Creo que ha pasado casi un mes desde la última actualización y de verdad que lo siento mucho, pero... ¡estoy de vuelta! Al fin he podido actualizar este fic y espero que os guste este capítulo, ya que es bastante diferente. Es cortito pero con el próximo espero recuperar el ritmo. Sin más, agradeceros las reviews y animaros a que me sigáis diciendo vuestras opiniones.
Confusión
13
El diario de Regina - I
Iba a ser una lectura sin descanso. El viaje hacia Storybrooke era largo y Regina conducía en silencio. Emma la observó unos instantes, antes de decidirse finalmente a dirigir su mirada hacia el diario que tenía entre sus manos y abrirlo por la primera página.
"15 de septiembre de 2013.
No tengo muy claro lo que ha pasado, pero todo es culpa de Rumpelstiltskin. Sabía que no era una buena idea confiar en él. Ahora estoy aquí, en esta especie de celda completamente blanca que es peor que el psiquiátrico de Storybrooke.
Ha pasado una semana desde que aparecí aquí, en Nueva York – lo descubrí gracias a que Emma me había hablado mucho de esta ciudad – y tres días desde que me metieron en este maldito hospital. Pero quizás deba empezar por el principio…
Era de noche, el reloj de mi muñeca –ahora roto- marcaba aproximadamente las 4 y diez de la mañana cuando me desperté, en medio de un callejón completamente desconocido. Hacía solo unas cuantas horas que me había despedido de Henry en su habitación y le había dado un beso de buenas noches a Emma. Estaba en mi cama, en mi casa, en Storybrooke. Pero todo aquello parecía haber desaparecido.
La luz de la farola de enfrente parpadeaba sin descanso, como si fuera a fundirse de un momento a otro. Y yo estaba sola, sin saber a dónde ir. Las calles parecían peligrosas a esas horas, así que opté por salir de allí lo más rápido posible, sin que nadie me viera. Estaba amaneciendo cuando me encontré con aquella sabandija.
- ¡Gold! – grité, haciendo que parara y me dirigiera una mirada sorprendida.
Me acerqué a él completamente furiosa, amenazante… pero él no pareció inmutarse.
- Disculpe señorita, ¿quién es usted? – preguntó, mirándome con ojos confundidos. Yo sabía que estaba fingiendo.
- No se haga el idiota, ¡sabe bien quién soy!
- Señorita, creo que me está confundiendo. Jamás la había visto en mi vida.
Me dejó ahí, en medio de la calle. Más confundida que nunca. Y por qué no reconocerlo, aterrada. ¿Qué pasaría si nadie me recordaba? Quizás todos habían perdido su memoria menos yo. ¿Estábamos en otra maldición? No lo tenía muy claro, pero era la explicación medianamente más lógica que se me ocurría. Maldito Gold.
Durante todo el día me dediqué a deambular por las calles, en busca de algo o alguien conocido. Nada.
A la mañana siguiente pude distinguir en una calle aquel horrible coche amarillo de Emma, algo que me hizo sonreír. Podría ser incluso el de ella…quizás… Antes de poder acercarme lo suficiente para comprobarlo, observé cómo la puerta del edificio de enfrente se abría y salía una mujer de pelo rubio. Llevaba un uniforme, y se parecía a Emma, pero no podía verle la cara. Mi corazón se aceleró al segundo, y ella debió notar mi presencia porque levantó la cabeza y me miró.
- Emma…
- Disculpe, ¿la conozco? – me miró extrañada, pero luego me sonrió.
Como suponía, ella también me había olvidado. Pero las cosas no se iban a quedar así, iba a llegar hasta el final del asunto. Romperíamos la maldición y volveríamos a casa.
- Eh… no, disculpe, debo haberme confundido…
Huí. O al menos, eso fingí. Me quedé observándola durante un rato sin que me viera, hasta que vi salir a Henry y se marcharon juntos. Dolía…era horrorosamente doloroso…
El tiempo que pasó entre ese día y el que me ingresaron aquí no quiero recordarlo. Sólo sé que perseguí a Gold, descubrí dónde trabajaba y me colé en su oficina. Psiquiatra, qué casualidad. En todas las maldiciones consigue un puesto privilegiado. Ah, y también observé a Henry y a Emma…
Cometí el error de amenazar a Gold, me hizo pasar por una paciente y me trajeron aquí. Realmente no se está tan mal. A pesar de que las paredes, el suelo, la ropa, y absolutamente todo es blanco o gris, no puedo quejarme demasiado. Puedo comer. Me puedo bañar. Puedo perder el tiempo.
Esto es una mierda, y Emma se sorprendería al escucharme decir esa palabra. Esto es una mierda y lo único que he conseguido es esta porquería de libreta. Al menos me sirve para distraerme..."
"17 de septiembre.
Me he pasado la noche llorando. Normalmente no lo reconocería, pero tengo la seguridad de que nadie va a leer esto, así que puedo desahogarme por aquí. Parece que mi destino es esperar hasta que Emma me encuentre. No hay por dónde escapar. "
"18 de septiembre.
He pensado que lo mejor que puedo hacer es escribir esto para ti, Emma. Para cuando me encuentres. Os echo muchísimo de menos, a ti y a Henry.
Esta mañana han empezado con el tratamiento adecuado para mí, o así lo han llamado. Me han traído tres pastillas y han pretendido que las tomase. Me toman por idiota. Después de todas las películas que he visto contigo, tengo por seguro que jamás probaré una de esas espantosas drogas a las que llaman medicinas.
Después me han llevado a una sala común con el resto de personas internadas aquí. Adivina con quién me he encontrado. Zelena. ¿Qué hace aquí? Al parecer tampoco recuerda nada, como tú… pero aun así insiste en que es mi hermana. Es algo curioso, pero al menos tengo a alguien que me haga compañía.
Me gustaría saber cómo le estará yendo a Henry en el colegio y en qué estás trabajando tú…si estáis viviendo bien, si os falta algo… este lugar es frustrante."
"26 de septiembre.
Acabo de volver de una sesión de terapia. Aunque de terapia no tiene nada. Cada vez son más agresivos…no quiero recordarlo. ¿Recuerdas cuando Greg y Tamara me secuestraron? Algo así…pero peor. Si siguen así no voy a aguantar mucho.
Será una vez a la semana. No quiero que pase el tiempo. No quiero volver a esa sala. Emma, ven pronto, por favor.
Sigo sin tomarme las medicinas. Las he ido guardando en un cajón, pero tengo que deshacerme de ellas pronto si no quiero que me descubran. Quizás mi castigo sea otra vez la sala de tortura. "
