- dijo antes de dar un furioso rugido al cielo.
-¡Cuenta conmigo Niernen!- dijo Héyihoss, uniéndose al rugido.
-¡Y conmigo!- dijo Jarnunvosk, haciendo lo mismo.
Pronto, todos los dragones se unieron en un enorme rugido que retumbó por toda la isla mientras que sus sentimientos de ira y dolor conbinados inundaba las mentes de sus jinetes. Sin embargo, cuando hubo silencio una vez más, el entorno sombrío y el aura oscura volvieron a invadir el lugar, todo pasó tan rápido, retomaron su formación defensiva, algo se movía en los alrededores, de un instante a otro, un aro de niebla oscura como el carbón rodeo al grupo de jinetes y en la dirección por donde habían venido, apreció un encapuchado de armadura completamente negra y símbolos arcanos oscuros, de cuya capucha sobresalían un par de siniestros ojos rojos. El extraño dio unos pasos hacia el grupo antes de que Jace y otros ocho jinetes le apuntaran con sus arcos.
-Yo no haría eso si fuera ustedes- dijo el encapuchado con voz suave y burlona.
Y pronto se dieron cuenta porque, de la niebla a su alrededor surgieron un sinfín de puntas de flecha, lo que no les dejó más opción que bajar las armas.
-Bien, ahora que nos hemos calmado un poco- anunció el encapuchado- tal vez podamos…
-Eres un sombra, ¿Verdad?- anunció Rhavaa mientras salía de entre los demás jinetes, sorprendiendo a todos.
-Aaah, los elfos como siempre tan listos- anunció el sombra- mi nombre es Skroullthdumh, y no se preocupen por sus amigos aquí abajo- dijo esto último con una pequeña risa- ¡Estoy seguro que pronto se reunirán con ellos!
Dicho esto, las flechas a su alrededor fueron disparadas, todo pasó tan de prisa que apenas si pudieron oír las flechas ser disparadas, de pronto a su alrededor, una estela de chispas azules fue en lo que terminó convirtiéndose aquella letal lluvia de saetas, para cuando se dieron cuenta la niebla empezó a disiparse ante los ojos de un muy sorprendido sombra.
-¡¿Pero qué está pasando?!- exclamó Skroullthdumh.
-Le que pasa- dijo Marcus- es esto, ""¡Brisingr raught!""- exclamó con vehemencia mientras de su palma salía disparado un potente proyectil ardiente, tan rápido, que el sombra lo bloqueó a duras penas.
-¡Humano asqueroso, como te atreves a atacarme!- dijo el sombra antes de devolverle el hechizo, solo que esta vez con magia oscura, lo que le daba un destello negruzco.
Lo que paso en ese momento sorprendió a todos los presentes. El proyectil perdió velocidad hasta quedar a unos centímetros de Marcus, para después retornar al sombra e impactarlo con una fuerza descomunal, solo que esta vez el brillo negruzco se había reemplazado con uno azul. Una vez se volvió a poner de pie, el sombra retrocedió con un gesto que Marcus no sabía si era de decepción o de miedo.
-¡Ah! ¡Él está aquí!- exclamó Skroullthdumh antes de desvanecerse en una nuble de niebla oscura.
Todos estaban atónitos con lo que habían acontecido, de un momento a otro, las conversaciones tanto verbales como mentales entre jinetes y dragones volaban de un lugar para otro del grupo, mientras Rhavaa, intentaba inútilmente tranquilizar a su brigada.
-Oye, Marcus- dijo Jhina.
-¿Si? Jhina
-Mira- dijo señalando al horizonte.
Y ahí estaba, un hombre con armadura los observaba a lo lejos, pero pareció que noto que lo habían descubierto, pues dio media vuelta y desapareció en donde volvía a comenzar el bosque.
-Rhavaa- llamó Marcus.
-Ahora que sucede Marcus…
Cinco minutos después desplazándose veloces por el bosque, Marcus, Jhina, Jace, Rhavaa y otros 2 jinetes iban en persecución de aquella persona que los había estado observando hace un momento, mientras que los dragones los seguían por aire.
-¿Están seguros que se fue por acá?, y más importante ¿Están seguros que no era ese sombra otra vez?- quiso saber la elfa.
-Sí y no, Rhavaa- dijo Jhina- vestía una armadura plateada, es imposible,… tiene que estar por aquí, no puede haber ido lejos.
-Tranquila hermanita, si no lo encontramos nosotros, los dragones lo harán, cierto ¿Joseph?
-En efecto Jace, Isskhenttar y yo hemos estado antes en brigadas de rastreo- dijo el jinete mencionado- si los otros dragones lo pueden encontrar, él con más razón lo hará.
-Eso espero- dijo Marcus.
Unos minutos después…
-Lo encontramos, está parado en un risco al final del bosque- anunció Jarnunvosk.
Y dicho y hecho, ahí estaba, un hombre alto con armadura plateada con destalles azules, "escamas" de metal plateado adornaban su capa azul y en su cabeza tenía un casco con la forma de una cabeza y dos alas de dragón a los costados, lo que le daba un aspecto muy imponente y para finalizar un gran mandoble, cuyo brillo azul incandescente de su hoja sobresalía de la funda, le colgaba al cinto.
Los 6 jinetes se le acercaron cautelosamente, observándolo ocultos en los árboles; no fue hasta que sintieron puntas de lanza rozar sus espaldas que soltaron sus espadas y caminaron hacia en aquel hombre, mientras este hizo una seña para que se acercaran.
-Saludos jinetes, debo admitir que no esperaba que la Orden enviara una misión de búsqueda tan pronto- dijo el hombre.
-¿Quién eres?- exigió Rhavaa.
-Es una buena pregunta- dijo para luego dar un chasquido y los hombres que les apuntaban con lanzas desaparecieran en una nube de polvo- ¿Qué quién soy yo? Hmm- se quitó el casco- solo digamos que he esperado durante siglos, ver a la hermosa tierra de Alagaesia, crecer fuerte y libre de la opresión una vez más- dijo con suave y ronca.
-Ah, ¡Asesino de Sombras!- dijeron al unísono, Rhavaa y la otra elfa que les había acompañado, de nombre Jharsshoom, mientras ambas se inclinaban en señal de respeto; dejando atónitos a los tres jóvenes, que recién entendían quién era aquel hombre de cabello gris y ojos marrones…
Y BIEN, ¿QUÉ LES PARECIÓ? SI A USTEDES QUERIDOS LECTORES LES ESTA GUSTANDO ESTA HISTORIA TANTO COMO A MÍ, ENTONCES MANTENGANSE ATENTOS A FUTURAS ACTUALIZACIÓNES.
POST-DATA: ESPERO HABER DEJADO CLARO EN EL TEXTO CUANDO LAS CONVERSACIONES ENTRE PERSONAJES SON NORMALES, MENTALES (EN CURSIVA) Y CUANDO SON EN EL IDIOMA ANTIGUO (""ENTRE DOBLE COMILLAS"").
ESPERARE SUS REVIEWS, BYE.
