Naruto no me pertenece.

Uhm, este es el último capítulo.

Después de centurias y centurias, heme aquí.

Con dedicatoria especial a la chica que pidió que continuara la historia porque la tenía atrapada, así que... abrazos, querida.

"Resumen": Sasuke será ejecutado frente a todos como consecuencia de los actos que cometió mientras su cuerpo era manipulado por Orochimaru. Entre dichos actos cometidos está el haber herido de muerte a Sakura, por lo que no pone reparos y acepta su condena, sin embargo...

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Capítulo IX:

La ejecución del último Uchiha


Tus párpados bajan y allí lo ves, todo está negro de nuevo.

Y cuando mueres ¿es eso lo único que hay para los que duermen por siempre?

Lo dudaba.

Era inquietante y curioso que cada noche tuviera que hacerse ciego para soñar. Y en ese momento los matices rosa pálido ocupaban el espacio, junto al verde, el rojo y el blanco de su piel. Ciertamente, quien quisiera ver más allá, debía cerrar los ojos.

Alguien retiró la venda de los suyos.

Los colores de la vida eran tan reales que escocían. No era un sueño. Automáticamente dejó de imaginar.

Frente a él había un montón de miradas, algunas horrorizadas pero llevadas por el morbo se mantenían mirándolo fijamente, sin perder detalle.

¡Vamos! Veamos cómo muere el último Uchiha.

Está demás decir que la gente ama la violencia.

No sabía quién lo ejecutaría, ni tenía interés en ello. Detrás de sí escuchó el aire ser cortado. Así que sería una espada. Miró al frente, un poco satisfecho. Impaciente.

Entre la muchedumbre oyó un llanto. No quería saber quién era tampoco. Todos te aman cuando mueres, todos dicen que eras bueno.

Era tal la opacidad de ese día que cuando ella se dejó ver, con destellos de sol sobre el cabello rosa pálido; pareció una imagen diferente puesta sobre otra. El pecho le palpitó con fuerza y repentinamente sintió unas ganas inusitadas de vivir. Solo porque ella también lo estaba. Y ya no la había matado. Y tenía otra oportunidad. La vida seguía para él.

―¿Cómo puede existir la pena de muerte en un lugar donde nuestra propia gente acaba de ser masacrada en condiciones muy parecidas? ¿De verdad ustedes quieren esto? ¿Quieren a un culpable? Pues, aquí está su culpable.

Nadie le creía.

―Yo siempre estuve consciente de lo que sucedía, no tengo el sello maldito. ¿Por qué? ¿Se lo han preguntado? Yo era el contacto que Orochimaru tenía en la aldea. Gracias a mí entró.

―Sakura, basta. No hacen falta más sacrificios en esta aldea. Es claro que Sasuke sacrificó su propia vida para liberar a Konoha de Orochimaru, de otra manera no lo hubiésemos podido atrapar. Ahora él está reprimido en el inconsciente de Sasuke. Que todos entiendan esto, por favor ―sentenció Kakashi, quien apareció en un tejado, rodeado de perros y con esa aura de serenidad a pesar de las circunstancias.

La cara del moreno estaba intacta, sus rasgos y su intensidad seguían allí.

Algo andaba mal.

Sasuke era la representación de una noche fascinante. Era eso, entrecerró los ojos, como quien se los protege del sol, lo que la atraía y la hacía querer mirar siempre por la ventana, hasta que se diluyera la última gota de cielo negro. Desde que era una niña le sucedía. Papá y mamá decían que la noche era para que los niños durmieran, y mientras lo afirmaban también la volvían más atractiva a sus ojos. Además, era muy aburrido que al llegar el día no pudiese mirar directo al sol.

Se mordió la cara interna de las mejillas, sabía por qué le gustaba: bajo la tenue luz son pocos los colores que se aprecian del todo, da lo mismo un tono claro o uno intenso, porque hay igualdad. Y lo que sentía hacia él era así, simple, profundo, comprensivo.

Sabía, y entendía que él realmente no quería dañarla. Por eso le había pedido a Shizuke que la sacara de allí, pero fue terca y...

Caminó entre la gente, miró hacia sus pupilas, que casi no se podían diferenciar de sus irises.

―Sasuke, además, ni siquiera es Sasuke. ―sus labios eran rosa.

El cuerpo del Uchiha palpitó, como si hubiese despertado algo dentro de su humanidad. Su cara se desfiguró y un gesto insano se instaló en ella. Una larga lengua comenzó a deslizarse entre sus labios. Kakashi saltó del tejado.

Ahí estaba, otra vez, ese desagradable chakra. La negrura. El vacío. Nada.

—Fue muy fácil. —alguien hablaba. No estaba solo.

Una gota cayó, en la lejanía se escuchaba un rugido, igual que ruge el mar.

Era gigante y se acercaba salvaje. Era una ola en medio de la nada, de aguas oscuras.

Abrió los ojos y tomó una sonora bocanada de aire.


Los párpados pesados, olor a flores, a narcisos específicamente, lo sabía porque hacía algunos años, ella le había dejado uno en la habitación. Y curiosamente, a veces, alguna palabra, algún incidente, removía su memoria y podía jurar que estaba oliendo narcisos y a la vez pensando en cerezos. Lo cual era extraño.

Le gustaban los narcisos.

Cuando cayó en cuenta de su cuerpo, notó como cada fibra le dolía. Tanto que quiso gritar de desesperación.

—Lo siento. Lo siento —rogó, consciente de que por no haberle aplicado más sedante él despertaría por el dolor. ―solo quería… uhm.

No sabía qué quería exactamente lograr. Quizás quería asegurarse de que era Sasuke, el de verdad, el que descansaba incauto en esa cama de hospital. Que el Chidori de Kakashi no le había matado a él en lugar de a Orochimaru. Idea que era por demás irracional porque había sido partícipe en la extracción de la serpiente.

Finalmente, le dedicó una mirada que a ella le desbarató el alma. Estaba jodida. Era Sasuke. Y lo amaba.

Oh…

No la estaba tocando, ni siquiera estaba cerca de poder hacer algo como eso. Pero le estaba, prácticamente, removiendo hasta el último órgano dentro de su cuerpo. ¿Por qué se tienen que sentir esas cosas por otro humano? Era… injusto.

—Te pondré el sedante ahora mismo y volverás a dormir. Lo siento, lo siento.

La vio manipular una inyectadora y pinchar una bolsa de suero a su lado.

—Sakura, perdón.

Cerró los ojos.

Seguramente estaba dormido ya, perdido en la inconsciencia, así que si… digamos que si rozaba ligeramente sus labios con los suyos, él muy probablemente no lo sabría. Así que lo haría, y no se arrepentiría, de cualquier modo, si él, por alguna pequeña posibilidad estadística, aún estaba despierto y se enteraba.

No se arrepintió. Ni siquiera de la pequeña probabilidad estadística.


—Bien —suspiró alegremente—. Dentro de poco estarás como nuevo —afirmó Shizune, medio excitada por la hora que se acercaba y porque simplemente le gustaban las cosas que después de ser bien reparadas parecían nuevas.

Observó el reloj sobre sus cabezas nuevamente. Con mucha parsimonia ayudó a Sasuke a sentarse. El cerdito rosado la miraba acusadoramente. Solo dos minutos y estará aquí… canturreó mentalmente.

Pasos se escuchaban por el pasillo.

El olor a cerezos impregnó la habitación y Shizune puso una sonrisa casi criminal cuando vio que Sakura entró por la puerta.

—Oh, Sakura, ¡que bueno que llegaste! Tsunade Sama me necesita urgentemente, ya sabes —la morena examinó la postura tensa en la que se puso el Uchiha y como se relamió los labios antes de saludarla con su Sakura y como la mencionada parecía hipnotizada así que se detuvo a ver pero Sasuke no tenía activado el sharingan así que en resumidas cuentas aquellos dos desprendían más hormonas sexuales que Jiraiya.

Tenía complejos de hada madrina, por lo que no pidió disculpas por observarlos enternecida antes de cerrar la puerta de la habitación. Y tintineando, con su corte de pelo pixie y sus ojos miel, se fue.

Sakura se sentó detrás de Sasuke y examinó las heridas de su espalda, ni siquiera había rastro de ellas. Tomó aire discretamente y pasó delante de sus ojos, se acomodó sobre la cama frente a él y revisó la herida de más gravedad, en su estómago. Rozó con sus dedos la piel blanca y suave, ahora truncada por una pequeña pero gruesa cicatriz.

—Espléndido. La curación ha avanzado muy bien. El veneno detuvo su acción —sonrió, mientras que él solo miraba, casi en cámara lenta, como las comisuras de sus labios subían y sus ojos se cerraban, los mofletes se coloreaban y unas mínimas pero brillante luces salían de su rostro. O se estaba volviendo marica. Pero realmente veía eso en ella. Sasuke apretó los labios, porque sintió que podía estar fácilmente con la boca abierta.

Cuando Sakura lo miró estaba muy serio.

Tomó el estetoscopio, lo colocó en su pecho y le indicó que tomara aire, lo mantuviera por unos segundos y luego lo dejara ir.

Sasuke suspiró, no tenía remedio.

―Está un poco acelerado ―dijo y él respondió algo parecido a ¿qué esperabas? y la besó y luego eran dos corazones acelerados, el de ella sobre el suyo y el suyo debajo del de ella, las cortinas se mecían con el viento y una médico debe tener ética y no hacer ese tipo de cosas con sus pacientes así que acomodó su vestido y su cabello frenéticamente antes de que algo… más bien todo, sucediera.

Sasuke tuvo miedo, mucho…

―Agoté mis posibilidades, ¿cierto? ―aunque dirigiera sus ojos a un punto cualquiera, sabía que había una mezcla de desesperanza combinada con diversión… más bien, burla, en ellos, y sabía muy bien que la burla era para sí mismo.

Oh, esa sonrisa afectada… que no termina de formarse porque el dolor la quiebra. Esa sonrisa era un nudo en la garganta, una frase incompleta, una total contradicción. Como la última vez que la llamó molestia.

...

―Tsk, sí que eres molesto, Sasuke-kun. Estoy en mi trabajo ―y despiadadamente, sonrió. Lo dejó allí, fulminado, enamorado, dio la media vuelta y se marchó.

Como él le había enseñado.


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Estoy pensando insistentemente en un epílogo, aún no lo tengo claro, pero con este Sasuke enamorado que tenemos acá, hay que hacer cosas.

Saludos, y gracias por leer.