"Resumen": Orochimaru al fin ha logrado quedarse con el cuerpo del Uchiha menor, ahora es un ser más poderoso y despiadado que antes: mata sin inmutarse y tiene un aspecto que da escalofríos. ¿Qué le hará a Sakura?
Entérate ahora mismo.
¡Disfruten!
Capítulo 8
El paraíso de un criminal
Tirado sobre el charco de sangre dentro de su técnica ocular, dentro de su cabeza, Sasuke lo estaba pasando bien. Era casi perfecto; ya no le molestaban los ojos sanguíneos ni le picaban las manos ensangrentadas y ya no le dolía el pecho roto.
Pero quería que le doliera el pecho. Quería volver a sentir esa aguja clavada, hiriente pero a la vez placentera. Porque no había nada más apropiado para un maldito. Y, por supuesto, que alguien como ella lo quisiera, pese a que era un ser más del inframundo que de allí.
Eso se sentía bien. Debido a eso siempre iba a querer sentir algo, algo más.
No parecía ausente, no blandía la espada y no pestañaba para mirarla, Sasuke ya no se movía. Estaba atrapado en su propio cuerpo, como siempre, como todo el mundo. La serpiente que se apoderó de él se movía en su lugar.
―Niña tonta… solo fuiste una distracción.
La voz de asesino le habló casi desde otro mundo.
Sakura gimió, viendo la sangre brotar del cuerpo del pequeño.
Las alas del niño estaban rotas y sus plumas antes de colores eran todas de un tono oscuro y sanguinolento.
―La técnica de Tsunade…
Siseó al ver cómo el cuerpo de la discípula de su antigua compañera se pintaba de líneas de color verde.
―Te mataré… ya basta. No herirás a nadie más. ―a ella la seguiría hiriendo durante la eternidad, mientras estuviese hecho polvo y restos de huesos, pero eso ya no tenía arreglo.
Sakura fingió, más para sí misma que para él, que no le causaba la repugnancia que le causaba. Pero cuando él volvió a hablar, se dio cuenta de que aquella criatura deforme y a la vez perfecta no era más Sasuke. A Sasuke algo lo desmenuzaba por dentro, si lo mirabas, hallabas que aún era el niño asustado luego de ver a su familia masacrada. No era esa cosa frente a ella, que llevaba lo insano a flor de piel y no podías ver nada más allá de su maldad.
―Una discípula de Tsunade nunca podrá siquiera soñar con eso.
Su certeza aumentó. Intentó procesar la idea de que Sasuke se hubiese atrevido a algo tan temerario y soberbio, ¡tan estúpido! Como entregarle su humanidad a un malvado.
―Tú… no eres… Sasuke-kun ―y su voz sonó como la de quien cuenta verdades queriendo que sean mentiras.
Algo crujió y luego goteó. Como huesos. Como sangre.
Dentro del paraíso negro en el que se encontraba, a Sasuke le dolió... Oh, podía sentir que perdía a quien lo quería a pesar de ser un condenado.
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Naruto estaba impacientándose. Las antorchas que sus compañeros llevaban se apreciaban detrás de su cabeza como si lo coronaran. Buscó la atención de Kakashi -ya que Shikamaru estaba ocupándose de sacar la tierra con su técnica de sombras-, cuando la obtuvo abrió mucho los ojos, dando una impresión de locura.
―Naruto, podrías poner nervioso a cualquiera…
―Solo quiero saber cuánto falta para que pueda ir a matar a Orochimaru.
El de cabello gris miró a Pakkun.
―Bueno… esto es todo ―respondió el can. La frente de Naruto estaba perlada por el sudor―. Estamos debajo de la aldea de la Hoja.
―Al fin, demonios.
―Creo que quisiste decir: perros.
La sonrisa de Naruto se ensanchó mientras realizaba el rasengan con el que destruiría la pequeña porción de tierra que aún lo separaba de su aldea.
Un, dos, tres pasos. Sakura tembló. Antes de correr hacia él, dispuesta a destrozarlo con un solo golpe que atinara en su cara, pensó en cómo acabaría con su amor. ¿Cómo lo haría? Si la razón de ese molesto tintineo que siempre escuchaba al mirar el cielo moría, entonces nunca conseguiría motivos válidos para darse por vencida, aunque esa fuese una obvia razón para dejar de amar. Siempre existiría el "¿qué hubiera pasado si…?"
Se detuvo, mirando sus puños, mirando la cara del que solía ser Sasuke. Lució como siempre, como si fuese la única a la que realmente le dolía lo que pasaba a su alrededor, rodeada de un montón de chicos que solo eran tíos con mucha testosterona, a los que una pelea les resultaba excitante, a los que romperse por fuera les distraía de lo rotos que estaban por dentro.
Pero él ya no era Sasuke…
Ya no es…
Ya no es…
Desde hacía mucho tiempo no lo era.
Crack. Una costilla. Mierda, las onomatopeyas duelen.
Sakura gritó de dolor, ahora una filosa espada la atravesaba.
La bestia frente a sus ojos reía y poseía una mirada malsana al observar su sufrimiento.
En su honda y espesa insensibilidad el Uchiha sabía que estaba perdiendo algo importante. El postrero vinculo que le quedaba, posiblemente el único lazo que podía halarlo de vuelta a la consciencia. Se negó a cerrar los ojos, no hacía falta, en el vacío solo hay ausencia de color; sin embargo, inconscientemente estaba negándose a dejarse ganar por su oscuridad.
Sakura miró directo hacia sus pupilas mientras era ahorcada por sus manos, como una imagen intermitente en ellas aparecía el verdadero dueño de esos ojos.
Iba y venía, como le era costumbre.
Intermitente era una de las palabras que, a veces, mejor le iba.
Ella intentó respirar aprovechando el pequeño soplo de aire que venía desde los pulmones de él.
―Sasuke, detente.
Allí estaba, Sakura lo podía ver aparecer y desaparecer. El agarre alrededor de su cuello disminuía en cuanto a fuerza; sin embargo, Orochimaru volvía y tomaba el control. El moreno luchó y regresó y le dedicó una mirada elocuente.
―¡Sasuke! ―Naruto irradiaba una incredulidad que competía con su propia ira.
Detrás del Uzumaki aparecieron Kakashi y el resto de los ex gennins. Todos desencajados ante lo que veían. Todos con expresiones de asco ante lo que era una innegable obra de su ex compañero.
Adiós al Sasuke real. Fue testigo de cómo todo el miedo, el dolor y la confusión eran reemplazados por maldad y vileza. Su verdadero Sasuke era vulnerable, no eso frente a ellos.
Naruto golpeó al Sasuke falso, lo tomó del cuello de su camisa y lo sacudió como si aún tuviesen doce años. Ella se deslizó hasta la frialdad del suelo, punch, punch, era como un estribillo incesante en el fondo de sus pensamientos, era Naruto que no sabía cómo detenerlo y optaba por la violencia, era una melodía fuera de ritmo y totalmente disonante de la cual ya estaba harta. Comenzaba a desear ser tragada por el charco de sangre a su alrededor.
Un cerezo no podía ser tan fuerte, iba en contra de la naturaleza, lo más normal sería que se marchitara finalmente.
Los parpados comenzaron a caer sobre sus ojos pesadamente, intentando apagarlos. Ino gritó su nombre, Naruto también. Tenía un par de mejores amigos muy ruidosos. Ella solo quería ver por última vez la verdad en los ojos de él, así que gastó sus últimas energías en al menos intentarlo.
A través del rostro de Sasuke pudo ver que ganaba la batalla; cómo el verla en sus últimos momentos le dio la capacidad de cambiarlo todo.
Lo último sería entonces una sonrisa.
…
Como un taladro en la sien el entendimiento de lo arrogante y equivocada que fue su decisión le destrozaba los sesos. Había sido soberbio, y ahora en lo único que podía pensar era lo mucho que necesitaba de alguien, quien fuere, solo para que lo matase. Quién lo diría. Necesitaba de Naruto, necesitaba que acabara con él y así no podría acabar con Sakura.
Miró los irises verdes, pretendiendo que lo distraían del escandaloso rojo que pintaba su sangre en sus manos. Era un maldito, sus acciones lo gritaban.
En el principio creyó que él mismo podría controlar a Orochimaru. Que incluso quedaría con vida para restablecer su clan. Pero… su maldita prepotencia, su endemoniado dolor pudo más.
Solo quería pedirle perdón…
―¡Sasuke!
¡Sí! Naruto tenía que alejarlo de ella, y tenía que matarlo, porque Orochimaru no debía seguir causando destrucción. Estaba dispuesto a morir si era necesario.
Cada golpe que recibía lo alejaba más de la vida, su ex amigo estaba consumido por la ira. Quiso decirle que, por favor, cuidara de Sakura, pero estaba a un tris de perder el conocimiento y Orochimaru estaba dando la pelea por apoderarse definitivamente de su consciencia y matar a Naruto.
En medio de todo el disturbio intentó vislumbrar la figura de su antigua compañera de equipo, solo quería asegurarse de que estaba bien.
En su fuero interno la serpiente le gritaba que acabaría con todos ellos, uno a uno los desmembraría. El moreno miró como pudo a Naruto, que lloraba mientras le golpeaba, y escuchó cómo el serpentino ser dentro de él le describía la forma en que lo degollaría.
Sasuke buscó la figura de Sakura, solo para asegurarse de que estaba bien. Cuando lo hizo la vio caer sobre el pozo vino tinto debajo de su cuerpo. Orochimaru resonaba en su cabeza, insistiendo una y otra vez en que estaba viendo morir a la que tantos años rememoró en la oscuridad de su guarida.
No.
Mirala… demandaba con voz de ultratumba.
Reía malvadamente, diciendo: ¡Yo la maté! ¡Por mí está muerta!
―¡NO!
Sasuke bramó apartando a Naruto. Contempló atónito el cuerpo de Sakura.
Todos comenzaron a llamarla, Naruto e Ino entre llantos. Corrieron hacia ella y él quedó en aquel lugar, rodeado de la soledad que se le subía al cuerpo; aturdido y acabado.
"Si tú te vas, será como estar sola"
Ahora entendía.
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―No habrá manera de que Sasuke Uchiha sea absuelto. Todos lo vimos, y la verdad es que ―Shikamaru miró severamente al rubio― todos queremos que sea castigado.
Naruto sentía que dentro de su pecho algo pesaba más de lo normal. No podía decidir si debido a lo que había visto se había transformado en alguien insensible y su corazón en una piedra, o simplemente era más vulnerable al dolor y su pecho dolía en demasía. Las situaciones en Konoha eran así, el infierno y el paraíso no distaban mucho el uno del otro. Realmente no existía tal cosa. Eran simplemente un montón de humanos intentando organizar sus vidas.
Simplemente bajó la cabeza y optó por marcharse. No estaba seguro de qué decidir. No quería hacerlo. Pero cuando pensaba en Sakura y en lo que le había hecho solo quería ir él mismo a acabar con ese idiota sin corazón.
No. Eso haría…
Uzumaki caminó a través de las sombras. Le gustaban, pero en aquel momento nada podía distraerlo, desde que había presenciado cómo el maldito había… ni siquiera podía pensarlo. Entró a la oscura celda y lo enfrentó con una mirada de resentimiento que no intentaba ser ocultada. El muy cretino se atrevía a mirarlo a los ojos.
―¡Sasuke!
―Idiota… no estoy sordo.
Los dientes de Naruto chocaron.
―El consejo está haciendo todo para ejecutarte. ―Escupió el rubio. Las palabras sonaron atropelladas.
Uchiha cerró los ojos indiferentemente.
―Y tú… tú ni siquiera preguntas por ella.
…
―Mierda… ¿¡Acaso hay algo que preguntar, cabrón!? ―finalmente su autocontrol se había disipado. Ahora podía ver al verdadero Sasuke. Estaba furioso por lo que había pasado. Estaba afectado. Naruto casi suspiró de alivio― A los muertos no se les puede revivir. Tú también lo sabes.
Por supuesto que lo sabía. Ambos lo hacían. Sin embargo, quiso disfrutar un poco más de la culpa que debía estar sintiendo el cretino frente a sus ojos.
Sasuke se exasperó.
―¿Estás aquí solo para mirarme como un imbécil?
―Sasuke, tu eres el imbécil aquí― pretendía contarle la verdad, pero fue interrumpido.
―Piérdete.
Cerró la boca a regañadientes. Eso le sucedía por entrometido, mirándolo con desilusión contó hasta cinco en su mente y respiró. Solo debía irse de allí y no empeorar las cosas. Si debía enterarse no sería en ese momento…
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Ayyy... paciencia por favor. ¡Esto aún no termina!
Muchas gracias a las chicas que me dejan sus comentarios. Este capítulo es para ustedes.
¡Abrazos!
