Holaaaaaaaaa(? Les traje el capítulo un día antes porque mañana no podía publicarlo así que aquí ta'
Espero que les guste, y no olviden decirme lo que sea por los reviews, lo que les gustó y cosas así(?
Los dejo y hasta luego uvu
Pd: Angely ¿ya está bien así el capítulo, hija? xDDD
Luego de que Mary soltara la cinta todo comenzó a agitarse pero en realidad nosotras no nos movíamos, estábamos en el mismo sitio pero era tan fuerte la sensación que cerramos los ojos, no hacía falta ver a Mary como para saber que lo hacía al igual que yo… era algo horrible, sentía como mi oído estaba aturdido por un fuerte chillido que llegaba a doler, mi piel se sentía como sí se estuviera quemando, y mi boca la sentía cada vez me seca, creo que nos estábamos deshidratando. De repente, todo se detuvo, todo calmado, y sólo pude caerme al suelo, que para mi suerte era suave aunque algo húmedo… mi cabeza comenzaba a sentirse algo aliviado, pero aún algo me parecía quemarme la cabeza.
-¿Eh?-Cuando me toqué la cabeza era la cámara, estaba ardiendo, casi quemándose.- ¡AH!-La lancé con toda la fuerza que pude mientras levantaba la parte superior de mi cuerpo, dejando mis piernas intactas, casi ni podía moverlas. Al abrir los ojos observé el espacio a mí alrededor, nos encontrábamos en una playa… ¿Una playa? El lugar dónde trabajamos… bueno, donde trabajaremos ¿era una playa? Digo ¿es una playa? Mierda, esto es complicado.
-Ib.
-¿Mary?-Cuando volteé a mi derecha estaba Mary con el pequeño bolso a su lado quemándose… ¡¿QUEMÁNDOSE?!-¡MARY, SE ESTÁ QUEMANDO!-Mary abrió los ojos algo confundida, no entendía de qué hablaba.
-¿Qué se quema…?-De repente se dio cuenta de lo que sucedía.- ¡MIERDA!-Se levantó rápidamente, tomó el bolso y lo lanzó a la playa.- ¿Por qué mierda pasó eso?
-No lo sé, mi cámara también se estaba quemando…
-Uhm… qué extraño.
-Fuera de eso… ¡LO LOGRAMOS, JODER!
-…-Ella me miró aún de pie con extrema seriedad y analizando lo que dije-¡AH, CIERTO! ¡LO LOGRAMOS!-Corrió a abrazarme rápidamente y terminamos por caernos en la arena.
-Dios ¿quién hubiera pensado que lo lograríamos? ¡Tengo que contarle esto a Roderick!
-¡Seremos famosas! Joder ¿qué vestido me pondré para recibir el premio al científico del siglo?-Dijo Mary comenzando a caminar por la arena como si estuviera desfilando.
-Jajajaja, no seas idiota, idiota tienes muchos vestidos hermosos, cualquiera que te pongas será perfec…-Antes de poder terminar la frase escuché un ruido proveniente de atrás.-Shhh.-Puse un dedo en mi boca mientras le indicaba a Mary con la mirada que había algo detrás de nosotras. Ambas nos levantamos y tomé la máquina del tiempo que por suerte no se había quemado o al menos calentado; y comenzamos a caminar hacia la gran variedad de flora que estaba a nuestro lado. Mientras más nos introducíamos en aquellos arboles aumentaba el pequeño ruido que habíamos escuchado hace unos segundos.
-¡ALTO!-De repente escuchamos un grito detrás de nosotras. Un guardia con una espada en su mano y otros a su lado salieron de entre los arboles dándonos un gran susto. Cuando nos dimos cuenta estábamos rodeadas.- ¡ATRAPENLAS!-Dijo el jefe, mientras otros dos tomaron nuestros brazos y los llevaron a nuestra espalda mientras nos terminaban por inmovilizar con un agarre alrededor de nuestro costillas.-¡¿De dónde son?! ¡¿Trabajan para el enemigo?!-Sabía que sí les decía la verdad nos acusarían de brujería, así que…
-¡No! ¡No lo somos! Somos de…
-¡Somos de un pueblo cercano! Veníamos de viaje mi hermana y yo y tuvimos un accidente con nuestro auto…-Mary intervino con esperanza de salvar lo que había dicho.
-¡¿Su qué?!
-¡Nuestra carreta! Se le rompió una rueda y tuvimos que seguir hasta aquí caminando…
-¡Blasfemias! ¡De seguro son del enemigo y vinieron a aprovecharse de nosotros con sus cuentos!-Gritó uno de los hombres.
-¡Sí! ¡E intentarán acostarse con nosotros mientras nuestros hogares son destruidos!-Dijo otro que estaba a su lado.
-¡N-no! ¡No es verdad!-Cuando dije esto el hombre que me retenía me apretó fuertemente.- ¡Ay!
-Ya veremos que opina el Rey sobre esto, mientras tanto… ¡llévenlas a una celda a cada una! ¡No quiero que estén juntas! Quién sabe que podrían tramar.
-¡No! ¡Deben creernos!-Gritó Mary mientras la apartaban de mí lado, le vendaban los ojos y la subían a otra carreta.- ¡Mary!-La observé hasta que desapareció de mi vista y volví la mirada a donde estábamos buscando la máquina. La máquina estaba entre un árbol y unas flores color azul… "Flores de color azul, flores de color azul" repetía en mi mente para no olvidar donde había caído. No tardaron en vendarme los ojos a mí también y me ataron las manos con total fuerza, me dolían las muñecas; me subieron en la carreta y comenzó a avanzar. Agradecía con toda mi ser el hecho de que no hubiesen visto la máquina, sí la hubieran visto no sé que hubiese pasado…
Unos minutos más tarde, la carreta se detuvo y me cargaron como un saco en algún hombro de uno de esos guardias… Comenzó a moverse la persona que me llevaba y escuchaba unos gritos de hombres diciendo "Carne fresca" y otras cosas que no logré entender por el bullicio.
-¡QUIERO ESTAR CON MI HERMANA, QUIERO ESTAR CON MI HERMANA! ¡IB! ¡IB!-Escuché a Mary gritando bastante frustrada.
-¡MARY!-No seguí gritando porque el hombre que me llevaba me golpeó el trasero.- ¡OYE!
-Cállate o le pasa algo a tu hermanita.-Sólo tragué saliva y me callé, odiaba estos tipos. Cuando por fin se detuvo escuché la celda abrirse y me lanzaron en el suelo.
- ¡Ten más cuidado, animal!-Le grité al tipo mientras me quitaba la tela que cubría mi cara y las ataduras de mis manos agresivamente. Me había ignorado por completo. Cerró la puerta con fuerza y se alejó.- ¿Cómo saldremos de esto…?-Tenía miedo aunque lograra admitirlo ¿cómo estará todo en nuestra época? ¿Estará bien Mary en este momento? Ya habíamos estado aquí unas 3 horas, de seguro las personas deben estar preocupadas por nosotras…
-¿Por qué te trajeron?
-¿Ah?-Miré a mi alrededor y en el fondo de la celda una silueta se acercaba hacia mí.
-¿Por qué te arrestaron?-Era una chica bastante joven, casi una niña, tenía un vestido sucio y roto, las manos negras, brazos y piernas bastante delgados, se veía que llevaba mucho tiempo encerrada.
-Pues, estábamos en la playa y nos encontraron, piensan que somos… del enemigo.
-¿Y lo son?
-No… ¿Y a ti por qué te trajeron?
-Piensan que estoy loca...
-¿Loca? ¿Por qué?
-Pues, creo que en un futuro habrá cosas que se muevan por sí solas, que no habrá que usar caballos para que avancen…
-No estás loca.-Le sonreí.- De seguro lograrás eso que tanto deseas ¿y sabes cómo podrías llamarlo?
-¿En serio? ¿Cómo?
-Automóvil.
-Pero no podré hacer nada sí sigo aquí…
-Saldremos, confía en mí.-La abracé muy fuerte mientras le acariciaba el cabello delicadamente. Era una niña, y la niña que seguro ayudó a que fuéramos lo que somos. Perdí la noción del tiempo mientras estaba en el suelo abrazando a la pequeña de cabello negro, hasta que apareció nuevamente el guardia que me había traído.
-Estás libre.
-¿Qué? ¿En serio?
-Sí, ahora muévete sí no quieres seguir aquí. El Rey te ha liberado.
-De acuerdo ¡Voy! Sólo espera un momento…- La niña me observó y yo le sonreí con alegría tratando de no preocuparla en su espera para su libertad.- ¿Cuál es tu nombre pequeña?
-Isis Cugnot, señorita.
-De acuerdo, Isis. Te sacaré de aquí pronto ¿sí? Volveré por ti.-La abracé para despedirme y me fui con el guardia.
-¡Gracias!-Me dio tristeza dejarla pero sabía que la tendría que sacar de ahí de una u otra forma, hablaría con ese tan alabado Rey hasta que la dejaran libre. Salimos de esa cárcel, la cual era una torre completa justo al lado del castillo. Mientras caminábamos hacia ahí observé en la puerta a Mary esperando por mí, la emoción fue tan grande que corrí.
-¡Mary! Me alegra que estés bien.-Dije llegando a la entrada del castillo exhausta por la distancia recorrida.
-¡Ib! Todo está bien, ya volveremos a nuestro hogar.
-El Rey quiere verlas para conversar con ustedes, señoritas.
-¿Ahora sí somos señoritas? ¿Están seguros de que no los mataremos mientras duermen?-Recuperando el aliento le lancé al guardia.
-Disculpen nuestro trato, no sabíamos sí creer en lo que decían, pero el Rey sí lo ha hecho así que las ha liberado, pero primero, quiere hablar con ustedes.-Dijo el guardia arrepentido.
-Sí, claro.
-Pasen al castillo, la llevaremos a una habitación.-Nos abrieron las puertas y entramos. A penas estábamos llegando y unas sirvientas nos hicieron reverencia.-Las sirvientas las llevarán a sus habitaciones.
-¿Habitaciones?-Habló Mary.
-Sí, deben vestirse elegantemente antes de ver al Rey, señorita.-Intervino la sirvienta que traía un traje más elegante que la otra que la acompañaba, de seguro era la que las dirigía.-Así que por favor acompáñenos. -Como era de esperarse Mary yo debíamos volver a separarnos. Mary se fue con la sirvienta que parecía ser la jefa y yo con la menor, cada una por lados contrarios. Cuando me dirigía hacia la habitación observé todo, las paredes de un color blanco, el piso con unas alfombras de color rojo, y un gran candelabro en el medio de las escaleras que parecía ser de oro; yo me había ido por las escaleras del lado derecho, y a los pocos segundos la sirvienta abrió la puerta de una habitación.
-Esta es su habitación, señorita.-Entré y vi como la luz de las ventanas se posaba en mi rostro; la habitación era verdaderamente hermosa, con una cama bastante grande que tenía unas sábanas de color morado oscuro, un armario también bastante grande y el cual abrió la sirvienta.-Aquí tengo algunos vestidos que podrían gustarle. Escoja su favorito.-Sonrió ella.
-Muchas gracias.-Cuando observé el armario estaba lleno de vestidos, completamente lleno.- ¡Son demasiados! Y todos muy hermosos ¿Me ayudaría a escoger uno?
-A-ah, pues claro, señorita…-La sirvienta se había sorprendido el que pidiera su opinión seguramente porque sus ojos se habían abierto como platos. Ella escogió un bonito vestido blanco con rojo muy bonito y bastante grande como los otros.- ¿Le parece este?
-Sí, está muy hermoso ¡Gracias!
-A su orden. La dejo para que pueda limpiarse y arreglarse. Sí necesita algo no dude en decirme, estaré afuera.-Se despidió dando una reverencia y se fue.
Unos minutos más tarde, estaba terminando de arreglarme cuando tocaron mi puerta.
-¡Adelante!
-Señorita, el Rey desea verlas.
-De acuerdo, ya estoy lista.-Seguí a la mujer y ella me llevó por un pasillo hasta llegar a una sala con unas puertas más grandes que las de la entrada y me abrió para que pasara. Cuando entré un hombre pelimorado con ropas bastante llamativas y con una corona bastante valiosa a la vista volteó la mirada hacia mí, él estaba concentrado observando la ventana hasta que había entrado. Este había quedado perplejo, bastante impresionado al verme. La sirvienta hico una reverencia y yo no tarde en seguirle. Se acercó rápidamente hacia mí mientras las puerta se cerraban a mis espaldas, estábamos sólo él, yo y un guardia, aún sin rastros de Mary.
-Mucho gusto, dama.-Pronunció tomando mi mano y dándole un beso bastante delicado, al igual que sus manos, eran tan suaves. Levantó su mirada y me siguió observando directamente a los ojos… ¿Por qué me observa de esa forma? ¿Por qué me agrada que lo haga? ¡Ni si quiera lo conozco! Pero se veía tan agradable… ¡Ib! ¡Detente! ¡Mary, ayúdame!
