Confusión
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El diario de Regina – II
Las palabras de Regina llegaban hasta lo más profundo de su alma, y dolían como si ella misma estuviera viviendo las situaciones que narraba la morena. Pero ella seguía sin mirarla, fija en la carretera, conduciendo, así que Emma continuó con su lectura.
"17 de Octubre.
He encontrado en Zelena un apoyo fundamental. En cierto modo, ayuda a que no termine por volverme loca aquí dentro. Ella y mis recuerdos son lo único que funciona. Recuerdos que son contigo, con Henry… incluso con tus padres.
Aún recuerdo la primera vez que salimos, como una cita…
Era la quinta vez que me arreglaba el pelo. Henry suspiraba con pesar, quejándose de lo mucho que había tardado en arreglarme, e insistiendo en que estaba guapísima. Era absurdo estar tan nerviosa para una cita con la sheriff, mujer que llevaba viendo prácticamente todos los días desde hacía dos años.
- Vamos mamá, estás preciosa. – volvió a quejarse Henry mientras yo repasaba mi pintalabios. – A mamá se le va a caer la baba cuando te vea. – dijo con una ligera risita.
- Henry, vas a estar bien con los abuelos, ¿verdad? – pregunté ignorándolo, sabía perfectamente la reacción que iba a tener la señorita Swan.
- Sí mamá, no tienes de qué preocuparte.
Lo cierto es que tener a los Charming como niñeras de Henry era fantástico. Aunque no los terminase de tolerar en ocasiones, extrañamente nos considerábamos familia y a mi hijo le encantaba pasar tiempo con ellos. Pero lo más raro de todo, es que hubieran aceptado tan rápido y tan bien que su hija saliera con la Reina Malvada.
- Vaya, Regina, estás fantástica. – soltó David en cuanto me presenté en su casa para dejar a Henry y recoger a Emma.
- Gracias. – respondí amablemente. Aun me sorprendía poder tener una conversación normal con él. - ¿Está lista Emma ya?
- Sí, enseguida ba… - intervino Mary Margaret, que no pudo terminar de hablar debido al grito que se escuchó desde el piso de arriba.
- Sí, ¡ya voy! – la voz de Emma sonaba apurada y antes de verla bajar se oyó un golpe fuerte. – Au, ¡mierda!
La salvadora nunca tendría remedio. Tanto sus padres como Henry negaron con la cabeza, todos a la vez. Era un desastre y siempre lo sería. Finalmente bajó las escaleras sin más dificultad y con una sonrisa, que cambió a un gesto de sorpresa en cuanto me vio. Ella también estaba muy guapa.
Emma, juro que jamás sabré cómo lograste que me enamorara de ti."
Emma sonrió al leer aquello, y se perdió imaginando cómo habría sido aquella primera cita. Se moría de ganas por recordarla. Siguió pasando las páginas hasta que encontró el día de su cumpleaños, en el que la morena solo había escrito breves líneas. A pesar de ello, su corazón se encogió al leer aquello.
"23 de Octubre.
Se suponía que este era el primer cumpleaños que íbamos a pasar juntas. Tenía pensado incluso el regalo que te iba a hacer. Lástima que no haya podido ser…
Al menos no lo pasarás sola. Espero que tengas un gran día junto a Henry. Feliz cumpleaños, Emma. Te quiero."
La rubia quiso llorar, pero se contuvo, y se limitó a seguir leyendo.
"8 de Noviembre.
No puedo soportar este maldito tratamiento. Los dolores de cabeza cada vez son más fuertes. Hay días en los que no puedo soportarlos, y las pastillas son tentadoras. Sé que no debo, pero es...esta situación me hace querer morirme, todas las noches tengo pesadillas, y eso cuando puedo dormir.
Intento mantenerme fuerte, pero cada día es más difícil…"
"9 de Noviembre.
Casi como si lo hubiera pedido, anoche tuve un sueño esperanzador. No hubo ni rastro de las pesadillas que te comenté ayer. Soñé contigo, y con Henry. Soñé con nosotros tres, reunidos de nuevo. Soñé que me decías que vendrías a buscarme, que no me rindiera.
Aguantaré, por nosotras. Por nuestra familia."
"21 de diciembre.
Tengo noticias. No sé si son buenas o malas, pero he estado analizando las pastillas que me dan. No son medicinas de este mundo. Son ingredientes – camuflados, eso sí – de poción del olvido. Quieren hacerme olvidarlo todo, que esté tan maldita como tú o como cualquiera de los que han venido aquí.
¿Sabes? Por una parte he pensado que no estaría tan mal. Olvidar… me haría sentir menos dolor, ya sabes…
Pero luego, pensándolo bien, he tenido una idea. Puedo utilizar estos ingredientes y utilizarlos para hacer una poción de memoria. No es tan complicado, pero no sé si funcionará…
Una vez al mes vienen a traernos el correo a los pacientes. Quizás pueda mandarte algo. Pronto podremos comunicarnos, Emma."
"15 de Enero.
¡He logrado hacer la poción! Me ha costado bastante porque me faltaba un ingrediente, pero la he hecho. Espero que funcione. Dentro de 20 días vendrán a traer el correo y podré mandarla. Deséame suerte. "
"8 de Febrero.
Hace un par de días se llevaron mi carta junto con la poción. Supongo que te llegará pronto. O quizás tarde un poco, ya que no me sabía tu dirección. Por suerte he podido convencer al pobre chico de que la busque hasta encontrarla, y me ha prometido que no parará hasta hacerlo.
Es lo que tiene ser una reina, querida, soy irresistible.
Pd. Desde que tengo algo por lo que luchar he estado mucho mejor. Ahora buscaré otro entretenimiento hasta que vengas. "
"19 de Marzo.
Llevo más de un mes de espera, y aun no ha pasado nada. A lo mejor todavía no te ha llegado, a lo mejor la poción no ha funcionado, o incluso pudo haber pasado que consideraras que estoy loca y quiero envenenarte. Sí, seguramente habrá pasado eso y no te la habrás tomado. ¡Qué tonta he sido! Nadie en su sano juicio se tomaría un mejunje desconocido de un extraño. Y menos, si está encerrado en un psiquiátrico.
Oh, mi tratamiento ha pasado de una vez a la semana a tres veces…"
"1 de Abril.
Apenas puedo mantenerme en pie. Me duele la cabeza, el cuerpo, me siento muy cansada…siento como si numerosos temblores me recorrieran el cuerpo a cada momento. Y he perdido la esperanza."
"7 de Abril.
Perdóname, Emma. Perdóname.
Me he rendido. He empezado a tomarme las pastillas. Me relajan, me siento bien y no tengo pesadillas. Sé que pronto empezaré a olvidarlo todo, pero…cuando vengas me sacarás de aquí y me harás recordar. Lo sé.
Hasta siempre."
Emma había decidido ignorar las palabras maldición, poción y cualquier otra que estuviera relacionada con la magia, sencillamente porque no entraba en su mente una explicación lógica que las contuviese. Pero de resto, podía sentir el dolor de Regina como propio. Quería abrazarla y no soltarla nunca. Pero aún no habían llegado y todavía le quedaban algunas páginas por leer.
"20 de Mayo.
No me preocupa demasiado esta situación. En realidad, no me preocupa demasiado nada. Mi rutina se ha convertido en algo cómodo, tranquilo, algo a lo que me podría acostumbrar. Ya no tengo las mismas ansias de salir que antes. Ahora ya no me importa quedarme encerrada en mi habitación o no.
Me estoy comportando como debería. Tomo mis medicinas, siempre respeto los tiempos e incluso voy a terapia sin quejarme, ya que por las noches duermo de maravilla y la angustia que sentía antes…ya no existe."
A partir de ese día había sido visible un cambio en el comportamiento de la morena. Después del 20 de mayo, las fechas habían desaparecido. No se podía saber en qué día o en qué mes escribía. Es como si hubiera olvidado aquello también.
"Había olvidado que tenía una libreta, un diario, lo que sea. ¿Cuánto hace que no escribo? No lo recuerdo…Lo anterior lo he sellado. No quiero leerlo. Espero olvidar también que lo he escrito. No quiero saber nada de nada. Solo quiero seguir mi vida tranquila."
"Algo me dice que debería contar mis progresos…bien: Mi nombre es Regina Mills…y no recuerdo mucho más."
Había páginas y páginas con la misma frase. Regina sólo recordaba su nombre. La había olvidado a ella, a Henry y todo lo demás. Pero…ella siempre supo que Gold la encerró. ¿Habría vuelto a recordarlo? Un par de páginas más y tuvo su respuesta.
"30 de Agosto.
Hoy es un día memorable. Se ha atrevido a pasar por aquí la persona que me encerró. No recuerdo su nombre, pero sé que fue él. Es más, ha venido a recordarme que jamás saldré de aquí, algo que ya sabía.
Será imbécil. Podría haberse quedado en su casa y no venir a molestarme. Afortunadamente, estaba demasiado drogada como para atacarle. Me he limitado a sonreír y esperar a que se vaya, sin decirle una palabra.
Ojalá un día te tragues tus palabras, hijo de…"
"1 de Septiembre.
Otro día memorable que sumamos a la lista. Esta vez ha sido mucho más grave. Ha habido un accidente horrible cerca de aquí. Al parecer una mujer ha tenido un accidente casi mortal justo en la carretera que llega hasta el psiquiátrico. Sí, accidente así ocurren todos los días, pero el nombre de la mujer ha llamado mi atención de una manera que no he podido comprender.
Emma Swan."
La vista se le había nublado completamente, las lágrimas salían sin parar de sus ojos en cuanto terminó de leer aquel diario. Eso quería decir que cuando tuvo el accidente, la estaba buscando. Emma estaba buscando a Regina. ¿Por qué demonios no podía recordarlo?
No se dio cuenta de que hubieron llegado hasta que sintió los brazos de la morena rodeándola.
- Emma, hemos llegado. Todo está bien ahora, no llores.
La rubia asintió y dejó que Regina secara sus lágrimas. Después, levantó la vista y se fijó en dónde estaban. Se encontraban en medio de una carretera que parecía no llegar a ninguna parte, un bosque se extendía a los lados de la misma y el lugar parecía abandonado.
- Pero…aquí no hay nada.
- Oh, sí que hay. Sígueme.
Una vez se bajaron del coche, Regina tomó la mano de Emma y prácticamente la arrastró unos pasos hacia delante. La rubia pudo sentir cómo atravesaba una especie de barrera invisible – era algo escalofriante – y ante ella, esta vez, pudo ver un cartel que claramente decía "Bienvenidos a Storybrooke."
"Bienvenida a casa, Emma."
Una sensación de calidez invadió a Emma por completo. Era la voz de Regina, pero ella no había dicho nada. La morena se mantenía junto a ella, aún aferrada a su mano, sonriéndole. El sonido había provenido de su mente, a lo que Emma sonrió, para contestarle en sus pensamientos.
"Ya te había echado de menos."
Espero que os haya gustado este capítulo, muchas gracias por vuestros comentarios como siempre 3
¿Qué pasará ahora que han llegado a Storybrooke?
